Domingo 23 de Julio de 2006_________Pbro. Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx

¿HUMANIZAR LO MATERIAL O MATERIALIZAR LO HUMANO?

En aquel tiempo, los apóstoles  volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Entonces él les dijo: “Vengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco”. Porque eran tantos los que iban y venían, que no les dejaban tiempo ni para comer.

Jesús y sus apóstoles se dirigieron en una barca hacia un lugar apartado y tranquilo. La gente los vio irse y les reconoció; entonces de todos los poblados fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron.

Cuando Jesús desembarcó, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se pudo a enseñarles muchas cosas”.


Momento 1

Momento 2

Momento 3

1.- Menciona una antigua narración cristiana:

“Los seis días de la semana eran como parejas.
Cada día tenía su compañero.
El lunes tenía el martes,
el miércoles tenía el jueves,
el viernes tenía el sábado.
El domingo estaba sólo.
Y fue a lamentarse ante Dios:
-¿Por qué yo estoy solo?
Dios le respondió:
-“No estás solo”, vete: “el hombre será tu compañero”.

Muy queridos amigos: Iniciando la reflexión de este domingo con esa narración, y al contemplar al Señor compadecido por aquellos que andan como ovejas sin pastor, debemos aceptar la invitación del Evangelio de este día, y darnos tiempo para meditar en torno a siete elementos que resultan necesarios en relación a un trabajo calificado como cristiano.

Y es que, para un Pastor preocupado por su rebaño mucho más importante que los pastos serán siempre las ovejas, mucho más valioso que el redil será su rebaño, más prioritario que  la calidad de la madera con la que está hecho su cayado será siempre la majada de ovejas que tiene que asegurar mediante este instrumento.

Muchos de los problemas surgen cuando teniendo un bello redil, habiendo obtenido buenos pastos como alimento y poseyendo otros muchos enseres que nos pueden ayudar con nuestra misión, resulta que nuestra familia  y nuestras comunidades andan como ovejas sin pastor.

Bien podríamos identificar este análisis septenario sobre el trabajo con una visión semanal de nuestras labores o con un septeto bellamente compuesto por Dios para el disfrute del hombre.

2.-     La primera cualidad del trabajo es: la cocreación. El trabajo nos hace cooperadores del Creador. Recuerda cada uno de los días de la creación ejecutados por un Dios intensamente laborioso. El trabajo es expansión de la creación de Dios conforme a su voluntad.

El hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, ha sido asociado a su designio; de tal manera que, posterior al momento en que Dios hubo puesto en orden el universo, se lo quiso entregar en sus manos al hombre dándole el poder de ocupar la tierra y someterla.

Jesucristo, aquel que como Dios es la Palabra por la que todo ha sido creado y que como hombre es el nuevo y definitivo Adán, por su obra nos permite a los hombres cumplir con la misión de dominar al mundo: El trabajo no podrá ser contemplado como una maldición sino como una bendición y una oportunidad de colaborar con un Dios que no duerme y que sigue cantando con el ruido de un martillo que no se detiene.

3.-     La segunda dimensión es la intrapersonal: La Palabra de Dios juzga severamente la ociosidad del hombre y la califica de degradación. Objetivamente, el trabajo bien hecho nos beneficia a nosotros mismos, ya que nos ayuda a desarrollar nuestras habilidades o a adquirir nuevos talentos; permite también cultivar la virtud de la constancia en nuestro empeño, cuando somos capaces de persistir a pesar de cualquier dificultad. San Pablo aconseja  a la primitiva comunidad el distanciarse de todo hermano que engañado y engañando viva en la ociosidad bajo pretextos religiosos, sobreviviendo en la pereza pero metiéndose en todo.

El trabajo para el cristiano debe traer consigo su propia carga de satisfacciones. No se trata de negar ilusamente la rutina o el cansancio. Se trata de afirmar que cada hombre debería plenificarse con el trabajo que realiza en la vida diaria. El ingeniero y el arquitecto que aman la belleza y al crear nuevas realidades se van realizando en su trabajo. El abogado que ama la justicia y le encuentra sentido al trajín diario. Los pedagogos que al amar la verdad se esfuerzan por inculcarla en sus contenidos a lo largo de sus jornadas. El médico que ama la vida y que lucha por respetarla y conservarla. El psicólogo que tiene interés por el hombre en su integridad y que soportan cualquier cansancio. El comunicólogo que debiera enamorarse de accesar a través de tantos medios en la intimidad de la vida personal para proponer realidades que plenifiquen. El sacerdote que ama la santidad de Dios y que lucha por la salvación eterna de los hombres, independientemente de las jornadas invertidas.

Lo anteriormente mencionado nunca podrá ser retribuido, ni con uno ni con mil denarios. El trabajo tiene una dimensión espiritual y posee sus propios satisfactores que no se compara con nada de lo que tú pudieras imaginar.

4.-     El tercer factor es el económico. El trabajo engendra relaciones monetarias. Debemos evitar cristianamente las actitudes equívocas de aquellos que satanizan el dinero y que tendrían que negar la presencia Providente de Aquel que en su generosidad nos bendice con sus bienes.

El Señor Jesús nos habla con claridad de la correspondencia que existe entre la acción decorosa del obrero y la retribución que en justicia se merece: “Dénle otros diez talentos”. “Bien, siervo bueno y fiel, ¡siéntate a la mesa de tu Señor!...” “El trabajador es digno de su salario”. “No le pongas bozal al buey que trilla”. Tendríamos que subrayar dos elementos para no caer en las confusiones que nos desvían: por un lado, sabemos que el Señor está utilizando las imágenes cotidianas para hacernos cercano el mensaje del Reino, por el otro lado, los cristianos no nos debemos confundir con los asalariados y su relación con un patrono, sino con los hijos que se relacionan con su Padre. Sin embargo, junto con los valores del Reino el Señor subraya algunos valores que se viven en medio del tiempo: el trabajo digno y la justa retribución que se merece en la vida.

La Sagrada Escritura denuncia recurrentemente el que los obreros sean privados de su salario y el que los esclavos sean condenados sólo al trabajo y a los golpes. Debemos recordar que será el trabajo digno aquel que nos libre de la pereza y de la mendicidad.

5.-     El cuarto elemento es el social.         El trabajo tiene un lugar firme en la vida social de los hombres. Desgraciadamente, hoy en día, cuantificamos, en términos de dinero, el trabajo, el esfuerzo y nuestros servicios.

En la actualidad, no somos capaces de comprender: El que el médico llegue al final del día a cerrar su consultorio con la satisfacción de haber llevado salud, vida, consuelo, alivio y curación a sus enfermos. Que el comerciante cierre su negocio al final de la jornada con la satisfacción de haber construido relaciones humanas con sus semejantes a través de la justicia y la servicialidad. Que el maestro y el alumno terminen su día con la satisfacción y la alegría de haber compartido juntos algo acerca de la verdad, que es la que nos hace libres y fuertes ante la realidad.

Cristo le ha regresado al trabajo la dimensión de la caridad y funda las relaciones engendradas por el trabajo, en el principio de la fraternidad

6.-     El quinto componente es el de la Providencia: El Evangelio al hablar del esfuerzo temporal y del trabajo humano nos impulsa a no perder nuestra relación con Dios y a confiar en su Providencia.

En este ámbito, ha querido colocar ante nuestros ojos la imagen de los lirios del campo y de las aves del cielo, para que alcancemos a comprender  la efectividad y generosidad de su asistencia. La confianza será la actitud necesaria de aquellos que llamándonos hijos de Dios, nos afanamos en los trabajos diarios, pidiéndole a Dios el pan de cada día, pidiéndole la bendición del trabajo para que el pan no le falte a nuestros seres queridos y cuidando a nuestros seres queridos para que tengamos con quien compartir nuestro pan. ¡No hay peor pan que el que se come en soledad! Pedimos a Dios el pan de hoy, mañana pediremos el de mañana.

7.-     El sexto factor es el de la Trascendencia: debemos ser capaces de rebasar los límites temporales y aspirar a los bienes imperecederos. El Reino de Dios es nuestra aspiración y no podemos quedarnos como si fuéramos esos constructores presuntuosos que levantan sus saturados graneros en el olvido y el alejamiento de Dios y de sus hermanos.

Sin embargo, debemos también ser cuidadosos para que no confundamos la postura evangélica con actitudes maniqueas. Nuestro deber es evitar las actitudes sólo terrenales y aquellas que son solamente angelicales.

Solamente, con la capacidad de no confundir nuestros valores con Aquél que es nuestro “Único Valor Absoluto”, podremos aspirar a las cosas de “mucho valor”, habiendo sido fieles a las cosas de “poca valoración”.

8.-     Y,... el séptimo elemento es el descanso: ¡No me lo van a creer! Pero este es el elemento del trabajo humano más desconocido en la actualidad. Si una gran parte de los hombres adolecemos por la pereza, otro gran grupo de personas nos estamos acabando la vida por no saber detenernos en nuestro incesante trajín diario. Hoy, el hombre no sabe descansar.

Ignoramos que en la Revelación el sábado tenía como fin introducir una tregua en la agobiadora sucesión de los trabajos, para asegurar al hombre y a todo lo que trabaja sobre la tierra un tiempo de reposo.

La vida tiene momentos de tensión y de distensión, de preocupación y de ocupación, de atención y de relajación. Sin embargo, el hombre no puede vivir manteniendo la tensión de una continua exigencia, so pena de cansarse, quebrarse y experimentar el abandono.

Hasta la tierra espera su año sabático y el cuerpo se las ingenia para tener sus propias formas de descanso, la enfermedad es una de ellas ¡aunque tú no lo creas!. Sin embargo, los hombres hemos olvidado que nuestra vocación es ser “señores” y no “esclavos” de las cosas. ¡Que lástima que algunos, lejos de humanizar la materia, hemos materializado lo humano!

9.-     Por mi parte, por la gracia de Dios, he escuchado en estos días pasados el último movimiento de este septeto: he disfrutado de unas reparadoras vacaciones. ¿Y tú ya descansaste? No se necesita ir al fin del mundo para esperimentar el agradable descanso que se disfruta con las personas que uno ama en la vida.

PASTOR DE SILVOS AMOROSOS.

Jesús y sus apóstoles se dirigieron en una barca hacia un lugar apartado y tranquilo. La gente los vio irse y les reconoció; entonces de todos los poblados fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron.

Cuando Jesús desembarcó, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se pudo a enseñarles muchas cosas”.

1.-     Muy queridos amigos:

La metáfora del Pastor que cuida y conduce su rebaño, nos expresa admirablemente dos aspectos íntimamente unidos, aparentemente contrarios, y frecuentemente separados, de una autoridad ejercida a favor de los hombres: el Pastor es un jefe pero también es un compañero.

Por un lado, el pastor es un hombre fuerte, tenaz, valiente, decidido, capaz de defender su rebaño contra las fieras salvajes (1Sam 17,34-37: por poner sólo un ejemplo podríamos referir a aquel joven que se convertiría en el rey David, quien para conseguir el permiso del rey Saúl y así defender a Israel del asedio, y la honra de Yahwéh de las burlas de Goliat, argumenta que como pastor ha defendido a sus ovejas del león y que en muchas ocasiones ha tenido que arrancar los corderillos de las fauces del oso)... El pastor tiene que ser, en primero lugar, un hombre intrépido y vigoroso.

En segundo lugar y simultáneamente, el pastor es un hombre profundamente delicado con sus ovejas (es capaz de conocer el estado en el que ellas se encuentran; tiene la capacidad de adaptarse a su situación; suele llevarlas en sus brazos en los momentos de cansancio o en que están heridas; y lo más extraordinario de todo aparece en la parábola que el profeta Natán le manifiesta al Rey David cuando le recrimina el crimen de Urías y el adulterio con Betsabé, le comenta: “un hombre tenía una oveja y la quería como a su propia y única hija y le ofrecía alimento en su propio plato”. El profeta utiliza el mismo lenguaje: le está hablando de ovejas a un hombre que salió de detrás de los rebaños y que sabe lo que son los cuidados, y que ahora ¡por desgracia, está cegado por el poder.

2.-         Recapitulando: las dos cualidades del pastor son la osadía para defender a su rebaño y la delicadeza para tratar a cada una de las ovejas.

La autoridad del pastor está fundada en la entrega y en el amor. Dios es designado: “Pastor de Israel” en labios de Jacob, y hay dos invocaciones sobre su Pastoreo en el salterio. Junto con el hermosísimo Salmo 23: “El Señor es mi Pastor nada me falta”, tendríamos que recordar el Salmo 80.

Los profetas de Israel, por su parte, denunciarán el ejercicio de los malos pastores, tal es el caso del libro de Jeremías que hemos leído este día; y nos anunciarán, al mismo tiempo, la presencia mesiánica del Buen Pastor: será Yahwéh quien tomará en su mano el rebaño; lo reunirá, lo reconducirá, y, en fin, lo guardará. Luego le proveerá de “pastores según su corazón, que apacentarán con inteligencia y sabiduría”.

Y, junto a la denuncia de los abusos en los dirigentes de Israel, aparece también el anuncio de la llegada de un pastor fiel, un renuevo del tronco de David, quien en su valentía y fortaleza en medio de los peligros que asedian a su rebaño, y en la ternura que tiene para con cada una de sus ovejas, llegará a convertirse en el Pastor herido, el Pastor que fue traspasado; cuya muerte ha sido salvadora. El Pastor se identifica con el Siervo de Yahwéh quien, como oveja muda, debe por su sacrificio justificar y reunir a las ovejas dispersas de Israel.

3.-     La imagen bíblica del Pastor alcanza su pleno sentido en Jesucristo, quien se llama a sí mismo y actúa como el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas. Jesucristo es el Buen Pastor que en la encarnación ha visitado a su pueblo. Se trata de aquel que reúne a las ovejas dispersas y les regresa a donde están los buenos pastos.

Jesús también ha querido establecer buenos pastores que en su nombre cuiden de la Iglesia hasta el fin de los tiempos. Antes de su Ascensión hizo de Pedro el Pastor supremo de su Iglesia, y, en él, a todos aquellos que le sucediesen. E inmediatamente después de ser nombrado Pastor supremo, el Señor le da a conocer a Pedro que morirá mártir, como buen Pastor que dará la vida por sus ovejas. Y efectivamente, san Pedro, Pastor de la Iglesia, derramará su sangre a favor de las ovejas del rebaño, a imagen de Jesucristo, Buen Pastor por excelencia.

A los sucesores de los apóstoles, nos recuerda la Palabra de Dios en la primera carta de san Pedro, que se les confiará el cuidado del rebaño a su cuidado, no por la fuerza sino espontáneamente, no por lucro, ni mucho menos como dominadores, sino sirviendo siempre de ejemplo a los demás.

4.-     Los dos elementos contrastantes, pero íntimamente unidos entre sí: vigor y delicadeza, podríamos detectarlos en el ministerio de Jesús tanto en el Evangelio de este domingo, como en cada página del Evangelio.

Te quería compartir una de las Rimas Sacras de Don Felix Lópe de Vega que representa excelentemente este contenido aplicado a la persona de Jesús, se trata de la así llamada Rima Sacra XIV:

Pastor que con tus silbos amorosos
Me despertaste del profundo sueño;
Tú, que hiciste cayado de ese leño
En que tiendes los brazos poderosos.

Vuelve tus ojos a mi fe piadosos,
Pues te confieso por mi amor y dueño,
Y la palabra de seguirte empeño
Tus dulces silbos y tus pies hermosos.

Oye, Pastor, que por amores mueres,
No te espante el rigor de mis pecados,
Pues tan amigo de rendidos eres.

Espera pues, y escucha mis cuidados;
Pero; ¿Cómo te digo que me esperes,
Si estás para esperar los pies clavados?

5.-     Pero, vayamos, antes de que nos pase el tiempo, a una primera aplicación para nuestra vida y nuestros compromisos cristianos: ¿Cómo está el ejercicio de tu pastoreo? ¿Cómo está el cuidado de tus ovejas? ¿Qué estás haciendo para protegerles de los peligros externos? ¿Qué gestos concretos manifiestan tus cuidados hacia el interior de tu redil?

Te lo repito hasta que te canses: El Buen Pastor tiene valentía para proteger a su rebaño y delicadeza para tratar a sus ovejas. Y lo he repetido una vez más para manfestar el contraste de nuestra inconsistencia: Muchos de nosotros, ejercemos nuestro oficio al revés: somos muy valientes hacia el interior de nuestros rediles pero unos cobardes contra todo aquello que desde fuera está amenazando nuestro rebaño. Hacia fuera somos vergonzosamente delicados y pusilánimes y hacia adentro descargamos con estruendo el rigor de nuestra ira.

6.-     Es difícil llegar al equilibrio y, sobre todo, vivenciar este punto de convergencia, y más aún si tenemos como modelo a aquel que como Buen Pastor ha llegado al pleno ofrecimiento de su vida a favor de su rebaño.

¿Cuáles son las cualidades de aquéllos que queremos ser un Pastor Bueno a imagen de Cristo?: caridad sin límites, misericordia, comprensión, perseverancia, consejo, persuasión, autoridad, obediencia total y delicada, el silencio discreto y la palabra oportuna, inteligencia, humildad, mansedumbre, corazón indiviso para dedicarnos a todas y cada una de las ovejas, servicialidad, vigilancia, paciencia, pobreza, moderación, indulgencia, integridad...

7.-     Un primer elemento debemos meditar: ¿Cómo está el respeto que merece tu oficio hacia el interior de tu familia? Decía san Agustín que aquellos que no servimos a nuestro rebaño predicando, guiando, corrigiendo, aconsejando, rigiendo cristianamente, no somos pastores sino espantapájaros, unos foenus custos, guardianes de paja,... los espantapájaros, sin duda tienen una utilidad, se colocan en los viñedos para que los pájaros no se coman las uvas o en los sembradíos para que no se coman los granos. Nuestra función es distinta, se trata de cuidar y hasta de ofrecer la propia vida a favor de aquellos que Dios nos ha delegado. ¿Y tú éres un pastor o éres un guardián de paja en tu casa? ¿Estimas en un mayor valor la vida de tus ovejas que tu propia vida?

8.-         Ahora te invito para que reflexionemos sobre un segundo factor: ¿Cómo está el ejercicio de tu autoridad?

Para entenderlo adecuadamente debemos distinguir entre dos conceptos que aparentan familiaridad, pero que en la realidad no son ni vecinos; más bien son verdaderos extraños entre sí: el que es autoridad y el autoritario.

¿Las Autoridades y los autoritarios?... parecen tan cercanos los conceptos, pero son tan lejanas las realidades.

Revisemos los contrastes para que esto nos ayude a clarificar: Aquel que es autoridad habla, y sabe que hay momentos en los que es mejor escuchar, el que es autoritario grita. El que es autoridad pide, el autoritario exige. El que es autoridad convence, el autoritario impone. El que es autoridad ama, el que es autoritario  pide ser amado. El que es autoridad espera siempre a los que se le han confiado, el autoritario cierra la puerta esperando que timbren en la entrada para decidir sí acaso abre o no.

¿Sabes? La máxima diferencia entre el que es autoridad y el autoritario se ubica en el viernes santo: el que es autoridad muere en la Cruz, el autoritario es el que levanta la cruz.

9.-         Quiero pedir a Dios por la Iglesia, que es su rebaño, y por nuestros Obispos, que son los pastores de su rebaño.

Le pido para que los cristianos no nos confundamos y, podría decir que si bien en los hermanos separados veo aquellos que son también de las ovejas de Cristo, tengo que decir que en sus dirigentes no puedo ver a los pastores de Cristo.

Ellos han perdido la sucesión apostólica, la cual es necesaria en la Iglesia para mantener y asegurar la apostolicidad de la misma Iglesia. El ministerio conservado a lo largo de los siglos ininterrupidamente representa el elemento “de arriba”, es decir, lo que no proviene de la comunidad, sino lo que es dado por Dios y adviene a la misma comunidad, para vigilar sobre ella, para exhortarla y hasta, si es necesario, corregirla.

10.-   El problema está no en las ovejas sino en aquellos que ostentan de la noche a la mañana el título de pastores.

Fíjate, el día de hoy, ya hay en nuestra ciudad una Iglesia evangelista independiente, ¡qué contradicciones! Si éres Iglesia no puedes ser independiente y si éres independiente no puedes ser Iglesia,... El día de mañana habrá una Iglesia evangelista independiente de la independiente...

 

SABIA VIRTUD DE CONOCER EL TIEMPO.

 “En aquel tiempo, los apóstoles  volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Entonces él les dijo: “Vengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco”. Porque eran tantos los que iban y venían, que no les dejaban tiempo ni para comer.

1.-     Muy queridos amigos:

Son tantas las cosas que hay que hacer y tantas las personas por atender, que no le queda al hombre tiempo ni para comer,... ni para descansar, ni para estar con la familia, ni para ver crecer a sus hijos, ni para acompañar a sus padres en la enfermedad, ni para ofrecerle una manifestación de afecto a sus hermanos que necesitan de nuestra presencia, ni para tomar un poco de vacaciones...

En el primer segmento hemos reflexionado sobre siete características del trabajo contemplado como cristiano: coolaborar en la creación, la dimensión intrapersonal, el factor económico, el elemento social, el componente de la Providencia Divina, el rasgo trascendente y la importancia del descanso.

2.-         Ahora, brevemente te refiero cuatro de los rasgos que caracterizan el mundo del trabajo en este naciente siglo XXI:

Primero: el hombre del mundo actual tiene una conciencia prodigiosa de la dimensión de sus conquistas y se ufana hasta llegar en muchas ocasiones a rayar en la soberbi ante los logros obtenidos.

Segundo: este mundo del progreso se ha convertido en un mundo desacralizado, en donde los avances en la ciencia y en la tecnología hacen que perdamos el respeto por lo divino y todo aquello que tiene origen y fundamento en la acción de Dios.

Tercero: el hombre ha creado un mundo marcado por la racionalidad tecnológica y al mismo tiempo, aunque te parezca contradictorio, de la pérdida de razonamiento; todo es contemplado en sus fases terminales y el hombre se va olvidando de los procesos, y por lo tanto muchas de las cosas que el hombre usa no es capaz de interrogarse sobre el por qué y el cómo de su funcionamiento, toda la vida se la pasa el hombre aplastando botones y obteniendo productos plenamente acabados provocando que sus neuronas se vayan atrofiando.

Cuarto y último: el hombre ha convertido el trabajo en una adicción, haciendo de oro sus cadenas que le ornamentan y que simultáneamente le atan a la esclavitud.

3.-         Profundicemos en este último factor: la adicción al trabajo que hace surgir a los trabajoadictos o los trabajólicos.

Una adicción es identificada como todo aquello que nos empuja compulsivamente a comprometer nuestra libertad

Tales adicciones o dependencias se convierten en verdaderas esclavitudes. Nuestras esclavitudes se manifiestan algunas ocasiones a través de grandes ataduras que nos inmovilizan totalmente, y en otras ocasiones, existen pequeñas adicciones que al multiplicarse como si fueran pequeños hilos entretejidos nos atrapan a alguna realidad.

Estas adicciones se expresan en el uso de estupefacientes, o en la práctica de algunas acciones, o también en la expresión de sentimientos nocivos.

Las adicciones en torno a los estupefacientes, no es necesario que se profundice por ahora en ello. Lo que nos puede parecer extraño es el llamarle adicciones a la práctica de algunas acciones. Sin embargo aunque parezca raro, existen los comilones compulsivos, los adictos al deporte, los jugadores empedernidos que juegan todo hasta quedarse sin dinero, y lo que es peor de todo, hasta quedarse sin familia.

Hoy, tendríamos que hablar de los adictos al trabajo. Se trata de personas que jamás toman vacaciones y que se obsesionan por el trabajo. No tienen tiempo ni para comer y no son capaces de buscar ese lugar solitario necesario para descansar con aquellos que han sido enviados a nuestro lado.

4.-     Hace algunos años me encontré con la siguiente metáfora de la modernidad. Escúchala, y después hacemos la aplicación y tú podrás tener tu mejor opinión al respecto. ¿Sale? Se llama “el mito del hombre que todo lo podía”.

“Había un hombre que lo podía todo. No sé si era un hombre del tiempo en que las magias eran verdaderas o  un hombre que logró conseguir todo lo que en su condición terrena se puede alcanzar. Su nombre era, simplemente, el hombre que todo lo podía.

Cierto día, el hombre que todo lo podía se cansó del tráfago de la metropolí y buscó lugares solitarios para poder oír el silencio y gozar de la tranquilidad de estar parado. Pasados algunos días, comenzó a reflexionar y con la reflexión vino la turbación. Se dio cuenta de que no estaba parado en absoluto. Se encontraba girando a una velocidad de 1,700 kms. por hora, pues ésta es la velocidad con que gira la tierra alrededor de su propio eje. Se cansó entonces de la tierra, que lo arrastraba consigo irresistiblemente.

Como era el hombre que todo lo podía, resolvió abandonar la superficie terrestre y situarse por encima de la tierra, más allá de la estratósfera, en el tránquilo silencio de un satélite, era su satélite. Corría mucho, pero al menos, giraba sobre su propio eje a una velocidad inferior a la de la tierra. Pero cierto día se sobresaltó su corazón. Se percató de que nada había conseguido con su huida. En realidad estaba girando junto con la tierra y con todos los seres que se hallan bajo su campo de atracción, a 107,000 kms. por hora alrededor del sol.

Ideó una solución que le iba a garantizar su tranquilidad. Decidió salirse totalmente de la órbita terrestre. Y fijó su morada más allá de la órbita de Júpiter. Allí iba a estar, por fin, libre de la asfixiante velocidad de la tierra. Pero al poco tiempo volvió a sentirse súbitamente preocupado. Pese a haberse alejado mucho de la tierra, no había logrado huir del sol. Con el sol y todos los demás planetas del sistema solar, se encontraba girando a 774,000 kms. por hora en torno al centro de nuestra galaxia.

Como era el hombre que todo lo podía, decidió trasladarse fuera de nuestro sistema solar. Buscó otros parajes cósmicos. Se instaló allí, tan lejos y tan tranquilo, que le importaba muy poco saber en qué sistema se había situado. Por lo menos estaba fuera de las vertiginosas velocidades del sistema solar.

Pero cierto día tropezó con un dato que le quitó por completo la tranquilidad que había encontrado. Estaba, efectivamente, girando a una velocidad de locura: 2,172,000 kms. por hora, acompañando a nuestra galaxia en un viaje en torno  al centro de un conjunto de 2,500 galaxías vecinas.

Se enfureció. Intento todo lo que podía –no se olvide que era el hombre que todo lo podía-; se puso a andar en sentido inverso al movimiento de la galaxia, despacio, muy despacito. Con relación a una velocidad exorbitante de los demás podía sentirse verdaderamente estático.

Pero cierto día enmudeció aterrorizado e impotente. Se dio cuenta de algo terrible, más para sus pretensiones que, para su tranquilidad: integrado con un conjunto de todos los cuerpos celestes –tierra, sol, galaxias, conjunto de galaxias- estaba corriendo, o mejor dicho, huyendo, a una velocidad de 5,790,000 kms. por hora, de un punto del espacio donde, muy probablemente, todos los cuerpos celestes tuvieron su origen en una gigantesca explosión ocurrida diez mil millones de años antes, en el principio de la creación.

El hombre que todo lo podía, repentinamente intuyó que no podía más. Por más que huyera, no huía lo suficiente. Estaba siendo llevado por algo mayor que él, que lo envolvía. Buscar tranquilidad había significado perderla.

Y el hombre que todo lo podía renunció a su nombre y a sus pretensiones. Regresó humildemente a su tierra y, una vez en ella, tornó a su casa. Se sentó tranquilamente en su balcón y aprendió a contemplar la tranquilidad de las cosas, que, a pesar de las velocidades a que estaban sometidas, no se alborotaban ni se enfurecían, sino que estaban como paradas en su serena tranquilidad y en la tranquila serenidad de una naturaleza muerta más viva que quien no acepta su vida. Aceptar la velocidad era encontrar la tranquilidad”.

5.-     Muy queridos amigos:

El hombre de hoy es aquel que presuntuosamente va alejándose de Dios, de su hogar, de las personas. Nos parece inocua la fastidiosa tranquilidad de un hogar repetidamente inalterable y un día tenemos nos sentimos “el hombre que todo lo puede”, o porque tenemos la edad, el status, la ciencia o el dinero suficiente como para sentirnos los que lo podemos todo, y salimos en busca de tantas cosas que solamente en Dios se encuentran, y en el hogar que Él nos ha obsquiado.

6.-         Búsquemos en Cristo y en el camino que El nos marca, un verdadero sentido a nuestra existencia.

Hemos reflexionado sobre el trabajo. En el Señor Jesús se ha recuperado el sentido del trabajo como un don de Dios, como un bien del hombre y en su plena dimensión familiar y social.

En el Evangelio de Jesucristo comprendemos que en el trabajo, el hombre cumple con su vocación de ser el lugarteniente de Dios. Se alcanza a visualizar que el trabajo es un instrumento de elevación, de perfeccionamiento del cosmos, de plenitud de la personalidad y de colaboración a la obra creadora.

7.-         Jesucristo nos ha invitado a dejar a un lado el cinismo y a que nos pongamos a trabajar, para ser nosotros mismo artífices de un cambio en este mundo.

Pero todo lo anterior, sin que perdamos la dimensión de las realidades y la jerarquía de los principios. Y es que, ocasionalmente nos olvidamos de las personas y de Dios, y nos vertimos hacia las cosas, y cuando un día queremos regresar a las personas, resulta que ya los hemos fastidiado o ya se han ido.

Es bueno el trabajo y el ahorro pero sin olvidar que son medios y no fines; es bueno el progreso y todo adelanto en la tecnología pero que sean utilizados como instrumentos; es adecuado invertir en un patrimonio pero sin descuidar el matrimonio. En ocasiones vamos acumulando bienes a costa de ir perdiendo a las personas,... y de perdernos a nosotros mismos.

 

___________________________________Firmar Libro de visitas

Biblioteca Virtual

Jul16
Jul09
Jul02
Jun25
Jun18
Jun11
Jun04
May28
May21
May14
May07
Abr30
Abr23
Abr16
Abr09
Abr02
Mar26
Mar19
Mar12
Mar05
Feb26
Feb19
Feb12
Feb05
Ene29
Ene22
Ene15
Ene08
Ene01

2005

2004