Domingo 22 de Enero de 2006_________Pbro. Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx

LA PESADEZ DE LAS CADENAS DE ORO.

“Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios y decía: “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio”.

Caminaba Jesús por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón y a su hermano, Andrés, echando las redes en el lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y haré de ustedes pescadores de hombres”. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Un poco más adelante, vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en una barca, remendando sus redes. Los llamó, y ellos, dejando en la barca a su padre con los trabajadores, se fueron con Jesús.”

Momento 2

Momento 3

   

1.- Muy estimados amigos:

La vocación del hombre a la trascendencia, es decir el llamado que Dios le ha hecho para no quedarse en lo estrictamente temporal, se nos presenta con toda claridad en el Evangelio del día de hoy. Se trata de esa urgencia y una necesidad que tenemos todos los seres humanos, de ser capaces de discernir las realidades que vivimos y de alcanzar a encontrar a través, o aún a pesar de ellas, a Dios.

2.- Esta búsqueda incansable del hombre, quien en su mente y en su corazón, está tan lleno de ideales y sediento de verdades, tendrá siempre una realización solamente parcial en los valores temporales, los cuales al ser efímeros le dejarán siempre una convicción: su plena realización se obtiene solamente en Dios.

Quisiera invitarte para que, en este día nos demos la oportunidad de recordar lo que son los valores y, que dejemos, como todos los domingos, el espacio necesario para que en nuestra reflexión, sea la Palabra de Dios, la que nos permita encontrarnos con Aquel que es el único Valor Absoluto.

3.- ¿Te acuerdas qué es un valor? Un valor, en su sentido estricto, es aquello que interna o externamente nos hace valer más a las personas. Para que lo anterior sea realmente válido, debemos ser conscientes de que un valor necesariamente es aquello que nos debiera plenificar como personas, como seres humanos.

Por lo tanto, aquellas actitudes de fortaleza emergidas de la voluntad de los hombres, que son iluminadas por la inteligencia y por la gracia de Dios, se convierten también en valores, y en la práctica expresamos que una persona con esa fortaleza es una persona que posee valor.

Los valores pueden entenderse como una cualidad del ánimo, fundamentada en estas mismas actitudes, y que nos puede conducir a realizar grandes empresas o a enfrentar con verdaderas agallas los más diversos peligros.

Todos los valores constituyen una relación, en cuanto que nos enriquecen y, al mismo tiempo, deben constituir una percepción de algo magnífico y, que nos permite querer vivirlo y enfrentar con dignidad cualquier tipo de situaciones por difíciles que éstas nos parezcan, esto con tal de alcanzar aquello que apreciamos.

Más allá de las actitudes ya mencionadas, por valores también entendemos las aptitudes que le son propias a las cosas y también a las personas. Aptitudes que nos ayudan a satisfacer las necesidades que imperan en nuestra vida y que nos proporcionan bienestar.

4.- Hoy en día, existe una amplia gama de enlistados y de elencos de valores en las muchas y distintas escalas de jerarquización.

Existen los valores considerados como Clásicos: la Verdad, el Bien y la Belleza. Así también, hay los valores que han sido catalogados como Espirituales: el amor, la alegría, el gozo, la paz, la mansedumbre, la benignidad.

Tenemos que ponderar aquellos valores reconocidos como Morales y Jurídicos: así la Valentía, la Veracidad, la Justicia, la Templanza, el Patriotismo. También existen los valores que se llaman Estéticos: la armonía, la belleza, la elegancia, la prestancia, la higiene. Existen los valores Psicológicos: la Seguridad, el dominio de sí, la estima, la Ecuanimidad, el sentido de la pertenencia, la Fraternidad, la Convivencia, el justiprecio.

Existen los valores conocidos como Sociales: el heroísmo, la servicialidad, el altruismo, la filantropía, la responsabilidad, la honradez, la Amistad, la libertad y el Compromiso. Existen los valores llamados vitales: la misma vida, la salud, la integridad física, el vestido, el alimento, la vivienda. Podríamos hablar de los valores Religiosos: la Santidad, la Gracia, la Piedad, el Temor de Dios, la Caridad. Finalmente, podríamos referir aquellos valores que el hombre ya desde del pasado siglo XX enfatizó desde su perspectiva claramente positivista y materialista: la laboriosidad, la puntualidad, la capacitación, la competencia, el ahorro, la austeridad, la ciencia, la calidad, la eficiencia, la excelencia...

5.- Todo lo anteriormente referido, y todos los valores que nos faltaron de citar, no pueden ni deben dejarnos en el desconocimiento, en el olvido o en la negación de Dios. Puesto que es Dios, Aquel que le da sentido a los mismos valores.

Esta es la invitación que Dios nos hace, en este domingo, tanto a través del Profeta Jonás en la primera lectura, a través del Apóstol San Pablo en la segunda lectura, y en la invitación que nos dirige el mismo Hijo de Dios en el Evangelio.

Ante la invitación que Dios nos extiende, se espera de cada uno de nosotros el que adoptemos una postura de verdadera conversión: que tengamos una nueva manera, es decir, una manera cristiana de ser, de juzgar, de valorar y de actuar.

6.- En el libro del profeta Jonás se nos narra como fue arrasada la ciudad de Nínive. ¿Cómo -preguntarán ustedes-? ¡La lectura no dice tal cosa! Y tienen razón, pero también hay razón en lo que les digo: Aunque el Profeta parece no haber visto que Nínive fue arrasada, le podríamos afirmar a Jonás que Nínive ha desaparecido.

Nínive era, antes de la predicación de Jonás, una ciudad pagana y corrompida, pero reaccionó de manera convincente, reconoció sus errores, abandonó la orientación a las criaturas para orientarse al Creador.

Nínive, la gran urbe, ya no es ni podrá ser lo que antes era. La metropolí se ha transformado sin que se perciban cambios a primera vista. Ahora se ha convertido en el lugar de la penitencia y de la conversión. ¡Y será en la historia el estereotipo de la conversión! Todo ha cambiado. La ciudad pecadora y pagana, comenzando por el rey hasta llegar a los ganados, ha cambiado la conducta y se ha reencontrado con Dios. Su jerarquía de valores ha cambiado.

7.- El apóstol San Pablo también hoy nos ayuda para que revisemos nuestra escala de valores. El Apóstol nos muestra vehementemente la relatividad de este mundo en el que vivimos y nos invita a vivir con actitudes de acuerdo a los valores cristianos. La vida presente, nos dice, se desarrola en “un mundo que pasa”, y cuyas realidades aunque sean buenas, porque todo lo que Dios ha creado es bueno, no dejan de ser transitorias. Se trata de cosas valiosas, debemos ser cuidadosos para que nunca les neguemos su valor, pero, al mismo tiempo debemos tener el cuidado de no hacerles ver como si fueran un valor absoluto, suplantando a Dios.

8.- Por su parte, el Evangelio de san Marcos, en este domingo, nos presenta un bello relato vocacional. Se trata del llamado de Jesús a los primeros apóstoles, el cual nos es presentado como un encuentro personal de parte de Cristo, con la respuesta de un seguimiento entusiasta en los hombres, y con una relación de amistad personal entre el hombre y el Hijo de Dios.

Se nos habla de cuatro personas que han encontrado al Mesías y que al encontrar aquella Perla tan peculiar, considerada como la Perla más preciosa, son capaces de desprenderse de las otras perlas que ellos tienen: barcas, redes, amigos y la misma familia. Ellos han encontrado ese tesoro que les mueve a venderlo todo, con tal de comprar aquel campo en el que se encuentra enterrado dicho tesoro. Ellos han encontrado el único Valor absoluto, lo cual les permite desprenderse inmediatamente de cualquier otro valor transitorio.

9.- Muy queridos hermanos:

Nuestra vocación específica debe ser vista, entonces, como ese encuentro de dos personas: Dios, en su majestad y su misterio, y el hombre que responde con su generosidad.

Y quizá, esto es precisamente lo más alarmante. En la actualidad, nos resulta triste el constatar, que el hombre se ha quedado embriagado en sus valores transitorios, y se ha ido olvidando del Valor Absoluto. Son tantos y tantos los apegos del hombre, que le han llevado tantas y tantas veces a negarse al seguimiento del Señor.

Joseph Schupemter, acusa al hombre de hoy y sus actitudes diciendo que “la Bolsa del mercado de valores” se ha convertido en un pobre sustituto del Santo Grial”. Más allá de la imagen literaria de un caliz místico, que en los libros de caballerías se supone que era el cáliz de la Última Cena; hoy percibimos: que los ideales de muchos hombres se reducen a ganar más. El dinero y lo transitorio se van convirtiendo en esos ídolos que desplazan a Dios, y que tarde o temprano le volverán la espalda al hombre.

10.- La vocación trascendente del hombre consiste en que lleguemos a encontrar a Aquel, que por ser el Valor Absoluto le da un sentido a cada uno de nuestros valores transitorios. Se trata de Aquel que “vale más que la vida”, y en cuya ausencia sobreviene el vacío de sentido que ha llevado a muchos hombres, en un sinfín de ocasiones, a descubrir que todo sentido terreno es provisorio e insuficiente, y les va conduciendo tantas veces al vacío existencial.

11.- Hoy debes preguntarte: ¿Cuál es tu valor? ¿Lo que tienes? ¿Aquello con lo que te vistes? ¿El rumbo en dónde vives? ¿El coche con el que te desplazas? ¿Tu juventud? ¿Tu inteligencia? ¿Tu atractivo físico? ¿Tu ciencia? ¡En qué poco te valoras!

La conversión, a la que Dios nos invita en este domingo, es un gesto fundamental que comporta no sólo dejar un tipo de actividad para dedicarse a otra, sino el orientar la vida y el corazón a Aquel que nos ha amado profundamente.

 

PESCADORES DE HOMBRES.

Caminaba Jesús por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón y a su hermano, Andrés, echando las redes en el lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y haré de ustedes pescadores de hombres”. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

1.- Muy estimados amigos:

Nuestro Señor Jesucristo, en su divina pedagogía, gustaba de utilizar una amplia cantidad de recursos destinados a adquirir una mejor comprensión humana del mensaje de la salvación.

De esta manera, el Señor predicaba el Reino, por medio de palabras y acciones, a través de actitudes y de interrogantes, cuestionándonos con sus silencios y sus conversaciones, a través de hechos concretos así como con el conjunto de las diferentes escenas de su vida, desde el mismo misterio de la Encarnación, su Nacimiento, su Bautismo y, así... hasta llegar a la plenitud del mensaje: en la pasión, muerte y resurrección.

2.- Uno de los muchos recursos utilizados por el Señor, es el de las continuas referencias a los oficios y profesiones de su tiempo: Al invitar a trabajar por el Reino de los Cielos el Señor utilizaba la comparación de los quehaceres de su época, para manifestar así aquellas cualidades que son necesarias en orden a trabajar por la salvación de los hombres.

El Pastor, el Carpintero, el Administrador, el Comerciante, el Constructor, el Juez, el Viñador, el Médico y los quehaceres domésticos, son solamente algunos de los muchos oficios referidos por el Señor en su enseñanza.

Pero, sin lugar a dudas, las actividades que eran más comunes en aquel tiempo, y que son más utilizadas por el Señor, son los oficios que realizan el Sembrador y el Pescador.

3.- Hoy domingo, en el Evangelio de san Marcos, Dios nos habla acerca de la vocación de los primeros cuatro discípulos, y nos presenta ante nuestros ojos esta invitación de parte del Señor: “Síganme y haré de ustedes pescadores de hombres”.

Si, en este momento, utilizamos el contraste existente entre los dos oficios más usados: sembrador y pescador, podremos distinguir sus diferencias y así captaremos con mayor claridad la invitación que el Señor nos hace para que seamos Pescadores de hombres.

4.- El Sembrador, es aquel que todas las mañanas, cuando aún está oscuro el cielo, se encamina con toda seguridad por ese sendero que le lleva inequívocamente a su terreno de labor. Incluso, la vereda que él utiliza está tan trillada, por tanto ir y venir, una y otra vez, por el mismo lugar. Es un camino andado y desandado, lo conoce a la perfección como si fuera la palma de su mano. Hasta sus animales van y regresan solos por el campo. Su itinerario es digámoslo así: rutinario. Él recorre siempre el mismo camino que recorrieron sus antepasados: sus padres y sus abuelos. Sus hijos y sus nietos usarán, la misma senda. Él ya conoce, hasta con los ojos cerrados, en dónde está ubicada la piedra, en donde está el árbol, en donde se cuelga la aljaba, el lugar en donde estará la sombra en la hora del mediodía, como para convertirlo en el lugar de sus sagrados alimentos.

5.- El caso del pescador es muy distante y muy distinto. En la mar no hay caminos ni hay veredas. Siempre se va por nuevos derroteros. Nunca las olas serán las mismas. Cada día el viento soplará distinto y habrá que inventar un camino nuevo. En ocasiones, se encuentra extrañamente con un mar apacible, y en otras, las más de las veces, el mar está furioso. En momentos, el viento ayuda al avance de la barca cuando sopla en Popa, y en otras, el viento hace difícil la navegación soplando contra la Proa. La mar es así de caprichosa, en ocasiones la pesca se le niega sin considerar los esfuerzos realizados y, en otros momentos, la mar,océano pareciera vomitar los mejores peces.

Todas las mañanas el pescador se para frente a la mar y pregunta: "Dios, y ahora, ¿por dónde?, ¿dónde están los peces el día de hoy?". El pescador repite cada día con el salmista:
"Muestrame, Señor, tus caminos. Haz que tu senda pueda encontrar". (Sal 25,4).

El buen desempeño del Pescador depende cada día de una profunda reflexión (de la oración y de la comunión con Dios); así como de un cuestionamiento. El pescador sabe que no tiene el camino hecho. Es por ello, que todos los días debe de ser creativo y original. El mar abierto es un desafío contínuo y diferente.

6.- Y así es, queridos amigos, con nuestra vida cristiana, y de una manera especial aquellos que hemos recibido ya una vocación específica.

7.- En primer lugar te hablo dobre el sacerdocio ministerial de Cristo que el Señor quiso que compartiéramos algunos de los bautizados en función de nuestra Iglesia.

El sacerdote como nuevo Pescador de hombres, cada día le pregunta en su oración a Jesús, sobre el camino que debe de recorrer. Los buenos resultados en el ministerio dependerán diariamente de Dios, y no de un camino prefabricado.

Y, sin embargo, pareciera que muchos de nosotros lejos de convertirnos en creativos e incansables pescadores, con lo que de actitudes implicaría esto, hemos preferido convertirnos en los más rutinarios labradores.

Muchos somos labradores del campo del Señor que hemos convertido nuestra rica labor apostólica en un camino una y otra vez trillado. De esta manera, al impredecible viento del Espíritu lo hemos esquematizado en un sistema, en un programa, o en un bloque repetitivo de actividades.

Somos aquellos que transformamos el viento impetuoso del Espíritu Santo en un aire acondicionado, al cual regulamos de acuerdo a la comodidad del momento y a muchas de nuestras perezas. Realizamos nuestra acción apostólica como recorriendo ese camino rutinario, donde no hay un lugar para esas sorpresas que son siempre gratas para el Espíritu Santo.

Llega la Navidad, y ya sabemos lo que hay que hacer, llega la Cuaresma y ya tenemos hasta los sermones preparados. Ha llegado el momento para los ejercicios espirituales, y vamos utilizando esos esquemas que hemos repetido a lo largo de los últimos años.

El sacerdote del Señor, que realmente quiera ser pescador de hombres tiene que tener la capacidad de abrir las velas de su barca al viento impetuoso del Espíritu Santo, para dejarse conducir por su misterioso soplo que nunca puede ser igual. Y así, de la misma manera que el Pescador tiene que renovar su rumbo cada mañana y se enfrenta con valor a situaciones nuevas, el sacerdote cotidianamente se debe arriesgar hacia horizontes desconocidos, guiado sólo por el poder del Espíritu Santo.

El Señor nos invita para que trascendamos los caminos superconocidos de una pastoral muchas veces obsoleta, y que nos aventuremos a incursionar por nuevos derroteros en la mar de la evangelización, desplegando nuestras velas y así adentrándonos en este mundo que nos ha tocado vivir y al que debemos evangelizar.

El Señor nos invita para que usemos toda la astucia y el atrevimiento para que propaguemos el Evangelio, aun por esos medios que hasta hace poco tiempo nos parecían imposibles. Es por ello que el Señor escogió entre sus discípulos valientes pescadores y no rutinarios labradores. Él nos ha llamado para que seamos pescadores de hombres.

8.- El Evangelio de san Marcos también nos ofrece la pauta necesaria para que reflexionemos sobre el rol de pescadores que tienen aquellos, a quienes Dios les ha concedido el beneficio de ser padres de familia.

Tú que eres padre de familia, te habrás dado cuenta sobre las variantes de esta mar que es el mundo, y que la Iglesia tiene que atender. Si hace veinte años, nos hubiésemos preguntado sobre la repercusión que han tenido los medios y la cibernética en la vida de las personas, es posible que no hubiéramos ubicado la situación en las dimensiones reales. ¿Podrías negar que la discusión generada en torno a la supuesta práctica de clonación humana, hace algunos lustros era todavía impensable?

Y así, con el corazón totalmente abierto, puedes darte cuenta de que el lugar en el que navega la barca de la familia cristiana también ha vivido cambios sustanciales.

9.- Es cierto que hay cosas esenciales pero también las hay accidentales, es cierto que se han tocado elementos primarios, pero también aquello que consideramos secundario nos puede quitar el sueño, las más de las veces. ¿A que se refiere el cura? -¿Te preguntarás?-

Me refiero a situaciones que parecieran no ser tan delicadas pero que han alterado nuestra vida cotidiana como familia: la cada vez más pronta escolaridad de los niños, el reducido tamaño en la construcción de los hogares, las grandes distancias que separan a los miembros de una familia a lo largo del día, una economía que cada día pareciera exigir no una percepción salarial, sino hasta dos fuentes estables de ingreso, los horarios cada vez más tardíos en los espectáculos, centros de reunión y de los encuentros con un tinte social.

10.- Y esto es lo que precisamente, exige que las personas tengamos actitudes nuevas: en donde comprendamos que estos tiempos exigen sabiduría, cordura, prudencia, al mismo tiempo que firmeza en nuestras decisiones para con aquellos que Dios nos ha confiado.

Dáte cuenta que la mar en la que navegaron tus padres cuando te formaron a ti y a tus hermanos, fue una mar con características distintas. ¡Es más!, si tú tienes dos hijos en los que haya distancia de cinco años entre uno y otro, la mar que debes sortear es en muchas ocasiones opuesta a la que enfrentaste al educar al primero.

No se trata de que las técnicas y los conocimientos que tienes los modifiques, entiende que no es cuestión de aptitudes sino de actitudes. Los principios morales cristianos que brotan del Evangelio son siempre los mismos, pero el que tiene que capacitarse para enfrentar sin desalentarse a la mar de la vida eres tú.

En la salvación de los hombres que van en la barca que Dios te confió, en muchas ocasiones, nuestros estereotipos son totalmente inútiles. ¡Es que ésto les sirvió a mis papás! No lo dudo, y ahora te toca a ti buscar aquello que les es útil a los que Dios te ha dado, y para esto es necesaria la oración que conjuntamente hagan los que son esposos y padres cristianos.

11.- Querido amigo:

Pídele al Señor que te conceda, el que tú y tu esposa formen una familia que luche, que trabaje, una familia que no se rinde. Una familia que a imagen de lo que el evangelio nos muestra tenga en una mayor estima las actitudes cristianas que las mismísimas aptitudes humanas.

 

CONTEMPORIZAR.

1.- La narración de la vocación de san Pedro, san Andrés, santo Santiago y san Juan, aquellos a quienes el Señor llamó y convirtió en pescadores de hombres en las mares del mundo, y en la cual hemos reflexionado detenidamente, nos ha sido de una gran utilidad, en orden a revisar muchas de las actitudes que tenemos en nuestra vida cristiana, tanto en mi sacerdocio como en tu matrimonio.

No hemos negado las grandeza de las aptitudes pero hemos afirmado la superioridad de las actitudes: san Pedro era sin duda un buen pescador, desde su infancia recorría el lago de Galilea, pero cuando la pesca se le negaba a sus habilidades hizo surgir la mejor de sus cualidades: En el momento en que sus aptitudes no han sido suficientes es cuando tomó parte en el uso de las actitudes: ¡Pedro debe confiar en el Señor y lanzar la red de nuevo, y en el nombre del Señor la pesca se vuelve mejor!

2.- Querido amigo:

Quisiera pedirte permiso para desplazarme con esta imagen hacia otros ámbitos de nuestra vida,... que también debe ser cristiana. Y es que, la Palabra de Dios no puede agotarse ni aprisionarse en una sola realidad, sino que rebasa siempre cualquier concresión que pretendamos.

¿Habrás escuchado alguna vez la palabra contemporizar? Si nos dirigimos hacia el diccionario o a nuestra enciclopedia, nos vamos a encontrar con la información de que contemporizar es un sinónimo de amoldarse, acomodarse y adaptarse. Contemporizar se define como esa capacidad que el hombre llega a desarrollar, para así vivir en el tiempo y en el espacio actual y necesario.

Lo contrario a contemporizar, y que es lo que hacemos muchos de nosotros, es el pasarnos la vida viviendo en el pasado convirtiéndolo en algo idílico, o escapando hacia un futuro que siempre será intangible, y simplemente vamos evadiendo el presente. Algunos vivimos aprisionados en la ilusión del ayer y otros más nos hemos convertido en la imagen grotesca de esos hombres del mañana, somos los postergantes, aquellos que no hemos aprendido a disfrutar de lo que tenemos ni hemos aprendido a asumir la magia y la fugacidad del momento presente.

3.- Considero que, Dios nos está ofreciendo el momento adecuado, como para que hablemos de la diferencia entre actitudes y aptitudes.

Dirige la mirada hacia el mundo actual y estarás de acuerdo conmigo: Existen personas con excelentes aptitudes pero que sus actitudes no corresponden a las evangélicas. Todos conocemos a muchas personas que desfilaron por las Universidades siempre con menciones honoríficas y que en la realidad son los más aptos, pero que son sus actitudes las que los derrotan. Son aquellos hombres dotados de erudición, pero que al sobrevenir la crisis más ridícula se vencen, renuncian, claudican en sus propósitos.

Si una cualidad pudiéramos descubrir en los pescadores, como para que percibiéramos ésto como un llamado del Señor, es esa necesidad que tienen de adaptarse a las circunstancias cambiantes de la mar.

4.- ¿No te has dado cuenta?

Nuestro tiempo –y todo tiempo- exige en nosotros y en todos que desarrollemos nuestra capacidad de adaptación. Adaptarse es saber vivir. Debemos recordar que la famosa selección natural no fue la imposición de la ley del más fuerte ni de la ley de las más especies grandes en sus dimensiones, sino la sobreposición de aquellas especies que han tenido capacidad de adaptación. Escribe el reconocido Doctor Lewis Thomas: “Hace un siglo, había consenso general en cuanto a que la evolución era la historia de una guerra declarada entre especies que competían entre sí; en cuanto a que los más aptos eran los agresores más fuertes, etcétera. Ahora, este enfoque empieza a cambiar. El mayor éxito en la evolución, los mutantes que la han realizado, la han logrado adaptándose al resto de la vida, y sosteniéndola.”

La vida, toda vida exige adaptación. La vida cristiana exige adaptación. No podemos ponernos a evangelizar al hombre de hoy con el mismo discurso del siglo XIII. ¡No te molestes! Yo soy el primero en saber que el Evangelio es el mismo ayer, hoy y siempre. Yo sé que el contenido será siempre el mismo, pero creo que las formas pueden y deben adaptarse, que el ropaje del cristianismo debe actualizarse, que ese vehículo que utilizo para transportar el mensaje de salvación puede y debe contemporizarse.

5.- Contaba Charles de Foucald una narrativa que me entusiasmo sobre la capacidad y necesidad de adaptación:

Cuentan que existía en algún lugar del planeta un hombre que era un experto en las artes de la pesca: tenía su caña especial, contaba siempre con la mejor carnada, tenía ubicado el mejor lugar en la ribera en donde conocía que se encontraba un rico banco de peces y poseía las técnicas necesarias para conseguir siempre el mejor pescado. Se ufanaba este hombre diciéndole a propios y extraños: “Yo sacó los pescados hasta de donde no existen”. Y nadie, completamente nadie, podía decir lo contrario de este maestro pescador.

Un buen día, llegó a aquella zona de la tierra un invierno extraordinariamente frío. Cayó la nieve copiosamente y los campos y las hierbas de las praderas se congelaron. Cuando pasó la etapa más cruda de aquel invierno el deshiele de las regiones provocó que el río fuera en crecida ante el afluente de las copiosas aguas en escurrimiento. Esto provocó que el río creciera y socavara algunas regiones de la ribera y que se modificara el trazo caprichoso del mismo río. Al final de aquel invierno el río había cambiado de cauce.

Nuestro personaje un día, al mejorarse las condiciones climatológicas, se alistó para ir de pesca con todos sus aditamentos y se fue directamente hacia donde estaba su roca preferida: se sentó sobre ella, sacó su caña especial, utilizó su mejor carnada y puso en práctica sus técnicas inmejorables. Solamente que se topó con una dificultad: el río se había desviado varios metros de allí y el lugar en el que caía el anzuelo solamente tenía piedras. Aquel hombre se decía a sí mismo: es aquí en donde están los mejores peces y es aquí en donde los tengo que encontrar. Y ahí estaba aquel hombre ingenuo que presumía de sacar los peces hasta de donde no los hubiera, viviendo de lo que un día llegó a ser y que nunca volverá a regresar.

Termina Charles de Foucald diciendo: “Si el río ha cambiado de cauce, cambia tu también”.

6.- Somos muchas las personas que no hemos sido capaces de contemporizar. Queremos que la vida siga portándose exactamente igual que cuando empezamos a trabajar o que cuando iniciamos el negocio que emprendimos, queremos que la mar sea idéntica que las labores trilladas.

Somos tantas los cristianos que añoramos nuestro pueblo, nuestra infancia y que no hemos aprendido a disfrutar de aquello y de aquellos que el día de hoy están con nosotros.

En el cambio de actitudes, no importa sólo el qué sino el cuándo, ya que ésto puede provocar errores en nuestra vida. Es cierto que el precipitarnos puede causar problemas pero también los provoca el demorarnos. Digamos que en las actitudes el cuándo es tan importante como el qué en la vida.

7.- Hay una anécdota de nuestro mundo contemporáneo que nos puede ayudar a comprender:

Apple computer, la empresa fabricante de computadoras, lanzó al mercado en 1984 la novedosa Macintosh, muy fácil de usar. La Mac tuvo en seguida una gran aceptación, y parecía que iba a dominar el campo. Pero los ejecutivos de Apple se mostraron renuentes a conceder a otros fabricantes la licencia para el uso del Sistema Operativo de la Mac, y a renunciar así al contro de su producto.

Mientras tanto, la compañía Microsoft creó el sistema “Windows” para las computadoras IBM y las compatibles con ellas. Luego vendió la licencia para el uso de su sistema operativo a todo aquel dispuesto a pagar el precio, y sus ventas subieron como la espuma.

Por fin, en septiembre de 1994, Apple ofreció la licencia de la tecnología Mac. Para entonces la mayoría de los fabricantes de compuatadoras habían adquirido Windows, así que hubo pocos compradores.

Apple tomó la decisión correcta dice el analista financiero Douglas Kass. Lo malo es que espero 10 años en tomarla.

Tengo entendido que algo parecido sucedió con los formatos BETA y VHS de los cassetes de videoreproductoras, y lo mismo aconteció con los relojeros suizos que matrimoniados con la idea de las manecillas en las carátulas deshecharon la propuesta de los relojes digitales de los japoneses, y así también con una empresa en nuestra ciudad que descartaba que las corcholatas hechas precisamente de corcho y de lata pudieran fabricarse de plástico como las actuales taparoscas... y así podríamos seguir ejemplificando sin terminar.

¡Los pensadores creativos son los que esculpen al mundo! El mundo en que vivimos hoy en día, en algún momento existió solamente en la mente de algunas personas... puentes, rascacielos, máquinas, música, poemas... ¡todo!

Tenía razón Séneca cuando decía que “el suelo, por màs rico que sea, no puede dar frutos si no se cultiva; la mente sin cultivo tampoco puede producir”.

8.- De la misma manera el Reino de Dios ha entrado en este mundo precisamente para transformarlo en "otro mundo", pero es necesario que los que evangelizamos tengamos un cambio de actitudes.

Búsquemos en Cristo y en el camino que El nos marca, un verdadero sentido a nuestra existencia. Seamos nosotros ahora los que como "hijos amados de Dios" luchamos por transformar este mundo que Dios ha venido a redimir.

Dios nos invita a dejar a un lado el cinismo y ponernos a trabajar, a ser nosotros mismo artífices de cambio en este mundo.


 

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