Domingo 29 de Abril de 2007_______Pbro. Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx

 

NO CARGAR A LAS OVEJAS EN LA CONCIENCIA.

“Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás; nadie me las arrebatará de mi mano. Me las ha dado mi Padre, y él es superior a todos. El Padre y yo somos uno”.

Momento 1

Momento 2

Momento 3

Momento 4

Muy querido amigo de la Parroquia del Rosario:

El Evangelio de Jesucristo Buen Pastor, la decisión de la Asamblea del Distrito Federal a favor del aborto en esta semana que concluimos, así como la fiesta del día del niño que se efectuará el día de mañana me conducen a elaborar esta reflexión en torno a la práctica del aborto.

2.-     Para ello quisiera compartirte una serie de frases que nos pueden ser útiles y suscitar una reflexión adecuada en torno a este tema tan difícil.

Este es un fragmento del Juramento de Hipócrates de Cos que los médicos hacen para guardar una ética clínica: “No me avendré a pretensiones que afecten en la administración de venenos, ni persuadiré a persona alguna con sugestiones de esa especie; me abstendré igualmente de suministrar a mujeres embarazadas pesarios o abortivos”. [460-377 a.C.].

La Beata Madre Teresa de Calcuta ha afirmado: “Es algo muy pobre decir que un niño debe morir para que tú puedas vivir como lo deseas”.

Menciona Jesús Poveda de Agustín algo interesante: “Cuando el gobierno ve a un ecologista jugarse la vida por un huevo de halcón, ve en él un héroe, y cuando ve a un pro-vida en la puerta de una clínica abortista, ve en él a un fanático”.

A continuación, te coloco tres textos del doctor Jerôme Lejeune que, sin duda, te pueden ayudar: “Es mejor cargar a un bebé en brazos que cargarlo en la conciencia”.

"La genética moderna se resume en un credo elemental que es éste: en el principio, desde la primer célula, hay un mensaje, este mensaje está en la vida y este mensaje es la vida".

 “Hoy sabemos que la vida es muy parecida a lo que sucede con un disco en el que se ha grabado música. En el disco no hay notas. En la reproductora no hay músicos ni instrumentos. No obstante, debido a que la información ha sido codificada en el momento en que era recibida por un micrófono y luego transmitida al disco, el lector óptico puede leer dicha información, dar impulso a los altoparlantes, y así, lo que se reproduce no son los músicos ni las notas de la partitura, lo que se transmite, si usted está escuchando "la pequeña serenata", es el genio de Mozart.

Exactamente de la misma manera se ejecuta la sinfonía de la vida. Está escrita mediante un código muy especial en la molécula de DNA, y la primera célula es la primera parte del reproductor, que descifra el código y toca vida humana.

Si la información que está dentro del reproductor -esa primera célula- es información humana, entonces este ser es un ser humano. Sabemos que inicialmente hay un mensaje, y si este mensaje se deletrea al estilo humano, forma lo que es un ser humano. Comprendemos que la materia es solo materia. Pero la materia puede estar animada por determinada información que le da forma y permite la construcción de un nuevo ser. Ahora, dependiendo de si uno es un melómano o un aficionado, reconocerá más pronto o más tarde, que en el reproductor se ha puesto un disco de "la pequeña serenata". Si usted es un melómano de verdad, al segundo compás reconocerá la música. Si es un aficionado necesitará escuchar toda la cinta antes de decir: "Ahora sé que se trata de la pequeña serenata". La ventaja de la genética es que la ciencia es devota de la vida: nos damos cuenta de que se trata de la vida tan pronto se ejecutan los primeros compases”.(Jerôme Lejeune, testimonio que dio ante la Asamblea Legislativa del Estado de Louisiana (USA) el 7 de junio de 1990, All About Issues, Vol. No. 5, otoño de 1991, pp. 17-20.)

3.-     ¿Qué te parecieron los textos anteriores?

¿No te has fijado como, hoy en día, en dónde no se promueve la continencia sexual se pretende infringir la continencia de una vida?

Continencia sexual suele ser una palabra que amarga la existencia de no muy pocos, algunos por ser adictos al pan-sexualismo; otros que, por el afán de defender algunos derechos individuales, van negando los compromisos sociales y sostienen nuevas expresiones de anarquía.

Ante la polémica generada por la discusión y promoción en las Cámaras de una ley que permita interrumpir el embarazo hasta antes de las doce semanas de gestación; así como por la expresión pública de la Iglesia Católica sobre la posición cristiana, defendiendo el valor de la castidad y el ejercicio de una sexualidad responsable abierta al amor y a la vida dentro de una estructura conyugal, te quiero invitar para que consideremos por un momento dos factores: el valor de la continencia y el significado de la vida en gestación.

El término continencia es un concepto con dos posibilidades aparentemente contradictorias: por un lado significa reprimir y por el otro moderar y encausar.

Si se entiende por continencia aquello que bloquea se podrá argumentar que es una práctica represiva, si se comprende como la capacidad de autogobernarse ingresará entonces el factor humano, convirtiéndola en un medio y no en un fin.

La sexualidad es un don de Dios. Al revés de los animales, que sólo ejercen la función reproductiva en época de celo, el hombre la puede realizar en cualquier época. De allí la necesidad de que la inteligencia, el dominio de sí mismo y el amor sincero sustituyan al mero instinto en la conducción de la vida sexual.

4.-     Y, ante una sexualidad que no es contenida, hoy se dispone de la continencia de la vida.

Hoy, no queremos percibir que el tema del aborto más que un aspecto de salud y economía, o una discusión de moral y religión, es un problema de humanidad.

A este respecto, parafrasearía a Julián Marías: “Legisladores, Médicos, Sector Salud e Iglesia tienen derecho a equivocarse, pero no tienen derecho a mentir”.

¡No traspasemos la frontera de la barbarie atentando contra la dignidad del hombre! La vida humana es, desde su concepción, un valor intrínseco que posee sus propios códigos genéticos, únicos e irrepetibles.

La Iglesia tiene el deber de recordar que un hombre existe en donde antes existió un niño. Un niño existe en dónde antes existió un bebé. Un bebé existe en dónde antes existió un ser en gestación, aunque apenas fueren doce semanas, o así fueren veinticuatro horas. Si aplastamos los brotes jamás existirán los árboles, y si cortamos las flores jamás existirán los frutos.

5.-     Recordando las virtudes de Jesucristo, Buen Pastor, hablemos pues, sobre el gran regalo de la paternidad y de la maternidad:

Yo sé que sobre nuestra primera entrada, que es el nacimiento, las personas no parece que podamos hacer mucho, dado que no estamos por el momento en circunstancias conscientes de poder alterar los acontecimientos o nuestra manera de recibirlos. Pero sí podemos hacer dos cosas.

Primero: los padres, y más aún las madres en el papel que les es correspondido en gestación y nacimiento, pueden influir en que la entrada en el mundo del nuevo ser sea lo más benéfica posible y constituya un primer principio ejemplar de todas las entradas subsiguientes que corresponderán al neófito a lo largo de su vida.

Y, segundo, todos nosotros, al aprender algo sobre la influencia que esa primera entrada de gestación y nacimiento tiene en la vida  y la ha tenido también en la nuestra, podemos entendernos mejor a nosotros mismos, y saber por qué reaccionamos algunas veces como reaccionamos, y así ir mejorando las demás entradas parciales que nos esperan en el resto de nuestra vida.

¿Sabes? El doctor Thomas Verny ha escrito un libro sobre “La Vida secreta del niño antes de nacer” en el cual nos refiere la importancia de los cuidados y de la vida prenatal: Él trabaja en una casa de maternidad que dirige. Menciona que los descubrimientos recientes en la neonatología se conocían por intuición desde los años cuarenta, pero que los medios actuales permiten ver y demostrar lo que en aquel entonces sólo se intuía y conjeturaba.

El caso más interesante de los que presenta es el del director de la Hamilton Philarmonic Symphony de Ontario, Boris Brott. En el ejercicio de su oficio como director de orquesta, le llegó el momento de dirigir conciertos de violonchelo y orquesta, entre los cuales se ubicaban los del célebre Franz Joseph Haydn, Luigi Boccherini, Antonin Dvorák, Charles Camille Saint Saëns y Eduard Elgar.

Menciona que en el mundo de la dirección musical el dirigir una nueva obra, con un solista que tiene su propia reputación, estilo e incluso caprichos, requiere del director mucho estudio, atención y dominio antes de enfrentarse a los ensayos, y Brott lo hizo de manera concienzuda y segura. Cada concierto le llevó un buen tiempo hasta dominarlo, pero notó una cosa curiosa: El concierto de Antonin Dvorák que no es precisamente uno de los más fáciles, le resultó sumamente sencillo, de tal manera que casi a una primera lectura se encontró listo para el ensayo. ¿De dónde le vino esta facilidad? Él mencionó su perplejidad a su madre, que era profesora de violonchelo, y entonces ella se lo explicó. Ella había estado aprendiendo precisamente ese concierto cuando estaba embarazada de él. De ahí le venía su habilidad en los ensayos y en la ejecución, fue a través de la memoria pre-natal que adquirió la facilidad de dominar la complicada partitura. Había empezado pronto el aprendizaje.

El Doctor Verny dice que el bebé en gestación es el mejor alumno por dos razones: porque no tiene otra cosa que hacer y porque no tiene prejuicios ni defensas ni distracciones que le impidan el aprendizaje.

Él mismo menciona que los autores favoritos de los no-nacidos son: Antonio Vivaldi es el que se lleva la palma por sus ritmos alegres, sencillos, inocentes, que les llevan a disfrutar de las cuatro estaciones, cada una en su estilo y en su belleza, como para decirnos que desde el calor del verano hasta el frío del invierno pueden resultarnos artísticos si los sabemos acoger cada uno a su tiempo. Ludwig van Beethoven menciona que les asusta a los niños, y dice que hay razón en ello porque expresa traumas y extremos aunque sean artísticos, y ¡claro! que la música rock destroza a los niños.

Menciona también el médico que fumar no le ayuda al bebé en gestación, por química y por reducción de oxígeno. El doctor menciona que el bebé pasa un mal rato cuando su madre fumaba. Y es que surge la sensación prenatal de estar en una zozobra que provoca también la ansiedad prenatal: ¿Cuándo volverá este mal rato? ¿Cuánto tardará? ¿Cuánto durará? ¿Hasta cuando tendré que aguantarlo? ¿Y si aumenta? La espera incierta provoca ansiedad al bebé en gestación.

Kristina es el nombre de una niña recién nacida que le presentó al doctor Verny un caso difícil. Sencillamente, ella se negaba a recibir el alimento del pecho de su madre. Kristina no se amamantaba en absoluto. La bebé tomaba el biberón con gusto, pero rechazaba la leche materna. El médico en el desconcierto le pidió a otra madre en lactancia que probase a darle pecho a la niña, y sucedió lo inesperado: la bebé tomó leche del pecho de aquella otra mujer. Ahí había algo que investigar, y el doctor lo hizo con mucha delicadeza pero con firmeza. Él le preguntó directamente a la madre: ¿Quería tener usted a la niña?. Ella contestó que no, que no quería un hijo, y que cuando se supo embarazada se decidió a abortar. En cambio, su marido intervino a favor de tener al niño, y fue así que nació Kristina.

La vida se inicia desde el vientre materno, ojalá que nunca lo olvidáramos. Yo sé que el nacimiento de una nueva vida es como el abrir una puerta desconocida: tiene el vago sabor de lo desconocido, y despierta la sensación de pasar a un momento nuevo, en el que se manifestará de manera impredecible la confusión mundana.

¡Cuánta razón tiene Jerome Lejeune el médico francés que ha mencionado lo siguiente: “Es mucho menos pesado tener a un niño en brazos que cargarlo sobre la conciencia”.

Felicidades por el doble regalo recibido de Dios en el nacimiento de tus hijos.

PASTORES GRADUADOS.

“Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás; nadie me las arrebatará de mi mano. Me las ha dado mi Padre, y él es superior a todos. El Padre y yo somos uno”.

1.-     Querido amigo:

Cuando los hombres nos hemos puesto a construir imágenes de Dios, normalmente nos suelen salir muy mal.

Algunos han pensado que Dios está sentado en un mullido sillón de nubes: ellos han querido hablar de un Dios majestuoso y referirnos al Dios omnisciente, el que lo sabe todo, pero resulta que les salió un Dios “lejano, distante”.

Otros han tenido la brillante idea de plasmar un gran ojo en medio de un triángulo para hablarnos de la omnipresencia de Dios, un Dios que está en todas partes; y el resultado ha sido un Dios detectivesco, que produce más miedo que confianza.

Finalmente otros han querido corregir pensando en que una mano es la mejor expresión de la divinidad, para con ello pensar en el poder, pero pareciera que esa mano resultó ser más una mano ejecutora que una mano que acaricia el rostro de los hombres.

2.-     Jesús, que conocía muy bien el corazón del hombre y las ansiedades y necesidades que en él se producen, nos quiso dar una imagen inigualable de Dios; lo presentó,... mejor dicho se presentó como el Buen Pastor.

Hay dos momentos en que Jesús quiso servirse de la imagen del Pastor para hablar de Dios. Cuando quiso referirse a la misericordia que brota del corazón de Dios, lo insinuó como un pastor que en medio de la noche deja a las demás ovejas y va en busca de la oveja perdida.

En otra oportunidad, que es la que nos refiere el Evangelio del día de hoy, Jesús dijo que Él era un buen pastor que conocía a todas las ovejas, y que las llamaba por su nombre.

¿Sabes? En las catacumbas de Santa Priscila, lugar al que llegaban a descansar los restos mortales de los primeros cristianos para recibir allí como Iglesia el regalo de la resurrección, lugar en el que los primeros cristianos utilizaban para celebrar la liturgia del cristianismo, sí a causa de la persecución a que eran sometidos pero también, porque en su martirio contemplaban el triunfo de Jesucristo, muerto y resucitado por todos los hombres;... allí en la catacumbas de Santa Priscila, en Roma, se encontró que los primeros cristianos habían grabado en las paredes la imagen de un fornido pastor, que llevaba una oveja sobre las espaldas. Así les gustó a los primeros cristianos de las catacumbas –perseguidos y marginados- imaginar y recordar a Jesús. Cada uno de ellos se sentía como esa oveja. Eran llevados sobre los hombros de Jesús y por eso se sentían muy seguros. Cuando Jesús se presentó como buen pastor, quiso que lo sintiéramos así: vivo, amoroso, cercano y pastor responsable que no deja las ovejas solas en el peligro, sino que las carga sobre los hombros y las lleva a “verdes prados y aguas tranquilas”. Cuando nos lleguemos a sentir como esas ovejas sobre los hombros de Jesús, sabremos de verdad, cómo es Dios, y nuestros temores se los llevará el viento.

3.-     La vida y la entrega de Cristo ha sido la expresión más pura de aquellas características que Él mismo nos propuso como descriptivas del ser y del quehacer del Buen Pastor: escuchar, conocer, seguir, dar la vida, evitar que sean arrebatadas.

Y aquí está la diferencia y la solución a nuestros problemas: Dios conoce las ovejas y ama a cada uno personalmente. Se trata de la respuesta que brota de la fe para solucionar el problema de la soledad y la ansiedad que conlleva.

Las dos cualidades del Buen Pastor son el conocimiento personal íntimo de sus ovejas y ese amor único que se convierte en la voluntad de protegerlas aun a costa de su propia vida. Conocimiento y protección son las dos cualidades que Jesús reivindica para sí y que pide a todos aquellos que de una o de otra manera ejercemos el oficio de pastores en la Iglesia, aún pensando que la porción de su rebaño se circunscriba al espacio físico de tu propia casa.

Conocer no es tan sólo la pura información intelectual. Conocer engloba los conceptos de intimidad y relación personal. El conocimiento es algo íntimo, personal y profundo. Es esto lo que le lleva al conocimiento de nuestras debilidades, necesidades y buenos deseos... antes de que se los expongamos.

Vivimos en esta sociedad tecnificada en la que el hombre se convierte en una clave, en un número, un código o en un caso.

En esta sociedad en donde los nombres ya no  importan tanto en la escuela, como en el trabajo o en el hospital, debemos escuchar el mensaje de aquel para quien seguimos y seguiremos siendo personas.

El Señor nos invita para que reconocozcamos a los otros como “personas”, esto es un hecho de grandes consecuencias que nos conducirá demasiado lejos, incluso hasta el umbral de la verdad suprema. El reconocer al hombre como persona significa respetar la propia y la ajena inviolabilidad, darle un espacio a nuestra dignidad, reconocer el valor de la individualidad, respetar la interioridad de cada uno y garantizar el ejercicio de nuestra libertad.
Cada oveja es distinta, cada una tiene cualidades y cada una tiene necesidades distintas.

Y esto nos dice tanto a todos... Somos tantos los que estamos enterados de todo, pero ni siquiera imaginamos aquello que en este momento le quita el sueño a mi padre, no conozco acerca de la enfermedad que aqueja a mi madre, ni siquiera te has enterado que tu hijo está pasando por momentos sumamente complicados.

Hoy el hombre se ha alegrado de descubrir rasgos de vida en Marte. Es curioso, buscamos vida en Marte a 320 millones de kilómetros cuando no hay vida en nuestras propias casas.

Hoy, nos hace falta la cercanía, lo cual nos dará los elementos del conocimiento personal.

4.-     Muy queridos hermanos:

El Evangelio del día de hoy, nos muestra a Jesucristo como el Buen Pastor no tan sólo para que admiremos la bondad  y el amor del Señor sino para presentárnoslo como ejemplo a seguir por todos los que tenemos una autoridad sobre los demás.

Recuperemos el modelo para que revisemos nuestros ejercicio:

En el ideal cristiano: No hay peligro que le pase a las ovejas, que no lo sufra primero el pastor. Y lo peor de todo es que el día de hoy nuestros rebaños se han dispersado, las ovejas caminan solas.

El buen pastor camina delante de la ovejas, porque es aquel que vive lo que pide, sin embargo nosotros solemos separar lo que enseñamos de lo que vivimos y es entonces que perdemos autoridad.

Para el Buen Pastor cada oveja es importante, cada oveja es única e irrepetible. El buen Pastor deja las ovejas en un lugar seguro y se dispone a buscar la que se le perdió.

El día de hoy, parecería que los pastores lejos de querer dar la vida por las ovejas, estamos pidiendo la vida de las ovejas, sobre todo en una subcultura o contracultura de lo deshechable en donde la vida desde su gestación va a parar al bote de la basura.

5.-     No se si alguna vez hayas escuchado el siguiente texto que escribe Edgar Guest:        

"¿Cuánto cuestan los bebés?"
me preguntó el otro día.
"Cuestan mucho -respondí-,
mucho vigilar la cuna,
muchas horas de vigilia,
muchos dolores y aflicciones,
muchos sustos y temores,
y lágrimas que vertemos
para pagar nuestros niños,
pero el precio es merecido."

Al mal pastor lo único que le  preocupa es la propia gloria y el propio interés y esto es lo que transforma al pastor en mercenario.

Para hablar de mercenarios tendríamos que pensar no tan sólo en el dinero, sino en esos momentos en que se piensa en el prestigio personal, éxito, popularidad, lecturas del propio papel con clave de poder y de dominio, cuando en vez de servir se sirve de las personas, cuando las ovejas se vuelven instrumentos para los propios fines.

Quienes contemplan su vida y sus compromisos al frente de una porción del rebaño de Dios como Vocación son los que pueden vivir plenamente su ser pastores, los que lo ven como una profesión se convierten automáticamente en mercenarios.

El asalariado... abandona las ovejas cuando ve venir el lobo y huye; y el lobo hace estragos y las dispersa.

El lugar del padre es insustituible, puede haber subsidiaridades pero nunca podrán compararse con la función de aquellos que deben asumir la guía del rebaño.

6.-     La grey se alimenta sobre todo de la disponibilidad a “dar la vida”.

Se conocen las ovejas en el momento en que uno es capaz de pagar ese precio. Si las ovejas no valen nuestra vida, el primero que se ha equivocado es aquel que usurpa el lugar del Buen Pastor.

Estar activos en nuestras obligaciones un rato es  relativamente fácil, porque a todos nos alcanza el corazón para emocionarnos y comprometernos por un momento. Lo difícil es estar activos de tiempo completo, en una actividad, en ocasiones frenética, por dar y darse a cada momento, por amor a Dios a los demás.

Lo que distingue al Pastor del Asalariado es  el amor y la duración en lo que se realiza. El Pastor hace las cosas de tiempo completo, sin horario y sin condiciones temporales ni de ningún otro tipo. El asalariado tiene sus turnos, tiene sus vacaciones, espera su recompensa monetaria, piensa sólo en sus beneficios y no llega comprometerse del todo.

¿Cuántos de nosotros, cuántos de los que estamos presentes parecemos más asalariados que buenos pastores para los que se nos confiaron?

 

PASTORES SEGÚN EL CORAZÓN DE DIOS.

“En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás; nadie me las arrebatará de mi mano. Me las ha dado mi Padre, y él es superior a todos. El Padre y yo somos uno”.

1.-     Muy queridos amigos:

En este domingo, en el que el que la Iglesia consagra su reflexión al Evangelio que nos habla de Jesucristo Buen Pastor, es conveniente, en primer lugar, invitarlos a elevar a Dios una plegaria para pedir que siga iluminando y asistiendo a nuestro Arzobispo Don Francisco Robles Ortega.

El día de ayer celebramos el cuarto aniversario de la toma de posesión pastoral de Don Francisco en nuestra arquidiócesis.

Resulta necesario, que hoy invite a los fieles de nuestra comunidad diocesana de Monterrey para que continuemos elevando nuestra oración piadosa, por aquél que ha sido investido con la túnica del Pastor y a quien Cristo le ha confiado la porción de su rebaño que peregrina en estas tierras regias.

Así mismo, al meditar este Evangelio que nos muestra el semblante de Cristo, Buen Pastor, Dios verdadero, manifestamos reconocer en nuestro arzobispo el rostro del Buen Pastor, a imagen de Cristo, y que ha venido a ofrecer al rebaño de Jesucristo: su jovialidad, su sabiduría, su ecuanimidad, su educación, su buen ánimo, su nobleza, su sencillez, su magnanimidad..., en fin, todos esos talentos con que Dios le dotó en lo personal y especialmente esas gracias conferidas por el Buen Pastor para que él sirva mejor a su pueblo santo.

Es necesario, que todos y cada uno de nosotros cristianos católicos seamos conscientes de que Don Francisco Robles Ortega, sucesor de los apóstoles, participa de la plenitud del sacramento del orden, y que él es principio y fundamento visible de la unidad en la Iglesia de Cristo en Monterrey que ha sido confiada a su servicio pastoral.

2.-     La congruencia exige que este y todos los días oremos por aquel que es presencia viva y actual de Cristo “Esposo, Pastor, Siervo y Obispo” de nuestras almas.

Elevemos una súplica a Dios por aquel que también es el ecónomo de la gracia del supremo Sacerdocio, y que Dios le permita ordenar muchos nuevos y muy santos sacerdotes para nuestro pueblo que ha sido llamado a la santidad.

No olvidemos que son nuestros obispos aquellos que orientan todo su ministerio de evangelización al servicio de la esperanza en el corazón de los hombres.

En su rostro percibimos la imagen de la bondad del Padre, al mismo tiempo que nos hace presente a Jesucristo como Buen Pastor.

Somos conscientes de que él ha recibido la plenitud del Espíritu Santo, y que es por este Espíritu, por el cual  seguirán emergiendo en su vida todas las enseñanzas cristianas e iniciativas ministeriales.

3.-     Hoy, domingo del Buen Pastor, quiero invitar a esta grey amada, al pueblo santo de Dios para que eleve también una plegaria al Señor por sus pastores en general.

Les invitarlo a elevar una súplica, puesto que estoy convencido de que Don Francisco necesita de la asistencia de Dios para amar más la salvación de las ovejas que la propia vida.

Ruego a Dios por aquel que también tiene la misión de guardar silencio con discreción cuando es necesario y tiene la obligación de hablar cuando sea útil, de tal manera que nunca diga lo que tiene que callar ni deje de decir aquello que debe manifestar.

Hoy, quiero pedirle a Dios por aquel que mucho antes de tener su prioridad en el querer ser amado por sus ovejas debe buscar el ser amado por Dios, para que así en la fidelidad del servicio a Dios no tema perder el afecto temporal de los hombres, ya que esto suele ser tan frecuente en la vida de los pastores.

Hoy, elevo también una súplica por aquel que debe orar sin cesar y que debe buscar el ser ministro de la unidad en medio de la diversidad de los dones y los carismas.

Elevo mis intenciones a Dios por aquel que en su ministerio no debe ser un centinela silencioso ni un Mercenario que huya atemorizado por el lobo, sino, al igual que Cristo, debe ser un pastor en acecho, espabilado, velando sobre el rebaño del Señor.

Pido a Dios por aquel que siendo el pastor del rebaño de Cristo debe vigilar que todo se haga con su autorización, pero que él mismo no debe hacer nada en su vida ministerial sin consultar a Dios y pedirle en la oración su propia autorización.

Ruego por aquel que, en medio de nuestra comunidad diocesana, se sabe cristiano y obispo.  Y que sabe que el ser cristiano se le ha dado como un don propio; y que el ser obispo, en cambio, lo ha recibido como un don para el bien de su pueblo.

Pido, este día, y les invito a orar por aquel que en su condición de cristiano debe pensar con seriedad en su propia salvación; y que en su condición de obispo deberá ocuparse de la salvación de todo el rebaño.

Oro esta tarde, por aquel que, tal como lo dice san Agustín, debe saberse que es pastor y no solamente un custodio de paja, no solamente un espantapájaros. Los espantapájaros son puestos en el campo de la siembra para evitar que las aves se coman los granos, pero el pastor debe de guiar, predicar, corregir, reprender y correr todo tipo de riesgos. Le pido a Dios por Don Francisco que ha venido a una sociedad como la nuestra que pareciera que prefiere más los espantapájaros aún sobre los pastores del rebaño del Señor, quieren ministros de adorno y no celosos custodios de la verdad.

4.-     Considero oportuno el que, en este domingo de Jesucristo Buen Pastor, también profundicemos en torno al ministerio de los sacerdotes que hemos de colaborar cercanamente con aquel que lleva en su mano el cayado del pastor bueno.

Es conveniente, que en este domingo que es jornada universal de oración por las vocaciones sacerdotales, le pidamos a Dios que a los sacerdotes de nuestras distintas comunidades parroquiales y de nuestro seminario, a los seminaristas de nuestra casa de formación y a todos los jóvenes que tienen inquietud por la vida ministerial a favor del pueblo de Dios, nos ayude a entender:

Que los pastores no podemos ni debemos estar separados del rebaño, sino que formamos parte de él, sometidos a todas y cada una de las exigencias de la vocación cristiana.

Que el sacramento colectivo del sacerdocio bautismal exige ministros que lo concreten en cada tiempo y lugar, y cuya tarea será construir el templo espiritual para santificar a la humanidad y al mundo.

Que los ministros ordenados, en la Iglesia Católica, somos instrumentos vivos de Cristo mediador y no solamente delegados de un pueblo sacerdotal.

Que el sacerdocio ministerial se ubica entre el sacerdocio de Cristo y el de los bautizados, que nos coloca ante los bautizados como servidores y ante Cristo como sus instrumentos.

Que lo sacerdotal de nuestra actividad no está única y sencillamente en las funciones y servicios, sino en nosotros mismos.

Que nuestra labor sólo podrá ser auténticamente sacerdotal, a imagen de la de Cristo, si la realizamos con la dedicación de nuestra propia persona.

Que nuestra participación del pastoreo sacerdotal de Cristo está caracterizada y penetrada por la muerte en la cruz.

Que nuestro ministerio, exige que nuestro vivir sea una vida dominada por Cristo como centro de gravedad de todas y cada una de nuestras acciones.

Que nuestro testimonio de Cristo solamente podrá nacer de la profundidad de la unión con Él.

Que cuanto más nos desprendamos de nosotros mismos para dejar lugar a Cristo en nosotros, tanto más se hará Cristo visible, a través de nosotros, en medio de la comunidad.

Que nuestro celibato sacerdotal debe ser una expresión de un servicio incondicional a nuestro pueblo sacerdotal, caminando sin reservas tras las huellas de Cristo.

Que seamos conscientes de que nuestra opción celibataria por amor a Cristo, solamente será fruto de una decisión de fe y de una experiencia de la gracia de Dios.

Que nuestro ministerio sólo puede hallar su culminación allí en donde la Iglesia alcanza también su punto culminante: la celebración de la Santísima Eucaristía.

Que recordemos que gozamos de la amistad de Cristo, porque nos ha revelado sus misterios y por el don de su entrega en la cruz.

En fin, el día de hoy le pido a Dios nuestro Señor, que ilumine el corazón de nuestros jóvenes, para que así puedan responder con la generosidad a la generosidad que Dios ha tenido para con ellos.

LA OVEJA ES MÁS IMPORTANTE QUE EL PASTOR.

 “En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen”.

1.-     Muy queridos amigos:

El día de hoy deseo enviar un saludo a los hermanos que se encuentran recluídos en centros de readaptación social. Lo inusual del saludo no radica en que sea para ellos, sino en que usualmente envío los saludos en el tercer segmento.

La razón de romper con el esquema ordinario se ubica en el percibir en ustedes uno de los sectores más importantes en el rebaño de Cristo, Buen Pastor, y con ello de la Iglesia y de todo cristiano.

2.-     En este cuarto domingo de Pascua, fiesta de Jesucristo Buen Pastor, antiguamente la Iglesia visitaba de una forma especial los centros de reclusión, viendo en todos ustedes no tan sólo el rostro de las ovejas de Cristo, puesto que lo son, sino el rostro del mismo Cristo, quien sin aceptar ningún tipo de negociaciones nos ha manifestado, que todo aquello que hagamos con ustedes lo hemos hecho con Él mismo.

Los ojos del cristiano al contemplarles a ustedes, parecen no enviar la información inmediatamente al cerebro sino al corazón de un creyente. De allí que mucho más que la razón, son la fe y los sentimientos los que generan la interpretación adecuada sobre lo que ustedes significan para nosotros. Para todo mundo ustedes podrán ser personas irredentas, desadaptados, irreformables, condenados, casos perdidos, pero para un bautizado ustedes son hijos de Dios, son hermanos, y mucho más que todo esto,.... ustedes son Cristo para nosotros.

¡No!, no te apresures a descalificar mi comentario, te pido que me des una oportunidad de hablarte, de comentarte aquello que al haberlo dicho Jesucristo fue tan claro y tan directo, que no debiera necesitar un solo comentario en nuestra vida.

 “¿Quiénes son los que llenan nuestras cárceles?”: “En la cárcel está Cristo” Él mismo lo ha afirmado en los versículos 31 al 46 del capítulo 25 en el Evangelio de san Mateo. Independientemente de que tras las rejas estén católicos o no católicos, Jesucristo nos dice: “Entra al gozo de tú Señor porque estuve preso y me visitaste”, ¿cuándo Señor? – le preguntaremos- y Él nos dirá: cuando lo hiciste con uno de estos pequeños, conmigo lo hiciste”. O bien nos dirá: “aléjate de aquí maldito, porque estuve preso y no me visitaste”, “pero... ¿cuándo Señor?” – le preguntaremos- y Él nos dirá: “cuando no lo hiciste con uno de estos pequeños, conmigo tampoco lo hiciste”.

4.-     Queridos hermanos en el cautiverio:

Es domingo del Buen Pastor y les quiero decir, que Jesucristo piensa en ustedes, que no les abandona, sino que busca a la oveja que se le pierde momentáneamente. Él no vino por los justos sino por los pecadores, no son los sanos los que necesitan del médico sino los que nos experimentemos enfermos.

¡Sí!,... por ustedes, y por todos aquellos que un día experimentamos la inconsistencia de nuestra fragilidad, Cristo ha dejado a las ovejas buenas en un lugar seguro, para ir en nuestra búsqueda. ¿Y quién de nosotros no se ha sentido un día incapaz de hacer el bien que quisiera hacer y qué sabe que debe hacer?

Más allá de la gran verdad que les he recordado, quisiera compartir otra gran verdad del cristianismo: Cristo estuvo en donde ustedes están, él vivió lo que ustedes viven, y mucho más que eso. ¡Ojalá que ustedes que están recluídos y los que estamos afuera de dónde ustedes están pero que vivimos recluídos en la prisión de nuestro egoísmo tuvieran la ocasión de ver la película de la Pasión de Jesucristo! ¡Ojalá que sus autoridades la consiguieran para que la pudieran ver!

Pero,... independientemente lo anterior,... Les quiero recordar que Cristo conoció los separos judiciales de su tiempo, que Cristo fue acusado falsamente, que fue abandonado mientras vivía un proceso que tuvo como desenlace el más injusto de los veredictos sobre la tierra. El decir que Cristo estuvo preso, no es un recurso de oratoria, ni fue un simulacro. Cristo fue tratado con altivez e injusticia por los guardianes del orden en su tiempo, y al ingresar al reclusorio, a los separos judiciales fue despojado de sus pertenencias y fue torturado por aquellos que tenían la aplicación de la justicia en sus manos.

Jesucristo, el Buen Pastor, estuvo despojado de su libertad y habiendo pisado un lugar, como aquel en el que ahora tú te encuentras, Él santificó cada rincón de los lugares en los que ahora tú experimentas la soledad, ¡y, la verdad, no debieras sentirte sólo!.

El Señor se ha pasado las primeras horas del viernes-santo caminando de Anás a Caifás y de Herodes a Pilato, para acompañarte y sacar provecho en tu propia historia.

Al que es la Verdad se le acusa de impostor de farsante, a aquel que es Luz se le acusa de portar la oscuridad de la blasfemia. Al único inocente se le comete la peor de las injusticias en una sentencia que fue manipulada por los hijos de la mentira.

5.-     En Jesucristo, Buen Pastor, la Palabra se ha hecho carne, pero una carne como la tuya y como la mía. Se trata de una carne vulnerable, desgarrada, mortal, pero que al mismo tiempo está destinada a la gloria, así como la tuya ahora. El Dios de los cielos se ha hecho visible, cercano e indefenso en Jesucristo.

Para nosotros los cristianos, creer en Jesús exige tomar conciencia de que hemos aceptado como nuestro modelo, la vida de un Dios hecho hombre rechazado, perseguido y sometido a juicio, a causa del escándalo que sus palabras y acciones producen en los que han atesorado intereses.

Creer en Jesús supone poner la propia confianza en la verdad del Hijo de Dios hecho hombre ejecutado, abdicado, en consecuencia, de los intereses que encarnan muchos de nuestros pensamientos mezquinos.

Jesucristo, Buen Pastor, se encontró ante una doble opción: o atenuaba la fuerza con la que enseñaba a sus ovejas, reduciendo la información que transmitía a los suyos, echaba, como dice el lenguaje popular, “agua en el vino”, transigía, claudicaba,... o llevaba hasta el final la tarea a favor de su rebaño: darles el alimento de su palabra, hacer lo que tenía que hacer por resguardarlas, sabedor que tropezaría con una resistencia tal, que acabaría por ser víctima de la misma, en donde el Pastor daría la vida por sus ovejas.

6.-     Queridos hermanos:

Creer en Jesús conlleva sentir la tentación de esta doble opción,... y optar, finalmente, por lo que Jesús apostó.

Si estamos dispuestos a consumir con alegría el resto de nuestros días, de nuestra fuerza, de nuestra energía, para luchar por la justicia, pero sin odio, sin violencia, sin armas, sin derramamiento de la sangre del hermano, tan sólo a través de la presión moral y del testimonio de la coherencia, es porque creemos en el Buen Pastor, y porque estamos convencidos de que sólo el amor es constructivo y verdaderamente fuerte en la vida.

Sabemos que este amor que es a la apariencia frágil e inconsútil como el humo, es realmente tan fuerte como el más templado de los aceros. Sabemos que la fortaleza que proviene del corazón sobrepasa la fuerza de todo el resto de los músculos de nuestro cuerpo.

Jesucristo nos ha enseñado el rostro de la dignidad, el rostro de aquel que no pierde la compostura a pesar de todas las vilezas en un trato recibido que jamás dependerá de nosotros, y que proviene del egoísmo del corazón humano.

7.-     Queridos hermanos privados de la libertad:

Jesús es Rey, pero “no de este mundo”. Su reinado se asienta en el más desconcertante de los tronos. Da miedo decir que su trono fue el patíbulo de la cruz. Digámoslo en otras palabras o mejor dicho con palabras de nuestro tiempo y que ustedes bien pueden comprender: el trono de Jesús es la  guillotina, la horca, la silla eléctrica, la inyección letal..., eso significaba entonces la cruz. Y desde ella, con ella a la vista, Jesús se proclama Rey y Pastor de su pueblo.

La fiesta del Buen Pastor es una fiesta de la Pascua, puesto que celebramos, y con toda razón, a aquel que ha dado la vida por el rebaño, celebramos a quien ofreció su existencia para salvar a su pueblo y para ofrecerle los verdes pastos.

Por favor no cometas el error de alejarte de Cristo, y no menciones la herejía de pensar que Cristo se ha alejado de ti.

¿Sabes? Desde que en los inicios de esta semana leía y meditaba el texto de la Palabra de Dios, no pude evitar que me asaltara en la memoria el recuerdo de aquella Rima Sacra XIV de Don Félix Lope de Vega, ¿la recuerdas?:

Pastor que con tus silbos amorosos
Me despertaste del profundo sueño;
Tú, que hiciste cayado de ese leño
En que tiendes los brazos poderosos.

Vuelve tus ojos a mi fe piadosos,
Pues te confieso por mi amor y dueño,
Y la palabra de seguirte empeño
Tus dulces silbos y tus pies hermosos.

Oye, Pastor, que por amores mueres,
No te espante el rigor de mis pecados,
Pues tan amigo de rendidos eres.

Espera pues, y escucha mis cuidados;
Pero; ¿Cómo te digo que me esperes,
Si estás para esperar los pies clavados?

10.-   Amigos muy queridos:

Absolutamente en ningún momento de la vida estamos sólos. Cristo, el Buen Pastor, nos lleva sobre sus santos hombros en los momentos de dificultad. Te quiero invitar para que te abandones en Cristo, puesto que Cristo permanece siempre a nuestro lado, y Él es fiel.

 

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