Domingo 22 de Enero de 2006_________Pbro.
Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx
LA PESADEZ DE LAS CADENAS DE ORO.
“Después
de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea
para predicar el Evangelio de Dios y decía: “Se ha
cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse
y crean en el Evangelio”.
Caminaba
Jesús por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón
y a su hermano, Andrés, echando las redes en el lago, pues
eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme
y haré de ustedes pescadores de hombres”. Inmediatamente
dejaron las redes y lo siguieron.
Un
poco más adelante, vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo,
que estaban en una barca, remendando sus redes. Los llamó,
y ellos, dejando en la barca a su padre con los trabajadores,
se fueron con Jesús.”
La
vocación del hombre a la trascendencia, es decir el llamado
que Dios le ha hecho para no quedarse en lo estrictamente temporal,
se nos presenta con toda claridad en el Evangelio del día
de hoy. Se trata de esa urgencia y una necesidad que tenemos todos
los seres humanos, de ser capaces de discernir las realidades que
vivimos y de alcanzar a encontrar a través, o aún
a pesar de ellas, a Dios.
2.-
Esta búsqueda incansable del hombre, quien en su mente y
en su corazón, está tan lleno de ideales y sediento
de verdades, tendrá siempre una realización solamente
parcial en los valores temporales, los cuales al ser efímeros
le dejarán siempre una convicción: su plena realización
se obtiene solamente en Dios.
Quisiera
invitarte para que, en este día nos demos la oportunidad
de recordar lo que son los valores y, que dejemos, como todos los
domingos, el espacio necesario para que en nuestra reflexión,
sea la Palabra de Dios, la que nos permita encontrarnos con Aquel
que es el único Valor Absoluto.
3.-¿Te acuerdas qué es
un valor? Un valor, en su sentido estricto, es aquello
que interna o externamente nos hace valer más a las personas.
Para que lo anterior sea realmente válido, debemos ser conscientes
de que un valor necesariamente es aquello que nos debiera plenificar
como personas, como seres humanos.
Por
lo tanto, aquellas actitudes de fortaleza emergidas de la voluntad
de los hombres, que son iluminadas por la inteligencia y por la
gracia de Dios, se convierten también en valores, y en la
práctica expresamos que una persona con esa fortaleza es
una persona que posee valor.
Los
valores pueden entenderse como una cualidad del ánimo, fundamentada
en estas mismas actitudes, y que nos puede conducir a realizar grandes
empresas o a enfrentar con verdaderas agallas los más diversos
peligros.
Todos
los valores constituyen una relación, en cuanto que nos enriquecen
y, al mismo tiempo, deben constituir una percepción de algo
magnífico y, que nos permite querer vivirlo y enfrentar con
dignidad cualquier tipo de situaciones por difíciles que
éstas nos parezcan, esto con tal de alcanzar aquello que
apreciamos.
Más
allá de las actitudes ya mencionadas, por valores también
entendemos las aptitudes que le son propias a las cosas y también
a las personas. Aptitudes que nos ayudan a satisfacer las necesidades
que imperan en nuestra vida y que nos proporcionan bienestar.
4.-
Hoy en día, existe una amplia gama de enlistados y de elencos
de valores en las muchas y distintas escalas de jerarquización.
Existen
los valores considerados como Clásicos:
la Verdad, el Bien y la Belleza. Así también,
hay los valores que han sido catalogados como Espirituales: el
amor, la alegría, el gozo, la paz, la mansedumbre, la benignidad.
Tenemos
que ponderar aquellos valores reconocidos como Morales y Jurídicos:
así la Valentía, la Veracidad, la Justicia, la Templanza,
el Patriotismo. También existen los valores que se llaman
Estéticos: la armonía,
la belleza, la elegancia, la prestancia, la higiene.
Existen los valores Psicológicos:
la Seguridad, el dominio de sí, la estima, la Ecuanimidad,
el sentido de la pertenencia, la Fraternidad, la Convivencia, el
justiprecio.
Existen
los valores conocidos como Sociales: el
heroísmo, la servicialidad, el altruismo, la filantropía,
la responsabilidad, la honradez, la Amistad, la libertad y el Compromiso.
Existen los valores llamados vitales: la
misma vida, la salud, la integridad física, el vestido, el
alimento, la vivienda. Podríamos hablar de los valores Religiosos:
la Santidad, la Gracia, la Piedad, el Temor de Dios, la Caridad.
Finalmente, podríamos referir aquellos valores que el hombre
ya desde del pasado siglo XX enfatizó desde su perspectiva
claramente positivista y materialista:
la laboriosidad, la puntualidad, la capacitación, la competencia,
el ahorro, la austeridad, la ciencia, la calidad, la eficiencia,
la excelencia...
5.-
Todo lo anteriormente referido, y todos los valores que
nos faltaron de citar, no pueden ni deben dejarnos en el desconocimiento,
en el olvido o en la negación de Dios. Puesto que es Dios,
Aquel que le da sentido a los mismos valores.
Esta
es la invitación que Dios nos hace, en este domingo, tanto
a través del Profeta Jonás en la primera lectura,
a través del Apóstol San Pablo en la segunda lectura,
y en la invitación que nos dirige el mismo Hijo de Dios en
el Evangelio.
Ante
la invitación que Dios nos extiende, se espera de cada uno
de nosotros el que adoptemos una postura de verdadera conversión:
que tengamos una nueva manera, es decir, una manera cristiana de
ser, de juzgar, de valorar y de actuar.
6.-
En el libro del profeta Jonás se nos narra como fue arrasada
la ciudad de Nínive. ¿Cómo -preguntarán
ustedes-? ¡La lectura no dice tal cosa! Y tienen razón,
pero también hay razón en lo que les digo: Aunque
el Profeta parece no haber visto que Nínive fue arrasada,
le podríamos afirmar a Jonás que Nínive ha
desaparecido.
Nínive
era, antes de la predicación de Jonás, una ciudad
pagana y corrompida, pero reaccionó de manera convincente,
reconoció sus errores, abandonó la orientación
a las criaturas para orientarse al Creador.
Nínive,
la gran urbe, ya no es ni podrá ser lo que antes era. La
metropolí se ha transformado sin que se perciban cambios
a primera vista. Ahora se ha convertido en el lugar de la penitencia
y de la conversión. ¡Y será en la historia el
estereotipo de la conversión! Todo ha cambiado. La ciudad
pecadora y pagana, comenzando por el rey hasta llegar a los ganados,
ha cambiado la conducta y se ha reencontrado con Dios. Su jerarquía
de valores ha cambiado.
7.-
El apóstol San Pablo también hoy nos ayuda para que
revisemos nuestra escala de valores. El Apóstol nos muestra
vehementemente la relatividad de este mundo en el que vivimos y
nos invita a vivir con actitudes de acuerdo a los valores cristianos.
La vida presente, nos dice, se desarrola en “un mundo que
pasa”, y cuyas realidades aunque sean buenas, porque todo
lo que Dios ha creado es bueno, no dejan de ser transitorias. Se
trata de cosas valiosas, debemos ser cuidadosos para que nunca les
neguemos su valor, pero, al mismo tiempo debemos tener el cuidado
de no hacerles ver como si fueran un valor absoluto, suplantando
a Dios.
8.-
Por su parte, el Evangelio de san Marcos, en este domingo, nos presenta
un bello relato vocacional. Se trata del llamado de Jesús
a los primeros apóstoles, el cual nos es presentado como
un encuentro personal de parte de Cristo, con la respuesta de un
seguimiento entusiasta en los hombres, y con una relación
de amistad personal entre el hombre y el Hijo de Dios.
Se
nos habla de cuatro personas que han encontrado al Mesías
y que al encontrar aquella Perla tan peculiar, considerada como
la Perla más preciosa, son capaces de desprenderse de las
otras perlas que ellos tienen: barcas, redes, amigos y la misma
familia. Ellos han encontrado ese tesoro que les mueve a venderlo
todo, con tal de comprar aquel campo en el que se encuentra enterrado
dicho tesoro. Ellos han encontrado el único Valor absoluto,
lo cual les permite desprenderse inmediatamente de cualquier otro
valor transitorio.
9.-
Muy queridos hermanos:
Nuestra
vocación específica debe ser vista, entonces, como
ese encuentro de dos personas: Dios, en su majestad y su misterio,
y el hombre que responde con su generosidad.
Y
quizá, esto es precisamente lo más alarmante. En la
actualidad, nos resulta triste el constatar, que el hombre se ha
quedado embriagado en sus valores transitorios, y se ha ido olvidando
del Valor Absoluto. Son tantos y tantos los apegos del hombre, que
le han llevado tantas y tantas veces a negarse al seguimiento del
Señor.
Joseph
Schupemter, acusa al hombre de hoy y sus actitudes diciendo que
“la Bolsa del mercado de valores” se ha convertido en
un pobre sustituto del Santo Grial”. Más allá
de la imagen literaria de un caliz místico, que en los libros
de caballerías se supone que era el cáliz de la Última
Cena; hoy percibimos: que los ideales de muchos hombres se reducen
a ganar más. El dinero y lo transitorio se van convirtiendo
en esos ídolos que desplazan a Dios, y que tarde o temprano
le volverán la espalda al hombre.
10.-
La vocación trascendente del hombre consiste en que lleguemos
a encontrar a Aquel, que por ser el Valor Absoluto le da un sentido
a cada uno de nuestros valores transitorios. Se trata de Aquel que
“vale más que la vida”, y en cuya ausencia sobreviene
el vacío de sentido que ha llevado a muchos hombres, en un
sinfín de ocasiones, a descubrir que todo sentido terreno
es provisorio e insuficiente, y les va conduciendo tantas veces
al vacío existencial.
11.-
Hoy debes preguntarte: ¿Cuál
es tu valor? ¿Lo que tienes? ¿Aquello con lo que te
vistes? ¿El rumbo en dónde vives? ¿El coche
con el que te desplazas? ¿Tu juventud? ¿Tu inteligencia?
¿Tu atractivo físico? ¿Tu ciencia? ¡En
qué poco te valoras!
La
conversión, a la que Dios nos invita en este domingo, es
un gesto fundamental que comporta no sólo dejar un tipo de
actividad para dedicarse a otra, sino el orientar la vida y el corazón
a Aquel que nos ha amado profundamente.
PESCADORES
DE HOMBRES.
Caminaba
Jesús por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón
y a su hermano, Andrés, echando las redes en el lago, pues
eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y
haré de ustedes pescadores de hombres”. Inmediatamente
dejaron las redes y lo siguieron.
1.-
Muy estimados amigos:
Nuestro
Señor Jesucristo, en su divina pedagogía, gustaba
de utilizar una amplia cantidad de recursos destinados a adquirir
una mejor comprensión humana del mensaje de la salvación.
De
esta manera, el Señor predicaba el Reino, por medio de palabras
y acciones, a través de actitudes y de interrogantes, cuestionándonos
con sus silencios y sus conversaciones, a través de hechos
concretos así como con el conjunto de las diferentes escenas
de su vida, desde el mismo misterio de la Encarnación, su
Nacimiento, su Bautismo y, así... hasta llegar a la plenitud
del mensaje: en la pasión, muerte y resurrección.
2.-
Uno de los muchos recursos utilizados por el Señor,
es el de las continuas referencias a los oficios y profesiones de
su tiempo: Al invitar a trabajar por el Reino de los Cielos el Señor
utilizaba la comparación de los quehaceres de su época,
para manifestar así aquellas cualidades que son necesarias
en orden a trabajar por la salvación de los hombres.
El
Pastor, el Carpintero, el Administrador, el Comerciante, el Constructor,
el Juez, el Viñador, el Médico y los quehaceres domésticos,
son solamente algunos de los muchos oficios referidos por el Señor
en su enseñanza.
Pero,
sin lugar a dudas, las actividades que eran más comunes en
aquel tiempo, y que son más utilizadas por el Señor,
son los oficios que realizan el Sembrador y el Pescador.
3.-
Hoy domingo, en el Evangelio de san Marcos, Dios nos habla
acerca de la vocación de los primeros cuatro discípulos,
y nos presenta ante nuestros ojos esta invitación de parte
del Señor: “Síganme y haré de
ustedes pescadores de hombres”.
Si,
en este momento, utilizamos el contraste existente entre los dos
oficios más usados: sembrador y pescador, podremos distinguir
sus diferencias y así captaremos con mayor claridad la invitación
que el Señor nos hace para que seamos Pescadores de hombres.
4.-
El Sembrador, es aquel que todas las mañanas, cuando aún
está oscuro el cielo, se encamina con toda seguridad por
ese sendero que le lleva inequívocamente a su terreno de
labor. Incluso, la vereda que él utiliza está tan
trillada, por tanto ir y venir, una y otra vez, por el mismo lugar.
Es un camino andado y desandado, lo conoce a la perfección
como si fuera la palma de su mano. Hasta sus animales van y regresan
solos por el campo. Su itinerario es digámoslo así:
rutinario. Él recorre siempre el mismo camino que recorrieron
sus antepasados: sus padres y sus abuelos. Sus hijos y sus nietos
usarán, la misma senda. Él ya conoce, hasta con los
ojos cerrados, en dónde está ubicada la piedra, en
donde está el árbol, en donde se cuelga la aljaba,
el lugar en donde estará la sombra en la hora del mediodía,
como para convertirlo en el lugar de sus sagrados alimentos.
5.-
El caso del pescador es muy distante y muy distinto. En la mar no
hay caminos ni hay veredas. Siempre se va por nuevos derroteros.
Nunca las olas serán las mismas. Cada día el viento
soplará distinto y habrá que inventar un camino nuevo.
En ocasiones, se encuentra extrañamente con un mar apacible,
y en otras, las más de las veces, el mar está furioso.
En momentos, el viento ayuda al avance de la barca cuando sopla
en Popa, y en otras, el viento hace difícil la navegación
soplando contra la Proa. La mar es así de caprichosa, en
ocasiones la pesca se le niega sin considerar los esfuerzos realizados
y, en otros momentos, la mar,océano pareciera vomitar los
mejores peces.
Todas
las mañanas el pescador se para frente a la mar y pregunta:
"Dios, y ahora, ¿por dónde?, ¿dónde
están los peces el día de hoy?". El pescador
repite cada día con el salmista: "Muestrame, Señor, tus caminos.
Haz que tu senda pueda encontrar". (Sal 25,4).
El
buen desempeño del Pescador depende cada día de una
profunda reflexión (de la oración y de la comunión
con Dios); así como de un cuestionamiento. El pescador sabe
que no tiene el camino hecho. Es por ello, que todos los días
debe de ser creativo y original. El mar abierto es un desafío
contínuo y diferente.
6.-
Y así es, queridos amigos, con nuestra vida cristiana, y
de una manera especial aquellos que hemos recibido ya una vocación
específica.
7.-
En primer lugar te hablo dobre el sacerdocio ministerial de Cristo
que el Señor quiso que compartiéramos algunos de los
bautizados en función de nuestra Iglesia.
El
sacerdote como nuevo Pescador de hombres, cada día le pregunta
en su oración a Jesús, sobre el camino que debe de
recorrer. Los buenos resultados en el ministerio dependerán
diariamente de Dios, y no de un camino prefabricado.
Y,
sin embargo, pareciera que muchos de nosotros lejos de convertirnos
en creativos e incansables pescadores, con lo que de actitudes implicaría
esto, hemos preferido convertirnos en los más rutinarios
labradores.
Muchos
somos labradores del campo del Señor que hemos convertido
nuestra rica labor apostólica en un camino una y otra vez
trillado. De esta manera, al impredecible viento del Espíritu
lo hemos esquematizado en un sistema, en un programa, o en un bloque
repetitivo de actividades.
Somos
aquellos que transformamos el viento impetuoso del Espíritu
Santo en un aire acondicionado, al cual regulamos de acuerdo a la
comodidad del momento y a muchas de nuestras perezas. Realizamos
nuestra acción apostólica como recorriendo ese camino
rutinario, donde no hay un lugar para esas sorpresas que son siempre
gratas para el Espíritu Santo.
Llega
la Navidad, y ya sabemos lo que hay que hacer, llega la Cuaresma
y ya tenemos hasta los sermones preparados. Ha llegado el momento
para los ejercicios espirituales, y vamos utilizando esos esquemas
que hemos repetido a lo largo de los últimos años.
El
sacerdote del Señor, que realmente quiera ser pescador de
hombres tiene que tener la capacidad de abrir las velas de su barca
al viento impetuoso del Espíritu Santo, para dejarse conducir
por su misterioso soplo que nunca puede ser igual. Y así,
de la misma manera que el Pescador tiene que renovar su rumbo cada
mañana y se enfrenta con valor a situaciones nuevas, el sacerdote
cotidianamente se debe arriesgar hacia horizontes desconocidos,
guiado sólo por el poder del Espíritu Santo.
El
Señor nos invita para que trascendamos los caminos superconocidos
de una pastoral muchas veces obsoleta, y que nos aventuremos a incursionar
por nuevos derroteros en la mar de la evangelización, desplegando
nuestras velas y así adentrándonos en este mundo que
nos ha tocado vivir y al que debemos evangelizar.
El
Señor nos invita para que usemos toda la astucia y el atrevimiento
para que propaguemos el Evangelio, aun por esos medios que hasta
hace poco tiempo nos parecían imposibles. Es por ello que
el Señor escogió entre sus discípulos valientes
pescadores y no rutinarios labradores. Él nos ha llamado
para que seamos pescadores de hombres.
8.-
El Evangelio de san Marcos también nos ofrece la pauta necesaria
para que reflexionemos sobre el rol de pescadores que tienen aquellos,
a quienes Dios les ha concedido el beneficio de ser padres de familia.
Tú
que eres padre de familia, te habrás dado cuenta sobre las
variantes de esta mar que es el mundo, y que la Iglesia tiene que
atender. Si hace veinte años, nos hubiésemos preguntado
sobre la repercusión que han tenido los medios y la cibernética
en la vida de las personas, es posible que no hubiéramos
ubicado la situación en las dimensiones reales. ¿Podrías
negar que la discusión generada en torno a la supuesta práctica
de clonación humana, hace algunos lustros era todavía
impensable?
Y
así, con el corazón totalmente abierto, puedes darte
cuenta de que el lugar en el que navega la barca de la familia cristiana
también ha vivido cambios sustanciales.
9.-
Es cierto que hay cosas esenciales pero también
las hay accidentales, es cierto que se han tocado elementos primarios,
pero también aquello que consideramos secundario nos puede
quitar el sueño, las más de las veces. ¿A
que se refiere el cura? -¿Te preguntarás?-
Me
refiero a situaciones que parecieran no ser tan delicadas pero que
han alterado nuestra vida cotidiana como familia: la cada vez más
pronta escolaridad de los niños, el reducido tamaño
en la construcción de los hogares, las grandes distancias
que separan a los miembros de una familia a lo largo del día,
una economía que cada día pareciera exigir no una
percepción salarial, sino hasta dos fuentes estables de ingreso,
los horarios cada vez más tardíos en los espectáculos,
centros de reunión y de los encuentros con un tinte social.
10.-
Y esto es lo que precisamente, exige que las personas tengamos actitudes
nuevas: en donde comprendamos que estos tiempos exigen sabiduría,
cordura, prudencia, al mismo tiempo que firmeza en nuestras decisiones
para con aquellos que Dios nos ha confiado.
Dáte
cuenta que la mar en la que navegaron tus padres cuando te formaron
a ti y a tus hermanos, fue una mar con características distintas.
¡Es más!, si tú tienes dos hijos en los que
haya distancia de cinco años entre uno y otro, la mar que
debes sortear es en muchas ocasiones opuesta a la que enfrentaste
al educar al primero.
No
se trata de que las técnicas y los conocimientos que tienes
los modifiques, entiende que no es cuestión de aptitudes
sino de actitudes. Los principios morales cristianos que brotan
del Evangelio son siempre los mismos, pero el que tiene que capacitarse
para enfrentar sin desalentarse a la mar de la vida eres tú.
En
la salvación de los hombres que van en la barca que Dios
te confió, en muchas ocasiones, nuestros estereotipos son
totalmente inútiles. ¡Es que ésto les sirvió
a mis papás! No lo dudo, y ahora te toca a ti buscar aquello
que les es útil a los que Dios te ha dado, y para esto es
necesaria la oración que conjuntamente hagan los que son
esposos y padres cristianos.
11.-
Querido amigo:
Pídele
al Señor que te conceda, el que tú y tu esposa formen
una familia que luche, que trabaje, una familia que no se rinde.
Una familia que a imagen de lo que el evangelio nos muestra tenga
en una mayor estima las actitudes cristianas que las mismísimas
aptitudes humanas.
CONTEMPORIZAR.
1.-
La narración de la vocación de san Pedro, san Andrés,
santo Santiago y san Juan, aquellos a quienes el Señor llamó
y convirtió en pescadores de hombres en las mares del mundo,
y en la cual hemos reflexionado detenidamente, nos ha sido de una
gran utilidad, en orden a revisar muchas de las actitudes que tenemos
en nuestra vida cristiana, tanto en mi sacerdocio como en tu matrimonio.
No
hemos negado las grandeza de las aptitudes pero hemos afirmado la
superioridad de las actitudes: san Pedro era sin duda un buen pescador,
desde su infancia recorría el lago de Galilea, pero cuando
la pesca se le negaba a sus habilidades hizo surgir la mejor de
sus cualidades: En el momento en que sus aptitudes no han sido suficientes
es cuando tomó parte en el uso de las actitudes: ¡Pedro
debe confiar en el Señor y lanzar la red de nuevo, y en el
nombre del Señor la pesca se vuelve mejor!
2.-
Querido amigo:
Quisiera
pedirte permiso para desplazarme con esta imagen hacia otros ámbitos
de nuestra vida,... que también debe ser cristiana. Y es
que, la Palabra de Dios no puede agotarse ni aprisionarse en una
sola realidad, sino que rebasa siempre cualquier concresión
que pretendamos.
¿Habrás
escuchado alguna vez la palabra contemporizar? Si
nos dirigimos hacia el diccionario o a nuestra enciclopedia, nos
vamos a encontrar con la información de que contemporizar
es un sinónimo de amoldarse, acomodarse y adaptarse. Contemporizar
se define como esa capacidad que el hombre llega a desarrollar,
para así vivir en el tiempo y en el espacio actual y necesario.
Lo
contrario a contemporizar, y que es lo que hacemos muchos de nosotros,
es el pasarnos la vida viviendo en el pasado convirtiéndolo
en algo idílico, o escapando hacia un futuro que siempre
será intangible, y simplemente vamos evadiendo el presente.
Algunos vivimos aprisionados en la ilusión del ayer y otros
más nos hemos convertido en la imagen grotesca de esos hombres
del mañana, somos los postergantes, aquellos que no hemos
aprendido a disfrutar de lo que tenemos ni hemos aprendido a asumir
la magia y la fugacidad del momento presente.
3.-
Considero que, Dios nos está ofreciendo el momento adecuado,
como para que hablemos de la diferencia entre actitudes y aptitudes.
Dirige
la mirada hacia el mundo actual y estarás de acuerdo conmigo:
Existen personas con excelentes aptitudes pero que sus actitudes
no corresponden a las evangélicas. Todos conocemos a muchas
personas que desfilaron por las Universidades siempre con menciones
honoríficas y que en la realidad son los más aptos,
pero que son sus actitudes las que los derrotan. Son aquellos hombres
dotados de erudición, pero que al sobrevenir la crisis más
ridícula se vencen, renuncian, claudican en sus propósitos.
Si
una cualidad pudiéramos descubrir en los pescadores, como
para que percibiéramos ésto como un llamado del Señor,
es esa necesidad que tienen de adaptarse a las circunstancias cambiantes
de la mar.
4.-
¿No te has dado cuenta?
Nuestro
tiempo –y todo tiempo- exige en nosotros y en todos que desarrollemos
nuestra capacidad de adaptación. Adaptarse es saber vivir.
Debemos recordar que la famosa selección natural no fue la
imposición de la ley del más fuerte ni de la ley de
las más especies grandes en sus dimensiones, sino la sobreposición
de aquellas especies que han tenido capacidad de adaptación.
Escribe el reconocido Doctor Lewis Thomas: “Hace un siglo,
había consenso general en cuanto a que la evolución
era la historia de una guerra declarada entre especies que competían
entre sí; en cuanto a que los más aptos eran los agresores
más fuertes, etcétera. Ahora, este enfoque empieza
a cambiar. El mayor éxito en la evolución, los mutantes
que la han realizado, la han logrado adaptándose al resto
de la vida, y sosteniéndola.”
La
vida, toda vida exige adaptación. La vida cristiana exige
adaptación. No podemos ponernos a evangelizar al hombre de
hoy con el mismo discurso del siglo XIII. ¡No te molestes!
Yo soy el primero en saber que el Evangelio es el mismo ayer, hoy
y siempre. Yo sé que el contenido será siempre el
mismo, pero creo que las formas pueden y deben adaptarse, que el
ropaje del cristianismo debe actualizarse, que ese vehículo
que utilizo para transportar el mensaje de salvación puede
y debe contemporizarse.
5.-
Contaba Charles de Foucald una narrativa que me entusiasmo sobre
la capacidad y necesidad de adaptación:
Cuentan
que existía en algún lugar del planeta un hombre que
era un experto en las artes de la pesca: tenía su caña
especial, contaba siempre con la mejor carnada, tenía ubicado
el mejor lugar en la ribera en donde conocía que se encontraba
un rico banco de peces y poseía las técnicas necesarias
para conseguir siempre el mejor pescado. Se ufanaba este hombre
diciéndole a propios y extraños: “Yo sacó
los pescados hasta de donde no existen”. Y nadie, completamente
nadie, podía decir lo contrario de este maestro pescador.
Un
buen día, llegó a aquella zona de la tierra un invierno
extraordinariamente frío. Cayó la nieve copiosamente
y los campos y las hierbas de las praderas se congelaron. Cuando
pasó la etapa más cruda de aquel invierno el deshiele
de las regiones provocó que el río fuera en crecida
ante el afluente de las copiosas aguas en escurrimiento. Esto provocó
que el río creciera y socavara algunas regiones de la ribera
y que se modificara el trazo caprichoso del mismo río. Al
final de aquel invierno el río había cambiado de cauce.
Nuestro
personaje un día, al mejorarse las condiciones climatológicas,
se alistó para ir de pesca con todos sus aditamentos y se
fue directamente hacia donde estaba su roca preferida: se sentó
sobre ella, sacó su caña especial, utilizó
su mejor carnada y puso en práctica sus técnicas inmejorables.
Solamente que se topó con una dificultad: el río se
había desviado varios metros de allí y el lugar en
el que caía el anzuelo solamente tenía piedras. Aquel
hombre se decía a sí mismo: es aquí en donde
están los mejores peces y es aquí en donde los tengo
que encontrar. Y ahí estaba aquel hombre ingenuo que presumía
de sacar los peces hasta de donde no los hubiera, viviendo de lo
que un día llegó a ser y que nunca volverá
a regresar.
Termina
Charles de Foucald diciendo: “Si
el río ha cambiado de cauce, cambia tu también”.
6.-
Somos muchas las personas que no hemos sido capaces de contemporizar.
Queremos que la vida siga portándose exactamente igual que
cuando empezamos a trabajar o que cuando iniciamos el negocio que
emprendimos, queremos que la mar sea idéntica que las labores
trilladas.
Somos
tantas los cristianos que añoramos nuestro pueblo, nuestra
infancia y que no hemos aprendido a disfrutar de aquello y de aquellos
que el día de hoy están con nosotros.
En
el cambio de actitudes, no importa sólo el qué sino
el cuándo, ya que ésto puede provocar errores en nuestra
vida. Es cierto que el precipitarnos puede causar problemas pero
también los provoca el demorarnos. Digamos que en las actitudes
el cuándo es tan importante como el qué en la vida.
7.-
Hay una anécdota de nuestro mundo contemporáneo que
nos puede ayudar a comprender:
Apple
computer, la empresa fabricante de computadoras, lanzó al
mercado en 1984 la novedosa Macintosh, muy fácil de usar.
La Mac tuvo en seguida una gran aceptación, y parecía
que iba a dominar el campo. Pero los ejecutivos de Apple se mostraron
renuentes a conceder a otros fabricantes la licencia para el uso
del Sistema Operativo de la Mac, y a renunciar así al contro
de su producto.
Mientras
tanto, la compañía Microsoft creó el sistema
“Windows” para las computadoras IBM y las compatibles
con ellas. Luego vendió la licencia para el uso de su sistema
operativo a todo aquel dispuesto a pagar el precio, y sus ventas
subieron como la espuma.
Por
fin, en septiembre de 1994, Apple ofreció la licencia de
la tecnología Mac. Para entonces la mayoría de los
fabricantes de compuatadoras habían adquirido Windows, así
que hubo pocos compradores.
Apple
tomó la decisión correcta dice el analista financiero
Douglas Kass. Lo malo es que espero 10 años en tomarla.
Tengo
entendido que algo parecido sucedió con los formatos BETA
y VHS de los cassetes de videoreproductoras, y lo mismo aconteció
con los relojeros suizos que matrimoniados con la idea de las manecillas
en las carátulas deshecharon la propuesta de los relojes
digitales de los japoneses, y así también con una
empresa en nuestra ciudad que descartaba que las corcholatas hechas
precisamente de corcho y de lata pudieran fabricarse de plástico
como las actuales taparoscas... y así podríamos seguir
ejemplificando sin terminar.
¡Los
pensadores creativos son los que esculpen al mundo! El mundo en
que vivimos hoy en día, en algún momento existió
solamente en la mente de algunas personas... puentes, rascacielos,
máquinas, música, poemas... ¡todo!
Tenía
razón Séneca cuando decía que “el suelo,
por màs rico que sea, no puede dar frutos si no se cultiva;
la mente sin cultivo tampoco puede producir”.
8.-
De la misma manera el Reino de Dios ha entrado en este mundo precisamente
para transformarlo en "otro mundo", pero es necesario
que los que evangelizamos tengamos un cambio de actitudes.
Búsquemos
en Cristo y en el camino que El nos marca, un verdadero sentido
a nuestra existencia. Seamos nosotros ahora los que como "hijos
amados de Dios" luchamos por transformar este mundo que Dios
ha venido a redimir.
Dios
nos invita a dejar a un lado el cinismo y ponernos a trabajar, a
ser nosotros mismo artífices de cambio en este mundo.