Domingo 24 de Diciembre de 2006_______Pbro. Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx

 

BIENVENIDOS A LA FIESTA DE LO IMPOSIBLE.

“  En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.
                                                                                             

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que la Madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.


Momento 1

Momento 2

Momento 3

 

1.- Muy queridos amigos:
                                                                                             
Es hoy el cuarto domingo de adviento, y la verdad es que aunque en la liturgia todavía encendemos el último de los cirios en nuestra corona, el día de mañana, y algunos lo haremos esta misma noches, encenderemos el cirio blanco de la Navidad.
                                                                                             
El Adviento este año ha tenido una edición especial, en la noche es Noche Buena, mañana es Navidad. Todo mundo más lanzar el último grito para pedirle a Dios que venga, hoy en en la noche le estará arrullando.
                                                                                             
Y la verdad es que siento que no tan sólo como que nos encontramos en la etapa final de este viaje que hemos emprendido hace tres semanas, sino que ya lo hemos terminado, y que ya podemos divisar en la cercanía, con alegría, las luces de la ciudad a la que nos dirigimos. Nuestro esfuerzo realizado y la fatiga acumulada en nuestro desplazamiento han encontrado una gran recompensa en la panorámica que ahora contemplamos y en la satisfacción que se obtiene con aquello que se alcanza en la vehemencia. Sin embargo, al llegar mañana nos encontraremos con que todo lo anterior se convertirá en la añadidura, cuando nos demos cuenta del gran regalo que Dios nos tiene preparado.
                                                                                             
2.-     Los cristianos hemos realizado un largo viaje a lo largo del tiempo del adviento, y he aquí que ya nos encontramos a la puerta de nuestro destino. Estamos casi por cruzar el umbral de la ciudad de la sencillez en la que el Dios poderoso se ha querido convertir en el sencillo servidor de todos los hombres. En las jambas de esta puerta se encuentra una inscripción: “¡Para Dios no hay imposibles!”, la Virgen María y santa Isabel lo saben a la perfección.
                                                                                             
La sencillez será el mejor marco para que entren en escena los protagonistas. En este domingo que antecede a la Navidad, las tres lecturas nos hablan de Cristo, de su Madre y de Belén, el lugar en donde verá la luz el Mesías.
                                                                                             
Y aquí nos vamos encontrando con algunos elementos que desconciertan a los hombres: Dios elige a los humildes para manifestar que para Él no existen los imposibles.
                                                                                             
Belén de Efratá no era la gran ciudad, sino la más pequeña de las aldeas de Judá. Y, sin embargo, Dios ha puesto su mirada precisamente en este lugar insignificante ante los ojos de los hombres para hacer de él el mejor de los escenarios en el acontecimiento más decisivo de nuestra historia.
                                                                                             
La Virgen María, digámoslo así, no pertenecía a la estirpe regia del tiempo, su rango no era el de la princesa, pero el Señor ha mirado la grandeza de su interior y ahora es considerada como: “¡La Bendita entre las mujeres!” Ella es ahora “la Madre de mi Señor”, tal como le ha llamado santa Isabel. La Virgen Madre es considerada como “la verdaderamente Dichosa” ¡Y lo es!.
                                                                                             
3.-     Y es que tenemos que terminar de aceptar que las elecciones de parte de Dios jamás estarán determinadas por criterios de grandeza e importancia mundana. La pequeñez y la oscuridad constituyen el terreno más fértil en el que germina y se desarrolla la grandeza de la obra divina. Las cosas que para el hombre no son importantes son precisamente las que le llaman la atención de Dios.
                                                                                             
Se vuelve a repetir la historia, y con creces. Todavía en las colinas de Belén se pueden escuchar, en el eco del tiempo, las palabras que allí mismo le dijo Dios a Samuel, cuando iba a ungir a David: “Samuel, la mirada de Dios no es como la mirada de los hombres. El hombre mira las apariencias, pero yo miro el corazón”.
                                                                                             
Hoy, nos encontramos ante el mismo Hijo de Dios que quiso participar de la humildad de nuestra condición humana como lo expresa bellamente la Carta a los Hebreos el día de hoy.
                                                                                             
4.-         ¿Saben? Les quería comentar que este día me ha venido a la memoria cuando hace algunos años se efectúo un concurso de Nacimientos, Pastorelas y de Cuentos de Navidad, entre el alumnado del Seminario Mayor en Monterrey. El cuento ganador en aquel certamen resaltaba, precisamente la grandeza de la humildad.
                                                                                             
Narraba –“la historia de una Reunión plenaria a la que asistieron todos los árboles de la creación. Las plantas perennes más majestuosas, ante el inminente nacimiento del Hijo de Dios, se preguntaban cuál de ellos resultaría favorecida para que se construyera el lecho del Gran Rey en el día más dichoso de toda la historia y, en el que la misma historia de los hombres iba a ser transformada. Los que parecían llevar la delantera en aquella reunión eran Don Pino, Don Roble y Doña Caoba.
                                                                                             
-Cada uno presumía ante la concurrencia sus muchas cualidades, y al mismo tiempo trataban de opacar las cualidades del contrario. El Pino presumía de su altura, de sus aromas, de sus resinas y se creía el mejor candidato para tan noble encomienda.
                                                                                             
El Roble, por su parte, se sentía absolutamente confiado de ser él el elegido, ya que se sentía el más fuerte, el más imponente y el más resistente, digno de ser la materia prima para que se elaborara el aposento del Rey del Universo.
                                                                                             
Doña Caoba, no se quedaba muy atrás que digamos, ya que se sentía también segura de sus muchoz talentos, puesto que ella era la preferida del ebanistero; los acabados y el pulimento que se podían obtener con su constitución le hacían tener una mayor seguridad que los anteriores. Discutían entre sí los tres, mientras que muy cerca del suelo el pobre Heno no se atrevía a entrar en aquella discusión de altura, y así se convertía solamente en un silencioso expectador del desfile de las muchas cualidades que tenían aquellos titanes.
                                                                                             
-El gran día por fin se llegó, era la mañana del 24 de Diciembre y el dueño de una Posada de un pueblecito llamado Belén se dirigió apresuradamente al bosque cercano para conseguir algunas cosas que le eran necesarias tanto para su hogar como para sus posibles huéspedes. Y es que estaba ya muy cercana la llegada de una gran cantidad de personas, puesto que el Emperador de Roma había decretado a través de un edicto que todos los habitantes del imperio se fueran a la ciudad de su nacimiento a empadronarse,... esta es la razón por la que vendrían a Belén personas que pertenecían a la tribu de Juda, a la familia de David y que provenían de muy distintas partes: de Tiro, de Ciro, de Magdala, de Ishcar, de Zabulón, y también de Nazaret, entre otras muchísimas ciudades en las que habitan los descendientes de nuestro padre David.
                                                                                             
Sumergido en estos pensamientos iba el posadero, cuando pasó junto al imponente Pino sin mirarlo, cruzó junto al erguido Roble sin inmutarse, y se siguió de largo sin percatarse ni sorprenderse ante la belleza de la Caoba que ya se sentía afortunada.
                                                                                             
Aquel buen hombre se inclinó entonces hacia el suelo, ya que necesitaba suficiente Heno para un pesebre. Sin lugar a dudas, la vaca y el burro necesitarían demasiada pastura mientras que ellos estarían ocupados atendiendo a todos los visitantes del censo.
                                                                                             
-Y dicho y hecho dejó en aquel contenedor la paja suficiente, mientras que con su esposa y todos sus hijos atendían a los huéspedes, al fin las habitaciones estaban llenas, y todo estaba en orden, mientras que no faltó aquel hombre que al parecer por el estado de avanzado embarazo de su mujer al parecer se retraso en su desplazamiento, y pedía un espacio, un lugar para pasar la noche, pero como dárselo, a quien habría que sacar de su cama, allá estaba el pesebre de los animales para que pernoctaran en medio del frío, mañana sería otro día y podrían encontrar algo mejor.
                                                                                             
Y aquella dichosa noche, nació el Gran Rey, en ese pesebre que sólo tenía pastura para el ganado, pero que fue distinguido como el lecho del Rey del Universo”-.
                                                                                             
5.-         Nuestra invitación en la Navidad es para que todos vivamos la humildad y la sencillez, de tal manera que el Dios de los Cielos pueda venir a cada uno de nosotros.

                                                                                             
Pero.., ya que hemos cruzado la puerta no dejemos de dirigir nuestra mirada hacia esa inscripción que esta cincelada en las jambas del pórtico de la ciudad de la Navidad.
                                                                                             
La Virgen María, quien se ha encontrado con santa Isabel, lleva en su seno el más grande mensaje para todos los hombres: “Nada hay imposible para Dios” (Lc 1,37). Aquello que desde el punto de vista humano sueles ser limitación, impedimento y obstáculo, se convierte en “posibilidad” cuando tú y yo dejamos a Dios que intervenga.
                                                                                             
Allí, en donde se acaban las posibilidades humanas, encuentra principio la  manifestación del poder divino. En nuestra vida, las auténticas posibilidades tendrán su inicio en el acercamiento a las posibilidades de Dios.
                                                                                             
Este es también el mensaje de Dios para todo los hombres de todos los tiempos. Se trata de una invitación para acercarnos a El. Si la Navidad no nos lleva a acercarnos al Señor, entonces perderemos la verdadera riqueza de la fiesta cristiana.
                                                                                             
Esta inscripción -“Para Dios no hay imposibles”- también, viene redactada en la participación que Dios nos dirige este domingo para que modifiquemos nuestras actitudes como lugartenientes de la creación y como llamados a ser cocreadores.
                                                                                             
Todo puede ser posible para aquellas personas que dejamos que intervenga el Dios que es “El Señor de lo imposible”. Esta noche será Noche Buena. ¡Que tengan una felíz Navidad!

 

VISITAR AL QUE TIENE NECESIDAD.

“  En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.

                                                                                        
1.-         Aparece el día de hoy, un personaje indispensable e insustituible en el escenario de nuestra navidad. Sin ella no puede haber Nacimiento, y es que ¿sabes?, Dios ha querido respetar los procesos humanos, y a Él le ha agradado que no exista una natividad sin una maternidad.
                                                                                             
Hablar del lugar de la Virgen María en la fiesta de la Navidad es algo así como hablar del protagonismo de la discreción o de la sencillez de la grandeza. Y es que ella ocupa un lugar protagónico y esto no significa referir en modo alguno pretensiones de notoriedad, sino todo lo contrario, se trata de contemplar el rostro de aquella que precisamente por ser humilde y servicial se hubo convertido en alguien inevitablemente significativa a los ojos de Aquel que no se deja engañar por las humanas apariencias, y que es capaz de llegar a ver lo profundo en el corazón de las personas.
                                                                                             
María Santísima aparece hoy en este escenario del encuentro de Dios con los hombres, y a través de ella y su ejemplo, Dios nos está invitando para que revisemos tanto nuestra relación con Dios como con nuestros hermanos, y con ello se nos ofrece la pauta y el ejemplo sobre aquello que es una auténtica espiritualidad para nuestra navidad. Hoy contemplamos a aquella que nos permite visualizar que nuestra relación vertical es el motor de la relación horizontal.
                                                                                             
2.-     Lo hemos compartido en otros momentos: el encuentro con Dios tiene que ir unido al encuentro con el hermano. El misterio de la anunciación va unida inmediatamente al misterio de la Visitación, la experiencia de Dios no puede ni debe estar aislada de nuestra experiencia fraterna.
                                                                                             
Y viene el encuentro con el hermano. Santa Isabel y la Virgen María se encuentran en la Montaña
                                                                                             
A la Virgen María no le falta el trabajo, ya que su embarazo aunque milagroso en la concepción, es un hecho real no una simulación; pero en la práctica los preparativos para el nacimiento de su Hijo Santísimo no podrán obstaculizarle el encontrarse con quien le está necesitando, y es esto precisamente lo que le encantó a Dios.
                                                                                             
La Virgen María ha ido con prontitud a la región Montañosa de Judea. Ella se hace presente allí, donde se le necesita.
                                                                                             
Y vienen aquí nuestros primeros cuestionamientos: Tú y yo ¿Tengo tiempo, tiempo de sobra? ¿A quién consagro gustosamente mi tiempo? ¿Para quién no dispongo de tiempo? ¿A quién le podría dedicar más tiempo? ¿Registro el tiempo dedicado a otros, como un tiempo perdido o como un tiempo felízmente aprovechado?
                                                                                             
¿Tengo comprensión para las necesidades ajenas? ¿Me disculpo con facilidad por mis propias obligaciones para no hacer algo por el hermano? ¿Siempre considero mis necesidades como las más trascendentes? ¿Elijo mis ocupaciones por gusto o por urgencia?
                                                                                             
¿Se restringe mi fe cristiana a la sola oración, a las reuniones con mis amistades o al solo ámbito del Templo? ¿Se manifiesta mi fe cristiana en compromisos sociales? ¿Trasciende el ámbito de mi familia?
                                                                                             
¿Tratamos de hacernos felices unos a otros? ¿Nuestro saludo que dirigimos todos los días, es sólo un cumplo y miento, o es expresión de respeto y honor? ¿Cuáles son las bases para obtener un verdadero encuentro? ¿Que nos impide encontrarnos auténticamente: los prejuicios, la pereza, los pretextos, las ocupaciones, el trabajo, los muchos quehaceres, las inhibiciones, el miedo?
                                                                                             
3.-         Queridos amigos:
                                                                                             
La celebración del nacimiento del Señor Jesucristo se va acercando vertiginosamente, es mas el ruido de la fiesta ha opacado el espíritu del adviento tanto en nuestro año litúrgico así como en nuestra vida eclesial, familiar y personal.

Esta noche: ¡Dios se encuentra buscando un hogar para poder nacer! Y acontece que esa búsqueda de Dios se entrecruza en el horizonte de la historia con una búsqueda que el hombre también anda realizando. El hombre anda buscando a Dios para ofrecerle un espacio físico dentro de su ámbito existencial.

4.-     Muy queridos amigos:

Tenemos que decir que Dios no anda buscando una casa, ni siquiera tiene necesidad de ella... Dios anda en búsqueda de un hogar, y ese hogar lo encontró en la ciudad de Nazaret, en el interior de una muy modesta casa... La plenitud de la historia se ha dado inicio en el corazón dispuesto de María de Nazaret... será precisamente allí en donde Dios se encontrará con un espacio realmente digno como para plantar su tienda entre nosotros...

La Virgen María ha estado disponible para ofrecerle un espacio interior de escucha y de oración, y ese es el lugar que Dios anhela y del único que ha querido tener necesidad. Y es que, Dios quiere otra cosa muy distinta de la que el hombre suele pensar: más que habitar en casas de piedras o de maderas finas, Dios prefiere hacer de su pueblo y de cada hombre su propio templo.

A Dios parece no gustarle un lugar estático que le aprisione, sino que Dios, ¡el Dios de la historia! prefiere caminar con el hombre..., y este es el misterio que acontece en una Navidad en donde Dios está en movimiento y en búsqueda.

Dime, por favor: ¿Qué lugar se le puede ofrecer a Dios para que resida,... sí Dios es el dueño del Universo y la tierra es el estrado en donde Él pone sus pies?

La Virgen María le ha ofrecido ese único espacio del que Él ha querido tener necesidad: su cuerpo, su persona, su corazón, su vida,... en una palabra, todo su ser.

Y Dios va mucho más allá de los planes que tiene el hombre, y de esos sus sueños de grandeza.

5.-         Resulta que Dios prefiere un hogar cálido en el seno de una familia sencilla que vive cotidianamente del fruto del trabajo, aún y cuando esta familia tenga que vivir itinerante y en medio de los peligros la noche santa de su nacimiento y todos esos siguientes años que siguieron a la encarnación del Hijo Eterno del Padre, momento en que Dios tuvo a bien plantar su tienda entre nosotros.

Nazaret, Belén, el desierto, Egipto, y todos esos lugares que están en el camino, serán el espacio en donde esta familia que Dios ha escogido poner su residencia, y en donde se pasarán los siguientes años después de que Dios quiso poner su morada entre nosotros.

Este contraste tan expresivo ilumina la diferencia entre los caminos de Dios y los caminos de los hombres, entre las grandezas humanas y la grandeza de Dios.

Nuestra tentación como creyentes ha sido, es y será siempre la de tomar como norma de comportamiento y como signo de grandeza lo que corresponde a las miras de este mundo, y el olvidarnos de pensar conforme a los criterios de Dios.

6.-     ¿No lo quieres creer? Entonces revisa qué has hecho con el Adviento. La Navidad la celebraremos mañana. ¿Cómo te has preparado para el nacimiento del Salvador?

La Virgen María ha sido capaz de introducirse en el proyecto de Dios, sin otro bagaje que una fe intrépida, y desde la entrega más completa, propia solamente de la creatura más libre y que puede estar en disponibilidad para la obra de Dios: "He aquí la esclava del Señor", es la expresión más certera y encumbrada de la libertad del hombre.

La lección es demasiado transparente: no hay que confundir las promesas de Dios con las previsiones y las esperas de los hombres.

¡Dios sigue buscando un hogar, más que una casa para nacer en la Navidad cristiana!

7.-         Nuestra casas pueden ser sencillas o fastuosas, pero lo importante será siempre la calidez de vida que tengamos dentro de ellas y es lo que Dios está buscando.

La casa son las paredes, el techo, el piso, el refrigerador, el televisor, la computadora, la recámara, los sanitarios, la pintura, el jardín, , los adornos, los maceteros... El hogar es algo muy distintos: el hogar es esencialmente el amor manifiesto en el buen trato, la preocupación recíproca, el perdón, el diálogo sincero, la sencillez, la servicialidad, la corresponsabilidad y la entrega.

El hogar es algo cálido, acogedor, algo que se busca con ansia. El hogar es el lugar en el que la persona vive en la intimidad de la propia existencia.

Muchas casas, aún y cuando tengan calefacción, suelen ser frías, cuando el ambiente es de frialdad. Se vive en nuestras casas en la amargura, la desilusión, el chantaje, la incomprensión, la dominación, la apatía, la envidia, el desinterés y la frustración. Entonces, nuestras casas “habitación” se vuelven inhabitables.

La esposa empieza a sentir su casa como si fuera una prisión y el esposo le da varias vueltas a la manzana antes de decidir entrar a su casa. Los hijos emigran durante el día en búsqueda de un lugar más acogedor y convierten, cuando mucho, su casa en dormitorios. No existe un sentido de pertenencia, de convocatoria, de identidad ni de intimidad.

8.-     Dios anda buscando para nacer no una hermosa casa sino un verdadero hogar. ¿Tienes uno para brindarle? Hoy en la noche es la cita.

¿Cómo están nuestros hogares? Es tiempo de Navidad. Los hijos y los padres más que una prenda de vestir y más que un viaje, anhelamos el cariño, la palabra amorosa y comprensiva. Debemos aprender a robarle tiempo al trabajo, a la televisión,  a la internet, al Ipod, al periódico y,... a nuestro egoísmo para así platicar, hacer oración y realmente acompañarnos. Esto es lo que puede hacer de nuestras casas unos verdaderos hogares cristianos.

¿Eres realmente feliz? ¿Le das más importancia a lo material? A Dios no le interesa el barniz de las cosas sino la madera con que están hechas.

¿Y tú qué le ofreces a Dios: una casa o un hogar?

 

LA CELEBRACIÓN DE LA CERCANÍA.

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que la Madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.

1.-     Muy queridos amigos:

Estamos ya en pleno ambiente navideño. Luces, esferas, arbolitos... Los medios de comunicación ya hasta están anunciando los remates de las últimas cosas de esta temporada; el mundo parece hoy más cristiano que nunca. Pero tengamos cuidado de no reducir la navidad sólo a un comprar cosas y a tener adornado todo. Por supuesto que es muy importante el ambiente festivo pero la navidad no es sólo eso.

Muchos cristianos estamos atrapados por los preparativos de la fiesta y ya no tenemos tiempo de prepararnos para la Navidad. El tiempo se nos ha ido irremediablemente. La noche de anoche estuvimos palomeando minuciosamente: Los Regalos, las recetas de cocina, el árbol y sus adornos, el vestido, la bebida, los pasteles, los manteles, la piñata, los discos, el disfraz del santaclos, las copas, los juegos pirotécnicos, el paso de baile que esta noche voy a estrenar y con el que voy a dejar a todo mundo boquiabierto... ¡NO ME FALTA NADA! todo está listo,... Es muy cierto, nos no falta nada,... nos falta Alguien, nos falta el Festejado, nos falta Dios,... y aquí faltas también tú que no te has querido interesar por prepararte para el nacimiento del Salvador, para el nacimiento del Señor Jesús.

2.-     Lo más entristecedor es el encontrarnos con que es Dios quien está faltando en nuestra casa y en nuestra vida.

Nos hemos preocupado tanto por lo material, que no nos ocupamos de aquello que realmente es esencial.

Y es que, Dios nos demuestra este día que Él no se conforma con la limpieza de una fachada, o con el esplendor de un vestíbulo, sino que Él quiere entrar a echar una ojeada en el interior de nuestra casa. Dios no se fía de la 'buena cara' que tienes, sino que Él hace el diagnóstico de nuestro corazón, lleva su investigación a aquello que está escondido a la mirada de los hombres.

A Dios no le interesa la máscara, el camuflaje, la apariencia, el disfraz o el maquillaje. Dios se fija en el corazón de la persona. Es Dios quien ve lo secreto, es Dios quien justamente premia o quien recrimina nuestro mal obrar, y es quien al conocer lo secreto juzga nuestra mejor disposición para recibirle.

Pero el hombre prefiere las vanas apariencias aunque vayan infectadas del vacío y del sinsentido.

3.-     Y, no obstante, en esta fiesta nos encontraremos también con el cuestionamiento, y con nuestra molestia que se genera de la autorevisión, que está más allá de un necio sentimentalismo.  

Y es que Dios condena una Navidad hinchada de retórica, llena de papeles multicolores y de conmociones baratas.

A Dios parece no agradarle nuestra propuesta de Navidad, poco o nada cristiana, cursi y muchas veces ficticia. Le hemos inyectado toneladas de sentimentalismos, de folklore, de pacotilla variada y de mal gusto. Nuestra Navidad parece ser más un pretexto para nuestros excesos que una celebración cristiana.

Francamente, hemos deshecho la Navidad auténtica. Hemos saboteado su sencillez. Nuestra rica Navidad se ha impuesto y ha empobrecido a la Navidad verdadera.

La fiesta de la Navidad nos recuerda que a Dios le agrada la sencillez, y esto lo meditábamos desde hace dos domingos cuando contemplábamos el semblante de san Juan el Bautista, y lo podemos constatar este cuarto domingo de Adviento, en que aparece el rostro precioso de la Virgen María disponible a ayudar a aquella que tiene necesidad.

Sin embargo, la sencillez de Dios no es comprendida por el hombre.

4.-         Cristo nació en un establo, y no en un Belén de chocolate o de luces intermitentes. Pero su nacimiento es solamente el prólogo de una vida que fue abnegada por la entrega a los demás a lo largo de su existencia hasta la donación total, vacío de sí mismo, en el árbol de la cruz.

Contemplar al Señor Jesús en Belén debe llevarnos al aprendizaje del estilo de vida de quien ha elegido ser niño y que nos enseña que el ingreso al Reino pasa inequívocamente por el camino de la infancia, del querer ser niños. Es por ello que, en primer lugar, al mirar el Pesebre debemos pensar sí realmente vivimos la infancia espiritual, el abandono filial.

Otro aspecto digno de meditarse, a la luz del nacimiento de Jesús en Belén, es el realismo incuestionable de su santísima humanidad. El Hijo de Dios se hizo hombre en verdad, esto contra cualquier doctrina de ayer y de hoy, que pretenda hacernos pensar que Jesucristo se disfrazó de hombre, sin que llegara a experimentar el sabor agridulce de una auténtica naturaleza humana, como la tuya y como la mía.

El entronque real del Hijo de Dios con nuestra humanidad nos obliga a pensar en el interés que Dios tiene en el hombre, lo cual nos debe llevar a secundarlo todos nosotros que nos apellidamos cristianos.

Así mismo, el nacimiento temporal del Hijo de Dios nos lleva a ser más y mejores hombres, ya que Jesús es el modelo humano, al constituirse por derecho propio en el único ejemplar de la raza humana sin pecado y ser el máximo revelador de la plena dimensión religiosa del hombre.

Jesucristo ha venido a traernos la perfección de la plenitud de la revelación. El cristianismo no está destinado a coronar las insuficiencias de las antiguas religiones dándoles el toque que les faltaba. Jesucristo no viene a terminar edificios inacabados, sino que ha venido a construir un nuevo Templo del Espíritu Santo. Las piedras que utiliza somos los mismos hombres purificados con su nacimiento.

5.-     Y se preguntarán todos ustedes, después de que les he estado mareando con tantas palabras. ¿Cuál es nuestro papel en una verdadera Navidad cristiana?

En el concierto de la actualidad, en la común lucha por una humanidad mejor, el cristianismo debe tener una aportación específica: ofrecer un humanismo del amor y de la trascendencia, nuestra contribución se sitúa en la línea de la máxima exigencia y del ideal. Este es el factor cristiano: amor y trascendencia. Nuestro peligro será la pérdida del realismo en la desconexión que nos lleva a ser simplemente unos ilusos idealistas.

Navidad quiere decir precisamente esto: una sonrisa divina se ha posado sobre nuestras miserias, que constituye el motivo más fundado de esperanza y es indicio de una posibilidad nueva ofrecida a todos por la paciencia de Dios.

Dios no nos muestra un rostro airado, ni una cara regada por las lágrimas de la desilusión, sino que nos ofrece un don de paz ofrecido por Áquel que es el más fuerte y que, resultando victorioso a través del amor, puede dictar las verdaderas condiciones de paz. Es más, ha puesto una sola condición: dejarse amar.

5.-         Querido amigo:

Muchos usamos, durante este tiempo santo, el mecanismo de la compensación, y con él parece que descansa un poco nuestra conciencia. Al sentirnos mal a causa de nuestras muchas deficiencias, en las omisiones y ausencias durante el año 2006 que casi estamos por terminar, empezamos a compensar nuestras carencias con atenciones, juguetes, ropa, dinero, regalos..., momentáneos y fugaces.

Navidad no es, en modo alguno, un tiempo de compensaciones, sino de revisiones para que así nos convirtamos y empecemos a hacer lo que tenemos que hacer.

Debemos cuidar que nuestros regalos no sean compensaciones de aquello que en justicia debimos haber hecho o dicho durante todo el año. ¡Sé que a los niños les agrada!, pero es mucho mayor el daño que se les hace al querer equilibrar con cosas materiales todas esos desequilibrios provocados por nuestro egoísmo.

6.- Se preguntarán ustedes: ¿Y Quién está necesitado de una muestra de mi amor cristiano? Mucha más gente de la que te puedes imaginar, y muy cercanos a ti y a mí.

“Hace ya algún tiempo, una maestra pública fue contratada para visitar a niños internados en un gran hospital de la ciudad de México. Su tarea era guiarlos en sus deberes a fin de que no estuvieran muy atrasados cuando pudieran volver a clases.

Un día, esta maestra recibió una llamada de rutina pidiéndole que visitara a un niño en particular. Tomó el nombre del niño, el del hospital y el número de la habitación, y la maestra del otro lado de la línea le dijo:

-Ahora estamos estudiando sustantivos y adverbios en clase. Le agradecería si lo ayudara con sus deberes, así no se atrasa respecto de los demás.

Hasta que la maestra no llegó a la habitación del niño no se dio cuenta de que se hallaba ubicada en la unidad de quemados del hospital. Nadie la había preparado para lo que estaba a punto de descubrir del otro lado de la puerta.
Antes de que le permitieran entrar, tuvo que ponerse un delantal y una gorra esterilizada por la posibilidad de infección. Le dijeron que no tocara el niño ni la cama. Podía mantenerse cerca pero debía hablar a través de la máscara que estaba obligada a usar.

Cuando por fin terminó de lavarse y se vistió con las ropas prescriptas, respiró hondo y entró en la habitación. El chiquito, horriblemente quemado, sufría mucho. La maestra se sintió incómoda y no sabía qué decir, pero había llegado demasiado lejos como para darse la vuelta e irse.
Por fin pudo tartamudear:

-Soy la maestra del hospital y tu maestra me mandó para que te ayudara con los sustantivos y los adverbios.

Después, le pareció que no fue una de sus mejores sesiones.

A la mañana siguiente, cuando volvió, una de las enfermeras de la unidad de quemados le preguntó:

-¿Qué le hizo a ese chico?

Antes de que pudiera terminar una lista de disculpas, la enfermera la interrumpió diciendo:

-No me entiende. Estábamos muy preocupados por él, pero desde que vino usted ayer toda su actitud cambió. Está luchando y ahora responde al tratamiento...

Es como si hubiera decidido vivir.

El propio niño le explicó luego de algún tiempo, que había abandonado completamente la esperanza y sentía que iba a morir, hasta que vio a esa maestra especial. Todo había cambiado cuando se dio cuenta de algo. Con lágrimas de felicidad en los ojos, el chiquito tan gravemente quemado que había dejado de lado toda esperanza, lo expresó así:

-No le habrían enviado una maestra para trabajar con los sustantivos y los adverbios a un chico agonizante, ¿no le parece?

La esperanza es el factor preponderante que mantiene viva la llama que desarrolla nuestros proyectos. Si se pierde la esperanza de algo, se pierde la motivación y todo lo referente a ello parece no tener sentido. No resulta entonces difícil imaginarse lo que ocurriría si se pierde la esperanza de vivir. Todo parece derrumbarse, y la voluntad nada puede hacer porque está paralizada por la sensación de “sin sentido”. Es una situación terrible que puede acarrear consecuencias también terribles. Pero basta una pequeña palabra de esperanza para despertar todos los sentidos, para movilizar todo aquello que se hallaba paralizado. Porque se le comienza a encontrar a la vida un significado fundamental, que va dando respuestas a muchas preguntas sobre la existencia, sobre el ser. Es importante mantener viva la esperanza de un mañana. Es importante la certeza de que mañana también está la vida...

Si mañana tenemos “sustantivos y adverbios”, eso significa que hay... un mañana.

Y se renueva entonces la motivación de seguir adelante en búsqueda del más preciado tesoro: La felicidad...

7.-         Amigos: aquel que predica de Jesús no puede ser un aguafiestas, un amargado y un cenizo, sino un amante de la vida que no admite ni comprende la degradación del hombre entrampado en el placer que solamente conduce a la soledad y al hastío. Y tiene que recordar, si es preciso a gritos, dónde está la verdadera vida en medio de una sociedad opulenta que ha olvidado su destino y su lugar.

¡Les deseo a todos ustedes una Felíz y muy cristiana Navidad!


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