Domingo 15 de Octubre de 2006_______Pbro. Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx

 

BUSCANDO UN IDEALISTA EN MEDIO DE LA MEDIOCRIDAD

“En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó corriendo un hombre, se arrodilló ante él y le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?” Jesús le contestó: “¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, no cometerás fraudes, honrarás a tu padre y a tu madre”.

Entonces él le contestó: “Maestro, todo eso lo he cumplido desde muy joven”. Jesús lo miró con amor y le dijo: “Sólo una cosa te falta: Ve y vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en los cielos. Después, ven y sígueme”. Pero al oír estas palabras, el hombre se entristeció y se fue apesadumbrado, porque tenía muchos bienes.

Jesús, mirando a su alrededor, dijo entonces a sus discípulos: “¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!” Los discípulos quedaron sorprendidos ante estas palabras; pero Jesús insistió: “Hijitos, ¡qué difícil es para los que confían en las riquezas, entrar en el Reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios”.

Ellos se asombraron todavía más y comentaban entre sí: “Entonces, ¿quién puede salvarse?” Jesús , mirándolos fijamente, les dijo: “Es imposible para los hombres, mas no para Dios. Para Dios todo es posible”.

Entonces Pedro le dijo a Jesús: “Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte”.

Jesús le respondió: “Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos o tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, la vida eterna”.

 

Momento 1

Momento 2

Momento 3

 

1.- Muy queridos amigos:

¿Qué de contradicciones presenciamos en la vida? ¿Y qué de tristezas tan grandes suelen venir acompañando a las contradicciones? ¿Acaso puede haber una tristeza mayor que aquella que provoca el escándalo de la desilusión?

Hoy, es necesario que pensemos seriamente en ese portentoso alquimista que se ha convertido en un mediocre truhán, en ese majestuoso proyecto que se ha truncado en la más terrible insatisfacción, en esas bondadosas promesas que se han desvanecido en el camino de la vida, en esa selecta semilla que se ha podrido sobre la superficie de la tierra y que,... por no querer experimentar el propio sacrificio, ha dejado de fructificar para esta vida y para la eternidad. Hoy, es necesario que hablemos, sin rodeos y ya sin tanta verborrea, sobre las actitudes de muchos de nuestros jóvenes, otrora detonantes de esperanza sumergidos en la sinrazón de una terrible pesadilla, quienes en lugar de risas provocan el llanto y quienes en lugar de descanso acarrean el cansancio.

2.-     El Santo Padre Juan Pablo II, de muy querida memoria, hubo descrito en la “Pastores Dabo Vobis ese cuadro contrastante que delinea los rasgos del joven en nuestro tiempo: Se trata de una extraña mezcla de idealismos y mediocridades, una combinación de sueños y de vanidades, una amalgama de valores y de antivalores, un extraño sincretismo de vicios y virtuosidades.

No podemos negar todos esos rasgos positivos que nuestros jóvenes llevan en un palpitante interior, quien por naturaleza suele ser rebelde e inconforme de todo aquello que se va degradando: inspirado por las ilusiones lleva en su corazón la sed de las proezas, un sueño de mejores posibilidades y una clara promesa de transformación.

3.-     Se trata de ese joven que merodea y se compromete con la iglesia, hoy en día, quien también posee abundantes y valiosas actitudes: Una nueva disponibilidad, una ilusionada, verdadera y propia búsqueda de valores éticos y apostólicos. Los jóvenes, en general, suelen ser portadores de ideales históricos: sed de libertad; valor y defensa de la persona; búsqueda de autenticidad y transparencia; ellos pugnan por un nuevo concepto en la relación hombre - mujer; andan en búsqueda de un mundo más justo, solidario y más unido, ellos desean la apertura y el diálogo y suelen comprometerse firmemente por la paz.

4.-     Y sin embargo, este joven encumbrado en la cima de las virtudes, también se enfrenta a situaciones denigrantes que fueron impensables en otros tiempos y se precipita a la sima de las aberraciones. Se trata de esas posiciones adversas en su interior, en las que experimenta impetuosos embates y con las que debe combatir en febril y desigual batalla. Se trata de todos esos rasgos contraculturales y anticulturales que ha traído consigo este tiempo que nos ha tocado vivir.

¡Creéme! En modo alguno soy un pesimista o un profeta de calamidades. Estoy convencido de que no todo es malo en nuestro tiempo; pero ni tú ni yo podemos negar que ésta tan proclamada “nueva era” ha traído consigo una angustiosa y dolorosa factura, de la cual nos exige celosamente su puntual covertura.

5.-         Resulta adecuado, en nuestra más atenta escucha y lectura de la invitación que el Señor le dirige al joven rico, mirar con honestidad a este mundo actual en el que se está moviendo el joven.

El joven sale a la calle, y en primer lugar, se topa con el influjo o el atractivo de una sociedad de consumo, que le impulsa a rechazar todo sacrificio, que le hace pensar que la disciplina es contradictoria y aberrante, y que le hace renunciar a la búsqueda y vivencia de los valores religiosos más elementales

El mozo enciende la televisión, su computadora, o cualquier otro medio de comunicación y, en segundo lugar, se topa con una visión hedonista de una sexualidad que, perdiendo de vista la dignidad de la persona y la dimensión de comunión y de entrega interpersonal, reduce el amor y la sexualidad a un simple bien de consumo. En el campo del amor se ha renunciado a la estabilidad, al compromiso y a lo permanente.

El muchacho accede a muchas de nuestra aulas o dialoga en un café, y en tercer lugar, se encuentra con una experiencia desviada de la libertad; en donde se niega la obediencia a la verdad objetiva y universal, y en donde se concede un asentimiento ciego a las fuerzas instintivas y a la sola voluntad del individuo, sin que importe la comunidad ni el rostro del hermano.

Se trata de un medio ambiente en el que se torna muy difícil el poder caminar en el propio sendero de la dignidad; y en el que obviamente el seguimiento de Cristo se vuelve todavía más distante y complicado.

El Santo Padre concluía al hablar acerca de la vocación a la consagración divina: “La perspectiva de la vocación al sacerdocio queda muy lejana y muy poco atractiva de los intereses concretos y vivos de los jóvenes en la actualidad”.

Coincidía aquella advertencia del Papa con las actitudes expuestas del joven rico, y con la enseñanza concluyente del Señor en el Evangelio: “¡Qué difícil es para los que confían en las riquezas, entrar en el Reino de Dios!”

6.-         ¿Sabes? Al leer el Evangelio de este domingo y al tratar de aplicarlo a nuestra vida, no pude evitar que en mi mente, una y otra vez colisionara una frase del católico Victor Hugo. Escúchala y déjala que se impacte contra ese compacto muro de nuestra mediocridad. ¡Ojalá que en el impacto le pulverice y te deje andar con mucha mayor libertad! ¿Estás listo? “Me encontré en la calle a un joven, un joven muy pobre, pero un joven que estaba ilusionado. Llevaba un sombrero viejo y una chaqueta raída; el agua entraba por sus agujerados zapatos, pero las estrellas estaban en su alma”. 

Las problemáticas que hoy enfrentan nuestros jóvenes, son en la realidad problemas antiguos y de siempre, sólo que en la actualidad llevan una carga agregada: hoy se han saturado los sentidos de placer. ¿Será o no significativo el que el hombre de hoy haya pasado de “El Manifiesto Comunista” de Carlos Marx a lo que Esperanza Guisan con el título y el desarrollo de un libro ha querido llamarle “El manifiesto hedonista”?

No me agrada, ni el manifiesto comunista ni el manifiesto hedonista, ya que ambos han expulsado a Dios de sus horizontes. Y, sin embargo, soy enfático: El joven de hoy se ha encerrado en el laberinto de su egoísmo que le ha de traer la propia muerte. Dice Guisan que “En el mundo de los hombres el goce se ha convertido en el alfa y la omega, los placeres son su principio y su fin”.

7.-     No quisiera quedarme en sólo un juicio pecuniario de la realidad; quisiera evangélicamente trascender y contemplar todas esas actitudes, los apegos y los antivalores. Jesús lo dice con claridad en el Evangelio: no es la riqueza lo que nos daña, sino el apego a la riqueza. “Hijitos¡Qué difícil es para los que confían en las riquezas, entrar en el Reino de Dios!”

Hoy, como nos lo ha expresado Víctor Hugo, nos encontramos que en el desfile de la vida se desplazan dos tipos de jóvenes: por un lado marchan algunos pocos que visten precariamente, su ropa va hecha jirones, sus zapatos van deshechos; pero en su alma ellos llevan la ilusión, los sueños y las estrellas.

En el lado contrario del camino se dirige un contingente cada vez más poblado, cuyos rostros son más conocidos de lo que te puedas imaginar, y muchos de esos rostros los hemos visto en el espejo,... hoy por la mañana: sus vestiduras son de fino corte, de etiqueta reconocida y adquiridas en las tiendas más selectas, van calzando elegantemente y a la vanguardia, buenos relojes marcan en sus manos el tiempo cuando en realidad se la pasan despilfarrando el presente y la vida se les escapa de las manos: llevan su corazón hecho jirones, el alma está destrozada, el espíritu se encuentra perforado, los ideales han sido expulsados y los sueños arrancados.

8.-     En ese camino, también transita el Divino Galileo y mientras que Él se acerca al cruce en donde se encontrarán coincidentemente ambos jóvenes, a ambos les dirige una misma invitación: ¡Sígueme!

Solamente uno de ellos le seguirá entusiasmado, mientras que el otro se marchará de largo entristecido y apesadumbrado y es que este mundo le ha engañado al hacerle pensar que tiene muchos bienes.

Y aquel que siendo rico se hizo pobre para enriquecernos a todos se sigue encontrando con un rico pobre que está perdiendo la más grande oportunidad de su vida, y se encuentra con un pobre rico que será capaz de escoger la mejor parte, la cual nadie se la podrá quitar ni en esta vida auténtica ni en la vida verdadera.

9.-         Amigos muy queridos:

¿Te has fijado? ¡Qué fácil resulta hablarle a los hombres llamados post-modernos! Pero..., ¡Cuán difícil es que te escuchen, te entiendan y lo acepten!

 

 

LA POBREZA DEL JOVEN RICO.

“En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó corriendo un hombre, se arrodilló ante él y le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?” Jesús le contestó: “¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, no cometerás fraudes, honrarás a tu padre y a tu madre”.

Entonces él le contestó: “Maestro, todo eso lo he cumplido desde muy joven”. Jesús lo miró con amor y le dijo: “Sólo una cosa te falta: Ve y vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en los cielos. Después, ven y sígueme”. Pero al oír estas palabras, el hombre se entristeció y se fue apesadumbrado, porque tenía muchos bienes.

1.-         Amigos muy queridos:

Hoy el Evangelio nos presenta el encuentro del Señor con un joven. Se trataba de un joven rico, así lo subraya el Evangelio, y yo he afirmado desde mis adentros: “si aquel hombre era joven, sin duda era alguien rico, o ¿acaso existirá un joven que pudiera ser pobre?” En la teoría esto sería imposible, pero temo decirte, que hoy en día sobreabundan, no los jóvenes pobres sino los jóvenes empobrecidos y miserables.

2.-         Pero,... vayamos por partes, se trata de un joven económicamente rico el que se le acerca al Señor y aquel que se arrodila ante Él.

Todo joven es una persona rica, puesto que su vida aparte de ser promisoria, es también una realidad. El joven es, digámoslo en palabras de Juan Pablo II, nuestro centinela de un mañana en la aurora de un nuevo milenio.

Este será, sin lugar a dudas, un mensaje especial de parte de Jesucristo para muchos de nuestros queridos jóvenes, invitándoles a asumir su lugar en un mundo de adultos que necesita de aquello que el joven trae a raudales en la alforja de su corazón y en su inteligencia: la ilusión, los sueños, la esperanza y los ideales...

Se necesita que nuestro joven, superando todo egoísmo, saque las perlas de la ilusión para que las comparta con estos adultos a quienes se le cierra el mundo cuando enfrentan problemas en la escasez; que el joven saque esos finos anillos y sus guirnaldas de la esperanza para que los ponga al servicio de un mundo de adultos que se está envejeciendo en la incapacidad de confiar en la Providencia del Dios que nos ama.

3.-     Hoy, el Señor le dirige una invitación a aquel joven para que deje de ofrecer miserablemente sólo aquello, que por ser mínimo, no puede ser digno de alguien que tiene tantas posibilidades y que ha sido tan favorecido. A los ojos de Dios, aún lo mucho se puede convertir en poco cuando no encierra la totalidad de nuestra generosidad. El Señor le invita para que deje de obrar mecánicamente y para que inicie su toma de compromisos. Le invita a convertirse en un joven que alcance a comprender que: los hombres no podemos estar ya en la tierra como sólo unos artistas en contemplación, ni como unos turistas en un crucero, sino como esos capitanes gobernantes de un timón, conduciendo al mundo hacia horizontes nuevos, y en búsqueda de nuevas estrellas por insospechables derroteros.

El Señor le invita al joven para que comprenda que la vida humana no es un pasatiempo sino una vocación, es decir, un llamado de parte de Dios. Se trata de una vocación a la humanidad: a vivir en la libertad, a ser creadores de la fraternidad y a proyectar en nuestra vida la filiación divina.

Sabemos que una vocación no es lo mismo que la plenitud inmediata, pero también conocemos que la vocación nos habla de un camino por recorrer, en donde lo principal será llegar al destino, pero no se llegará a él si no somos capaces de visualizar con claridad el camino que Dios nos propone.

Esta será la mejor respuesta a la propuesta de Dios y a las necesidades del joven en la actualidad. No podemos entender nuestra vida sólo como una concatenación de fragmentos inconexos (esto sería precisamente ver la vida como un pasatiempo), sino que nuestra vida la concebimos como una vocación unitaria.

El joven debe comprender que junto con la belleza física se encuentra el adorno de la fuerza interior, el de la alegría y, principalmente, el de un amor que es capaz de sacrificarse.

Hoy el Evangelio nos recuerda que, en muchas ocasiones, Dios ha querido elegir a los jóvenes, y que los jóvenes no deben ignorar que su principal fuerza se encuentra en Dios.

4.-     La peor de las situaciones de nuestro tiempo no se encuentra en los jóvenes pobres, quienes poseen en su vida uno de los mayores tesoros, que ya desde tiempos antiguos ha buscado el hombre como aquella conocida alquimia y piedra filosofal. La peor situación se encuentra en tantos jóvenes empobrecidos, y estos existen en sobreabundancia. Para ejemplo y referencia bastaría un solo botón.

¿Sabes? Hace algún tiempo leía un libro del Doctor Maxwell Maltz titulado: "La búsqueda del autorespeto": El Doctor Maxwell Maltz es un prestigiado cirujano plástico que nos narra en su obra el interés que tenía un joven médico recién graduado con los máximos reconocimientos por agregarle a su selecta teoría la práctica erudita de aquel afamado galeno.

El joven le pidió al Doctor Maxwell si podía permitirle asistir y estar a su lado mientras realizaba sus intervenciones quirúrgicas. El cirujano no tenía ninguna objeción, bien sabía que aquel joven había egresado de la facultad con envidiables notas, y que el que aquél egresado estuviera en el quirófano le serviría al joven y le ayudaría a él,... pero, solamente le pedía un favor el reconocido médico a aquel recién graduado: que estuviera todos los días a las 6 de la mañana para que así preparara el instrumental clínico, ya que las cirujías las programaba a las 7 de la mañana. El joven asintió y asistió puntualmente los primeros dos días, pero al tercer día ya no hizo acto de presencia. Después de una semana se presentó apenado ante el médico y le pidió disculpas por no haber asistido. El doctor educadamente le pide una explicación sobre lo que ha sucedido, a lo que el joven le dijo que el horario era demasiado exigente. Usted sabe las fiestas y los antros... ¡Dígame!, ¿no acostumbra operar por las tardes? Me gusta reunirme con mis amigos por las noches, dormir hasta la media mañana, y así sería más fácil para mí.

Lo siento, - le dijo el galeno- siempre opero por la mañana. En ese momento el paciente acaba de despertar y creo que, desde el punto de vista psicológico, es mejor para mis pacientes, y por lo tanto para el ejercicio de mi profesión.

Aquel joven no siguió adelante a pesar de su fascinación por la cirujía plástica.-¿A quién me recuerda esto?... ¿A quién te recuerda esto?...- ¿A quién te recuerda esto?

5.-         Quiero informarte, o bien recordarte, querido joven, que existen dos dolores que deben pagarse en nuestra vida: ya sea el dolor de la disciplina o bien el dolor del arrepentimiento. Yo te aconsejaría que pagaras el primero,  porque la disciplina suele empezar como un dolor, pero cuando se transforma en un hábito, lo empieza a disfrutar la persona, en cambio el arrepentimiento se convierte en dolor cuando las cosas causadas y las situaciones vividas suelen ya ser irreversibles.

El Señor Jesús se topa con aquel joven rico empobrecido y a todos nos lanza una invitación para que tengamos un cambio de actitudes ante el desastre que el mundo nos presenta: se están destruyendo, a través del engaño, todos esos valores que posee nuestra juventud.

Y es que existe un mundo ideal y un mundo real. Nuestros jóvenes a menudo anhelan la libertad y la independencia como algo bueno en sí mismo, sin aceptar las trabas de las obligaciones y del deber.

El mundo real, es distinto del mundo ideal, pues es el mundo del contexto de las responsabilidades para con los padres y la familia, para con los amigos y con las autoridades. Ese mundo adulto, meta de los ardientes deseos juveniles, es también un mundo donde la libertad es modificada en gran medida por las circunstancias, y por los deberes y las limitaciones concretas. Sólo en este mundo real de la vida diaria –no en una esfera ideal- es donde existe la libertad humana.

5.-         ¡Fíjate! Como hoy van desfilando amontonados en las aulas de nuestra sociedad todos esos jóvenes eruditos, carentes de educación. ¡Oye cura! ¿Qué acaso no es lo mismo erudición y educación? ¿No es lo mismo cultura que educación?

Para aclararlo nos bastaría recordar un pasaje de la historia. Se cuenta que en el Imperio Helénico existía un conflicto categórico entre los habitantes de Atenas y los pobladores de Esparta.

Los Atenienses eran y son reconocidos por su alto nivel académico y cultural, mientras que los espartanos no podían presumir ni de un alto nivel académico ni de la brillantez intelectual de sus habitantes como lo hacían los atenienses. Sin embargo, los espartanos tenían un elemento a su favor, eran reconocidos por sus buenos modales, por su educación, por sus valores y por sus atenciones para con todo tipo de personas.

Fueron muchas las ocasiones en que los atenienses y los espartanos trataron de tener acercamientos, se buscaba limar las asperezas ancestrales, pero habían sido, al mismo tiempo, muchos los intentos frustrados, y que terminaron en el fracaso de aquellos pueblos hermanos.

Pero, llegó un momento en la historia en que la relación entre los dos pueblos parecía estrecharse y el conflicto parecía haber llegado a su fin. Un grupo de embajadores pertenecientes a la gerusia de Esparta, es decir el consejo de los ancianos notables, había ido a Atenas para fortalecer los lazos y, se cuenta de que los atenienses, con el motivo de la alegría por lo que parecía inminente en el acercamiento, habían montado un espectáculo de oratoria y de teatro en honor de aquellos embajadores.

En el polyforum, ya se encontraba todo mundo en su lugar, los embajadores tenían un palco de honor y estaba por empezar la función. En ese momento un hombre anciano y de difícil caminar se dirigía hacia el frente del foro buscando ilusionadamente un lugar para sentarse.

Un grupo de aquellos jóvenes cultos atenienses que estaban ya sentados en sus butacas, le veían avanzar y fracasar una y otra vez en su intento por obtener una localidad, lo que provocó una risa y comentarios burlones entre ellos, pero no fueron capaces de brindarle un solo asiento al octagenario. La risa provocó que los embajadores de Esparta dirigieran inevitablemente su vista hacia atrás y se dieran cuenta de aquel insípido y avergonzante espectáculo, el cual no pudieron soportar, el principal de entre aquellos embajadores se levantó y le ofreció el asiento a aquel anciano, y él se sentó en el suelo de la escalinata para presenciar aquel espectáculo de alta cultura en aquellos jóvenes maleducados...

Y es que los atenienses eran expertos en el estudio de las virtudes, pero los Espartanos eran expertos en vivir las virtudes. Se trata, mi querido amigo, de la diferencia existente entre la cultura y la educación ¿Ahora sí lo percibes?

Hoy, debemos pedirle a Dios para que nuestros jóvenes superen esas decisiones pusilánimes y su titubear ante las nuevas empresas, pero sobre todo para que eviten la peor de las tentaciones en la que pueden caer: el desprecio de aquellos que viviendo la edad avanzada necesitan de aquellos que disfrutamos del fruto de sus empresas en la vida.

EL APEGO DE LAS RIQUEZAS.

Jesús, mirando a su alrededor, dijo entonces a sus discípulos: “¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!” Los discípulos quedaron sorprendidos ante estas palabras; pero Jesús insistió: “Hijitos, ¡qué difícil es para los que confían en las riquezas, entrar en el Reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios”.

Ellos se asombraron todavía más y comentaban entre sí: “Entonces, ¿quién puede salvarse?” Jesús , mirándolos fijamente, les dijo: “Es imposible para los hombres, mas no para Dios. Para Dios todo es posible”.

1.-     Muy gentiles amigos:

El encuentro del Señor con el joven rico nos ha permitido hablar acerca del lugar que tiene el joven en la vida cristiana, y debe propiciarnos un diálogo sobre el lugar que tienen las riquezas.

El Señor no denuncia el uso de las riquezas sino el amor a las riquezas, el apego a las riquezas.

Se trata de una advertencia del dueño de todas las cosas, de tal manera que aquellos valores que Él mismo nos ha ofrecido y que bien conoce no sean estimados desmesuradamente por nosotros desequilibrando nuestra existencia. Y es que, cuando el hombre coloca el dinero como un valor absoluto, lo está oponiendo a Dios. Y es allí, en donde se convierte en una dificultad para acceder al Reino.

2.-     El Señor nos advierte sobre los peligros en los que nos puede hacer caer el apego de nuestro corazón a las riquezas: en primer lugar, nos puede impedir ver la eternidad, como en aquel pasaje del Evangelio de san Lucas en el que aquel hombre opulento se pasaba su vida pensando en construir más y más graneros sin saber que esa misma noche sería llamado por Dios, y que el curso de sus días había llegado a su término; en segundo lugar, el afecto desordenado por los bienes temporales no nos deja ver el rostro del hermano necesitado aunque viva demasiado cercano a nosotros y muchas veces con nosotros, tal como aconteció en el caso de Epulón, aquel hombre que banqueteaba y que hasta se había acostumbró a ver a Lázaro en la puerta de su casa esperando las migajas que cayeran de su mesa, sin que él tuviera la capacidad de compartir sus bienes con alguien en quien ya no veía el rostro de un hermano, y que paulatinamente se había convertido en un accesorio más de la entrada de su casa; y en tercer lugar, el Señor nos advierte de que el apego a las riqueza se puede convertir en una fuente de injusticias, tal como era el caso de aquel mal administrador calificado como astuto, quien para enmendar el maquillaje de la contabilidad en los bienes delegados, empezó a cambiar fraudulentamente los recibos de los acreedores, o como el caso de Zaqueo, quien reconoce haber amasado una fortuna a costa de injusticias, tan sólo a los pobres les podía dar la mitad de sus bienes y a los que les había defraudado tenía la solvencia como para restituirles cuatro veces más.

3.-         Dirijamos la mirada hacia nuestro mundo, ya que es necesario el que nos demos cuenta de cómo estos tres riesgos suelen ser muy reales hoy en día: El apego desproporcionado y enfermizo a favor de las riquezas nos hace olvidarnos de en primer lugar de Dios, en segundo lugar del hermano y en tercer lugar nos provoca la comisión de injusticias.

4.-     En primer lugar el dinero nos hace olvidarnos de la eternidad:

La escala de valores del hombre ha sufrido múltiples alteraciones, al haber perdido la relación con el valor definitivo, que es Dios. El anhelo profundo de plenitud de vida y de felicidad, que sólo puede realizarse verdaderamente en Dios, el hombre busca saciarlo en valores aparentes, caducos. El anhelo de felicidad se convierte así en anhelo de satisfactores cada vez más fáciles pero claramente fugaces. Al final de ese camino, en lugar de alcanzar la plenitud esperada, el hombre sólo encuentra cansancio, vacío interior y la desazón ante la vida. 

El hombre no puede dejar de ver la meta que se tiene en la eternidad. Cualquier tipo de reducción del hombre a lo temporal, le priva de su dimensión trascendente, la única que puede apartarlo de la perspectiva de aniquilamiento final. El ser humano quien posee dignidad desde su grandeza como ser personal, en la perspectiva cristiana tiene una dignidad especial porque tiene una visión y una dimensión de eternidad.

El verdadero destino humano no puede quedar encerrado dentro de los angustiosos confines de la existencia temporal: y es por ello que el hombre, en cuanto persona, es un valor más grande que todos los otros valores de la tierra.

5.-     En segundo lugar, el afán por las riquezas le hace al hombre olvidarse del hermano. El hombre de hoy, apegado a sus riquezas ha experimentado la desaparición del rostro de los seres humanos más cercanos. El hombre parece no comprender la virtud que posee el tiempo precisamente ante la fugacidad que tiene nuestra propia existencia.

El trabajo puede esperar mientras que un padre le muestra el arcoiris al niño, pero el arcoiris no nos esperará mientras trabajamos; y me temo, más aún, que aunque el arcoiris permaneciera considerablemente en el firmamento, las personas, ni tenemos la vida comprada ni tenemos la capacidad de congelar la infancia, o cualquier otra etapa, en la vida de aquellos que el Señor nos ha concedido en préstamo.

El hombre actual parece estar siempre amenazado por su afán de producción y por lo que produce, lo que verdaderamente le está causando alienación, ... era voluntad del Creador que el hombre se pusiera en contacto con la naturaleza como custodio inteligente y noble, y no como un destructor sin ningún reparo ni respeto, ni mucho menos como un esclavo que se autodestruye.

6.-     En tercer lugar, debemos considerar que el apego del corazón a los bienes materiales nos puede conducir a cometer injusticias contra el prójimo, y no rara vez nos provoca que nos manchemos las manos de sangre inocente, producto de esa nuestra insaciable codicia.

¿Qué otra cosa podría estar motivando a quienes hoy están comerciando con los narcóticos y con la sexualidad de tantas mujeres y hasta de nuestros niños? ¿Qué otro factor podría estar en el fondo de los impulsos de quien está prostituyendo su sexualidad o que se dedica a comerciar con el morbo de su propia desnudez?

¿Qué otra explicación le das a esta detestable ola de violencia que ha invadido la antigua placidez de nuestras calles? ¿Existe otra razón que pudiera dar explicación del porque aquellos que cuidaban el orden de la sociedad hoy se han convertido en los insaciables francotiradores?

Se trata de esa sed insaciable de un dinero obtenido en la mayor cantidad posible, en el menor de los tiempos y con el mínimo de los esfuerzos. Lo anterior, sin que hablemos por el momento de aquellos que dedican su vida al robo, al secuestro y al asalto. El apego al dinero nos puede hacer cometer verdaderas y muy graves injusticias.

¿Qué otros elementos podrían estar creando los afanes de quienes como dueños de los Medios de Comunicación Masiva transmiten asesinatos, exhibición de situaciones de alcoholismo, drogadicción, adulterios, relaciones incestuosas, prácticas homosexuales en horarios y canales accesibles a los niños? Y todavía nuestra gente tiene que besar agradecida la mano de los dueños de los Medios porque organizan Teletones, Educatones, Juguetones...

7.-     Sin lugar a dudas, los Medios están explotando algunos impulsos demasiado primitivos que todos los hombres traemos en nuestro interior.

Hoy los Medios, y nuestra incapacidad de educar de parte de la Iglesia y de la familia, provocan que confundamos lo grande con lo grandioso y lo asombroso con lo importante. Poco importa en qué consista la magnitud: puede tratarse del número de habitantes de una ciudad, la altura de un edificio o la velocidad que alcanza a desarrollar un vehículo automotor. Lo importante es que sea grande. Vivimos en la era del record y de los registros. Aparecer en el “Guinness” será siempre un honor para gran parte de los habitantes de esta tierra, sea cual sea el record que se haya batido. Aunque sea por haberse comido 300 cabezas de ajos o por haberse quedado durante varios días parado de manos. ¡Qué cosas tan trascendentes! ¡Ésto es increíble! Y esto no es más que el hambre de notoriedad y la ausencia de una verdadera autovaloración.

¿Qué otra cosa podría ser el así llamado Big Brother, y todos los otros reality shows cada día más nefastos, sino esa hambre de notoriedad? ¿Qué otra realidad podría estar detrás de tantos programas que embotaron los sentidos en los que un conductor exhibía la mismísima intimidad de las personas? No importa lo que hagas, lo importante es que hablen de ti, aunque con ello te degrades. Te pido por lo que más quieras, por tí mismo, que no confundas el éxito con la fama, hay personas famosas en quienes no podríamos reconocer ni una pizca de éxito.

8.-     Es este apego desordenado a las riquezas en el que también nos movemos en otros renglones maquillados con la careta de la beneficiencia, del progreso y de un desarrollo que no es un verdadero desarrollo, de tal manera que el progreso de la técnica y el desarrollo de la civilización de nuestro tiempo, que está marcado por el dominio de la técnica, debiera exigir un desarrollo proporcional y simultáneo de la moral y de la ética.

De esta manera podemos comprender que el sentido esencial de la realeza y de este dominio del hombre sobre el mundo visible debe consistir en la prioridad de la ética sobre la técnica, en el primado de la persona sobre las cosas y en la superioridad del espíritu sobre la materia.

9.-     Es posible que esta consideración quede parcialmente “abstracta”, es factible que ofrezca la ocasión para que el hombre en nombre de la ciencia acuse esta forma de pensar como retrógrada y hasta oscurantista, olvidando cada una de las propias culpas. Es posible que provoque nuevas acusaciones contra la Iglesia. Ésta, en cambio, no disponiendo de otras armas, sino de las del espíritu, de la palabra y del amor, no puede renunciar a denunciar las nuevas esclavitudes y a anunciar la “palabra de Verdad a tiempo y a destiempo” y de pronunciar en todos los púlpitos la enseñanza de aquel que es Camino, Verdad y Vida.

Por esto no puede ni debe de cesar de pedirle a todo hombre en el nombre de Dios y en el nombre del hombre: ¡no maten! ¡No preparen a los hombres destrucciones y exterminio! ¡ No prostituyan a nuestros niños! ¡No envenenen a nuestra juventud! ¡No despojen al corazón de la inocencia y al cuerpo de su pureza! ¡Piensen en sus hermanos que sufren hambre y miseria! ¡No propicien la desintegración de nuestras familias! ¡Respeten la dignidad y la libertad de cada uno de los hombres! ¡No conviertan nuestras calles en campos minados ni en espacios cinegéticos!

10.-         Pero,... este amor a las riqueza no tan sólo acontece con los intelectuales o con una cierta elite de nuestra sociedad, sino que acontece con los hombres comunes que nos hemos abandonado consciente e inconscientemente en los brazos del consumo. Al fallarnos el ser, estamos buscando ansiosos el tener, el coleccionar, el atesorar: compramos libros que nunca leemos, adquirimos discos que nunca escucharemos; coleccionamos sellos postales, pipas, tazas, fotografías, fíguras, tarjetas, jabones, tecolotes, monedas, coches, máscotas y hasta palillos de cocktail, de acuerdo a nuestras posibilidades, y esto nos hace sentirnos ufanos y engreídos,... y nos hace pensar que somos muy cultos.

Sin lugar a dudas, el joven rico de nuestro tiempo tiene en su aljaba muchas cosas que tendría que vender y dárselas a los pobres. ¡Sí es que quiere ingresar al Reino!


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