Domingo 7 de Mayo de 2006_________Pbro.
Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx
DOMINGO DEL BUEN PASTOR.
“En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor da la vida por sus ovejas. En cambio, el asalariado, el que no es el pastor ni el dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; el lobo se arroja sobre ellas y las dispersa, porque a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el Buen Pastor, porque conozcoa mis ovejas y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre. Yo doy la vida por mis ovejas. Tengo además otras ovejas que no son de este redil y es necesario que las traiga también a ellas, escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor.
El Padre me ama porque doy mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita, yo la doy porque quiero. Tengo poder para darla y lo tengo también para volverla a tomar. Este es el mandato que he recibido de mi Padre”.
1.- Escribía Santo Tomás de Aquino en su Comentario a este Evangelio de San Juan que hemos leído en este domingo:
“A los pastores que apacientan rebaños de ovejas no se les exige exponer su propia vida a la muerte por el bien de su rebaño; pero en cambio, el pastor espiritual sí que debe renunciar a su vida corporal ante el peligro de sus ovejas, porque la salvación espiritual del rebaño es de más precio que la vida corporal del pastor”.
2.- Muy queridos amigos:
En este IV Domingo de Pascua, en el que el que la Iglesia consagra su reflexión al Evangelio que nos habla de Jesucristo Buen Pastor, es conveniente, en primer lugar, invitarlos a elevar a Dios una plegaria para pedir que siga iluminando y asistiendo a nuestro Arzobispo Don Francisco Robles Ortega, que hoy nos está entregando el nuevo Plan de Pastoral Orgánica para el ejercicio 2006-2010 de nuestra Iglesia Diocesana de Monterrey.
Resulta necesario, invitar a los fieles de nuestra comunidad diocesana para que elevemos nuestra oración piadosa, por aquél que ha sido investido con la túnica del Pastor y a quien Cristo le ha confiado la porción de su rebaño que peregrina por estas tierras.
Así mismo, al meditar el Evangelio de este domingo reconocemos en nuestro arzobispo el rostro del Buen Pastor, a imagen de Cristo, que ha venido a ofrecer al rebaño del Señor en estos tres años que le hemos conocido: su jovialidad, su sabiduría, su ecuanimidad, su educación, su buen ánimo, su nobleza, su sencillez, su magnanimidad... en fin, todos esos talentos con que Dios le dotó y esas gracias conferidas por el Buen Pastor para que sirva mejor a su pueblo santo.
Es necesario, que todos y cada uno de nosotros seamos conscientes de que Don Francisco Robles Ortega, participa de la plenitud del sacramento del orden, y que él es principio y fundamento visible de la unidad en la Iglesia de Monterrey que ha sido confiada a su servicio pastoral.
3.- La congruencia exige que este y todos los días oremos por aquel que es presencia viva y actual de Cristo “Esposo, Pastor, Siervo y Obispo” de nuestras almas.
Elevemos una súplica a Dios por aquel que también es el ecónomo de la gracia del supremo Sacerdocio y que habrá de ordenar por la imoposición de sus manos nuevos sacerdotes para nuestro pueblo.
No olvidemos que son nuestros obispos aquellos que orientan todo su ministerio de evangelización al servicio de la esperanza.
En su rostro percibimos la imagen del Padre, al mismo tiempo que nos hace presente a Jesucristo como Buen Pastor.
Somos conscientes de que él ha recibido la plenitud del Espíritu Santo, y que es por este Espíritu, por el cual emergerán en su vida todas las enseñanzas cristianas e iniciativas ministeriales.
4.- Hoy, domingo del Buen Pastor, quiero invitar a esta grey amada para que eleve una plegaria al Señor por sus pastores.
Hoy quiero invitarles a elevar una súplica, puesto que estoy convencido de que Don Francisco necesita de la asistencia de Dios para amar más la salvación de las ovejas que la propia vida.
Ruego a Dios por aquel que como Buen Pastor también tiene la misión de guardar silencio con discreción y tiene la obligación de hablar cuando sea útil, de tal manera que nunca diga lo que tiene que callar ni deje de decir aquello que debe manifestar.
Hoy, quiero pedirle a Dios por aquel que mucho antes de tener su prioridad en el querer ser amado por sus ovejas debe buscar el ser amado por Dios, para que así en la fidelidad del servicio a Dios no tema perder el afecto temporal de los hombres, ya que esto suele ser tan frecuente en la vida de los pastores.
Hoy, elevo también una súplica por aquel que debe orar sin cesar y que debe buscar el ser ministro de la unidad en medio de la diversidad de los dones y los carismas.
Elevo mis intenciones a Dios por aquel que en su ministerio no debe ser un centinela silencioso ni un Mercenario que huya atemorizado por el lobo, sino, al igual que Cristo, debe ser un pastor en acecho, espabilado, velando sobre el rebaño del Señor.
Pido a Dios por aquel que siendo el pastor del rebaño de Cristo debe vigilar que todo se haga con su autorización, pero que él mismo no debe hacer nada en su vida ministerial sin consultar a Dios y pedirle en la oración su propia autorización.
Ruego por aquel que, en medio de nuestra comunidad diocesana, se sabe cristiano y obispo. Y que sabe que el ser cristiano se le ha dado como un don propio; y que el ser obispo, en cambio, lo ha recibido como un don para el bien de su pueblo.
Pido, este día, y les invito a orar por aquel que en su condición de cristiano debe pensar con seriedad en su propia salvación; y que en su condición de obispo deberá ocuparse de la salvación de todo el rebaño.
Elevo a Dios mi oración en esta tarde, por aquel que, tal como lo dice san Agustín, debe saberse que es pastor y no solamente un custodio de paja, no solamente un espantapájaros, un “foenus custos”. Los espantapájaros, recordemos, son puestos en el campo de la siembra para evitar que las aves se coman los granos, pero el pastor debe de guiar, predicar, corregir, reprender y correr todo tipo de riesgos. Le pido a Dios por Don Francisco que ha venido a una sociedad como la nuestra que pareciera preferir más los espantapájaros aún sobre los pastores del rebaño del Señor.
5.- Considero oportuno el que, en este domingo de Jesucristo Buen Pastor, también profundicemos en torno al ministerio de los sacerdotes que hemos de colaborar cercanamente con aquel que lleva en su mano el cayado del pastor bueno.
Es conveniente, que en este domingo que es jornada universal de oración por las vocaciones sacerdotales y sobre todo ante el dolor que se ha generado por la falta de respeto hacia esta Iglesia de Jesucristo en un país hermano como lo es el de China, que le pidamos a Dios que a los sacerdotes de nuestras distintas comunidades y seminario, a los seminaristas de nuestra casa de formación y a todos los jóvenes que tienen inquietud por la vida ministerial a favor del pueblo de Dios, nos ayude a entender:
Que los pastores no podemos ni debemos estar separados del rebaño, sino que formamos parte de él, sometidos a todas y cada una de las exigencias de la vocación cristiana.
Que el sacramento colectivo del sacerdocio bautismal exige ministros que lo concreten en cada tiempo y lugar, y cuya tarea será construir el templo espiritual para santificar a la humanidad y al mundo.
Que los ministros ordenados, en la Iglesia Católica, somos instrumentos vivos de Cristo mediador y no delegados de un pueblo sacerdotal.
Que el sacerdocio ministerial se ubica entre el sacerdocio de Cristo y el de los bautizados, el cual nos coloca ante los bautizados como servidores y ante Cristo como sus instrumentos.
Que lo sacerdotal de nuestra actividad no está única y sencillamente en las funciones y servicios, sino en nosotros mismos.
Que nuestra labor sólo podrá ser auténticamente sacerdotal, a imagen de la de Cristo, si la realizamos con la dedicación de nuestra propia persona.
Que nuestra participación del pastoreo sacerdotal de Cristo está caracterizada y penetrada por la muerte en la cruz.
Que nuestro ministerio, exige que nuestro vivir sea una vida dominada por Cristo como centro de gravedad de todas y cada una de nuestras acciones.
Que nuestro testimonio de Cristo solamente podrá nacer de la profundidad de la unión con Él.
Que cuanto más nos desprendamos de nosotros mismos para dejar lugar a Cristo en nosotros, tanto más se hará Cristo visible, a través de nosotros, en medio de la comunidad.
Que nuestro celibato sacerdotal debe ser una expresión de un servicio incondicional a nuestro pueblo sacerdotal, caminando sin reservas tras las huellas de Cristo.
Que seamos conscientes de que nuestra opción celibataria por amor a Cristo, solamente será fruto de una decisión de fe y de una experiencia de la gracia de Dios.
Que nuestro ministerio sólo puede hallar su culminación allí en donde la Iglesia alcanza también su punto culminante: la celebración de la Santísima Eucaristía.
Que recordemos que gozamos de la amistad de Cristo, porque nos ha revelado sus misterios y por el don de su entrega en la cruz.
6.- Queridos hermanos: Hagamos oración y pidámosles al Buen Pastor por las vocaciones sacerdotales, por los seminaristas y por los que nos hemos consagrado para servir a todos ustedes que participan del sacerdocio bautismal.
¿PASTORES O ASALARIADOS?
“En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor da la vida por sus ovejas. En cambio, el asalariado, el que no es el pastor ni el dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; el lobo se arroja sobre ellas y las dispersa, porque a un asalariado no le importan las ovejas.
1.- Muy queridos amigos:
El día de hoy quiero en este segundo segmento reflexionar sobre el lugar que tienen en la Iglesia nuestros hermanos que se encuentran recluídos en los centros de readaptación social.
La razón de esta segunda reflexión se ubica en el percibir en los hermanos privados de su libertad, uno de los sectores más importantes en el rebaño de Cristo, Buen Pastor, y con ello de la Iglesia y de todo cristiano.
Tú conoces que desde hace cuatro años, por la gracia de Dios, realizó un ministerio de predicación a través de la radio, y te quería comentar que desde hace tres años platicando con algunos hermanos en el ministerio sacerdotal ellos me decían que en los algunos centros de readaptación social varios hermanos escuchan cada domingo puntualmente el programa: “Camino, Verdad y Vida”. Me he experimentado afortunado al saber que las reflexiones que domingo a domingo compartimos han merecido la distinción de su atención, y con ello les quiero expresar que la Iglesia percibe en los hermanos privados de la libertad uno de los sectores más importantes en el rebaño de Cristo, Buen Pastor, y con ello de la Iglesia y de todo cristiano.
2.- En este cuarto domingo de Pascua, fiesta de Jesucristo Buen Pastor, antiguamente la Iglesia visitaba de una forma especial los centros de reclusión, viendo en los presos no tan sólo el rostro de las ovejas de Cristo, puesto que lo son, sino el rostro del mismo Cristo, quien sin aceptar ningún tipo de negociaciones nos ha manifestado, que todo aquello que hagamos con ellos lo hemos hecho con Él mismo.
Este día te comento un detalle que, por la bondad de Dios, te puedo compartir: “Nunca se me olvida un domingo de hace cinco años, en que un servidor participaba en un programa de televisión dominical matutino que ya no está en el aire,... Una mujer llamó por teléfono a la estación de televisión dejando su mensaje: “¿Qué el hombre que se dice “padre” diga a que Iglesia pertenecen las personas de las que están llenas las cárceles?”. El comentarista dejó la pregunta en el aire,... mandó a un corte, platicamos durante el intermedio, pero al regresar él no consideró oportuno que se retomara aquella pregunta.
3.- Aquella mujer esperaba que yo me sintiera avergonzado al decir que eran católicos, puesto que ella buscaba con esa llamada exhaltar públicamente las virtudes de los hermanos separados y reírse de los católicos. Aún, cuando aquel moderador no dejó espacio para responder a una llamada proveniente de una persona, que se valía de los recados y cuya cara no era contemplada por el teleauditorio, te quiero decir que quise haber dicho en aquella mañana tres cosas, pero aquí sólo te refiero una de ellas.
“¿Quiénes son los que llenan nuestras cárceles?”: “En la cárcel está Cristo” Él mismo lo ha afirmado en los versículos 31 al 46 del capítulo 25 en el Evangelio de san Mateo. Independientemente de que tras las rejas estén católicos o no católicos, Jesucristo nos dice: “Entra al gozo de tú Señor porque estuve preso y me visitaste”, ¿cuándo Señor? – le preguntaremos- y Él nos dirá: cuando lo hiciste con uno de estos pequeños, conmigo lo hiciste”. O bien nos dirá: “aléjate de aquí maldito, porque estuve preso y no me visitaste”, ¿cuándo Señor? – le preguntaremos- y Él nos dirá: cuando no lo hiciste con uno de estos pequeños, conmigo tampoco lo hiciste”.
4.- Este domingo les quiero decir, y lo haré a través de la radio:
Es domingo del Buen Pastor y les quiero decir a todos los que están en el cautiverio, que Jesucristo piensa en ustedes, que no les abandona, sino que busca a la oveja que se le pierde momentáneamente. Que por ustedes, y por todos aquellos que un día experimentamos la inconsistencia de nuestra fragilidad, Cristo ha dejado a las ovejas buenas en un lugar seguro, para ir en nuestra búsqueda.
Les quiero recordar que Cristo conoció los separos judiciales de su tiempo, que Cristo fue acusado falsamente, que fue abandonado mientras vivía un proceso que tuvo como desenlace el más injusto de los veredictos. El decir que Jesucristo estuvo preso, no es un recurso de oratoria, ¡fue una realidad!. Cristo fue tratado con altivez e injusticia por los guardianes del orden en su tiempo, y al ingresar al reclusorio fue despojado de sus pertenencias y fue torturado por aquellos que tenían la aplicación de la justicia en sus manos.
Jesucristo, el Buen Pastor, estuvo despojado de su libertad y habiendo pisado un lugar, como en el que ahora tú te encuentras, Él santificó cada rincón de los lugares en los que ahora tú experimentas la soledad de todos tus días.
El Señor Jesús se ha pasado las primeras horas del viernes-santo caminando de Anás a Caifás y de Herodes a Pilato, para acompañarte y sacar provecho en tu propia historia.
Al que es la Verdad se le acusa de impostor, a aquel que es Luz se le acusa de la oscuridad de la blasfemia. Al inocente se le comete una injusticia en una sentencia manipulada por los hijos de la mentira.
5.- En Jesucristo, Buen Pastor, la Palabra se ha hecho carne, una carne vulnerable, desgarrada, mortal, pero destinada a la gloria, como la tuya ahora. Dios se ha hecho visible, cercano e indefenso en Jesucristo.
Para nosotros los cristianos, creer en Jesús exige tomar conciencia de que se acepta como nuestro modelo la vida de un Dios hecho hombre rechazado, perseguido y sometido a juicio, a causa del escándalo que sus palabras y acciones producen en los que han atesorado intereses. Creer en Jesús supone poner la propia confianza en la verdad del Hijo de Dios hecho hombre ejecutado, abdicado, en consecuencia, de los intereses que encarnan muchos de nuestros pensamientos mezquinos.
Jesucristo, Buen Pastor, se encontró ante una doble opción: o atenuaba la fuerza con la que enseñaba a sus ovejas, reduciendo la información que transmitía a los suyos, echaba, como dice el lenguaje popular, “agua en el vino”, transigía, o llevaba hasta el final la tarea a favor de su rebaño: darles el alimento de su palabra, hacer lo que tenía que hacer por resguardarlas, sabedor que tropezaría con una resistencia tal que acabaría por ser víctima de la misma, en donde el Pastor daría la vida por sus ovejas.
6.- Queridos hermanos:
Creer en Jesús conlleva sentir la tentación de esta doble opción y optar, finalmente, por lo que Jesús apostó.
Si estamos dispuestos a consumir con alegría el resto de nuestros días, de nuestra fuerza, de nuestra energía, para luchar por la justicia, pero sin odio, sin violencia, sin armas, sin derramamiento de sangre, a través de la presión moral y del testimonio de la coherencia, es porque creemos en el Buen Pastor, y porque estamos convencidos de que sólo el amor es constructivo y verdaderamente fuerte en la vida.
Jesucristo nos ha enseñado el rostro de la dignidad, el rostro de aquel que no pierde la compostura a pesar de las vilezas y de la injusticia en el trato recibido.
7.- Queridos hermanos privados de la libertad:
Jesús es Rey, pero “no de este mundo”. Su reinado se asienta en un desconcertante trono. Da miedo decir que su trono fue el patíbulo de la cruz. Digámoslo en otras palabras: el trono es la guillotina, la horca, la silla eléctrica, la inyección letal..., eso significaba entonces la cruz. Y desde ella, con ella a la vista, Jesús se proclama Rey y Pastor de su pueblo.
La fiesta del Buen Pastor es una fiesta de la Pascua, puesto que celebramos a aquel que ha dado la vida por el rebaño, celebramos a quien ofreció su existencia para salvar a su pueblo y para ofrecerle verdes pastos.
8.- Para ti que pasas por momentos de dificultad y que lloras por la separación y la ausencia de tus seres más queridos, te quiero recordar aquel pensamiento que a mí en lo personal, el Señor me lo envío cuando junto con mis padres y mis hermanos, estábamos sumergido en la oscuridad de la sinrazón y en la amargura humana que engendra el dolor.
9.- ¡Tú lo debes recordar!
Habla sobre un hombre que recibe el regalo de contemplar en el cielo su vida representada en una serie de escenas, que quedan plasmadas en la arena húmeda a través de aquellos dos pares de huellas, las de él y las del Señor. Los dos pares de huellas aparecen en la alegría, en la vida, en el nacimiento, en la fiesta, en los logros, en la graduación, cuando hay ascensos laborales, en las promociones, en el amor, en el matrimonio...
Pero de pronto hay algo que le sobresalta: En la arena húmeda desaparece un par de huellas, y sólo queda uno, y ésto acontece en los momentos de amargura, en la soledad, en la enfermedad, en el despido laboral, cuando alguien muere, en el infortunio, en el encarcelamiento... Aquel hombre se encuentra de pronto sumergido en el desconsuelo y le reclama a Jesús:
“Señor, tú me habías prometido que siempre estarías conmigo.
Pero noto con tristeza en la arena al caminar
Que no están los dos pares de huellas que se debieran notar?
Dime, ¿en dónde están las otras dos que indican tu compañía
Cuando la tormenta azota sin piedad la vida mía?
Y el Señor me contestó con ternura y compasión:
Escucha bien hijo mío, siempre te amé y te amaré
Y en tus horas de dolor siempre a tu lado estaré.
Pero si ves sólo dos huellas en la arena al caminar,
Y no ves las otras dos que se debieran notar.
Es que en tu hora afligida, cuando flaquean tus pasos
No Hay huella de tus pisadas porque te llevo en mis brazos.
10.- Amigos muy queridos:
Absolutamente en ningún momento de la vida estamos sólos. Cristo, el Buen Pastor, nos lleva sobre sus santos hombros en los momentos de dificultad. Te quiero invitar para que te abandones en Cristo, puesto que Cristo permanece siempre a nuestro lado, y Él es fiel.
EL PASTOR HA DADO LA VIDA Y LA HA RECUPERADO.
El Padre me ama porque doy mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita, yo la doy porque quiero. Tengo poder para darla y lo tengo también para volverla a tomar. Este es el mandato que he recibido de mi Padre”.
1.- Muy querido amigo:
Desde que en los inicios de esta semana leía y meditaba el texto de la Palabra de Dios, no pude evitar que me asaltara en la memoria el recuerdo de aquella Rima Sacra XIV de Don Félix Lope de Vega, ¿la recuerdas?:
Pastor que con tus silbos amorosos
Me despertaste del profundo sueño;
Tú, que hiciste cayado de ese leño
En que tiendes los brazos poderosos.
Vuelve tus ojos a mi fe piadosos,
Pues te confieso por mi amor y dueño,
Y la palabra de seguirte empeño
Tus dulces silbos y tus pies hermosos.
Oye, Pastor, que por amores mueres,
No te espante el rigor de mis pecados,
Pues tan amigo de rendidos eres.
Espera pues, y escucha mis cuidados;
Pero; ¿Cómo te digo que me esperes,
Si estás para esperar los pies clavados?
2.- La vida y la entrega de Cristo ha sido la expresión más pura de aquellos cinco verbos que encarnan esas cinco características que Él mismo nos propuso como descriptivas del ser y del quehacer del Buen Pastor: amar a la ovejas, conocerlas, caminar adelante de ellas, llamarlas por su nombre, y dar la vida por las ovejas.
Podríamos hoy incluir muchas más cualidades descriptoras del quehacer del Buen Pastor: buscar a la oveja que se pierde, la caridad sin límites, la misericordia, la comprensión, la perseverancia, el consejo, el ejercicio de la persuasión, la autoridad, la obediencia total y delicada, el silencio discreto y la palabra oportuna, la inteligencia, la humildad, la mansedumbre, el corazón indiviso para dedicarse a todas y a cada una de las ovejas, la servicialidad, la vigilancia, la paciencia, la pobreza, la moderación, la indulgencia, la integridad...
3.- ¿Sabes? El día de hoy, quisiera no perder la oportunidad de hablar sobre un corazón que suele llegar a amar con los mismos sentimientos de Aquel que es el Buen Pastor: el corazón materno y paterno.
¿Cómo ser buenos pastores hacia el interior de la familia? Tú bien sabes que para cuidar a estas ovejas no basta con darles comida, vestido y escuela.
Cuando llegan los hijos, los padres se preguntan si como buenos pastores serán los mejores educadores, si los formarán integralmente para hacerlos hombres o mujeres de bien.
Aquí tenemos que recordar que los padres son los principales educadores de sus hijos. Ellos tienen el poder de influir en el carácter de un niño para bien o para mal. Es cierto que no es la única influencia que tiene el niño para desarrollar su personalidad, también están la escuela, su grupo de amigos, la comunidad de fe y la comunidad en general, que marcarán alguna huella en su manera de ser, pero sin duda, la familia es quien influye de manera trascendente en cada uno de sus miembros. En muchos lugares los hijos se informan pero sólo en la familia reciben verdadera formación.
Pensemos en el tipo de carácter que esperamos que desarrollen los hijos cuando lleguen a su madurez. ¿Serán adultos competentes, responsables y confiables? ¿Serán buenos esposos o esposas, y serán buenos padres de familia? ¿Sus matrimonios serán felices y duraderos? ¿Podrán atravesar los cambios bruscos de la adolescencia y salir fortalecidos?
Aunque no se nace sabiendo ser padres, ni podemos controlar lo que los hijos llegarán a ser, se tienen muchas oportunidades de influir en su desarrollo. Para usar la influencia como padres al máximo, se necesita ver hacia el futuro y trabajar ahora para dejar las mejores bases para su crecimiento como personas íntegras.
Afortunadamente, hay muchas investigaciones en el desarrollo infantil que nos ayudan a conocer lo que los pastores efectivos han realizado en la educación de sus hijos.
4.- Hablando de Buenos Pastores en nuestras casas, te comparto una investigación realizada por Tomás Lickona en donde nos muestra las diez actitudes que los padres hacen para promover la educación integral de sus hijos y conducirlos por el camino que los lleve a ser mejores personas.
Primero: los padres que son buenos pastores aman a sus hijos y los proveen de un ambiente estable y seguro. El amor de los padres ayuda al niño contra su autodestrucción, por ejemplo, ingerir drogas o alcohol. El amor provee a la ovejas con un ambiente seguro y estable en el cual desarrollarse.
Segundo: Los padres que son buenos pastores promueven el respeto mutuo. Una de las lecciones morales más importantes que un padre puede enseñar es: Haz a los otros lo que te gustaría que te hicieran a ti.
Tercero: Un buen padre controla el uso de los niños sobre los medios de comunicación. Están alerta de la influencia de los medios y los utilizan de manera proactiva.
Cuarto: Un buen pastor en la familia enseña con su ejemplo. Enseñar con el ejemplo va más allá de tratar bien a los hijos, el comportamiento se ve reflejado también en el trato con el o la cónyuge, demás familiares y personas alrededor.
Quinto: Los padres buenos enseñan directamente por medio de la explicación. Enseñar directamente y no con rodeos es muy importante. Esto implica muchas veces el explicar porqué algunas cosas están bien y otras mal.
Sexto: El buen pastor del matrimonio utiliza el cuestionamiento para promover el pensamiento moral de sus hijos, pues fomenta que los niños se detengan y piensen en sus acciones.
Sétimo: Los padres buenos delegan a sus hijos verdaderas responsabilidades. Los niños son responsables si se les dan responsabilidades. Proveer a los niños oportunidades en donde desarrollen el hábito de la responsabilidad.
Octavo: Los pastores domésticos ayudan a sus hijos a proponerse metas. Es importante que se ayude a los hijos a pensar en algo que quieran alcanzar y qué medios pueden utilizar para lograrlo. Así ellos encontrarán sentido en la vida y algo por qué luchar.
Noveno: Los pastores efectivos son exigentes en su disciplina. La autoridad adulta, propiamente ejercida, es vital para el desarrollo sano del niño. Recordemos que no hay familias perfectas ni hijos perfectos, la clave para ser una familia feliz está en la manera en que resuelven sus problemas y enseñen a resolver los problemas.
Décimo: Los padres buenos fomentan el desarrollo espiritual de sus hijos. Los padres tienen la responsabilidad de enseñar a los hijos el por qué de la existencia humana, las razones por las que debemos vivir de acuerdo con las normas morales y las tradiciones y rituales que enriquecen la vida espiritual de la familia.
5.- Muy queridos amigos:
Junto con la reflexión anterior, elevo a Dios nuestro Señor, una oración especial por las madres de familia, a las que celebraremos, honraremos y recordaremos el próximo miércoles en su día.
Resulta verdaderamente lamentable, el hecho tan real de la ingratitud, especialmente cuando la cometemos contra aquellas personas que nos han dado todo. Somos carne de su carne, sangre de su sangre, herencia de su herencia. Ellos nos dieron la vida y muchísimo más que la vida.
Es lamentable que cometamos cada injusticia con ellos. Y la peor injusticia en nuestra vida es esa ingratitud y esa falta de correspondencia a aquello que se hizo, o que se hace por nosotros.
Resulta entristecedor, encontrarnos con situaciones en las que una persona puede gastarse y desgastarse por nosotros y; de nosotros, no recibe sino indiferencia, o en ocasiones, nuestro olvido y rechazo.
No es que la persona haya hecho las cosas con el afán de la retribución, no se trata de pagar, puesto que hay cosas que con nada se pagan. Se trata de un trato humano y cristiano en la vida, se trata de correspondencia
6.- Cómo sacerdote, yo nunca les diría a unos padres de familia que se dejen de preocupar por sus hijos, ¡lejos de mí el hacerlo!, lo que sí digo es que los hijos debieran preocuparse de la misma manera, a favor de los padres.
Cómo ministro sagrado, jamás me pasaría por la mente el decirle a una esposa cristiana que deje de tener atenciones por su esposo, ¡jamás! lo que sí tengo que decir es que el esposo deberían ocuparse y preocuparse en la misma intensidad por su esposa.
7.- Me parece, que en ocasiones tenemos un pensamiento confuso sobre las virtudes cristianas que debemos poner en práctica. Hay personas que piensan que con los padres se practica la virtud de la caridad. No estoy totalmente de acuerdo con ello.
Estoy profundamente agradecido por tantas bendiciones que Dios me dio a través de Virginia, mi madre, y de Francisco, mi padre. Estoy convencido de que a través de ellos, Dios me acarició el rostro y me besó en la frente.
Así mismo, estoy convencido que, alimentar a quien me alimentó, cuidar a quien me cuidó, besar la frente de quien besó mi frente, desvelarme por quien se desveló por mí, preocuparme por quien tanto se preocupó por mí no es, en modo alguno, una obra de caridad, sino una obra de justicia.