Domingo 22 de Octubre de 2006_______Pbro. Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx

 

HACE VEITIOCHO AÑOS EN EL CALENDARIO CIVIL...

“  En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura, El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Estos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos”.

El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían”.

 

Momento 1

Momento 2

Momento 3

 

1.- Hablando de la predicación del Evangelio, este día existe un recuerdo imborrable para todos aquellos que tuvimos la gracia de nacer y crecer en el tercer cuarto del siglo XX.

Un día como hoy hace veintiocho años en el calendario civil, accedió al Pontificado aquel que fue el número 264 de los Vicarios de Cristo, e inicio, a sus entonces 58 años, en un ministerio pontificio, su elocuente y reiterativa predicación que duró veintiséis años y medio, hasta que el 2 de abril del año 2005 a la 21:37 horas del tiempo de la ciudad de Roma fue llamado a la Casa de Dios en la Roma de la eternidad.

El reciente estreno de la película KAROL nos ha permitido disfrutar escenas de esta historia que amamos, puesto que es nuestra historia reciente como Iglesia.

2.-         Hagamos una referencia a Karol Wojtyla por su aniversario vigésimo octavo y por ser el Domingo Mundial de las Misiones, ya que él predicó por todo el mundo el Evangelio de Jesucristo.

Karol Joseph Wjtyla Kaczorowska nació el 18 de Mayo de 1920 en Wadowice, Cracovia hijo de Karol y Emilia y hermano de Edmund y Olga. Se ordenó sacerdote el 01 de noviembre de 1946, en la festividad de todos los santos, fue designado Obispo el año 1958 cuando contaba con 38 años de edad y en 1964 fue nombrado Arzobispo de Cracovia.

Inició, hoy hace veintiocho años, la predicación de la Buena Nueva de la Salvación, y él mismo refirió el 25 de Marzo de 1979, aquello que pasó por su mente en aquel momento tan especial tanto en el día de su elección como en el día de su entronización como Pontífice.

“A Cristo Redentor he elevado mis sentimientos y mi pensamiento el día 16 de octubre del año pasado (1978), cuando después de la elección canónica, me fue hecha la pregunta: “¿Aceptas?”. Respondí entonces: “En la obediencia de fe a Cristo, mi Señor, confiando en la Madre de Cristo y de la Iglesia, no obstante las grandes dificultades, acepto”.

El pasaje que nos refiere el mismo Juan Pablo II en el número 2 de la Redemptor Hominis, nos narra el momento en el que ya se había celebrado el octavo turno del escrutinio durante aquel cónclave para elegir al sucesor número 264 del Pescador de Galilea. El reloj ya marcaba las 7:00 P.M., cuando Monseñor Felici anunció solemnemente a la Iglesia y al mundo: “Habemus Papam”. Poco tiempo antes, durante la lectura y el computo de las papeletas en el sigilo de aquella habitación consistorial, el cardenal Karol Wojtyla se erigió por un momento y luego escondió la cabeza entre las manos. Continuaba el cómputo de las boletas, pero ya todos los cardenales sabían la voluntad de Dios, manifestada en aquella acción del Espíritu Santo: el Arzobispo Metropolitano de Cracovia había sido elegido como Pontífice de la Iglesia. Fue entonces que el cardenal camarlengo Jean Villot, se acercó al cardenal Wojtyla y, de acuerdo al procedimiento, le preguntó: “¿Aceptas?”... El resto él mismo nos lo ha narrado.

3.-     Y así recuperamos aquella imagen que viajó a través de las microondas de la televisión y la radio en el mundo entero y que se escenificó poco después, a las 7:15 P.M., cuando apareció el Pescador sonriente revestido con aquellos ornamentos rojos y dorados sobre aquella impecable sotana blanca, saludando a todos los fieles cristianos reunidos en la plaza de San Pedro. Fue entonces que se puso en las manos del Señor al dirigirse a las multitudes con este mensaje: “¡Non habiate paura!, ¡No tengáis miedo! ¿Por qué? Porque Dios está aquí, con nosotros. ¿Cuándo?, Ahora. ¡Non habiate paura!”

¡Qué momentos tan inolvidables! Y pensar que ahora conocemos que siete horas antes de que esta escena se trasmitió a través de los medios de comunicación masivos, en aquella inolvidable tarde del lunes 16 de Octubre de 1978 el Cardenal de Cracovia: Karol Wojtyla después de la comida se había dirigido hacia la celda del arzobispo primado de Polonia, el cardenal Wyszynski, para atender un llamado que le hizo durante la ingestión de los alimentos, la tensión en ese momento era enorme. “Si lo eligen, por favor no lo rechace”- Le dijo en tono paterno el cardenal Wyszynski a Karol Wojtyla-. Dios, Espíritu Santo, estaba sobrevolando aquel recinto

4.-     Y así, se inicio la historia de un Pontificado de poco más de cinco lustros en el que se predicó a tiempo y a destiempo al Señor Jesucristo, motivo por el cual Su Santidad Juan Pablo II, el peregrino incansable, efectuó 104 viajes apostólicos a diferentes naciones y 146 dentro de Italia, sin contar aquellos incontables viajes que realizó dentro de su diócesis en Roma.

Juan Pablo II viajó un total de 1.247,613 kilómetros en viajes papales dentro y fuera de Roma. Se trata del equivalente a 3.24 veces la distancia que existe entre la tierra y la luna.

Anunció siempre a Jesucristo y su enseñanza, y en su predicación de la Buena Nueva escribió 108 documentos distintos y leyó más de 20,000 discursos.

El mundo entero se convirtió en un púlpito para que Juan Pablo II predicará a Jesucristo, ya que se supo encontrar el tiempo y los temas para reunirse con más de 1590 jefes de estado o de gobierno.

Juan Pablo II Magno como se le ha llamado, supo santificar a Jesucristo en el mundo entero ya que presidió infinidad de celebraciones eucarísticas en situaciones tan distintas y sin hacer nunca distinciones. Desde aquella celebración en el año 1989 con 200 personas en los países nórdicos hasta la Santa Misa celebrada en Manila en 1995 en donde asistieron 4 millones de  personas, pasando por las liturgias inolvidables en nuestra patria...

5.-     Y, tú y yo nos preguntaremos quizá,... pero ¿será posible predicar y que te escuche este mundo al que el Señor nos ha enviado? Juan Pablo II nos diría ineludiblemente que sí es posible tanto predicar el Evangelio como ser escuchado por el mundo.

Dentro de los bastos datos generales en cifras del ministerio de Juan Pablo II, sobresalen algunos hechos particulares: del 26 al 31 de Enero de 1979 emprendió el primero de los cuatro viajes a México, cuando todavía no se establecían relaciones diplomáticas con México; el 27 de Diciembre de 1983 visita en la cárcel a Mehetme Alí Agca su agresor; el 13 de abril de 1986 visita la sinagoga de Roma, primera visita que hace un Papa en su historia; el 27 de Octubre de 1986 preside la primera Jornada Mundial de Oración por la Paz en Asís, acompañado de líderes de otras Iglesia y Religiones; el 19 de Noviembre de 1989 cae el muro de Berlín y con ello inicia el desmantelamiento del bloque comunista, un hecho histórico al que él contribuye definitivamente; en el Diciembre de 1991 se disuelve la Unión Soviética; el 21 de septiembre de 1992 se restablecen las relaciones del Vaticano con México; el 15 de junio de 1994 el Vaticano restablece relaciones con Israel; el 19 de Noviembre de 1996 recibe en el Vaticano a Fidel Castro; el 19 de Diciembre de 1996 recibe en el Vaticano al presidente palestino Yasser Arafat; del 21 al 26 de Enero de 1998 visita pastoralmente la isla de Cuba; el 18 de Enero de 2000 abre la puerta santa en el año santo de la Encarnación, ¿y qué tiene de extraordinario?... lo hizo acompañado de representantes de otras religiones, simbolizando la unidad entre religiones; el 12 de Marzo de 2000 pidió perdón al mundo entero por los errores y pecados cometidos por la Iglesia a lo largo de su historia..., y así podríamos seguir hablando y escribiendo.

¡Su Santidad Juan Pablo II!, alguien le ha llamado el Papa de los cambios, otro el Pontífice de la globalización, algún otro le ha llamado el Mensajero de la Esperanza, y otro más lo identifican como el Gladiador y el Poeta, y no ha faltado quien le llamó el Hombre con Ángel y otros más lo citan como el Papa Joven y el Pastor Infatigable.

6.-     Y en este momento ¿Cómo arrancar de nuestra mente aquella escena del 13 de mayo de 1981 en que aquel Puente parecía resquebrajarse dinamitado por la insolencia veinticuatro años antes de tiempo? En aquel entonces el Papa Wojtyla tenía 61 años. ¿Cómo hubiese concluido la historia del siglo XX y del Segundo milenio si aquellos dos impactos de la Browing HP 35 hubiesen cortado la existencia terrena del Pontífice? No lo sabemos, y no podemos discutir sobre lo futurible. No obstante, el Papa aprendió a distinguir desde su más tierna infancia el sonido característico de los pasos que da el fantasma de la muerte sobre el tejado de la casa familiar.

La hermana muerte ya había visitado su propia casa en Wadowice desde las tempranas horas de su vida. Primero Olga, su hermana; después doña Emilia, su madre; le siguió Edmundo, su hermano; y al final su padre, también llamado Karol. Cuando “Lolek”, como le decían a Karol Wojtyla con cariño, contaba apenas con 20 años ya había perdido a su padre y a su madre y a sus dos hermanos. ¡A toda su familia! ¿Y tú y yo todavía nos quejamos de algún dolor?

La hermana muerte también tocó la puerta de su habitación desde sus años mozos y... se pasó de largo, disculpándose por haberse equivocado de puerta, así como se equivocó aquel 13 de mayo. Y es que en su juventud Karol fue arrollado por un camión militar alemán y le habían dado por muerto.

7.-     Pero, ¿habrá predicado realmente el Evangelio de Jesucristo?

Lo hizo hasta que se consumieron sus últimos momentos. Rememoro en este momento dos momentos de su vida y algunas frases:

Cuando en los últimos años los consejeros del infortunio acusando su torpe caminar y la falta de control en sus manos le pedían que renunciara, él les respondía: “La Iglesia no se gobierna con los pies ni con las manos sino con la cabeza y el corazón, y los míos todavía funcionan”.

Al acercarse el final, en ese reiterado regresar a la habitación del hospital que se convirtió en su segunda oficina, cómo el le llamó, alguien en “su bondad” se acercó a aconsejarle que renunciara él le respondió: “Si Jesucristo no se bajó de la cruz, porque quieren que yo me baje de mi cruz”.

8.-     Y así hoy celebramos a aquel que se postró ante el crucificado y no ante los crucificadores. Recordamos y la agradecemos a Dios por aquel cuya voz se llegó a cansar pero nunca sus palabras, sus pasos un día fueron torpes pero no lo fue su pensamiento, su cuerpo llegó a sufrir cadenas pero no su espíritu.

No obstante, la historia de la Iglesia de Jesucristo continúa hasta que el Señor regrese. Y junto a nuestra gratitud por el pontificado de Juan Pablo II, asumimos una vida eclesial presidida ahora por el Papa Benedicto XVI.

Y los retos se presentan tocando a la puerta de esta Iglesia. Vivimos en un mundo convulsionado y que nos cuestiona, y que exige de nosotros actitudes renovadas en las que el trabajo y la generosidad poseen un lugar especial.

En el peregrino de la esperanza hemos conocido el efecto saludable que se produce cuando a la generosidad de Dios se une la generosidad del hombre.

“¡Soy Feliz! ¡Sedlo también vosotros!” Fueron las palabras conclusivas de Juan Pablo II uno de los hombres más generosos que la Iglesia ha tenido.

¡Mil gracias, mensajero peregrino del Evangelio de Jesucristo, fiel e incansable!

 

HACE TRES AÑOS EN EL CALENDARIO LITÚRGICO...

El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían”.

1.-     En este domingo, hablamos de predicar el Evangelio de Cristo y, ¡creéme! aunque me he escondido incesantemente en los rincones más recónditos de mi existencia no he podido evitar que me encuentre una y otra vez el acusador fantasma de la memoria. Y, es que esta semana ha sido tan evocativa y tan intensa. Y, ahora viene a mi memoria aquello que sucedió en un día como hoy, pero ya no del calendario civil sino del calendario litúrgico,... hace tres años en una fiesta eclesial del Domingo Mundial de las Misiones fue beatificada una de las más grandes mujeres no tan sólo del siglo XX, posiblemente de muchos siglos: La Madre Teresa de Calcuta.

2.-         Agnes Gonxha Bejaxhui es su nombre, Yugoeslava de nacimiento o mejor dicho Macedonia, nació en el año 1910 en Skopje, pero ella es mejor conocida como la Madre Teresa de Calcuta, por su quehacer pastoral con las Hijas de la Caridad. Calcuta, "la Ciudad de la Pesadilla" como la llamó el mismo Nehru, se convirtió en el sueño más noble y el amor más desinteresado de esta mujer, de aspecto débil, pero incansable en entrega.

Es el año 1979 y se le concede el premio Nóbel de la Paz, pero no habrá banquete para entregar el premio a la madre Teresa, se le han entregado los 30,000 dolares que costaría el banquete para que alimente a 400 seres humanos durante un año.

Calcuta es conocida universalmente como la ciudad de los pobres y de la madre Teresa. Ella significó en éste mundo de mediocridades el mejor ejemplo del amor en activo, un verdadero evangelio viviente predicado a todo el mundo.

3.-     Ella predicó con sus palabras y acciones a Jesucristo y cuando un día alguien le preguntó: Madre Teresa ¿quién es Jesús? Ella respondió con vehemencia:

Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
-preguntó también Él-
Cristo es el niño nacido en Belén,
En un pesebre lleno de paja...
Bajo el tibio resuello de un asno.

Al crecer se convirtió en un hombre común...
Pero Cristo es:
La Verdad que debe decirse...
El Camino que debe andarse...
La luz que debe encenderse.”

Y vamos que ella anunció esta verdad, recorrió este camino y supo encender esta luz.

Le preguntaron entonces: “Madre Teresa, ¿qué es el amor? ¿Cómo se manifiesta el amor” Y ella respondió de aquello que ella misma vivió: “El vestido del amor lleva una orla tan amplia que se arrastra por el polvo, y barre la suciedad de las calles y caminos, y puesto que puede, debe hacerlo.”

4.-         ¿Sabes, sobretodo tú que tienes pocos años en tu haber y no poseíste la conciencia suficiente para percibir la estatura de esta mujer de apariencia insignificante? Miles de personas de cualquier clase, cultura, país, idioma e incluso religión, quisieron estar a su lado para experimentar un poco de aquella paz que Dios ofrecía a través de una persona tan llena de su bondad, tal como nos lo refiere el Dr. Gerald Jampolsky, un psiquiatra, en su libro “Sin Miedo al Amor”:

 “Hace algunos años tuve la fortuna de pasar algún tiempo en los Ángeles con la Madre Teresa de Calcuta, quien es conocida por su labor por los pobres moribundos en Calcuta, India, y todo el mundo sentía muchos deseos de conocerla porque sabía que ella era el ejemplo perfecto de una persona que ha logrado la paz interior, y yo también quería aprender de ella.

Charlamos de nuestro trabajo con gente que enfrenta situaciones de vida o de muerte. Experimenté una gran tranquilidad en su presencia. Es difícil describir la fuerza del Amor, de la nobleza y de la paz que emanaban de ella. Esto era algo que quería experimentar en mí mismo.

Era el 4 de julio y me informaron que ella viajaría a la Ciudad de México esa tarde. Le pregunté si la podía acompañar porque quería seguir estando a su lado.

Ella sonrío gentilmente y me respondió: “Dr. Jampolsky, no tengo ninguna objeción para que usted me acompañe a la Ciudad de México. Pero usted me comentó que quería aprender sobre la paz interior. Creo que usted aprendería mucho más sobre la paz interior si averigua cuánto cuesta el viaje redondo a México y le da ese dinero a la gente más pobre.

Me informé cuál era el precio del viaje y doné esa cantidad a los hermanos de la Caridad en los Ángeles.

La lección tan poderosa que aprendí de la Madre Teresa es que no es necesario buscar la guía fuera de uno mismo para saber qué hacer. Aprendí que el momento de dar siempre es el ahora –no mañana- y al dar sin expectativas ni límites, se logra una paz interior inmediata. En ese momento aprendí que al dar se recibe. El día de hoy daré a los demás únicamente aquellos que deseo para mí mismo”.

5.-         ¿Cuántas lecciones más habrá dado y de las cuáles no tenemos una relatoria?

En 1994, durante una ceremonia en que se congregaron los más eminentes personajes de Washington y entre ellos varios miles de católicos, protestantes y judíos, la madre Teresa de Calcuta habló de Dios, del amor y de la familia. Cuando ella dijo que deberíamos amarnos y cuidarnos los unos a los otros, se oyeron fuertes murmullos de aprobación, pero luego su discurso se volvió más punzante. Habló de padres confinados en hogares para ancianos y del dolor que causa el olvido. “¿Acaso somos tan egoístas que tenemos que esperar a que nuestros seres queridos sufran para estar con ellos?”

Contaba la Beata Madre Teresa de Calcuta sobre aquellas cosas que son interesantes en la vida, y mencionaba que existen dos situaciones que inevitablemente producen las historias más interesantes: “cuando una persona extraordinaria vive en circunstancias ordinarias, y cuando una persona ordinaria interviene en hechos extraordinarios”. Ella supo vivir los dos momentos y escribió una gran cantidad de historias extraordinarias.

Ella supo encontrarle en Dios un sentido a todo lo que hacía, cómo para poder expresar: “A veces sentimos que lo que hacemos es sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota.”          

6.-     Vivió momentos de incomprensión que se manifiestan en aquella entrevista en que le cuestionaron sobre la obra de caridad que realizaba y sobre el daño que hacía al darle todo a quienes ella ni siquiera investigaba con alguna trabajadora social, a lo que ella respondió que había cosas demasiado evidentes, y que no obstante siempre había considerado que: “Si te dedicas a juzgar a la gente, no tienes tiempo para amarla”.

Es esto lo que pensó y vivió cuando un día, como ella misma nos lo narra: “Una vez recogí a un hombre en un desagüe abierto de Calcuta. Había visto que algo se movía en el agua, al quitar la suciedad me di cuenta de que era un hombre. Lo llevé a nuestra casa para moribundos. Tenemos un lugar para personas en esta situación. En todos estos años hemos recogido por las calles de Calcuta a 45 mil personas como ésta. De éstas, 19 mil han muerto rodeadas de amor.
De modo que llevé a aquel hombre a nuestra casa. No blasfemó, no gritó. Su cuerpo estaba totalmente cubierto de gusanos. Lo único que dijo fue: “He vivido toda mi vida en las calles como un animal. Y ahora voy a morir como un ángel, amado y atendido”. Después de tres o cuatro horas murió con la sonrisa en los labios. Ésta es la grandeza de nuestra gente”.

7.-     ¡Dios le premie todo el bien que hizo! En una entrevista concedida a Sumit Mitra, de India Today, se pidió a la Madre Teresa de Calcuta comentar la idea de algunos de que, al alimentar a los vagabundos, no se estaba resolviendo ningún problema sino, simplemente se estaba viciando a los pobres. Y ella respondió con una sonrisa: “Gracias a Dios que hay una congregación que está viciando a los pobres”. “Los que no son capaces de ayudar a los pobres están viciando a los ricos, les dejan en su egoísmo, en su soberbia, en su autosuficiencia”.

8.-         Decía también la madre Teresa de Calcuta, predicadora incesante de Jesucristo que, como lo decía san Francisco de Asís: “predicaba siempre el Evangelio, y en ocasiones usaba las palabras”, que en este mundo sólo hay tres cosas de valor: ser bueno, hacer el bien y manifestarlo con una plácida sonrisa.”

Un joven de Sant Quirze de Besora, de 26 años de edad, auxiliar geriátrico, diseñador de moda y pintor, lo deja todo y se marcha a la India a cuidar leprosos con la Madre Teresa de Calcuta, preguntándole si hay que tener una vocación especial para tratar y servir a los ancianos y a enfermos, a lo que ella respondió: “Lo que hay que tener es una mirada, una sonrisa y unas manos.”

Y continuaba diciendo, se necesita una mirada ya que hay miradas que se interesan por uno, miradas que confortan, miradas de paz, miradas de bondad, miradas que infunden ánimo y esperanza, miradas capaces de transmitir comprensión, afecto y ternura.

Se necesita una sonrisa, y decía la misma madre Teresa de Calcuta: “La sonrisa es una verdadera fuerza vital, la única fuerza capaz de mover lo inconmovible”.

Y finalmente, refería, se necesitan unas manos y ella misma mencionaba que San Camilo de Lelis enseñaba a los novicios cómo debían mudar la ropa a los enfermos y cómo debían hacerle sus camas. Sabia que una cama puede representar un elemento de gran alivio del enfermo, pero también un tormento, y que las manos tenían una gran importancia. Dicen que a veces aconsejaba: “¡Quiero ver más afecto materno! Hemos de poner más corazón, más alma en las manos.”

 9.-    La Madre Teresa de Calcuta nos decía en su bondad que “no importa lo que das sino el amor con el que lo das”. Y refería: “La mayor de las enfermedades de hoy no es la lepra ni la tuberculosis, sino más bien el sentirse indeseado, descuidado y abandonado por todos. El peor de los males es la falta de amor y de caridad, la horrible indiferencia hacia el prójimo que vive a la vera del camino asaltado por la explotación, la corrupción, la miseria y la enfermedad.”

La madre Teresa de Calcuta, cumplía con sus deberes descubriendo con alegría más que una exigencia de su consagración, el verlos como una consecuencia del amor que le profesaba a Jesucristo. ¿Quién podría olvidar aquella entrevista que una joven norteamericana nos hizo el favor de hacerle? Aquella joven le decía a la Madre Teresa de Calcuta, que ella (la joven) ni por un millón de dólares sería capaz de bañar a un leproso. La Madre Teresa de Calcuta le dijo que ella tampoco lo haría por un millón de dólares, -lo hago por amor a Dios-, concluyó.

Hace tres años, la Madre Teresa fue proclamada por la Iglesia en la beatitud, y su enseñanza fue idéntica a la de aquel que hace veintiocho años asumió la conducción de la Iglesia, y sus enseñanzas fueron idénticas, aunque con responsabilidades distintas: Solamente pasaremos a la amplitud del Reino, en la medida que vivamos la estrechez de una vida consecuente con la amplitud del corazón. Nuestro horizonte se ensanchará de eternidad si el corazón se dilata pasando por la puerta estrecha de la verdadera vida cristiana. La “estrechez” de nuestro Viernes Santo es necesario, que sea asumido con alegría y fidelidad, para que ingresemos al Domingo de la Eternidad...

10.-   Muy querida Iglesia de Monterrey: ¡Es necesario Evangelizar! ¡Urge catequizar! Es evidente el carácter de emergencia que ha tomado el trabajo que se debe realizar a favor de las familias y de nuestros jóvenes.

Jesucristo hoy también toca a la puerta de cada uno de los hogares cristianos para solicitarnos que continuemos con el trabajo de la obra Evangelizadora.

Es cierto que ni tú ni yo podemos hacerlo todo, pero podemos hacer algo y es esto de lo que el Señor nos pedirá cuentas.

Y ahora, ¿qué nos toca hacer a nosotros?

 

 

 

HACE DOS MIL AÑOS EN LA ERA CRISTIANA...

 “En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura, El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado.

1.-     Muy queridos amigos:

Hoy, celebramos en la Iglesia universal el Domingo Mundial de las Misiones y el Evangelio nos permite visualizar al Señor Jesús enviando a sus apóstoles a realizar dos acciones: bautizar después de manifestar la fe, y enseñar su doctrina a todas las naciones para que sea observada.

Se trata de la misión de una Iglesia que deberá procurar en todos los tiempos y lugares ofrecer esa santificación que solamente viene de la obra de Cristo; al mismo tiempo que nos envía a predicarles a todos los hombres la plenitud del mensaje de la salvación.

2.-         Quisiera que en este segmento detuviéramos nuestra reflexión en torno a la predicación que le hemos de llevar a los hombres.

Se trata de un anuncio Evangélico del Dios que no nos impone las cosas a la fuerza. ¡Dios siempre ha querido voluntarios! Aquellos que estamos dentro del cristianismo porque no nos queda de otra, sin lugar a dudas no hemos llegado a comprender ni la grandeza ni la dignidad del mensaje de Jesucristo.

Jesús, el Hijo eterno del Padre nos ha mostrado la plena libertad de la que gozamos todos los seres humanos ante su enseñanza. Si bien, la semana pasada ante el joven rico pudo haberse manifestado decepcionado por la falta de afecto de alguien a quien le ofrecía su afecto divino y humano, tampoco podemos olvidar que Dios no es como los tiranos de la tierra que exigen el seguimiento y el respeto aún en contra de la propia voluntad y de la conciencia de la persona. El Evangelio, en la libertad que Dios les deja a las personas, nos muestra la dignidad que tienen las Personas divinas.

Jesús ha anunciado con valentía y con libertad un mensaje, por el cual jamás hubo esperado ni los aplausos ni el reconocimiento humano.

Jesucristo al enseñar la verdad del Reino, jamás consintió en “negociaciones”. Él renunció a todas esas simpatías que se obtienen a costa de la reducción de la verdad. Jesucristo estuvo dispuesto a quedarse sólo antes que pactar sobre las condiciones de su seguimiento.

Y es que, para todos aquellos que recibimos el mensaje cristiano, el conocimiento verdadero de Jesús nos llevará, tarde que temprano, a tomar una posición en nuestra vida. Conocer al Galileo nos conducirá ineludiblemente a autocuestionarnos: “¿Y ahora qué? ¿Sobre quién quiero fundar mi vida, mi familia, mis afectos, mi profesión?” ¡Date cuenta de que no se puede permanecer tibio en la existencia cristiana! En Jesucristo no pueden existir las neutralidades.

3.-     Aquí debemos ser conscientes de que Elegir, también en la vida cristiana, será un valor que tendrá simultáneamente un costo: la renuncia. Pero, al mismo tiempo, reconozcamos que solamente el Señor Jesús es quien posee Palabras de vida eterna. Aún cuando sus Palabras nos puedan parecer duras, exigentes, indigestas e insoportables, en no pocas ocasiones para no pocos de nosotros, solamente en Él encontraremos Palabras de vida eterna. Somos conscientes de que antes de exigirnos algo a nosotros, Él mismo se ha autoexigido a favor nuestro y antes de pedirnos que libremente optemos por Él, Él ha optado por nosotros.

4.-     Es realmente difícil, enseñar a cumplir lo que Jesús nos ha mandado. Y esa es la misión de la Iglesia, y el sentido que tiene su existencia.

Se trata de predicar el Evangelio de Jesucristo en un mundo que alza la voz para cuestionar todo lo que no le agrada. Personas que quisieran calificar como bondadoso sólo aquello que les gusta, lejos de aceptar que hay cosas que por su sola bondad debiéramos gustarlas.

El Señor nos envía a enseñar a este mundo que la verdadera puerta del amor sueles ser tan estricta así como estrecha, y que las exigencias del amor verdadero son infinitamente profundas y penetrantes.

5.-     Los cristianos debemos pedirle a Dios este domingo que nos conceda su luz, de tal manera que lleguemos a comprender que ni la bondad, ni la verdad, ni la justicia pueden basarse en criterios únicamente personales.

Hoy en día, en que nuestra sociedad discute superficialmente sobre temas delicados en torno a la familia, a la sexualidad, a la adopción de niños de parte de los homosexuales..., tendríamos que recordar que la verdad será verdad aunque nadie la sostenga.

La verdad no surge ni de los consensos ni de los populismos. Me agrada la forma en que decía estas cosas Bertrand Russell en “El Ensayo escéptico”: “Aunque todos los expertos estén de acuerdo, bien pueden estar equivocados”.

Aún cuando las mayorías y las legislaciones estén de acuerdo con llamarle “derecho” a los delito, los cristianos jamás podremos considerarnos exentos de reflexionar con seriedad cada una de nuestras acciones y de asumir personalmente las consecuencias de nuestro obrar y de nuestros silencios. El que tú y yo estemos del lado de la mayoría nunca será un criterio de verdad. 

6.-     Si predicamos verdaderamente el Evangelio de Jesucristo, entonces estamos predicando una moral que sobrepasa una simple ética. Se trata de la levadura de la vida cristiana.

Nuestra sociedad debe modificar sus criterios buscando favorecer la vida y el respeto por la persona humana. Un Evangelio bien predicado invitará a nuestra sociedad a practicar una ética a la que llamamos ética mucho más humanista que cualitativa.

Y es que una ética cualitativa, o ética de la calidad, es la que rige muchos de los sectores de nuestra sociedad, se trata de una ética de la perfección, de la excelencia, que exhalta la belleza y los parámetros humanos de la superioridad. Esta ética busca y exhalta un mundo que sea más bello, limpio, indoloro e inodoro, pero a costa de ir desapareciendo lo que catalogan de fealdad, lo que duele y lo que huele. Son los nuevos “arios” de la medicina y de la genética atractivamente disfrazados de filántropos, de benefactores de la humanidad.

Una ética más humana, como lo es la moral cristiana, considerará la vida como algo valioso en sí mismo. Será capaz de acoger con amor y cuidado a todo ser humano, sin distinción de tamaño, de edad, de forma, pigmentación de su piel o de autosuficiencia. Para un cristiano: toda vida vale la pena vivirse. Y esta visión agregaría un elemento de discernimiento, aún en aquellos que exaltamos la supuesta valentía de los que escapan por la puerta falsa, debemos considerar que en muchas circunstancias y ocasiones la prueba de valor no es el morir sino el vivir. O como lo diría Ernest Hemingway: El valor es la gallardía bajo presión.

Permítanme emitir mi juicio cristiano y decirles que yo prefiero la ética humanista sobre la cualitativa, prefiero una ética pro-vida a una ética de la excelencia. Prefiero un mundo con algunas “imperfecciones”, pero que sea más humano y lleno de compasión, que sea un mundo más lleno de amor.

7.-     Hoy tenemos que enseñar a cumplir los mandatos de Jesucristo a un mundo que busca un cristianismo sin verdades de fe y sin afirmaciones morales. Entendamos ese viejo adagio: “La verdad nos hiere pero la mentira nos destruye”. Nuestra Iglesia prefiere esa verdad que en muchas ocasiones nos resulta incómoda, porque la Iglesia no puede aceptar una mentira que olvide el Evangelio de Jesucristo y que destruya al hombre y sus valores.

8.-     Hoy, le hace falta al hombre volver la vista hacia el crucificado que nos sigue enviando a predicar. Solamente en el momento en que seamos capaces de voltear a ver al Señor que ha muerto en la cruz, y meditemos en el silencio de nuestro corazón, podremos encontrar allí precisamente esas razones del porque la Iglesia sigue y seguirá predicando: respeto por la vida, respeto por el amor, respeto por el hombre íntegro en su sexualidad y en sus rectos sentimientos, respeto por la familia.

9.-         Vayamos al mundo a predicar con palabras y acciones que la moral del amor es una moral que brota de la alegría; mientras que la moral del deber es una moral claramente del esfuerzo. En la moral del amor, el acto bueno se realiza siempre con el corazón abierto, con placer, desde las convicciones y no desde las imposiciones; en la moral del deber, sucede todo lo contrario, el acto sólo es considerado bueno si se realiza con fatiga, con el puro esfuerzo de la voluntad. Cristo nos ha enviado a predicar con nuestra vida una moral de la alegría y no esa moral del deber que andan anunciando tantos y tantas por sus altavoces en medio de nuestras colonias.

Vayamos a este mundo con alegría cristiana a predicar y a enseñar a cumplir todo cuanto Cristo nos ha mandado”. Pero hagámoslo con la consciencia de que el mundo en el que vivimos se ha tornado en el más exigente de los tribunales, el cual está esperando de parte de los cristianos la predicación no tanto de las palabras sino del testimonio. El silencioso predicar del ejemplo suele ser el más elocuente. Hoy hacen falta misioneros de la vida cristiana, los cuales a través de su vida sean capaces de persuadir de la grandeza que poseen los valores del Reino.

En la actualidad faltan Misioneros que, con su forma de existir, den testimonio de que el Matrimonio es sagrado y todavía posible, que el sacerdocio es un estado de vida atractivo y que la verdadera vida cristiana es posible.

Diría la Madre Teresa de Calcuta, aquella que hace tres años fue beatificada: “Aquellos que están llenos de gozo no necesitan palabras para predicar”. Un buen ejemplo se convierte en una excelente campana que llama a la muchedumbre a la Iglesia. Evangelizamos mucho más con lo que somos que con lo que decimos.

Muy queridos amigos: ¡Cooperemos con la Misión que tiene la Iglesia de predicar el Evangelio de Jesucristo, por medio de nuestras oraciones, con nuestra ayuda generosa y con la posibilidad de una consagración temporal o permanente a la evangelización! Pero sobre todo ¡Cooperemos también con la predicación del testimonio!


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