Domingo 1 de Enero de 2006_________Pbro.
Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx
LA PROFUNDIDAD DEL CORAZÓN
" En aquel tiempo, los pastores
fueron a toda prisa hacia Belén y encontraron a María,
a José y al niño, recostado en el pesebre. Después
de verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño
y cuanto los oían, quedaban maravillados. María,
por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su
corazón.
Los pastores se volvieron a sus
campos, alabando y glorificando a Dios por todo cuanto habían
visto y oído, según lo que se les había anunciado.
Cumplidos los ocho días,
circuncidaron al niño y le pusieron el nombre de Jesús,
aquel mismo que había dicho el ángel, antes de que
el niño fuera concebido".
El
año civil se abre con la fiesta de Santa
María, Madre de Dios. Podemos decir que esta
fiesta nos muestra lo que puede suceder cuando una criatura le dice
sí a Dios.
El
sí de la Virgen ha sido ilimitado y consiguientemente su
fecundidad resulta sin confines, abierto al Infinito. Ya que ninguna
renuncia hecha por Dios resulta un empobrecimiento.
2.-
Es hoy la fiesta de la Maternidad Divina y con este texto de san
Lucas Dios nos indica la forma en que la Virgen María consideraba
los acontecimientos sucedidos en Belén.
La
Madre de Jesús los vivía, no de una manera superficial
o puramente sentimental, sino que ella los guardaba en su corazón,
en lo más íntimo de su persona, y se esforzaba por
entenderlos a la luz de Dios, cada vez más y mejor.
3.-
La invitación que estamos recibiendo, tú y yo, en
este día, es a no ser superficiales. Debemos profundizar
en el misterio de la Navidad. No nos podemos quedar simplemente
en la poesía, en el sentimiento o en lo externo. Se nos invita
a que nos sumerjamos en el mensaje de Cristo, que no nos quedemos
en la corteza, en la periferia, en los sentimentalismos estériles...
Santa María, la Madre de Jesucristo, nos lo enseña.
4.-
“María, por su parte, guardaba
todas estas cosas en su corazón”.
El
corazón, para todos los pueblos, evoca la vida afectiva.
No obstante en la Palabra de Dios evoca toda la vida interior de
una persona: los sentimientos, los proyectos y las decisiones. Podríamos
decir que hay que remontarse más allá de la vida psicológica
para llegar al mismo centro del ser, allí donde el hombre
dialoga consigo mismo, donde asume sus responsabilidades, en donde
se puede abrir y cerrar a Dios, que conoce las profundidades del
alma.
En
la enseñanza de Dios el corazón del hombre es la fuente
misma de su personalidad consciente, inteligente y libre, la sede
de sus elecciones decisivas y, digámoslo así: el lugar
de la consciencia, allí en donde está la ley no escrita
y la acción misteriosa de Dios. En esta comprensión
podríamos afirmar que el corazón es el sagrario del
alma en este hombre que es Templo de Dios.
5.-
En las relaciones ordinarias entre las personas es evidente que
lo que cuenta es la actitud interior. Pero el corazón se
suele sustraer a las miradas de los hombres. Normalmente el exterior
del hombre es el que debe manifestar lo que hay en el corazón.
Generalmente así es como se conoce el corazón, indirectamente
por lo que de él expresa el rostro, por lo que dicen los
labios y por lo que revelan los actos.
No
obstante, no pocas veces, la simulación externa puede causarnos
confusión, ya que el hombre tiene la tremenda posibilidad
de aparentar. Las Palabras y los comportamientos pueden también
disimular el corazón en lugar de manifestarlo. Esto puede
causarnos desaliento, pero en Dios siempre tenemos una solución.
Y
aquí, es en donde encontramos una de las enseñanzas
de la Palabra de Dios de este día: A Dios no se le puede
engañar como se engaña a los hombres: “el hombre
mira a las apariencias, pero Dios mira al corazón”
se le dice a Samuel, Dios escudriña y sondea el corazón
del hombre y desenmascara la mentira.
De
esta manera, delante de Dios, se ve el hombre puesto en cuestión
en lo más profundo de su ser. Entrar en relación con
Dios es admitir que ante Él el hombre no puede ocultar lo
que lleva en su corazón.
6.-
Más aún, Dios mismo puede concederle al hombre
un corazón nuevo, un corazón puro (Sal 51,12), un
corazón que le escuche para que así Dios le vuelva
a hablar al corazón y ese corazón le vuelva a conocer.
De esta manera se podrá amar a Dios de todo corazón,
perdonar al hermano desde lo profundo del corazón, y desde
un corazón limpio se podrá ver a Dios.
Nuestro
modelo, sin lugar a dudas, será siempre Jesús, Aquel
que es manso y humilde de corazón y que puede hacer que nuestro
corazón arda mientras nos habla, como aconteció con
los discípulos de Emaús.
Pero
hoy, Dios ha querido presentarnos en su Palabra el ejemplo de la
Virgen María, a través de una actitud propia de la
más profunda espiritualidad en aquella que tiene vida plena
en su interior y que se ha adherido a Dios en lo profundo de su
corazón.
7.-"María guardaba todas estas cosas, y las meditaba
en su corazón". San Lucas con esta expresión
nos quiere indicar que la Virgen María consideraba los acontecimientos
de Belén como señales que anuncian el sentido de la
vida de Jesús. Eso quiere decir que la Madre de Jesús
los vivía, no de una manera superficial o puramente sentimental,
sino que los guardaba en su corazón, en lo más íntimo
de su persona y se esforzaba por entederlos cada vez más
y mejor.
La
invitación que todos recibimos en este día es a que
no seamos superficiales. Que procuremos como la Virgen María,
profundizar en el misterio de la Navidad. No nos quedemos simplemente
en la poesía, en el sentimiento, en lo externo... Profundicemos
de una manera seria en el mensaje de la Navidad, no nos quedemos
simplemente en la corteza, en la periferia, en puros sentimentalismos
estériles... Santa María, la Madre de Jesús,
nos lo enseña.
8.-
Es a ella a la que celebramos y la que se nos presenta como modelo:
La Madre de Dios. A todos los niveles de la tradición Evangélica
es María ante todo “la Madre de Jesús, la Madre
del Señor”. Con estas palabras se define toda su función
en la obra de la salvación.
La
maternidad es voluntaria. El relato de la anunciación lo
ha puesto de relieve (Lc 1,26-28). Ante la vocación inesperada
que le anuncia el Ángel de ser Madre de Dios y la ausencia
de una vida marital, la Virgen María es presentada como inquieta
por ver en claro: ¿Cómo conciliar el llamamiento de
la maternidad con el llamamiento de la virginidad? El ángel
le revela que la concepción virginal responde a los dos llamamientos.
María acepta personalmente y ofrece un servicio desde la
libertad.
Y
así se comenzó la historia, ya que cuando la Virgen
María da a luz a Jesús, su quehacer, como el de todas
las madres, no hace sino comenzar.
La
Virgen María educa a Jesús junto con san José,
que comparte sus responsabilidades y el día de hoy, el Evangelista
lejos de hacer consistir la grandeza de María en luces excepcionales,
la muestra en su fe, sometida a las mismas oscuridades, al mismo
proceso que el más humilde de los fieles.
Y
ella, ante la presencia de un misterio que rebasa todavía
su inteligencia, reflexiona sobre el mensaje, piensa sin cesar en
el acontecimiento misterioso que está viviendo, conservando
sus recuerdos, meditándolos en su corazón.
Celebramos
el día de hoy una fiesta sumamente especial: la
Maternidad Divina de María.
9.-
Y es que tendrías que saber tú que la maternidad
unida a la vida del soberano adquiere un lugar especial. La Madre
del Rey, es única en un pueblo incluso en relación
a las esposas, que en los tiempos antiguos podrían ser muchas,
pero la Madre del Rey era solamente una, por lo cual gozaba de un
honor particular cerca del príncipe reinante. Se le llega
a llamar “Gran Señora” como se le llamó
a Betsabé (1Re 2,19) madre de Salomón, y a Atalía.
Esto nos hace comprender la misión de la Madre de Jesús,
que ha sido llamada desde la piedad: “Nuestra Señora”.
10.- ¿Sabes? Al principio del año
se nos ofrece la festividad de Santa María como Madre del
misterio de Dios, para que contemplemos la fígura de aquella
que acepta en plenitud la voluntad de Dios. Esa fue la tónica
de su vida, y la lección para nosotros. Ante la difícil
invitación del ángel, la misma contestación
de siempre: “hágase en mí según tu palabra”.
Y eso es lo que caracterizó su vida. Esa disponibilidad sin
condiciones a la presencia de la voluntad de Dios.
Yo
ruego, por tanto, que haya Navidad en que el Niño no sea
un Huérfano, sino un Hijo de María; ruego que haya
una religión que aliente respeto por la Maternidad, y vibre
de amor por esa Madre que trajo a Nuestro Salvador al mundo. Es
un hecho que una de las grandes inconsecuencias del mundo moderno
es su apego sentimental y casi comercial al "Día de
la Madre", y su olvido completo de la Madre de las madres,
la Madre de nuestro Señor.
Hoy
le quiero pedir a Dios, de una forma especial, por todas aquellas
madres de familia, que han aceptado en su vida la voluntad de Dios,
al recibir amorosamente a cada uno de sus hijos, aún aquellos
que conforme a los criterios del mundo no cumplen con sus requerimientos
de calidad.
¡PAX
TECUM!
1.-
Escribía Theilhard de Chardin: “Llegará
el día en que, tras aprovechar el espacio, los vientos, las
mareas y la gravitación, aprovecharemos las energías
del Amor en beneficio de Dios y en beneficio del hombre. Y ese día,
por segunda vez en la historia del mundo, habremos descubierto el
fuego”.
2.-
Muy queridos amigos:
La
paz aparece como un anhelo del reino de los hombres y como una de
las características del Reino de Dios.
Se
trata de una necesidad que apremia en nuestros corazones y que solamente
Dios puede satisfacer plenamente.
Vivimos
en la selva de asfalto, en la jungla de concreto y este hombre que
vive golpeando el rostro del hermano, reclama la paz para su vida.
Decía Séneca: “una era construye las ciudades
y una hora las destruye”.
Entendamos
que el hombre no puede encontrar, al margen de Dios, la verdadera
fisonomía de la paz. ¿Quién puede olvidar a
un San Agustín buscando la paz en los mares-oceános,
en las montañas y en los astros del cielo,... en donde una
y otra vez recibe la invitación para buscar más arriba
de sus propios ojos? ¿Quién puede olvidar escenas
trágicas como las de Lady Macbeth en la obra de Shakespeare
huyendo de su propio conflicto de conciencia?
3.-
¿Sabes? En la cercanía con los estragos que la Segunda
Guerra Mundial había traído a la humanidad, en unas
heridas todavía sin cicatrizar, y por una guerra fría
que se iba acentuando, Su santidad Paulo VI, el año 1967
estableció en la Iglesia la Jornada Mundial de Oración
por la Paz, a celebrarse todos los días Primero de Enero
de cada año civil. Se trata de una invitación para
que todos los fieles cristianos, elevaramos una plegaria para conseguir
de Dios este don por el que el hombre se afana.
¿En
qué consiste la paz de la que todos los hombres nos sentimos
necesitados?
El
pueblo hebreo entendía la paz como la prosperidad material
y espiritual, los griegos, por su parte, la entendían como
un estado libre de contrastes, los Romanos la pretendieron como
la prosperidad Universal.
El
hombre actual sigue caminando en la búsqueda de la paz verdadera.
Neil Armstrong, John Aldrin y sus compañeros que alunizaron,
llevaron una inscripción en metal que dejaron en la superficie
lunar aquel 20 de julio de 1969, y que es todo un testimonio del
anhelo de todos los hombres: “Hemos venido en busca de la
paz para toda la humanidad”.
4.-
¿En qué consiste la paz que
nos brinda el Reino de Dios?
Los
cristianos entendemos la paz como la unión con Dios y la
recepción plena de sus dones. La paz cristiana sobrepasa
todo anhelo y esfuerzo humano, es uno de los frutos del Espíritu
Santo y una de las características del Reino de Dios.
La
paz de Cristo aparece como uno de los elementos centrales del mensaje
Evangélico. Desde las primeras escenas en Belén hasta
sus últimos episodios en el cenáculo el día
de la resurrección, el mensaje de la paz va danzando a lo
largo y ancho de la Buena Nueva que el Señor Jesús
nos ha traído.
Al
nacer en el tiempo el Hijo eterno del Padre, el canto de los ángeles
es exclamación de gloria para Dios y un sincero deseo de
paz para los hombres. Al concluir el Evangelio, el mensaje es también
de paz: Jesucristo que ha resucitado, muestra sus llagas ahora glorificadas
y al saludar a los apóstoles desconcertados, les dice en
repetidas ocasiones: “La paz sea con ustedes”. Es Cristo
el Rey de la Paz que ha vencido con la mansedumbre y con su propia
vida, la violencia de Caín y la de todos los hombres.
5.-
Los acontecimientos desgarradores de nuestros días y de nuestros
años deben dejarnos en claro aquello que nunca será
la paz. Debemos darnos cuenta de que la paz de Dios no es como la
paz del mundo. La oferta del mundo parece decir: Vive tu vida, sé
feliz, disfruta cuanto puedas y deja los asuntos importantes para
cuando no haya más remedio. Es como preferir unos momentos
de locura a toda una vida de verdadera paz.
Hoy,
para solucionar nuestros problemas, los hombres hemos creado imágenes
ficticias de la paz, bellas como esferas, pero tan frágiles
como las mismas.
Debemos
ser conscientes de que la paz y la guerra comienzan en la propia
casa. Si en verdad queremos paz para el mundo, comencemos por amarnos
mutuamente dentro de nuestras familias.
6.-
¿No te has dado cuenta? Si al mundo podemos llamarle aldea
global, a nuestros hogares podemos llamarles: Universo concentrado.
Pensemos en nuestro microcosmos que es nuestra propia casa y consideremos
las siguientes imágenes ficticias de la paz:
Unos
la entienden como la ausencia de conflictos. Otros viven la paz
de aquel que impone y de aquelllos que son sumisos. Otros, finalmente,
viven la paz de los que no se comprometen ni se preocupan por el
otro.
7.-La paz cristiana no es la ausencia
de conflictos sino la capacidad de solucionarlos.
La paz no puede ser confundida ni con la subterránea paz
de los sepulcros, en donde nadie realmente vive, ni con la paz de
los subyugados esclavos que han perdido la dimensión de su
propia dignidad. La paz no es del que vence sino del que convence.
La
paz de Jesús tampoco es el conformismo con la injusticia,
la violencia, el egoísmo, el desamor, la dulce comodidad
del status quo, el laxismo y la mentira.
Se
trata de la paz que Jesús llamó suya y que es mucho
más que unas relaciones sociales no-violentas. La paz es
la plenitud de la dicha y del perdón. La paz se convierte
en acciones no en omisiones, la paz se construye, es algo por lo
que se trabaja y por lo que se lucha.
Se
trata de la paz de un corazón que está bien con Dios,
y por eso está en condición para estar en bien con
todos los hombres.
La
verdadera paz que nadie puede quitar es la que cada uno puede lograr
desde la fidelidad a la Vida y al Amor. La Paz Cristiana se consigue,
no tan sólo en el respeto al derecho ajeno sino también
en el mismo ejercicio de los propios deberes y obligaciones.
Hermanos,
que nada nos quite la paz del corazón. Que la paz del alma
y del mundo la concede Dios a quienes sirven y a quienes son capaces
de soportar con alegría el peso de la vida y del servicio
sincero a los hermanos. ¡LA PAZ SEA CONTIGO!
INVENTARIOS,
BALANCES Y PROGRAMACIONES.
"En
aquel tiempo, el Señor habló a Moisés y le
dijo: “Di a Aarón y a sus hijos: “De esta manera
bendecirán a los israelitas: El Señor te bendiga y
te proteja, haga resplandecer su rostro sobre ti y te conceda su
favor. Que el Señor te mire con benevolencia y te conceda
su paz".
1.-
Abrir una puerta, lo mismo que iniciar un año nuevo es un
acto preñado de misticismo: tiene el vago sabor de lo desconocido,
y despierta la sensación de pasar a un momento nuevo, en
el que se manifestará de manera impredecible la incertidumbre
humana. Al iniciar un año nos pueden asaltar vislumbres innumerables
de los goces humanos: habrá reencuentros, reconciliaciones,
quizá la dicha en el corazón de dos enamorados tras
una larga separación, algún matrimonio, un nacimiento
deseado, el culmen de una etapa en lo laboral, en lo académico
o en lo familiar. E incluso la tristeza y la separación,
tal acto puede brindar consuelo, pues en él se distribuyen
las fuerzas humanas.
2.-
Muy queridos amigos:
En
estos tiempos en que se mueve un dígito en nuestro cómputo
de los años en los grandes almacenes, en las industrias y
en todo tipo de empresas, suele ser el tiempo favorable para realizar
inventarios, balances y programaciones. Así también
debiera ser en nuestra vida.
Debiéramos
aprovechar la virtud y singularidad de este tiempo para que todos
hagamos un alto, y así dar una mirada hacia lo que ha sido
nuestro recorrido, no para que desandemos los pasos andados, sino
para que con ello nos dispongamos a corregir y fortalecer lo que
haya que mejorar, o simplemente continuar con un camino que hemos
constatado que es el adecuado. Es el tiempo también para
que dirijamos la mirada hacia delante analizando la textura del
camino que se avecina, y así proveernos de las herramientas
necesarias.
3.-
En primer lugar, hoy es tiempo de inventariar. Se trata de que cada
uno de nosotros sea capaz de valorar lo que tiene, y así
valorándolo, que nos dispongamos a cuidarlo y agradecerlo.
Es
tiempo de tomar una hoja de papel y un bolígrafo, para hacer
una lista honesta, sensata y justa de los beneficios con que Dios
nos ha obsequiado y privilegiado. Solamente, entonces seremos capaces
de agradecerle a Dios por todas y cada una de las realidades que
poseemos, por nuestros seres queridos, por nuestros logros, por
sus bendiciones y por lo que somos cada uno de nosotros.
Es
tiempo de que cada uno de nosotros urge en cada uno de los rincones
de la existencia y desempolve los talentos de Dios. Revisemos todos
nuestros estantes y registremos en esa lista cada uno de nuestros
dones. Hay tantas cosas a las que nos hemos acostumbrado en la vida
diaria y que solamente al volver a considerarlas, podremos entenderlas
como “activos” de nuestra propia existencia.
¿Sabes?
Hace poco tiempo leía un artículo de Benjamín
Stein en “El Espectador Americano” que tocaba el tema
de la riqueza y se preguntaba: “¿Cuánto
dinero debe uno tener para ser considerado rico en nuestra sociedad?
Las cifras, que andan por los millones, varían. Pero yo pienso
en toda la gente inmensamente rica que conozco, que no parece feliz.
También en todos aquellos que sudan para pagar sus cuentas,
y pese a ello son ricos.
Si
puede usted compartir cualquier problema con su cónyuge,
es rico. Si puede darse tiempo para dialogar con sus hijos, es rico.
Si puede mirar de frente a sus padres, convencido de haberles retribuido
aunque sea en mínima parte lo que ellos le dieron, es usted
rico. Si puede tomarse una tarde libre para salirse al cine con
su familia, es usted rico. Si puede decir con toda honradez que
no tiene nada que esconder, es usted verdaderamente rico”.
Seamos
positivos, hagamos una lista de nuestras cualidades, inventariemos
las virtudes y seamos agradecidos con Dios. Es tiempo de agradecer
por la familia, los hijos, la vida, la fe, la salud, la amistad,
el trabajo, los estudios... y tantas cosas más.
4.-
Después de inventariar, hoy es también un tiempo ideal
para que hagamos balances en las cosas que en nuestra existencia
vamos haciendo.
Es
conveniente en este renglón que hablemos de un factor que
nos ayuda a no perder nuestra objetividad: el manejo de los promedios.
Entendamos que no todo se hace de una sola pieza, la existencia
no es monolítica, nuestra vida no consiste en una sola escena,
gracias a Dios; más aún, puedo decir que ni cada hora
ni cada día nos ofrecen una felicidad uniforme. Más
bien, en la felicidad hay ciertas alzas separadas por momentos que
suelen ser sumamente difíciles.
Te
lo explico con términos que puedes entenderme:
En
el deporte ¿Qué es un promedio de bateo? Un jugador
que logra un promedio de .300 es considerado como un bateador excelente.
Eso significa que hace tres hits de cada diez viajes a la base,
en donde tienen por lo menos tres oportunidades en cada viaje. Ellos,
las grandes estrellas, también tienen turnos, y muy frecuentes,
en que los hacen “abanicar”.
Un
elemento que nos puede ayudar a iniciar con mejor actitud este año
2006, que Dios está por obsequiarnos, es
el que seamos más flexibles en la vida. Trata de permitirte
un margen en tus metas y planes: no exijas un promedio de bateo
de 1.000 en tus metas ni mucho menos en las de tus seres queridos.
Después de todo, la perfección no es una característica
“humana”, sino sólo un proyecto y un ideal.
¿Sabías
tú que Michael Jordan, que fue considerado el deportista
del siglo XX por un canal de la televisión privada, tenía
en ese entonces un 54 % en efectividad de tiros de campo? ¡No
seas tan intransigente contigo mismo!
Hay
promedios de efectividad en el fútbol americano, en el golf,
en el tenis, en el boxeo y en cualquier disciplina. Lo anterior
también se aplica a las ventas, a lo profesional, a la vida
académica y a cualquier negocio.
Incluso
nuestra vida cristiana tiene esta consideración: La vida
eterna, de ordinario, no se gana ni se pierde en un día sino
con la suma y el promedio de la vida de todos los días. ¡Bendito
sea Dios! En lo personal tengo algunos, o mejor dicho, muchos días
en que al terminar la jornada y al hacer mi examen de conciencia
me encuentro con situaciones de las que me siento avergonzado, hay
actuaciones mediocres que quisiera cortar en una especie de edición
cinematográfica. Sin embargo, lo anterior me empuja a pedirle
perdón con humildad al Señor y a acercarme al sacramento
de la confesión, y a suplicarle a Dios que me permita un
día más de vida y la posibilidad de mejorar mi “promedio
de bateo”.
La
vida cristiana tiene días e incluso años de dificultades.
Al hablar de la vida cotidiana tenemos que entender también
que no todos los esfuerzos se ven coronados por la felicidad o por
el éxito.
Al
revisar el año que está terminando, quizá podamos
encontrar momentos difíciles y de sufrimiento, momentos de
incertidumbre y de dolor. Momentos que nos han parecido eternos.
En nuestros días ha habido horas de luz y las ha habido de
oscuridad, en el ciclo de las estaciones de mi vida ha habido primaveras,
pero también ha existido verano, el otoño y el invierno.
Entendamos que así se configura el día con sus 24
horas, y que cada año tiene sus 4 estaciones.
Pero,
pasemos del promedio al balance. Hoy tengo que hacer mis balances:
¿A nuestros seres queridos
les he dado más abrazos, que gritos?, ¿Les he dado
más correcciones, que felicitaciones a mis hijos?, ¿Les
he dado más noticias tristes, que alegres a mis padres?,
¿Con mis hermanos son más nuestros encuentros, que
nuestras distancias?, ¿En la vida diaria han sido mayores
mis obras, que mis omisiones?
5.-
Finalmente, hoy es un tiempo propicio para nuestras programaciones,
es el tiempo de planear. Pero en esto, seamos cautos y aprendamos
a hacer planes realistas para nuestra vida. El hombre sueña
en proporcionar grandes aportaciones a su propia familia, a su sociedad
y a la humanidad, y se olvida de la verdadera aportación
que todo hombre, la sociedad y la humanidad tienen necesidad: formar
hombres de bien, formar familias como Dios nos manda.
Son
sobradas las ocasiones en que pensamos solamente en los grandes
heroísmos y nos olvidamos de los heroísmos de la vida
diaria. Muchos de nosotros a fuerza de pensar en lo extraordinario
olvidamos la importancia que tiene lo ordinario. Recuerda, por favor,
que es allí en lo ordinario en donde se construye la vida,
se consigue la santidad y la vida eterna.
Nuestra
vida será insatisfactoria, no tanto porque sea breve, sino
porque no la vivimos a la altura de nuestra aspiración más
elemental y más profunda. Marco Aurelio lo decía con
su erudición: “Escrito
está que una vida inútil, es en mucho peor que una
muerte prematura”. Nuestra verdadera
muerte no será tanto el morir sino el dejar de creer, el
dejar de amar, el dejar de crecer... ¡Y ésto se puede
dejar de hacer a cualquier edad y en cualquier momento!
Prefiramos
que sea Dios quien nos desee “feliz año”. Él
es, antes que nadie, quien hoy nos manda las felicitaciones regalándonos
la posibilidad de iniciar un nuevo año. ¡Y todo eso
se recibe con sólo sonreírle a un nuevo día!
¡Ojalá, valoráramos cada día que Dios
nos da! La felicitación de parte de Dios se llama bendición.
La
bendición es algo más que una vaga felicitación.
La bendición es eficaz, poderosa y creadora. Dios es la fuente
de la vida y al bendecirnos nos comunica la misma vida.