Domingo 5 de Julio de 2009_______Pbro. Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx

 

¡QUE DIFÍCIL ES PREDICAR EN NAZARETH!

“En aquel tiempo, Jesús fue a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba se preguntaba con asombro: “¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros? ¿Qué no es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿No viven aquí, entre nosotros, sus hermanas?” Y estaban desconcertados.

Pero Jesús les dijo: “Todos honran a un profeta, menos los de su tierra, sus parientes y los de su casa”. Y no pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó a algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y estaba extrañado de la incredulidad de aquella gente. Luego se fue a enseñar en los pueblos vecinos.

 

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1.-Muy querido amigo:

Imagínate, por un solo momento, que el Señor te hubiese pedido que fueras él o la responsable  de realizar el diseño de su presencia en nuestra historia. Piensa, un solo instante, que el Señor te hubiese pedido que te encargaras de elegir el lugar geográfico en el que debería haber nacido, el tiempo histórico oportuno, la estación anual y la casa para su nacimiento; así también el tipo de hogar y la población en la que habitara durante su vida privada y el tiempo adecuado para que iniciara su presencia y su predicación pública, el número y la identidad de sus apóstoles, los destinatarios de sus milagros, los lugares santificados por su caminar, así como el desenlace de la trama salvífica, entre otras muchas cosas...

2.-         Ubicándonos en el Evangelio del día de hoy. Dime: ¿Qué lugar te hubiera gustado escoger como el más digno para que el Señor Jesucristo iniciara la predicación del Reino de los Cielos? ¿En qué espacio poder dar la primera enseñanza? ¿Cuál es el sitio idóneo para que nos diese el primer sermón divino? Se trata de determinar ese primer auditorio elegido para sea el receptor del primer mensaje de salvación emitido por Aquel que es la Palabra e Hijo eterno del Padre.

¿Qué lugar te hubiera gustado para que se diera la primer homilía? ¿En que localidad te hubiera agradado que el Divino Verbo nos diera las primeras palabras de vida eterna?

Sin lugar a dudas, algunos pensarían que era necesario desplazarse hasta Ur de Caldea, puesto que el Señor va a iniciar la formación del Nuevo Pueblo Elegido y allí fue donde sacó a Abraham de la placidez de su tierra, su patria y su parentela... Estoy seguro, que algunos también hubiesen pensado con sobradas razones en el Mar Rojo, ya que en la realidad, con el Señor Jesucristo, Moisés de la eternidad, se estaba iniciando el nuevo y verdadero éxodo de la libertad para todos los hombres... Otros podrían pensar en el Monte Sinaí, como el espacio elegido, puesto que ha sido Jesucristo el que ha perfeccionado y llevado a la plenitud la ley mosaica y quien nos ha entregado su mandamiento nuevo... No pocos, pensarán en el interior del majestuoso Templo de Jerusalém, como el lugar más indicado para aquella primera enseñanza de Aquel que nos trae la Nueva y definitiva Alianza en su Cuerpo y en su Sangre.

3.-     Y, sin embargo, tenemos que abrir bien los ojos para descubrir el lugar que ha sido elegido por Dios. ¿Qué lugar le gustó a Cristo Jesús para iniciar su ministerio de enseñanza? ¿Cuál ha sido el auditorio escogido para dar comienzo a su predicación?

Ha elegido la Sinagoga de Nazareth… ¡Qué tal!,… Bueno, ¿Y qué tiene de particular o cuál podría ser la dificultad, lo especial y lo subrayable? Como para que se haya ofrecido tanto tiempo para el preámbulo de esta reflexión

¡Ah!,… Pues, se trata, ni más ni menos, que del pueblo de su infancia. Su auditorio está formado por todos esos rostros de gente que le vio crecer e irse haciendo un hombre aparentemente como cualquier otro. Ellos son las personas que le vieron en su niñez, en su adolescencia, en su juventud y que le han visto paulatinamente convertirse en un adulto. Se trata de sus vecinos, de sus amigos, de sus parientes, de los clientes de la carpintería, de sus compañeros de los estudios, de sus correligionarios habituados a ir a la sinagoga, de la gente que le conoce. ¡Tú lo sabes!... En los pueblos toda la gente se conoce, y en no pocas ocasiones, se conoce más de la cuenta.

Escogió el lugar más complicado, y el público más exigente. Se trata de aquellos hombres y mujeres con los que convivió no durante 3 años de su vida pública, sino a lo largo de 30 años de su existencia. Ellos aparentemente conocen a la perfección sus días y sus noches, sus primaveras y sus inviernos, sus proyectos y sus realizaciones, su trabajo y su descanso. Ellos han visto su rostro tanto en las alegrías como en las humanas incertidumbres. Ellos le ubican en el barrio, le han visto cuando iba al brocal del pozo a llevar el agua para su hogar, van con los mismos rabinos, han ido a su taller.

Le conocen cuando en su infancia jugaba en sus parques y cuando siendo un joven platicaba con los amigos. Se trata de aquellos que compartían las mismas calles que andaba y que desandaba cargando los maderos y otros accesorios para la carpintería; le veían llevar a entregar los encargos que se le hacían a ese varón justo, llamado José, el artesano de la madera, el carpintero. Le conocieron en esas aulas del colegio en las que aprendió el alefato; en donde se instruyó para contabilizar las dracmas, los ases; en donde se le enseñó sobre las medidas de los odres y las cánones para las longitudes.

Ellos le han visto sudando en el trabajo y al recorrer sus calles. Su rostro les es demasiado familiar, sobre todo cuando desde su juventud, al salir del taller de su padre en los horarios de labores traía residuos de serrín en sus barbas, el polvo de la madera en sus ropas así como ese aroma inconfundible de las resinas de los árboles.

4.-     Se trata del auditorio más difícil para Él y para nosotros. Digamos que ellos te conocen más y te exigen más o no te ofrecen su atención. Se trata de aquellos, que también en muchas ocasiones, se van acostumbrando a tu presencia y para quienes te conviertes en alguien ordinario, eres parte del paisaje del horizonte o del mobiliario inventariado de las calles y habitaciones del pueblo. Aquellos que te conocen tanto, y a los que les resulta demasiado difícil reconocer algo extraordinario o un cambio sustancial en aquello o en aquellos con los que se han familiarizado en demasía.

5.-     ¿Te das cuenta? ¡Qué difícil es predicar en Nazareth! Pero es allí, en donde también tiene que empezar nuestra misión existencial.

¿Sabes? Cuando los recién ordenados sacerdotes vamos a celebrar nuestra Primera Misa se acostumbra en la Iglesia Católica que lo hagamos en nuestra Nazareth, en nuestra Parroquia, en nuestro barrio, con nuestra familia, con los compañeros de la escuela, con aquellos jóvenes con los que convivimos en los grupos parroquiales; con toda esas personas, que durante tanto tiempo esperaron y oraron para que llegara este día y este momento, como lo esperamos cada uno de los que anhelamos un día ser ordenados a favor de nuestro pueblo.

Se trata de esas caras tan conocidas, aquellos que conocen tus procesos o tus retrocesos, tus progresos o tus regresos, tus avances o tus estancamientos... y es allí en donde hay que ofrecer la primera predica, y la más importante.

Allí no habrá margen de engaño. Te conocen, te han visto, han hablado contigo, han convivido contigo, saben si eres congruente en lo que dices o si no lo eres. Te escucharán con atención o te reclamarán las imprecisiones y las incoherencias.

6.-     ¿Es difícil predicar en Nazareth?

Sin lugar a dudas este es el auditorio más exigente. Pero, puedo decir que allí es donde las celebraciones pueden convertirse en las más hermosas y,... las más fructíferas.

Pero,... en la vida cristiana no se trata solamente de un sermón aislado, sino de la Evangelización. Y es que muchos de nosotros preferimos predicar en otras latitudes. Si nos dieran a escoger, optaríamos por ir a los mismísimos confines de la tierra y hasta a otras Galaxias del universo; a cualquier lugar,... con tal de no hacerlo en nuestro Nazareth.

7.-         Somos tantos, incluyéndome yo mismo, los que Evangelizamos esmeradamente a medio mundo, pero que nos olvidamos de nuestro Nazareth. Hemos iluminado copiosamente todas las calles y hemos mantenido nuestras casas en la más profunda oscuridad; nos hemos convertido en unos excelentes jueces de procesos ajenos mientras que en nuestra propia casa se viven las peores injusticias, y no hay quien se interese por ser un constructor de la paz. Somos excelentes consejeros de todo mundo y de todos los mundos menos de nuestro mundo.

Se trata de esos padres de familia tan buenos para solucionarles los problemas a todas las personas, pero que no han sabido ofrecer una sola recomendación, sugerencia, advertencia, indicación, consejo, aviso o exhortación a los que han procreado para la vida y para la fe cristiana. Se trata de la esposa que recomienda con ahínco y con lágrimas en los ojos la reconciliación conyugal a su vecina y que en el seno de su matrimonio tiene tanto tiempo sin ofrecerle una sola palabra a aquel que es castigado con el lacerante flagelo del silencio y del desprecio de aquella a la que más ama en la vida. Se trata de tantos hijos que somos tan apostólicos e incansables en nuestras comunidades parroquiales, y hasta en las misiones de semana santa, decembrinas  y veraniegas, pero que no nos preocupamos de hacer una sola oración al sentarnos en la mesa de nuestro hogar, ni siquiera nos esforzamos por invitar a la Iglesia a nuestros seres más queridos. Somos todos aquellos llamados cristianos que somos muy buenos para pintar el templo, barrerlo y cortarle el zacatito, pero que al vecino y al propio padre enfermo no le barremos ni medio metro.

8.-     ¡Qué difícil es predicar en Nazareth!

Hoy que hablamos de nuestros Nazareths, sobre nuestra predicación en nuestro Nazareth y de los Nazarethanos como los primeros destinatarios de nuestra evangelización, te quería compartir un texto sumamente significativo, en el que una gran mujer como lo es Santa Teresita del Niño Jesús, nos enseña cual es la verdadera doctrina religiosa en su relato autobiográfico: La Historia de un Alma:

 “Este año..., Dios me ha concedido la gracia de comprender qué es la caridad; antes yo la comprendía, es verdad, pero de manera imperfecta: No había profundizado todavía en aquellas palabras de Jesús: “El Segundo Mandamiento es semejante al primero: tú amarás al prójimo como a ti mismo”. Yo antes me había dedicado sobre todo a amar a Dios, y amándole a Él me di cuenta de que era menester que mi amor no se tradujese solamente a palabras, ya que no son los que dicen: ¡Señor, Señor!, los que entran en el Reino de los Cielos, sino aquellos que cumplen la voluntad de Dios”. Esta voluntad nos la ha dado, pero fue en la última cena cuando el dulce Jesús quiso darnos su mandamiento nuevo. Y nos dice con una inefable ternura: “Os doy un mandamiento nuevo, que os améis unos a los otros como yo los he amado...” Al meditar estas palabras divinas, me di cuenta de cuan imperfecto era mi amor a mis hermanas, de cómo yo no las amaba con el mismo amor que Jesús”. Y concluye más tarde la santa: “La caridad fraterna lo es todo en el mundo. Amamos a Jesús en la medida en que amamos a los demás.”

Menciona la santa que ese año al fin Dios le hacía comprender el significado de la verdadera vida cristiana, es decir la dimensión de la caridad. Pero,... ¿sabes cuál es el año en que hizo Santa Teresita este descubrimiento? Era el año 1897,… Exacto, ¡El año de su muerte!

9.-     Y es que no nos hemos dado cuenta de que uno de los verdaderos peligros para la vida del cristiano es el de la “distracción”.

Bueno, tengo que admitir que algunas distracciones sí las registramos y pedimos perdón por ellas en nuestro exámen de conciencia y en nuestra confesión sacramental. Muchos de nosotros, en nuestras confesiones nos acusamos de “las distracciones en la oración”, en el rezo del Santo Rosario, en la celebración litúrgica, en nuestra meditación, al leer la Sagrada Escritura,... lo cual tengo que admitir como virtuoso y jamás demeritarlo. El problema es que no solemos pensar en nuestras distracciones por el camino y en la caridad, y especialmente al no predicar en nuestro Nazareth. ¡Cuántas veces nos topamos con Cristo en nuestra propia casa y en nuestras calles, en nuestros caminos cotidianos y recorridos habituales, y sin darnos cuenta! Pero, no lo reconocemos, porque vamos distraídos.

El Señor tiene el gran inconveniente de tener una cara demasiado conocida. Y nosotros que conocemos bastante bien esa cara, no sabemos reconocerlo.

El Señor nos recuerda el día de hoy que en Nazareth está el lugar y el primer destinatario de nuestra predicación cristiana. Y tú, ¡sí tú!... ¿Cómo está tu Nazareth?

 

¡LOS HERMANOS DE JESÚS!

 “En aquel tiempo, Jesús fue a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba se preguntaba con asombro: “¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros? ¿Qué no es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿No viven aquí, entre nosotros, sus hermanas?” Y estaban desconcertados.

1.-     Muy queridos amigos:

Muchos de aquellos que tienen contacto con este espacio se habrán preguntado, a lo largo de los siete años y dos semanas que tiene el programa de radio en la T Grande con un servidor en el aire, sobre el esquema en el que está pensado y se realiza.

Te lo explico porque esta reflexión también la comparto en la página de internet de la parroquia del Rosario y tiene el mismo esquema. ¡Es posible que los lectores de la internet se hayan preguntado mucho tiempo sobre el porque había tres “homilías” o tres segmentos de “homilía” en el mismo espacio, y desde hace casi dos años se haya agregado una cuarta reflexión.

El programa de radio se llama Camino, Verdad y Vida y constaba en el inicio de tres segmentos que bien podrían ser identificados con los tres sustantivos categóricos que identifican a la persona de Jesucristo: el Camino, la Verdad y la Vida.

En el primer segmento se suele hacer una aplicación del Evangelio que el Señor nos ofrece cada domingo a nuestra propia Vida; en el segundo segmento, el cual correspondería con el presente que compartimos, solemos tocar, aunque sea someramente algún tema de formación y de información, se trata del segmento llamado Verdad; y en el tercero y último buscamos iluminar algunas situaciones cotidianas con el Evangelio que el Señor nos obsequia, se trataría del segmento identificado con la Vida.

Camino, nos preguntamos ¿qué me dice el Evangelio?, Verdad, la interrogante es ¿en qué aspecto habría que profundizar doctrinalmente sobre el Evangelio?, y Vida, en un interrogarnos sobre ¿cómo leer cristianamente nuestras situaciones existenciales?

Aunado a lo anterior, hoy te comentó que existe una cuarta reflexión que busca profundizar, extender, enriquecer y actualizar la reflexión del Evangelio del Señor.

2.-         Conforme a lo anterior, no quiero dejar la oportunidad de que en este segundo segmento que hablemos sobre el tema referido en el Evangelio, de los así llamados: hermanos de Jesús.

Y es que la expresión bíblica “hermanos de Jesús” representa uno de los platos fuertes de algunos que se llaman cristianos y que se manifiestan como abiertos enemigos de la Virgen María, para argumentar al querer desacreditar a aquella que es Madre de Cristo y Madre nuestra.

La palabra hermano (´ah, ´ahót) en hebreo, que es el idioma que el Señor Jesucristo hablaba, tiene un significado más amplio que en el idioma castellano que tú y yo hablamos.

La palabra hermano se usa en el hebreo para referir toda clase de parentesco: primo, sobrino, cuñado, tío, abuelo, nieto y también hermanos,… es decir incluye a todos los consanguíneos; también se usa para señalar a los componentes de la misma tribu y del mismo pueblo, a los amigos, a los aliados y al prójimo en general.

3.-     Por ejemplo, Abraham, que es tío de Lot declara en el libro del Génesis 13,8 que son “hermanos” él y Lot, cuando su relación es de tío y sobrino. San Pablo llama en la segunda carta a los Corintios 2,13 hermano a Tito, y en la carta a los Filipenses 2,25 llama hermano a Epafrodito. El Señor Jesucristo también quiere que nos veamos como hermanos, y nos dice en el Evangelio de san Mateo 5,23 que no nos presentemos con nuestra ofrenda ante el altar sí tenemos algo en contra de un “hermano”. Con este mismo tenor de significado: prójimo, es utilizado hermano en el libro de los Hechos de los Apóstoles 1,15 en donde dice: “Uno de aquellos días, Pedro se puso de pie en medio de los hermanos que eran alrededor de ciento veinte”. Podría alguien decir en la sinrazón: “¡A que Jonas, el papá de san Pedro, tan seriecito que se veía y tuvo 120 hijos!” ¿No te parece?... “No sea iluso padre”, me dirían no pocos, y tienen toda la razón del mundo, pero,... ¿por qué entonces aquellos que son nombrados como hermanos de Jesús sí dicen que a fuerza eran hijos de la Virgen María? Y lo mismo dice el primer libro de las Crónicas 15, 4 al narrarnos a la letra: “Reunió David a los hijos de Aarón..., y a sus hermanos, ciento veinte”. Te provocaría risa el sólo hecho de escuchar el que yo te preguntara: ¿Es posible que todos estos “hermanos” hayan tenido a la misma mujer como madre?

¿Qué no es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¡Vayamos por partes! Santiago y José son hijos de un hombre llamado Alfeo y de su mujer llamada María,... una de tantas Marías que había en aquellos tiempos como las hay el día de hoy, y que no se puede confundir ni comparar con María la Madre de Jesús. Por su parte Judas Tadeo se reconoce como servidor de Jesucristo en el primer versículo de su carta, y Simón, apodado el Zelote es llamado el Cananeo, es decir el originario de Caná ¡exacto el lugar donde Jesús tiene parientes y en donde realizó el primero de los milagros: en la bodas de Caná.

4.-     Si nuestros hermanos separados conocieran realmente la Palabra de Dios, como lo presumen, más que aprenderse unos textos de memoria para atacar, sabrían que conforme lo dice el Levítico 18,6-17: el Marido y la mujer desposados están incorporados normalmente al clan familiar: bêt ´ab, a la gran familia, a la que pertenecen por lo general hasta cuatro generaciones. Y que esas cuatro generaciones se llamaban hermanos entre sí: tíos, sobrinos, padres, hermanos, nietos... Sabrían que en la usanza hebrea regularmente la mujer se incorpora a la comunidad de la familia del marido, y que entre ellos todos se llaman hermanos, de allí el derecho que tenía Booz sobre Rut por el parentesco (Rut 2,1.20).

5.-         María, la Madre de Jesús, fue siempre Virgen. Este ha sido inicial e ininterrumpidamente el sentir de la Iglesia desde un principio de la historia de los verdaderos cristianos en base a la Palabra de Dios, pero esto no lo es para aquellos que un día se han sentido iluminados, o que han seguido a alguien que se ha sentido iluminado.

Predicaba eruditamente san Agustín Obispo de Hipona a los cristianos en el siglo V:
 “Cristo ha nacido, como Dios del Padre, como hombre, de la Madre; de la inmortalidad del Padre, de la virginidad de la Madre; del Padre sin madre, de la madre sin padre; del Padre sin tiempo, de la madre sin semen; en el nacimiento del Padre es principio de la vida, en el nacimiento de la madre, fin de la muerte”.

Tantas cosas hermosas se han escrito de aquella que Dios encontró hermosa como para llamarle “la llena de gracia” y elegirla como la Madre de su Hijo eterno.

En el Catecismo de la Iglesia Católica María es referida en los siguientes términos:
“María, la Santísima Madre de Dios, la siempre Virgen, es la obra maestra de la misión del Hijo y del Espíritu Santo en la plenitud de los tiempos”.

Tú y yo sabemos que no se puede separar a la Virgen María de la obra de Cristo, es por ello que en torno a la Virgen María, la Iglesia predicado cuatro verdades: Maternidad Divina, Virginidad Perpetua, Inmaculada Concepción y Asunción gloriosa a los cielos. Digamos una palabra sobre cada una de estas verdades.

5.-         Primero es la Maternidad Divina, ya que Dios decretó salvar al mundo mediante la Encarnación del Verbo, su Hijo eterno, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad; quien sin dejar de ser verdadero Dios empezó a ser verdadero hombre; por eso se preparó y tuvo una verdadera Madre.

Predicar que María es Madre de Dios es aceptar que el Verbo de Dios asumió verdaderamente la naturaleza humana al hacerse hombre.

María Santísima es verdadera Madre de Dios, porque es madre según la humanidad de la Persona que posee la divinidad y la humanidad. Entre ella y su Hijo Jesucristo existe una relación idéntica a la que existe entre una Madre y su Hijo.

Todos los demás privilegios tienen su fundamento y justificación en su privilegio central, es decir, su maternidad divina.

6.-     La segunda verdad que predicamos de María Santísima es la de la Virginidad Perpetua. A este respecto la Liturgia de la Iglesia le canta a la Madre del Señor y Madre nuestra: “Eres bienaventurada, Virgen María, tú que llevaste en tu seno al Señor, creador del mundo: diste a luz a Aquel que te creó a ti, y tú permaneces virgen por la eternidad”.

La Santa Virgen concibió y dio a luz a su Hijo sin daño a su virginidad ni al concebirlo, ni al darlo a luz, y ella permaneció virgen para siempre; también después del parto. Además de que su virginidad debe ser entendida en todos los sentidos que implica el término, incluyendo el físico-moral de su cuerpo y espíritu.

San Agustín ha cantado con amor filial: “María concibió virgen, dio a luz virgen; virgen embarazada, virgen da a luz, virgen perpetua; y ¿por qué te maravillas de esto? ¿cómo dejaba de ser Dios, cuando empezó a ser hombre, aquel que a su madre concedió no dejar de ser virgen cuando lo dio a luz?”.

San Juan Damasceno, por su parte dirá: “Aquel que cuando fue concebido conservó virgen a aquella que lo había concebido, así incólume conservó su virginidad de ella al nacer, solo Él pasando por ella y manteniéndola cerrada... Y esto no le era imposible, que pasara por la puerta sin tocar por nada sus sigilos. Permaneció, pues, también después después del parto virgen, y siempre permaneció virgen; nunca tuvo comercio con varón hasta la muerte.”

7.-     La tercera verdad definida por la Iglesia como un dogma de fe revelada en torno a la Santísima Virgen María es la de la Inmaculada Conceción, es decir que ella fue concebida sin la culpa del Pecado Original y así le canta la Iglesia a nuestra Madre santa: “Toda hermosa eres, María, y en ti no se encuentra la mancha original. Arrástranos tras de ti, Virgen Inmaculada, y corremos atraídos por el amor de tus perfumes”.

La Santa Virgen María, Madre de Dios, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente no tuvo el pecado original y ello porque la suya fue una redención preventiva y no liberativa, esto es, se pagó anticipadamente impidiendo con ello caer en la esclavitud; diferente de la redención liberativa, esto es, pagando un rescate para liberar de la esclavitud, y esta última es la nuestra. La Virgen María, quien también recibió el beneficio de la redención de Cristo, como todos los hombres, fue preservada no liberada.

Digamos que nosotros hemos sido liberados al sacarnos Cristo del pozo del pecado original en el que habíamos caído y que María de Nazareth fue liberada al evitar Dios que ella cayera en un pozo que era inevitable sin la gracia de Dios. En nosotros la redención liberativa y en ella la redención preventiva, pero todos por el poder de Cristo.

La lógica de la fe se mueve conforme a este pensamiento: Dios pudo preservar a María del pecado original, era conveniente, lo quiso y lo hizo.

En la Inmaculada Concepción aparece el tipo más hermoso de la humanidad reparada, aparece la gloriosa anticipación de lo que también en nuestra naturaleza producirá la gracia bautismal.

Así la ha venerado la Iglesia desde la antigüedad como lo podemos constatar al escuchar a san Justino: “Por su infidelidad y desobediencia Eva nos dio la perdición, por su fe y obediencia María nos dio la vida”.

O aquello que expresaba bellamente san Efrén: “María es la no-manchada, la incontaminada Madre de Dios, la más gloriosa, más sublime que los cielos, más pura que el resplandor del sol.”.

San Ambrosio, por su parte, expresará: “María por gracia no tuvo pecado.”

San Germán de Constantinopla ha querido llamarle: “La Virgen María es la toda pura”, y san Juan Damasceno afirmará: “Tú, puente de la vida y escalera del cielo, ¡Oh inmaculada!”.

Quisiera, no atosigarles y dejar para el tercer segmento la reflexión sobre el cuarto dogma mariano.

 

 

LA POLILLA DE LA COSTUMBRE.

 “¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros? ¿Qué no es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿No viven aquí, entre nosotros, sus hermanas?” Y estaban desconcertados.

Pero Jesús les dijo: “Todos honran a un profeta, menos los de su tierra, sus parientes y los de su casa”. Y no pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó a algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y estaba extrañado de la incredulidad de aquella gente. Luego se fue a enseñar en los pueblos vecinos.

1.-     Muy queridos amigos:

Hemos hablado en el segmento anterior acerca de los dogmas de la Maternidad Divina, de la Virginidad Perpetua y sobre la Inmaculada Concepción, sólo nos falta hablar del cuarto dogma mariano definido hasta este momento en este pueblo cristiano amantísimo de la Madre de Nuestro Señor: La Asunción de María Santísima a los cielos.

La Iglesia profesa su fe en torno a la Asunción gloriosa de la Virgen María, ya que creemos que allá en donde está el Hijo está la Madre y que allá en donde está el Rey está la Reina. La Liturgia la honra de la siguiente manera: “Eres bella y hermosa, Hija de Jerusalén; subes al cielo, resplandeciente como la aurora cuando amanece”.

Se trata del don de la anticipada glorificación integral de su ser, alma y cuerpo, a semejanza de su Hijo; significa que terminado el curso de la vida terrena no padeció ni por un instante la corrupción del sepulcro; y esto fue o por anticipada resurrección, es decir, la virgen murió y su cuerpo fue puesto en el sepulcro, pero antes de que empezara el proceso natural de putrefacción fue resucitada. O por instantánea transformación del cuerpo pasible a cuerpo impasible y glorioso, obteniendo así anticipadamente la plenitud de la vida y de la gloria, plenitud que todos los que mueren en la gracia de Dios, tendrán en la resurrección al final de los tiempos.

Esta es la terminología usada por la Iglesia desde sus inicios para hablar de esta verdad: Dormición, Traslado, Asunción, Reposo, Cambio, Descanso, Cesación, Paso, Tránsito...

Y así opinaban los grandes santos sobre ella, entre ellos san Juan Damasceno: “Era preciso que Ella... como madre fuera trasladada junto con su Hijo... Era preciso que la que había albergado en su seno al Verbo de Dios, tuviera como morada los tabernáculos de su Hijo, también su madre debía habitar en el paraíso real de su Hijo”.

San Germán de Constantinopla afirmará con sabiduría y afecto en su predicación: “La incorrupción y la asunción al cielo del cuerpo de la Virgen, madre de Dios, es conveniente no solo a su divina maternidad sino también a su especial santidad de su mismo cuerpo virginal.”

Finalmente san Andrés de Creta aseverará con una fluída erudición: “La dormición de María, Madre de Dios, es un glorioso e inefable misterio. No queda encarcelada bajo el dominio de la muerte como acontece a nosotros sino que, a través de un sueño estático había de entrar en un ímpetu espiritual que la trasladaría hacia los bienes que son objeto de la esperanza y que operan una transformación divinizadora.”

2.-     ¿Por qué el cura nos estará comentando estas cosas? –Se preguntará alguno de ustedes-.

¡Fijate como todos guardamos un afecto muy especial para nuestra madre, que en prueba de ese afecto quisiéramos ponerles todas las coronas existentes sobre la tierra!

De la misma manera, queremos tanto a aquella que es Madre del Señor, que los cristianos hemos querido colocar todas las coronas existentes sobre su frente. La queremos tanto que le llamamos Reina, Princesa, Emperatriz...,  sin lugar a dudas, ella ocupa un lugar importantísimo en el Reino, y si no existieran coronas las inventaríamos aquellos que la queremos. Pero si, en este domingo, más allá de las coronas, fuéramos capaces de comprender lo que significa que ella es la Madre de Jesucristo, si más allá de todas nuestras letanías, nos diéramos cuenta de lo que significa que Jesucristo le halla llamado: Mamá..., nos daríamos cuenta de que ella merece todo nuestro respeto, nuestro afecto y cualquier manifestación de nuestra ternura.

Y sin embargo, hay tantos que la ofenden, la injurian, la humillan y hasta se burlan de ella... ¿Qué pensará sobre esto Cristo que ama en la plenitud con un corazón perfecto, con un corazón sagrado, con un corazón divino,... si nosotros amando con un corazón tan imperfecto como es el corazón humano, guardamos en tan alta estima a la que nos dio la vida y mucho más que la vida?

3.-     Y es que la polilla más destructiva que podemos experimentar es la de no aprender a apreciar a aquellos que experimentamos más cercanos, así con la Santísima Virgen María, como con aquellos que viven y conviven con nosotros.
Hace muchos años leía en escaparate de un negocio de fotocopiado de esos que uno visita frecuentemente en los años de escolaridad, una frase que me hizo reflexionar: “ Lo más significativo del viaje a la luna no fue que el hombre pusiera los pies en la superficie lunar, lo mejor de todo es que el hombre, por fin, puso sus ojos en la tierra.”

La glosa anterior, hoy, me ha venido a la memoria al meditar el texto del Evangelio que la Liturgia nos ofrece.

Pensaba en aquellos hombres que en Nazareth conocían a la perfección al Hijo eterno del Padre hecho hombre, que se llegaron a acostumbrar tanto a su presencia doméstica y ordinaria, como para que no fueran capaces de reconocerlo en el momento en que manifestaba su misión mesiánica.

¿El Mesías? ¡Imposible! ¿No es éste el carpintero, el hijo de José? ¿No viven sus hermanos entre nosotros?

Ellos esperaban al Mesías Divino enmarcado en todo un aparato de grandiosidad. Aquel que está frente a ellos les resulta tan cercano, tan familiar, tan sencillo, tan común y tan conocido, tan “del vulgo”, es decir, tan del pueblo, que al mismo tiempo les parece que tiene tan poco de excepcional y extraordinario. No cumple con sus expectativas.

El pecado de los Nazarethanos es el de querer aprisionar a Jesucristo dentro de sus esquemas, el de mantenerlo cautivo en el interior de sus limitados proyectos y diseños humanos.

Ellos, como todos los israelitas, esperaron durante tanto tiempo, durante casi 19 siglos que el Mesías interviniera en la historia, pero no fueron capaces de imaginar a un Mesías con el ropaje humano y con el trato de todos los días. Parece que ellos preferirían mil veces a un Mesías que actuara sobre la historia, desde fuera de la misma. Y con ello se rehúsan a aceptar uno de los más grandes regalos que Dios le ha hecho a ellos y a todos los hombres: la encarnación de su propio Hijo.

Pero, es aquí en donde se inicia la manifestación de la sabiduría divina, en lo que humanamente parece antojarse como el inicio de la locura humana. ¿Qué pensarán los Nazarethanos cuando se den cuenta de que la sabiduría de Dios se dirige hacia la cruz?

4.-         Nosotros también tenemos que pensar en que la presencia de Cristo se ha realizado preferencialmente en nuestro Nazareth. Y, es a los habitantes de nuestro Nazareth a los que más nos hemos acostumbrado.

El que nos acostumbremos a los seres más queridos nos conduce, entre otras muchas situaciones, a dos actitudes pecaminosas sobre las que tenemos que meditar: la minusvaloración y nuestro desamor, al ya no esperar que puedan cambiar o ser mejores en la vida.

Nos hace falta estar en otro lugar para poder valorar lo propio. Hace falta que un día nos ausentemos del lugar en el que nos encontramos para que entonces ponderemos lo que con gran privilegio poseemos. ¿Cuántas veces tenemos que tener los pies en otra parte para que podamos tener los ojos en aquello o en aquellos que tenemos y a los que nos hemos acostumbrado?

5.-     Pero, resulta que cada uno de nosotros nos acostumbramos a lo más grande, y aún a lo más sagrado. La polilla de la costumbre se encuentra destruyendo, en la infravaloración, nuestro propio Nazareth.

El segundo pecado que se engendra por la costumbre es el del desamor hacia nuestros seres más queridos. En el desamor ya no les damos la oportunidad de cambiar. Dejamos de esperar en ellos, todas sus posibilidades están agotadas. Sus rostros y sus personas se encuentran ya clasificados en nuestros lamentables archiveros mentales.

No me deja de resultar difícil, el comprender ¿cómo es posible que una generación que está abierta al cambio en todos los niveles de la vida, que le ha tocado vivir una época en que lo único permanente parece ser el cambio, sea tan impermeable para comprender que hay realidades de mucho más contenido y valor que también pueden cambiar? ¿Cómo cuales?,… Especialmente algunas personas que tienen caras demasiado conocidas.

Sabemos que el mundo cambia, pero no somos capaces de pensar que la persona también va cambiando. Aceptamos el perfeccionamieto en tantas áreas, pero no le damos la oportunidad a las personas de ser mejores. Contemporizamos en lo que se refiere a lo material, pero en cuanto a las personas nos mantenemos conservadores. Con las cosas vamos a la vanguardia y con las personas nos mantenemos a la retaguardia. Las cosas pueden cambiar mil veces pero no le permitimos a las personas que tengan un solo cambio.

Se trata de ese nuestro acostumbrarnos a nuestro Nazareth y a los que viven con nosotros, que nos ha hecho tanto daño.

6.-     Hoy, en día, la sabiduría divina se sigue manifestando en lo que tantos de nosotros apreciamos como una nueva locura. Muchas de nuestras actitudes así lo demuestran.

En la actualidad, existimos una buena porción de nuevos Nazarethanos. Aquellos que decimos conocer demasiado a Jesús, y que no le reconocemos en el rostro del hombre.

Nosotros también hemos fabricado nuestros estereotipos del rostro divino y rehusamos las diferencias. Nos negamos a ver a un Dios que se revela en el rostro del hermano.

Se nos olvida que Jesús ha querido seguir presente en sus discípulos, es a Él a quien se le persigue cuando se persigue a los cristianos; y que también ha querido seguir adoptando los rostros más ordinarios: el enfermo, el hambriento, el sediento, el forastero, el encarcelado, el desnudo, el que llora, el que sufre,... Parece que hemos olvidado que Jesús no se ha marchado y que ha querido quedarse aquí abajo en el rostro de los más sencillos. No pocos juzgamos o por lo menos actuamos como si fuera sólo una metáfora estas enseñanzas del Evangelio

7.-     El Señor sigue presente en los rostros conocidos y en los desconocidos. Sin embargo, puedo afirmar que, aunado a la frecuencia del trato, se encuentran esos pecados que nos hacen ignorar el rostro de Cristo, más en los cercanos que en los lejanos.

El rostro de Cristo está también en la faz de nuestros padres, de nuestros hermanos, de nuestros parientes, de nuestros vecinos y de nuestros amigos. Pero, es en nuestro Nazareth, en donde nos resulta más difícil percibir la presencia del Dios que se ha encarnado.

La rutina y la costumbre se han convertido en esos vicios con los que debemos luchar en nuestras familias. Es terrible pensar que las familias podemos destruirnos a fuerza de conocernos tanto. ¿Cuántos hijos son mejores lejos de su familia que en su seno? La razón estriba en que afuera hay quien cree en ellos y dentro de la familia ya todos le conocemos. ¡Ya no esperamos en ellos! ¡Ya nada nos sorprende de ellos! Y lo mismo sucede con los hermanos, padres y esposos.

8.-     Fueron tantas las veces en que me encontré con personas que conocían mejor que yo y mis hermanos a mi padre o a mi madre, que de Dios gozan, y que eran capaces de reconocer su trabajo, su sencillez, su servicialidad, su honestidad y su hospitalidad. ¡Qué lástima que los hijos seamos los últimos en valorar a los que tenemos y que sea, entonces, cuando ya no los tenemos, cuando los valoremos adecuadamente y con justicia!

Te hace falta que un día salgas o que pierdas lo que tienes para que al tener los pies en otra  parte puedas dirigir la mirada hacia aquellos que tienes y hacia el mundo en el que vives rutinariamente. El maestro Amado Nervo lo decía de una forma muy bella: “La ausencia es el ingrediente que le devuelve al amor el gusto que la costumbre le hizo perder”.

Hay que comenzar a reconstruir muchos de nuestros hogares. Los cónyuges deben volver a reubicarse en su papel de compañeros de viaje, de “ayuda adecuada” el uno para el otro; tal como Dios lo había planeado desde el principio de la creación.

Pidámosle a Dios que fumigue nuestros hogares contra esa polilla de la costumbre que los está destrozando.

Y, pidamos también el día de hoy, ¿Por qué no?, la intercesión de la Madre de Jesús, y Madre de todos los que somos “hermanos” de Jesús, para que “sus otros hijos” no tengamos miedo de predicar en nuestro propio Nazareth, aún cuando los Nazarethanos sigan siendo el destinatario más difícil que se pueda tener.

 

HAGAMOS ALGO POR EL NAZARETH DE NUESTRO MÉXICO.

“En aquel tiempo, Jesús fue a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba se preguntaba con asombro: “¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros?

1.-     Muy queridos amigos:

El Evangelio de este domingo nos refiere a nuestro Señor que ha ido a su tierra en compañía de sus discípulos, y la verdad es que nos dice tanto el día de hoy, en que todos nosotros tenemos un deber para con este nuestro Nazareth que es nuestro Estado y nuestra nación.

Quisiera invitarte para que, no aislando tus deberes cristianos de tus obligaciones ciudadanas, vayas el día de hoy a ejercer tu derecho y obligación de elegir a nuestros gobernantes.

Te hago pues, extensiva una invitación para que en este espacio sigamos profundizando sobre los deberes que tenemos para con esta tierra que nos ha adoptado.

2.-     Arnold Joseph Toynbee hablando de la relación existente entre las minorías gobernantes y el proletariado interno ha mencionado: “El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por personas que sí se interesan”.

Este domingo se decidirá el futuro inmediato de nuestros municipios, la gobernatura de nuestro Estado y de otras entidades federativas, el congreso local y el congreso nacional, razón por la cual este es un momento en el que debemos reflexionar sobre nuestra decisión personal en el sufragio que se habrá de emitir.

El presente ejercicio, mucho más que los colores de un partido político, desea tener los colores propios de la democracia, del amor a nuestra nación, del compromiso con nuestro pueblo y de la necesidad y obligación que tenemos todos de colaborar con una comunidad política en todos los niveles de su estructuración social.

3.-     ¿En el ámbito municipal, estatal y nacional, se vive actualmente una verdadera democracia? ¿En estos tres niveles existe algún rasgo de un gobierno autoritario? ¿Se podría pensar en alguna insinuación de totalitarismo en nuestro horizonte local o nacional?

Revisemos tanto en la democracia, como en el autoritarismo y el totalitarismo los lugares que ocupan la persona, la estructura social, la historia, la autocomposición y las leyes, para que asÍ poseamos el mejor criterio para nuestro análisis político-social.

4.-     La persona humana, como ciudadano y en su libertad, es la base del esquema de gobierno en el modelo democrático, mientras que en el esquema autoritario la persona humana pierde el rostro de su dignidad y se convierte en un individuo subordinado a los organismos corporativos en sus intereses y pretensiones de poder, más aún en un esquema de totalitarismo la persona humana ha dejado de ser individuo y se le considera solamente como una pieza en el sofisticado engranaje de la maquinaria social.

5.-     La estructuración de una nación en la democracia se basa en la soberanía de la sociedad civil y de cada uno de sus integrantes que eligen a sus representantes mediante un sufragio mientras que en el esquema autoritario el líder prevalece sobre cualquier estructura amparándose en la bandera de la soberanía nacional y utiliza deliberadamente los organismos corporativos como elementos de control sobre el pueblo, en tanto que en un esquema totalitarista el Estado, identificado con una persona o un grupo, es considerado como la totalidad social.

6.-     Las páginas de la historia en una democracia se escriben en la más sana competencia de las diferentes alternativas, mientras que en un esquema autoritario el partido hegemónico utiliza todos sus recursos contra el contrincante para perpetuarse al percibir a la sociedad civil en un ámbito de relaciones clientelares, en tanto que en un modelo totalitario la historia política tiene en la persona o el partido la única opción, por lo que se identifica con la “razón histórica” y hasta con el emblema de una nación.

7.-     La composición de un Estado rector en la democracia tiene su fundamento en la sana división de los tres niveles de poder (legislativo, ejecutivo y judicial), mientras que en el autoritarismo los poderes y los distintos órdenes pueden existir, pero siempre estarán subordinados a una persona o a un grupo social, y ya en el totalitarismo ni existen los poderes ni existen los órdenes sino que todo se rige desde un poder monolítico.

8.-     En relación a las leyes establecidas, en la democracia se aspira a establecer por la ley un Estado de Derecho que viva conforme a un marco de legalidad mientras que en el autoritarismo el gobierno tendrá siempre un amplio margen de negociación subjetiva ante una Ley que siempre le beneficia, y en el totalitarismo, más que un Estado de derecho y un marco de legalidad, prevalecerá siempre la “razón” del Estado.

9.-     ¿En nuestro marco social local y nacional, ya sea por los agentes o por los partidos, se vive la democracia, se ha implantado el autoritarismo o se padece el totalitarismo?

¿Cuál es el ideal que deseamos alcanzar como sociedad, y por el cual cada uno de nosotros tendría que hacerse presente en las casillas este día 05 de Julio?

10.-   ¿Qué es lo que deseamos?

La auténtica labor de un gobierno debe ser la de facilitar el surgimiento de todas las riquezas y el desarrollo de las potencialidades de nuestra sociedad. Es aquí, en donde se da paso a la concepción tradicional de la política como aquello que contribuye al bien común, o por mejor citar a Marco Tulio Cicerón en el número 11 de su obra De Republica corroboramos que:  “La salud del pueblo es la primera ley”. El bien común rectamente discernido está siempre sobre cualquier expresión de individualismo.

Cuando se tiene una interpretación individualista de la sociedad somos llevados a visualizar al Estado y su Gobierno como una amenaza de la que tiene que defenderse el individuo, más que como una instancia que le favorece y potencia, al mismo tiempo que, en vistas del bien común, le condiciona y limita. Las facultades y los condicionamientos individuales que otorga el ejercicio recto de la política tienen como finalidad el bien de la comunidad como lo expresaba Su Santidad Juan Pablo II en el número 42 de la exhortación apostólica sobre la misión de los laicos: “Una política para la persona y para la sociedad, encuentra su rumbo constante de camino en la defensa y promoción de la justicia”.

11.-   El Estado y su ente gubernamental serán siempre los responsables del bien común de la sociedad, puesto que esta tarea le ha sido encomendada por la misma sociedad. Es, pues, la sociedad la que tiene la obligación de controlar la actividad del Estado y simultáneamente tiene el deber de suministrarle los recursos necesarios para cumplir con sus tareas gubernamentales.

Es adecuado recordar que la importancia de un Estado y la eficiencia de su Gobierno se manifiesta cuando se evitan dos factores de riesgo social: primero, una anarquía paralizante, en la que las nuevas “feudalidades”, hoy virulentamente nocivas y expresadas en los cárteles, puedan perseguir y conseguir a su talante sus intereses egoístas y mezquinos con detrimento del bien común y de los grupos minoritarios, pero también se debe evitar una hipertrofia que le convierta en una especie de Molók que exija el alimento de la individualidad de los ciudadanos al acaparar toda actividad humana en provecho propio de un grupo de poder que ha ascendido al órgano rector o que está detrás de un aparato de gobierno.

12.-   Para evitar el riesgo anterior es adecuado recordar esos tres elementos esenciales de los que está compuesto un Estado: la población, el territorio y la organización política. El elemento sociológico es el natural y original en un Estado, el territorial y el jurídico tienen razón de ser y de existir a partir de las necesidades y aspiraciones del núcleo de la población. El ente gubernamental se vuelve obsoleto si olvida el elemento social o si se vuelve ineficiente. Es esto lo que expresó el nóbel irlandés George Bernard Shaw en la primera parte del Hombre y el Súper Hombre al afirmar: “La solución que ofrece mayor garantía es el del gobierno por grupos de personas de calidad, que se pueden criticar públicamente con toda la severidad posible y que sean periódicamente reemplazadas”.

En lo jurídico, cualquiera que sea el régimen político y el sistema de repartición de poderes que se adopte, el Gobierno de un Estado tiene la obligación de establecer reglas de alcance general, organizar y hacer funcionar servicios públicos, prever y desempeñar la administración de la justicia.

El poder de un Estado y la necesidad que tenemos todos los que habitamos su territorio de ejecutar sus decisiones se comprende desde un término necesario: soberanía. La soberanía, sin embargo, no debe ser la divinización del estado sino el reinado del derecho y con ello del bien de la sociedad civil.

13.-   Y es aquí en donde ingresa el campo de la interrelación y la correlación entre autoridades públicas y religiosas. En nuestra relación como ministros de culto con aquellos que son ministros públicos, ambos no somos más que servidores de este noble pueblo y de nuestra nación, eso significa el que seamos ministros de nuestro pueblo, unos en lo civil y otros en lo religioso.

El ideal cristiano en la política no es el de un superhombre, sino el de un servidor de los hombres.

En realidad, ambos, Iglesia y Estado, nos necesitamos mutuamente no para establecer un contubernio sino para trabajar desde los diferentes fueros a favor de nuestro estado y nuestra nación.

La Iglesia, comunidad humana y sobrenatural, no puede existir sin las instituciones que le hacen tomar cuerpo en la vida de los hombres.

Es de desear que las relaciones oficiales entre la Iglesia particular y la autoridad estatal de un país y de un Estado en el que viven los católicos sean sanas y respetuosas, lo mismo que autónomas, evitando tanto el aislamiento como las intromisiones.

14.-   El Estado y la Iglesia son poderes independientes, pero no por ello deben ignorarse, y mucho menos combatirse; es mucho mejor, puesto que su acción se aplica al mismo sujeto, el que colaboremos respetuosamente en una mutua comprensión.

Es cierto, como ya ha sucedido, que pueden suscitarse casos de conflicto: cuando las leyes del Estado lesionan el derecho natural y el divino, la Iglesia tiene la obligación moral de oponerse a ello.

Existen diversas fórmulas jurídicas que son susceptibles de expresar esta indispensable sana colaboración y mutua comprensión. Un régimen laico no es necesariamente signo de un ateísmo oficial.

En la medida en que la no-confesionalidad del Estado tiene como finalidad el favorecer la libertad de pensamiento, conciencia y religión, sobretodo en un país religiosamente heterogéneo, así como el respetar los derechos legítimos de la Iglesia y los imperativos del derecho natural, el carácter laico será de contenido positivo.

La no-confesionalidad del Estado pone a todos los ciudadanos en pie de igualdad moral rigurosa frente al Estado. La voluntad del Estado de no entenderse de lo espiritual será una garantía de libertad para las distintas confesiones religiosas.

15.-   No obstante, aquellos políticos que en lo personal profesan la fe católica no pueden olvidar ni evadir una actuación congruente con sus convicciones y deberes cristianos.

La encomienda de su acción política tendrá siempre dos polos: sí la apreciación y valoración del rostro de la persona humana en cada uno de los ciudadanos de esta patria como también la construcción de la unidad en una humanidad expresada en la totalidad de nuestro pueblo. La propuesta cristiana para la política tendrá siempre dos fuentes inseparables: el derecho natural y el Evangelio.

Considero, como lo expresaba Juan XXIII en el número 214 de la Mater et Magistra, que ya han quedado atrás esos tiempos en que la desconfianza y la hostilidad en algunos sectores de la política disparaban ataques contra la vida cristiana considerándole anacrónica o como un obstáculo al progreso humano. Es tiempo de que trabajemos juntos el Estado y las Iglesias a favor de una sociedad que necesita de la cohesión de sus líderes en la construcción del bien común.

La vida cristiana no pertenece a la infancia de la humanidad sino que sus aportes se encargan de mantener en la lozanía la vida del ser humano.

A la Iglesia no le cabe la menor duda de que su credo es la expresión de la realidad objetiva y de que el cristianismo no es en modo alguno una ilusión, en particular la fe en un Dios personal y en Cristo resucitado.

El hombre tiene necesidad de Dios. Dios se ha revelado libremente a los hombres. En la profundidad metafísica e histórica de estas dos afirmaciones se encuentra el aporte que el cristianismo le puede ofrecer a la vida política y a una auténtica expresión de una vida y función pública que aspira a ser auténticamente moral.

16.-   Vayamos, pues, como cristianos a emitir nuestro sufragio suficientemente razonado y el día lunes 06 de Julio apoyemos a aquellos que nuestras autoridades electorales presenten o diriman como los elegidos en el ejercicio de la democracia.

 

DEMOCRACIA, AUTORITARISMO Y TOTALITARISMO.

 “En aquel tiempo, Jesús fue a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba se preguntaba con asombro: “¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros?

1.-     Muy queridos amigos:

El Evangelio de este domingo nos refiere a nuestro Señor que ha ido a su tierra en compañía de sus discípulos, y la verdad es que nos dice tanto el día de hoy, en que todos nosotros tenemos un deber para con este nuestro Nazareth que es nuestro Estado y nuestra nación.

Quisiera invitarte para que, no aislando tus deberes cristianos de tus obligaciones ciudadanas, vayas el día de hoy a ejercer tu derecho y obligación de elegir a nuestros gobernantes.

Te hago pues, extensiva una invitación para que en este espacio sigamos profundizando sobre los deberes que tenemos para con esta tierra que nos ha adoptado.

2.-     Arnold Joseph Toynbee hablando de la relación existente entre las minorías gobernantes y el proletariado interno ha mencionado: “El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por personas que sí se interesan”.

Este próximo domingo se decidirá el futuro inmediato de los municipios, la gobernatura, el congreso local y el congreso nacional, razón por la cual este es un momento en el que debemos reflexionar sobre nuestra decisión personal en el sufragio que se habrá de emitir.

El presente ejercicio, mucho más que los colores de un partido político, desea tener los colores propios de la democracia, del amor a nuestra nación, del compromiso con nuestro pueblo y de la necesidad y obligación que tenemos todos de colaborar con una comunidad política en todos los niveles de su estructuración social.

3.-     ¿En el ámbito municipal, estatal y nacional, se vive actualmente una verdadera democracia? ¿En estos tres niveles existe algún rasgo de un gobierno autoritario? ¿Se podría pensar en alguna insinuación de totalitarismo en nuestro horizonte local o nacional?

Revisemos tanto en la democracia, como en el autoritarismo y el totalitarismo los lugares que ocupan la persona, la estructura social, la historia, la autocomposición y las leyes, para que asi poseamos el mejor criterio para nuestro análisis político-social.

4.-     La persona humana, como ciudadano y en su libertad, es la base del esquema de gobierno en el modelo democrático, mientras que en el esquema autoritario la persona humana pierde el rostro de su dignidad y se convierte en un individuo subordinado a los organismos corporativos en sus intereses y pretensiones de poder, más aún en un esquema de totalitarismo la persona humana ha dejado de ser individuo y se le considera solamente como una pieza en el engranaje de la maquinaria social.

5.-     La estructuración de una nación en la democracia se basa en la soberanía de la sociedad civil y de cada uno de sus integrantes que eligen a sus representantes mediante un sufragio mientras que en el esquema autoritario el líder prevalece sobre cualquier estructura amparándose en la bandera de la soberanía nacional y utiliza deliberadamente los organismos corporativos como elementos de control sobre el pueblo, en tanto que en un esquema totalitarista el Estado, identificado con una persona o un grupo, es considerado como la totalidad social.

6.-     Las páginas de la historia en una democracia se escriben en la más sana competencia de las diferentes alternativas, mientras que en un esquema autoritario el partido hegemónico utiliza todos sus recursos contra el contrincante para perpetuarse al percibir a la sociedad civil en un ámbito de relaciones clientelares, en tanto que en un modelo totalitario la historia política tiene en la persona o el partido la única opción, por lo que se identifica con la “razón histórica” y hasta con el emblema de una nación.

7.-     La composición de un Estado rector en la democracia tiene su fundamento en la sana división de los tres niveles de poder (legislativo, ejecutivo y judicial), mientras que en el autoritarismo los poderes y los distintos órdenes pueden existir, pero siempre estarán subordinados a una persona o a un grupo social, y ya en el totalitarismo ni existen los poderes ni existen los órdenes sino que todo se rige desde un poder monolítico.

8.-     En relación a las leyes establecidas, en la democracia se aspira a establecer por la ley un Estado de Derecho que viva conforme a un marco de legalidad mientras que en el autoritarismo el gobierno tendrá siempre un amplio margen de negociación subjetiva ante una Ley que siempre le beneficia, y en el totalitarismo, más que un Estado de derecho y un marco de legalidad, prevalecerá siempre la “razón” del Estado.

¿En nuestro marco social local y nacional, ya sea por los agentes o por los partidos, se vive la democracia, se ha implantado el autoritarismo o se padece el totalitarismo?

¿Cuál es el ideal que deseamos alcanzar como sociedad, y por el cual cada uno de nosotros tendría que hacerse presente en las casillas este día 05 de Julio?

9.-     Vayamos, pues, como cristianos a emitir nuestro sufragio suficientemente razonado y el día lunes 06 de Julio apoyemos a aquellos que nuestras autoridades electorales presenten o diriman como los elegidos en el ejercicio de la democracia.

 

 

 

 


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