Domingo 27 de Diciembre de 2009_______Pbro. Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx

 

NAVIDAD 2009

"A lo largo de estas dos horas reflexionaremos sobre la invitación de la Navidad Cristiana a la luz de los textos del Evangelio que nos muestra a aquellos personajes que han sido indispensables en el proyecto de Dios para que así se nos ofreciera el regalo de la Navidad.”.

 

Momento 1

Momento 2

Momento 3

Momento 4

Momento 5

Momento 6

Momento 7

Momento 8

   

Audio 1

Audio 2

Audio 3

Audio 4

Video TV Edit

Audio 5

Audio 6

Audio 7

Audio 8

 


    HERMOSAS CASAS QUE NO SON HOGARES.

“En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.

Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.

El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”.

María le dijo entonces al Ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios.

Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia”

1.-     La celebración del nacimiento del Señor Jesucristo ya ha llegado, tanto en nuestro año litúrgico así como en nuestra vida eclesial, familiar y personal. ¡Dios ha estado buscando un hogar para poder nacer!

Y acontece que esa búsqueda de Dios se entrecruzó en el horizonte de la historia con una búsqueda que el hombre también andaba realizando. El hombre buscaba a Dios para ofrecerle un espacio físico dentro de su ámbito existencial.

2.-     Y aquí nos podría pasar a nosotros como al Rey David quien se manifestaba preocupado por construirle a Dios una casa cómoda. A David le resultaba muy poco digno, y quizá ingrato y hasta avergonzante, el que Dios estuviera residiendo en una tienda de campaña mientras que él vive plácida y confortablemente en una hermosa y segura casa de cedro. Al Rey le resultaba imposible e impensable que, precisamente gracias a la benevolencia y providencia de Dios, él se encuentre viviendo majestuosamente y rodeado de lujos, y mientras tanto el arca de la presencia estuviera residiendo en una especie de carpa de esas que se utilizaban para desplazarse en el desierto...

¿Te acuerdas? David estaba resuelto a ofrecerle algo mucho más decoroso a Dios, pero..., éste Rey parecía ignorar que Dios andaba en búsqueda de otra cosa muy distinta.

3.-     Dios no anda buscando una casa, ¡digamos que,... ni siquiera tiene necesidad de ella! Dios anda en búsqueda de un hogar, y ese hogar lo encontrará en la ciudad de Nazaret, en el interior de una muy modesta casa... La plenitud de la historia se dará inicio en el corazón dispuesto de María de Nazaret... será precisamente allí en donde Dios se encontrará con un espacio digno para plantar su tienda entre nosotros...

Y es que, mientras que el Rey David se encontraba preocupado por disponer de un bello espacio externo y material para Dios, la Virgen María está disponible para ofrecerle un espacio interior de escucha y de oración.

Los preparativos del Rey David, aunque generosos y con aparentes intenciones buenas, no son aceptados por Dios. Dios quiere otra cosa: más que habitar en casas de piedras o de maderas finas, Dios prefiere hacer de su pueblo y de cada hombre su propio templo.

A Dios parece no gustarle un lugar estático que le aprisione, sino que Dios, el Dios de la historia prefiere caminar con el hombre..., y este es el misterio que acontece en la Navidad.

Dime: ¿Qué lugar se le puede ofrecer a Dios para que resida,... sí Dios es el dueño del Universo y la tierra es el estrado en donde Él pone sus pies?

La Virgen María le ha ofrecido ese único espacio del que Él ha querido tener necesidad: su cuerpo, su persona, su corazón, su vida,... todo su ser.

A Dios, ni le interesa ni tiene necesidad de esa colosal e imponente casa que se encuentra en el pensamiento del Rey David. Y es que, muy en el fondo, Dios conoce que David, a través de su proyecto arquitectónico,  está buscando competir con las grandes construcciones de los reinos vecinos. Un gran templo significará,... ¡sin lugar a dudas! fama para David, será una especie de emblema para la posteridad, una manifestación de su riqueza, esplendor y poder ¡Sí, que nadie se olvide que yo estuve en este mundo!

Y Dios va mucho más allá de los planes que tiene el hombre, y de esos sus sueños de grandeza.

4.-     Resulta que Dios prefiere un hogar cálido en el seno de una familia sencilla que vive cotidianamente del fruto del trabajo, aún y cuando esta familia tenga que vivir itinerante y en medio de los peligros esos siguientes años en que se encarnó el Hijo Eterno del Padre, y que Dios tuvo a bien plantar su tienda entre nosotros.

Nazareth, Belén, el desierto, Egipto, y todos esos lugares que están en el camino, serán el espacio en donde esta familia que Dios ha escogido pondrá su residencia, y en donde se pasarán los siguientes años después de que Dios quiso poner su morada entre nosotros.

Este contraste tan expresivo ilumina la diferencia entre los caminos de Dios y los caminos de los hombres, entre las grandezas humanas y la grandeza de Dios. Nuestra tentación como creyentes ha sido y será la de tomar como norma de comportamiento y como signo de grandeza lo que corresponde a las miras de este mundo, y el olvidarnos de pensar conforme a los criterios de Dios.

5.-     ¿No lo quieres creer? Entonces revisa lo siguiente: Ha llegado la Navidad. ¿Cómo te has preparado para el nacimiento del Salvador?

En David y en la Virgen María tenemos los dos modos de interpretar nuestra fiesta.

David afanoso para realizar su propio proyecto, un plan soberbio pero,... reducido y muy distante respecto al del Señor, después de haber interpelado a su consejero de confianza. La Virgen María capaz de introducirse en el proyecto de Dios, sin otro bagaje que una fe intrépida, y desde la entrega más completa, propia sólo de la criatura más libre: "Aquí está la esclava del Señor".

La lección es demasiado transparente: no hay que confundir las promesas de Dios con las previsiones y las esperas de los hombres.

También nuestra Navidad tiene el peligro, muchas veces, de asemejarse a la "programación" de David. ¡Dios sigue buscando un hogar, más que una casa para nacer en la Navidad cristiana!

6.-     Decían los antiguos: “para Adán el paraíso era su hogar y para sus descendientes, el hogar debe ser su paraíso”. Pero muchos ni siquiera un verdadero hogar tenemos. ¿Tú tienes una casa o tienes un hogar?

Nuestras casas pueden ser sencillas o fastuosas, pero lo importante será siempre la calidez de vida que tengamos dentro de ellas.

La casa son las paredes, el techo, el piso, el refrigerador, el televisor, la recámara, los sanitarios, la pintura,  los adornos, los maceteros... El hogar es en esencia el amor manifiesto en el buen trato, la preocupación recíproca, el perdón, la sencillez, la servicialidad, la corresponsabilidad y la entrega.

El hogar es algo cálido, acogedor, algo que se busca con ansia. El hogar es el lugar en el que la persona vive en la intimidad de la propia existencia.

Muchas casas, aún y cuando tengan calefacción, suelen ser frías, cuando el ambiente es de frialdad. Se vive en nuestras casas en la amargura, la desilusión, la incomprensión, la apatía, la envidia y la frustración. Entonces, nuestra “casa-habitación” se vuelve un espacio inhabitable.

La esposa empieza a sentir su casa como si fuera una prisión y el esposo al regresar del trabajo le da varias vueltas a la manzana antes de decidir entrar a su propia casa. Los hijos emigran durante el día en búsqueda de un lugar más acogedor y convierten, cuando mucho, su casa en dormitorios. No existe un sentido de pertenencia, de convocatoria, de identidad ni de intimidad.

Ya decía Plinio el joven, en las fronteras del siglo I y II, que el hogar no lo constituyen cuatro paredes o la belleza de una construcción, sino que “El hogar es el lugar en dónde habita el corazón”.

Lo decía bellamente el español Don Ramón de Campoamor en el siglo XIX:
¿Qué es un hogar?
“          El hogar no son las piedras, son las almas.
El mueblaje no es el oro, el mueblaje es el cariño.
Si se quieren, ¡qué ricos los pobres!,
Si no se aman, ¡qué pobres los ricos!
El amor inventó los hogares
Y las aves del cielo sus nidos.
Si se quieren, ¡el agua qué fresca!,
¡El pan qué exquisito!
No hacen falta en la mesa más flores
Que las flores que pone el cariño”.

7.-     Dios ha andado buscando para nacer no una hermosa casa sino un verdadero hogar. ¿Tienes uno para brindarle?

¿Cómo están nuestros hogares? Es tiempo de Navidad. Los hijos y los padres más que una prenda de vestir en este día y más que un viaje, anhelamos el cariño, la palabra amorosa y comprensiva. Debemos aprender a robarle tiempo al trabajo, a la televisión, al periódico y,... a nuestro egoísmo para platicar, hacer oración y realmente acompañarnos. Esto es lo que puede hacer de nuestras casas unos verdaderos hogares cristianos.

¿Eres realmente feliz? ¿Le das más importancia a lo material? Al Dios que ha venido al mundo no le interesa el barniz de las cosas sino la madera con que están hechas. Tiene razón Goethe al decir que: “El hombre realmente feliz, es aquel que siendo Rey o campesino, encuentra la paz en su hogar”

¿Y tú qué le ofreces a Dios: una casa o un hogar? ¿Te podrías identificar con el preocupado Rey David o con las ocupaciones diarias de la Virgen María? ¿Le ofreces a Dios una grande y fría construcción en tu imponente Jerusalén o le ofreces un modesto pero caluroso hogar en tu sencillo Nazaret, con la disponibilidad para ir a donde se tenga que ir con tal de cuidar incansablemente lo que Dios mismo te ha querido confiar en tu familia?

 

ORATORIOS, DORMITORIOS Y SANTUARIOS.

“Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto.
                                                                                             
Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: “José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.
                                                                                             
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con nosotros.
                                                                                             
Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y recibió a su esposa.
                                                                                             

1.-     Muy queridos amigos:                                                  
                                                                                             
Les invito para que salgan de su oratorio y de su dormitorio, y yo por mi parte saldré del rincón del Santuario en el que estoy ubicado, para que de esta manera hagamos juntos un recorrido hacia los lugares que le agradan a Dios.
                                                                                             
2.-     La celebración del nacimiento del Señor Jesucristo ha llegado. Y acontece que esa búsqueda de Dios se encuentra súbitamente en el horizonte de la historia con una búsqueda que el hombre también realiza. El ser humano anda en búsqueda de Dios para así ofrecerle un espacio físico dentro de su ámbito existencial,... mientras que Dios anda buscando el único lugar del que ha querido tener necesidad: un espacio en el corazón del ser humano.

3.-     Y así, es como acontece la continuación del inicio en una historia de lo insospechable y, por lo tanto, una historia de lo imprevisible: el Mensajero Divino había encontrado a una Virgen en su oratorio y le solicitó su participación en esta trama de una historia del amor divino, ella ha quedado en cinta y ahora lleva en su vientre al Dios que hace posible lo imposible,... era la primera escena de una historia que apenas se estaba iniciando...

Y ahora, el mensajero divino tiene otra tarea especial: explicarle a un hombre justo lo que ha acontecido, allí en donde el hombre y Dios se encuentran cara a cara: en el secreto de una oración que se ha efectuado en el silencio de la habitación del corazón humano de su esposa virginal;... habrá que decirle ahora las cosas con claridad, puesto que este hombre casto piensa dejar sus respuestas en el espacio secreto de una interrogante, sin sacar deducciones ni generar acciones humanas que pudieran dañar a aquella que él tanto ama.

...Tal pareciera que éste angel es un especialista en esas habitaciones que humanamente son inviolables y en esas situaciones que en lo humano son inexplicables,... tal parece que este ángel se ha graduado con honores para hablar en las moradas de la secresía y del silencio y para iluminar los entendimientos con la lámpara de la fe.

4.-     El Ángel que había estado discretamente en el oratorio de Nazareth dialogando con la Virgen, y que ya antes había hablado a Zacarías desde el rincón más sagrado del Santuario, ahora ha llegado puntual y sigilosamente a la habitación del sueño de un descendiente de David para explicarle un misterio que trascenderá en la vida de estos esposos, y en la vida de todos los hombres.

El Ángel necesita notificarle a este insigne miembro del tronco de Jesé un mensaje sumamente especial sobre aquello que sus ojos contemplan y de lo que la razón no encuentra explicaciones: En la circulación vital de las arterias de un corazón humano que ha empezado a palpitar se ha vivenciado desde el primer momento del existir el raudo recorrido de una sangre que puede y debe decirse divina y que tiene sed de donación,... decirle que en un corazón divino que ha sido gestado y que palpita en el vientre materno y virginal de su esposa se ha experimentado la humana sed de la trascendencia,... comentarle que una mente humana tendrá necesidad de asumir la oración como su mejor instrumento para así alcanzar a comprender su mismo Ser que toma en lo ordinario su forma extraordinaria y que tiene en lo sobrenatural su manifestación natural.

Y allí empieza la historia, o mejor dicho,... allí continúa la verdadera historia, la única y la más grande historia,... una historia humana que se convierte en historia divina, una historia cronológica que se convierte en una historia de salvación con apertura hacia la eternidad.

5.-     La historia cristiana, que es historia humana y divina, se ha iniciado en el don de Dios que ha querido ofrecer un lugar al don del hombre: en una donación que es simultáneamente apertura, tanto en el Dios que nos ama como en unos esposos bondadosos que experimentarán la paternidad de forma distinta, aunque igualmente digna: la biológica y la adoptiva, y que les exigirá a ambos la renuncia total y la disposición absoluta.

El pariente Zacarías ya había experimentado la llegada del Angel divino al  espacio más especial de su propia intimidad, el Templo, y esto le había hecho renunciar a la propia historia en su hijo,... “Juan” debe llamarse el hijo de Zacarías aunque ningún pariente ni tenga ni haya tenido ese nombre..., digamos que es un descendiente que escribirá nuevos renglones a sus ascendientes. Y es que en Dios siempre surge una historia totalmente nueva.
                                                                                             
La Virgen María, por su parte, en su Anunciación contempló la llegada del mensajero divino que le ha hecho renunciar al hecho de pensar en términos de las solas posibilidades humanas, y entonces se le confía plenamente a la obra del Espíritu Santo. Es la entrega de amor a un Amor que supera la comprensión, y los medios de los hombres.

Y así llegamos con San José, quien vive ahora su propia Anunciación, y quien también tendrá necesidad de renunciar al sólo razonar en términos de tradiciones y derechos sancionados y posibilitados por una Ley que ignora el amor que él experimenta por esta joven,... y así será como también él renunciará a resolver esta situación delicada mediante valoraciones humanas, para entrar en un proyecto misterioso de Dios,... tal y como ya lo había hecho su esposa.

En san José, un nuevo Abraham ha surgido para dar nacimiento a un nuevo pueblo,... Si el primer Abraham renunció a su parentela y con ello a su ascendencia, el nuevo Abraham ha renunciado a su descendencia para ingresar al mundo de una fe que posibilita lo imposible. San José también tendrá que ir a una tierra extranjera para proteger al hijo de la promesa, al verdadero Isaac,... y será entonces cuando comprendamos que a san José se le ha pedido hacer las veces aquí en la tierra del nuevo Abraham, el verdadero Padre para todos los pueblos.

Y es que, mientras que el hijo del Abraham del Antiguo Testamento recibió el perdón de Dios y se le libró del sacrificio en el monte Moria, al Hijo de Dios confiado al Abraham del Nuevo Testamento los hombres no le perdonarán el sacrificio en el monte Moria de Jersusalén.

6.-     La historia apenas empieza…

Ambos, la Virgen María y el señor San José han sido visitados por el mensajero divino y han renunciado a su propio programa de vida familiar, para acoger sin reservas el proyecto y la promesa de Dios.

Y acontece que, hoy mismo, es esta la invitación que se nos hace de parte de Dios: que renunciemos a nuestro propio proyecto para que nos abramos a su proyecto.

Y, es que, así es el hombre que confía en Dios: capaz de renunciar a su futuro con tal de abrirse a un proyecto de eternidad,... sólo así nuestra historia personal se convierte en nuestra historia de la salvación.

7.-     ¡Bueno!, ya es tiempo de que dejemos respetuosamente los oratorios, los dormitorios y los Santuarios de otros tiempos y de que regresemos al oratorio y al dormitorio de nuestra propia vida,... y al Santuario en el que yo sirvo no como sacerdote de un culto antiguo sino del culto eterno,... y nuestra tarea no es otra sino que, contra todos nuestros preparativos, entendamos que Dios no anda buscando precisamente una casa, y que ni siquiera tiene necesidad de ella... y quizá esto sí deba quitarnos el sueño en el secreto de nuestro dormitorio, interrumpir todas nuestras oraciones en el espacio de nuestro plácido oratorio, y dejar mudos a muchos de los nuevos Zacarías que nos hemos arrutinado en un ministerio que debería exigirnos apertura a un Dios que se escapa de nuestros esquemas.
                                                                                             
8.-     Dios anda en búsqueda no de una casa sino de un hogar, y lo ha encontrado en la ciudad de Nazaret, en el interior de una modesta habitación...

La plenitud de la historia se ha dado inicio en el corazón dispuesto de María de Nazaret y en el corazón noble de san José... será precisamente allí, en el corazón de la Virgen, en donde Dios se encontrará con un espacio digno para plantar su tienda entre nosotros,... y será en el corazón de un hombre sencillo como lo fue san José, donde hallará la habitación más digna de toda la majestuosa Casa de David, para así cumplir con la promesa hecha desde antiguo.

La Virgen María le ha ofrecido ese único espacio del que Él ha querido tener necesidad: su cuerpo, su persona, su corazón, su vida,... todo su ser. San José le ofrece otro espacio único: una ascendencia al renunciar él a su propia descendencia, una paternidad humana para el Hijo de Dios aunque con ello él renuncie a un hijo biológico.

Dios va mucho más allá de los planes que tiene el hombre,...

9.-     Resulta que Dios ha elegido un hogar cálido en el seno de una familia sencilla que vive cotidianamente del fruto del trabajo.

La lección en esta historia que el Angel le explica a san José y que aquel santo varón acepta es demasiado transparente: no hay que confundir las promesas de Dios con las previsiones y las esperas de los hombres.

Dios andaba buscando para nacer no una hermosa casa sino un verdadero hogar. ¿Tienes uno para brindarle?

¡Ojalá que el ángel divino nos haga salir de nuestros oratorios, dormitorios y santuarios para que emprendamos el camino hacia un Belén que puede transformar nuestro propio Nazareth!

 

LAS SORPRESAS DE UNA PÁGINA MARAVILLOSA.

“Jesús nació en Belén de Judá, en tiempos del rey Herodes. Unos magos de Oriente llegaron a Jerusalém y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos surgir su estrella y hemos venido a adorarlo

Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y toda Jerusalén con él. Convocó entonces a los Sumos Secerdotes y a los escribas del pueblo y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: “En Belén de Judá, porque así  lo ha escrito el profeta: Y tú Belén de Judá,  no eres en manera alguna la menor de las ciudades ilustres de Judá, pues de ti saldrá un jefe, que será pastor de mi pueblo, Israel”

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos, para que le precisaran el tiempo en que se les había aparecido la estrella y los mandó a Belén, diciéndoles: “Vayan a averiguar cuidadosamente qué hay sobre ese niño, y cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo”.

 

1.-     Muy queridos amigos:

Esta página del Evangelio de san Mateo, en el que se nos narra la Navidad, está tan llena de viveza y colorido, que bien nos daría pie para escribir un maravilloso cuento, digno de figurar en el catálogo de los best-sellers de evasión, como los que hay tantos hoy en día.

En el pasaje hay unos personajes enigmáticos, llamémosle misteriosos, como en los cuentos de hadas; hay un largo viaje que ha estimulado la fantasía de muchos literatos antiguos y modernos; una estrella extraordinaria, y muy especial, en el firmamento que aparece, desaparece y vuelve a aparecer; un momento de suspenso en la interrupción, la búsqueda, el cuestionamiento, el reinicio, el hallazgo y el regreso por otros caminos; los propios que se han vuelto extraños y los lejanos que se hacen cercanos; un rey cruel con planes maquiavélicos cuyos proyectos se ven frustrados en cuanto al objetivo inmediato; unos regalos fabulosos que exigen nuestra reflexión: oro, incienso y mirra y, al final, un desenlace feliz. Parece que no faltan detalles, como para que todos estos elementos conviertan el texto escrito en un libro que se agote de inmediato en los estantes de las librerías y en las ferias de los libros.

2.-     Pero,... si realizamos una lectura atenta, y si somos capaces de escuchar el mensaje de Dios, nos vamos a encontrar con que esta página del Evangelio, puede ser todo lo que nosotros queramos, pero nunca será una página tranquilizadora para los tibios. Esta no es una página de un libro de evasión de los que hoy están tan de moda. Más bien, esta es una de esas pocas páginas que nos debieran incomodar humana y cristianamente a cualquiera de nosotros, se trata de una página molesta y que debiera quitarnos la tranquilidad que acompaña nuestras no pocas mediocridades.

Para que podamos darnos cuenta de esto, bastaría que examináramos despacio este viaje en sus aspectos más realistas, quitándole ese barniz novelezco, con el que generalmente tendemos a encubrirlo, disfrazarlo y anularlo.

Este episodio del Evangelio, nos muestra el primer encuentro del Dios encarnado con el hombre y, está plagado de muchas sorprendentes y muy desconcertantes sorpresas, ya que nos muestra la calidez de la actitud que tiene Dios hacia el hombre y esa frialdad en la actitud que suele tener el hombre hacia Dios.

En esta reflexión evangélica más que el invitarte a ofrecerle a Dios tres dones te invito para que le pidamos tres regalos, para con ello convertir nuestra vida en el mejor de los obsequios para Él. Estos tres regalos se los pediremos paulatinamente conforme vayamos encontrándonos con tres sorpresas en nuestro camino.

3.-     La primera sorpresa que nos sale al encuentro es el camino mismo. Los magos contemplaron una estrella. Ellos siguieron su llamada. Pero la estrella no les fue acompañando paso a paso, solucionándoles todos los problemas, todas las dificultades del camino.

El viaje que ellos emprenden desde el mismo principio aparece con aires de una incómoda aventura, a la que se arriesgan afrontando con decisión todas las dudas y circunstancias imprevisibles, tal vez duras, que pudieran presentarse. Y esta es la primera gran enseñanza.

Una de nuestras tentaciones en la vida cristiana es precisamente la de buscar ansiosamente los caminos seguros, derechos, perfectamente pavimentados; todos queremos una especie de autopista con todos los señalamientos para el espíritu. Queremos que existan todos los indicadores necesarios, hasta para los más mínimos detalles.

Queremos que nuestra vida tenga semáforos conectados directamente con la Providencia de Dios, que nos ofrezcan, momento a momento, sin posibilidad de equivocarnos, la luz verde del camino abierto, seguro y sin peligros, o que nos impongan sin remedio una luz roja, y si es posible también una pluma que funcione como barrera para que hagamos ineludiblemente el alto total en el momento del riesgo real.

Si no se puede lo del semáforo queremos que haya en el camino algunos teléfonos con línea directa, de tal manera que cualquier duda en el recorrido pueda aclararse inmediatamente con el mismísimo Dios; quizá hoy se nos podrá dar un I-pod con guiaroji intregado, ya que le exigimos al Señor una respuesta exacta, segura y sin complicaciones de todo género de problemas para el momento oportuno. Queremos que nuestro cristianismo sea una especie de computadora de respuestas prefabricadas, a la que se le haga funcionar apretando simplemente un botoncito.

Nos gusta, el que los caminos tengan una iluminación perfecta, con vieletas de energía solar y con algunos otros de los últimos adelantos. Queremos que todo esté claro. Todo exacto. Todo matemático. Todo perfectamente lógico.

Pero el cristianismo no es una clase de matemáticas. Y su geografía es un poco o un mucho extraña, casi insegura, si es que le juzgamos con nuestros criterios.

La vida cristiana no es una almohada mullida sobre la que podamos fácilmente conciliar nuestros sueños dorados, en ocasiones nos pide caminar a oscuras y no pocas veces en tinieblas, e incluso nosotros tenemos obligación de iluminar a los demás, aún cuando nuestra alma esté sumergida en la más negra noche.

Aceptemos nuestro camino, como los magos, aún en los momentos en que nuestra estrella se nos pierde en el horizonte. Aceptemos que nuestro sendero suele ser un camino incómodo, lleno de dificultades y de sorpresas. La vida cristiana le pertenece a aquellos que no le hayan tenido miedo a salir de su confortable habitación para encontrarse con el Dios que ha salido de esa majestad perteneciente a su gloria para así plantar su tienda entre nosotros.

Pidámosle a Dios el primer regalo: aprender a caminar en la oscuridad, saber correr el riesgo, no claudicar a la aventura cristiana por los momentos de dramatismo que podamos vivir.

Nos podemos romper la cabeza para reencontrar el camino. No importa. Los santos mártires, muchos al menos, entraron al cielo... sin cabeza.

4.-     Hay una segunda sorpresa en nuestro recorrido: la de los téoricos en las cosas de Dios.

Cuando los magos llegaron a Jerusalén, creyeron que había terminado su camino. Allí estaba el rey, estaban los sacerdotes, estaban los doctores de la ley, que debían saber todo referente al niño. Pero, ¡Qué sorpresa!

Los escribas y los sacerdotes dieron a los magos una respuesta teórica, todo lo exacta que se quiera; pero una respuesta terriblemente fría. Ellos saben donde está, pero ellos no asomarán ni siquiera la nariz.

Tremenda paradoja: los elementos inanimados como aquella estrella han cumplido con su función de señalizar el camino hacia Dios, y el hombre que con su ciencia conoce, pero que en su consciencia no ha tenido la apertura para el misterio de un Dios que quería bendecir a todo aquel que lo recibiera.

Hoy, el mundo espera de nosotros los cristianos una respuesta vital, práctica. El mundo de hoy no entiende las respuestas puramente teóricas, por sabias que éstas parezcan.

Resulta fácil poner indicadores en la carretera que señalicen un sitio en el que nosotros nunca hemos estado. Es cómodo hablar de una geografía que no hemos visitado, sobre todo cuando estamos en el confort de nuestros palacios.

Es contradictorio, el que construyamos poéticas piezas oratorias sobre un pesebre, sin que conozcamos lo que es un pesebre, pero más aún mientras vivimos en el ambiente holgado de nuestra casa o de nuestra habitación, con los cristales empañados por nuestra elucubraciones místicas y por la calefacción de nuestro espíritu burgués, que le impide a nuestros ojos meterse dentro de la triste realidad que por todas partes nos rodea, y quizá en lugares y en personas más cercanas de lo que pensamos.

Los cristianos debemos pedirle al Señor el segundo regalo: hablar mucho menos y hacer mucho más, siendo fieles a nuestra misión de ser signos, conociendo más sobre Dios y viviendo aún más lo que predicamos. De esta manera seremos especialistas en cristianismo, no por que vayamos por la calle vomitando textos bíblicos a diestra y siniestra, sino porque nuestra vida se puede convertir en el mejor referente de nuestra fe.

5.-     Y llega la tercera sorpresa: ¿los regalos son suficientes?

¿Se habrán dado cuenta los magos de que sus dones eran enormemente desproporcionados con la verdadera grandeza del Niño? ¿Podrían bastar el incienso, el oro y la mirra para corresponder a su amor infinito? ¿Qué don se puede ofrecer a quién se hizo Don? Esta es indudablemente la más dolorosa de las sorpresas... la pequeñez del don respecto al destinatario.

Tiene san Ambrosio de Milán una frase de esas que nos hacen cortar la respiración: “Dios no mira tanto lo que le damos, cuanto lo que nos reservamos para nosotros”.

Siendo las cosas así, quien esté satisfecho con sus dones ofrecidos a Dios que dé un paso al frente. ¿Cuál es el tercer regalo que tú le pides a Dios? Te dejo la oportunidad de que seas tú el que lo pienses.

6.-     Cada una de estas tres sorpresas debieran intranquilizarnos y al mismo tiempo quitarnos el sueño. Esta escena de los magos provoca más remordimientos que poesía.

No te resulta extraño que Dios haya tardado cuatro mil años en preparar al pueblo elegido, enviándoles señales y profetas que les mantuvieran en el deseo de la espera. ¿Y qué sucede cuando llega el Mesías?. La primera adoración solemne y oficial la hace la gente que no pertenece a su pueblo, la hacen los gentiles.

¡Que no nos suceda lo mismo! Con gran pompa hemos llegado al tercer milenio del cristianismo. Los cristianos hemos sido favorecidos generosamente por Dios, por su gracia abundante, Él nos ha rodeado de su bondad, y quizá un día alguien llegue de tierras lejanas a preguntarnos sobre este Niño que se encuentra en brazos de su Madre.

Y nosotros tal vez, avergonzados, tendremos que confesar que sabemos donde está, pero que “realmente nunca nos hemos encontrado con Él, que nunca hemos estado en la gruta”.

Y llegarán ellos, los extraños, muchísimo antes que nosotros.

Y la verdad es que ellos no volverán a nosotros, porque ellos al haberse encontrado realmente con Dios tomarán otros caminos muy distintos a los que nosotros recorremos, porque son caminos que no son los nuestros, el encuentro con Dios les dirá por sí mismo que vayan por otros caminos en donde nosotros no estamos, y es por eso que ni siquiera vendrán para contarnos de la gran sorpresa que les esperaba en Belén, porque aunque tú y yo conozcamos de memoria todos los textos de los profetas y todos los demás libros bíblicos seguimos encerrados en la placidez de nuestros palacios construidos con la cantera del egoísmo, el mármol de la soberbia y las maderas de nuestra hipocresía.

 

 

GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS Y PAZ EN LA TIERRA A LOS HOMBRES.

“Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que mientras que ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo Primogénito, e envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitió en el alojamiento.

Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor les envolvió con su luz; y se llenaron de temor. El Ángel les dijo: “No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”: Y de pronto se junto con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes Él se complace.”

Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: “Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado.” Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca del niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.”

1.-    La Navidad es la fiesta del Verbo encarnado, es decir, la Solemnidad de la manifestación del Dios que se ha revelado como el Dios con nosotros. Se trata del anuncio de la buena noticia del nacimiento del Hijo de Dios que se hace universal en el momento en el cual el Espíritu de Dios, utilizando un lenguaje ordinario, se torna diferente para comunicarse con hombres diferentes.

Tú sabes bien que la redención es universal en la mente y en el Espíritu de Dios, pero cómo también esa universalidad tuvo un principio y ese principio en Israel, como el pueblo elegido por Dios, para que, a partir de su realidad concreta, humana e histórica, pudiera alcanzar esa dimensión que por ser divina es universal y que por ser plenamente humana alcanza también a todos los pueblos, razas, culturas y religiones.

2.-     Y así celebramos hoy el misterio de un Dios que se ha manifestado a unos pastores a través del mensaje de un ángel, y ellos se dirigen llenos de alegría cantando y exaltando a Dios para encontrarse con Él en el portal de Belén. Pero también les ha hablado a los magos de oriente en su propio idioma para hacerles saber sobre el nacimiento del Verbo de Dios.

Los pastores hebreos que estaban en los campos era gente sencilla y hasta ruda pero que supo encontrarse con el salvador cuando vino al mundo, mientras que otros miembros notables del pueblo hebreo aunque conocían a la perfección el lugar en donde tenía que nacer el Cristo no tuvieron la desenvoltura como para ir al encuentro de Aquel que trajo la salvación a todos los hombres.

Los magos por su parte eran personas que buscaron la síntesis de pensamiento y de cultura en el estudio del firmamento y en el pensamiento de los astros. Se trata de astrónomos. Eran los hombres de ciencia de su tiempo. Ellos son los que inventaron las constelaciones como agrupamientos que tenían un cierto orden y una coherencia entre sí; estudiaron los movimientos de todos los cuerpos estelares y comprendieron el lugar que ocupaba la tierra dentro del universo y el ser humano en la tierra.

Los magos, aún con el desarrollo de su ciencia, no podían dejar a un lado su corazón humano y supieron pasar de la observación a la contemplación. Ellos buscaban en las estrellas la respuesta a todas las interrogantes humanas. Para ellos, Dios hablaba a través de las estrellas. Por medio de las estrellas, el Espíritu de Dios les hizo conocer la verdad. Se trata de las mismas estrellas que brillaban sobre el suelo de Israel pero nadie comprendió su significado; sin embargo, quien llegó a comprender su significado no se quedó en las estrellas sino que a través de ellas supieron llegar al Sol que nace de lo alto.

3.-     Te fijas como Dios, poco a poco, fue encontrando el lenguaje para hacer llegar la misma verdad a las diferentes naciones, pueblos y culturas. Porque la verdad es siempre la misma para todos y en todas partes, aunque algunos la nieguen: tanto aquellos que son llamados los “suyos” como aquellos que son identificados como los de “el mundo” en el Evangelio de esta fiesta de Navidad.

El mensaje de Dios es el mismo para los pastores y para los magos aunque cambie la forma de expresarse; porque es necesario hacerse entender. No es suficiente hablar, sino que es necesario que se nos entienda. Y lo que Dios busca es ser entendido. Y esa búsqueda del entendimiento tiene dos grandes raíces en el corazón del hombre: por un lado el amor a la verdad y por otro lado el amor a quien te oye. Porque si no amamos la verdad y no amamos a quien nos oye, o si nos falta alguno de estos dos elementos, no hay comprensión ni comunión en la verdad. Esto es lo que Dios trata de hacernos comprender el día de hoy.

4.-     Y así Dios ha hablado a los hombres: a los Persas que son dualistas Dios supo explicarles las cosas de un modo comprensible para ellos. A los Griegos dados a la metafísica y a los estudios filosóficos, hubo de hablarles en lenguaje filosófico; a los romanos que eran un pueblo de temperamento práctico, que supieron inventar en la ley un sistema de unificación de los pueblos como nunca se había dado en la historia, también el Espíritu de Dios encontró la forma de comunicarse con ellos,...

Con Israel fue distinto, aunque no podamos negar que Dios les habló por la creación como lo atestigua bellamente el Salmo 8: “Señor Dios nuestro que admirable es tu nombre en toda la tierra. Cuando contemplo el cielo, la luna y las estrellas que has creado. ¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes?...”; no obstante Dios quiso hablarles por medio de la revelación, en sus profetas, muchas veces y de muchas maneras.

Más allá de la supremacía de la revelación sobrenatural, tenemos que agradecer a Dios el hecho de haberse manifestado a todo hombre. Porque cada civilización ha buscado la verdad y el entendimiento, su realización personal como seres humanos y las normas honestas y justas para establecer sus relaciones entre sí. Así lo ha querido Dios. Con todos dialoga Dios Nuestro Señor con la misma verdad y con el mismo amor.

5.-     Y este es el quehacer del cristianismo y del cristiano. Ser cristianos significa que como personas no tengamos en nuestra forma de ser ni la barrera, ni la incomprensión, ni el prejuicio, sino que, por el contrario, como herederos de la Palabra que ha puesto su tienda entre nosotros nos abramos en amor y en verdad a la comunicación de amor con el prójimo.

La Navidad es la fiesta en que celebramos el afán de Dios por darse a entender a todos, y en este día deberíamos examinar severamente nuestras vidas en relación con nuestros semejantes. Esas barreras que tal vez de una manera insensible, pero no por eso ineficaz, hemos ido levantando alrededor de nosotros. Barreras de tremenda y dolorosa incomunicación con nuestros semejantes. Barreras que no son más que proyección del egoísmo de quien no quiere comunicar y que va continuamente empobreciéndose precisamente por no saber comunicar, con una arrogancia de quien sólo se oye a sí mismo y de quien no tiene en la vida más afán que el de imponer sus puntos de vista ¡Que duro es para nosotros tenerlo que admitir, pero qué bueno si Dios Nuestro Señor nos lo hace ver el día de hoy y nos hace comprender que esas barreras tienen que ser abatidas!

Y es que, no puede ser que por proyectar nuestras personalísimas maneras de pensar, estemos cerrándonos a la comprensión de quien nos quiere y de quien nos necesita, creando barreras entre las generaciones, creando barreras entre los esposos o entre personas de distinta religión o de distinta confesión cristiana.

6.-     No cabe en el cristiano tal actitud, porque nosotros nos inspiramos en ese Espíritu de Dios que habló por los ángeles con quien habla con los ángeles, que habló por las estrellas con quien habla con las estrellas, que habló por las leyes con quien habla con de leyes, que habló de filosofía con quien se entiende con la filosofía. Que habló con todos los pueblos y con todas las culturas, movido por un solo afán; comunicar con amor la verdad y hacerse entender, porque solamente comunicando con amor la verdad logramos verdadero entendimiento, y eso que vale por Dios de la misma manera vale para nosotros que somos sus hijos.

Si no encontramos barreras de incomunicación, podemos darle gracias a Dios infinitamente por habérnoslo permitido. Si encontramos silencios pesados y culpables en el diálogo familiar, si rechazamos a los demás con una actitud de prejuicio que es absolutamente incompatible con nuestra fe cristiana, si tenemos alguno de estos síntomas, hemos de pedirle a Dios Nuestro Señor que nos dé, una vez más, su Espíritu. Espíritu de amor y de verdad que sabe hacerse entender por todos porque está abierto a entender a todos, que sabe respetar y que en el respeto aprende y que aprendiendo comunica y que comunicando, une la verdad con el amor.

7.-     Esta es nuestra misión en la vida. En este mundo en el que somos testigos todos los días de esos diálogos de arrogancia y desorden de gentes que no son capaces de bajar de su pedestal; de naciones que no ven más allá de su propio, cerrado, egoísmo; de personas que no entienden que el bien de los demás es el bien propio. Y que el bien propio que pisotea el de los demás se pudre en las manos de quien lo tiene, porque no hay nadie que pueda beneficiarse a costa del sufrimiento y del mal de los demás.

Manifestémonos, abrámonos de capa a toda la riqueza interior que Dios ha puesto en nosotros. Pongamos al servicio de los demás lo poquito que sabemos al comunicarlo a todos se multiplicará el ciento por uno. Recibe de los demás lo que te dan con alegría porque ese recibir de los demás nos hace fecundos y sabios como nunca podrá hacerse fecunda y sabia la reflexión solitaria acerca de ti mismo. Que sea entonces la riqueza interior en el Espíritu de Dios la que, extendiéndose por todas partes a nuestro alrededor, nos haga sentir cristianos, hombres de nuestro tiempo y de todos los tiempos. Que dialoga con el joven y con el anciano, que dialoga con el judío y con el protestante, que dialoga con todo hombre de buena voluntad y que, al mismo tiempo que lleva toda la firmeza de sus convicciones y toda la solidez de sus principios, aporta a la vida y al mundo toda la inmensidad de su fe. Así viviremos nuestra dimensión de cristianos en medio del mundo y Cristo, Dios y Hombre verdadero, que al hacerse hombre se hace todos los hombres, está con nosotros y permanece con todos los hombres de amor, de verdad y de buena voluntad.

 

 

LA NAVIDAD NO ES UNA FECHA SINO UN INICIO.

En el principio ya existía aquel que es la Palabra, y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. Ya en el principio él estaba con Dios. Todas las cosas vinieron a la existencia por él y sin él nada empezó de cuanto existe. Él era la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la recibieron.

Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Éste vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él y, sin embargo, el mundo no lo conoció.

Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron; pero a todos los que lo recibieron les concedió poder llegar a ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre, los cuales no nacieron de la sangre, ni del deseo de la carne, ni por voluntad del hombre, sino que nacieron de Dios.

Y aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros. Hemos visto su gloria, gloria que le corresponde como a Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan el Bautista dio testimonio de él, clamando; “A este me refería cuando dije: “El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo”.

De su plenitud hemos recibido todos gracia sobre gracia. Porque la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha revelado”.

1.-     Muy queridos radioescuchas:
                                                                                             
Acerca de la Navidad Cristiana pareciera ser que todo mundo tuviéramos una opinión cualificada. Todos hablamos de tal manera que parecemos eruditos expertos sobre este difícil tema que encierra uno de los tres grandes misterios de la vida cristiana.

Podríamos decir que al escuchar tantos y tantos consejos, programas, opiniones y debates en la radio, la prensa y en la televisión se podrían distinguir seis tipos de Navidades.

No es que haya varias expresiones de una realidad tan sagrada, lo que pasa es que son cada vez más los que se han apropiado de este misterio divino.

2.-     Por un lado aparecemos los que vivimos una Navidad llamémosle Folklórica. Se trata de aquellos que pugnamos por los villancicos, que coleccionamos y exhibimos nacimientos, que hacemos exposiciones de las piñatas a lo largo de la historia, que tenemos un verdadero museo con diferentes imágenes o pinturas del nacimiento del Salvador Divino. Entre los folklóricos estamos aquellos que tenemos colección de discos antiguos con cánticos de Navidad... y que hasta los presumimos.

Hay otros que vivimos la Navidad Emotiva: se trata de aquellos que nos recreamos y hasta nos escapamos en los recuerdos. Aquellos que vivimos de las imágenes del pasado, o que sensibilizados pasajeramente aprovechamos este tiempo para hacer una obra de misericordia tratando de compensar un año vivido en el más absoluto egoísmo. Dirije la mirada a tu alrededor y podrás darte cuenta del aspecto infalible de esta norma: a mayor volumen del regalo fue mayor la ausencia y el desinterés durante el año.

Otros, parece ser que cada vez más personas, vivimos la Navidad de los Snobistas. Se trata de nuevas formas de evadir la vida cristiana copiando modelos ajenos a nuestra propia vida y cultura. Es lamentable que, en algunos círculos, se planee vivir una Navidad lejos de la propia familia, se piensa en una playa, en un crucero, en un salón de eventos, en un elegante hotel o en un restaurant. En otros círculos se piensa en un rodeo, en una diskoteque, en un “antro”,... y se vive el misterio de Dios en la ausencia de la embriaguez y transpirando humores etílicos. La Navidad ha dejado de ser cristiana, o mejor dicho, parece ser que un gran sector de nuestra sociedad ha dejado de ser cristiano.

Otros vivimos la Navidad de los Intelectuales: se trata de aquellos que vivimos en el discurso y en las discusiones, proponemos un análisis y una comparación de los elementos cristianos con las demás religiones. Solicitamos que se consideren los estudios sobre la sociología y la religiosidad del judaísmo contemporáneo a nuestro Señor y sus propuestas actuales en torno al nacimiento de Jesucristo,... Se trata de aquellos que perdemos los años de nuestra historia y las ilusiones de nuestra vida discutiendo en nuestros pizarrones inteligentes, en las charlas del chat, en los foros cibernéticos sobre el análisis filológico de la Palabra Katalyma, que aseguran es el antecendente de la fiesta cristiana. Proponemos entre los humos de nuestra erudición una crítica textual y un análisis pragmaliguístíco sobre el Evangelio de san Lucas,... somos esos doctos perfumados que dejamos a todo mundo boquiabierto con nuestras aseveraciones, y que la noche más santa nos vamos a dormir sin ofrecer ni recibir un solo abrazo y sin escuchar un cálido “feliznavidad”.  

No nos pueden faltar, en este rápido recorrido, la Navidad de los consumistas. Se trata de todos aquellos que hemos convertido esta fiesta en un pujante mercado. Todos los detalles son cuidados o son inventados. Nuevas necesidades se están implementando cada año. En este mercado todo, absolutamente todo se vende con los motivos navideños: servilletas, tenedores, manteles, ropa, toallas,... Un sinfín de cosas van llenando nuestra largas listas de adquisiciones: la cena, el árbol, la sidra o el vino, la corona, las luces, la bota, la chimenea, la piñata, los regalos, la contratación del santoclós... Al parecer llega un momento en que no nos falta nada,... pero nos falta Alguien...  

3.-     Finalmente, y este es nuestro propósito, tenemos que considerar el rostro de la verdadera Navidad, llamémosle la Navidad cristiana.

El Misterio de la Navidad es la celebración del nacimiento temporal del Hijo Eterno del Padre. Se trata de la manifestación visible en la historia, de Aquel que es la Palabra, y que ha venido a todos nosotros desde ese momento precioso de la Anunciación del Arcángel Gabriel y de la Concepción Virginal en María Santísima, por obra y gracia del Espíritu Santo, tal y como tasmbién se lo ha explicado el Ángel a san José.

La Navidad es el misterio de la presencia de Dios hecho hombre en nuestro mundo. La Vida del Hijo del Padre Eterno será un hacer presente el amor de Dios en medio de las condiciones humanas concretas de su tiempo, de su espacio y de su gente. Allí vivía Dios en su plenitud.

La celebración de la fiesta de la Navidad es para cada uno de nosotros la renovación gozosa del misterio del Nacimiento del Hijo de Dios en el Mundo, en su Iglesia y en cada uno de los Bautizados.

La alegría de estas fiestas debe ser manifiesta, y es que celebramos la real y verdadera presencia de Dios en este mundo, en su nacimiento,... lo cual nos aseguró para siempre la confianza de que Dios no es un sueño del hombre, ni mucho menos una pasión inútil.

Con la Navidad, se ha iniciado la búsqueda definitiva y apasionante de Dios. Ya no se trata del hombre que busca a Dios sino del Dios que anda en búsqueda del hombre, del Dios que no se ha resignado a la lejanía.

Si el pecado y la perdición de la humanidad habían tenido su consistencia en la pretensión del querer “ser como dioses”, ahora Dios les está ofreciendo la salvación a todos los hombres, precisamente al querer Dios hacerse hombre, como cada uno de nosotros. En la Navidad Dios se convierte en el Emmanuel, el “Dios con nosotros”.

4.-     No obstante, todo lo anteriormente referido, quisiera cuestionarte y cuestionarme en este momento... ¿Qué es lo que celebramos en la Navidad: una fecha o el inicio de una historia?

Hoy se libran discusiones sin sentido, en los areópagos de la modernidad, de parte de aquellos que intelectualizan la Navidad y hasta en algunos que nos profesamos cristianos: que si esta fecha es la histórica o que si fue en otra, que si el apacentamiento nocturno de los rebaños de parte de aquellos pastores exigiría que la Navidad se ubicara en otros meses mucho menos fríos, que si se toma en cuenta el registro histórico de los censos romanos, que si consideramos los Ciclos Litúrgicos del servicio en el Templo cuando Zacarías y el clan o la familia a la que pertenecía, estaban programados para ejercer el culto sagrado...

Hablando de fechas o de calendarios, todos podemos disentir, ya que existen varias formas, por no decir muchas, de computar el tiempo aún en nuestro naciente siglo XXI. Bastaría solamente que pensáramos en la realidad distinta de un calendario en Oriente y otro en el Occidente, del calendario Judío y del calendario chino, por sólo mencionar a algunos.

El mismo concepto de tiempo es tan variado: podemos decir que existe el tiempo cronológico, el psicológico, el biológico, el historiológico o historiográfico, el kairós como tiempo de salvación, el tiempo litúrgico...

Las discusiones pueden continuar en el laberinto conceptual de aquellos que se sienten sabios y entendidos. Y tendría que decirte que, en lo personal, a mí no me importa la fecha, lo que realmente me importa es que el Hijo de Dios nos ha nacido... Si fue en Diciembre o en Abril,... eso ¡es lo de menos!

5.-     Y es que la Navidad no es para nosotros en realidad una fecha, sino que debe ser ante todo y sobre todo un inicio. La Navidad es el inicio de toda la historia para nosotros los cristianos. Se trata del vértice del tiempo de la salvación para todos los hombres.

Esta Navidad del 2009 debiera ser también el inicio de una historia nueva en tu vida y en mi vida. De no ser así, seguirá siendo una simple fecha en el calendario de nuestra existencia.

¿Qué es la Navidad? ¿Una fecha o el inicio de una historia nueva?

Nuestra vida se entreteje de fechas y de historias. Las historias tienen sentido en torno al día en que se les dio inicio. Y las fechas tienen sentido en cuanto que una nueva historia ha empezado o se ha transformado.

Una fecha por sí misma no tiene sentido, es un dato frío, un número, una forma de organizar, se trata de una convencionalidad. Una fecha tendrá siempre su importancia por la historia del día siguiente, por aquello que se inicia.

¡Fíjate! Como algunos nos vamos acordando perfectamente de las fechas, pero nos olvidamos de la historia que se inició en ese día del calendario. Con la fecha se ponen en orden las cosas. El inicio, por el contrario, debiera poner en orden nuestra vida.

Refiriéndonos solamente a una fecha, decimos con ello lo que ha ocurrido. Pero colocándonos en la perspectiva de un inicio, debemos ser conscientes de aquello que ha nacido para nosotros.

6.-     La Navidad interpretada como una simple fecha es algo tan antiguo y que puede ser tan poco atractivo, aunque nos afanemos por hacer cosas nuevas. De lo anterior, se desprende el que algunos, en los días más santos de nuestra vida, estén viviendo en inhumanas soledades y en terribles amarguras.

Viviéndola como inicio, la Navidad aparece de verdad por lo que es: la más grande “buena nueva” que ha escuchado el hombre sobre la tierra; el anuncio de un evangelio; la “noticia nueva” que se nos ha traído al mundo.

Dios nos invita para que revisemos no las fechas sino las historias. Hoy debemos pensar no en las celebraciones sino que debemos escrutar el significado de estas celebraciones.

¿La Navidad es para mi persona una fecha o realmente significa mi historia propia y verdaderamente cristiana, significa el inicio de la auténtica historia de la humanidad?

7.-     El acontecimiento de la Navidad tiene, sin lugar a dudas, su importancia en el magnifico acontecimiento del nacimiento del Señor, se trata del Dios que se hizo hombre. En la Navidad ha aparecido el Misterio de la Salvación para todos los hombres.

El festejo de la Navidad tiene su grandeza en cuanto que Dios pueda provocar un verdadero cambio en nuestra vida.

Yo mismo debo ser capaz de quitar los odios, los resentimientos, las iras y la soberbia. Soy yo quien debo ofrecerle la palabra amable a todo aquel que me rodea, la sonrisa amigable a los tristes y la mano generosa a quien lo solicite.

Si cada día puede ser un nuevo inicio del resto de nuestros días. ¡Cuánto más debiera ser para nosotros un día tan especial, como lo es la celebración de la Navidad Cristiana!

8.-     La verdadera Navidad empieza un día después, es decir, “el día 26 de Diciembre”. Será ese día cuando tú y yo sabremos si esta Navidad fue solamente una fecha o realmente ha sido el inicio de una historia nueva en nuestra vida cristiana. ¡Sería muy triste el constatar el 26 de Diciembre, que la verdadera Navidad no ha dado inicio en nuestra vida!

 

 

NACIMIENTO DEL DIOS CERCANO.

Por aquellos días, se promulgó un edicto de César Augusto, que ordenaba un censo de todo el Imperio. Todos iban a empadronarse, cada uno a su propia ciudad; así es que también José, perteneciente a la casa y familia de David, se dirigió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, llamada Belén, para empadr4onarse, juntamente con María, su esposa que estaba encinta.

Mientras estaban ahí, le llegó a María el tiempo de dar a luz y tuvo a su Hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no hubo lugar para ellos en la posada.”

1.-     Muy queridos amigos, gracias por concedernos el honor y la fineza de su atención:

La Navidad ha llegado y, quizá casi todos nosotros nos estemos ufanando de que al parecer no nos faltó nada, o nos faltó muy poco, de todo aquello que teníamos que preparar. Sin embargo, resulta lamentable el constatar que si bien no nos faltó nada, es muy posible que nos halla faltado Alguien. Lo más entristecedor es el encontrarnos con que es Dios quien faltó en nuestra casa y en nuestra vida.

Nos fuimos preocupando tanto por lo material que no nos ocupamos de lo esencial

Hoy, quiero invitarte para que releas el Evangelio, y constatemos que en esas líneas evangélicas nos encontramos con la ternura, con las evocaciones dulces y con los suaves pensamientos.

2.-     Y, no obstante, en ese texto nos encontramos también con el cuestionamiento, y la molestia que se genera de la autorevisión, que está más allá de un necio sentimentalismo.  

Y es que Dios condena una Navidad hinchada de retórica, llena de papeles multicolores y de conmociones baratas.

A Dios parece no agradarle nuestra propuesta de Navidad, poco o nada cristiana, cursi y muchas veces ficticia. Le hemos inyectado toneladas de sentimentalismos, de folklore, de pacotilla variada y de mal gusto. Nuestra Navidad parece ser más un pretexto que una celebración cristiana.

Francamente, hemos deshecho la Navidad. Hemos saboteado su sencillez. Nuestra rica Navidad se ha impuesto y ha empobrecido a la Navidad verdadera.

La fiesta de la Navidad nos recuerda que a Dios le agrada la sencillez.

Sin embargo, la sencillez de Dios no es comprendida por el hombre. El padre José Luis Martín Descalzo lo dice con  una bella y poética soltura:
El mundo no comprendía
Que Dios fuera tan sencillo
Y corrió con sus guirnaldas,
Sus diademas, sus anillos,
A camuflar a este Dios
Que sólo quería ser niño.

Belén, Belén era un gran escándalo
Que ponía al hombre en ridículo.
Si Dios se hubiera encarnado
En un notario, en un químico,
Un carabinero, un buzo,
Un almirante, un obispo,
Un guardia o un farmacéutico,
El mundo habría comprendido.

¿Más cómo reconocer
en un bebé al Infinito?

Así, si todas las puertas
Se cerraron cuando Él vino
Y si la historia acabó
Con un final menos digno,
La culpa, la culpa la tuvo el cielo
Por andar con acertijos.

3.-     Cristo nació en un establo, y no en un Belén de chocolate o de luces intermitentes. Pero su nacimiento es solamente el prólogo de una vida que fue abnegada por la entrega a los demás a lo largo de su existencia hasta la donación total, vacío de sí mismo, en el árbol de la cruz.

Contemplar al Señor Jesús en Belén debe llevarnos al aprendizaje del estilo de vida de quien ha elegido ser niño y que nos enseña que el ingreso al Reino pasa inequívocamente por el camino de la infancia, del querer ser niños. Es por ello que, en primer lugar, al mirar el Pesebre debemos pensar sí realmente vivimos la infancia espiritual, el abandono filial.

Otro aspecto digno de meditarse, a la luz del nacimiento de Jesús en Belén, es el realismo incuestionable de su humanidad. El Hijo de Dios se hizo hombre en verdad, esto contra cualquier doctrina de ayer y de hoy que pretenda hacernos pensar que Jesucristo se disfrazó de hombre, sin que llegara a experimentar el sabor agridulce de una auténtica naturaleza humana, como la tuya y como la mía.

El entronque real del Hijo de Dios con nuestra humanidad nos obliga a pensar en el interés que Dios tiene en el hombre, lo cual nos debe llevar a secundarlo todos nosotros que nos apellidamos cristianos.

Así mismo, el nacimiento temporal del Hijo de Dios nos lleva a ser más y mejores hombres, ya que Jesús es el modelo humano, al constituirse por derecho propio en el único ejemplar de la raza humana sin pecado y ser el máximo revelador de la plena dimensión religiosa del hombre.

Jesucristo ha venido a traernos la perfección de la plenitud de la revelación. El cristianismo no está destinado a coronar las insuficiencias de las antiguas religiones dándoles el toque que les faltaba. Jesucristo no viene a terminar edificios inacabados, sino que ha venido a construir un nuevo Templo del Espíritu Santo. Las piedras que utiliza somos los mismos hombres purificados con su nacimiento.

4.-     Y se preguntarán ustedes, después de que les he estado mareando con tantas palabras. ¿Cuál es nuestro papel en una verdadera Navidad cristiana?

En el concierto de la actualidad, en la común lucha por una humanidad mejor, el cristianismo debe tener una aportación específica: ofrecer un humanismo del amor y de la trascendencia, nuestra contribución se sitúa en la línea de la máxima exigencia y del ideal. Este es el factor cristiano: amor y trascendencia. Nuestro peligro será la perdida del realismo en la desconexión que nos lleva a ser simplemente unos ilusos idealistas.

Navidad quiere decir precisamente esto: una sonrisa divina se ha posado sobre nuestras miserias, que constituye el motivo más fundado de esperanza y es indicio de una posibilidad nueva ofrecida a todos por la paciencia de Dios.

Dios no nos muestra un rostro airado, ni la cara regada por las lágrimas de la desilusión, sino que nos ofrece un don de paz ofrecido por Áquel que es el más fuerte y que, resultando victorioso a través del amor, puede dictar las condiciones de paz. Es más, ha puesto una sola condición: dejarse amar.

5.-     Querido amigo:

Muchos usamos, durante este tiempo santo, el mecanismo de la compensación. Al sentirnos mal a causa de nuestras muchas deficiencias durante el año que casi estamos por terminar, empezamos a compensar nuestras carencias con atenciones, regalos..., momentáneos y fugaces.

Navidad no es tiempo de compensar, sino de revisar, de convertirnos y empezar a hacer lo que tenemos que hacer.

Debemos cuidar que nuestros regalos no sean solamente compensaciones de lo que en justicia debimos haber hecho durante todo el año.

6.- Se preguntarán ustedes: ¿Y Quién está necesitado del amor cristiano? Eduardo Galeano escribe en el Libro de los abrazos la siguiente anécdota:

 “Fernando Silva dirige el hospital de niños en Managua. En vísperas de la Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando los cohetes, y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar. Hizo un última recorrida por las salas, viendo si estaba todo en orden; y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían. Unos pasos como de nube: se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba atrás. En la penumbra, lo reconoció. Era un niño que estaba sólo. Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedían permiso. Fernando se acercó, y el niño le rozó con la mano: Vos decidle a... –susurró el niño- Vos, decidle a alguien que yo estoy aquí.

Ese niño está enfermo, está marcado por la muerte; peor aún, está solo. Completamente solo. Y es Nochebuena, y él lo sabe. Nota las primeras sombras que anuncian el comienzo de la noche sagrada. En esto, oye pasos en el pasillo y sale con la esperanza de encontrar compañía en la fiesta de todos. Es tímido y delicado y no quiere molestar a nadie. Sólo un ligero tacto de su mano infantil, un débil murmullo, una súplica inocente. Por favor, dígale... dígale a alguien. No importa a quién. No importa dónde. Basta con que le diga a alguien que yo estoy aquí. La gente aún tiene corazón y quizá vendrá. No van a dejar a un niño sólo en la noche en que nace Jesús. Solo y con la muerte en su rostro. Solo en el banquillo del hospital de niños. Solo mientras los cohetes festivos explotan en el cielo. El niño está enfermo, y su enfermedad se llama soledad. La enfermedad de la raza humana.

7.-     Amigos: ¡es Navidad! Y yo sé que aquel que predica de Jesús no puede ser un aguafiestas, un amargado y un cenizo, sino todo lo contrario, alguien comprometido con la fiesta de la vida, un amante de una vida que no admite ni comprende la degradación del hombre entrampado en el placer que solamente conduce a la soledad y al hastío.

No obstante, el que predica a Cristo tiene que recordar, si es preciso a gritos, dónde está la verdadera vida en medio de una sociedad opulenta pero que ha olvidado su destino y su lugar, puesto que se ha olvidado de los hombres y están olvidando que son hombres.

¡Les deseo a todos ustedes, a sus familias y demás seres queridos una Felíz y muy cristiana Navidad!

 

 

NO EXISTE NAVIDAD SIN MATERNIDAD.

“Después de que los magos partieron para Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo... José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su madre y partió para Egipto.

1.- Muy queridos amigos:

El Evangelista san Mateo ha sido enfático al presentar el nacimiento virginal de nuestro Señor y en esta escena de la historia sagrada vuelve a ser rotundo en su afirmación: José, levántate, toma al niño y a su madre,... José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su madre...

“Toma al niño y a su Madre”, no habla de “tu hijo”,... puesto que su nacimiento se debe a la obra y gracia del Espíritu Santo, no obstante este niño tiene una relación innegable para con aquella que es esposa de san José: se trata de la Madre del niño.

2.- Y, es justo que en un escenario tan especial como lo es la fiesta de la Navidad nos demos un espacio para reflexionar en torno al don de la Maternidad de la Santísima Virgen.

Ojalá que no nos quedemos en la superficialidad.¡Si queremos profundizar en el misterio de la Navidad, no nos podemos quedar simplemente en la poesía, en el sentimiento o en lo externo!

Meditar sobre la Maternidad Divina de María en esta Navidad nos invita a que nos sumerjamos en el mensaje de Cristo, de tal manera que no nos quedemos en la corteza, en la periferia, en los sentimentalismos estériles...

Y es que la Navidad, ha sido la estación en que los ojos y los corazones son movidos a la memoria y al amor del Niño que nació en una cueva bajo el piso del mundo. Se trata del Niño cuyo nacimiento conmovió al mundo en sus mismos cimientos.

Todos contemplamos en el reloj de la historia la hora de la Navidad como el momento en el que el misterio de la omnipotencia de Dios ha querido ser envuelta en pañales yaciendo en un pesebre. La Navidad nos dice que Dios se encuentra siempre donde el mundo menos lo espera encontrar. La historia de la Navidad es la historia de Dios que estuvo sin hogar en su propio Hogar, Aquel a quien los suyos no lo recibieron.

3.- Pero,… mientras que continuamos rindiendo este acto primario de adoración al Dios que nos trajo los cielos a la tierra, al Dios cercano que vino a los hombres, existe un peligro real de que algunos podamos olvidar cómo nos vino el Niño al mundo: en efecto, ciertas formas modernas del cristianismo hablan del Niño que nos ha nacido, pero nunca, o muy pocas veces, nos dicen una palabra sobre la Madre del Niño. ¡Qué lamentable!

En algunas estaciones radiofónicas de nuestra ciudad escucharás algunas reflexiones navideñas en las que se habla del nacimiento sin hablar de la que dio a luz. ¡Se habla del Niño que nos nace sin hablar de la Madre! ¿No te da tristeza, el que un celo mal entendido se convierta en un aparente odio, en ofensas,... o por lo menos en olvidos ilógicos que dejan mucho que desear?

El Niño de Belén no cayó de los cielos a un lecho de paja, sino que vino a este mundo por medio de una gran Mujer que le concibió y que le dio a luz por obra y gracia del Espíritu Santo.

Y es que los hijos son inseparables de las madres, y las madres son inseparables de los hijos. Al menos en el proyecto de Dios.

Es por ello que existe el peligro de que, por celebrar la Navidad sin la Madre, vayamos a llegar a un punto de que un día celebremos la Navidad sin el Niño. Tal y como sucede en el país del norte de donde vienen muchos recursos de los que niegan que la Virgen María esté estrechamente vinculada a la persona de Jesucristo. ¡Y que absurdo resulta, pues, así como no puede haber una Navidad verdadera sin Jesús, tampoco puede haber un Jesús que nos nace sin una María! ¡Al menos así lo quiso Dios en su proyecto inefable!

Aunque,... por desgracia tengo que decirte que en muchos lugares la Navidad ya es un pretexto,... y ya se ha expulsado a la Madre,... y también al Hijo. ¿No lo crees? Dedícate este día a ver todos los DVD´s y Blue Ray´s sobre la Navidad producidos en el país del norte y te darás cuenta de que hablan del árbol, de los regalos, de los renos, de las luces, de un cuento que se tiene que contar a los niños,… pero ninguno habla de Jesucristo, y por ende tampoco hablan de la Virgen María.

4.- Volviendo a aquellos que nos llamamos cristianos y que luchamos por serlo, yo le ruego a Dios para que la Navidad no la vivamos de una manera en que pareciera que el Niño es un Huérfano, sino un Hijo de María. ¡Aunque les duela a algunos!

Le ruego a Dios para que en el cristianismo alentemos el respeto por la vida y por la Maternidad, de tal manera que seamos capaces de vibrar de amor y respeto por esa Madre que nos trajo al Salvador al mundo.

Ver al Niño en brazos de su Madre es ver el Cielo y la tierra unidos por el gran misterio que la Navidad encierra. En efecto, al ver a este Niño en brazos de su Madre, pareciera que los cielos y la tierra cambiaran de lugar.

En estos días cuando la Madre se halla separada de su Hijo, por políticas poco cristianas de control de la Natalidad, por la separación de las familias, por los problemas económicos, por el morbo y la frivolidad en la sexualidad, le rogamos a Dios para que retorne el Ideal de la Madre con su Hijo en brazos y el padre varón protegiéndolos a ambos, tal y como nos lo ha recuerda la fiesta de la Navidad.

5.- Muy querido amigo:

Hoy también le quiero pedir especialmente a Dios por todas aquellas madres de familia, que han aceptado en su vida la voluntad divina, al recibir amorosamente a cada uno de sus hijos, aún aquellos que conforme a los criterios del mundo no cumplen con sus requerimientos de calidad.

6.- En este día quiero compartirte un mensaje escrito por Marianne Neifert acerca de la maternidad, considerada como un don y una tarea:

“De no haber tenido hijos, probablemente hubiera contado con más dinero y más cosas materiales. Quizá hubiera viajado mucho y dormido a placer, y me hubiera dado más gustos. Pero mi vida hubiera sido más aburrida y previsible. Como resultado de mi maternidad, he reído intensamente y he llorado con mayor frecuencia. Me he preocupado más y he corrido más. He dormido menos, pero de una u otra manera me he divertido más y he madurado más. Mi corazón ha experimentado un mayor dolor, y he amado a un grado que trasciende todo lo que hubiera podido imaginar. He dado mucho más de mí misma y le he encontrado mayor sentido a la vida”

¿Sabes? La maternidad exige la generosidad de parte de la madre de familia, pues se trata de un amor generoso que busca el bien de aquellos que a sus ojos serán siempre hijos independientemente de la edad que puedan tener: el hijo será siempre hijo para su madre. ¡Obvio!,... no tanto.

9.- Pero..., démonos tiempo, voltéemos el rostro y contemplemos también a este santo varón a quien el Padre eterno eligió, puesto que encontró en él al mejor de los padres en la tierra para el más grande de los Hijos que han nacido en el tiempo y el espacio.

San José, es un inmejorable modelo como esposo. Se trata de alguien que, aún sumergido en la noche oscura de la incomprensión que brota de nuestras incertidumbres humanas, ama tanto a la que será su esposa, de tal manera que prefiere ser despreciado él a que se desprecie a aquella que ama. San José es un hombre de oración que sabe escuchar la voz de Dios que le clarifica lo que tiene que hacer en su vida y con su familia, aún cuando esta voz sea escuchada en la oscuridad de la noche.

Se trata de aquel que es llamado simple y llanamente: varón justo, y que es un verdadero modelo para todos aquellos que han recibido de parte de Dios el encargo de la tutoría en la vida.

En estos días me he estado preguntando: ¿Cuándo acabaremos de distinguir entre la progenitura y la paternidad? ¿Cuándo entenderemos que ser progenitor no es lo mismo que ser padre, y que el procrear no convierte a alguien en un padre en el sentido auténtico de la expresión?

El progenitor es aquel que engendra, el padre es el que enseña a vivir. Para ser progenitor hacen falta segundos, para ser padre es necesaria la vida. Para ser progenitor basta con que dos células se fusionen y aparezca el milagro de la vida, para ser padre hace falta que dos corazones se fusionen; se trata de educar, aconsejar, corregir, acompañar, amar a los que Dios permitió que nacieran.

Tener hijos no hace de alguien un padre, tal y como el que alguien tenga un piano no le convierte en un pianista.

Hoy deambulan por nuestras calles tantos y tantos progenitores, y... son tan escasos los padres de familia. Si bien San José no fue el Progenitor del Señor Jesús, podemos decir que Él fue un verdadero padre para el Hijo del Padre Eterno: le amó, le cuidó, le alimentó, le protegió, se gastó y se desgastó por él, corrió riesgos por cuidar el don de Dios, fue a tocar puertas en tierras de desconocidos para conseguir trabajo y poder así ofrecerle manutención al Hijo eterno del Padre, que nació por obra del Espíritu Santo del vientre inmaculado de la Virgen.

¿Qué mejor ejemplo de paternidad podrían tener tantos hombres que se ufanan de ser progenitores?

San José, hace presente en la imagen sagrada de la Familia cristiana a todos aquellos hombres y mujeres que no han engendrado biológicamente, pero que han sido capaces de engendrar con su corazón. San José nos recuerda que, más allá de la fecundidad genética, la fecundidad de la voluntad y la que brota del amor sincero pueden llegar a ser mucho más grandes a los ojos de Dios.

¡Felíz Navidad que nos abre a la reflexión sobre la Vida, la Maternidad biológica, la paternidad adoptiva y la grandeza de la Familia cristiana!

 

 

LUZ, ALEGRÍA Y REGALOS.

“Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que mientras que ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo Primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitió en el alojamiento.

 

1.-     Muy queridos amigos:

Más tarde el Señor con una sonrisa divina nos dirá: “Llamen y se les abrirá”. Pero para su Madre, que entonces le llevaba en su seno bendito, las puertas permanecen cerradas y los hombres dentro, apostados detrás de la fortaleza de su egoísmo, dispuestos a no ceder ni un palmo de terreno.

Para Él no había sitio. Tiene que ir a nacer fuera de la ciudad. Fuera de la ciudad morirá también.

Interiormente todos nos hemos sublevado contra aquellos miserables que le han cerrado las puertas a un Dios que viene a nacer con nosotros.

Pero,... ¿no será una falsa indignación la nuestra, un cómodo subterfugio?

Porque,... ¡seámos sinceros!, nosotros en realidad nos portamos mucho peor. Claro que hemos adquirido un mayor nivel social y nos repugna el hecho de dejarlo abandonado fuera de la puerta. Somos gente con más educación. No somos como aquellos villanos tan egoístas.

¡No! No le hemos dejamos físicamente fuera. Pero sospechamos el peligro, nos damos cuenta que para nuestros egoísmos su presencia puede ser poco grata, advertimos que nos puede molestar y que tal vez tengamos que defendernos de él, o, por lo menos, de algunas de sus enseñanzas.

Nosotros somos mucho más educados y no le hemos dejado fuera. Pero con nuestros muy finos modales, valiéndonos de nuestros sumamente exquisitos conocimientos diplomáticos, llegaremos a conseguir que su presencia nos resulte “innocua”. ¿Que qué quiere decir innocua? Inofensiva, inerte, inocente.

2.-     Y, así hemos inutilizado la Navidad. Nuestra actitud ha sido más detestable que la de aquellos que le dejaron a la puerta. ¿Por qué?

Cristo es quien nos ha traído la luz. Pero nos dimos cuenta de que su luz nos molesta; es indiscreta, se cuela por todos los rincones, descubre nuestras miserias y limitaciones, nuestros egoísmos y mezquindades.

Nos hemos dado cuenta de que la luz de Cristo no es ornamental sino funcional. Su luz no es un adorno, sino que compromete. Exige cambios dolorosos en nuestra existencia y esto no nos agrada.

Es una luz provocativa, que para muchos puede llegar a ser fastidiosa. Y nosotros, lejos de dejarnos “arrollar” por esa luz maravillosa, lejos de rendirnos ante ella, decidimos hacerle competencia, oponiendo esos nuestros pequeños y ridículos farolillos de color con los que hemos adornado nuestras casas.

Y como señal de nuestro infantilismo, como niños nos cubrimos los ojos, para defendernos de esa luz que llenó con su resplandor la cueva de Belén.

Queremos neutralizar la luz del Sol con las manos pegadas a nuestros ojos.

Y no queremos darnos cuenta del Dios que piensa en el hombre con amor, que ha bajado hasta el hombre, que se acerca hasta el hombre, ¡Qué se hace hombre! Un Dios que se hace caminante para recorrer junto a nosotros el mismo camino, compartiendo nuestras penas y miserias; nuestras lágrimas, angustias y esperanzas. Un Dios que viene a traernos la salvación. A todos. Un Dios que se revela como misericordioso.

3.-     Este mensaje debería iluminar nuestra vida y llenarnos de alegría.

Alegría, porque el anuncio le da al hombre una nueva posibilidad que podría parecer una locura. “Dios se ha hecho hombre para que el hombre pueda encontrarse con Dios”. Pensándolo bien, habría que volverse locos. Pero,... ¡Locos de alegría!

Pero no es así. Despreciamos la alegría de Dios. Cristo nos ha traído una felicidad que traspasa nuestros horizontes terrenos. Y le consideramos un intruso, un aguafiestas, un enemigo de nuestra alegría. Como si Cristo viniera a robarnos la tierra o a envenenar esos codiciados manjares terrenos en los que hundimos a diario nuestros dientes y nuestras uñas, por no decir los colmillos y las garras.

¿La alegría de Dios? Que nos deje en paz saboreando nuestras ridículas alegrías humanas, plácidamente atrincherados en la lóbrega guarida de nuestro egoísmo...

4.-     Sobre este egoísmo que lastima al hermano, quisiera hoy compartirte uno de los mensajes más lamentablemente ciertos y disfrutablemente dolorosos.

Se trata de un mensaje contenido en un libro que en el año de 1974 hizo su aparición. Fue escrito por Gerda Klein y se titula: La Rosa Azul. A continuación te comparto una visión rápida sobre el contenido del mismo: 

“Jenny es una niña, una chiquilla encantadora de ojos castaños y de cabellos también color castaño oscuro.

Si los cabellos se le vienen sobre los ojos, los aparta a un lado, pero no se lleva la mano directamente a la frente como cualquier otra niña.

En vez de ellos, hace revolotear la mano como una flor al abrir sus pétalos. Y luego aparta los cabellos que le cubren los ojos.

Y es que ¿saben? Jenny es diferente. ¿Diferente? Sí, diferente de la mayoría de las niñas.

Porque sin duda no todos hemos de ser iguales, de pensar igual, o de obrar de igual modo, ni tener igual aspecto.

A mis ojos, Jenny es como una rosa azul. ¿Cómo una rosa azul?

¿Alguien ha visto alguna vez una rosa azul? Hay, claro, rosas blancas y rosas de color rosa; hay rosas amarillas y, por supuesto, a montones, rosas rojas. Pero ¿rosas azules?

Todo buen jardinero quisiera cultivar una rosa azul. Sólo por verla, muchedumbres enteras vendrían de lejos. Sería una rosa singular, diferente y bellísima.

También Jenny es diferente. Por eso a su lado, semeja una rosa azul.

Cuando Jenny vino del hospital a casa era una muñequita de color de rosa, con su carita tierna y redondeada, que lloraba más que otros niños.

¿Por qué? Porque tal vez veía otras sombras que le amedrentaban. Percibía quizá sonidos que eran extraños para ella. Ya un poco mayorcita, Jenny estaba siempre al lado de su madre y se abrazaba a ella con fuerza.

Les diré: cuando un gatito pierde la cola, se le afina el oído, según cuentan. Es verdad que la cola les ayuda a correr más de prisa, pero un gato sin cola oye mejor y percibe las pisadas, más pronto que otros gatos.

Cierta gente ignora que tal gato tiene un oído finísimo: sólo sabe que le falta la cola. No faltan niños crueles que al mirarlo hacen mofa diciendo: “¡Ese gato no tiene cola! ¿Ese gato es un rabón!”

Jenny corría a veces en busca de su madre y la abrazaba con fuerza sin más ni más. Al menos, sin razón aparente.

Y así acabamos comprendiendo que Jenny vivía en un mundo diferente, en cierta forma para nosotros desconocido. Empezamos a creer que habitaba en un mundo en el cual quizá nosotros no nos sintiéramos como en el propio. Tal vez, el ir a él equivaldría de algún modo a emprender un viaje a otro planeta.

Podría decirse que Jenny se halla detrás de un biombo, un biombo invisible para nosotros. Tal vez esté pintado de hermosos colores. Es posible que estos colores la distraigan y que a veces le impidan prestarnos atención cuando le hablamos. O quizá sea que escucha una música que no alcanzamos a oír. Se asegura que los peces usan un lenguaje y una música que sólo ellos perciben y que las olas les traen. Una música que no podemos oír porque el oído humano no es bastante sutil.

Así pues, Jenny quizá perciba sonidos no  oídos por nosotros. Tal vez por eso, de pronto, suele dar un salto y entregarse a su danza desgarbada.

En ocasiones, me figuro que Jenny es como un pájaro, un pajarillo de alas muy pequeñas. Para un ave así, el volar es muy difícil: le exige más fuerza, mayor trabajo, más tiempo. Para el ave de alas normales, volar es natural, más el pájaro alicorto ha de esforzarse más para aprender. En cierto modo, tiene que ser más listo.

Y por tanto, debemos aprender cuánto ha logrado Jenny luego que aprende algo.

Más existe otra Jenny. Esa Jenny que, cuando sopla el viento, alguna tarde del tormentoso invierno, se está en su mecedora, a solas, meciéndose, arrullando a su muñeca en brazos. Se siente conturbada y perpleja, y murmura despacio:

 “Mamita, Sally dice que soy retrasada. ¿Qué quiere decir con eso, mamita? ¿Retrasada? ¡Retrasada!, repiten los niños y se ríen”.

 “¿Por qué ríen, mamita? ¿qué significa retrasada?”

Muchas cosas hay que Jenny no puede comprender. Y hay muchas cosas que otras personas no entienden al tratarse de Jenny: que Jenny es como un gatito sin cola; que es otra la música que llega a sus oídos; que Jenny es como un pajarillo alicorto y que por ello requiere mayor protección.

Jenny es como una rosa azul, delicada y exquisita. Y siendo tan pocas las rosas de color azul, sabemos muy poco de ellas.

Sólo sabemos que son muy pocas en el jardín de Dios, que hay que cuidarlas con mayor celo. Y amarlas más aún.”

5.-     Amigos: La fiesta de la Navidad nos habla del Dios que nos ha traído sus dones, o mejor dicho, Él mismo se ha hecho don. El don por excelencia.

Y muchos nos engolosinamos ridículamente acariciando esos paquetes con nuestros insignificantes regalos.

El Señor nos invita para que vivamos la Navidad convirtiéndonos en luz para los demás. Cristo quiere que nos convirtamos en alegría para los hombres, que seamos testigos de la alegría cristiana al llevar un mensaje de salvación y no de condenación. Jesucristo nos pide que seamos nosotros mismos un regalo, un don para los demás. Que hagamos de nuestra vida una entrega sin reservas. Para todos.

Porque el cristiano ha de sentirse deudor de todos sus semejantes, especialmente de las rosas azules que están en el jardín de Dios.

___________________________________FirmarLibro de visitas

Biblioteca Virtual

Dic20

Dic13
Dic06
Nov29
Nov22
Nov15
Nov08
Nov01
Oct25
Oct18
Oct11
Oct04
Sep27
Sep20
Sep13
Sep06
Ago30
Ago23
Ago16
Ago09
Ago02
Jul26
Jul19
Jul12
Jul05
Jun28
Jun21
Jun14
Jun07
May31
May24
May17
May10
May03
Abr26
Abr19
Abr12
Abr05
Mar29
Mar22
Mar15
Mar08
Mar01
Feb22
Feb15
Feb08
Feb01
Ene25
Ene18
Ene11
Ene04

2008

2007

2006

2005

2004