Domingo 8 de Octubre de 2006_______Pbro. Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx

 

EL PARAÍSO ES HOGAR Y EL HOGAR DEBE SER PARAÍSO

“En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: “¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su esposa?”

Él les respondió: “¿Qué les prescribió Moisés?” Ellos contestaron: “Moisés nos permitió el divorcio mediante la entrega de un acta de divorcio a la esposa”. Jesús les dijo: “Moisés les prescribió esto, debido a la dureza del corazón de ustedes. Pero desde el principio, al crearlos, Dios los hizo hombre ymujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su esposa y serán los dos una sola cosa”. De modo que ya no son dos, sino una sola cosa. Por eso, lo que Dios unió, que no lo separe el hombre.”

Ya en casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre el asunto. Jesús les dijo: Si uno se divorcia de su esposa y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio”.

Después de esto, la gente le llevó a unos niños para que los tocara, pero los discípulos trataban de impedirlo.

Al ver aquello, Jesús se disgustó y les dijo: “Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios es de los que son como ellos. Les aseguro que el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él”.

Después tomó en brazos a los niños y los bendijo imponiéndoles las manos”.

Momento 1

Momento 2

Momento 3

 

1.- Muy queridos amigos, gracias por favorecernos con la gentileza de su atención:

Se han preguntado alguna vez: ¿Por qué cambian los proyectos en la vida de las personas? Tienen una respuesta que satisfaga una cuestionante tan delicada como ésta: ¿Qué es lo que nos hace cambiar de rumbo en la vida?

Mientras que en el Evangelio del día de hoy, unos fariseos le cuestionan al divino Creador algunas inquietudes sumamente delicadas acerca del proyecto que tenía para la obra más excelsa salida de sus manos, el libro del Génesis, por su parte, nos traslada hasta el mismísimo amanecer de la creación, momento y lugar desde el cual Dios nos manifiesta una primera gran verdad para nuestra reflexión de este día, gran verdad para todos los días de nuestra vida: “A Dios no le agrada la soledad para el hombre”.

2.-     En el libro del Génesis el reloj de la historia de la humanidad está marcando apenas los primeros minutos,... y precisamente después de que Dios hubo manifestado su beneplácito en cada uno de los primeros cinco días de la creación, a causa de cada una de las obras salida de sus manos, el sexto día, Dios se encontró con algo que no le place, existe algo que al Creador no le agrada. ¿Qué es lo que no está bien a los ojos de Dios?: “No está bien que el hombre esté sólo”.

Dios ha descubierto repentinamente una laguna en la creación,... Él se ha dado cuenta de que hay un elemento que no se encontraba contemplado en el horizonte diseñado, existe en el paraíso un invitado indeseado, un visitante “non grato”: la soledad.

En consecuencia, Dios se dará a la tarea de solucionar aquella situación, para lo cual buscará crear esa ayuda necesaria y adecuada para el hombre. Interesante, sin lugar a dudas, será el tenor y los procesos que se le imprimen al relato bíblico: El hombre no encontrará su complementariedad en las cosas sino en las personas.

Es así, como vamos contemplando el singular desfile de cada una de las criaturas ante el hombre, así como la imposición de nombre a cada una de ellas, y con ello va manifestando su superioridad. Se trata de un hombre convertido en lugarteniente de Dios en la creación, y que se ha iniciado en sus funciones. Sin embargo, Adán no encuentra entre tantas y tan distintas creaturas alguna que en su semejanza sea capaz de ayudarle.

3.-     La imagen que se contempla es tan patética como actual, es tan trágica como real: un hombre privilegiado, una creatura superdotada por todo aquello que tiene bajo su dominio, pero que vive sumergido en la tristeza y en la soledad. Oye, podría responder la siguiente cuestionante: ¿En la soledad de qué sirven los privilegios? Y es aquí, en donde Dios nos ofrece magistralmente la segunda enseñanza que brota con naturalidad y que es constatable en la experiencia de todo hombre: No puede existir verdadera felicidad, cuando el hombre se encuentra sólo en la felicidad. Digamos que no hay realización en la soledad. O, digámoslo en nuestro propio lenguaje para que lo entendamos: ¿De qué le sirve a alguien amasar fortunas y contarlas en la soledad de una habitación sin el calor que nos ofrecen los seres queridos? Recuerda que el más amargo de los panes es aquel que se come en la soledad.

4.-     Aquel “no está bien”, pronunciado por Dios, hoy se sigue escuchando en el mundo y busca evitar que el hombre viva afectado en su vida social, psíquica y afectiva.

En la realidad, Dios con sus procesos de enseñanza-aprendizaje  impregnados de pedagogía le está dando al hombre una especie de terapia de choque que jamás debería de olvidar. Y será sólo entonces, cuando Dios se dará a la tarea de sacar del lugar más cercano al corazón, una costilla y creará a aquella que complementará la vida del hombre.

Sólo entonces el hombre pronunciará el primer y más hermoso poema que surge del amor humano: “Esta si que es hueso de mis huesos y carne de mi carne...” -Ella es parte de mí, lo más cercano a mi corazón. Estoy incompleto sin ella, aún cuando me puedas ver de pie. Ambos formamos un todo. Solamente ella podrá resguardar y contener lo más valioso que está en mi corazón y en mi vida, puesto que de allí fue tomada-.

5.-     El hombre capta entonces de forma automática la tercera lección que Dios le da en el aula de la creación: las cosas son para usarse y las personas son para amarse.

La indignidad en la vida sobrevendrá cuando el hombre caiga en el egoísmo y, tergiversando lo aprendido, se aboque a amar sus cosas y usar a las personas. Éste es uno de los más lamentables pecados de nuestro tiempo: el hombre no ama las personas y usa de las cosas, sino que toda su vida se dedica a amar las cosas y usar de las personas.

Y será en el momento en que el hombre olvide que, el dominio sobre la naturaleza, la exploración de lo creado, la conquista científica, las actividades racionales no colman el vacío que existe en su corazón, y en aras de todo esto se vaya olvidando de sus seres queridos, será entonces cuando regrese a danzar en el tejado de su porción de paraíso ese fantasma que Dios había expulsado, porque no le agradaba: la soledad.

Y resulta que las cosas así suceden: el hombre se ensoberbece y el pecado se hace presente en su historia, y se da inicio a una secuela de expresiones de un corazón que se va endureciendo, como lo dice el Señor en el Evangelio de hoy. Se trata de esa enfermedad llamada apoplejía en la Antigüedad, y que en el Nuevo Testamento se le ha llamado esclerocardia: un corazón esclerótico, petrificado, calcificado, endurecido,... un corazón que no ama.

6.-     La segunda parte de la historia la conocemos, y la seguimos presenciando, o, mejor dicho, la seguimos padeciendo en tantos hogares que han dejado de ser un paraíso para los esposos: Sobreviene el morbo ante la desnudez, se da la conciencia de la misma miseria; se vive la soledad desde la acusación mutua y en la falta de solidaridad; sobreviene la pretensión del dominio y el apego pasional; el sufrimiento y la necesidad de redención...

Y es precisamente esa obra redentora, lo que Cristo nos ha traído al mundo.

Se trata del Nuevo Adán, el Segundo y el Definitivo, que ha venido a devolverle la bondad a la creación: su vida pública se inicia no en el Edén sino en el desierto, lugar que quiere que recupere su bondad paradisiaca, en donde va conviviendo con los animales salvajes, y nos da ejemplo al resistir las insidias de un tentador al que Adán no pudo resistir.

Con sus milagros sobre la naturaleza le va devolviendo a ésta su bondad; ante una actitud austera de la misma, Dios le devuelve una generosidad providencial en las multiplicaciones; Jesús domina el mar y los vientos, y estos obedecen su Palabra... El hombre ha resultado sumamente beneficiado: le devuelve la salud al ciego, al sordo, al mudo, al leproso, al paralítico...; incluso manifiesta su poder sobre aquella sentencia de muerte al regresar aquellos difuntos a sus seres queridos que lloran y sufren,... y sobre todo, manifestará su dominio pleno en su misma resurrección.

7.-     La dimensión social del hombre, también ha recibido el beneficio del don de la salvación que nos ha traído Cristo, el nuevo Adán. Tendríamos que releer el Evangelio y detectar el centro de aquello que el Señor nos enseña: Se trata de regresar al BERESHIT (al principio original), no tan sólo entendiendo esto como la creación, sino entendiéndolo como el argumento de Dios en contraposición del argumento del hombre. Los fariseos se amparan en Moisés para dar un Libelo de repudio cuando están fastidiados del matrimonio, están hablando del DEBARIM (Exactamente Dt 24,1) el quinto libro de la TORAH, de la ley judía, y el Señor se va hasta el primer libro de la TORAH, hasta el Génesis, que bien lo entendían los especialistas en la Toráh como eran aquellos Fariseos, cuando Él les dice: En el BERESHIT, en el principio cuando Dios los creó, no fue así.

8.-     Y, el Señor redime entonces la relación de la pareja humana. Ya lo había hecho con lo inanimado, lo animado, con la propia vida y la salud,...hacía falta que también en lo relacional el hombre recibiera este beneficio. Se escucha entonces la conclusión de la enseñanza de Jesús: “De modo que ya no son dos, sino una sola cosa. Por eso, lo que Dios unió, que no lo separe el hombre”.

Ahora entendemos que los proyectos cambian, aún el proyecto que Dios trazó en su voluntad, y que esto acontece cuando el hombre vive sumergido en el egoísmo y el orgullo, y sobre todo cuando el hombre expulsa a Dios de la propia vida.

9.-     Muy queridos amigos:

Se ha iniciado la recreación del mundo, y Dios le quiere devolver la bondad a todo aquello que provocó su beneplácito en la creación primera. Dios quiere solucionar el terrible problema de la soledad en el hombre, y sobre todo el de esas soledades compartidas,... tan comunes en nuestro tiempo.

¿Cuánta razón tenía Hare al decir que para Adán el paraíso fue su hogar y que para sus descendientes su hogar debe ser su paraíso?

 

Y SERÁN LOS DOS UNA SOLA CARTERA...

“En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: “¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su esposa?”

Él les respondió: “¿Qué les prescribió Moisés?” Ellos contestaron: “Moisés nos permitió el divorcio mediante la entrega de un acta de divorcio a la esposa”. Jesús les dijo: “Moisés les prescribió esto, debido a la dureza del corazón de ustedes. Pero desde el principio, al crearlos, Dios los hizo hombre ymujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su esposa y serán los dos una sola cosa”. De modo que ya no son dos, sino una sóla cosa. Por eso, lo que Dios unió, que no lo separe el hombre.”

1.-     Muy queridos amigos:

Los hombres y las mujeres somos bastante distintos entre nosotros. Y, es,... al mismo tiempo, en esa diferencia en donde se encuentra nuestra mayor riqueza. La relación que se entabla entre el varón y una dama es la máxima expresión de esta creación que ha sido favorecida en la diversidad y en la pluralidad.

Esta es la razón por la que el cristiano afirma que la alianza matrimonial del hombre y la mujer, convertida en sacramento cristiano, puede y debe ser entendida como una comunidad de vida y de amor.

El matrimonio debe ser considerado como la asociación de dos individualidades diferentes, pero que se complementan.

2.-         Pensando en la Palabra que el Señor hoy nos dirige, podemos decir que a todo mundo, nos agrada el que en el matrimonio los esposos ya no sean dos, sino que los dos sean uno sólo. Nuestros problemas aparecen, cuando se pretende que ese ser “uno sólo” del matrimonio, sea el “yo” de mi persona que prevalezca sobre el “tú” de la otra persona, en donde el “yo” se encargue de hacer desaparecer del horizonte de la familia, de las amistades y de la sociedad el “tú” del conyuge.

En el matrimonio, cada vez son más los que se empecinan pensando de forma egoísta que para que los dos “sean uno sólo” hace falta la muerte del “tú”, y que el “yo” sea el único que determine el rumbo de las cosas.

En la realidad, el matrimonio no debería de ser ni el asesinato del “tú” ni la instalación del imperio tiránico del “yo”, sino el generoso nacimiento de un “nosotros”, y será, solamente de esa manera, como se pueda entender el “ser uno sólo” del matrimonio cristiano.

Se trata de la afirmación de la primera persona pero en el plural, en un “nosotros”, que contempla la grandeza del “yo” y la inmensidad del “tú”, en donde se incluyen los dos protagonistas de la historia del matrimonio.

3.-     ¿A qué viene todo lo anterior? ¿Por qué el cura habla de esas cosas?

El día de hoy, al invitarnos el Señor Jesús para que reflexionemos sobre la sagrada institución del matrimonio, le quiero pedir a Dios para que le conceda a cada uno de los matrimonios, que nos privilegian con el obsequio de su atención, que les conceda aquello que necesitan, sí en lo material pero también en lo espiritual, pero sobre todo le suplico que a cada uno le conceda aquello que Él bien sabe que están necesitando y que los esposos en muchas ocasiones no han sabido pedirle, y es porque no se han dado cuenta, o no se quieren dar cuenta, de lo que realmente es importante en el matrimonio.

4.-     La semana pasada en la parroquia tuvimos la gracia de compartir cuatro conferencias con nuestra comunidad, una de ellas con el Padre Juan José Martínez Segovia y los jóvenes, otras tres con matrimonios, nos acompañaron el Dr. Ricardo Elizondo Quintanilla, el Ing. Rodolfo Bello Nachón y nuestro muy querido Mons. Alonso Gerardo Garza Treviño.

En la exposición magistral que hizo Monseñor Alonso acerca de los espacios que no pueden quedar vacíos en la creación y que siempre son llenados o por elementos agradables o por desagradables, hizo una referencia hacia una modalidad de matrimonios que se vive en España y que son llamados: “Matrimonios DINN”, se trata de “Matrimonios Doble Ingreso No Niños”. La búsqueda, sin lugar a dudas, es idéntica a la de muchos de los matrimonios que tú y yo conocemos, y que hemos escuchado con la siguiente argumentación: “Los niños deben venir hasta que hayamos disfrutado de nosotros, mientras tanto trabajamos y formamos un patrimonio”. “No queremos que por el momento vengan a interrumpir la placidez de nuestra relación y de nuestro descanso”. El argumento es válido proporcionalmente, y es que no sabemos o no llegamos a detectar cuánto tiempo se puede vivir así, porque con el paso del tiempo el estilo de vida se vuelve cómodo y efectivamente un niño con todos los avatares que trae consigo se vuelve algo “indeseado”.

¿Doble ingreso? ¿Hasta qué momento es posible? Exponer lo que te comparto es más fácil que el discernimiento que tú necesitas realizar, por ello te propongo que tus mejores decisiones las tomes a la luz de Dios, en la oración, en un retiro, en algunos ejercicios espirituales...

5.-     Hay un artículo que circula en la red acerca del trabajo de Papá y Mamá a beneficio de la familia, ignoro acerca de su autor pero te lo comparto porque nos puede hacer reflexionar:

“        En el siglo pasado 20 -quizás porque los hombres estábamos demasiado entretenidos en las cosas de la guerra- hicimos el fenomenal descubrimiento de que las mujeres también están capacitadas biológicamente para conducir autobuses, sacar muelas o vender pisos. Desde entonces, tenemos entre manos un debate insoluble que gira en torno al ajetreo que la vida moderna impone a la pobre y estresada mujer moderna.

Últimamente se han oído algunas voces sensatas procedentes de un autoproclamado "nuevo feminismo". Son gente razonable, mujeres valientes, que se han parado a pensar y han llegado a una conclusión: que no puede ser bueno un estado de cosas que te obliga a elegir entre tu familia y tu vida laboral.

Se lamentan, por ejemplo, de la masculinización del modelo femenino, o de cómo hemos construido un sistema que menosprecia al ama de casa marujizándola. Pero me extraña que ni por este lado ni por otros se llegue a explicar de forma satisfactoria la importancia real de eso que hemos llamado "célula básica de la sociedad".

Los sesudos ideólogos modernos dicen que el problema está en compaginar el trabajo con la familia. Y por eso tratan de hacer equilibrios entre tres conceptos diferentes como si fueran tres peligrosas antorchas de malabarista: el ámbito laboral del hombre, el ámbito laboral de la mujer y el ámbito familiar de ambos.

Este esquema, basado en el individualismo más atroz, provoca por simple exclusión cronológica que el ámbito familiar acabe identificando con el tiempo libre y reducido a su mínima expresión. Al final es como si el trabajo remunerado fuera exclusivamente cosa de solteros, o como si la gente hubiera de casarse sólo por pasar acompañado el tiempo de ocio. Con este esquema no me extraña que haya quien promueva la equiparación del matrimonio a cualquier tipo de asociación.

Pero gracias a Dios la realidad de las familias felices, -que las hay-, supera con creces las paranoicas ficciones teóricas de los familicidas. Las familias que funcionan son aquellas en las que, de alguna forma, la disgregación es superada por la unión.

Estoy pensando en esos matrimonios en los que ambos cónyuges empujan en la misma dirección porque ambos saben que su familia, aunque no cotice en la bolsa, es una empresa más real que la Wolkswagen o la Coca-cola.

Los carniceros, los hosteleros, los relojeros, los médicos, los maestros, los embajadores y hasta los jefes de estado de todo el mundo han sido, son y serán mejores profesionales si, de alguna forma, cuentan codo con codo con el respaldo y la compañía de su cónyuge y sus hijos. Y el hecho de que el titular del negocio sea casi siempre el marido no resta fuerza al argumento.

¿O es que piensa Ud. que es más digno e importante poner ladrillos que alimentar, vestir y cuidar a quien pone ladrillos y a los hijos de quien pone ladrillos? La tarea pendiente de la familia postmoderna consiste en redescubrir la complementariedad de los sexos.

Se trata, sencillamente, de fijarse en la realidad evidente de las familias que funcionan. Es preciso reconstruir el puzzle y unir todas sus piezas en la vida familiar, en el tiempo libre y, también, en la vida laboral y económica.

Porque si marido y mujer son "una sola carne", ¿cómo no van a ser una sola cartera? Los luminosos tiempos oscurecidos de la Europa cristiana habían resuelto el problema con fórmulas que hoy nos podrían servir si acertamos a descubrir su espíritu.

Aquellos antiguos matrimonios "arreglados" por nuestros abuelos perdían romanticismo (y emoción) porque sobreponían la razón al sentimiento. Pero al menos entendían juiciosamente que cada familia es, entre otras cosas, una unidad económica, que el trabajo no es cosa de hombres, ni cosa de mujeres, sino cosa de toda la familia.

Por eso pienso, confiado en aquella sabiduría que nos ha hecho ser lo que somos, que familia que trabaja unida, permanece unida. Como la que reza.

6.-         ¿Cuál es el lugar de la mujer en este engranaje tan complejo llamado familia? Es posible que tres opiniones te sean de utilidad para el discernimiento:

Juan Pablo II, acusa en Mulieris Dignitatem la minusvaloración que hace nuestro tiempo del trabajo de la mujer, incluyendo y subrayando el doméstico, que para muchos es algo no considerado ni estimado ni mucho menos agradecido. El mismo Juan Pablo II al firmar el Documento de Santo Domingo afirmaba que las mujeres son el ángel que ha protegido a América.

Margaret Sanger acusa que: “Las mujeres propenden demasiado a seguir los pasos de los hombres; a pensar como los hombres, a tratar de resolver los problemas generales de la vida como los varones. No es preciso que la mujer haga el trabajo del hombre. No hace falta que la mujer piense por el hombre. La misión de la mujer no es realzar el espíritu viril, sino expresar la femineidad. Su misión no es conservar un mundo hecho por los hombres, sino crear un mundo humano, haciendo que el elemento femenino participe en todas sus actividades”.

Me agradó también una expresión de Linda Burton testimoniada por Zig Ziglar en su libro de ¿Cómo criar hijos con actitudes positivas en un mundo negativo? Linda Burton es madre de dos niños, cuando sus amigas que trabajan le decían que ella “tiene muchas cualidades y es demasiado inteligente como para quedarse en casa”, les contesta: “He llegado a la conclusión de que tengo muchas cualidades y soy demasiado inteligente como para no quedarme en casa. En la casa es en dónde hacen falta los mejores talentos”.

¿QUÉ ES MEJOR: EL INJERTO O EL PORTAINJERTO?

Ya en casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre el asunto. Jesús les dijo: Si uno se divorcia de su esposa y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio”.

1.-     Muy queridos amigos:

¿Divorcio?, ¿Adulterio?, ¿Soledad?, ¿Infidelidad?, ¿Abandonar?, ¿Casarse con otra persona?

Sin duda, todo lo anterior no es deseable para nadie y no suele ser algo visualizado al iniciar una historia que se espera y se fragua con ilusión. Además, tengo que afirmar y reconocer que este tipo de situaciones suelen venir acompañadas de dolores al menos para uno de los dos que padecen todo lo anterior.

Pero, ¿Cómo puede ser que la vida deje de ser un deleite y se convierta en una situación insufrible?

¿Cuáles de nuestros errores son aquellos que nos pueden reditúar en destrucción? ¿Cuáles son nuestras acciones u omisiones que destruyen la solidez de la vida en la familia?

2.-     El hombre ha dejado a su padre y a su madre y se ha unido a su mujer, y el proyecto no es otro sino el que los dos sean una sola cosa,... como por ejemplo, en el injerto de una planta en el que la incrustación de un ejemplar mejorado consigue un resultado nuevo y superior a lo que se vivía anterior a la cirugía del hortelano.

Pero, resulta que ninguno quiere renunciar al protagonismo enfermizo, ninguno de los dos quiere ser el injerto, ambos quieren ser el portainjertos, sin darse cuenta de que aquel que mejora las condiciones de los frutos es precisamente el injerto y no el portainjertos.

En la horticultura el portainjerto suele ser el rudimentario, si bien es el que soporta las condiciones climáticas, el injerto es el que le ofrece la calidad y el mejoramiento a la especie a la que se le une en esa operación en un quirófano campirano.

¡Vamos! Será mejor que entendamos que en realidad es tan importante el uno como el otro. En estas consideraciones ni el injerto ni el portainjertos pueden tener por sí solos los frutos que pueden tener, sí ambos ofrecen sus cualidades.

En el matrimonio sucede lo mismo que la agricultura: uno realiza unas funciones y el otro cumplimenta con sus cualidades aquellos rasgos que el otro no posee y que le obliga a necesitar de un complemento.

3.-     Las personas que han optado por la convivencia total, estable y permanente en el matrimonio es porque han creído que tiene mucho en común, pero es necesario saber que no todo lo tienen en común, y de esto hay que aprender a dialogar en la presencia de Dios.

¡Oye! Recuerdas en este momento ¿Por qué te casaste? ¿Qué te movió a comprometer toda la existencia con una persona? Como sacerdote y como cristiano yo me resisto a creer y aceptar que alguien se pueda casar por el mero movimiento del viento. Considero que cuando alguien se casa lo hace porque ve cualidades en la persona amada.

4.-     No podemos cerrar los ojos ni dejar que la verdad desfile frente a nosotros sin que tengamos la capacidad de percibir su presencia: el primero de nuestros errores es el de un compromiso asumido sin reflexión, nuestra toma de decisiones de forma superficial.

El hombre y la mujer han dado su palabra y parece ser que hoy no lo quieren aceptar. Es fácil culpar a la incompatibilidad de caracteres, la inmadurez y la inexperiencia en los errores en la vida, pero cuando en los errores se te va la misma vida, debiéramos ser mucho más analíticos y más cautelosos para tomar una decisión.

Y es que siempre habrá una gran cantidad de pretextos por utilizar para que garanticemos la validez de la presencia de un tercero en la vida de unos esposos. Lo que nunca tendrá justificación es la traición al compromiso asumido con una persona, y mucho menos al compromiso que se contrajo en la presencia de Dios.

5.-         Debes saber mi querido amigo que: “Sí y no suelen ser de las palabras más cortas que se pronuncian en la vida, pero sobre las que más se necesita recapacitar antes de pronunciarlas”. O, como bien lo expresaba Cervantes: aquí se trata de “Aquel sí que se pronuncia con sólo dos letras y que puede darnos qué llorar durante muchos años“.

La palabra dada merece respeto y la palabra pronunciada ante Dios exige el respeto de las personas. El hombre no puede jugar con la vida de los que ha querido, de aquellos a los que en un momento prometió fidelidad y amor. Alguien puede decir que desapareció el afecto pero nunca podrá decir que desapareció el compromiso de la propia palabra ni la fidelidad. El compromiso no se podrá mantener desde una vida que sólo anda buscando sus propios deseos y satisfacciones.

Y es que, todos debemos ser conscientes de que en los momentos difíciles no hay soluciones fáciles. Por el contrario, las dificultades exigen que asumamos la vida con responsabilidad.

Ser responsable significa ser capaz de responder, se trata de la posibilidad y necesidad de dar respuesta ante el mundo, y la toma de conciencia de nuestros propios actos, decisiones y actitudes del corazón.

Cada persona debe ser responsable de lo que promete, de lo que cree y de lo que hace.

6.-         ¡Comprende, joven ilusa, que si alguien no ha sido capaz de ser fiel a sus propias responsabilidades y entre ellas la que se adquiere ante Dios no podrá ser responsable de lo que te está diciendo, aunque sus palabras suenen a las de un mártir!

Por el amor de Dios, comprende que aquel que no le es fiel ni a Dios, ni a su palabra pronunciada, ni a los ideales que un día tuvo en su mente y corazón, ni a sus propios hijos, ni a aquella que un día dijo amar ante el altar de Dios, no te será fiel a ti. Tú te convertirás en la receptora de una más de las palabras que pronuncia sin el respaldo de un verdadero compromiso de vida, y, al mismo tiempo, tú serás una más de sus adquisiciones, y posiblemente una más que sufra decepciones.

7.-     Nos hemos preguntado sobre aquello que destruye para que lo evitemos, pero es adecuado que hoy veamos un poco de la escena de la destrucción para que seamos conscientes de ello.

Te comparto un artículo que ha firmado el escritor español Don Manuel Villar Raso y que titula: ¿Quiere usted salvar su matrimonio? Bueno,... te lo comparto después de depurarlo, ¡tú sabes! el vocabulario de los españoles sueles ser distinto del nuestro, pero el artículo y la lucidez del pensamiento de Villar Raso me parecen encomiables.

8.-     “A menudo salimos a cenar un grupo de amigos, siempre los mismos y con las mismas mujeres, ninguno de ellos divorciados, yo tampoco, y no por falta de oportunidades, lo que no deja de extrañarnos en el mundo en que vivimos. Lo normal es que a los hombres se vayan tras una mujer más atractiva y se divorcien. Lo normal es que todos intentemos dar sentido a nuestras vidas, especialmente a cierta edad madura, cuando el declive te obliga a pensar que los sueños, sueños son; y ello acontece por igual a hombres y a mujeres, con hijos o sin ellos.

En la facultad en la que trabajo, el número de profesores divorciados, o a punto, crece como los hongos en el otoño y el espectáculo es casi siempre patético. Llevan una vida tan arrastrada y miserable, a causa de tener que compartir el sueldo con sus mujeres e hijos: ¡qué ganas dan de darles un euro! Por algún tiempo dejan de salir a cenar por las noches y pierden el sano hábito del café a media mañana, siempre visten el mismo traje sin planchar y los mismos zapatos, e imagino que todo lo demás.

En el mundo de los escritores, incluso con el rigor mortis ya acechándolos, la nómina de los que pasan por la vicaría o el ayuntamiento, desde Borges a Ayala, no respeta ni nombre ni fama. Me encontré este verano en una fiesta en Sotogrande con Marina, la nueva mujer de Cela, y me sorprendió por lo alegre y vivaracha. Llevaba un traje de modistilla de barrio y, supongo, que no por falta de dinero. Las mujeres de mis amigos y la mía no tienen su aspecto, pero visten mejor y son más juiciosas. Dejar de querer a la mujer que te ha dado la vida es como dejar de regar ese arbolito tierno que has plantado y ves crecer y darte una sombra cada día más tupida y fresca.

¿Qué ha hecho usted para salvar su matrimonio tantos años? Le preguntó una joven periodista a Paul Newman, casado desde su juventud con la actriz Joan W., y el guapísimo y tentador actor le respondió: "pues bien sencillo, Miss. En mi casa las decisiones importantes las tomo yo. Si mi mujer dice que un guión es malo, no lo hago. Si mi mujer dice que tenemos que cambiarnos de casa, nos cambiamos de casa. Si mi mujer dice que al niño hay que llevarlo a tal o cual colegio, lo llevamos a dicho colegio. Ahora bien, de la política de los Estados Unidos con Irak o con China me ocupo yo, de las decisiones de que los estadounidenses vayan a Marte me encargo yo".

La fórmula es sencilla y si no funciona es porque el hombre es un ser de pocas luces, según el famoso actor. ¿Cambiar? Para qué? Al poco tiempo, la nueva mujer se comporta como la anterior y las noches son igual de sonsas y aburridas.

Le preguntaron en cierta ocasión a Cela que por qué se había divorciado y el lenguaraz autor contestó: porque no soy homosexual. A Terenci Moix le preguntaron por qué iba con tanta frecuencia a Egipto y no contestó, obviamente, que porque no era homosexual, sino porque le gustaba la vida cultural de los países árabes, la vida alegre quiso decir y no dijo, una vida alegre que ni a mis amigos ni a mí nos parece tan alegre, sobre todo cuando la madurez y el declive te obligan pensar que estás viviendo de prestado”.

9.-         Queridos matrimonios: Usemos los talentos que poseemos. El bosque sería silencioso si sólo cantaran las aves que lo hacen mejor.

Dios no se equivoca. Él bien conoce la perfección de aquello que ha creado. Dios ha creado al hombre y a la mujer tan distintos uno del otro, para que se complementen.

¡No es bueno que el hombre esté sólo!,... pero recuerda que el amor verdadero es incompatible con el egoísmo. El nosotros del matrimonio considera a un “yo” y un “tú” que son diferentes, pero nunca  superiores ni inferiores, el uno del otro.

Considero que el matrimonio no puede ser una resta sino una suma. La relación esponsal no debe ser un empobrecimiento sino el enriquecimiento. Y dentro de éste significado, el respeto por la otra persona tendrá siempre un lugar sumamente importante.

Muchos de nuestros problemas se originan por la incapacidad de respetar al otro en su identidad. El trato cortés y afectuoso será el que mantenga viva la flama del cariño conyugal.

6.-     Más aún, pensando en esos momentos en que nuestras diferencias lejos de ayudarnos, pareciera que nos están distanciando, es el momento preciso para que los dos consideren, en la presencia de Dios, el revisar todos aquellos elementos que lastiman al otro y que es preciso cambiar.

No puede existir verdadera felicidad, cuando el ser humano está sólo en la supuesta felicidad.

“En los matrimonios infelices no es el amor lo que falla, sino la amistad”. ¡Cuánta razón tienen estas palabras!

En lo personal, he llegado a conocer a personas que se aman profundamente pero que se lastiman. Él está locamente enamorado de ella pero la ofende. Él me menciona que jamás había amado como le ama a ella, y yo le digo que le creo, pero le cuestiono: ¿Entonces porque le faltas el respeto en cada ocasión que puedes?. Se trata de amores tormentosos, puesto que sus relaciones interpersonales son deficientes.

Considero oportuno el que comprendamos que cuando la Palabra de Dios menciona que en el matrimonio se forma una sola cosa, que ya no son dos sino uno sólo, no refiere la Palabra de Dios la sobreposición del Yo sobre el Tú. El ser una sola cosa refiere el nacimiento del nosotros, compuesto por el yo y el tú, en donde el yo y el tú son importantes. El matrimonio no puede ser un empobrecimiento sino un enriquecimiento, no debe ser resta sino suma.

Muy queridos esposos cristianos:

¿No te has dado cuenta de que? Hoy, en día, la gente detesta  el tomar un retiro o una serie de pláticas presacramentales, posiblemente le tengan miedo. Respudian y critican esa supuesta pérdida de tiempo, y se dedican a preparar la boda pero no son capaces de preparar el matrimonio.

Es necesario, considero rotundamente, ese tiempo de reflexión sobre los compromisos adquiridos por los contrayentes en el contrato nupcial que el Señor ha querido elevar a la dignidad de sacramento.

6.-     El perdón entre los esposos deberá convertirse en un ejercicio necesario y cotidiano.  Esto le convertirá en la increíble posibilidad, ofrecida a los hijos, de una manifestación del amor más sincero.

Ojalá, que no rechacemos esa posibilidad de imitar la misericordia sin límites del Dios que nos ama, en la capacidad de poner a cero las cuentas y de anular las deudas.

Ojalá, que eliminemos de nuestro corazón todos esos vestigios de rencor. Los residuos en la vida siempre nos provocarán problemas. Resulta triste constatar que en nuestro corazón se conserven odios y resentimientos.

Resulta increíble que muchos de nosotros hayamos creado y alimentado circunstancias de rencor y vayamos amargando nuestra existencia.

El rencor no daña al que se le tiene, daña al que lo tiene y lo conserva.

7.-     El mejoramiento humano viene de dentro hacia afuera. Saber perdonar es querer vivir en libertad, es querer vivir hacia el futuro sin lastres ni rencores, es saber dar el paso hacia el dominio de mis instintos de venganza y de mi propia justicia.

¡Es muy cierto! Qué para pedir perdón nos hace falta tener humildad, pero, también es cierto, que para perdonar nos hace falta amor. Quien no es humilde no pide perdón y quién no ama no será capaz de perdonar.

La soledad no es la ausencia de personas sino el exceso del egoísmo.

Revisa tu vida y sinceramente encuentra todos aquellos momentos en que, por causa del orgullo, se han ido debilitando las relaciones.

Gustavo Adolfo Becquer dibuja en su Rima XXX lo que acontece en la vida de los enamorados cuando el orgullo se apodera de la relación. Ellos se han ofendido, el orgullo no le permite a él pedir perdón, y es el orgullo lo que no le permite a ella perdonar. Después viene el arrepentimiento de ambos, quizá cuando ya poco, o ya nada, se puede hacer...

“ Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mis labios una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino, ella por otro;
Pero al pensar en nuestro mutuo amor,
Yo digo aún: “¿Por qué callé aquel día?”,
Y ella dirá: “¿Por qué no lloré yo?”.

Y esta es nuestra más triste realidad. Los esposos quieren solucionar sus conflictos sin cederle un espacio al otro. Quieren que Dios, y que el otro hagan todo el trabajo y se olvidan de que las relaciones humanas siempre serán un movimiento de dos. ¡Es mucha nuestra soberbia!

¡Hoy somos muchos los que queremos que Dios sea el que multiplique los panes, sin poner cada quien los dos panes y los cinco pescados que se poseen!

6.-         Nosotros esperábamos que... pero,...

Esta tentación la hacemos extensiva a las personas que nos rodean, ya que, no tan sólo queremos meter a Dios, sino también al prójimo, a nuestras coordenadas intelectuales.

Somos tantos los que solamente aceptamos a los que dan con nuestra medida, es entonces que les llenamos de nuestros favores y atenciones, en apariencia, son favorecidos pero en realidad se pierden en el manipuleo y el chantaje de nuestro mundo de oropel.

Es ésta nuestra obstinación: queremos encuadrar las personas y las situaciones a nuestra liberalidad. Estas pretensiones hacen desaparecer al otro o que les absorbamos al arrastrarlos hacia nuestro centro de gravedad.

Emulamos aquéllo que los científicos han querido llamar como “agujeros negros”. Somos semejantes a aquellos lugares en donde nada, ni siquiera la luz, puede escapar de éstos, debido a la enorme fuerza gravitatoria y que, por otra parte, cualquier objeto o sujeto que se acercase serían igualmente atrapados por su enorme poder de succión.

Démonos cuenta de que cada uno de nosotros, en el plano de las relaciones, somos como satélites los unos de los otros y que entre nosotros debe haber una equidistancia que pueda mantener un estado de salud en nuestra relación. Nuestra vida para que sea digna debe convertirse en un contínuo girar dentro de una delicada geometría de nuestras esferas celestes.

¿No te has dado cuenta de que aún las órbitas de los planetas suelen ser elípticas; a veces más cerca y a veces más lejanos, pero nunca en la misma distancia? Los cuerpos celestes conocen sus leyes y adivinan sus mutuos talantes, con los cuales se acercan o se alejan según las estaciones, la masa y la velocidad, y así se mantienen los cielos con el juego siempre distinto y siempre igual de sus miríadas de galaxias.

Se trata de la sabiduría de Dios aplicada al Cosmos, que bien debiera inspirar nuestra propia astronomía relacional.

7.-     Es aquí en dónde, hoy debemos pedirle a Dios que nos ayude a salir de nuestro egoísmo estrechista, ya que este nos incapacita para entender las cosas que no resultan de acuerdo al “script” que hemos ambicionado, o a los pretextos de nuestra inmadurez.

Y es aquí en donde también debemos pedirle a Dios la virtud de la paciencia para con nosotros mismos y con los demás; paciencia ante lo más importante y ante lo intrascendente; ante las rachas subidas de dificultades, y para afrontar los pesares cotidianos; cuando el clima frustre nuestros planes; ante la fatiga del cuerpo, o la del alma; en el fracaso ante el deber o el fracaso del prójimo ante nosotros; con aquéllos que se encuentran por debajo y por encima de nosotros, y para con nuestros iguales; también hay que tenerles paciencia a quienes nos aman, y a quienes no nos quieren.

Pidámosle paciencia a Dios ante las pequeñas penas y ante el martirio, y sobre todo, pidámosle que nos haga entender de que, aunque las cosas no sucedieron como las esperábamos, salieron de acuerdo a sus planes, y éstos superan en mucho a los nuestros.

La unión de cuerpos no significa ni presupone la unión de las personas. Una unión demasiado absorbente y exclusiva de la vida en común puede llevar a la resignación o a la rebelión, pero siempre a la incomodidad.

El amor no puede impedir el desarrollo de la persona que amamos, y se impide, cuando controlamos, frenamos o nos disgustamos por lo que hace que no sea nuestra total aceptación o no coincida con nuestra manera de ver la misma situación. Cada uno por mucha intimidad y unión que tenga con su pareja, tiene derecho a mantener su propia intimidad, sus secretos y su parcela de soledad y vida privada. Derecho quiere decir, que puede o no compartirlo, pero no necesariamente.

La unión acompañada de la libertad se constituye en una ayuda más que en una carga. Se convierte en una carga cuando uno se da cuenta que el amor es posesivo, absorvente, exclusivo y celoso.

Los celos, la desconfianza, las sospechas, son enemigos del amor porque se desconfía, y uno siente que está mal todo lo que no sea complacer totalmente la manera de amar del otro. El amor entre dos se pierde cuando se siente la opresión de la exigencia.

O cómo lo diría Cervantes en labios del Quijote, al corregir a Sancho Panza: “No sabes que cuando yo combato, Dulcinea combate y cuando yo venzo, Dulcinea vence. No sabes que cuando Dulcinea respira, yo respiro y cuando Dulcinea vive yo vivo”.

En relación a los hijos, creo que hay que seguir con responsabilidad el ritmo de la vida. Me intriga en demasía encontrarme con el extraño fenómeno de personas que pueden y no quieren. El problema lo enfrentarán, quizá no se han dado cuenta, cuando quieran y ya no puedan.

Algunos consejos prácticos:

Es verdaderamente lamentable el que la satisfacción marital decline cuando llegan los hijos a la familia. Louise May Alcott en su conocida novela: “Mujercitas”, narra la historia de John y Meg una pareja envidiable en los primeros años de matrimonio. La situación dio un vuelco cuando Meg dio a luz gemelos, ya que ella y su esposo se apartaron. John rara vez volvió a platicar con ella por las noches e inició un alejamiento en el que él se recluyó pasando largas horas en casa de una joven pareja de amigos, sin hijos. Meg se siente rechazada, hecha una matrona, desaliñada, abandonada. En el momento en que se queja con su madre, la sabia Marmee gentilmente le recuerda que John también le necesita, pero que ella se preocupaba más por ser madre que por ser esposa.

Es necesario que los esposos se den tiempo para su vida de intimidad. Hoy, sobreabundan las parejas que parecieran ignorar que “lo más importante que pueden hacer por los hijos es construir una buena relación matrimonial”.


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