Domingo 30 de Diciembre de 2007_______Pbro. Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx

 

LA FAMILIA, ¿UNA REALIDAD NATURAL O SOCIOLÓGICA?

“ Después de que los magos partieron para Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”.

José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su madre y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo.

Después de muerto Herodes, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre y regresa a la tierra de Israel, porque ya murieron los que intentaban quitarle la vida al niño”.

Se levantó José, tomó al niño y a su madre y regresó a tierra de Israel. Pero, habiendo oído decir que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre, Herodes, tuvo miedo de ir allá, y advertido en sueños, se retiró a Galilea y se fue a vivir en una población llamada Nazaret. Así se cumplió lo que habían dicho los profetas: Se le llamará nazareno”.

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1.- Muy queridos amigos:

La discusión legislativa en nuestro Estado acerca de la ley sobre la familia nos ubica en un momento que puede y debe ser considerado como epocal, es decir que se está en la posibilidad de conservar los criterios de identidad, de tradición y de costumbres o que bien se puede abrir la puerta a una nueva época con la transformación de la identidad, las tradiciones y las costumbres,... y hasta otras legislaciones.

Se discute si la familia es una estructura natural o si es sólo un ente social. Para efectos de resolver estas cuestionantes tendríamos que considerar la naturaleza de los efectos de esta nueva definición. ¿Estos se quedan sólo en lo social o afectan el elemento natural?

2.-         Vayamos por partes en nuestra reflexión. El pensamiento cristiano ha entendido por familia «la célula vital de la sociedad».

Y para aquellos que somos cristianos la Sagrada Escritura nos muestra en repetidas ocasiones la importancia y centralidad de la familia. El Génesis nos narra la creación del primer hombre y de la primera mujer, y se nos presenta a la familia jugando un papel central en la creación. Otros libros del Antiguo Testamento también hablan del amor que se encuentra en la familia, que es también el núcleo en donde se enseña a los hijos todo acerca de las virtudes.

Dentro de esta luz bíblica debemos recordar aquellas palabras que Su Santidad Pablo VI nos ofreció durante su visita a Nazaret en el año 1964, cuando el Pontífice habló acerca de Jesús, el Hijo de Dios, que nace y vive dentro de una familia, «aceptando todas sus características, y confiriendo la más alta dignidad a la institución del matrimonio». Es en esta perspectiva, donde la pareja hombre-mujer encuentra su plena dignidad y la familia su solidez.

3.-     Y bien, todo lo anterior es esclarecedor, pero todavía no se resuelve la pregunta: ¿La familia es una estructura social o natural? La Iglesia, en el número 211 del Compendio de Doctrina Social, ve a la familia como «la primera sociedad natural, con derechos que le son propios, y puesta en el centro de la vida social». Es decir, la Iglesia le percibe con rasgos sociales pero estos íntimamente vículados a los elementos naturales propios de la persona humana: “sociedad natural”.

Y es aquí en donde vienen algunas precisiones que nos deben de ayudar: la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer es importante tanto por razones naturales, como por el lugar principal que en lo social tienen las relaciones interpersonales,... aunque los cristianos tenemos que agregar que también por razones sobrenaturales, como una institución divina.

Consideremos, aunque sea dicho de paso el factor divinio, y es que entendemos como divino el mismo elemento natural de la institución de la familia a causa de la íntima comunidad de vida y amor conyugal ordenada al bien de los cónyuges, así como a la generación y educación de la prole fundada por el Creador y provista de leyes propias. Aquí la naturaleza marca elementos propios en la especie humana que no son sociales, ya que se incluye el factor educacional que nos marca una diferencia en torno al sólo ejercicio reproductor que poseería cualquier otra especie.

4.-     Pero, aunque no hemos ni siquiera mencionado el elemento sacramental es adecuado que dejemos a un lado el elemento sobrenatural que nos es propio a los creyentes, y que nos abramos al diálogo desde lo sólo humano para continuar preguntándonos: ¿la familia es institución social o natural?

La auténtica edición de la familia en su naturaleza es de suma importancia para nuestra sociedad pero también la sociedad lo es para la familia.

La Iglesia reconoce que una familia es insuficiente por sí misma para desarrollar una vida plenamente humana, por lo que expresa la necesidad de esa comunidad más amplia llamada sociedad (GS 74), pero consideramos que la sociedad está condenada a un cataclismo incluso social y cultural si deja de percibir el elemento natural de aquella que debe ser reconocida como su célula primera y vital (AA 11).

5.-         Quisiera referir un factor importante del elemento natural de esta sociedad: la sexualidad.

Entendida la Familia como sociedad natural podemos entender las características fundamentales del matrimonio, entre las cuales está por naturaleza el de la ayuda mutua así como el de la fecundidad, a la que la familia está abierto, de quedarse sólo en lo social estos elementos o se debilitan o desaparecen. Sabemos que por elemento natural no tan sólo consideramos la procreación sino también esa ayuda mutua íntimamente vinculada a la complementariedad natural que el hombre y la mujer se ofrecen recíprocamente en una dualidad sexual que se abre a todos los elementos incluidos en este campo tan complejo como lo son: lo cromosomático, lo gonádico, lo endocrino, lo morfolófico, lo psicológico, lo estructuro-gramatical, lo social y también lo funcional. Lo sexual en el ser humano abraza lo físico, lo moral y lo espiritual. En efecto, la sexualidad en la naturaleza humana difiere de cualquier otra sexualidad no humana, ya que tiene repercusiones sobre la persona humana en su totalidad.

En estos terrenos, un diálogo respetuoso y profundo acerca de la homosexualidad no puede quedarse sólo en cuestión de preferencias. En el respeto que nos exige alguna excepción psíquico-biológica, debemos asumir el género sexual como un elemento natural y no sólo como un elemento social o cultural. El hombre y la mujer no sólo tienen diferente sexo, sino que son hombre y mujer hasta en los últimos y mínimos componentes de su ser humano.

Hoy mejor que nunca, podemos comprender que la sexualidad en el hombre y la mujer supera con mucho el terreno de las normas sociales y morales aplicadas al terreno de la autonomía o de la fisiología, que se emparentaban más con las funciones genitales, y se admite que la regulación de la sexualidad también está profundamente arraigada en la carne y en la sangre y afecta a un conjunto de factores infinitamente más amplio

6.-         ¿Cuáles son las consecuencias de quedarnos sólo en lo social al definir a la familia? El principal de ellos: Si la familia es sólo una estructura social estará subordinada a la totalidad social mientras que al afirmar a la familia como una estructura natural tendríamos que dejar en claro que la sociedad no le está otorgando nada sino que le reconoce aquellos elementos que ya le son propios por naturaleza. Son dos preguntas distintas con dos respuestas diferentes al cuestionar: ¿qué es mas importante la pera o el peral? ó ¿qué tiene prevalencia una vida humana o el clamor de una multitud?... El Gólgota tiene otro mensaje por descifrar: Lo natural tiene prevalencia aún sobre lo social.

Una sociedad natural jamás puede ser anulada por una estructura social que es sólo un fruto o de la convencionalidad o de lo consuetudinario.

Que si esta familia se ha conducido conforme a un modelo patriarcal, matriarcal o de la responsabilidad compartida,... esto sí entraría en un estudio sociológico de esta sociedad natural, más no por ello reduce lo natural a lo cultural.

7.-     De ser la familia sólo una estructura social, entonces el Estado como Estructura Social de mayor incidencia y dignidad puede decidir la educación, y ¿por qué no la religión y la moral? ¡Es que una familia como estructura social posee mayor dignidad que la estructura social del Estado! ¿En razón de qué?

¿Con cuáles argumentos podríamos defender la vital importancia de la familia con una prioridad inclusive sobre la misma Sociedad y el Estado? ¿No estaríamos también poniendo los cimientos para una sociedad cómo lo defendía la República en Platón?

Un Estado que define a la familia como estructura social puede en cualquier momento desplazarse en sus ejercicios del principio de la subsidiaridad al de la supresión y la reducción.

Al reconocer a la Familia como una Sociedad Natural podemos afirmar que todo
modelo social que intente servir al bien del hombre no debe pasar por alto la centralidad y responsabilidad social que tiene la familia. Una autoridad pública jamás podría quitarle a esta Sociedad Natural las tareas que puede realizar por sí misma o en asociación con otras familias, incluyendo las políticas, a menos que se le perciba sólo como una estructura social.

8.-     El servicio de la sociedad a la familia se concreta en el reconocimiento, el respeto y la promoción de los derechos naturales de la familia, para lo cual deben implementarse políticas familiares. El reconocimiento de la familia se tutela sobre la sociedad natural fundada sobre el matrimonio, por lo cual no se les puede atribuir el nombre de familia a “sociedades de convivencia” que por su naturaleza (no cubren ni la reproducción, ni en sentido estricto la ayuda mutua) están incapacitadas para recibir el nombre y la condición de familia.

Un reconocimiento civil de la familia comporta la superación de las concepciones individualistas y asumir la dimensión familiar como perspectiva cultural y política, irrenunciable en la consideración de las personas. Las personas deben pensarse en torno a sus núcleos familiares naturales cuyos valores específicos y exigencias han de ser tenidos en cuenta.

9.-         Algunos elementos que nos falta eficientar en nuestra atención eclesial son los siguientes: el acompañamiento pastoral a madres solteras, a personas violadas, a divorciados vueltos a casar, a ministros de culto que han dejado el ministerio, a homofílicos, a los matrimonios de hecho, a las “sociedades de convivencia”... El reto cristiano se fundamenta en

10.-         Algunos elementos que quedarían por entender y atender en caso de que la familia sea sólo definida como estructura social son los siguientes:

  • La definición sociológica es una aplicación globalizada a la familia que se puede acompañar de la fragmentación  en el hombre.
  • La verdad sobre la familia natural se convertirá en una incertidumbre o en una metáfora.
  • Al golpearse esta institución fundamental en lo ontológico se pone el cimiento de una sospecha en la cual se siembra la inseguridad y de la inseguridad se pasará a la falta de compromisos y al futuro ataque de cualquier exigencia en la vida de parte de cualquier otra institución.
  • Ya no cabría hablar de crisis familiares sino de crisis sociales.
  • En los códigos penales deben modificar los delitos del parricidio, del fratricidio, etc... para convertirse en sólo homicidios.
  • Los incestos tendrían que convertirse en sólo violaciones.
  • En una evolución del concepto tendrían que desaparecer o ser modificados los delitos de la pederastía o paidofilia.
  • Los psicólogos y psiquiatras tendrían que modificar el complejo de Edipo y el de Electra.
  • Tendrían que desaparecer los grados de parentezco en grado lineal y colateral.
  • El árbol genealógico de una persona sería sólo un árbol sociofamiliar.
  • Los matrimonios entre hermanos biológicos tendrían que ser permitidos.
  • Los términos homosexual, heterosexual, homofílico y homofóbico tendrían que desaparecer del glosario, junto con las precisiones legislativas generadas recientemente en torno a las uniones de este grupo de personas, puesto que los términos tienen una referencia a un elemento natural que al ser desplazado por el sociológico se convierte en innecesario.
  • Ya no le tendrían que llamar antinatural sino antisocial a la opción celibataria de las personas consagradas por amor al Reino aquellos que no están de acuerdo con este valor evangélico.
  • Tendría que modificarse el parágrafo tercero del artículo 16 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos Adoptada y proclamada el 10 de diciembre de 1948 y firmada por nuestra Nación y que dice lo siguiente: “La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado”.

¿No será esta discusión un efecto de la postmodernidad en nuestro tiempo y en nuestro mundo. ¿Un mundo en el que al no vivir como pensamos, hemos llegado a pensar tal como vivimos?

 

 

 

LA FAMILIA ES UNA COMUNIDAD DE VIDA Y AMOR.

Después de muerto Herodes, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre y regresa a la tierra de Israel, porque ya murieron los que intentaban quitarle la vida al niño”.

Se levantó José, tomó al niño y a su madre y regresó a tierra de Israel. Pero, habiendo oído decir que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre, Herodes, tuvo miedo de ir allá, y advertido en sueños, se retiró a Galilea y se fue a vivir en una población llamada Nazaret. Así se cumplió lo que habían dicho los profetas: Se le llamará nazareno”.

1.-     Muy queridos amigos:                                                                 

Todavía nos encontramos con el confetti en el cabello y aún en el corazón y en el pensamiento tenemos el grato sentimiento generado por el momento de alegría cristiana que hemos compartido con los seres más queridos, es momento en que todavía tenemos el eco de los villancicos y de los otros cantos navideños en nuestra memoria, y sale a nuestro encuentro una fiesta sumamente importante para todos los cristianos: La Solemnidad de la Sagrada Familia.

Y es que, la Solemnidad de la Fiesta de la Navidad auténticamente cristiana no puede separarse de esta Fiesta en la que tú y yo saliendo de la gruta de Belén, terminamos dirigiendo nuestra mirada, nuestro pensamiento y nuestros sentimientos hacia el hogar de Nazareth.

El acontecimiento de la Navidad ha sido el suceso glorioso en el que Dios nos ha manifestado el valor de la familia, la grandeza del amor de los esposos, el valor de la maternidad biológica, la verdadera dimensión de la paternidad adoptiva, el don incomparable de la vida humana, el valor del “fruto bendito del vientre”, el valor de todos y de cada uno de los hombres.

2.-  Quisiera, en este momento, invitarte para que dirijamos nuestra reflexión hacia la Sagrada Familia de Nazaret, para que a la luz de la Palabra de Dios, percibamos el cúmulo de las virtudes que en el propio Nazaret de nuestras familias debiéramos poner en práctica tú y yo, ellos y ellas, en realidad todos los seres humanos de todos los tiempos y espacios. Todos las necesitamos.

3.-     Y es que, tú y yo vivimos en un tiempo en el que sobrabundan los hombres y las mujeres saciados e insatisfechos simultáneamente.

Hoy en día, al salir a las calles te puedes encontrar en el camino de la existencia con esos seres humanos que han levantado grandes empresas, personas con logros que han sido reconocidos por la sociedad, una generación de seres eruditos en los trabajos y en las profesiones, personas competentes que se convierten en paradigmas de la modernidad y del progreso, verdaderos “non plus ultra” en los negocios, en la consultoria, en la organización, en la inversión, en el diseño, en la mercadotecnia, en la logística internacional y en las finanzas. Pero..., por favor, ¡no me preguntes por su familia!, puesto que en sus hogares la historia es tan distinta, tan lamentablemente diferente... y, la verdad, provoca vergüenza y tristeza el sólo hecho de mencionarlo, de recordalo y, peor aún el vivirlo. Gigantes en los negocios y Pigmeos en los asuntos familiares.

Ellos me recuerdan ineludiblemente a aquel personaje de la mitología griega llamado Tántalo y que fue condenado por Zeus, de acuerdo a los relatos mitológicos que nos ha legado la literatura, a vivir encadenado dentro de un receptáculo con agua que le llegaba hasta el cuello. Tántalo tiene sed y quiere agachar su cabeza para sorber un poco de aquel vital líquido tan abundante, pero ésta es precisamente parte de su condena: que cuando él inclina la cabeza para mitigar su sed, el nivel del agua desciende proporcionalmente y nunca alcanza a saciar esa necesidad física...

Una especie de modernos Tántalos somos tantos y tantos de nosotros, al mismo tiempo, saciados e insatisfechos. Seres que hemos dirigido nuestra mirada hacia una sola dirección en la vida y que hemos dejado de contemplar la totalidad de la existencia. Hombres y mujeres que percibimos las cosas monocromáticamente y que se pierden ante nuestra mirada los demás matices de la vida, sobre todo el color que tiene el rostro de nuestro hermano. Nuestro olfato solamente percibe un único aroma, el olor del dinero, y se ha vuelto entorpecidamente insensible ante la fragancia de nuestra familia. Nuestras visiones se han vuelto monofocales y se ha perdido toda tercera dimensión en la vida, sobre todo aquella en la que se encuentran nuestros propios padres. En nuestra lente existencial solamente existe el acercamiento a las cosas materiales, al trabajo, a la empresa, y en ese “zoom” del existir desaparecen todas las otras imágenes, aunque sean tan reales, como las de nuestros seres más queridos, nuestra propia vida y la del mismo Dios.

4.-     Y es que no estimamos el valor de la familia hasta que un día la perdemos.

¡Ah!, ¡La familia! Es muy cierto que cada quien habla de la vida de acuerdo a su propia experiencia. Pero, ¿sabes?..., me provocó risa abundante y me sigo sonriendo ante aquella expresión que utilizó el genial Giovanni Papini en su obra El Espía del Mundo para definir lo que para él era una familia: “La Familia es una asociación de delincuentes en perjuicio del jefe de casa”.

¿Qué te pareció su definición: “La Familia es una asociación de delincuentes en perjuicio del jefe de casa”?  ¡Mejor no me respondas!, y deja que te haga otra pregunta: ¿Cómo definirías tú a tu familia?

A mí en lo personal me agrada una definición que es quizá una de las más sencilla pero también muy completa, que dice que: “la familia cristiana es una comunidad de vida y amor, que ha sido formada por Dios”.

Se trata de un espacio existencial cristiano en donde se respete el precioso don de la vida y en donde se valore, en su real sentido, el amor sincero. Ni un “amor”, extrañamente entendido, que anule el don de la vida; ni la sobreposición de la vida que haga desaparecer cualquier rasgo del amor. La carencia, tanto del respeto por la vida como del respeto por el amor, anula automáticamente el sentido auténticamente cristiano de la familia.

¿Si quieres entenderlo mejor?,... entonces te invito para que dirijamos la mirada hacia la familia de Nazaret.

Hoy, te sugiero que veamos el rostro de aquellos que fueron elegidos para que le ofrecieran un cálido hogar al Hijo eterno del Padre.

5.-         Contemplemos a la Virgen María y percibamos en ella la imagen plena de la mujer. Es cierto que María Santísima es un ejemplo para todos los cristianos. ¡Ojalá, todos los hombres recibiéramos al Señor Jesús con el amor con el que ella le recibió!; sin embargo, no quiero omitir el que toda mujer debería de ver de una forma especial en el rostro de la Santísima Virgen María su propio rostro.

Santa María es un ejemplo para la mujer en su infancia, lo fue como Joven, como Esposa y lo ha sido como Madre. Incluso cuando se queda sola, porque su esposo fue llamado al Cielo y su Hijo ha concluido su Obra Redentora, ella es un gran ejemplo de fe, de esperanza, de caridad, de integridad y de fortaleza...

Para la Virgen María su misión no fue algo fácil: desde el silencio generado en torno a su embarazo virginal, desde el nacimiento de su Hijo en situaciones por demás precarias, desde el tener que huir a tierras extranjeras para proteger la vida del “fruto bendito de su vientre”,... sin que nos olvidemos de ese momento de la barbarie y de la sinrazón humana, en el que le regresaron desfigurado y exánime a aquel a quien ella había acariciado con sus manos santas y a quien había amamantado y había arrullado en su regazo.

6.-         Pero..., démonos tiempo, voltéemos el rostro y contemplemos también a este santo varón a quien el Padre eterno eligió, puesto que encontró en él al mejor de los padres en la tierra para el más grande de los Hijos que han nacido en el tiempo y el espacio.

San José, es un inmejorable modelo como esposo. Se trata de alguien que, aún sumergido en la noche oscura de la incomprensión humana que brota de nuestras naturales incertidumbres, ama tanto a aquella que será su esposa, de tal manera que prefiere ser despreciado y que se hable má de él a que se desprecie y se hable mal de aquella que ama. San José es un hombre de oración profunda que sabe escuchar la voz de un Dios que le clarifica lo que tiene que hacer en su vida y con su familia, aún cuando esta voz sea escuchada en la oscuridad de la noche y en el adormilamiento provocado por ese cansancio acumulado que le da continuidad al desgaste de la incomprensión.

Se trata de aquel que es llamado en el Evangelio simple y llanamente: varón justo, y que es un verdadero modelo para todos aquellos que han recibido de parte de Dios el encargo de la tutoría en la vida.

7.-     En estos días me he vuelto a preguntar: ¿Cuándo aprenderemos los hombres a distinguir la diferencia existente entre la progenitura y la paternidad? ¿Cuándo entenderemos que ser progenitor no es lo mismo que ser padre, y que el procrear no convierte a alguien en un padre en el sentido auténtico de la expresión?

¿Lo entiendes? El progenitor es aquel que engendra, el padre es el que enseña a vivir. Para ser progenitor hacen falta segundos, para ser padre es necesario el transcurso de los meses y de los años,... y de la vida. Para ser progenitor basta con que dos células se fusionen y aparezca el divino milagro de la vida, para ser padre hace falta que dos corazones se fusionen. El progenitor procrea mientras que el padre educa, aconseja, corrigue, acompaña, ama a los que Dios permitió que nacieran.

Tener hijos no hace de alguien un padre, tal y como el que alguien tenga un piano no le convierte en un pianista.

8.-     Hoy deambulan por nuestras calles tantos y tantos progenitores, y... son tan escasos los padres de familia. Si bien San José no fue el Progenitor del Señor Jesús, podemos decir que Él fue un verdadero padre para el Hijo del Padre Eterno: le amó, le cuidó, le alimentó, le protegió, se gastó y se desgastó por él, corrió riesgos por cuidar el don de Dios, fue a tocar puertas en tierras de desconocidos para así conseguir trabajo y poder ofrecerle manutención al Hijo eterno del Padre, que nació por obra y gracia del Espíritu Santo  en el vientre inmaculado de la Virgen.

¿Qué mejor ejemplo de paternidad podrían tener tantos hombres que hoy se ufanan de ser progenitores?

San José, hace presente en la imagen sagrada de la Familia cristiana a todos aquellos hombres y mujeres que si bien no han engendrado biológicamente, han sido capaces de engendrar con su corazón. San José nos recuerda que, más allá de la fecundidad genética, la fecundidad de la voluntad y la que brota del amor sincero pueden llegar a ser mucho más grandes a los ojos de Dios y en la vida de los hombres.

¡Feliz fiesta de la Sagrada Familia!

 

NO HAY NATIVIDAD SIN MATERNIDAD.

“Después de que los magos partieron para Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo... José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su madre y partió para Egipto.

1.-     Muy queridos amigos:

El Evangelista san Mateo ha sido enfático al presentar el nacimiento virginal de nuestro Señor y en esta escena de la historia sagrada vuelve a ser rotundo en su afirmación: José, levántate, toma al niño y a su madre,... José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su madre...

“Toma al niño y a su Madre”, no se habla de “tu hijo”,... puesto que su concepción y nacimiento se debe a la obra del Espíritu Santo, no obstante este niño tiene una relación innegable para con aquella que es esposa de san José: se trata de la Madre del niño.

2.-     Y, aunque será hasta el próximo martes que celebraremos la fiesta de la Maternidad Divina es justo que ya desde hoy, en un escenario tan especial como lo es la fiesta de la Sagrada Familia nos demos un espacio para reflexionar en torno al don de la Maternidad de la Santísima Virgen.

Ojalá que no nos quedemos en la superficialidad. ¡Si queremos profundizar en el misterio de la Navidad, no nos podemos quedar simplemente en la poesía, en un adecuado sentimentalismo o únicamente en lo externo!

La Solemnidad de la Maternidad Divina nos invita a que nos sumerjamos en el mensaje de Cristo, de tal manera que no nos quedemos en la corteza, en la periferia, en los sentimentalismos estériles... La Madre del Señor nos lo enseña, como nos lo recordó san José el domingo pasado, ¿te acuerdas?

Y es que la Navidad, ha sido la estación en que los ojos y los corazones son movidos a la memoria y al amor del Niño que nació en una cueva bajo el piso del mundo. Se trata del Niño cuyo nacimiento conmovió al mundo en sus mismos cimientos.

Todos contemplamos en el reloj de la historia la hora de la Navidad como el momento en el que el misterio de la omnipotencia de Dios ha querido ser envuelta en pañales yaciendo en un pesebre. La Navidad nos dice que Dios se encuentra siempre donde el mundo menos lo espera encontrar. La historia de la Navidad es la historia de Dios que estuvo sin hogar en su propio Hogar, Aquel a quien los suyos no lo recibieron.

3.-     Pero, mientras continuamos rindiendo este acto primario de adoración al Dios que nos trajo los cielos a la tierra, al Dios cercano que vino a los hombres, existe un peligro real de que algunos podamos olvidar cómo nos vino el Niño al mundo: en efecto, ciertas formas modernas del cristianismo hablan del Niño que nos ha nacido, pero nunca, o muy pocas veces, nos dicen una palabra sobre la Madre del Niño. ¡Qué lamentable!

En algunas estaciones radiofónicas de nuestra ciudad pudiste escuchar en días pasados algunas reflexiones navideñas en las que se habló del nacimiento sin hablar de aquella que le dió a luz. ¡Se habla del Niño que nace sin hablar de la Madre! ¿No te da tristeza, el que un celo mal entendido se convierta en un aparente odio, en ofensas,... o por lo menos en olvidos ilógicos que dejan mucho que desear?

El Niño de Belén no cayó de los cielos a un lecho de paja, sino que vino a este mundo por medio de una gran Mujer que le concibió, que le dio su sangre, su carne, su configuración genética, y que le dio a luz por obra y gracia del Espíritu Santo.

Y es que los hijos son inseparables de las madres,... y las madres son inseparables de los hijos.

Es por ello que existe el peligro de que, por celebrar la Navidad sin la Madre, vayamos a llegar a un punto de que un día celebremos la Navidad sin el Niño. ¡Y que absurdo sería, pues, así como no puede haber una Navidad verdadera sin Jesús, tampoco puede haber un Jesús que nos nace sin una María! ¡Al menos así lo quiso Dios en su proyecto inefable!

Aunque,... por desgracia tengo que decirte que en muchos lugares la Navidad ya es sólo un pretexto,... y aquellos que iniciaron expulsando a la Madre,... ya han expulsado también al Hijo.

4.-         Volviendo a aquellos que nos llamamos cristianos y que todavía luchamos por serlo, yo le ruego a Dios para que la Navidad no la vivamos de una manera en que pareciera que el Niño es un Huérfano, sino un Hijo de María. ¡Aunque les duela a algunos!

Le ruego a Dios para que en el cristianismo alentemos el respeto por la vida y por la Maternidad, de tal manera que seamos capaces de vibrar de amor por esa Madre que nos trajo al Salvador al mundo.

Ver al Niño en brazos de su Madre es ver el Cielo y la tierra unidos por el gran misterio que la Navidad encierra. En efecto, al ver a este Niño en brazos de su Madre, pareciera que los cielos y la tierra cambiaran de lugar.

En estos días cuando la Madre se halla separada de su Hijo, por políticas poco cristianas de control de la Natalidad, por la separación de las familias, por los problemas económicos y el trabajo remunerado de la mujer, por el morbo y la frivolidad en la sexualidad, le rogamos a Dios para que retorne el Ideal de la Madre con su Hijo en brazos, que nos ha recordado la Navidad cristiana.

5.-     Muy querido amigo:

El próximo martes, en el primer día del año se nos ofrecerá la festividad de Santa María como Madre del Misterio de Dios, para que contemplemos la figura de aquella que acepta en plenitud la voluntad de Dios. Esa fue la tónica de su vida, y la lección y el ejemplo para nosotros. Ante la difícil invitación del ángel, la misma contestación de siempre: “hágase en mí según tu palabra”. Y eso es lo que caracterizó su vida: una disponibilidad sin condiciones.

Hoy también le quiero pedir especialmente a Dios por todas aquellas madres de familia, que han aceptado en su vida la voluntad divina, al recibir amorosamente a cada uno de sus hijos, aún aquellos que conforme a los criterios del mundo no cumplen con sus requerimientos de calidad.

6.-     En este día de la Sagrada Familia y en la cercanía con la fiesta de la Maternidad Divina quiero compartirte un mensaje escrito por Marianne Neifert acerca de la maternidad, considerada como un don y como una tarea, como una fuente de privilegios,... y también de responsabilidades:     

“De no haber tenido hijos, probablemente hubiera contado con más dinero y más cosas materiales. Quizá hubiera viajado mucho y dormido a placer, y me hubiera dado más gustos. Pero mi vida hubiera sido más aburrida y previsible. Como resultado de mi maternidad, he reído intensamente y he llorado con mayor frecuencia. Me he preocupado más y he corrido todavía más. He dormido menos, pero de una u otra manera me he divertido más y he madurado más. Mi corazón ha experimentado un mayor dolor, y he amado a un grado que trasciende todo lo que hubiera podido imaginar. He dado mucho más de mí misma y le he encontrado mayor sentido a la vida”

¿Qué te pareció? ¡Sabes! La maternidad exige la generosidad de parte de la madre de familia, pues se trata de un amor generoso que busca el bien de aquellos que a sus ojos serán siempre hijos independientemente de la edad que ellos puedan tener: el hijo será siempre hijo para su madre. ¡Obvio! Me dirán algunos,... ¡no tanto!, tendría que decirte.

Si ya el mismo Charles de Foucald expresaba que la tragedia en nuestras familias no es otra sino el hecho de que: “los hijos un día dejan de ser niños y los padres nunca dejaran de ser padres”. Sí, un día el hijo ya no es niño, otro día después ya no es adolescente, en un momento posterior ya no es joven, y llega el instante en que ya es adulto,... y el padre de familia siempre será padre independeientemente de la edad que tenga su vástago.

7.-         Edward Handman, un célebre y reconocido actor de teatro en Broadway, narra este aspecto misterioso del amor en todos aquellos que han recibido el regalo del amor fecundo, al compartirnos una escena de su propia vida, cuando una tarde salió a caminar con uno de sus hijos, Adam, que en ese entonces tenía 25 años, y al caminar en el parque el hijo se quitó la camiseta y su pregunta inmediata fue:”¿No tienes frío, hijo?”

“¡No!” –repuso él, con paciencia aunque también con algo de rudeza- “Si tuviera frío, me pondría la camiseta”.

Adam su hijo ostentaba ya un título universitario, había iniciado su propia empresa, y se sentía autosuficiente.

Y el se preguntaba: “Acaso ¿Existe en alguna parte del mundo un padre de familia que no haya entrado a la habitación de su hijo en donde lee muy a gusto, para decirle: “Hace demasiado calor aquí”? ¿Y hay acaso una madre que no le haya recomendado a su hijo adolescente o adulto: “No se te olvide comer”?”

Narra el mismo Edward que él cuenta con un amigo, considerado como uno de los más sobresalientes psiquiatras en la cosmopolita ciudad de New York, quien tiene 50 años, un exitoso médico, el cual en una ocasión en que fue a disfrutar de la opera acompañado de su madre, al salir de aquel inmueble ya se iban a subir al Mercedes Benz del médico, ella se volteó a verlo y le dijo: “Hijo ¿No tienes que ir al baño?”

Los padres que hacen esto deben tener el mejor de los consuelos: “si sus hijos han aprendido bien la lección y ellos tienen hijos, posiblemente harán otro tanto con los propios hijos”. Concluye Edward Handman.

8.-     En lo personal, me agrada que todavía en estos días invernales escucho a mi padre cuando me oye toser: “Hijo, abrígate bien”, “¿Te estás tomando algún medicamento?”. Guardo con el afecto más sincero en el cofre del alma el tesoro de las palabras de mi madre, quien de Dios goza, cuando al llamarle por teléfono invariablemente me preguntaba ¿ya comiste?, o cuando al salir de la casa en las alegres noches de la Navidad o de año Nuevo después de haber estado con ellos compartiendo la alegría cristiana, me pedía, en ese entonces, que le llamara al llegar de regreso al Seminario para estar tranquila de que había llegado con bien. Le preocupaba el que me desplazara en medio de la ciudad y saliera rumbo al camino a San Mateo en una noche en que gran cantidad de gente, por desgracia, está alcoholizada. 

9.-         Concluyo este segmento compartiéndote un texto escrito por Erma Bombeck  a su hija en 1977, sobre el misterioso regalo de la maternidad:

'Es que,... ¡Tú no me quieres!' ¿Cuántas veces nuestro hijos nos habrán espetado este reproche? ¿Y cuántas veces, como madres o padres, nos habremos aguantado las ganas de decirles lo mucho que los queremos?

Algún día, cuando estén en edad de comprender los móviles de la conducta de una madre, les diré:

Te amaba lo suficiente como para fastidiarte preguntando, cada vez que salías, adónde ibas, con quién te acompañabas y a qué hora volverías a casa.

Te amaba lo suficiente como para no callarme mi opinión y decirte que aquel amigo que habías escogido tan cuidadosamente no era más que un pelmaso cualquiera.

Te amaba lo suficiente como para hacerte devolver la pastilla de chocolate que ya mordías y confesarle al tendero que la habías hurtado.

Te amaba lo suficiente como para estarme dos horas viendo cómo ponías en orden tu habitación, tarea que yo habría despachado en quince minutos.

Te amaba lo suficiente para no esperar una disculpa a pesar de tus impertinencias y de tus muchos malos modales.

Te amaba lo suficiente como para no tener en cuenta todo lo que las otras madres del mundo si hacían, decían o permitían.

Te amaba lo suficiente como para adivinar tus mentiras... y perdonártelas una vez que se veían descubiertas.

Te amaba lo suficiente para aceptarte tal como eres, aún a pesar de que muchas veces no eres como yo hubiera querido que fueras.

Y sobre todo, te amaba lo suficiente como para negarte algunas cosas aún a sabiendas de que por ello me detestarías, y créeme que eso es lo más difícil del mundo.

10.-         ¿Cuándo llegará ese día en que los hijos comprendan a sus padres? ¡Cuando los hijos un día sean padres!, si es que Dios así se los permite, entonces viajarán al otro ángulo de la vida y experimentarán en su corazón un sentimiento ahora desconocido, en el que querrán primero sufrir ellos antes que sufran los que aman, querrán ellos pasar limitaciones antes que las pasen sus hijos, querrán primero llorar ellos antes que lloren los hijos.

¡Felíz día de la Sagrada Familia y felicidades adelantadas por la fiesta de la Maternidad Divina!

 

 

 

INVENTARIOS, BALANCES Y PROGRAMACIONES.

1.-     Abrir una puerta, lo mismo que iniciar un año nuevo es un acto preñado de misticismo: tiene el vago sabor de lo desconocido, y despierta la sensación de pasar a un momento nuevo, en el que se manifestará de manera impredecible la incertidumbre humana.

Al iniciar un año nos pueden asaltar vislumbres innumerables de los goces humanos: habrá reencuentros, reconciliaciones, quizá la dicha en el corazón de dos enamorados tras una larga separación, algún matrimonio, un nacimiento deseado y esperado, el culmen de una etapa en lo laboral, en lo académico o en lo familiar e incluso la tristeza y la separación; tal acto puede brindar consuelo, pues en él se distribuyen las fuerzas humanas.

2.-     Muy querido amigo:

¿Te has dado cuenta? Estamos ya muy cercanos, por la gracia de Dios, al último día de este año. El próximo viernes estaremos despidiendo un año de nuestra vida y  el sábado, Dios mediante, estaremos recibiendo un año nuevo para los anales de nuestro existir.

Está por moverse un dígito en nuestro cómputo de los años.

En los grandes almacenes, en las industrias y en todo tipo de empresas, éste suele ser el tiempo favorable para realizar inventarios, balances y programaciones. Así también debiera ser en nuestra vida.

Debiéramos aprovechar la virtud y singularidad de este tiempo para que todos hagamos un alto, y así dar una mirada hacia lo que ha sido nuestro recorrido, no para que desandemos los pasos andados, sino para que con ello nos dispongamos a corregir y fortalecer lo que haya que mejorar, o simplemente continuar con un camino que hemos constatado que es el adecuado. Es el tiempo también para que dirijamos la mirada hacia delante analizando la textura del camino que se avecina, y así proveernos de las herramientas necesarias.  

3.-     En primer lugar, hoy es tiempo de inventariar. Se trata de que cada uno de nosotros sea capaz de valorar lo que tiene, y así valorándolo, que nos dispongamos a cuidarlo y agradecerlo.

Es tiempo de tomar una hoja de papel y un bolígrafo, para hacer una lista honesta, sensata y justa de los beneficios con que Dios nos ha obsequiado y privilegiado durante este año 2007 que concluye. Solamente, entonces seremos capaces de agradecerle a Dios por cada una de las realidades que poseemos, por nuestros seres queridos, por nuestros logros, por sus bendiciones y por lo que somos cada uno de nosotros.

Es tiempo de que cada uno de nosotros urgue en cada uno de los rincones de la existencia y desempolve los talentos de Dios. Revisemos todos nuestros estantes y registremos en esa lista cada uno de nuestros dones. Y es que, hay tantas cosas a las que nos hemos acostumbrado en la vida diaria y que solamente al volver a considerarlas, podremos entenderlas como “activos” de nuestra propia existencia.

¿Sabes? Hace no mucho tiempo leía un artículo de Benjamín Stein en “El Espectador Americano” que tocaba el tema de la riqueza y se preguntaba:

 “¿Cuánto dinero debe uno tener para ser considerado rico en nuestra sociedad? Las cifras, que andan por los millones, varían. Pero yo pienso en toda la gente inmensamente rica que conozco, que no parece feliz. También en todos aquellos que sudan para pagar sus cuentas, y pese a ello son ricos.

Si puede usted compartir cualquier problema con su cónyuge, es rico. Si puede darse tiempo para dialogar con sus hijos, es rico. Si puede mirar de frente a sus padres, convencido de haberles retribuido aunque sea en mínima parte lo que ellos le dieron, es usted rico. Si puede tomarse una tarde libre para salirse al cine con su familia, es usted rico. Si puede decir con toda honradez que no tiene nada que esconder, es usted verdaderamente rico”.

Amigos: Seamos positivos, hagamos una lista de nuestras cualidades, inventariemos las virtudes y seamos agradecidos con Dios. Es tiempo de agradecer por la familia, los hijos, la vida, la fe, la salud, la amistad, el trabajo, los estudios... y tantas cosas más.

4.-         Después de inventariar, hoy es también un tiempo ideal para que hagamos balances en las cosas que en nuestra existencia vamos haciendo.

Es conveniente en este renglón que hablemos de un factor que nos ayuda a no perder nuestra objetividad: el manejo de los promedios.

Entendamos que no todo se hace de una sola pieza, la existencia no es monolítica, nuestra vida no consiste en una sola escena, ¡gracias a Dios!; más aún, puedo decir que ni cada hora ni cada día nos ofrecen una felicidad uniforme. Más bien, en la felicidad hay ciertas alzas separadas por momentos que suelen ser sumamente difíciles.

Te lo explico con términos que puedes entenderme:

En el deporte ¿Qué es un promedio de bateo? Un jugador que logra un promedio de .300 es considerado como un bateador excelente. Eso significa que hace tres hits de cada diez viajes a la base, en donde tienen por lo menos tres oportunidades en cada viaje. Ellos, las grandes estrellas, también tienen turnos, y muy frecuentes, en que los hacen “abanicar”.

Un elemento que nos puede ayudar a iniciar con mejor actitud este año 2008, que Dios está por obsequiarnos, es el que seamos más flexibles en nuestra propia vida.

Trata de permitirte un margen en tus metas y planes: no exijas un promedio de bateo de 1.000 en tus metas ni mucho menos en las de tus seres queridos. Después de todo, la perfección no es una característica “humana”, sino sólo un ideal aquí en la tierra y un proyecto de eternidad.

¿Sabías tú que Michael Jordan, que fue considerado el deportista del siglo XX por un canal de la televisión privada, tenía en ese entonces un 54 % en efectividad de tiros de campo? ¡No seas tan intransigente contigo mismo!

Hay promedios de efectividad en el fútbol americano, en el golf, en el tenis, en el boxeo y en cualquier disciplina. Lo anterior también se aplica a las ventas, a lo  profesional, a la vida académica y a cualquier negocio.

Incluso nuestra vida cristiana tiene esta consideración: La vida eterna, de ordinario, no se gana ni se pierde en un día sino con la suma y el promedio de la vida de todos los días. ¡Bendito sea Dios! En lo personal tengo algunos, o mejor dicho, muchos días en que al terminar la jornada y al hacer mi examen de conciencia me encuentro con situaciones de las que me siento avergonzado, hay actuaciones mediocres que quisiera cortar en una especie de edición cinematográfica. Sin embargo, lo anterior me empuja a pedirle perdón con humildad al Señor y a acercarme al sacramento de la confesión, y a suplicarle a Dios que me permita un día más de vida y la posibilidad de mejorar mi “promedio de bateo”.

La vida cristiana tiene días e incluso años de dificultades. Al hablar de la vida cotidiana tenemos que entender también que no todos los esfuerzos se ven coronados por la felicidad o por el éxito.

Al revisar el año que está terminando, quizá podamos encontrar momentos difíciles y de sufrimiento, momentos de incertidumbre y de dolor. Momentos que nos han parecido eternos. En nuestros días hay horas de luz y las hay de oscuridad, en el ciclo de las estaciones de mi vida hay primaveras, pero también ha existido el verano, el otoño y el invierno. Entendamos que así se configura el día con sus 24 horas, y que cada año tiene sus cuatro estaciones.

Pero, pasemos del promedio al balance. Hoy tengo que hacer mis balances: ¿A nuestros seres queridos les he dado más abrazos, que gritos?, ¿Les he dado más correcciones, que felicitaciones a mis hijos?, ¿Les he dado más noticias tristes, que alegres a mis padres?, ¿Con mis hermanos son más nuestros encuentros, que nuestras distancias?, ¿En la vida diaria han sido mayores mis obras, que mis omisiones?

5.-         Finalmente, hoy es un tiempo propicio para nuestras programaciones, es el tiempo de planear. Pero en esto, seamos cautos y aprendamos a hacer planes realistas para nuestra vida.

El hombre sueña en proporcionar grandes aportaciones a su propia familia, a su sociedad y a la humanidad, y se olvida de la verdadera aportación que todo hombre, la sociedad y la humanidad tienen necesidad: formar hombres de bien, formar familias como Dios nos manda.

Son sobradas las ocasiones en que pensamos solamente en los grandes heroísmos y nos vamos olvidando de los heroísmos de la vida diaria. Muchos de nosotros a fuerza de pensar en lo extraordinario vamos olvidando la importancia que tiene lo ordinario. Recuerda, por favor, que es allí en lo ordinario en donde se construye la vida, se consigue la santidad y... la vida eterna.

Nuestra vida será insatisfactoria, no tanto porque sea breve, sino porque no la vivimos a la altura de nuestra aspiración más elemental y más profunda. Marco Aurelio lo decía con su erudición: “Escrito está que una vida inútil, es en mucho peor que una muerte prematura”.

Amigo: ¡Ojalá comprendieras que nuestra verdadera muerte no será tanto el morir sino el dejar de creer, el dejar de amar, el dejar de crecer...! ¡Y ésto se puede dejar de hacer a cualquier edad y en cualquier momento!

6.-     Antes que nos den un abrazo y de que muchos repitan un saludo de bienaventuranza temporal, prefiramos que sea Dios quien nos desee “un feliz año”.

Dios es, antes que nadie, quien hoy nos manda las mejores felicitaciones al regalarnos esa posibilidad de iniciar un nuevo año. ¡Y todo eso se recibe con el solo hecho de sonreírle a un nuevo día y de continuar en esa misma actitud durante todo el año! ¡Ojalá, valoráramos cada día que Dios nos da!

¿Sabes? La felicitación de parte de Dios se llama bendición, por ello te deseo que Dios sea el que te felicite.

La bendición de Dios es algo en mucho más grande e importante que una vaga felicitación. La bendición de Dios es eficaz, poderosa y creadora. Dios es la fuente de la vida y al bendecirnos nos comunica la misma vida.

Te deseo: ¡Feliz año nuevo y que Dios te bendiga!

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