1.- Gentiles amigos:
Florencio Escardo ha mencionado que los diagnósticos más profundos son aquellos que se realizan adivinando lo que el enfermo calla.
Te has preguntado: ¿Cómo está este mundo en el que Dios tiene su santuario? ¿Cómo está este ser humano que es Templo de Dios? ¿Se sigue Dios paseando en medio de sus creaturas? ¿Cuáles son las necesidades de nuestro mundo? ¿Cuál es su estado de salud? Y,... ¿Cuál es nuestra propuesta cristiana?
2.- Reflexionar sobre la expulsión de los vendedores del Templo nos debe llevar a dirigir la mirada hacia los retos que tiene el cristianismo en el naciente siglo XXI, para lo cual resulta necesario que efectuemos un diagnóstico objetivo sobre este mundo actual que, la verdad sea dicha, es no tan sólo poco cristiano sino que también es muy poco humano.
Y es que el hombre ha expulsado a Dios de su templo, y este Dios quiere que como Cuerpo de Cristo le ayudemos a recuperar este Templo que se ha convertido en un mercado. Los hombres seguimos siendo proclives a la seducción de un Satán que nos asegura con una sonrisa: “Seréis como dioses”. Y esa sigue siendo nuestra tentación: “Deus in terris”, “dios en la tierra” se llama a sí mismo el hombre en la obra de Marsilio Ficino; “petit Dieu”, “dios pequeño” en la obra de Leibniz. “Somos Dios”, proclamaba Novalis en su obra. Y así podríamos continuar con el elenco de ejemplos de esta actitud que se nos presenta abundantemente en el libro del Dr. Leroy Augenstein al que dio el expresivo título de: “Vamos, juguemos a dios”.
3.- En las tres reflexiones de este domingo intentaremos elaborar un diagnóstico y ofrecer un pronóstico acerca de tres ámbitos en los que Dios ha sido expulsado y en los que por desgracia se le están cerrando las puertas: las esferas, o para que concuerden con nuestro lenguaje, las habitaciones económica, la política y la afectivo-sexual.
4.- Iniciemos con una aproximación dirigida hacia la esfera de la economía, un campo transformado y transformante, o muchas veces deformante, en la praxis del fin del anterior milenio y del principio del presente.
Los principios seculares del neoliberalismo y del utilitarismo aplicados al universo de la economía se han manifestado abiertamente incompatibles con la orientación fraterna del cristianismo. Bastaría que recordáramos con verguenza el dolor y la impotencia de nuestros hermanos en San Juan de Sabinas.
El utilitarismo y un liberalismo de nueva edición son dos filosofías prácticas que se han esforzado en coordinar una nueva propuesta de valores económicos cifrados en el interés propio.
El programa del utilitarismo nos afirma que en la medida que cada individuo optimiza su bienestar incluye en su agenda el bien del conjunto de la sociedad; pues considera que las ventajas para todos son también ventajas para el individuo, y que no se puede separar una dimensión de la otra.
El liberalismo, por su parte, sostiene que la mejor organización de la sociedad será producto de la espontánea concurrencia de las libertades individuales, o bien, será resultado de una misteriosa auto-organización que evita aplicar preconceptos a la organización social.
5.- En razón de la honestidad resulta necesario el resaltar los elementos inéditamente positivos que la situación económica contemporánea nos presenta, y que son aquellos que en muchas ocasiones han justificado ante los hombres la erradicación de Dios en el ámbito económico.
Primero: la modernidad ha consagrado el triunfo de una razón autónoma que se legitima a partir de sus éxitos a la hora de comprender y organizar la realidad.
Segundo: Se ha potenciado un crecimiento en la producción de bienes, con sus efectos benéficos ante el problema de la escasez, un orden más satisfactorio entre los numerosos actores de sociedades muy complejas y una mejor distribución de los bienes que se van creando con la contribución de todos.
6.- Existen, no obstante, algunos rasgos demeritorios: la economía moderna enfatiza una relación mercantil que convierte al actor social en un “actor económico” (cliente, proveedor, propietario), ajeno a toda connotación de valor humano.
Y este factor negativo suele mostrarse desbordante en múltiples efectos que todos padecemos:
Primero: la absolutización del mercado y sus efectos en un materialismo con su lógica de ganancia y de un individualismo como pérdida a la referencia comunitaria, los cuales se encargan de radicalizar la diferencia entre ricos y pobres.
Segundo: La desvalorización del trabajo, el cual ha perdido importancia en el proceso productivo frente a la lógica de la especulación y el énfasis en el capital.
Tercero: La deshumanización, o proceso en el que los intereses económicos acaban prevaleciendo sobre una visión personal y personalizadora.
Cuarto: El darwinismo social que opera una especie de “selección natural” que premia a los mejores y que va desplazando o penalizando a los menos competitivos.
Quinto: un olvido de la moral en la regulación de la actividad económica manifestado en un “todo se vale” con tal de ganar.
Sexto: la pérdida de conciencia real sobre los riesgos asumidos en el proceso de producción, a pesar de que en el horizonte se percibe una creciente sombra que cada día nos advierte sobre la ineludible llegada de ese jinete llamado desastre ecológico convocado por aquellos que se rigen por una lógica de la sola ganancia.
Y séptimo: A causa de todos los anteriores síntomas del Molók (ídolo) de la economía, el surgimiento de una economía informal paralela y, en no pocas ocasiones, superior a la economía formal, pero con las desventajas que les provoca la marginación social como actores y como pacientes; el engrosamiento de la migración humana en todos los niveles sociales; las economías de la ilícitud organizada que vienen acompañadas de un desmoronamiento social.
7.- Y es aquí en donde percibimos que la propuesta económica actual viene acompañado de sus propias tensiones internas y externas.
Hacia el exterior hay tensión ya que la hipotética perfección de un sistema económico no ha resuelto otras facetas de la vida personal y colectiva, o por mejor decirlo los bienes materiales no resuelven todo en la vida.
Hacia el interior de un sistema económico se sigue siendo susceptible a una mala gestión, mala distribución, incapacidad de prevenir las crisis, desmotivación, pérdida de confianza en las “estructuras”.
Expresaba Pierre Bourdieu que la economía actual es un programa metódico de destrucción de las colectividades en nombre del individualismo axiomático.
8.- ¿Que propone el cristianismo? ¿Cuál es nuestro punto de encuentro con el sistema económico? ¿Qué propone este cristianismo que llega con los cordeles de la verdad al templo de Dios para depurar todo aquello que está contaminando el santo recinto de nuestro mundo?
Nuestro diálogo se inicia al considerar que la ciencia económica está necesitada de la presencia de factores no-económicos para explicar ciertos procesos y para dar razón de proyectos de crecimiento que lo solo pecuniario no nos ofrece.
El cristianismo nos advierte que el crecimiento económico no es la panacea de todos los problemas, y lanza una invitación a todos los actores de la economía para que sean sensibles y auténticamente pro-humanos, en la comprensión que la economía como actividad concreta de una sociedad exige el funcionamiento de otras estructuras sociales y culturales, sin los cuales difícilmente puede plantearse una mínima y auténtica prosperidad.
La propuesta cristiana ofrece a la economía las siguientes consideraciones: Invitamos a visualizar la realidad con la mirada de Dios, que quiere que todos gocen del mayor bien posible; les exhortamos a distinguir entre lo absoluto y lo relativo, entre lo no-sustituible y lo sustituible; apelamos a que tengan una opción más racional en la que el cálculo económico favorezca la trascendencia del hombre; esperamos que procedan consciente y de forma respetuosa en torno al campo de los bienes religiosos, y que no olviden la sobreabundancia de los bienes que ofrecen la salvación.
9.- Parece ser que de este Templo en la habitación de la economía no tan sólo ha sido expulsado Dios sino también el hombre, bueno casi todo hombre, a excepción de algunos pocos que le siguen preguntando a la Iglesia a título de qué ha tomado los cordeles para hostigarles.
LAS MONEDAS DEL CESAR Y LAS DEL SANTUARIO SE HAN CONFUNDIDO AL CAER.
Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús llegó a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un látigo de cordeles y los echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volcó las mesas y les tiró al suelo las monedas; y a los que vendían palomas les dijo: “Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi padre”.
En ese momento, sus discípulos se acordaron de lo que estaba escrito: El celo de tu casa me devora.
1.- La segunda habitación de este Templo de Dios llamado sociedad humana a la que dirigimos nuestra atención es a la política.
¿Sabías tú que en el Santuario los cambistas se encargaban de recibir las monedas con la efigie del César y cambiarlas por un tipo de monedas que el Tesoro del Templo, una especie de Casa de la Moneda e institución financiera, ofrecía como oficiales para el culto? Repentinamente las diferentes monedas se han confundido al ser derribadas de las mesas de los cambistas.
Como cristianos aceptamos la existencia de fricciones que han afectado la relación de la fe con este ámbito y que estas no se reducen a cuestiones prácticas sobre el reparto del poder o de la influencia en una historia de ambiciones y de difíciles equilibrios.
La modernidad se ha encargado de consagrar el campo de la política como un sistema social especializado en la organización y gestión del conjunto de la sociedad, cuyas competencias son sobre todo: preservar el orden y la paz, establecer y hacer respetar las reglas del juego que presiden la interacción de los grupos e instancias de poder, y facilitar la toma de decisiones que garanticen la estabilidad y la prosperidad a todos.
Somos conscientes sobre la situación cambiante de un tiempo como el nuestro que ha traído rupturas en torno al ejercicio de autoridad en el ámbito civil y el religioso. Se trata de rupturas entre la esfera política y el cristianismo que conforme a Isaiah Berlin se dan en tres momentos: primero al arribar al estoicismo primitivo y su afirmación del individuo, segundo la que coincide con las ideas de Nicolás Maquiavelo y la tercera que parte del romanticismo.
2.- Como efecto de lo anterior, hoy se concibe la religión con un valor utilitarista subordinada a los intereses de la gestión política, en tanto que la política es percibida incompatible y enconada con los valores morales y evangélicos. Digamos que la mesa de las palomas y los bueyes no deben ser tocadas por esas extrañas posturas de aquellos que tienen ideales románticos de aquellas situaciones que conceden más beneficios de lo que pudieran imaginar los ingenuos.
El utilitarismo sostiene que la afirmación del bien común como definición de la política ha sido superada, que esta afirmación en su tiempo fue utilizada por el cristianismo en contradicción y con efectos desastrosos en la práctica.
Hoy se entiende la política de forma distinta a esa perspectiva clásica: ya no es “la búsqueda del bien común” sino que la política es percibida como el “arte de gobierno”. A esta visión han ofrecido aportaciones incidentales tanto Hobbes como Rousseau.
Según Thomas Hobbes la política tiene la finalidad de frenar las tendencias más violentas de los seres humanos y evitar la “guerra de todos contra todos”, al precio que sea.
Conforme a Juan Jacobo Rousseau la política tiene el sentido de elaborar una teoría que emerja de un Contrato Social en el que se funde y legitime la sociedad y su orden político, desplazando al cristianismo de su templo y fundando algo “mejor”, una religión civil al servicio de los intereses del estado.
Los dos autores se han encargado de desprestigiar la fe cristiana, pues acusan a la enseñanza evangélica de ser un medio de desarme de la sociedad ante el mal, haciéndole incapaz de afrontar los peligros internos y externos.
3.- En referencia a esta nueva visión de la política y su relación distante con el cristianismo, no es otra cosa que la expulsión de Dios de su Templo: Friedrich Hayek ha considerado las ideas religiosas como contraproducentes para la organización y el gobierno de la sociedad, mientras que Jürgen Habermas ha propuesto una gestión de la cosa pública en la que haya una mayor participación de los ciudadanos y una racionalización en el proceso, por el que se elaboran las mejores decisiones para todos. Habermas se ha pronunciado en torno a una superación de la visión cristiana de la política, y del mundo.
4.- ¿Cuál es la actitud cristiana ante lo anterior? Existen tres posibles actitudes: Por un lado el radicalismo con una fuga mundi como opción, por otro lado la utopía de un análisis agustiniano sobre las dos ciudades, y en un lugar de equilibrio el realismo a través de la convivencia del cristianismo con las instituciones públicas en cooperación estrecha.
5.- ¿Cómo se vive la política en nuestros tiempos? Se posee una visión reducida. Y, aunque no lo creas, viene muy a tenor con el ambiente político que se vive en nuestra nación.
El ámbito político se ha convertido en un sistema que discierne entre quien detenta el poder y quien debe esperar otra oportunidad a través del sufragio.
- La esfera política se ha desideologizado de forma paulatina, perdiendo vigencia la distinción entre derecha e izquierda, las cuales han quedado para la semántica de una retórica que identifica grupos de electores, o bien, con un fin propagandístico. Hoy se habla de tendencia hacia el centro en las dos alas.
- En el presente el gestor del poder ha renunciado a las grandes utopías y visiones reformistas de la antigua clase política. Los gestores sólo buscan resolver los problemas políticos y ya no sueñan con la transformación de una realidad social.
Así mismo, hoy existe una orientación pragmática de la acción política que se plantea cómo conseguir el poder por cualquier medio, entre ellos el uso de expertos en imagen y publi-relacionistas, y se han especializado en el arte de conservar el poder a través de consensos y del uso de apoyos sociales.
- Hoy, la esfera política tiene una orientación fundamental hacia la búsqueda de la estabilidad para evitar grandes tensiones, buscando paz social como objetivo prioritario a cualquier precio, incluyendo algunas posibles injusticias y engaños.
- El escenario político actual padece de un sobrepeso con cargo al erario público. La burocracia y la organización se han multiplicado y diferenciado a través de organismos civiles fuertemente ligados a mecanismos de gobierno y partidistas.
Hoy, se vive un sentido clientelar de la acción política movida por una lógica economicista, en la que se busca negociar intereses de grupos, con tal de obtener acuerdos ventajosos en orden a obtener zonas de influencia y decisión.
- Así mismo, la esfera política tiene una estrecha relación con los mass media en donde se escenifican a modo de “espectáculo” el debate político y la lucha por conquistar el poder. Las encuestas de opinión y los actores mediáticos poseen ahora una sobresaliente importancia en la orientación de una jornada electoral.
- Finalmente, existe un manipuleo de la moralidad en la actuación política tanto para legitimar y suscitar consensos como para ilegitimarlos. La moralidad y la inmoralidad son “utilizadas” políticamente para la propaganda, la selección de líderes y el recambio.
6.- ¿Puede existir una relación entre la esfera política y la vida cristiana? ¿Qué áreas de la habitación política le corresponden a Dios sin que el César se sienta despojado?
Las funciones de la religión en relación con el sistema político, así como con cualquier realidad humana, son insustituibles, o bien se pueden sustituir por medio de otras formas religiosas de dudosa pertinencia.
Para lo anterior, tendríamos que aceptar algunos datos reales.
El primero abiertamente público: El gobierno de los Estados Unidos consultó en 1999 a un panel de moralistas y teólogos sobre la prevención y la represión del terrorismo en orden a facilitar criterios y razones en la búsqueda de mejores soluciones.
El segundo es discretamente oculto: algunos presidentes de estado occidentales y otros políticos recurren a los servicios de gurues, adivinos o magos como consejeros de cara a tomar decisiones. Digamos que existe una especie de regresión a un mundo religioso en las prácticas de reyes o gobernantes de otros tiempos que consultaban al adivino o al profeta antes de salir a la guerra o de realizar una alianza.
7.- ¿Cuál es la propuesta cristiana? ¿Cuál es nuestra propuesta para esta habitación del Santuario del mundo que le pertenece a Dios?
En primer lugar resulta necesario que no se olvide que el cristianismo contribuye con su pensamiento y su acción, directa e indirectamente, a la solución de los grandes problemas que enfrenta la sociedad actual.
En segundo término se debe recordar a los políticos de cuna católica y a todos nuestros fieles ese margen de influencia positiva de una Iglesia que ha cuidado los intereses colectivos a través de su poder moral, pero también a través del ejercicio político de cada uno de sus miembros, principalmente los laicos, ya sean simples ciudadanos u hombres de gobierno. ¿No es evidente que a través de ustedes pueden repercutir sobre la vida política los ideales evangélicos, no obstante la timidez y hasta la infidelidad de no pocos cristianos?
En un tercer ámbito, hoy traemos a la memoria de los políticos que su acción gestora tendrá siempre dos polos: sí la apreciación y valoración del rostro de la persona humana en cada uno de los ciudadanos de esta patria pero también la construcción de la unidad en una humanidad expresada en la totalidad de nuestro pueblo. La propuesta cristiana para la política tendrá siempre dos fuentes inseparables: el derecho natural y el Evangelio.
En un cuarto estadio se necesita tener presente que ya han quedado atrás esos tiempos en que la desconfianza y la hostilidad en algunos sectores de la política disparaban ataques contra la vida cristiana considerándole anacrónica o como un obstáculo al progreso humano. Es tiempo de que trabajen juntos el Estado y las Iglesias a favor de una sociedad que necesita de la cohesión de sus líderes en la construcción del bien común.
8.- ¡Ojalá pudieran recordar que la vida cristiana no pertenece a la infancia de la humanidad, sino que sus aportes se encargan de mantener en la lozanía la vida del ser humano! ¡Oxigenemos el Templo de Dios!
EL VERDADERO TEMPLO DEL ESPÍRITU.
Después de que Jesús expulsó a los vendedores del templo, los judíos se acercaron para preguntarle: “¿Qué señal nos das de que tienes autoridad para actuar así?” Jesús les respondió: “destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”. Replicaron los judíos: “Cuarenta y seis años se ha llevado la construcción del templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?”
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó Jesús de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho aquello y creyeron en la Escritura y en las palabras que Jesús había dicho.
1.- Muy queridos amigos:
Y así, llegamos a la tercera habitación del Santuario de Dios: El campo sexual-afectivo, el más complejo de todos, ya que nuestra sociedad actual ostenta una pluralidad de formas de comportamiento en el campo de los afectos y de las relaciones amorosas, tal como ya lo ha resaltado el Papa Benedicto XVI al mencionar sobre el bombardeo semántico que sobre el amor ofrece un tiempo como el nuestro.
Quisiera mencionar, antes de continuar adelante que en esto de las habitaciones del Santuario de Dios, nos hemos limitado este domingo sólo a tres de ellas, pero nos queda un adeudo de reflexión con la habitación de la cultura, de la ciencia, de la educación, de los mass media, del arte,... en este hermoso Santuario de Dios
2.- Regresando al problema del lenguaje del amor manifestado en este pluralismo actual, existe un reflejo también en las representaciones culturales, los esquemas de valores y en las normas más o menos compartidas. Ulrich Beck le ha llamado al tiempo actual la época “de la normalidad del caos del amor”.
Vladimir Ilich Ulianov, llamado Lenin, rechazaba ver lo afectivo de la sexualidad mancillada por la promiscuidad. Le escribe una carta a una colaboradora suya: “Conocéis sin duda la famosa teoría según la cual, en la sociedad comunista, satisfacer los propios instintos sexuales y el impulso del amor es tan simple e insignificante como beberse un vaso de agua. Esto es antinatural... Cierto, hay que apagar la sed. Pero un hombre normal, en condiciones igualmente normales, ¿se echará en tierra por casualidad para beber en un lodazal de agua corrompida? ¿O beberá en un vaso manchado por las babas de otras muchas personas?”
3.- No se puede silenciar la relevancia que tiene la evolución de la sexualidad y los afectos humanos para la fe cristiana: a pesar de tantos intentos de desmentirla, las expresiones que asume el amor sexuado y sus aspectos culturales-normativos, inciden directamente en la recepción del mensaje revelado. Esto lo ha manifestado abiertamente nuestro Pontífice.
Sin embargo, la sexualidad, al igual que el amor, es un campo demasiado complejo y ampliamente equívoco. Sabemos que la sexualidad más que “algo que se tiene o se posee”, es “algo que se es”. El Doctor Henri Pequignot, en un número especial de Le Concours médical del año 1975 ya distinguía 8 acepciones de sexualidad: El Sexo cromosomático referido a la cuestión genética, el Sexo gonádico en relación a lo orgánico estructural, el Sexo endócrino referido a las secreciones de nuestro organismo, el Sexo morfológico en referencia a la expresión externa de las variantes, el Sexo psicológico referido a los elementos afectivos e intelectuales de la persona, el Sexo funcional en relación a la actividad del individuo, el Sexo social referido a la vida manifiesta en la sociedad y el Sexo gramatical sólo en referencia al género de los sustantivos, adjetivos o verbos sustantivados.
La asimilación de la amplitud anterior provoca que hoy se hable de códigos de amor en la intimidad personal y que estos se muevan en tres ámbitos: Primero el ámbito sólo sexual que busca el placer físico, segundo el ámbito afectivo-pasional que busca la vivencia de sentimientos y la comunicación de emociones y tercero el ámbito familiar que satisface las necesidades afectivo-biológicas (descendencia, cuidados, afecto paterno-filial).
4.- La visión cristiana de la sexualidad en su búsqueda de un sano equilibrio no puede ignorar cuatro factores históricos, que ya también ha visualizado y tratado oportunamente “Deus caritas est”, aunque en otros términos: primero los conflictos entre fe cristiana y experiencia afectiva sexual con influencia maniqueísta, segundo la intervención de la sicología freudiana en la cultura moderna sobre la sexualidad, tercero el pluralismo sexual en la cultura occidental a partir de los años 80´s y cuarto la politización actual de la sexualidad. Hoy los gobiernos asumen el papel de orientadores al ofrecer criterios de moralidad sexual: higiene, reproducción, prevención, tendencias.
5.- ¿Cómo están las relaciones afectivo sexuales en nuestra sociedad actual?
- Primero: se pugna por una libertad de elección de la persona a la que se orienta la preferencia amorosa. La indeterminación es hoy en día el código vigente. Se vive un mundo diversificador en el que una persona es defendida en sus posibilidades de divorciarse cuántas veces fuere necesario, vivir una doble relación, probar la homosexualidad, adoptar hijos, renunciar a la gestación natural...
- Segundo: la diferenciación de los subsistemas de relación dentro y fuera del mundo de las relaciones afectivas, que se especializa en sus fines respectivos de acuerdo a una lógica estructural típicamente moderna.
- Tercero: la visión económica de las relaciones interpersonales, que se rigen por la racionalidad del ahorro y la ganancia: buscar el máximo de beneficio o de placer, tratando de evitar el máximo de responsabilidad.
6.- ¿Cuál es la propuesta cristiana? ¿Que es lo que exige Dios para este cuerpo humano que muy lejos de ser considerado cárcel del alma es proclamado como el Santuario de Dios?
- Nuestra propuesta es la de los principios que brotan de la antropología cristiana en torno a lo afectivo-sexual. Hablemos de seis puntos:
Primero: anunciamos la bondad natural y la santidad cristiana de la afectividad y la sexualidad humana que en su nobleza es merecedora de nuestro respeto y protección, así mismo, aún desde lo sólo natural, consideramos que el amor no es sólo una función orgánica sino también espiritual.
Segundo: nos manifestamos servidores, no los dueños, de un depósito de fe que tiene su origen en la revelación de Dios, y que nos enseña con claridad y con precisión solamente sobre un dualismo en el campo sexual del ser humano, pero que también nos invita a tener caridad y misericordia cristiana con aquellos que pudieran vivir al margen de cualquier estructura social. Entendemos que la principal cualidad en un servidor es la lealtad y la bondad, es por esto que la Iglesia así como no puede renunciar a su mensaje tampoco puede despreciar a aquellos que le han sido confiados independientemente de su ubicación en la sociedad. El quehacer de la Iglesia es el de ser Madre y Maestra, y las dos funciones son igualmente importantes.
Tercero: Como cristianos predicamos la íntima conexión existente en las tres potencialidades humanas: el amor afectivo, la sexualidad y la procreación.
Cuarto: Creemos en los valores del Reino que ha predicado Jesucristo, y de los cuales él mismo es nuestro ejemplo, valores por los cuales aunque es algo valorado, percibimos el carácter no absoluto de la realización afectivo-sexual.
Quinto: Sostenemos como propiedad del afecto humano el sentido monogámico y fiel del amor conyugal.
Sexto: En relación a la mujer, sostenemos la igualdad de género en sus derechos y posibilidades, pero nos preocupa el que la emancipación de la mujer se quede en un mimetismo provisional y que entonces la mujer no aporte sus dones, sino que reduzca su participación en la vida de la sociedad y de la Iglesia a convertirse en sólo una imitadora del hombre. ¡Lo cuál nos parece que se convertiría en la peor injusticia en relación al genio que la mujer posee!
La inteligencia y la psicología femenina son diferentes de las masculinas, pero nunca inferiores. Consideramos que la misión de la mujer no es realzar el espíritu viril, sino expresar la grandeza de la femineidad.
La misión de la mujer no es conservar un mundo hecho por los hombres, sino crear un mundo más humano, haciendo que el elemento femenino participe en todas sus actividades.
7.- Dios quiere venir a su Santuario. No podemos aceptar la relación que brota de la grandeza de la sexualidad humana como si fuere sólo un pasatiempo común e impensado. Tres ideas finales te propongo para que como lazo de tres córdeles nos ayuden a eliminar aquello que no es de Dios.
Primero: Alexis Carrel, el premio nóbel en fisiología en 1912 afirmaba que no existe regla uniforme de las relaciones sexuales. Su frecuencia puede variar mucho. No es posible legislar en un campo en el que se dan todos los grados de capacidad genésica. Al revés de los animales, que sólo ejercen la función sexual en la época de celo, los individuos de nuestra especie pueden realizarla en cualquier época. De allí la necesidad de que la inteligencia y el dominio de sí mismo sustituyan al mero instinto en la dirección de la vida sexual.
Segundo: Un gran escritor y conocedor del hombre como lo es Phil Bosmans, nos dice: “La sexualidad verdaderamente humana se llena de significados y de alegría sólo en un clima de verdadero amor, en el que las manos no son tentáculos, sino símbolos de dulzura y de ternura; en el que el cuerpo es un cuerpo dotado de alma, un puerto luminoso, una morada colmada de paz que ofrece una profunda intimidad... la pornografía no conoce el amor, porque no tiene en cuenta al hombre: no se encuentra por ninguna parte una cabeza o un corazón, tan sólo cuerpos desnudos en una exposición vulgar de frustraciones y de mezquindad”.
Tercero: Proponemos una pastoral de la familia fortalecida puesto que sabemos que la desintegración de la familia va provocando el fortalecimiento del fantasma de la soledad que en el campo de la sexualidad se convierte en una de las causas de esa búsqueda de calor humano en los encuentros efímeros que les van dejando más lastimados.
Entre voces de júbilo, Dios regresa a su santuario.