Domingo 10 de Diciembre de 2006_______Pbro. Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx

 

LA IRREGULARIDAD DE LA GEOMORFOLOGÍA HUMANA

“  En el año décimo quinto del reinado del César Tiberio, siendo Poncio Pilato procurador de Judea; Herodes, tetrarca de Galilea; su hermano Filipo, tetrarca de las regiones de Iturea y Traconítide; y Lisanias, tetrarca de Abilene; bajo el pontificado de los sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino la palabra de Dios en el desierto sobre Juan, hijo de Zacarías.

Entonces comenzó a recorrer toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de penitencia para el perdón de los pecados, como está escrito en el libro de las predicciones del profeta Isaías: “Ha resonado una voz en el desierto: Preparen el camino del Señor, hagan rectos sus senderos. Todo valle será rellenado, toda montaña y colina, rebajada, lo tortuoso será derecho, los caminos ásperos serán allanados y todos los hombres verán la salvación de Dios”.

Momento 1

Momento 2

Momento 3

 

1.- Estimados y muy gentiles amigos:

Al autocuestionarme, a lo largo de esta semana, por la meditación del Evangelio de este domingo, por la preparación de los temas que te comparto domingo a domingo, y por la invitación que el Señor me hace en lo personal a la conversión cristiana no he podido eludir victoriosamente un cuestionamiento que hacía Firedrich Nietzsche hace ya algunos años:

 “¿Qué ocurriría si, una noche, en lo más profundo de su soledad, un demonio llegara hasta usted y le dijera: Esta vida que estás viviendo tienes que vivirla de nuevo e incontables veces más. Cada dolor, cada alegría, cada pensamiento, cada suspiro volverán a ti, en el mismo orden. El eterno reloj de arena será volteado una y otra vez... ¡y tú con él, polvo de polvo!

¿Qué haría? ¿Se arrojaría usted al suelo, rechinando los dientes y maldiciendo a ese demonio? ¿O diría: Nunca he oído nada más divino?”.

2.-         ¿Sabes? Este pensamiento de Nietzche me agrada contemplarlo con las gafas cristianas puestas ante mis ojos, porque nos empuja a la reflexión acerca de la dignidad o indignidad con la que estamos viviendo esta vida que Dios nos ha obsequiado. Y al hacernos pensar sobre la fatuidad o la utilidad de nuestro vivir, debiera conducirnos a un serio compromiso en nuestras actitudes.

¿Qué hay de tu vida que tengas que cambiar? ¿Qué hay de tu vida que la pueda hacer insoportable? ¿Qué hay de tu persona que no te agrada? ¿Estás contento con lo que eres? ¿Te puedes sentir verdaderamente en paz con el Señor de la Vida? ¿Eres felíz y haces felices a los que te rodean?

Y es aquí, precisamente en la apreciación de nuestra condición, en donde entra en nuestro horizonte uno de los más bellos mensajes cristianos: En este camino de la preparación a la Navidad se nos anuncia que Dios cree en el hombre y que confía que el hombre pueda cambiar, es por ello que Él vino al mundo.

3.-     ¿No sé si te diste cuenta al escuchar el Evangelio que compartimos? Pero este domingo nos encontramos en la Palabra de Dios con un elemento sumamente interesante: Pareciera que el Evangelista San Lucas al escribir se estuviera divirtiendo con el uso de la geografía histórica, la geografía política y la geografía física.

En primer lugar, nos dibuja un cuadro histórico-geográfico, salpicado de una serie de nombres famosos y de títulos no menos imponentes para aquel que los escucha: César Tiberio, el Emperador; Herodes, el Tetrarca; Filipo, el Tetrarca; Poncio Pilato, el Pocurador; Lisanias, el Tetrarca; Anás y Caifás, los Pontífices.

En segundo lugar, a un lado de este marco de nombres famosos y célebres y de esos cargos rimbombantes de la antigüedad, entran, también en juego, algunas precisiones y localidades político-geográficas del augusto Imperio Romano: Se trata de Judea, Galilea, Iturea, Traconítide y Abilene. Sin lugar a dudas, lugares y Provincias célebres de aquel entonces.

El tercer elemento geográfico, es el que pudiera aparecer sin significación alguna, pero que es el más importante de todo esto, y se ubica en las descripciones de una geografía física, y que emerge como una clara invitación a la conversión. Las Montañas, los valles, los caminos y los senderos se trasladan de lo físico a lo espiritual para calar hondo en la configuración interna del hombre.

4.-     Los cuadros geográficos primero y segundo en su suntuosidad nos son utiles para acercarnos a un hombre sencillo llamado Juan, hijo de Zacarías, que  no pertenece a la importante geografía histórica del Imperio, y quien no vive en la privilegiada geografía política, sino que reside en las más áridas estepas.

En realidad, se trata de la preparación más necesaria y adecuada para que llegue a cada uno el Dios con nosotros, que interviene en la historia de los hombres, y al cual no le impresionan ni las investiduras famosas, ni los nombres célebres de las ciudades.

La Palabra de Dios que viene a todos los hombres no necesita de alguien oficial y afamado para que pueda adquirir relevancia en nuestra historia. Al contrario, la Palabra es la que puede hacer Oficial a Aquél que la pronuncia, aún en el anonimato humano, aún cuando pareciera un hombre de corte ermitaño, muy cercano a lo selvático. La Palabra de Dios ha escogido para resonar, en labios del precursor, no las grandes ciudades del Imperio, sino el lugar humanamente se antoja como el más inhóspito: el desierto.

5.-     Las geografías histórica y política, han sido irrelevantes, y han sido dejadas a un lado por Aquel que es dueño de toda la tierra y cuyo dominio se extiende en todo el universo. Resulta que Él tiene su interés puesto en la sola geografía humana.

Sonoro se escucha en el desierto el grito del profeta Baruc y del Precursor: Preparen el camino del Señor, hagan rectos sus senderos. Eleven los valles, hagan descender los montes y las colinas; hagan derecho lo tortuoso, allanen los caminos ásperos.

Se trata de una invitación para que “re-inventemos” nuestros itinerarios de rectitud y de justicia.

6.-     Pero, dejemos a un lado la geografía histórica de los nombres famosos y la geografía política de las divisiones entre los pueblos y dirijamos el pensamiento para que consideremos las geografías físicas a las que hace referencia el grito que está clamando, en el desierto: Montañas, Valles, Caminos, Senderos...

Y, es que, en nuestra vida existe también toda esta especie de geografías espirituales: abundan las montañas de las presunciones, de las autosuficiencias, de los orgullos y de esos desplantes que han de allanarse en la dimensión de la pobreza, la humildad y la sencillez. Existen también, por otro lado, esas simas vertiginosas de vacíos, nuestras insignificancias, mediocridades, del no-sentido, la cuales hay que llenar o rellenar con aquello que realmente es auténtico, honesto, y por supuesto, cristiano.

Sí, ¡como lo sospechabas!, en nuestro interior también hay montañas y barrancos. Abundan esos montones de cosas inútiles y se hacen presentes las escaseces de las cosas esenciales. Démonos cuenta, de que la geomorfología de nuestra vida es tan irregular. Es necesario, que tengamos el coraje de perder, de eliminar, de cortar lo “excesivo”, y de buscar el “algo”, o mejor dicho, el “Todo” que nos falta.

7.-     ¿No te llama la atención darte cuenta de cómo en la actualidad el hombre presuntuosamente ha vencido a la naturaleza en un sinfín de expresiones? No es necesario que conozcas el túnel submarítimo del canal de la Mancha ni esas edificaciones en las regiones más bajas de Holanda, ni que te la pases viendo el Discovery y sus mega-construcciones,... bastaría que un día recorrieras el suelo de nuestra querida patria, y te darías cuenta de cómo la ingeniería no se ha detenido, y en muchas ocasiones va transformando las apreciaciones de nuestra geomorfología: hay valles que se levantan; existen montañas que se perforan; se implementan plataformas fijas en lo más alto de la mar océano; se construyen enormes y altísimo puentes sobre los más caudalosos ríos; las nuevas presas para contener el vital líquido, hoy en día están a la altura de las construcciones más asombrosas del universo; se han edificado puentes sobre la mar; se han desarrollado cultivos en los desiertos y se han vuelto habitables nuestras selvas.

8.-     Sin embargo, lo que debiera llamar poderosamente nuestra atención, es esa incapacidad que el hombre manifiesta para mover aquello que en su propia vida le impide vivir en la dignidad y que obstaculiza o retrasa su encuentro con el Señor.

Es cierto que la geografía del corazón es la más difícil de transformar. Sin embargo, el día de hoy, Dios nos viene a decir que Él sabe esperar un cambio en el hombre. Dios le invita al hombre para que no pierda la esperanza de una vida mejor.

9.-     La esperanza debe ser para nosotros una virtud cultivable del Adviento. Pero, no se trata de una esperanza pasiva, sino de esa espera de aquel que va disponiendo todo en su vida para recibir a Aquel a quien está esperando. No se trata de una espera en el aletargamiento, sino de una espera transformante. “Espera” que provoca el arreglo, la limpieza, el orden, nuestra búsqueda lícita de agradar a Aquel al que amamos.

La espera del Adviento nos debe llevar a la conversión. Esperamos el nacimiento del Salvador del Mundo y nuestro esperar no puede darse sentados en un sillón, con las piernas cruzadas y con el periódico en las manos; sino haciendo todos los preparativos para poder recibirle.

Se trata de la más retadora obra de ingeniería propuesta al hombre: solamente es el allanar, el rebajar, el enderezar y el corregir,... pero el corazón. Esta es la voz que está clamando en el desierto: ¡Conviértanse al Señor!

10.-   Te pido que por favor, le demos o le  prestemos un espacio en la reflexión cristiana al desquiciado Friedrich Nietzsche, y que revisemos si nuestra vida se ha tornado soportable o insoportable, para nosotros o para aquellos que nos rodean.

 “¿Qué ocurriría si, una noche, en lo más profundo de su soledad, un demonio llegara hasta usted y le dijera: Esta vida que estás viviendo tienes que vivirla de nuevo e incontables veces más. Cada dolor, cada alegría, cada pensamiento, cada suspiro volverán a ti, en el mismo orden. El eterno reloj de arena será volteado una y otra vez... ¡y tú con él, polvo de polvo!

¿Qué haría? ¿Se arrojaría usted al suelo, rechinando los dientes y maldiciendo a ese demonio? ¿O diría: Nunca he oído nada más divino?”.

¡Piénsalo como cristiano!, pero, por favor, ¡piénsalo!, aunque sea por un solo momento. No te vas a arrepentir.

 

 

 

LA AUSTERIDAD QUE NOS ENRIQUECE.

                                                                                            
 “En el año décimo quinto del reinado del César Tiberio, siendo Poncio Pilato procurador de Judea; Herodes, tetrarca de Galilea; su hermano Filipo, tetrarca de las regiones de Iturea y Tracanítide; y Lisanias, tetrarca de Abilene; bajo el pontificado de los sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino la palabra de Dios en el desierto sobre Juan, hijo de Zacarías.

1.-     San Juan Bautista, el precursor, el profeta austero anunciaba al pueblo de Dios que ya se acercaba inminentemente la hora de Dios, y que era necesario prepararse al gran acontecimiento con un cambio radical de vida y de costumbres.
                                                                                             
El contemplar esta imagen ascética en el horizonte de la historia de la salvación debe conducirnos a percibir la grandeza de una vida vivida en la sencillez, que es la que más le atrae al Señor, y con ello a hacernos una autorevisión en este domingo.
                                                                                             
Y es que a Dios le agrada la austeridad, y esto es lo que nos recuerda auténticamente la fiesta de la Navidad cristiana, que está tan cercana en su celebración.
                                                                                             
2.-         ¿Sabes? Esto es parte importante de la Navidad cristiana. Quizá no se haya escrito nunca una paradoja tan grande como ésta: por un lado, la soberanía del Señor, y por la otra, su necesidad. ¡Eso es la Navidad! En Jesucristo se combina la divinidad con la dependencia, la posesión de todas las cosas con el despojo del existir, la riqueza total con la pobreza, su grandeza divina con la dependencia en su nacimiento.

Se trata del Hijo de Dios que ha pedido prestado un pesebre para nacer, será Él el que pida una barca prestada para desde allí predicar el Reino, es el mismo que tomará prestado de aquel joven unos cuantos panes de cebada y unos peces para multiplicarlos y así saciar a la multitud. Es Cristo quien pedirá un asno prestado para entrar a Jerusalém, la razón que deben dar para explicar es que: “el Señor tiene necesidad de ello”. Es el mismo que necesitará prestada esa habitación en lo alto para instituir el Sagrado Banquete de la Eucaristía, es el mismo que les había dicho a sus apóstoles que no tenía donde reclinar la cabeza.
                                                                                             
Al final, la historia terminará con este mismo tenor de austeridad y con esta misma paradoja: habrá necesidad de que se pida un sepulcro vacío para que descanse Aquel que es el dueño del Universo entero. Será desde allí, desde un sepulcro prestado, en donde se realice el acontecimiento que nos salva a todos los hombres: la resurrección del Hijo de Dios.
                                                                                             
3.-     Muy queridos amigos: Son muchas las ocasiones, en que Dios se permite tomar las cosas de los hombres, como para que así recordemos que todo lo que tenemos procede de Él, y que en realidad todo nos ha sido prestado de parte de su bondad.
                                                                                             
Pero, es necesario decir que Dios en realidad no requiere de grandes cosas sino de una gran disposición de parte nuestra. Digamos que Dios mucho más que requerir un alto volumen en lo que le ofrecemos requiere de un alto volumen en nuestro desprendimiento. Pocas cosas le pueden decir mucho a Aquel que es el dueño de todo y muchas cosas le dicen demasiado poco.
                                                                                             
Y es precisamente la grandeza de la austeridad, un valor que debemos cultivar en esta fiesta de la Navidad para que nuestra celebración sea auténticamente cristiana.

Date cuenta de que vivimos en un mundo excesivamente consumista. En este mundo todo parece que es intercambiable por unas monedas, aparentemente todo puede darse en trueque a cambio de unos centavos.
                                                                                             
Y en este nuestro mundo, una figura como la de san Juan Bautista nos puede parecer exacerbada, prohibitiva, y hasta propia de un cuento de mal gusto, o quizá del manicomio.
                                                                                             
Y es precisamente aquí, en donde el Señor nos invita a desapegarnos de todo aquello que va saciando nuestro vientre y bolsillos, pero que va dejando el corazón menesteroso y el alma empobrecida.
                                                                                             
¿No te has dado cuenta? Es en mucho mayor esa pobreza que genera nuestra inconsciencia que aquella que es causada por la falta de dinero. Las mujeres y los hombres de nuestro tiempo vamos caminando por el mundo sin advertir la verdadera belleza, la auténtica bondad y la excelsa gloria de Dios que nos circunda.
                                                                                             
Sus almas son las pobres. Y el Señor nos dice que más vale ser pobre del bolsillo que mendincante del alma.
                                                                                             
4.-     Este tema de la austeridad y la cercanía con la Navidad me ha hecho recordar aquella frase de José Ortega y Gasset: "Algunas personas enfocan su vida de modo que viven con entremeses y guarniciones. El plato principal nunca lo conocen".
                                                                                             
La austeridad en la que Dios ha querido nacer me han hecho recordar una historia de un autor anónimo titulada: El mejor regalo de Navidad, y que te quiero compartir:
                                                                                             
“        En el año 1994, como habras de recordar en erl mes de Diciembre del año 1991 se hubo disuelto la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas (URSS), dos americanos respondieron a una invitación del Departamento de Educación Rusa, para enseñar moral y ética (basado en principios bíblicos) en las escuelas públicas. Fueron invitados a enseñar en prisiones, negocios, departamentos de bombero y policía, y en un inmenso orfanato. Alrededor de 100 niños y niñas que habían sido abandonados, abusados, y dejados en cargo
de un programa del gobierno, estaban en este orfanato. Ellos relatan esta historia en sus propias palabras.
                                                                                             
Se acercaban los días de fiestas Navideñas, 1994, tiempo para que nuestros huérfanos escucharan por primera vez, la historia tradicional de Navidad.
                                                                                             
Les contamos como María y José llegaron a Belén. No encontraron albergue en la posada y la pareja se fue a un establo, donde nació el niño Jesús y fue puesto en un pesebre.
                                                                                             
Durante el relato de la historia, los niños y los trabajadores del orfanato estaban asombrados mientras escuchaban. Algunos estaban sentados al borde de sus taburetes, tratando de captar cada palabra. Terminando la historia, le dimos a los niños tres pequeños pedazos de cartulina para que construyeran un pesebre. A cada niño le dimos un pedazo de papel cuadrado cortados de unas servilletas amarillas, que yo había traído conmigo pues no habían servilletas de colores en la cuidad.
                                                                                             
Siguiendo las instrucciones, los niños rasgaron el papel y colocaron las tiras con mucho cuidado en el pesebre. Pequeños pedazos de cuadros de franela, cortados de un viejo camisón de dormir que había desechado una señora Americana al irse de Rusia, fue usado para la frazada del bebé. Un bebé tipo muñeca fue cortado de una felpa color canela que habíamos traído de los Estados Unidos.
                                                                                             
Los huérfanos estaban ocupados montando sus pesebres, mientras yo caminaba entre ellos para ver si necesitaban ayuda. Parecía ir todo bien hasta que llegue a una de las mesas donde estaba sentado el pequeño Misha. Lucía  tener alrededor de 6 años y ya había terminado su proyecto. Cuando miré en el pesebre de este pequeño, me sorprendió ver no uno, pero dos bebés en el pesebre. Enseguida llame al traductor para que le preguntara al chico porque habían dos bebés en el pesebre. Cruzando sus brazos y mirando a su pesebre ya terminado, empezó a repetir la historia muy seriamente.
                                                                                             
Para ser un niño tan pequeño que solo había escuchado la historia de Navidad una vez, contó el relato con exactitud… hasta llegar a la parte donde María coloca el bebé en el pesebre. Entonces Misha empezó a agregar. Inventó su propio fin de la historia diciendo, " y cuando María colocó al bebé en el pesebre, Jesús me miró y me preguntó si yo tenía un lugar donde ir. Yo le dije, "no tengo mamá y no tengo papá, así que no tengo donde quedarme.
                                                                                             
Entonces Jesús me dijo que me podía quedar con El. Pero le dije que no podía porque no tenía regalo para darle como habían hecho los demás. Pero tenía tantos deseos de quedarme con Jesús, que pensé que podría darle de regalo.
                                                                                             
Pensé que si lo pudiera mantenerle caliente, eso fuera un buen regalo.
                                                                                             
Le pregunté a Jesús, " Si te mantengo caliente, sería eso un buen regalo? "Y Jesús me dijo, "Si me mantienes caliente, ese sería el mejor regalo que me hayan dado".Así que me metí en el pesebre, y entonces Jesús me miró y me dijo que me podría quedar con El… para siempre."Mientras el pequeño Misha termina su historia, sus ojos se desbordaban de lágrimas que les salpicaban por sus cachetes. Poniendo su mano sobre su cara bajo su cabeza hacia la mesa y sus hombros se estremecían mientras sollozaba y sollozaba. El pequeño huérfano había encontrado alguien quien nunca lo abandonaría o lo abusara, alguien quien se mantendría con el…PARA SIEMPRE.Gracias a Misha he  aprendido que lo que cuenta, no es lo que uno tiene en su vida, si no, a quien uno tiene en su vida. No creo que lo ocurrido a Misha fuese imaginación. Creo que Jesús de veras le invitó a estar junto a El PARA SIEMPRE.
Jesús hace esa invitación a todos, pero para escucharla hay que tener corazón de niño.
                                                                                             
5.-         Querido amigos:
                                                                                             
Esta Navidad, Dios nos invita para que cultivemos la austeridad. No creas que la austeridad es el arte de decir que no a las cosas; muy por el contrario es el arte de decir que sí. Educar a la familia en la austeridad no es una negación, sino una afirmación:

 

  • La austeridad es decir que sí a la CREATIVIDAD y a la IMAGINACION que dejamos despertar.

  • La austeridad es decir que sí a la ILUSION de no ahogarnos dándoles a las personas más de lo que necesitan.

  • La austeridad es decir que sí a su MADUREZ, pues no hemos llenado su corazón de necesidades absurdas e inútiles.

  • La austeridad es decir que sí a su FELICIDAD, pues la felicidad no se consigue con cosas, sino que sale de dentro, del alma.

  • La austeridad es decir que sí a la CAPACIDAD DE VALERSE POR SI MISMOS, sin necesidad de depender de los padres.

  • La austeridad es decir que sí a la LIBERTAD, a esa capacidad para hacer lo que se debe hacer y no dejarse llevar por el “gusto”, por las “ganas”, o por la “moda” y todo lo que anuncian en las televisores.

  • Austeridad es decir que sí a DIOS, que es Padre de todos y nos pide amor, entrega y servicio a los demás.

                                                                                             
6.- A Dios le agrada la gente austera, la Virgen María de quien hablaremos el próximo domingo nos lo recordará. Al final de cuentas, la Navidad no es más que la fiesta del Dios quiso ser menesteroso.

 

RELACIONES EN EL ANONIMATO.

Entonces comenzó a recorrer toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de penitencia para el perdón de los pecados, como está escrito en el libro de las predicciones del profeta Isaías: “Ha resonado una voz en el desierto: Preparen el camino del Señor, hagan rectos sus senderos. Todo valle será rellenado, toda motaña y colina, rebajada, lo tortuoso será derecho, los caminos ásperos serán allanados y todos los hombres verán la salvación de Dios”.

1.-     En una sociedad, en donde las relaciones humanas se han ido haciendo, a fuerza de abundantes, cada día más complejas y difíciles, que es la sociedad en la que vivimos nosotros, el nombre de una persona ya no significa nada o nos dice demasiado poco.
                                                                                             
¡Fíjate qué difícil nos resulta a todos el recordar el nombre de una persona que te ha sido presentada!, y cuántas veces nos lamentamos de que ya nos la han presentado en dos o hasta en tres ocasiones, y no se nos queda el nombre, por más que queremos.
                                                                                             
Y es que los nombres nos dice muy poco: en realidad no dice nada en sí mismo, y esto no solamente porque los nombres se repiten y los apellidos también, sino, sobre todo, porque una persona no se suele identificar ya con su patronímico ni con su gentilicio, sino que aquello que le identifica suele ser su aportación que ofrece a la sociedad.
                                                                                             
Un día, ¡tan sólo un día!, dedícate a revisar el Directorio Telefónico y te podrás encontrar con páginas completas de algunos apellidos: Martínez, González, Garza, García, Pérez, Villarreal, Hernández...  y te podrás encontrar incluso con la información de que muchas personas llevan el mismo nombre y hasta los mismos apellidos.
                                                                                             
2.-     Te preguntarás: Entonces, ¿qué elementos pertenecientes a una persona pueden ser considerados como propios? ¿qué nos es útil para identificarle?
                                                                                             
Estarás de acuerdo conmigo, en que si bien frecuentemente se nos puede escapar el nombre de una persona, no se nos suelen escapar las aptitudes, como tampoco se nos olvida su profesión o su servicio, su aportación a la comunidad. Son muchas las ocasiones en que no recordamos el nombre del médico, pero que no nos olvidamos que es el médico: ¿Cómo se llama el doctor, el que trato bien a mamá? ¿Cómo se llama? Y así en todos los campos: ¿Cómo se llama el mecánico? ¿el que hace el trabajo bien? ¿Cómo se llama?... ¿Cómo se llama el abogado? ¿el queque sí es honesto? ¿Cómo se llama?... ¿Cómo se llama el padrecito que fue a ver a papá cuando estaba enfermo? ¿Cómo se llama?
                                                                                             
Y esto es lo que realmente se nos va quedando de las personas que tratamos en la vida, porque esto es lo que realmente identifica al hombre. No el cómo se llama, sino lo que hace; y tanto más será definida su identidad cuanto mayor significado tenga para la sociedad esa aportación, ese trabajo, ese servicio, por muy sencillo que nos parezca.
                                                                                             
Hoy, el Evangelio nos presenta al Precursor. El cual es definido como "la voz que clama en el desierto, enderezad los caminos del Señor y allanad sus senderos". ¿Qué mejor identicación podría haber tenido?
                                                                                             
En la misión que él tiene dentro de la redención es dónde él se identifica realmente y esa identidad de Juan el Bautista, fuerte y firme, quedará para siempre estampada en la historia de la Salvación cuando, de entre una multitud, él es el que señala a Aquel que viene detrás de él y de quién no se siente digno ni de desatar las correas de sus sandalias.
                                                                                             
4.-         Querido amigo:
                                                                                             
Ahora es el momento de la aplicación práctica: Este Evangelio ¿qué significa para nosotros? Pues mira, yo pienso que es tiempo de que cada uno de nosotros tiene que preguntarse: Y yo, ¿quién soy? Cómo se define mi personalidad, cómo me ubico en medio de la sociedad, en medio de la Iglesia, entre mis semejantes y en la presencia de Dios nuestro Señor?
                                                                                             
Y hay que reconocer que esta definición de personalidad e identidad es una de las luchas más duras que tiene que librar un hombre y una mujer a lo largo de su vida.
                                                                                             
Y qué duro es para muchos de nosotros, el llegar a un momento de la existencia en que por no hacer nada resulta que no somos nadie. Qué difícil es llegar a un momento en el cual el reconocimiento de la inutilidad de la propia vida nos hace perder hasta el sentido de nuestra misma identidad. Se trata de esas terribles crisis por las cuales podemos atravesar y por las cuales hemos atravesado, por lo menos una o dos veces, todos nosotros.
                                                                                             
Piensa en esas crisis en medio de las cuales muchas veces andamos buscando una identidad por caminos equivocados, para toparnos en la pared, para lastimarnos y para herirnos y volver otra vez a buscar en otra forma o en otra parte, en una crisis existencial de gran sufrimiento, porque es la crisis más dura que puede afrontar el hombre. El comprender que no se es nadie porque no hace nada por los demás, por su insignificancia y por la insignificancia de todo lo que hace.
                                                                                             
Fíjate cómo nuestra ubicación viene junto con la identidad, en el momento en que nosotros descubrimos todo lo que podemos hacer por los demás y empezamos a hacerlo, brota de nuestro ser todo ese potencial inmenso que Dios ha puesto en nosotros: nuestros talentos. Cuando ponemos todo lo que somos al servicio de nuestros semejantes, viene la paz en el corazón y en la paz, ese camino hacia la madurez y hacia la plenitud en lo humano.
                                                                                             
Fíjate como también al poner todo nuestro ser en las manos de Dios para la salvación de los demás, encontramos nuestra identidad plena, en conciencia y delante de Dios, y podemos decir también nosotros: "yo soy la voz que clama en el desierto".
                                                                                             
5.-         ¿Quiénes somos? Ojala pudiéramos decir con soltura y con conciencia: yo soy lo que hago por los demás, yo soy el que anuncio, yo soy el que curo a los enfermos, yo soy el que enseño a los ignorantes, yo soy una legítima autoridad sobre mí mismo, yo soy el que busca la aplicación de la justicia, yo soy el que sirve, yo soy el que acompaña al solitario, yo soy el que comparte con el hambriento, yo soy el que lucho por el necesitado. Ese "yo soy" que es el dominio, que es el control de nuestra vida, es finalmente una verdadera personalidad.
                                                                                             
El día de hoy, debemos preguntarnos: ¿Quién soy yo?
                                                                                             
Y es que Dios nos pide que estemos bien ubicados, porque nos está necesitando mucho, y hay bastante dentro de nosotros que no ha sido puesto todavía al servicio de los demás y al servicio de Dios, para la salvación de todos. Cada uno todavía estamos tratanto de saber quién somos. No nos vamos a responder a nosotros mismos en esa forma superficial y materialista en la que ni eres lo que hicieron tus padres, ni eres lo que tienes.
                                                                                             
Porque lo que tus padres hicieron es loable y amable pero tú éres el que debe construir el propio camino. Hoy nuestro país adolece por los artificios de todos esos prestanombres, pero no te quedes solamente en los problemas por todos conocidos, me refiero a una clase de prestanombres que convierten a las personas en mediocres imitaciones y en consumidores de frutos que no han sembrado. Existen tantos padres que han sido eminentes profesionistas y que van legando su prestigio a sus hijos. No creo que exista un mal en ello, sí el hijo realmente es competente, el problema lo encuentro cuando alguien navega en una barca ajena y cuando no conoce bien los artificios para conducirla a buen puerto. El problema lo encuentro cuando el hijo quiere vivir de las rentas de lo que el padre alcanzó en la vida y se convierte en un embrión que camina, el nombre de su padre se convierte en su placenta y no alcanza nunca a desarrollarse. ¡Y es que mi padre es mi padre y yo soy yo! Lo que mi padre ha hecho es realmente de admirarse, pero a mí me toca ahora emprender mi camino.
                                                                                             
6.-     El hombre no es lo que los padres hicieron, ni tampoco es lo que tiene, porque hoy mismo nos ha tocado descubrir la fugacidad de los bienes materiales. Tú y yo somos lo que hacemos.
                                                                                             
Juanes existieron muchísimos en tiempo del Señor, como los existen el día de hoy en grandes cantidades, pero Juan el Bautista es uno sólo, y lo es por ser "el bautista", el que bautiza, el que prepara el camino, el que clama y proclama, la voz que grita en el desierto, el hombre coherente, aquel que fue libre y crítico ante las situaciones de injusticia.
                                                                                             
Marías también existieron muchísimas en tiempos del Señor como las existen hoy en nuestros tiempos, pero María de Nazareth, solamente hay una. Y lo es, sin duda, por lo que Dios hizo por ella, pero también por lo que ella hizo con el don de Dios.
                                                                                             
María de Nazareth es la que escucha, la que ora, la que medita, la que pronuncia un “sí” que transforma al mundo entero, ella es la esclava del Señor y la que presurosa sirve a la pariente necesitada, la que se encuentra con el Arcángel de Dios y la que sale al encuentro de aquella prima anciana, ella es la que cuida con amor el fruto del vientre, la que con dignidad sale de su tierra en el cumplimiento de su misión, la que solícita vela por el matrimonio necesitado del buen vino, la que permanece fiel desde la cuna hasta la tumba, desde el pesebre hasta la cruz, aquella que no falla en la esperanza aún en medio de la oscuridad del viernes santo.
                                                                                             
6.-     Y ¿tú quién eres? Y ¿yo quien soy?
                                                                                             
Padres Rogelio pueden existir muchos, Rogelios Narváez los puede haber en gran cantidad. Pero yo, en lo personal, me defino por lo que yo hago, por mi aportación. Tú me identificas por lo que te ofrezco, por mis servicios, por mi consagración. Mi nombre va muy unido a lo que yo hago, y así mi nombre puede adquirir un valor en tu recuerdo. Y es aquello que sirviendo a Dios te ofrezco, lo que me identificará en tu vida y en tu pensamiento. Y aquello con lo que me presentaré un día ante el Señor.
                                                                                             
En este adviento, Dios nos está permitiendo iniciar con una nueva oportunidad para el cambio, nos permite empezar otra vez con nuestro caminar. Lo que reflexionamos en este domingo no tiene como finalidad el que nos desalentemos, sino el que nos convirtamos y, que seamos capaces de empezar a aprovechar los momentos que Dios nos está brindando.
                                                                                             
Que este adviento sea entonces una búsqueda apasionada de esa identidad  nuestra, porque en el momento en que cada uno de nosotros se encuentra a sí mismo, en ese momento se desencadena toda la riqueza interior, y todos los que nos rodean resultan beneficiados.
                                                                                             
Ayudemos también a quien no acaba de ubicarse, para que, encontrándose a sí mismo, pueda ser feliz, realizando sus tareas y poniendo a multiplicar los talentos que Dios le ha dado.
                                                                                             
“He aquí que yo envío a mi mensajero delante de ti, a preparar tu camino. Voz del que clama en el desierto: “Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos”.


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