Domingo 29 de Junio de 2008_______Pbro. Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx

 

AFIRMACIÓN Y RESPONSABILIDAD

“En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quén dice la gente que es el Hijo del hombre?” Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.

Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.

Jesús le dijo entonces: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, por que esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.

Momento 1

Momento 2

Momento 3

Momento 4

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1.- Mis muy queridos y siempre respetables amigos:

Existen dos mensajes que todo ser humano necesita recibir en algún momento de la existencia y que; si los recibe oportunamente, en la forma indicada y de parte de las personas adecuadas; los guardará celosamente durante todos sus días en el cofre de la vida, como si fueran las dos más hermosas perlas en medio de los más valiosos tesoros.

Se trata de los mensajes tanto de la afirmación personal así como el de la responsabilidad personal.

Estos dos mensajes, afirmación-responsabilidad, funcionan como si fueran esas dos piernas por las cuales una persona podrá caminar con éxito en su vida cristiana. Digamos que son como los dos faros que necesita el vehículo que nos traslada en la autopista de la existencia.

Estos dos mensajes, convertirán al cristiano en una especie de embarcación, a la cual se le ha dotado de remos, y se le implementa una vela y un motor. Estará preparado para cualquier circunstancia: en algunos momentos avanzará sin dificultad con la fuerza del combustible que se le ha obsequiado, y cuando el viento pueda ser utilizado sabrá capitalizarlo sin la necesidad de gastar su propio combustible. Pero, sobre todo, cuando el combustible se escasée, y cuando las vientos de la vida no le favorezcan en lo absoluto, él sabrá sacar fuerza de su propio interior para tomar los remos y, dando vigorosas brazadas, seguir avanzando contra cualquier adversidad.

2.-     La afirmación y la responsabilidad se encargarán de que obre el cristiano en la vida.

Te pido que conserves en tu memoria este dato importante: los pesimistas se suelen quejar del viento; los optimistas esperan a que cambie el viento, mientras que el cristiano verdadero es aquel que sabe ajustar las velas para aprovechar la fuerza de los vientos. Y esto, depende tanto del mensaje de la afirmación como del de la responsabilidad que depositemos en el interior de aquellos que realmente amamos.

¡Fíjate como en el Evangelio del día de hoy aparecen esos dos mensajes! Jesucristo le dirige a san Pedro la más bella de las afirmaciones pero aunada a un mensaje de responsabilidad tremenda.

La afirmación es aquella palabra que expresa el valor de una persona, mientras que el mensaje de la responsabilidad es aquel que expresa el costo de nuestros valores, un costo que se manifestará en los compromisos.     

Existe al inicio una afirmación rotunda: "¡Dichosotú,Simón,hijodeJuan,porqueesto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos!"

Pero aparece simultáneamente la delegación de una responsabilidad: "Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia..".

3.-     Esto, podríamos decirlo, no es nada nuevo. Ya el Señor en el Antiguo Testamento había emitido un mensaje valorativo sobre el hombre que había sido llamado a servirle. Sin lugar a dudas, tendríamos que ser muy sinceros para percibir la absoluta gratuidad en la elección divina, pero al mismo tiempo debemos darnos cuenta de que el hombre, que es llamado para servir a Dios tiene algunos factores positivos que Dios mismo ha detectado y que le son de suma utilidad.

En pocas palabras, Dios es el primero que sabe apreciar al hombre, y de esa manera podrías leer la positiva descripción que se hace de los reyes de Israel: Saúl, David, Salomón, y en cada uno de ellos resalta su buena presencia, o su notable estatura, o que era sobresaliente por su inteligencia.

Dios, es el primero que sabe encontrar lo bueno en cada hombre. Se trata de ese mensaje de afirmación. Pero Dios ha querido llamar al hombre para que trabaje en beneficio de sus hermanos y ese es el mensaje de la responsabilidad.

4.-     El día de hoy, tú y yo, seguimos escuchando, de parte de Dios, estos dos mensajes.

El mensaje de la afirmación consiste en esto: Que tú eres un ser humano único. Que haz sido creado a imagen y semejanza de Dios. Que como persona humana eres centro y cúspide de la creación. Que eres irrepetible y por así decirlo, que no hay ni nunca ha habido ni habrá jamás alguien como tú. Que tú eres un verdadero regalo de Dios para este mundo y que eres una persona de un inestimable e incomparable valor.

Pero, es necesario saber que, junto con el mensaje de afirmación, sobreviene el mensaje de la responsabilidad.

El mensaje de la responsabilidad es el siguiente: Dios quiere necesitar de cada uno de nosotros para perfeccionar su obra, de esta manera, al madurar y hacerte adulto, tú tienes que tomar tu vida en tus propias manos y ser responsable de tus actos. Sí eres ya un adulto, debes comprometerte plenamente y ser garante de tu vida, de tus emociones y actitudes. El resultado de tu vida, Dios ha querido que esté en tus manos.

5.-     ¿Sabes? El célebre psiquiatra vienés: Victor Frankl ha mencionado que la cosa más importante que, en los últimos 50 años, pudo y debió hacerse, a favor del hombre es hacernos conscientes de nuestras propias fuerzas tanto para cambiar como para crecer. Siempre podemos mejorar y todas las disciplinas deberían decirle al hombre: "Tú puedes hacerlo". La peor respuesta que le damos a Dios será siempre: "Es que así soy yo"

6.-     Mu querido amigo: mucho más que Víctor Frankl, mucho más que yo y muchos más que cualquier otra persona, el Señor Jesucristo es el primero que cree en el hombre, en su valor, así como en su posibilidad de cambio y conversión, aún cuando el hombre haya caído, e independientemente de aquello que esté viviendo ahora mismo.

Contra todas las posturas negativas, fatalistas y deterministas, el Señor Jesús cree que el hombre puede volver a caminar, cree que el hombre puede volver a ver. El Señor Jesús cree que el hombre puede volver a oír, cree que el hombre puede renovarse y puede ser un hombre nuevo. El Señor Jesús es el primero en creer que el hombre puede ser capaz de salir de su tumba y cree que el hombre puede volver a amar.

El Señor Jesús, el Hijo eterno del Padre, cree en el hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y, sin duda, es Dios el que mejor le conoce. Me uno a la visión de Cristo que descubre la bondad tanto en san Pedro, así como en ti, en mí y en cada uno de los seres humanos.

7.-     Dios nos da un mensaje positivo, afirma la dignidad pero inmediatamente afirma la responsabilidad. El hombre es el cúlmen de la creación y es el lugarteniente divino, es el responsable de las creaturas y de otras muchas cosas que Dios ha querido confiarle.
"¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, por que esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia..".

8.-     Dios conoce las grandezas del hombre. No se trata de exaltar sólo la naturaleza y de olvidarse de la gracia. Yo soy el primero en agradecer la gracia de Dios, pero estoy convencido de que la gracia no suple ni suprime nuestra naturaleza. Es Dios quien le exige al hombre responsabilidades, y Dios no suele exigir absurdos: ninguna otra criatura podrá tener responsabilidades. El hombre es la criatura perfecta y ha sido constituido en hijo de Dios, a través de la persona de Cristo.

El hombre puede ser responsable, Dios anuncia lo positivo y por eso confía en el hombre, Dios confía en el frágil Pedro, y en el frágil Rogelio. Dios confía que Pedro podrá custodiar a su Iglesia, y confía en que Rogelio podrá responderle en un ministerio que supera en mucho sus capacidades, Dios ha confiado que tú también puedes responderle en una familia, ¿y por qué no si eres jóven pudieras pensar en el sacerdocio?

9.-     Alguien ha comparado los mensajes de la afirmación y de la responsabilidad con "las raìces y las alas que Dios nos ha dado". Nosotros también necesitamos darles a los demás, tanto las raíces como las alas.

Las raíces de toda existencia humana son el fundamento del valor personal, de la confianza en sí mismo. Son la raíces de la  AFIRMACION, de la convicción en la unicidad propia. Y el amor incondicional nos ofrece esas raíces. Las alas de la existencia humana son la concientización de la RESPONSABILIDAD propia. El mensaje de las alas se da en esta manera: "Tienes todo lo necesario para elevarte, para cantar tu canto, para darle calor al mundo con tu presencia, la dirección de tu vuelo, el canto que entones y el calor que comuniques a este mundo, son responsabilidad tuya. Tienes que tomar tu vida en tus propias manos. No debes echar la culpa a los demás y quejarte de tu falta de oportunidades. Tienes que tomar la responsabilidad plena acerca del curso y dirección de tu vida".

Dicen que el mensaje de las "raíces" le dice a la persona esta afirmación: "¡Tienes con qué!" Y que el mensaje de “las alas” le recuerdan su responsabilidad: "Sí tienes con qué, entonces ve por ello!"

10.-   Y, sin embargo, hoy, se sufre a causa de la autonegación y de la irresponsabilidad. Y es que, cada uno va sufriendo por la atrofia de sus cualidades. Y cuando se atrofia la conciencia, porque no queremos estar despiertos, porque no somos autoconscientes o porque tenemos miedo de aceptar el don de Dios y nuestro lugar en la historia de la salvación, no tendremos más remedio que arrastrarnos y mendigar toda nuestra vida.

Esto mismo lo decía el genial Gilles Lipovetsky, en su libro “La era del vacío” al narrarnos esos grandes adelantos técnicos de nuestra época y esos lamentables retrocesos de una auténtica humanidad “Han desaparecido los sordos, los ciegos, los lisiados, pero ha surgido la edad de aquellos que no quieren oír, de los que no quieren ver y de los que no son capaces de caminar ni de esforzarse en la vida.”

 

SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARÉ MI IGLESIA.

“En aquel tiempo, Jesús le dijo a Simón: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, por que esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.

1.-     Mis muy queridos amigos:

Es hoy la fiesta de San Pedro y san Pablo, apóstoles de Jesucristo.

El Señor Jesús le promete a san Pedro que él será la roca, el cimiento de su Iglesia. San Pedro es llamado a ser presencia de Cristo en la tierra: “Y yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella...” (Mt 16,18ss). Se trata de palabras delicadas, graves, importantes y solemnes del Señor Jesús para Simón.

Y el Señor Jesús decide cambiarle a Simón su nombre poniéndole el de Pedro, y tú debes saber que cuando en la Sagrada Escritura a una persona se le cambia el nombre, es porque Dios le ha querido entregar una misión especial. Recuerda que a Abram le cambió el nombre por Abraham y con ello significó que iba a ser padre de una muchedumbre de pueblos; de la misma manera le cambió el nombre a Jacob por Israel, lo cual quiere decir: “Fuerte de Dios”.

2.-     A Simón, el Señor Jesús le cambia el nombre por el de Cefas, un nombre que en hebreo significa Piedra, se trata del nombre Petrus en latín, y del nombre Pedro en nuestro castellano. Le promete edificar sobre él la Iglesia, contra la cual no prevalecerán las fuerzas del mal ni las acechanzas de la muerte. Jesucristo le ha querido entregar a este humilde pescador algo insospechable: las llaves del Reino de los cielos, y con ello le ha querido nombrar como el máximo responsable de su Iglesia.

Si el día de hoy te dieras un poco de tiempo para leer un texto del libro del profeta Isaías en el capítulo 22, versículos del 19 al 23, te darías cuenta de que el darle las llaves de un reino a alguien significa el traspasarle poderes, de tal manera que en el reino lo que abre el que tiene las llaves nadie lo cierra y lo que cierra el que tiene las llaves nadie lo abre.

¿De qué reino se está hablando? El Evangelio es muy claro: Jesucristo nos está hablando de las llaves del Reino de los cielos. ¿verdad que esto es insospechable? Se trata de esas llaves que le corresponden a Cristo, y que en el libro del Apocalipsis capítulo 1, versículos 18 refiere como “las llaves de la Muerte y del Hades”.

Eso es precisamente lo que el Señor le dice a san Pedro: “Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del lugar de los muertos, del Hades no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.  

5.-     Sobre el primado de san Pedro –aquél a quien Cristo llama la roca- estará asentado, con la asistencia del Espíritu Santo, hasta el fin del mundo, el edificio de la Iglesia de Jesucristo.

Es, sin lugar a dudas, enorme la responsabilidad que el Señor le está delegando a Simón Pedro. Nos debe resultar admirable la confianza que Jesucristo deposita en su humana condición, y, sin embargo, todavía más sorprendente nos debe resultar el que Cristo continuara poniendo su confianza en San Pedro, a pesar de su momentánea debilidad manifestada en la triple negación.

La promesa será reiterada a los pocos días de la resurrección, cuando el Señor Jesús le pregunta por tres veces a san Pedro si le ama más que los otros, junto al lago de Genesareth. San Pedro al responderle afirmativamente, fue proclamado por Cristo como su continuador, como su vicario con esa misión pastoral de apacentar a sus ovejas y a sus corderos. Jesucristo, aquel que es el Buen Pastor, no quiere dejar físicamente sólo a su rebaño y, le confía a san Pedro una misión como Pastor de ese rebaño que le pertenece a Cristo: “Simón, hijo de Juan ¿me amas más que estos?”, le dice él: “Sí, Señor, tu sabes que te quiero”. Le dice Jesús: “Apacienta a mis corderos”. Vuelve a decirle por segunda vez: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” Le dice Pedro: “Sí, Señor tú sabes que te quiero.”: Le dice Jesús: “apacienta a mis ovejas.” Le dice por tercera vez: “Simón, hijo de Juan, ¿Me quieres?”, y Pedro le dijo: “Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero.” Le dice Jesús: “apacienta a mis ovejas”.

6.-     Y Pedro tomó en serio su papel, hasta el punto de derramar su sangre como supremo testimonio por su Maestro y por el rebaño de su Maestro. San Pedro, a imagen de Aquel que es por antonomasia el Buen Pastor, dió su vida por las ovejas de Cristo, y eso es lo que celebramos el día de hoy.

Pedro es la roca y el Pastor, puesto que Cristo le ha confiado a su rebaño.

San Pedro murió unos años más tarde, pero su oficio de Pastor Supremo de la Iglesia ha perdurado ininterrumpidamente en aquellos que le sucederán, hasta llegar al momento presente con el sucesor número 265: Benedicto XVI.

Algunas personas piensan, afirman y aseguran que con la muerte de san Pedro se ha terminado la delegación que a favor de todos los hombres Cristo le dejó a él, y resulta ésto toda una insensatez. No te has preguntado acaso ¿Cómo puede ser que algunos piensen que se ha acabado con la muerte de san Pedro aquello que no terminó, ni tan siquiera con la Ascensión del mismo Jesucristo a los cielos?

¿Cómo puede agotarse con la muerte de san Pedro aquello que no se agotó con el regreso de Jesucristo a la derecha del Padre?

Si alguien piensa esta barbaridad, yo no me puedo explicar como puede pensarse y llamarse cristiano. Puesto que, entonces, y conforme a su pensamiento, se fue acabando con la muerte de cada uno de los apóstoles el beneficio de Cristo, a favor de los hombres. ¿Entonces cómo podemos estar seguros de que hemos sido bautizados adecuadamente?

En ese pensamiento, ni tú ni yo podríamos ser cristianos.

-¡Ah, es que algunas cosas si se conservan!- dicen algunos.

Momento, no seamos niños caprichosos para estar seleccionando solamente aquello que nos conviene conforme a nuestros intereses, los cuales resultan ser más humanos que cristianos, ¡y que digo humanos: inhumanos!

7.-     El uso de los verbos en imperativo en el Evangelio significan Institución, y se trata de una institución de Jesucristo que no se termina ni con la ausencia física del Señor ni con la ausencia física de aquellos que por primera vez recibieron tan gran encargo: “Vayan y bauticen” –esto es un imperativo-, “Tomen y coman esto es mi cuerpo, tomen y beban esta es mi sangre. Hagan esto en conmemoración mía” –esto es un imperativo-. “Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”. Tú eres- es un imperativo. “Apacienta” – es un imperativo. Se trata de las órdenes que Cristo dio a san Pedro y a su Iglesia. Órdenes de bautizar, de consagrar el santísimo Cuerpo y la preciosísima Sangre del Señor, que no se agotan con la ausencia de unos hombres. Órdenes de Cristo en las que le cambia el nombre a Simón, y le ordena que ahora se llamará Pedro y que sobre él edificará su Iglesia, órdenes en las que le pide apacentar a su rebaño.       

8.-     Y la Iglesia obedeció al Señor, -al menos la Iglesia católica-. Es así como, de la misma manera en que en el capítulo segundo de los Hechos de los Apóstoles, se nos narra que se tuvo que elegir a un sucesor para el lugar que ocupó y dejó desierto Judas Iscariote, el traidor, y que ese lugar fue ocupado por san Matías; de la misma manera será el Espíritu Santo el que ahora ira señalando a aquellos que serán los sucesores de san Pedro, y de los otros apóstoles en esa obra que Cristo delegó a su Iglesia.

Será así como en la Ciudad de Roma, lugar histórico en el que murió el Apóstol san Pedro, sede que fue consagrada por la sangre derramada del pescador de Galilea, será el lugar en el que se encuentra el Sucesor del que apacienta universalmente al rebaño de Jesucristo. Es allí, en donde han estado los Papas.

Es allí en donde está el lugar de aquellos que presiden la Iglesia de Jesucristo, y no en Salt Lake City, en Utah, como dicen los Mormones los cuales no son ni cristianos; no es en Guadalajara como lo dicen los de la secta llamada “Luz del Mundo”, sólo porque allí ha residido aquel que se autocambió el nombre por el de Aarón, ellos tampoco son, en sentido estricto cristianos. Tampoco es en Brooklin, Pensilvania como dicen los Testigos de Jehováh, los cuales tampoco son cristianos.

¿Qué por qué los mormones y los Testigos de Jehováh no son cristianos? Porque no creen que Jesucristo sea Dios. Y, ¿porque los de la Luz del Mundo tampoco son cristianos?: porque junto con los dos anteriores no creen en la Santísima Trinidad, condición necesaria para alguien que se precie de llamarse cristiano.

9.-     Pero..., regresemos al tema sobre san Pedro, y sobre el Papa su sucesor. El Papa es quien hace las veces de Cristo en la tierra, es su Vicario, como Pedro lo fue y lo será su sucesor: apacienta mi rebaño, lo que ates y lo que ates quedará atado y desatado en el cielo.

El Papa es para nosotros la tangible presencia de Jesús, “el dulce Cristo en la tierra” como lo decía Santa Catalina de Siena; y esto nos mueve a quererlo. El Papa hace las veces de Cristo mismo, Maestro, Pastor y Pontífice, y actúa en su lugar –tal como Jesucristo se lo encargó-.

10.-   Aquellos que no han querido escuchar el Evangelio de Jesucristo son los que suelen criticar esa labor de entrega incondicional del Papa Benedicto XVI, le critican el que él continúe, al igual que Juan Pablo II, yendo a todos los rincones de la tierra a visitar al rebaño de Cristo, y no está cumpliendo más que su responsabilidad

No nos damos cuenta de que a él no le interesa la cantidad sino la dignidad de cada una de las ovejas de Cristo, es así como él va tanto a esos lugares en los que solamente hay 200 católicos, así como vendrá, si Dios es servido, a una tierra y a un país como lo es el nuestro, en el que hay aproximadamente unos 90 millones de fieles católicos.

“¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, por que esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán sobre ella.”

 

 

¿QUO VADIS?

“Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.

1.-     Envío un saludo especial a todos los Pedros, Pablos, Petritas y Paulitas, t Pedro Pablos.

Al mismo tiempo, les invitó a orar por nuestro Pastor, Don Francisco Robles Otega, que un día como hoy pero en el año 2003 hubo recibido de manos de Su Santidad Juan Pablo II, el Palio arzobispal. Se trata de una cintilla que se coloca sobre sus hombros y sobre sus ornamentos del arzobispo, hecha con lana virgen de oveja, para recordarle que es pastor y que sobre sus hombros debe llevar a las ovejas de Cristo.

Al mismo tiempo oremos porque el Papa Benedicto XVI le ha querido integrar al Colegio Cardenalicio, así como le ha integrado a la Comisión Pontificia para América Latina.

2.-     Una afirmación y una responsabilidad. Estoy seguro que nunca olvidarás que este es el mensaje que hoy hemos reflexionado,... y ojalá que también te lo aplicaras a ti mismo, y que se lo predicaras a los que están a tu lado, o bajo tu responsabilidad.

¿Cómo están las afirmaciones que prenuncias? Lo más lamentable de todo sería que en lugar de afirmaciones expresaras negaciones, o bien negaras con ese tu silencio culposo esa palabra que le suele dar aliento a los demás. Es precisamente la ausencia de estas palabras aquello que nos deja vacía el alma y frío el corazón.

Hace quince días, alarmado por el creciente número de atentados perpetrados contra la propia vida,... y esto en jóvenes y adultos, en ancianos y en niños, te compartía aquella reflexión del joven Jorge Luis Borges en una carta que escribe, ante el lamentable escape de la vida perpetrado por un amigo de su juventud. Borges acusa a este mundo en el que vivimos de no enseñar a amar a las personas:

 “No te culpo, no te juzgo, te comprendo. Naciste en este mundo tan bello, pero nadie te enseñó a oler las flores. No te culpo, no te juzgo, te comprendo. Naciste en este mundo tan maravilloso pero nadie te pidió que te detuvieras un momento a contemplar el cielo. No te culpo, no te juzgo, te comprendo. Naciste en este mundo increíble, pero nadie te dijo un día que te amaba.

No te culpo, no te juzgo, te comprendo.”

3.-     Cada quien es tal cual es, y no hay duplicados, nadie puede ser lo que lo es genéticamente, nadie puede ser sustituido, ni desechado, nadie puede pretender ser lo que no se es.

Una de las enfernmedades que marchita la vida de muchos es esa soledad en la que se nos sumerge por la incomprensión, por la indiferencia o por el abandono. La soledad puede ser un buen lugar para ir de visita, pero es un pésimo lugar para que nos quedemos a vivir allí.

¿Sabes? Hace unos veintiocho años leí un libro de una mujer llamada Rhea Zakich que se titula: Juego de Palabras.

Rhea Zakich en 1970 tuvo que ser operada para que le extirparan unos nódulos de la garganta, motivo por el cual durante el tiempo de recuperación inventó un juego de tarjetas para poder comunicarse con su familia. El juego contenía preguntas triviales como: ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre? Algunas preguntas giraban en torno al lugar que se prefiere para ir de vacaciones, los platillos y las estrellas de cine favoritas.

Otras preguntas eran mas serias: ¿Cómo defines el amor? Habla de algo que te cause temor. Define el éxito. ¿Qué sientes cuando alguien se ríe de ti?

El juego le sirvió para comunicarse con su familia y una vez que el médico le dio de alta manifiesta haber aprendido cinco lecciones sobre la comunicación familiar:
Primero: Escuchar, aprender a escuchar.
Segundo: No criticar ni juzgar.
Tercero: Hablar con el corazón: Dice que los niños suelen hablar con el corazón y que los adultos hablamos con la cabeza
Cuarto:          No presuponer.
Y lo más importante y que ahora te quiero compartir es la quinta lección: Demuestre su amor.

Narra la historia de una amiga llamada Carmen, quien era sumamente atractiva y gozaba de una excelente situación económica. Rhea pensaba que Carmen era la mujer que lo tenía todo. En el juego de su convalecencia, a ella le salió una tarjeta que le pedía hablar de algo que en su vida le hubiere lastimado:
-Cuando tenía yo seis años –relató, por primera vez-, mi madre me dijo que yo estaba demasiado crecida para que me besara, y cuando me iba al colegio ella se negaba a ofrecerme un beso para despedirme. Me sentí muy mal, que desde entonces todas las mañanas iba al baño y buscaba el pañuelo deshechable que ella presionaba entre sus labios para quitarse el cosmético. Llevaba conmigo ese pañuelo todo el día, y cuando quería un beso, pegaba a mi mejilla la mancha de la pintura labial.

4.-     Y tú afirmas o niegas ¿Cuáles son tus actitudes? ¿Cuáles son tus palabras?

¿Sabes? Decir palabras afectivas es una de las mejores formas de acariciar a las personas, así como el decir palabras ofensivas suele ser la peor forma de destrozar a las personas.

Y tal parece que el hombre solamente ve lo negativo en el hombre. Hoy se exalta la negación más que la afirmación. Nuestras palabras minan nuestra imagen y semejante divina por su dureza y  crueldad. Bien decía el escritor mexicano Antonio Gonzalez Caballero en su obra para teatro: "Una pura y dos con sal": "En nuestro tiempo tenemos la bomba atómica, sin embargo hemos olvidado a la verdadera fuerza de destrucción humana: la destrucción por la Palabra”.

¡Cuidado! Algunas veces decimos algo sin medir las consecuencias: "Me tocó conocer a una persona que repetía a manera de estribillo : "Está lloviendo, ¡ay me quisiera morir!", "¡Me quiero morir porque se me quemó el guisado!". "¡Ay! que dolor tan fuerte siento en la cabeza, quisiera morirme". Todos los días repetía su letanía y hasta parecía que fuera su jaculatoria favorita. La muerte parecía ser la solución a cualquier contrariedad,... y yo se que no lo decía con seriedad, pero las cosas cambiaron de rumbo cuando un día llega a su casa su hijo pequeño de primer año de primaria y le dice llorando: "Mamá ya quiero morirme, fijate que me pusieron un cinco..."

Tengamos cuidado con lo que pronunciamos en la vida y démonos cuenta de la incidencia de nuestras palabras en aquellos que nos rodean. Nuestras afirmaciones o nuestras negaciones suelen convertirse en una especie de discursos programáticos de las personas.

¿Cuáles son nuestros mensajes?

5.-     Te fijas como por ejemplo, hoy en día, los cumplidos son cosa rara, -suspira una dama que conocemos-, y añade: “Eso es malo, porque las palabras afectivas le dan cordialidad a nuestro trato con los demás”.

Y es cierto. Las palabras afectivas favorecen el estado de ánimo; nos dan sostén en los puntos que flaqueamos. Recuerdo haber leído que Mark Twain mencionó una vez que él pasaba hasta dos meses disfrutando de un buen cumplido que le hibiesen externado,… ¡dos meses!.

El mejor de los cumplidos lo escuche de los labios de Albert Einstein en un documental sobre su vida. Cuando lo entrevistaban le preguntaron a este genio: ¿quién le gustaría ser si pudiera volver a la tierra después de muerto?, repuso sin titubear delante de su esposa: “Si volviera a la tierra después de muerto me gustaría ser el segundo esposo de la señora Einstein.” La esposa se sonrojó.

6.-     Amigos muy queridos:

Hoy, Dios nos comunica un mensaje sin igual: Dios ama, cree y confía en el hombre, y le delega la responsabilidad sobre lo que más ama. Junto con el hablar de las afirmaciones es bueno que no dejemos a un lado nuestras responsabilidades.

Y es que algunos vivimos de los cumplidos y no queremos ser responsables: algunos preferimos pasar la vida viajando de aventón y nunca tomar el volante, nunca ser nuestros propios conductores. Viajamos de aventón en la mente y en la voluntad de otras personas.

Hay en la vida "quienes viajamos de aventón en el carro de los papás aunque estamos casados u ordenados, y es la mamá o el papá el que piensa o el que decide por nosotros. Hay quienes viajamos de aventón en el carro del hermano, de ése hermano que siempre nos soluciona los problemas. Hay quienes viajamos de aventón  en el carro del amigo que siempre ha inferido en nuestras decisiones. Es cierto que habrá algún momento en que esté con mi coche descompuesto y no sepa que hacer, pero es indigno que el otro tenga que pensar o decidir por mí, toda la vida”.

7.-     En una época plagada de permisivismo y de relativismo urge formar en la responsabilidad. Hoy, son muchos los psicólogos de pacotilla que ponen en mal a los psicólogos verdaderamente honestos al recomendar: Haz a un lado tus responsabilidades y camina por el camino que sea de tu agrado, ¡olvídate de los demás! ¡Vive tu vida!, Despreocupate de los demás y ocúpate solamente de ti...

¡Atención!, no estoy negando la necesidad de las afirmaciones, sino que las uno a ese mensaje de responsabilidad que debe ir con el de la afirmación.

Son los psicólogos de Hakuna Matata. Parece que cantan dicha canción de esta película de Walt Disney del Rey León. ¿Te acuerdas de la letra?:
Hakuna Matata, una forma de ser.
Hakuna Matata, nada que temer.
Sin preocuparse es cómo hay que vivir
a vivir así, yo aquí aprendí.

¿Te acuerdas de la película? ¡Qué triste, que mientras la comunidad esté muriendo devorada por las hienas, tu cantes, tu entones "el no preocuparse" como la forma de vivir!

8.-     Pero,.. regresemos a san Pedro y san Pablo que es nuestra fiesta:

¿Te acuerdas de aquella película del ¿Quo Vadis? En aquella vieja leyenda de ¿quo vadis? se cuenta que san Pedro huye de la persecución en Roma y que en el camino se encuentra con el Señor que se dirige en forma contraria y al reconocerlo y preguntarle: "¿Quo vadis Domine?" "¿A dónde vas Señor?" Le responde: "A Roma a morir por tí, ya que tú huyes”. Y nos narra la historia que san Pedro regresó a Roma y murió mártir por Jesucristo.

En nuestra vida, quiza nos pase lo mismo, es posible que mientras más nos olvidamos de nuestra obligaciones, el Señor vaya a cumplir y siga doliéndose por lo que yo no quiero hacer.

 

 

PARA MÍ, LA VIDA ES CRISTO.

 “Querido hermano: ha llegado para mí la hora del sacrificio y se acerca el momento de mi partida. He luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe. Ahora sólo espero la corona merecida, con la que el Señor, justo juez, me premiArá en aquel día, y no solamente a mí, sino a todos aquellos que esperan con amor su glorioso advenimiento.

Cuando todos me abandonaron, el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara claramente el mensaje de salvación y lo oyeran todos los paganos. Y fuil iberado de las fauces del león. El señor me seguirá librando de todos los peligros y me llevará sano y salvo a su Reino celestial”.

1.-     “Ha llegado para mí la hora del sacrificio y se acerca el momento de mi partida. He luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe,...”

Amigos muy queridos: Con el inicio del Año Jubilar Paulino, la propuesta del Papa Benedicto XVI que va del día de ayer, 28 de junio de 2008 al 29 de junio de 2009 para así conmemorar el bimilenario del nacimiento del apóstol San Pablo, hoy en su fiesta se nos ofrece la oportunidad de recuperar algunas líneas de su pensamiento.

2.-     El Apóstol san Pablo es, sin lugar a dudas, el escritor del Nuevo Testamento, que ha desarrollado la teología de la cruz con copiosidad y con  clara profundidad. Para el apóstol de los gentiles es en la cruz y en la debilidad del Dios, que se hizo hombre, en donde se ha manifestado plenamente la sabiduría de Dios y la fortaleza que sólo proviene de Él (1Cor 2,2).

San Pablo se dará a la tarea de presentar toda la carga salvífica del acontecimiento de la cruz, y lo hará pensando en los dos primeros destinatarios del mensaje del Evangelio: los judíos y los gentiles de cultura helénica.

Para el núcleo del judaísmo, la cruz es un verdadero escándalo; para el núcleo de los gentiles la cruz es toda una locura. Se trata de la locura como una de las reacciones espontáneas del hombre sumergido en una cultura como la grecorromana por la crucifixión, ya hemos mencionado su apreciación: para ellos la muerte en la cruz era un suplicio reservado principalmente para los esclavos (Flp 2,8). Y se trata del escándalo como una reacción de la cultura judía ante una muerte marcada por un estigma que era considerada como maldición divina, también lo hemos referido (Dt 21,22; Gal 3,13).

3.-     San Pablo iluminará esta locura y este escándalo con el acontecimiento de la resurrección. Por ser la resurrección el auténtico desenlace de la obra del crucificado, podemos constatar que en la debilidad de Dios se manifiesta su fuerza, y que en su aparente locura se manifiesta su superioridad sobre la sabiduría humana. Si la debilidad de Dios es más fuerte que la fortaleza de los judíos y la locura es más sabia que cualquier sabiduría helénica, es porque apuntan a algo que acontece en el centro de lo acontecido en la cruz, y que es realmente fuerte y sabio. Ello implica evidentemente que el Señor Jesús resucitó. Y lo implica de tal modo que la afirmación de la resurrección será inseparable de la crucifixión, ya que ambas realidades están objetiva y estrechamente unidas.

San Pablo presentará entonces un matiz nuevo y exclusivo de una teología que sólo puede ser cristiana, al mismo tiempo que ofrece a judíos y griegos un cristianismo que se convierte en una teología con rasgos insospechados por cualquier pensamiento humano. Se trata de una teología que entiende dinámicamente el escándalo de la cruz: como crisis ante el aparente fracaso de la cruz, pero como crisis que supone el viraje de dos términos en un espacio que separa el viernes santo del domingo de Pascua y que manifestará el sí del Padre eterno a la obra redentora de su Hijo.

4.-     La cruz no será, entonces, para san Pablo una ignominia, sino un título de gloria, primero para Cristo, luego para todos los cristianos. Se trata de Dios que ha clavado la sentencia de la ley en la cruz de su Hijo (Col 2,14s).

Por la sangre de Cristo derramada en la cruz hemos sido reconciliados todos los seres (Col 1,20). La cruz se yergue entre las fronteras de las economías del Antiguo y del Nuevo Testamento para suprimir las antiguas divisiones causadas por el pecado, restableciendo la paz y la unidad entre judíos y paganos para que no formen ya sino un solo cuerpo (Ef 2,14-18).

Y así, anque la veneración cristiana de la Cruz de Cristo no cobró auge sino hasta la primera mitad del siglo IV, desde tiempos remotos dicho símbolo había tenido una indudable importancia religiosa.

Se trata de la asimilación histórica y cotidiana del mandato del día de hoy: el que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí...”

4.-     Y así, apenas habían muerto aquellos primeros apóstoles de Cristo, y los cristianos harán práctica, camino, culto, testimonio y espiritualidad la doctrina de la cruz contenida en el Nuevo Testamento.

La Santa Cruz aparecerá pintada y grabada en las catacumbas, en las paredes y en los sarcófagos. Se le contemplará como el árbol de la vida.

El árbol de la cruz, que en los frescos de las catacumbas se representa como árbol florido del nuevo paraíso, y es tan amplio como el cielo y abre sus dos brazos para abarcar el universo. Los primeros cristianos mostraban con ello que la redención de Cristo no se limitaba a los hombres, sino que alcanzaba al universo todo.

5.-     San Pablo es tambièn el expositor por excelencia de la doctrina bíblica de la gracia.  A él se debe la acuñación del término Xáris con el sentido técnico que luego se hará común en el uso teológico. Dicho término es empleado masivamente por el apóstol, que hace de él “el concepto central de su comprensión de la fe cristiana”.

Ya en sus primeros escritos y probablemente bajo el recuerdo imborrable de su experiencia de Damasco, san Pablo reflexiona acerca del misterio de la vocación cristiana.

En continuidad con las ideas del Antiguo Testamento, afirma por de pronto que los creyentes lo son porque han sido objeto de una elección (1Tes 1,4;  2Tes 2,13) o de una llamada ( 2Tes 2,14;  Rm 8,28),  que es: gracia de nuestro Dios (2Tes 1,11-12; cf. 1Cor 3,9-10; 15,9-10); y no mérito del hombre, que “no debe atribuirse cosa alguna” (2Cor 3,5), puesto que es “recipiente de barro” que pone en evidencia “la fuerza divina, y no humana” (2Cor 4,7-9; cfr  12,10).

Esta idea de una elección libérrima, por gracia, no abandonará ya a san Pablo.  El “resto de Israel” subsiste porque “ha sido elegido por gracia” (Rm 11,6) y la gracia es “don de Dios” ( Ef 2,8). El prólogo de Efesios es un himno a esta predestinación graciosa, por la que Dios dispone santificar y glorificar en Cristo a los elegidos (Ef 1,11), predestinación que debe suscitar la certidumbre gozosa de haber sido alcanzados por la benevolencia divina, (Ef 1,7-11).

Estas ideas muestran la herencia veterotestamentaria de un Dios compasivo y misericordioso. Sólo que el apóstol cuenta ahora con un dato adicional para corroborar esa imagen divina: el hecho de que Dios "no se reservó ni a su propio Hijo, antes bien, le entregó por todos nosotros”, lo que permite “estar seguro” de que nada ni nadie “podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo” (Rm 8, 31-39).

6.-     El término Gracia  -empleado significativamente siempre y sólo en singular- sirve a san Pablo para designar la condensación de todos los gestos y etapas de la iniciativa salvífica divina, más su saldo resultante. Lo usa al comienzo y al final de muchas de sus cartas (1Cor 1,3; 16,23; 2Cor 1,2; 13,13; Ga 1,3; 6,18; Ef 1,2; 6,24; Flp 1,2; 4,23; Col 1,2; 4,18), no como mera fórmula protocolaria de salutación y despedida sino a modo de inclusión, como cifra comprendida del entero mensaje epistolar.

Este sentido englobante de la Gracia, aparece nítidamente en Rm 3,23-24. Todos los elementos del acontecimiento salvífico se dan cita aquí: la previa pecaminosidad universal; la redención de la misma en Cristo, que otoga la justificación; el don de la gracia divina, que hace inteligible el tránsito de un estado de pecado a un estado de gracia.

Esta gracia es más efectiva y radical que la mera compasión y misericordia divinas a las que apelaba el Antiguo Testamento; es el poder escatológico que aniquila el pecado del mundo para poner en su lugar la salvación universal.

El sentido totalizante que san Pablo otorga a Gracia se comprende mejor si se advierte que para él los contenidos concretos del término se identifican con la persona de Cristo.

La Gracia paulina no es algo, sino Alguien con mayúscula. Hay que decir además que el don es Cristo mismo: El es lo que nos ha sido dado graciosamente (Rm 8,32). La vida entregada de Cristo es la gracia por antonomasia y es la agraciante por antonomasia.

7.-     La salvación por gracia consiste en un ser vivificados y resucitados con Cristo (Ef 2,4-6). Esta concentración cristológica del concepto de gracia es la aceptación dominante de Gracia en el corpus paulino.

Los restantes significados del término son secundarios y operan siempre en función del sentido principal. Liberación: utiliza sistemáticamente el vocabulario derivado del sustantivo eleuthería. "Libera de la ley del pecado y de la muerte” no sólo a los humanos, sino a la entera creación (Rm 8,2.21.23);  el agraciado “ya no es esclavo, sino hijo” (Ga 4,7: cfr. Ga 5,1.13; 1Cor 7,22); la verdadera libertad está “allí donde está el Espíritu del Señor” (2Cor 3,17).

Esta doctrina de la libertad en y por Cristo tenía que resultar singularmente significativa en un mundo como el helenista, angustiado por el sentimiento trágico de una fatalidad inexorable, agobiado por el peso de las potestades cósmicas o las divinidades caprichosas y despóticas (cf. Ga 4,3.8-11; Col. 2,8). 

Pero servía también para desatar las múltiples ataduras que imponía a las conciencias el legalismo judaico, con su proliferación de normas, vetos y tabues (Ga 5,1-6; Col 2,16-23). Habrá oposición. Frente a ellos san Pablo va a hacer valer el axioma de la justificación por la fe, no por las obras de la Ley.

8.-     Recapitulando a san Pablo: Gracia, justificación, fe son tres conceptos neurálgicos de su soteriología. Cada uno de ellos implica a los otros dos y lo que resulta de esta tríada es un nuevo modo de ser, ‘ser en Cristo’. Expresión que san Pablo no se cansa de repetir y que denota un cambio radical de la condición humana, tanto en el nivel ontológico como en el operativo (2Cor 5,17); en la raíz de esta mutación está el hecho ya apuntado de que la gracia de la justificación por la fe consiste en un vivir Cristo en nosotros; el ser en Cristo equivale en realidad al Ser Cristo en Nosotros.

La justificación produce la unión interpersonal, la comunión vital entre Cristo y el cristiano. Empeñémonos pues, para lo que tenemos un año por delante, en profundizar el mensaje cristiano que cambió la vida de san pablo y que puede cambiar a vida de cualquier persona.

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