Domingo 1 de Octubre de 2006_______Pbro. Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx

ENFERMO, PROCÚRATE A TI MISMO.

“En aquel tiempo, Juan le dijo a Jesús: “Hemos visto a uno que expulsaba a los demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros se lo prohibimos”. Pero Jesús le respondió: “No se lo prohíban, porque no hay ninguno que haga milagros en mi nombre, que luego sea capaz de hablar mal de mí. Todo aquel que no está contra nosotros, está a nuestro favor.

Todo aquel que les dé a beber un vaso de agua por el hecho de que son de Cristo, les aseguro que no quedará sin recompensa.

Al que sea ocasión de pecado para esta gente sencilla que cree en mí, más le valdría que le pusieran al cuello una de esas enormes piedras de molino y lo arrojaran al mar.

Si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela; pues más te vale entrar manco en la vida eterna, que ir con tus dos manos al lugar de castigo, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo; pues más te vale entrar cojo en la vida eterna, que con tus dos pies ser arrojado al lugar de castigo. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo; pues más te vale entrar tuerto en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos al lugar de castigo, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga”.

Momento 1

Momento 2

Momento 3

1.- Muy queridos amigos:

La Palabra de Dios, nos invita el día de hoy inequívocamente a cultivar dos actitudes transformadas en virtudes: en primer lugar, a fomentar una apertura  en el espíritu humano y, en segundo lugar y como consecuencia, a que lleguemos a comprender que las diferentes manifestaciones de nuestra mentalidad sectaria suelen ser verdaderos pecados contra el Espíritu.

Se trata de una enseñanza que, hoy mejor que nunca, se encuentra “ad hoc”, es decir adecuada, con el tiempo y con nuestra vivencia eclesial. Hoy Dios nos hace extensiva una invitación para que vivamos la apertura en el respeto y en la tolerancia.

Serán, precisamente, la tolerancia y la apertura hacia los demás, aquellas actitudes que nos pueden liberar de un sectarismo tantas veces mezquino e introvertido, muy contrario a la forma de vida que nos enseña el Señor Jesús.

Aún y cuando el verbo tolerar signifique soportar, tenemos que considerar que la tolerancia no puede ser una actitud de indulgencia hacia alguien, sino que, en sí misma, la tolerancia es un valor moral auténtico.

2.-     Dios nos ha permitido nacer, crecer y morir en este mundo de la pluralidad y la diversidad. En este contexto, podemos saber que la tolerancia solamente podrá surgir desde el gozo que se genera por la comprensión de la diversidad, y desde la actitud esforzada que tengamos cada uno de los hombres hacia aquellos, en quienes independientemente del grupo al que pertenecen, debemos ver el rostro del hermano, como lo sugiere la misma palabra.

3.-     Es obvio que el Evangelio debe conducirnos para que nuestra reflexión gire en torno a la tolerancia en el tema religioso. Es en este horizonte, en donde tengo que enfatizar que en la búsqueda por comprender el verdadero significado de la tolerancia tenemos que evitar tres errores.

En primer lugar, tenemos que asimilar que la tolerancia jamás puede ser equiparada al relativismo, entendiendo esto, si bien como la negación de una verdad absoluta, también como el desinterés culposo de aquellos que consideran tan buena una postura como la otra, una opinión como la otra, una religión como la otra, seguir a Jesús o tener otra vivencia religiosa... sin que ofrezcan un esfuerzo personal en el discernimiento de la verdad. La tolerancia no se puede confundir con un “todo se vale”, porque esto más temprano que tarde se convierte en un nihilismo, en el vacío de la nada, que nada sostiene y que a nadie inspira. La tolerancia jamás podrá ser equiparada con la ausencia de convicciones firmes en una persona.

En segundo lugar, no debemos confundir la tolerancia con la indiferencia, ya que nadie necesita tolerar lo que es ambiguo o lo que pueda ser considerado hasta trivial, y que no le importa en el fondo de la realidad. Si bien la tolerancia es virtuosa, la indiferencia entendida como indeterminación y como ausencia de compromisos, suele ser pecaminosa para los que nos llamamos y somos cristianos.

Así mismo, tenemos que evitar una tercera confusión: identificar la tolerancia con el irenismo, que ¿qué es irenismo?... una paz simulada, ya que esto radica en un simple no contradecir a nadie en aras de la universalidad y en disimular, disminuir y maquillar las propias convicciones o bien, mantenerlas en un secreto sepulcral.

4.-     Sin lugar a dudas, la finalidad de esta virtud llamada tolerancia será siempre la adquisición de la verdad en sí misma, entendiendo que el mejor modo para acceder a la verdad será siempre mediante el diálogo franco pero respetuoso, y que lo único que la tolerancia excluye en su práctica o adquisición es el imponer la verdad por la fuerza, y esto no se refiere tan sólo a la violencia física de la que muchos, principalmente hermanos separados, disfrutan de acusar a la Iglesia católica por algunos episodios de la historia universal. “La verdad no se impone por la fuerza”, debe de ser entendido también como una violencia psíquica de la cual muchos de los hermanos separados y de las sectas, como si fueran expertos, hacen uso para obtener adeptos, ya que lejos de evangelizar realizan un proselitismo descristianizado. Evangelizar es anunciar la buena nueva con gozo, hacer proselitismo es persuadir mediante el miedo, la acusación, la desacreditación, el manipuleo de la conciencia: “Sí no te vienes con nosotros te vas a condenar”, “si éres católico estarás en el infierno por toda la eternidad”, “solo nosotros somos santos todos los demás son pecadores”, si te vienes con nosotros será de los salvos”... Esto es precisamente tratar de imponer tus verdades mediante la violencia psicológica, para amedrentar y chantajear. Y es que cuando las razones que exponemos ellos o nosotros no son suficientemente fuertes como para que sean válidas y convincentes, solemos utilizar el recurso de la manipulación, cuando las razones no son suficientes te manejo los sentimientos. ¡Y esto no es cristiano!

5.-         Expresa la Declaración Conciliar sobre la Libertad Religiosa en el Concilio Vaticano II, una frase que hemos convertido en una de las llaves que abren la puerta de este programa, en su número 1: ”La verdad no se impone de otra manera que por la fuerza de la misma verdad”.

Sin embargo, los hombres de todas las religiones y confesiones, hemos ido creando el grupo de los “excluidos”, creándoles espacios reservados. Solemos confinar a los perturbadores, a los distintos, y les reducimos a ghetos  discriminatorios.

Y es aquí en donde la enseñanza del Señor cambia inteligentemente de giro: Para todos aquellos que pensamos que la pureza de los seguidores de Cristo, se puede conseguir extirpando de su Cuerpo a aquellos que no son totalmente idénticos a nosotros, el Señor nos invita para que no cortemos de su Cuerpo Místico lo que pudiera parecer ajeno y distinto a nosotros, sino que, miremos hacia el espejo de nuestra propia vida, y que más bien detectemos, con toda sinceridad y detenimiento, en nuestro cuerpo personal todos aquellos miembros que en nuestro propio interior provocan enfermedad y muerte, y que, a final de cuentas, nos van alejando de Cristo.

6.-     ¡Qué fácilmente nos escandaliza el que aquellos que son distintos a nosotros puedan coexistir en nuestro propio tiempo y espacio, y hasta en nuestra misma Iglesia! ¡Qué triste que no nos provoque escándalo el que al llegar las noches de nuestros días durmamos tan plácidamente acompañados de nuestras mismas actitudes que van provocando nuestra propia condenación! Antes de que intentemos purificar al mundo, purifiquémonos nosotros mismos.

El Evangelio nos habla de erradicar de nuestra vida aquello que es detonante de escándalo.

7.-     Pero, ¿qué es el escándalo?... Escandalizar no es el sólo llamar la atención por un acto más o menos atrevido, sino que un escándalo es todo aquello que produce y que nos lleva a hacer el mal, lo que nos provoca e invita a realizar la maldad.

De acuerdo a la enseñanza evangélica, es preferible renunciar a todo aquello que pudiera ser muy atractivo a nuestros afectos, renunciar incluso a lo que más queremos, a ese nuestro cuerpo tan idolatrado en la actualidad, a nuestro propio yo,... es preferible renunciar a ello antes de que provoquemos el mal en los demás.

Escándalo es todo aquello que es perverso, inmoral, maligno, lo que degrada, cuando se introduce el mal. Escandalizar es aprovecharse, mentir sin que se note, aparentar una bondad maquillada en donde tenemos una intención mezquina por conseguir nuestros deseos y dar rienda suelta a los más bajos impulsos. Escandalizar es también el juzgar y el rechazar a todos aquellos que no son como nosotros, porque, simple y sencillamente su gran pecado ha sido y será el de no ser como nosotros, o como tú y yo pensamos que deberían de ser.

El pecado es lo realmente escandaloso en nuestra vida. Nosotros no entendemos un lenguaje que nos pide extirpar el órgano afectado, porque  tú y yo batallamos para darnos cuenta de que los primeros afectados por el pecado somos nosotros mismos, y que los primeros beneficiados con una cirugía en ese órgano enfermo seríamos nosotros mismos. ¡Y tú bien sabes que no se trata de algo biológico!, que al final de cuentas sería todavía más fácil.

9.-     El pecado es el no responder al proyecto de Dios sobre nosotros mismos, y que consiste en ser hijo y ser hermano. A corta y  larga distancia el pecado será un auto-frustrarnos. Es por ello, que esto es lo que realmente debemos extirpar de nuestra vida.

Maslow en su libro del “Hombre autorrelizado”, llega a afirmar que “cada desviación de nuestra naturaleza, cada atentado contra nuestra propia naturaleza individual, cada acto malo se agrava en nuestro inconsciente y hace que nos degrademos, que nos depreciemos a nosotros mismos. Después de cada acto de maldad existe una distinta valoración de nuestra persona, que suele dirigirse hacia la devaluación”.

El pecado se convierte en nuestro verdadero castigo. Diría el libro de los Números: “el pecado cae sobre el que lo hace” (Num 32,23).  O por decirlo de forma popular: “La piedra que se avienta desde la tierra al cielo no llegará nunca al cielo, sino que volverá a caer sobre la tierra.”

10.-   Lo difícil para vivir es hacer el bien. Sin confundir la tolerancia con el relativismo, la indiferencia y el irenismo, tenemos que aprender que la solución cristiana está en la generosidad, en la rectitud, en el desapego de las cosas, en ése aprender a dar un vaso de agua por amor a Cristo, aún cuando ellos sean distinto a nosotros, y es que en ellos hemos aprendido a ver el rostro de Cristo.

LA PERDIDA DEL SENTIDO DE PECADO.

Al que sea ocasión de pecado para esta gente sencilla que cree en mí, más le valdría que le pusieran al cuello una de esas enormes piedras de molino y lo arrojaran al mar.

Si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela; pues más te vale entrar manco en la vida eterna, que ir con tus dos manos al lugar de castigo, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo; pues más te vale entrar cojo en la vida eterna, que con tus dos pies ser arrojado al lugar de castigo. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo; pues más te vale entrar tuerto en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos al lugar de castigo, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga”.

1.-     Muy queridos amigos:

En este primer domingo de octubre en el que el Evangelio nos persuade a evitar todo aquello que puede ser ocasión de escándalo para la gente sencilla, tendríamos que revisar exhaustivamente tantas y tan variadas realidades, situaciones y actitudes que provocan escándalo en nuestro tiempo.

Como cristiano y como sacerdote, yo creo en el concepto y en la realidad objetiva del pecado. Estoy convencido de que el pecado no puede ser una realidad ambigua, al mismo tiempo que creo que muchas actitudes del hombre son manifestación de esa pretensión humana expresada en su voluntad de eregirse en “ser como dios” al igual que nuestros primeros padres, cuando ha querido acceder al árbol de la ciencia del bien y del mal por esfuerzo propio, cuando ha querido llamar bien a lo que es malo, llamar malo a lo que es bueno, llamar agrio a lo que es dulce y dulce a lo que es agrío, le pretende llamar frío a lo que es caliente y caliente a lo que es frío. Se trata de un pecado real y objetivo.

2.-     No obstante, aún con lo real y objetivo, y más aún con lo padecible que resulte el pecado, parece que hoy en día el término y el concepto “pecado” ha desaparecido de nuestro diccionario cotidiano y de nuestra estructura mental.

Tengo que ser honesto, y aún sin contradirme, debo decir que mucho se ha hablado recientemente sobre el pecado, sobre el crimen, y sobre lo que es catalogado como la vieja y llana conducta antisocial. Lo extraño es esa forma defectuosa en que se habla de estas conductas. Al parecer ya no se utiliza la palabra “malo”, o peor aún parece haber desaparecido de nuestro vocabulario.

El concepto pecado nos parece molesto, ya que tiene a juicio nuestro un matiz represivo y anticuado. Y es así, como nos hemos encargado de ir creando en nuestro glosario toda una amplia gama de alternativas para así hablar sobre lo que es bueno y sobre lo malo.

3.-         Algunos le solemos llamar a aquello que hacemos mal: una “tontera”. De esa manera catalogamos algo reprensible que halla hecho alguien de nuestra familia o de nuestros amigos, o nosotros mismos. Lo malo suele ser calificado como “tonto”; algo pasmosamente tonto y, por ende, insondable e irreprendible; por ello, convenencieramente, nos abstenemos de todo esfuerzo por comprenderlo y con ello disculpamos cualquier actitud nociva y evadimos toda posible responsabilidad. ¡Claro! Siempre y cuando no nos la hayan cometido contra nosotros.

4.-     A otros se nos ocurre llamarle al pecado “una ocurrencia”. Es así como le llamamos a las acciones emitidas por nosotros mismos o también por nuestros seres más queridos, que en otras circunstancias en las que hubiésemos sido los afectados, nos hubiéramos llenado de ira, y hasta hubiésemos pedido la pena capital contra los demás. Pero al ser hecho por alguien de los nuestros solamente decimos:”¡Pero sí solo fue una ocurrencia!”. Sí, ¿cómo no?

–El niño estaba jugando-, responde la mamá, cuando discute después de que su pequeño le ha dado un golpe a otro niño con algún juguete o ha rayado el coche de los vecinos. Y, el día de mañana cuando el joven siga siendo niño y cuando tenga otro tipo de juguetes, seguirá jugando, seguirá teniendo sus ocurrencias,... ocurrencias que destrozarán la vida de los demás y hasta su propia vida.

5.-         Algunos le llamamos “enfermedad” a lo pecaminoso. Hoy se califican los delitos como trastornos físicos y/o psicológicos. Nuestro tiempo es el de la suposición que una persona actúa impulsada por un cuadro patológico, y no por una elección moral, y ésto es explotado en muchas circunstancias para exonerar de todo tipo de actos delictivos. Ya nadie es pecador ni hay delincuentes, solamente hay enfermos.

En esta propuesta Judás Iscariote, César Nerón, Adolfo Hitler, Idi Amín, Aarón Kosminski llamado Jack el destripador, Charles Manson... no son más que personas dignas de toda nuestra condolencia y conmiseración, Y en esa exoneración de responsabilidades tenemos en realidad la peor de nuestras enfermedades.

6.-         Finalmente, hay quienes van diluyendo sus actos de maldad acusando a las “circunstancias” que los hacen inevitables. De esta manera, algo que es verdaderamente grave siempre encuentra esas circunstancias atenuantes para convertirse en la acción más normal, o por lo menos comprensible.

Mientras que algunos con irresponsabilidad dicen tu única culpa es la de que simplemente has estado en el lugar inadecuado, a la hora inadecuada, con las personas inadecuadas, del modo inadecuado,... otros se vuelven hasta fatalistas y deterministas diciendo que hiciste tal cosa porque las coordenadas de los planetas no te favorecieron, que la ascendencia de los astros, que tu signo zodiacal, que las energías del universo se confabularon contra tu persona y que las malas vibras de todas las generaciones recayeron sobre tu pobre humanidad.

7.-         Oye,... ¿Y si para este mundo ya no existe el pecado? Eso de,... ¿Amarrarse una piedra de molino al cuello? ¡Qué exagerado! Las cosas no son en realidad para tanto.

¡Créanmelo! Cada vez que escucho esos argumentos morales que giran alrededor de nosotros en estos días, me voy convenciendo cada vez más de que nuestro verdadero problema es éste: “la voz” de la conciencia se ha vuelto demasiado tenue... y demasiado sigilosa, quizá la hemos hecho enmudecer. Los hombres ya no escuchamos a Dios, ni mediante la meditación de su Palabra ni mediante la oración sincera. Más aún rehuímos el momento de estar sólos o la ocasión de la introspección. Hoy, ya no nos importa escuchar la voz de Dios antes que la de los hombres.

Y todo ese dolor que contemplas a tu alrededor, no es más que la más clara manifestación de nuestra incapacidad de discernimiento sobre aquello que en nuestras conductas podría ser nefastamente destructor del hermano y claramente un escándalo para nuestra gente más sencilla.

8.-         Pero,... ¿qué es escandaloso en nuestro tiempo? Pues la verdad, es que parece que ya nada de lo que nos debiera escandalizar nos escandaliza y, en cambio, otras cosas que si bien son serias pero no son graves se convierten en nuestros detonantes de escándalo.

Hoy, quisiera detenerme un poco para discernir sobre ese tipo de lentes que vamos descansando sobre nuestro tabique nasal, con los que vamos interpretando como escandalosas cosas muy distintas los que estamos en el campo religioso y aquellos que la totalidad de su vida se mueve sólo en el campo civil.

Lo distingo porque considero que hoy en día resaltamos algunos tipos de pecado las instancias religiosas pero vamos olvidándonos de otras muy reales, mientras que las instancias civiles resaltan algún tipo de escándalos olvidando otras áreas que son igualmente escándalosas.

9.-     En lo religioso la palabra escándalo suele ir estrechamente unida al sexo, a lo relacionado con la pureza corporal y con la defensa de lo institucional. Esto, objetivamente no es malo porque existen el sexto y el noveno mandamiento, lo negativo es aquellos mandamientos que suprimimos o que deblitamos.

Hemos formado las conciencias, para que alguien detecte un pecado en un mal pensamiento, pero esa persona no considera que sea un pecado el maltrato de sus trabajadores, la no retribución de un servicio en un hombre sencillo o el pago injusto al personal doméstico. A veces hasta hay error en las percepciones, para muchas personas era un escándalo cuando en su pueblo había fiestas con bailes, pero no lo era la crítica destructiva ni la difamación emprendida contra el o la inocente.

10.-   En el campo de lo civil también se abarcan algunos aspectos de la sexualidad como escándalosos, pero esto principalmente desde el punto de vista de las relaciones.

Todavía en muchos países se penalizan los 'escándalos públicos' provocados más que por la acción por el haber jurado en vano con la constitución en la mano, y en otros lugares los escándalos generalmente van referidos a aquello que molesta a los demás: cuando se enseña sin pudor o se provoca con gestos indecentes.

No suele ser un delito el tomar, el delito es por tener la radiola a todo volúmen, el gritar y el echar balazos al aire, el exhibirse. Todo ello es considerado como una falta al relglamento de policía y de buen gobierno. Esto es considerado como una conducta escándalosa. En cambio no es escandaloso el que una persona esté abriendo centros de vicio en cada esquina de nuestras colonias.

11.-   Lo religioso enfoca un área de la vida para hablar de escándalo, lo civil enfoca otras áreas de la vida para hablar de escándalo, el Evangelio desborda éstas dos concepciones al hablar del Escándalo que daña siempre al hombre.

Sucede que en nuestro tiempo nadie se escandaliza por la injusticia, por los fraudes, por la hipocresía, por los sobornos, por la corrupción, por la falta de honradez profesional, por la malversación de fondos, por los partidos políticos que despilfarran el dinero para “defender a los más pobres”, por los políticos que obedecen a sus partidos y no a la ciudadanía, por las injusticias cometidas por los supuestos senadores y diputados que evaden la ley amparados en un fuero o que simplemente no cumplen con su labor en las cámaras, por el tráfico de mercancías robadas, por la proliferación de antros de vicio, por los abusos de los que detentan o detentamos el poder, por los espectáculos de los mercaderes del morbo que se persignan y que obtienen jugosas ganancias para atraer a los mercenarios de su propia desnudez. Mucho de esto dejó de ser escandaloso y ha pasado al limbo de la 'pseudonormalidad'.

12.-   La justicia no nos prohíbe que el hombre de negocios engañe a sus clientes, que alguien invente necesidades falsas valiéndose de una publicidad exagerada, no se prohíbe la producción de mercancías que se deterioran al primer uso que se hace de ellas, no se restringue la elaboración de medicamentos que no curan, ni se acusa a aquellos que ofrecen educación que no enseña, hoy no se prohíbe pagar de menos al empleado y aumentar el precio de las cosas a los clientes. El día de hoy el patrón aparece como un benefactor por no referir a Hacienda los salarios reales de sus empleados, engañándolos a ellos al decirles que es para que no paguen impuestos y no les menciona que al maquillar los salarios como si fueran menores las utilidades de sus emplados serán también menores, sus puntos para las prestaciones sociales serán ínfimos y que cuando un día venga la jubilación el monto será mucho inferior a lo que debería ser. Y todavía el empleado le agradece y le besa la mano al patrón y al líder sindical, porque son benefactores: ellos le dicen a Hacienda que me pagan $80 pesos y me está pagando $200. “que bueno es mi patrón”. ¡Y todo esto no nos provoca escándalo! Hoy las “outsourscins” se encargan de evitar a las empresas cualquier posible obligación laboral.

Escándalo no es llamar la atención en la vía pública, sino el daño que provocamos en los demás con nuestras acciones. Escándalo es todo aquello que es perverso, inmoral, maligno, aquello que degrada, cuando se introduce el mal. Escandalizar es aprovecharse, mentir sin que se note, aparentar bondad desde una intención por conseguir mis pretensiones.

13.-   Para ti, qué eres joven, y que puedes hacer mucho por nuestro país, por nuestra Iglesia y por nuestra ciudad, te comparto este hermoso texto que es el juramento solemne que hacían los jóvenes atenienses ante los ancianos de la comunidad al cumplir la edad de los 17 años:

 “Nunca traeremos vergüenza sobre nuestra ciudad mediante actos de deshonestidad o cobardía.

Lucharemos por los ideales y las cosas sagradas de la ciudad, tanto individualmente como en grupo.

Reverenciaremos y obedeceremos las leyes de la ciudad, y haremos todo lo posible para alentar la reverencia y el respeto en quienes estén por encima de nosotros y sean propensos a soslayarlas o desobedecerlas.

Lucharemos sin cesar para agudizar el sentido del deber cívico en el pueblo.

De esta manera legaremos una ciudad más grande y esplendorosa de la que hemos recibido.”

¿Dónde habrán quedado aquellos jóvenes y aquellas sociedades?

 

 

 

TEMPLANZA, JUSTICIA Y SOLIDARIDAD.

Todo aquel que les dé a beber un vaso de agua por el hecho de que son de Cristo, les aseguro que no quedarán sin recompensa.

1.-     Muy queridos amigos:

En referencia a la relación que se establece entre las personas y nuestros bienes materiales, tenemos que subrayar la práctica cristiana de las siguientes 3 virtudes: La Templanza, la Justicia y la Solidaridad.

2.-     Los bienes materiales nos exigen en primer lugar la TEMPLANZA, es decir la moderación, para así equilibrar nuestro apego hacia los bienes de este mundo. La templanza nos ayuda a vencer nuestras actitudes codiciosas.

Existe una historia antigua acerca de la codicia sobre Midas el rey de Frigia, en el siglo VIII a. C., la actual Turquía. Su hija se llamaba Caléndula. Baco le concedió a Midas el poder de convertir en oro todo lo que tocara. Nathaniel Hawthorne, el autor de "La Letra Escarlata", en "El libro maravilloso" hace la siguiente adaptación:

"Erase un rey muy rico cuyo nombre era Midas. Tenía más oro que nadie en el mundo, pero a pesar de eso no le parecía suficiente. Tenía una hija llamada Caléndula, la amaba y decía:

-Será la princesa más rica de todo el mundo.

Pero Caléndula amaba su jardín, sus flores y el brillo del sol y se sentía sola ya que su padre sólo pensaba en la manera de conseguir más oro.

En una ocasión en que Midas contaba el oro almacenado y escuchaba la suave música del tintineo de la monedas, se le apareció un hombre sonriente con un atuendo blanco y le dijo: "Tienes mucho oro, Rey Midas"

El rey Midas sobresaltado le dijo:

"Sí, pero es muy poco comparado con todo el oro que hay en el mundo."

"¿Qué? ¿No estás satisfecho? - preguntó el desconocido.

-¿Satisfecho?  -exclamó el rey-. Claro que no. Paso muchas noches en vela planeando nuevos modos de obtener más oro. Ojalá todo lo que tocara se transformara en oro.

-¿En verdad deseas eso, rey Midas?

-Claro que sí. Nada me haría más felíz.

-Entonces se cumplirá tu deseo. Mañana por la mañana, cuando los primeros rayos del sol entren por tu ventana, tendrás el toque de oro.

-Debo haber soñado- se dijo-. pero que felíz sería si esto fuera cierto.

A la mañana siguiente se despertó cuando las primeras luces aclararon el cielo. Extendió la mano y tocó las mantas. Nada sucediò.

-Sabía que no era cierto - suspiró. En ese momento los primeros rayos de sol entraron por la ventana. Las mantas donde el rey apoyaba la mano se convirtieron en oro puro- ¡Es verdad! - exclamó alegre- ¡Es verdad!

Se levantó y corrió por la habitación tocando todo. Su bata, sus pantunflas, los muebles, todo se convirtió en oro. Miró por la ventana, hacia el jardín de Caléndula.

-Le daré una grata sorpresa - Bajó al jardín, tocando todas las flores de Caléndula y transformándolas en oro-. Ella estará muy complacida- se dijo.

Regresó a su habitación para esperar el desayuno, y recogió el libro que leía la noche anterior, pero en cuanto lo tocó se convirtió en oro macizo.

-Ahora no puedo leer - dijo-, pero,... es mucho mejor que sea de oro.

Un criado entró con el desayuno del rey.

-Qué bien luce – le dijo al rey-. Ante todo quiero ese melocotón rojo y maduro. Tomó el melocotón con la mano, pero antes que pudiera saborearlo se había convertido en una pepita de oro.

-Es muy bello, pero no puedo comerlo - dijo. Levantó un panecillo, pero también se convirtió en oro - ¿Qué haré? Tengo hambre y sed, y no puedo beber ni comer oro.

En ese momento se abrió la puerta y entró la pequeña Caléndula. Sollozaba amargamente, y traía en la mano una de las rosas.

-¿Qué sucede, hijita? - preguntó el rey.

-¡Oh, padre! ¡Mira lo que ha pasado con mis rosas! ¡Están feas y rígidas!

-Pues son rosas de oro, niña ¿No te parecen más bellas que antes?

-No -gimió la niña-, no tienen ese dulce aroma. No crecerán más. Me gustan las rosas vivas.

-No importa - dijo el rey-, ahora come tu desayuno.

Pero Caléndula notó que su padre no comía y estaba muy triste.

¿Que sucede? El rey entonces le abrazó y la niña se convirtió en estatua de oro, y el rey lloró amargamente.

¿Eres felíz Midas?, apareció el mago, ¿Còmo voy a ser felíz? -Tienes el toque de oro- ¿Que prefieres comida y un vaso de agua o esa pepitas de oro? ¿Qué prefieres esa estatuia de oro o una niña vivaracha y cariñosa.

Devuélveme a mi hija, te daré todo el oro que tengo, he perdido lo más valioso? "Midas, Eres más sabio que ayer", zambúllete en el río que pasa al pie de tu jardín y luego recoge agua y arrójala sobre lo que quieras que regrese a su normalidad.

El Rey así lo hizo, rocío todo lo que había transformado y las cosas regresaron a interpretar la suave melodía de la normalidad.

3.-     Muy queridos amigos:

Dios ha colocado al hombre como el lugarteniente de la creación y no como un esclavo de las cosas materiales. Y es en esta función en donde tendremos que luchar contra nuestra propia codicia, y que no es otra cosa que nuestros deseos desmedidos en relación a los bienes. Querer comer es algo natural pero el codicioso quiere hartarse hasta el vómito, querer beber es algo natural pero el codicioso quiere almacenar el agua para un mañana en donde lo único que provoca es que el agua se pudra y con ello se pierda. Querer vestirse es algo natural y lícito, pero el codicioso quiere tener toda la ropa del mundo y que el otro no tenga algo en absoluto.

Pidamos a Dios templanza hacia los bienes materiales y que el día de hoy nos conceda claridad en nuestros juicios. ¿Sabes? Decía aquel refrán de la antigüedad: “Si todos tus órganos están sanos, ni todas las riquezas de un rey podrían aumentar tu felicidad.” Y tú, ¿qué piensas sobre esto?

4.-     La segunda virtud que tenemos que vivir en relación a los bienes materiales es la de la JUSTICIA, y esto para preservar los derechos del prójimo, para no despojarle de lo que le pertenece, y para retribuirle lo que le es debido.

En esto todos tenemos que revisarnos, puesto que debemos entender como un robo el apropiarnos de aquello que no es nuestro, que sabemos a quien le pertenece y que no hemos comprado, o que no se nos ha obsequiado.

Conforme a lo anterior, es robo el no regresar cosas que hemos pedido prestadas, es robo el no retribuirle al albañil el trabajo que hizo en nuestra casa, es robo cuando el albañil se lleva material de las obras que está haciendo, es robo el tomar cosas que los oferentes venden en el mercado y es robo el que el oferente no entregue las mercancías completas a quien las compra. Todo lo anterior es un pecado contra la justicia.

Recuerda: “Robo es el apropiarnos de aquello que no es nuestro, que sabemos a quien le pertenece y que no hemos comprado o que no se nos ha obsequiado”.

En sentido estricto, y por lo tanto auténticamente cristiano, sería un robo el darme cuenta cuando a alguien se le cae algo y hacerme el disimulado para apropiarme de algo que bien sé a quien le pertenece, es robo el darme cuenta de que el pobre anciano que vende en la tienda de la esquina me está dando la ganancia de su día de trabajo por equivocación al haber confundido el billete que le dí o al equivocarse en las operaciones en torno a mis adquisiciones, pero también lo es el que un tendero abusivo se haga el disimulado y no le entregue a la pobre mujer que le compra todo el cambio necesario o la mercancía correcta y en buen estado.

5.-     La tercera virtud que debemos vivir en relación a los bienes materiales es la de la SOLIDARIDAD, se trata de seguir la regla de oro de la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, que “siendo rico se hizo pobre para que nos enriqueciéramos con su pobreza” (2Cor 8,9).

Y es el tema de la solidaridad, que cuando se hace por amor a Cristo recibe el nombre de caridad, el que nos debería de ocupar en este día. Todo aquel que les dé a beber un vaso de agua por el hecho de que son de Cristo, les aseguro que no quedará sin recompensa.

Ser solidarios es hacernos uno sólo con el necesitado. Una de las formas necesarias que reviste hoy la solidaridad es la de nuestro acompañamiento de aquellas personas que necesitan del pan de nuestra presencia.

Hoy tengo que decir que son muchas las personas voluntarias que dedican un tiempo para prestar una ayuda y un servicio desinteresado a quien lo necesita.

Acompañan al enfermo que necesita ir al médico, a la persona anciana que necesita desplazarse a la Iglesia, a quien se siente solo para así darle un poco de calor de humanidad.

Acompañan a la persona que está recluída, al enfermo internado, y al marginado para darle solidaridad.

 

Acompañan al ciego y al desvalido, al mendigo y al necesitado, y a quien sufre y llora para ofrecerle la fuerza de su brazo y así mejorar su caminar.

Acompañar viene del latín y significa “comer el pan juntos”. Un pan, ya sea duro y amargo, ya sea tierno y sabroso. Pero un pan que se ha de comer en la fraternidad. Acompañar indica bondad de corazón y un alma grande.

6.-         Nuestra solidaridad se enfrenta al individualismo de nuestra codicia, cuyo interés se encierra en la conveniencia personal, familiar o de grupo, y se levanta incluso frente a una justicia “mal” entendida como el mero y sólo cumplimiento de las normas legales de respeto y distribución de los bienes. La Solidaridad hace que cada uno sienta como personal la suerte de todos.

La cultura de la solidaridad es aquella que pueda dar solución a los urgentes problemas de nuestra sociedad contemporánea. Hoy no nos falta el pan, ni el vestido, ni la tierra... nos falta amor en el corazón del hombre y Solidaridad en nuestras actitudes.


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