Domingo 03 de Enero de 2010_______Pbro. Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx

 

LA PROFUNDIDAD DEL CORAZÓN

"En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa hacia Belén y encontraron a María, a José y al niño, recostado en el pesebre. Después de verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño y cuanto los oían, quedaban maravillados. María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron a sus campos, alabando y glorificando a Dios por todo cuanto habían visto y oído, según lo que se les había anunciado. Cumplidos los ocho días, circuncidaron al niño y le pusieron el nombre de Jesús, aquel mismo que había dicho el ángel, antes de que el niño fuera concebido".

 

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   Muy queridos amigos: 

El año civil cristiano posee la bendición providencial de abrirse con una fiesta muy especiaol: La Solemnidad de Santa María, Madre de Dios. Podemos decir que esta fiesta o Solemnidad nos muestra lo que puede suceder cuando una criatura le dice sí a Dios.

El sí de la Virgen María ha sido ilimitado y consiguientemente su fecundidad resulta sin confines y abierto al Infinito. Ya que ninguna renuncia hecha por Dios resulta un empobrecimiento para alguien sino que, por el contrario, será el mejor de los enriquecimientos.

2.-     La Solemnidad de la Maternidad Divina se ubica apenas 8 días después de la Solemnidad de la Navidad, y es que para los cristianos no existe un Hijo sin aquella que es su Madre, no existe Navidad sin Maternidad, Jesús Aquel que nos ha nacido en Belén es inseparable de María Santísima.

Es la fiesta de la Maternidad Divina y con este texto de san Lucas Dios nos indica la forma en que la Virgen María consideraba los acontecimientos sucedidos en Belén.

La Madre de Jesús los vivía, no de una manera superficial o puramente sentimental, sino que en la reflexión ella los guardaba en su corazón, en lo más íntimo de su persona, y se esforzaba por entenderlos a la luz de Dios, cada vez más y mejor.

3.-     La invitación que estamos recibiendo, tú y yo, en este día, es para que no seamos superficiales. Se nos invita para que profundicemos en el misterio de la Navidad. No nos podemos quedar simplemente en la poesía, en el sentimiento o en lo externo. Se nos invita a que nos sumerjamos en el mensaje de Cristo, que no nos quedemos en la corteza, en la periferia, en los sentimentalismos estériles... Santa María, la Madre de Jesucristo, nos lo enseña.

4.-     “María, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón”.

El corazón, para todos los pueblos, evoca la vida afectiva. No obstante, en la Palabra de Dios el corazón evoca toda la vida interior de una persona: los sentimientos, los proyectos y las decisiones. Podríamos decir que en lo que respecta al corazón, hay que remontarse más allá de la vida psicológica para llegar al mismo centro del ser, allí en donde el hombre dialoga consigo mismo, donde asume sus responsabilidades, en donde bondadosamente se puede abrir y en donde lamentablemente se puede cerrar a Dios, El cual conoce las profundidades del alma.

En la enseñanza de Dios el corazón del hombre es la fuente misma de su personalidad consciente, inteligente y libre, la sede de sus elecciones decisivas y, digámoslo así: el lugar de la consciencia, allí en donde está la ley no escrita y la acción misteriosa de Dios. En esta comprensión podríamos afirmar que el corazón es el sagrario del alma en este hombre que es Templo de Dios.

5.-     En las relaciones ordinarias entre las personas es evidente que lo que cuenta es siempre la actitud interior. Pero el corazón se suele sustraer a las miradas de los hombres. Normalmente el exterior del hombre es el que debe manifestar lo que hay en el corazón. Generalmente así es como se conoce el corazón, indirectamente por lo que de él expresa el rostro, por lo que dicen los labios y por lo que revelan nuestros actos.

No obstante, no pocas veces, la simulación externa puede causarnos confusión, ya que el hombre tiene la tremenda posibilidad de aparentar. Las Palabras y los comportamientos pueden también disimular el corazón en lugar de manifestarlo. Esto puede causarnos desaliento, pero en Dios siempre tenemos una solución.

Y aquí, es en donde encontramos una de las enseñanzas de la Palabra de Dios de este día: A Dios no se le puede engañar como se engaña a los hombres: “el hombre mira a las apariencias, pero Dios mira al corazón” se le ha dicho a Samuel cuando buscaba a aquel que iba a ser ungido como Rey en Israel, Dios escudriña y sondea el corazón del hombre y desenmascara la mentira.

De esta manera, delante de Dios, se ve al hombre puesto en cuestión en lo más profundo de su ser. Entrar en relación con Dios es admitir que ante Él el hombre no puede ocultar lo que lleva en su corazón.

6.-     Más aún, Dios mismo puede concederle al hombre un corazón nuevo, un corazón puro tal y como se le solicita en el Salmo 51: “Te gusta un corazón puro y en mi interior me inculcas sabiduría… Crea en mí, Oh Dios, un corazón puro, renuñevame por dentro con un espíritu firme” (vv. 8 y 12). Se le pide en la oración a nuestro Creador un corazón que le escuche para que así Dios le vuelva a hablar al corazón y ese corazón le vuelva a conocer. De esta manera se podrá amar a Dios de todo corazón, perdonar al hermano desde lo profundo del corazón, y desde un corazón limpio se podrá ver a Dios.

Nuestro modelo, sin lugar a dudas, será siempre el Señor Jesús, Aquel que en su vida se ha manifestado manso y humilde de corazón y que puede hacer que nuestro corazón arda mientras que Él nos habla, como aconteció con los discípulos de Emaús.

Pero en esta fiesta, Dios ha querido presentarnos en su Palabra el ejemplo de la Virgen María, a través de una actitud propia de la más profunda espiritualidad en aquella que tiene vida plena en su interior y que se ha adherido a Dios en lo más profundo de su corazón.

7.-     "María guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón". San Lucas con esta expresión nos quiere indicar que la Virgen María consideraba los acontecimientos de Belén como señales que anuncian el sentido de la vida de Jesús. Eso quiere decir que la Madre de Jesús los vivía, no de una manera superficial o puramente sentimental, sino que los guardaba en su corazón, en lo más íntimo de su persona y se esforzaba por entederlos cada vez más y mejor.

La invitación que todos recibimos en este día es a que no seamos superficiales. Que procuremos como la Virgen María, profundizar en el misterio de la Navidad. No nos quedemos simplemente en la poesía, en el sentimiento, en lo externo... Profundicemos de una manera seria en el mensaje de la Navidad, no nos quedemos simplemente en la corteza, en la periferia, en puros sentimentalismos estériles... Santa María, la Madre de Jesús, nos lo enseña.

8.-     Es a ella a la que celebramos y la que se nos presenta como modelo en esta fiesta litúrgica y en este inicio del año civil: La Madre de Dios. A todos los niveles de la tradición Evangélica es la Virgen María ante todo “la Madre de Jesús, la Madre del Señor”. Con estas palabras se define toda su función en la obra de la salvación.

La maternidad es voluntaria, por lo que debemos enfatizar el ejercicio de la libertad en la respuesta de María. El relato de la anunciación lo ha puesto de relieve (Lc 1,26-28). Ante la vocación inesperada que le anuncia el Ángel de ser la Madre de Dios y la ausencia de una vida marital, la Virgen María es presentada como alguien en quien surge la inquietud por ver con una mayor claridad: ¿Cómo conciliar el llamamiento de la maternidad con el llamamiento y ofrecimiento de la virginidad? El ángel del Señor le ha revelado que la concepción virginal responde y une estos dos llamamientos. Es entonces que María acepta personalmente y ofrece un servicio desde la libertad.

Y así se comenzó la historia, una historia que cintinuará por todos los días de su vida, y es que cuando la Virgen María da a luz a Jesús, su quehacer, como el de todas las madres, no hace sino comenzar. Se trata del punto de partida en la historia de la Virgen María, en la historia de san José y en la historia de todos los hombres.

La Virgen María educa a Jesús junto con san José, el varón justo que comparte sus responsabilidades y el día de hoy, el Evangelista san Lucas lejos de hacer consistir la grandeza de María en unas luces excepcionales, la muestra en su fe, sometida a las mismas oscuridades de todos los hombres, al mismo proceso que vive el más humilde de los fieles.

Y ella, ante la presencia de un misterio que rebasa todavía más su inteligencia humana, reflexiona sobre el mensaje, piensa sin cesar en el acontecimiento misterioso que está viviendo, conservando sus recuerdos, meditándolos en su corazón, allí en donde Dios le aclarará todo tipo de incertidumbres propias de la naturaleza humana de ella y de nosotros.

9.-     Celebramos el día de hoy una fiesta sumamente especial: la Maternidad Divina de María.

Y es que tendrías que saber tú que la maternidad unida a la vida del soberano adquiere un lugar especial. En todas las monarquías de la antigüedad y de la actualidad existe una mujer que ocupa un lugar sumamente importante. La Madre del Rey, la cual es única en todos los pueblos incluso en relación a las esposas del mismo Rey, que en los tiempos antiguos podrían ser muchas, pero la Madre del Rey era solamente una, por lo cual gozaba de un honor particular cerca del príncipe reinante. Se le llega a llamar “Gran Señora” como se le llamó a Betsabé (1Re 2,19) madre de Salomón, y a Atalía. Esto nos hace comprender la misión de la Madre de Jesús, que ha sido llamada desde la piedad: “Nuestra Señora”.

10.-   ¿Sabes? Al principio del año se nos ofrece la festividad de Santa María como Madre del misterio de Dios, para que contemplemos la fígura de aquella que acepta en plenitud la voluntad de Dios. Esa fue la tónica de su vida, y la lección para todos nosotros. Ante la difícil invitación del ángel, la misma contestación de siempre: “hágase en mí según tu Palabra”. Y eso es lo que caracterizó su vida. Esa disponibilidad sin condiciones a la presencia de la voluntad de Dios.

Yo ruego, por tanto, que no haya una Navidad en la que el Niño aparezca como un Huérfano, sino siempre como un Hijo de María; ruego a Dios que haya una religión que aliente el respeto por la Maternidad, y que vibre de amor por esa Madre que trajo a Nuestro Salvador al mundo. Es un hecho que una de las más grandes inconsistencias en el mundo moderno es su apego sentimental y consumista al "Día de la Madre", aunado al olvido completo de la Madre de las madres, la Madre de nuestro Señor.

Hoy le quiero seguir pidiendo a Dios, de una forma muy especial, por todas aquellas madres de familia, que han aceptado en su vida la voluntad de Dios, al recibir amorosamente a cada uno de sus hijos, aún aquellos que conforme a los criterios del mundo no cumplen con sus requerimientos de calidad.


MATRIMONIOS, PATRIMONIOS ¿Y HOMOMONIOS?

" En  aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa hacia Belén y encontraron a María, a José y al niño, recostado en el pesebre”

1.-     Muy queridos amigos:

Diciembre de 2008 y Enero del 2009 lo iniciamos con una crisis económica categorizada por el presidente Calderón el 3 de septiembre como la peor en setenta años de nuestra patria, y ahora terminamos Diciembre del 2009 e iniciamos Enero del 2010 con una crisis moral que puedo afirmar es la peor en todos los años de nuestra nación.

La crisis moral es en mucho peor que una crisis económica, ya que la contigencia en nuestra economía suele darse por la escasez de los capitales cuantitativos, mientras que la contigencia en lo moral se da por la escasez de los capitales cualitativos. Y los capitales cuatitativos se recuperan paulatinamente a costa de trabajar adecuadamente y de disciplinarse en el gasto y en la administración, pero los capitales cualitativos son en mucho más difíciles de recuperar.

Este año se ha tenido la discusión sobre la Cartilla de Salud y se ha terminado con una legislación en la capital del país sobre la unión matrimonial de personas del mismo sexo.

2.-     El lunes 21 de Diciembre de 2009 quedará grabado en la memoria del dolor, de la vergüenza y de la impotencia. ¡Sí!, tal y como ha quedado grabada aquella fecha del jueves 26 de abril de 2007 en que se legisló la quinta cláusula para despenalizar el aborto antes de las 12 semanas de gestación, independientemente de las causas por las que se acabe con la vida humana.

Ambas fechas y legislaciones poseen un común denominador: el “retraso inteligente” y la “premura calculada”. ¡Lo bueno es que todo mundo en nuestro país es tan “torpe” que no se da cuenta de este tipo de procedimientos! En lo personal, considero que “cuando alguien se quiere o se hace pasar por muy listo”, es porque les ve la cara a los demás de tontos. Lo más lamentable de todo es que en esta categoría no tan sólo se nos pudiera tener a aquellos que servimos al Reino de Dios en nuestra Iglesia, sino que parece ser que así es como se ve a toda nuestra nación.

Aquel jueves 26 de abril del 2007, se votó y se publicó a las 1:02 de la madrugada, dos días después aquello que estaba programado para el martes 24 de abril de 2007: la quinta cláusula sobre el aborto. Y ahora, se suspendió y se difirió la votación del viernes 18 de diciembre de 2009 para la madrugada del lunes 21 de diciembre del 2009, en un operativo semejante. ¿Cuál era la razón?

Son seis los artículos del Código Civil en el Distrito Federal que se han modificado, sobresaliendo el artículo 146 en el que “re-define” el matrimonio ya no como “la unión libre de un hombre y una mujer” sino como la “unión libre de dos personas” las conclusiones tú puedes sacarlas en la lógica más elemental, y sobre todo se modificó el artículo 391 que, en mi parecer personal, era el que estaban guardando y por el que en “la supuesta inteligencia superior de los legisladores” a favor de la modificación, evitaron enfrentamientos ya que iban a legislar la posibilidad de que adoptaran las parejas del mismo sexo.

3.-     En relación a nuestros hermanos homosexuales, todos debemos ofrecerles un trato de respeto sin olvidar que para aquellos que somos cristianos los mandamientos son iguales para todos. El hecho de que hubiera unos mandamientos distintos para un sector de nuestra Iglesia sería una lamentable discriminación.

En torno al matrimonio entre los homosexuales, es adecuado que tengas a la mano los siguientes datos que, convirtiéndose en premisas o en presupuestos del pensamiento, nos deben ayudar a emitir los juicios más equilibrados.

Primero: Es cierto de que entre algunas especies animales se dan prácticas consideradas como homosexuales, pero no se debe olvidar que los animales se mueven por los instintos mientras que la sexualidad en el ser humano trasciende las solas inclinaciones naturales e ingresa a las funciones propias del ser humano en la inteligencia, la voluntad y la libertad. El amor sexuado en el ser humano no es solamente una función orgánica sino sobre todo es una función espiritual, y es esto lo que nos permite que a diferencia de las especies animales, que sólo ejercen la función sexual en la época de celo, los individuos de la especie humana pueden realizarla en cualquier época.

Segundo: Nada existe en la vida humana más equívoco y más complejo que nuestra sexualidad. Henri Pequignot, en un número especial de la publicación francesa Le Concours médical del año 1975 ya distinguía 8 acepciones de sexualidad com si fuese este campo del sexo un edificio de 0cho pisos o por lo menos una mansión de ocho habitaciones: el sexo cromosomático que se ubica en la dimensión genética de la persona humana, el Sexo gonádico que se refiere a lo orgánico, el sexo endócrino estrechamente vinculado a las secreciones internas, el sexo morfológico que se refiere a la expresión externa del varón o de la dama, el sexo psicológico que encierra los elementos afectivos e intelectuales de nuestro comportamiento, el sexo funcional o le podríamos llamar lúdico,  el sexo social que abarca nuestros roles propios de la vida en la sociedad y finalmente el sexo gramatical para cuestiones de las expresiones y la comunicación…

Tercero: Aquí no nos metemos al campo complicadísimo de precisar quien es homosexual por alguna deficiencia gonádica o cromosomática…, pero una vez que hemos entrado al campo de la diferenciación de las distintas expresiones de una misma realidad tenemos que referir que la homosexualidad social se puede subdividir en seis grupos: un primer grupo de los que rechazan sus conductas, el segundo grupo de los llamados lúdicos (frecuentan lugares, tienen “parejas” ocasionales,…), un tercer grupo de los que asumen la práctica pero no lo quieren como un estilo de vida, un cuarto grupo de los que quieren normalizar con “el matrimonio” su situación, un quinto grupo de los que quieren incidir en la política y la cultura con un nuevo factor de “género” y, finalmente, un sexto grupo en el homosexualismo revolucionario que rechaza todo tipo de “establishment” y por lo tanto les interesa poco las legislaciones. El cuarto y quinto grupo son aquellos que buscan lo que la legislación del Distrito Federal ha ofrecido. Aquí habría que mencionar que países como Francia, Inglaterra, Alemania, Estados Unidos como naciones no han modificado sus legislaciones –dentro de estas naciones algunas entidades federativas sí lo han hecho pero las naciones no-.

Cuarto: El matrimonio definido como la unión estable de un hombre y de una mujer tiene más de 30,000 años de historia, por lo que es adecuado el considerar que el ver este aspecto como algo solamente cristiano, es un error puesto que el cristianismo solamente tiene 2,000 años de historia contra los 30,000 años referidos.

Quinto: En esta historia de 30,000 años también se ha suscitado una evolución real en la familia: En la Sociedad Egipcia existía un espacio más amplio para la realización de la mujer, por lo que se manifestaba activa y libre para elegir en la vida social y religiosa. Con la cultura helénica el hombre ejercía el poder como cabeza, y la mujer veía reducido su campo al doméstico. Con los habitantes de Esparta era el Estado quien ejercía como el órgano regulador que podía despojar de su papel educativo a la familia en provecho de la vida colectiva, a este modelo se le ha conocido como “Las Leyes de Licurgo”. Una vez que el Imperio Romano asumió la hegemonía la autoridad del varón es la que prevalece y se tolerará la infidelidad en el hombre y en la mujer a causa de la movilidad del varón en las guerras. La aportación del Cristianismo consistirá en medrar los excesos de la cultura latina con conceptos de moralidad y trascendencia.

Sexto: Una parte de la herencia cristiana que en la cultura occidental le ha aportado a la familia tiene sus raíces en la cultura judía veterotestamentaria en la que sobresale un fuerte énfasis en la descendencia, de allí la posibilidad de que en los momentos inciales de Israel se pudiera tener varias esposas, así como la posibilidad del uso de las concubinas, y también la ley del levirato en la que la esposa del difunto se podía y debía casar con un hermano del finado para darle descendencia. Ya en el cristianismo se han conservado los dos fines del matrimonio como lo es la ayuda mutua conocido como elemento unitivo, y la apertura a la descendencia conocido como el elemento procreativo, pero sin que olvidemos que el ideal específico en el cristianismo, mucho más que el matrimonio era el celibato, y ya en el matrimonio la estabilidad, la fidelidad y principalmente la castidad.

Séptimo: Un factor esencialmente cristiano es la predicación de la castidad que podría identificarse con una vida recta conforme al propio estado de vida, es decir los que somos célibes conforme a nuestro celibato, los solteros conforme a la soltería y en su aplicación al matrimonio la castidad enseña la unión íntima de tres potencialidades humanas: el amor afectivo, la sexualidad y la procreación.

Óctavo: Es cierto que la homosexualidad humana y sus prácticas han existido desde la antigüedad como se puede corroborar en la literatura y en los grabados, frescos, pinturas, esculturas y ornamentaciones egipcias, persas, helénicas, asirias, etc…, pero también hay que afirmar que ninguna civilización había establecido el matrimonio entre homosexuales. Aún los griegos o helénicos, quienes culturalmente permitían las prácticas homosexuales, entendían el matrimonio como la unión estable entre un hombre y una mujer con la apertura a tener hijos. A así podríamos referir el Derecho Romano conforme a una estructuración social mucho más avanzada que legisló hasta en temas del aborto y el Derecho Germánico muy cercano al Derecho Internacional. Reiteramos: Aún cuando las prácticas homosexuales puedieran ser tan antiguas como la misma humanidad, ninguna civilización había legislado el matrimonio entre dos personas del mismo sexo.

Noveno: Aún cuando coincida con la enseñanza cristiana debemos afirmar que el sentido monogámico, fiel y estable del amor conyugal le pertenece al afecto humano auténtico más que ser solamente una enseñanza del cristianismo. Es a causa de esto que el defender el matrimonio auténtico, mucho más que promover y defender el cristianismo, es la promoción y la defensa del bien común de la sociedad y por lo tanto del ser humano.

Décimo: En lo personal me agrada un término que en lo personal lo leí por primera vez en el Documento de Aparecida en su número 119 y en la página 19 del Documento de nuestro Señor Cardenal: “Vivo en la Fe del Hijo de Dios” en los que se habla de la familia fracturada. De allí que aún en el conocimiento de que algunas familias salen adelante heróicamente a pesar de “las fracturas”, también entendemos que es de derecho natural la necesidad del niño de tener un padre y una madre. Se trata de “ecología en la vida humana”.

Undécimo y último elemento a considerar: David Cooper, psiquiatra, en el año 1970 veía en ciernes este tipo de tendencias sobre la familia y lo publicaba en un libro con un título demasiado sombrío: “The death of the family”, “La Muerte de la Familia”. Aunado a lo anterior debes saber que hoy en día, tal y como lo ha señalado Stanley Kurtz en The Weekly Standard en Agosto del 2003, en países como Bélgica y Holanda se habla del “polyamory”, que es el matrimonio en grupo de un hombre con varias mujeres o de una mujer con varios hombres, el cual ya está en el “puesto de avanzada” en la ley sobre la familia. Este movimiento está siendo pregonado por los mismos proponentes de las parejas del mismo sexo.

4.-     ¿Qué podemos hacer a favor de la Familia? En lo personal, te invito para que te sumes a los proyectos de familia en nuestra parroquia o en tu propia parroquia y en la diócesis y sus movimientos eclesiales. Sé que ni tú ni yo podemos hacer todo en la vida, pero también sé que de eso que tú y yo podemos hacer es de lo que Dios nos pedirá cuentas a cada uno.

 

INVENTARIOS, BALANCES Y PROGRAMACIONES.

María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón.

1.-     Muy queridos amigos:

Aunado a la Solemnidad cristiana de la Maternidad Divina, el día de hoy, Primero de Enero, damos inicio a un año nuevo en el calendario civil. ¿Qué situaciones nuevas habremos de vivir?

Abrir una puerta, lo mismo que iniciar un año nuevo es un acto preñado de misticismo: tiene el vago sabor de lo desconocido, y despierta la sensación de pasar a un momento nuevo, en el que se manifestará de manera impredecible la incertidumbre humana.

Al iniciar un año nos pueden asaltar vislumbres innumerables de los goces humanos: habrá reencuentros, reconciliaciones, adquisiciones materiales, viajes, quizá la dicha del encuentro en el corazón de dos enamorados tras una larga separación, algún matrimonio, un nacimiento deseado, implorado y esperado, el culmen de una etapa en lo laboral, en lo académico o en lo familiar e incluso la posible tristeza y la separación; tal acto humano de iniciar el año civil puede brindar consuelo, pues en él se distribuyen las fuerzas humanas en nuevas posibilidades.

2.-     Muy querido amigo:

Está por moverse un dígito en nuestro cómputo de los años y nuestra nación celebrará el bicentenario del inicio de la gesta de Independencia y el centenario en el movimiento de la Revolución.

Al iniciarse un año en los grandes almacenes, en las industrias y en todo tipo de empresas, suele ser el tiempo favorable para realizar inventarios, balances y programaciones. Así también debiera ser en nuestra vida.

Debiéramos aprovechar la virtud y la singularidad de este tiempo para que todos hagamos un alto, y así que podamos dar una mirada hacia lo que ha sido nuestro recorrido, no para que desandemos los pasos andados, sino para que con ello nos dispongamos a corregir y fortalecer lo que haya que mejorar, o simplemente continuar con un camino que hemos constatado que es el adecuado. Es el tiempo también para que dirijamos la mirada hacia delante analizando la textura del camino que se avecina, y así proveernos de las herramientas necesarias.  

3.-     En primer lugar, hoy es tiempo de inventariar. Se trata de que cada uno de nosotros sea capaz de valorar lo que tiene, y así valorándolo, que nos dispongamos a cuidarlo y agradecerlo.

Es tiempo de tomar una hoja de papel y un bolígrafo, para hacer una lista honesta, sensata y justa de los beneficios con que Dios nos ha obsequiado y privilegiado durante este año 2009 que concluye. Solamente, entonces seremos capaces de agradecerle a Dios por cada una de las realidades que poseemos, por nuestros seres queridos, por nuestros logros, por sus bendiciones y por lo que somos cada uno de nosotros.

Es tiempo de que cada uno de nosotros urgue en cada uno de los rincones de la existencia y desempolve los talentos de Dios. Revisemos todos nuestros estantes y registremos en esa lista cada uno de nuestros dones. Y es que, hay tantas cosas a las que nos hemos acostumbrado en la vida diaria y que solamente al volver a considerarlas, podremos entenderlas como “los más preciosos activos” de nuestra propia existencia.

¿Sabes? Hace no mucho tiempo leía un artículo de Benjamín Stein en “El Espectador Americano” que tocaba el tema de la riqueza y se preguntaba:

“¿Cuánto dinero debe uno tener para ser considerado rico en nuestra sociedad? Las cifras, que andan por los millones, varían. Pero yo pienso en toda la gente inmensamente rica que conozco, que no parece feliz. También en todos aquellos que sudan para pagar sus cuentas, y pese a ello son ricos.

Si puede usted compartir cualquier problema con su cónyuge, usted es rico. Si puede darse tiempo para dialogar con sus hijos, usted es rico. Si puede mirar de frente a sus padres, convencido de haberles retribuido aunque sea en mínima parte lo que ellos le dieron, es usted rico. Si puede tomarse una tarde libre para salirse al cine con su familia, es usted rico. Si puede decir con toda honradez que no tiene nada que esconder ante nadie, es usted verdaderamente rico”.

Amigos: Seamos positivos, hagamos una lista de nuestras cualidades, inventariemos las virtudes y seamos agradecidos con Dios. Es tiempo de agradecer por la familia, los hijos, la vida, la fe, la salud, la amistad, el trabajo, los estudios... y tantas y tantas cosas más.

4.-     Después de inventariar, hoy es también un tiempo ideal para que hagamos balances en las cosas que en nuestra existencia vamos haciendo.

Es conveniente en este renglón que hablemos de un factor que nos ayuda a no perder nuestra objetividad: el manejo de los promedios.

Entendamos que no todo se hace de una sola pieza, la existencia no es monolítica, nuestra vida no consiste en una sola escena, ¡gracias a Dios!; más aún, puedo decir que ni cada hora ni cada día nos ofrecen una felicidad uniforme. Más bien, en la felicidad hay ciertas alzas separadas por momentos que suelen ser sumamente difíciles.

Te lo explico con términos que puedes entenderme:

En el deporte ¿Qué es un promedio de bateo? Un jugador que logra un promedio de .300 es considerado como un bateador excelente. Eso significa que hace tres hits de cada diez viajes a la base, en donde tienen por lo menos tres oportunidades en cada viaje. Ellos, las grandes estrellas, también tienen turnos, y muy frecuentes, en que los hacen “abanicar”.

Un elemento que nos puede ayudar a iniciar con mejor actitud este año 2010, que Dios está por obsequiarnos, es el que seamos más flexibles en nuestra propia vida.

Trata de permitirte un margen en tus metas y planes: no exijas un promedio de bateo de 1.000 en tus metas ni mucho menos en las de tus seres queridos. Después de todo, la perfección no es una característica “humana”, sino sólo un ideal aquí en la tierra y un proyecto de eternidad.

¿Sabías tú que Michael Jordan, que fue considerado el deportista del siglo XX por un canal de la televisión privada, tenía en ese entonces un 54 % en efectividad de tiros de campo? ¡No seas tan intransigente contigo mismo!

Hay promedios de efectividad en el fútbol americano, en el golf, en el tenis, en el boxeo y en cualquier disciplina. Lorena Ochoa que en este año 2009 también terminó como la jugadora del año en la LPGA se coronó solamente en 3 de los 22 torneos en los que participó.

Lo anterior también se aplica a las ventas, a la vida profesional, a la etapa académica y a cualquier negocio.

Incluso nuestra vida cristiana tiene esta consideración: La vida eterna, de ordinario, no se gana ni se pierde en un día sino con la suma y el promedio de la vida de todos los días. ¡Bendito sea Dios! En lo personal tengo algunos, o mejor dicho, muchos días en que al terminar la jornada y al hacer mi examen de conciencia me encuentro con situaciones de las que me siento avergonzado, hay actuaciones mediocres que quisiera cortar en una especie de edición cinematográfica. Sin embargo, lo anterior me empuja a pedirle perdón con humildad al Señor y a acercarme al sacramento de la confesión, y a suplicarle a Dios que me permita un día más de vida y la posibilidad de mejorar mi “promedio de bateo”.

La vida cristiana tiene días e incluso meses y años de dificultades. Al hablar de la vida cotidiana tenemos que entender también que no todos los esfuerzos se van a ver coronados por la felicidad o por el éxito.

Al revisar el año que está terminando, quizá podamos encontrar momentos difíciles y de sufrimiento, momentos de incertidumbre y de dolor. Momentos que nos han parecido eternos. En nuestros días hay horas de luz y las hay de oscuridad, en el ciclo de las estaciones de mi vida hay primaveras, pero también ha existido el verano, el otoño y el invierno. Entendamos que así se configura el día con sus 24 horas, y que cada año tiene sus cuatro estaciones y sus 365 días.

Pero, pasemos del promedio al balance. Hoy tengo que hacer mis balances: ¿A nuestros seres queridos les he dado más abrazos, que gritos?, ¿Cómo padre de familia tú les has dado más correcciones, que felicitaciones a tus hijos?, ¿Les he dado más noticias tristes, que alegres a mis padres?, ¿Con mis hermanos son más nuestros encuentros, que nuestras distancias?, ¿En la vida diaria han sido mayores mis obras, que mis omisiones?

5.-     Finalmente, hoy es un tiempo propicio para nuestras programaciones, es el tiempo de planear. Pero en esto, tenemos que ser cautos y aprender a hacer planes realistas para nuestra vida.

El hombre sueña en proporcionar grandes aportaciones a su propia familia, a su sociedad y a la humanidad, y se olvida de la verdadera aportación que todo hombre, la sociedad y la humanidad tienen necesidad: formar personas de bien, formar familias como Dios nos manda.

Son sobradas las ocasiones en que pensamos sólo en los grandes heroísmos y nos vamos olvidando de los heroísmos de la vida diaria. Muchos de nosotros a fuerza de pensar en lo extraordinario vamos olvidando la importancia que tiene lo ordinario. Recuerda, por favor, que es allí en lo ordinario en donde se construye la vida, se consigue la santidad y... la vida eterna.

Nuestra vida será insatisfactoria, no tanto porque sea breve, sino porque no la vivimos a la altura de nuestra aspiración más elemental y más profunda. Marco Aurelio lo decía con su erudición: “Escrito está que una vida inútil, es en mucho peor que una muerte prematura”.

Amigo: ¡Ojalá comprendieras que nuestra verdadera muerte no será tanto el morir sino el dejar de creer, el dejar de amar, el dejar de crecer...! ¡Y ésto se puede dejar de hacer a cualquier edad y en cualquier momento!

6.-     Antes que nos den un abrazo y un saludo de bienaventuranza temporal, prefiramos que sea Dios quien nos desee “un feliz año 2010”.

Dios es, antes que nadie, quien hoy nos manda las mejores felicitaciones al regalarnos esa posibilidad de iniciar un nuevo año. ¡Y todo eso se recibe con el solo hecho de sonreírle a un nuevo día y de continuar en esa misma actitud durante todo el año! ¡Ojalá, valoráramos cada día que Dios nos da!

¿Sabes? La felicitación de parte de Dios se llama bendición, por ello te deseo que Dios sea el que te felicite.

La bendición de Dios es algo en mucho más grande e importante que una vaga felicitación. La bendición de Dios es eficaz, poderosa y creadora. Dios es la fuente de la vida y al bendecirnos nos comunica la misma vida.

Te deseo: ¡Feliz año nuevo y que Dios te bendiga!

 

¡PAX TECUM!

Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor les envolvió con su luz; y se llenaron de temor. El Ángel les dijo: “No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”: Y de pronto se junto con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes Él se complace.”

1.-     ¿Qué es lo que ha pasado en nuestras calles? ¿Qué es lo que sucede en nuestra ciudad y en nuestra patria? ¿Cuál es la razón por la que en un espacio que hasta hace algunos años era plácido y seguro y en donde se experimentaba agradablemente nuestro desarrollo, repentinamente se ha introducido la hoz que destroza y que deja tirados los cuerpos en los caminos?

2.-     ¿O es que nos hemos acostumbrado a que esas amenazas en forma de cuerno de chivo se encarguen de desintegrar prematuramente a las familias? ¿Cómo puede ser que quienes estaban ayer en el útero de la ciudad, hoy ya no están y todos coincidimos en que antes de tiempo se les ha extirpado de la placenta de nuestra familia de manos de quienes no tienen derecho de acabar con la vida y alterar nuestra historia? ¿Qué es lo que se necesita para que la paz regrese a nuestras calles, vidas y familias?...

3.-     Escribía el célebre jesuita Theilhard de Chardin: “Llegará el día en que, tras aprovechar el espacio, los vientos, las mareas y la gravitación, aprovecharemos las energías del Amor en beneficio de Dios y en beneficio del hombre. Y ese día, por segunda vez en la historia del mundo, habremos descubierto el fuego”.

La paz en esta tierra aparece como un anhelo del reino de los hombres y como una de las características del Reino de los cielos. Se trata de una necesidad que apremia en nuestros corazones y que solamente Dios puede satisfacer plenamente.

Vivimos en esta selva de asfalto, en la jungla de concreto y este hombre que vive golpeando el rostro del hermano, está reclamando la paz para su vida.

Decía Séneca: “una era construye las ciudades y una hora las destruye”, y ¡cuánta razón tenía!, el martes 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, el jueves 11 de marzo de 2004 en Madrid, el jueves 7 de julio de 2005 en Londres, y por desgracia casi todos los días del 2009 en nuestra propia ciudad y país, lo pueden tristemente ratificar.

4.-   Entendamos que el hombre no puede encontrar, al  margen de Dios, la verdadera fisonomía de la paz.

¿Quién puede olvidar a un gran hombre como lo fue San Agustín de Hipona en ese diálogo existencial buscando y solicitándoles la paz a los mares-oceános: “aguas del universo-mundo, por piedad, dadme un poco de paz”, y en su interior escuchaba que le invitaban a buscar “más arriba” por lo que dirigió su voz a las montañas: “montes, cumbres y colinas, permitidme la paz”, y al escuchar una invitación idéntica: “busca más arriba”, levantó el corazón hacia los astros del cielo exclamando: “lumbreras del firmamento, dadme la paz”,... y así nuevamente recibió una invitación para buscar más arriba de sus propios ojos y pudo comprender el mensje divino, y fue de esta manera cuando un día san Agustín fue capaz de buscar efectivamente “más arriba” pudo encontrar auténticamente la paz?

¿Quién puede olvidar aquellas escenas trágicas que se muestran como reflejo de esa miseria humana que quebrantan la paz en el hombre, como la de Otelo que por celos le ha cortado la vida a Desdémona en la obra de Shakespeare?

¿O quién puede olvidar la escena de Lady Macbeth huyendo de su propio conflicto de conciencia que le interroga en aquel olor penetrante de la sangre en sus propias manos y que no lo ha podido borrar de su piel ni con los perfumes más caros traídos de Arabia?

¿Quién puede dejar en el olvido las marchas de la luz: “Iluminemos México” y las jornadas de oración interdenominacionales e interreligiosos suplicando el don de la paz en nuestra ciudad?

5.-     El hombre busca la paz y él mismo se encarga de destruirla.

En este día nos damos un espacio para reflexionar sobre el don y la tarea de la paz, ya que en la cercanía con aquellos estragos que la Segunda Guerra Mundial había traído a la humanidad, en unas heridas que estaban todavía sin cicatrizar, y por una guerra fría que se iba acentuando progresivamente, Su Santidad Paulo VI, el año del 1967 estableció en nuestra Iglesia Católica la Jornada Mundial de Oración por la Paz, a celebrarse todos los días Primero de Enero de cada año civil. Se trata de una invitación también en este año 2010 para que todos los fieles cristianos, elevemos una plegaria sincera para conseguir de Dios este don por el que el hombre se afana todos los días de su vida y tanto anhela.

6.-   ¿En qué consiste esa paz de la que todos los hombres nos sentimos necesitados? La anhelaban los hebreos, los griegos y los romanos,... y la anhelan todos los hombres de todos los tiempos y de todos los espacios.

El pueblo Hebreo entendía la paz como la prosperidad material y espiritual del hombre, los Griegos, por su parte, la entendían como un estado libre de contrastes en el cosmos, y los Romanos la pretendieron como la prosperidad Universal.

El hombre actual sigue caminando en la búsqueda de la paz verdadera. Según se nos ha dicho, Neil Armstrong, John Aldrin y sus compañeros que alunizaron, llevaron una inscripción en metal que dejaron en la superficie lunar aquel 20 de julio de 1969, y que es todo un testimonio del anhelo de todos los hombres de todos los pueblos: “Hemos venido en busca de la paz para toda la humanidad”.

7.-   ¿En qué consiste la paz que nos brinda el Reino de Dios?

Los cristianos entendemos la paz como nuestra unión con Dios y la recepción plena de sus dones. La paz cristiana es aquella que sobrepasa todo anhelo y esfuerzo humano, y es uno de los frutos del Espíritu Santo, así como una de las características del Reino de Dios.

La paz de Jesucristo aparece como uno de los elementos centrales del mensaje Evangélico. Desde las primeras escenas en Belén hasta sus últimos episodios en el cenáculo el día de la resurrección, el mensaje de la paz va danzando a lo largo y ancho de la Buena Nueva que el Señor Jesús nos ha traído.

Al nacer en el tiempo el Hijo eterno del Padre, conforme al texto navideño con el que iniciamos nuestra reflexión, el canto de los ángeles es exclamación de gloria para Dios y un sincero deseo de paz para los hombres. Al concluir el Evangelio, el mensaje será también de paz: Jesucristo que ha resucitado, muestra sus llagas ahora glorificadas y al saludar a los apóstoles desconcertados, les dice en repetidas ocasiones: “La paz sea con ustedes”. Es Cristo, el Rey de la Paz, Aquel que ha vencido con la mansedumbre y con su propia vida, la violencia de Caín y la de todos los hombres.

8.-   Los acontecimientos desgarradores en nuestra ciudad y en nuestro mundo de estos nuestros días y de estos nuestros años deben dejarnos en claro aquello que nunca será la paz. Debemos darnos cuenta de que la paz de Dios no es como la paz del mundo. La oferta del mundo parece decir: Vive tu vida, sé feliz, disfruta cuanto puedas y deja los asuntos importantes para cuando no haya más remedio. Esa paz es cómo si prefiriéramos unos momentos de locura a toda una vida de verdadera paz.

9.-     Hoy, para solucionar nuestros muchos problemas, los hombres hemos creado imágenes ficticias de la paz, tan bellas como las esferas pero tan frágiles como las mismas.

Y nosotros debemos ser conscientes de que tanto la paz como la guerra comienzan en la propia casa. Si en verdad queremos paz para el mundo, debemos comenzar por amarnos mutuamente dentro de nuestras familias.

¿No te has dado cuenta? Si a este mundo podemos llamarle: familia global, a nuestros hogares podemos llamarles: Universo concentrado. Pensemos en ese nuestro microcosmos que es nuestra propia casa y consideremos las siguientes imágenes ficticias de la paz: Unos la entienden como la ausencia de conflictos. Otros más viven la paz de aquel que impone y de aquellos que son sumisos. Y otros, finalmente, viven la paz de los que no se comprometen ni se preocupan por el otro.

Digamos que algunos parecen amar la paz de los sepulcros en tanto que otros parecer preferir la de los esclavos.

La paz cristiana no es la ausencia de conflictos sino la capacidad de solucionarlos. La paz auténtica no puede ser confundida ni con la subterránea paz de los sepulcros, en donde no hay vida y prevalece la muerte, ni con la paz de los subyugados esclavos quienes se auto-engañan al encumbrar la paz de sus cadenas y que han perdido la dimensión de su propia dignidad. La paz no será jamás del que vence sino del que convence.

La paz de Jesús tampoco es el conformismo con la injusticia, la violencia, el egoísmo, el desamor, la dulce comodidad del status quo, el laxismo y la mentira.

10.-   La paz de los cristianos es la paz que Jesús llamó suya y que es mucho más que unas relaciones sociales no-violentas. La paz es la plenitud de la dicha y del perdón. La paz auténtica se convierte en acciones no en omisiones, la paz genuinamente cristiana se construye, es algo por lo que se trabaja y, aunque no lo entiendas de inmediato, es algo por lo que se lucha, y como lo ha dicho el maestro le pertenece a los que se han violentado.

Se trata de la paz de un corazón que está bien con Dios, y por eso está en condición para estar en bien con todos los hombres y consigo mismo.

La verdadera paz que nadie nos puede quitar es la que cada uno puede lograr desde la fidelidad a la Vida y al Amor. La Paz Cristiana se consigue, no tan sólo en el respeto al derecho ajeno sino también en el mismo ejercicio de los propios deberes y obligaciones.

Ciudadanos de nuestro tiempo: En el nombre de Dios y en el nombre del hombre, ¡no maten!, ¡No preparen a los hombres destrucciones y exterminio!, ¡No envenenen a nuestra juventud!, ¡No despojen al corazón de la inocencia y al cuerpo de su pureza!, ¡Piensen en sus hermanos que sufren hambre y miseria!, ¡No propicien la desintegración de nuestras familias!, ¡Respeten la dignidad y la libertad de cada uno de los hombres!, ¡No conviertan nuestras calles en campos minados ni en espacios cinegéticos!

Cristianos, ¡qué nada nos quite la paz del corazón! Que la paz del alma y del mundo la concede Dios a quienes le sirven y a quienes son capaces de soportar con alegría el peso de la vida y del servicio sincero a los hermanos.

¡LA PAZ SEA CONTIGO!

 

¡HEMOS ENCONTRADO EL ESLABÓN PERDIDO!

 “Jesús nació en Belén de Judá, en tiempos del rey Herodes. Unos magos de Oriente llegaron a Jerusalém y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos surgir su estrella y hemos venido a adorarlo

Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y toda Jerusalén con él. Convocó entonces a los Sumos Secerdotes y a los escribas del pueblo y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: “En Belén de Judá, porque así  lo ha escrito el profeta: Y tú Belén de Judá,  no eres en manera alguna la menor de las ciudades ilustres de Judá, pues de ti saldrá un jefe, que será pastor de mi pueblo, Israel”

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos, para que le precisaran el tiempo en que se les había aparecido la estrella y los mandó a Belén, diciéndoles: “Vayan a averiguar cuidadosamente qué hay sobre ese niño, y cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo”.

Después de oír al rey, los magos se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto surgir, comenzó a guiarlos, hasta que se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver de nuevo la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron. Después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Advertidos durante el sueño de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino”.

1.-     Muy queridos amigos:

Una nueva fiesta se añade a las dos ya celebradas en las semanas anteriores: la Solemnidad de la Navidad y la de la Maternidad Divina, así como a la hermosa ceremonia celebrada el domingo pasado: la Sagrada Familia. Se trata de una fiesta a la que muchos asistimos, llenos de aparente alegría, pero que en las actitudes de fondo, tal pareciera que desconocemos la verdadera razón del festejo, o lo que es peor: la persona que se festeja parece ser un perfecto desconocido para no pocos.

El día de hoy celebramos la Epifanía del Señor y somos muchos los que desconocemos la altura y la profundidad, la anchura y la longitud de los alcances de esta fiesta cristiana.

2.-     Esta parece ser una de esas fiestas en las que todos los invitados han llegado, menos el festejado.

Y es que si uno llegara a una ciudad como un total extranjero y viera a la gente risueña, bromeando y feliz, intercambiando regalos y saludos, con tan buen ánimo, pero sin un motivo claro y aparente para tanta felicidad, uno se preguntaría si acaso ellos están bien de la cabeza.

Una vez por año, en esta época navideña a la que le pertenece esta fiesta de la Epifanía, todo el mundo es feliz y cariñoso, amable y generoso. Cabe preguntarse si la gente sabe por qué está feliz. La explicación a esta felicidad la entenderemos en seguida con una narrativa conocida como “la canción de la muñeca”, pero veamos antes lo que ha hecho la Solemnidad de la Epifanía del Señor en el tiempo, en el espacio o en “el eslabón perdido”.

3.-     Epifanía significa manifestación y es por ello que es el otro de los nombres de la celebración Navideña, ya que en el pesebre de Belén es Dios quien se ha manifestado  a todos los pueblos.

La Epifanía de Dios en la Navidad ha producido algo en el tiempo. Todo el mundo nace en cierta Era del tiempo, sobre la cual no se tiene control. Pero cuando la Eternidad ha llegado a esta tierra y se ha asentado en Belén, el tiempo ha experimentado tal impacto que se ha dividido en dos. La Epifanía se convierte en un parteaguas, a partir de ese momento, todos los períodos de la historia han sido divididos en “antes de Cristo” y “después de Cristo”. O bien, todo el tiempo se vive bajo su sello de bendición, de tal manera que cualquier año vivido bajo el imperio de su bondad es llamado como “Anno Domini” (A.D.), es decir, año del Señor.

4.-     Pero,... no sólo el tiempo se ha dividido en dos, sino que también al espacio se le ha dado la vuelta, y no tan sólo el espacio físico sino que también a ese espacio que bien podríamos llamar: “metafísico”.

Tratemos de ser sencillos en la explicación: los griegos creían que sus dioses vivían en las alturas del Olimpo. Esto en cierto modo les preocupaba, porque si Dios está “allí afuera”, ¿qué puede “un dios así” saber de nuestros sufrimientos? ¿Qué sabía un “dios” en las alturas de estar desamparado, de no tener casa? ¿Qué podía conocer un “dios” del Olimpo sobre el dolor, la sed, el cansancio, el abandono, la enfermedad, el hambre...? ¿Alguna vez esos “dioses” fueron traicionados o experimentaron la soledad? ¿Han sufrido alguna vez? ¿Alguna vez estuvieron cerca de la muerte?

Ellos querían un “dios cercano” que estuviera y conociera el polvo de las vidas humanas,... y al parecer en algunos momentos lo lograron, pero muy lejos de comunicar a los hombres las virtudes divinas lograban que a los dioses se les comunicaran los vicios humanos: la ira, la lujuria, la intemperancia, la soberbia, los celos,... Recuerda que por ejemplo a Dionisio se le llegó a conocer como el “dios de los mil placeres” (Polygethés).

5.-     La historia que ha acontecido en la Epifanía de Dios en la Navidad cristiana es muy distinta, ya que cuando el Hijo de Dios nació en Belén, nació de abajo, sacudió al mundo desde sus basamentos. Más que eso, al nacer le dio la vuelta al mundo y a todo el espacio. Hasta entonces, las madres de familia siempre decían a sus hijos en brazos: “El Cielo está muy, pero muy arriba”. Pero el día en que la Madre de Dios, Santa María, sostuvo al Hijo de Dios hecho hombre en sus brazos, comenzó a ser cierto que alguien miró hacia abajo para así ver al cielo.

Y este Dios verdaderamente ha conocido lo que es la vida del hombre: la pobreza, la desnudez, el hambre, el frío, el rechazo, la soledad, el dolor, la incertidumbre, el cansancio, el abandono, la traición, la persecución, la muerte...

6.-     Finalmente, la Epifanía de la Navidad nos ha ofrecido esa posibilidad de descubrir el eslabón perdido.

¿Sabes? Durante los últimos ciento cincuenta años, los expertos en paleontología y de otras muchas disciplinas de la antropología científica han buscado encontrar el vínculo existente entre el hombre y el animal, es decir, las formas pre-humanas que unirían al hombre actual con una especie inferior. Y aún cuando nos pudiera resultar demasiado penoso, tenemos que admitir que durante todo este tiempo los seres humanos hemos actuado a menudo como animales.

La Epifanía de Dios en la gruta de Belén ha sido el descubrimiento del “eslabón perdido”, pero de un eslabón inimaginable.

No se trata de ese famoso eslabón que testificaría un vínculo del hombre con las especies animales al explicar aquellos cuatro elementos que tiene que clarificar el dichoso “eslabón perdido”: la capacidad de lenguaje en el hombre, su capacidad de aprensión en sus extremidades superiores, su postura erguida, y el paso de la cavidad cerebral de un ser prehumano a una cavidad que  le permitiera las funciones espirituales: inteligencia, memoria, voluntad, autoconciencia,...

Contra todas las pretensiones humanas la Epifanía nos muestra un eslabón que ha vinculado al hombre con Dios y no con los animales, y este “eslabón perdido” no hacia lo prehumano sino a lo suprahumano nos ha mostrado que en el lenguaje podermos llamarle a Dios Padre, que con nuestras manos podemos acariciar, que más que nuestra postura erguida nos permita ver hacia delante nos permite ver hacia arriba, que en nuestra cavidad cerebral y en sobretodo en la cavidad del corazón podemos aceptar, amar, esperar y creer en los misterios de lo eterno.

En la Epifanía celebramos al “eslabón” que une al hombre con una realidad no inferior sino infinitamente superior. Se trata del Dios encarnado que ha nacido en una gruta y que también será enterrado en una cueva. La luz que iluminaba sus ojos no era la del amanecer de la razón, sino la de una razón iluminada por la gracia viniendo a la oscuridad de la humanidad. Su nombre no es el del “Child”, ni el del “Hombre de Pekín”, ni es el del “Hombre de Java” sino que su nombre es Jesús y bien le podríamos llamar el “Niño de Belén” o el “Hombre de Nazareth”, el Cristo, y el pueblo en el que vivió es uno de esos pueblos que hasta cierto punto todos podrían olvidar bajo el polvo del tiempo, ya que son de esos pueblos de “los que no puede salir nada importante”.

7.-     Hoy celebramos precisamente a aquellos verdaderos hombres de ciencia que sin ser antropólogos y paleontólogos, a través de sus conocimientos han encontrado la razón de su existencia, han encontrado ese eslabón perdido que otros hombres de ciencia ho han podido encontrar. Jesucristo al ser Dios y hombre, es el vínculo entre Dios y el hombre. Es por ello que la vida es ahora vista no como un impulso desde abajo hacia arriba, sino como un don que se ofrece desde arriba hacia abajo.

8.-     Unamos nuestra fiesta de la Epifanía a la celebración de la Navidad. Dios ha venido a descubrirle al hombre sus potencialidades y su verdadera personalidad. Se trata de un Dios que ha abierto al conocimiento del hombre todo acerca de su prehistoria y la totalidad de su metahistoria.

Ahora sí, recordemos aquella vieja canción que cantaba la muñeca después de haber sido reparada, y cómo se preguntaba si la niñita la querría cuando la retirase del hospital de muñecas:
“          Soy una muñequita que se cayó y se rompió
 al caer de las rodillas de mi mami;
soy una muñequita que acaba de ser arreglada;
ahora, ¿me dirías, por favor,
están derechas mis orejas?
¿Está mi nariz en su lugar?
¿Tengo una expresión bonita?
¿Brillan mis ojos azules?
¿Me veo bien para que me lleven en Navidad?

Cuando llegué aquí hace un mes
Traída por una niñita que me amaba tanto,
Ella empezó a llorar hasta que le dijeron
Que me podría llevar en Navidad.

El tiempo de Navidad se acerca y tengo miedo:
Me gustaría ver en el espejo cómo he quedado.
Pronto me buscarán, pero mucho me preocupa:
¿Me querrá tanto como hace un mes?
¿Están derechas mis orejas?
Apenas puedo esperar que me lleven,...
El día de la Navidad.

La Epifanía de Dios en la Navidad no es otra cosa, sino la reparación más perfecta que se ha hecho de la naturaleza humana.

 

LA SALVACIÓN UNIVERSAL.

Después de oír al rey, los magos se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto surgir, comenzó a guiarlos, hasta que se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver de nuevo la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron. Después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Advertidos durante el sueño de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino”.

1.-     Muy estimados amigos:

Al celebrar la Solemnidad de la Epifanía, Dios nos muestra que la salvación de Jesucristo por ser divina es universal, que ante Él no existen las fronteras, y nos lanza la invitación para que salgamos de nuestra comodidad, para que enfrentemos y superemos los riesgos y para que vivamos verdaderamente el cristianismo. Dios quiere que no seamos sólo unos teóricos de la ley, y que nos convirtamos a la generosidad.

2.-     El Evangelio de este domingo nos muestra a la gente notable de Oriente, perteneciente a las naciones paganas, que han venido a adorar a Jesús, el rey de los judíos. Mientras que Herodes, los pontífices y los letrados del pueblo hebreo, conociendo las profecías que señalaban a Belén como la cuna del Mesías, no dieron un paso hacia él; al contrario.

Ahí empieza el contraste entre la postura ante Cristo de los representantes oficiales del poder y de la religión del pueblo elegido, que no creen, que se rebelan, que acabarán tejiendo la muerte de Cristo; y la actitud de los paganos, que en realidad están más cerca, más dispuestos a acoger a Cristo, y que Dios les abre su reino y encuentran la salvación.

En este primer pasaje de la vida del Señor, comienza el fin y la ruptura del particularismo de Israel, la superación por Cristo de sus formas, ritos, religión y privilegios. Con enorme escándalo los “privilegiados”, se rasgarán las vestiduras cuando vean a Cristo hablar y comer con los paganos, con los “pecadores”...

Cristo ha venido al mundo por todos y para todos, así que nada de divisiones, restricciones, individualismos, sectarismos, distinciones discriminatorias, particularismos ideológicos, sentimentales y políticos, ni regionalismos...

3.-     Nuestra fiesta nos recuerda que para Dios no existen las fronteras.

¿Recuerdas? Al principio, Dios le dió la tierra al hombre, y el hombre la ha fraccionado. El hombre ha inventado las fronteras, esos límites territoriales, que en muchas ocasiones no son más que líneas imaginarias, pero que marcan fuertes distancias entre los seres humanos.

Hoy, en la Epifanía de Dios, en su manifestación, el Señor nos enseña que en su geografía no existen los confines, que en su trazo de nuestro territorio no existen las distancias, y que por lo tanto para él jamás existirán los distantes.

4.-     El hombre es el que se ha encargado de separar a sus semejantes por colores, por raza, por cultura y por economías.

Y fue así, como el hombre se ha encargado de crear los ghettos, las alambradas y los muros. Es el hombre el que peca de xenofobia, y a su racismo le ha llamado “pureza”, al desprecio por el hermano lo llama “nacionalismo” y al asesinato del prójimo le ha llamado “patriotismo”.

¿Ya te has dado cuenta? En un sinfín de ocasiones la frontera más dolorosa, intransitable y avergonzante es la frontera religiosa, la de aquellos que despreciamos a los hijos de Dios en el nombre de Dios. Y se llegará a la aberración de matar al mismo Dios en el nombre de Dios... ¿No lo crees? Entonces, dirige la mirada hacia la cruz.

5.-     ¡Mira!, a Dios no le molesta el particularismo, lo que le molesta es la exclusión que hacemos de los otros. La elección de Dios está ordenada al servicio. A los cristianos nos ha llegado la elección por Jesucristo, pero Jesucristo se ha hecho con su muerte y resurrección, el centro de una comunidad que rompe los límites del espacio y del tiempo,... y del color de la piel.

Y es que la Palabra de Dios debe extenderse a todas las naciones; es cierto que se concentra en el cristianismo, pero en orden a su universalización.

El Evangelio debe predicarse a toda creatura. La Iglesia será infiel a la Palabra de Dios, en el momento en que olvide las dimensiones de la universalidad.

Resulta claro en muchos, que nos decimos cristianos, la poca comprensión que se tiene del mensaje de Jesucristo, al querer reducir el Reino de Dios a un pequeño grupo de predestinados – en donde por supuesto estamos nosotros incluidos-. ¡Nada hay más aberrante que esto!

6.-     Jesucristo, en su Epifanía, nos invita a la universalidad.

¿Somos verdaderamente universales? Pensémoslo bien y no nos engañemos, por que ser universales, es decir verdaderamente católicos, tal como Cristo nos quiere exige la renuncia a sí mismos en ideas y actitudes, costumbres y adhesiones,  identificaciones y dimensiones que constituyen nuestro concreto vivir. Pensémoslo: ¿somos verdaderamente universales, hombres sin fronteras, dominados por el amor universal sin límites? Si no es así, no somos cristianos.

Los egoísmos crean divisiones, distancias, rupturas y enfrentamientos. Se despedaza a la humanidad en bloques. ¿Cuándo alcanzaremos esa integración entre diversidad y unidad que exige la universalidad en el amor sin límites que Cristo quiere para su Iglesia y para la humanidad?

7.-     Vivimos ya en la conclusión de la primera década del primer siglo de este tercer milenio que ha pretendido llamarse del hombre universal, cósmico e interplanetario y los seres humanos vivimos divididos, fragmentados, enfrentados y desintegrados.

El amor de Cristo hace universal al hombre. Profunda y anchamente universal. El Espíritu Santo ha hecho decididamente universal a la Iglesia de Cristo. ¿Habremos de concluir que no hemos asimilado el amor de Cristo los cristianos y que la Iglesia no se deja conducir enteramente por el Espíritu de Cristo?

La división y ataques se dan incluso en el interior del cristianismo. ¿A quién creerle? Yo sé que a Jesucristo, pero somos tantos los que lo predicamos con los labios y que nos damos de puñetazos al aire libre o de patadas bajo la mesa.

8.-     Cuenta una leyenda antigua, la historia de un hombre sumamente acaudalado, que valoraba como su más grande tesoro un anillo de oro que le había vendido un anciano en su juventud, y que le comunicaba inmediatamente a su poseedor tres dones: el amor, la justicia y la bondad. Efectivamente este hombre era afectuoso, justo y bondadoso.

Este hombre tenía tres hijos, y su gran dilema era: ¿a quién le voy a heredar esta prenda tan preciosa?

Ya entrado en años y con la enfermedad a cuestas, en una noche de oración encontró la respuesta.

Al siguiente día mandó llamar a un orfebre genial, y le encargó, en secreto, una tarea: hacer dos anillos idénticos al que él tenía. Aquel orfebre era sumamente hábil, el mejor de la comarca, y realizó la encomienda con la mayor eficacia. Al regresar le entregó el anillo auténtico, y otros dos similares que hasta se veían avejentados, de tal manera que no se distinguían el uno de los otros.

El hombre fue llamando, a su lecho de enfermedad, a cada uno de sus tres hijos por separado, y a cada uno de ellos le dijo: “Aquí tienes mi más preciada joya, un anillo que te convertirá en un hombre amoroso, justo y bondadoso. Te pido que no se lo muestres a nadie, hasta que yo muera”. Y así cada uno de los tres hijos recibió y después guardó su propia argolla.

Al poco tiempo el padre murió, y el día de su sepultura, cada uno de los hijos traía en el dedo anular de su mano izquierda un anillo idéntico.

Al siguiente día de la muerte de aquel hombre, se inició la discusión sobre cuál de los tres anillos era el auténtico. El conflicto llegó a mayores, y solicitaron la participación de un viejo y sabio juez, al cual le contaron el dilema en el que se encontraban: ¿Cuál de las tres sortijas era el anillo genuino que le daba automáticamente a su poseedor el amor, la justicia y la bondad?

El juez después de cansarse con las discusiones de aquellos tres hombres egoístas e inmaduros, les pidió silencio y dictó su veredicto: “Váyanse a sus casas, y puesto que dicen que la argolla auténtica que les heredó su padre les concede a sus poseedores el amor, la justicia y la bondad, aquel que viva el amor, la justicia y la bondad es el que tiene el anillo verdadero”.

9.-     Muy querido amigo:

Nunca he querido caer en un mediocre irenismo, ni en un engañoso e ingenuo  ecumenismo falso y adormilado.

Yo soy el primero en confesar que Jesucristo no es un camino más sino el Único Camino, que el Señor no es una verdad más de las que se han predicado en el mundo sino que Él es la Verdad absoluta, y que Jesucristo no es una opción más de vida sino que en Él está la Vida verdadera,... pero yo soy el primero que debo vivir aquello que creo, aquello que enseño y aquello que celebro.

Detrás de nuestras muchas discusiones y ataques entre los que nos llamamos cristianos. ¿Quién tiene el anillo auténtico? Creo firmemente que en la Iglesia católica subsiste el depósito de Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida,... pero creo también en lo siguiente: Nos hace falta vivir a todos el amor, la justicia y la bondad.

10.-   Ya no son estos los días de vivir separados. Nuestra fiesta del día de hoy nos dice que todo el universo está llamado a una comunión grande y solemne. Ni la Iglesia ni el mundo puede convertirse en un agregado de átomos, de células o de mónadas. Somos un organismo.

Entendamos que ser cristianos es tener la capacidad de que nuestro corazón se ponga a latir a un ritmo cósmico. Desgraciadamente este corazón que llamamos cristiano, ni siquiera ha aprendido a latir a un ritmo humano...

Para que nuestro mundo sea verdaderamente cristiano, es preciso que un día seamos por lo menos humanidad.

El cristianismo debiera ser, para todos nosotros los bautizados, esa aventura colectiva de la humanidad en la que hay un lugar para cada una de las aventuras particulares.

11.-   ¿Y los gentiles? ¿Son evangelizados los gentiles de hoy? ¿Son atendidos e incluidos por la Iglesia en el Cuerpo de Cristo? Pero, ¿no existen en todas partes alejados, marginados, los olvidados por la Iglesia, por los cristianos? Abundan. ¿No debemos ir también a ellos, e incluso, a ellos ante todo?

Quizá muchos cercanos se han vuelto lejanos a causa de nuestra impertinencia. Si no lo crees, entonces un día, sólo un día en lugar de dedicarte a pasar lista de los presentes toma la lista de los ausentes...

El redescubrimiento y el cumplimiento de la misión de ir a los gentiles, daría hoy a la Iglesia una vitalidad que está necesitando; una vitalidad insospechada, porque hoy como siempre, los que están fuera y lejos pueden ser los más disponibles a la fe.

 

EL SOL Y LOS GIRASOLES.

Después de oír al rey, los magos se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto surgir, comenzó a guiarlos, hasta que se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver de nuevo la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron. Después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

1.-     Los girasoles se inclinan ante la presencia del Sol, aunque pareciera ser que, hoy en día el Sol es el que tiene que inclinarse ante los girasoles.

Hablemos hoy sobre el augusto Sol y sobre esos irrespetuosos girasoles.

2.-     Los descubrimientos científicos han sido enormemente beneficiosos para la humanidad: lucha contra enfermedades y epidemias, descubrimiento de recursos alimentarios, intensificación e implementación de recursos en comunicaciones, prevención y defensa contra catástrofes naturales... Sin embargo, los peligros no pueden ser ignorados: Hiroshima y Nagasaki le han dado pauta al mismo Herbert Marcuse para expresar: “ninguna compañía de seguros se atrevería a garantizar los riesgos de la historia”.

La ciencia al igual que Jano, rey legendario de Lacio, tiene dos caras. En una de sus caras, la ciencia ha cambiado las condiciones de vida y ha aportado una mentalidad científico-técnica que se ha convertido en patrimonio del mundo.

Pero Jano y la ciencia poseen una segunda cara, cada vez más manifiestamente nociva.

3.-     En la antigüedad, la ciencia se diferenciaba de la técnica. Mientras que la ciencia era una actividad de la inteligencia motivada solamente por el deseo de conocer, la técnica, al ser eminentemente práctica, buscaba la transformación del mundo.

Hoy, la distinción entre la ciencia y la técnica parece haberse extinguido. Los científicos actuales si quieren saber más es para hacer más cosas. Y, de hecho, los científicos difícilmente conseguirán financiación para sus investigaciones si éstas no son susceptibles de aplicaciones técnicas, y es este precisamente el peligro que enfrentamos todos.

No toda ciencia ni todo científico pueden calificarse como nocivos. Sin embargo, una ciencia que se ha vuelto utilitarista y asalariada nos ha conducido a la mutilación de los espíritus y a la manipulación de las personas. Algunos intelectuales se han convertido en nuevos bárbaros que llegan a negar las realidades más sagradas, y no me refiero solamente a lo religioso, por el sólo hecho de no ser susceptibles de la verificación empírica. Ya Don José Ortega y Gasset acusaba  el terrorismo de los laboratorios.

El científico cree en lo que es fruto de la observación, pero se ha olvidado de la contemplación.

¿Cómo olvidar aquella respuesta de Mahatma Gandhi cuando le cuestionaron sobre los factores que destruyen al hombre? Señalaba siete elementos: la Política sin principios, el Placer sin compromiso, la Riqueza sin trabajo, la Sabiduría sin carácter, los Negocios sin moral, la Ciencia sin humanidad y la Oración sin caridad.

4.-     Hoy, hemos cruzado la frontera de la barbarie. La ciencia se ha convertido en la fiscalizadora de la procreación, influyendo en el crecimiento, en la alteración y determinación del individuo y de la especie. La ciencia decide quien nace y quien muere.

Pareciera contradictorio, pero el hombre actual tan instruido se ha convertido en un ser sin interrogantes, sin preguntas últimas. Nos hemos convertido en borregos de laboratorio como nos llamaba Lukes, idiotas habilidosos nos calificaba Erick Erikson, hombres robots nos bautizó Gérard Mendel, genios analfabetos menciona con sarcasmo López Ibor. Bastaría que leyeras Abdón el exterminador”de Ernesto Sabato para comprenderlo.

Hoy, se vive la época de la ciencia sin humanidad. Las luces del conocimiento se han convertido en las fogatas que empiezan a incendiar al mundo entero y que le están dando muerte a la dignidad misma del hombre.

5.-     Debemos propugnar un control sobre la ciencia y la técnica. La ciencia es un medio y, como tal, suceptible de ser puesto al servicio de fines muy diversos: buenos y malos. La maldad en la ciencia, no radica en la ciencia, sino en la insuficiente educación para el uso racional y controlado de la misma.

Los hombres antiguos tenían fines pero no medios, hoy el hombre tiene medios pero no tiene fines, más aún ha convertido a la ciencia en un fin.

La apuesta del cristianismo no es otra sino la de la humanización de la técnica y de la ciencia, haciendo de ella un vehículo de la bondad de Dios a favor de todo hombre.

La adoración de los magos al Hijo de Dios nos muestra que son los girasoles los que deben inclinarse ante la presencia del Sol, y no el Sol el que tiene que inclinarse ante los girasoles.

6.- Y así es como tenemos que asimilar que si todos nosotros conocemos, profesamos y celebramos el que la plenitud de la Salvación para todos los hombres, de todos los pueblos y de todos los tiempos, haya llegado a través del acontecimiento encarnatorio en Nazareth por el que el Hijo de Dios que nos ha nacido como un niño pequeño en la gruta de Belén; de esta misma manera, debemos conscientizarnos de esta realidad que nos anuncia un hecho imprescindible en la vida cristiana: nuestra salvación personal solamente se obtendrá cuando los cristianos seamos capaces de hacernos auténticamente como niños y que en la sencillez nos convirtamos en los servidores de nuestros hermanos.

Sobre el nacimiento de Jesucristo, que ha tomado el rostro del niño, nos ha escrito bellamente San Agustín en los siguientes términos: “Cristo ha nacido, como Dios del Padre, como hombre, de la Madre; de la inmortalidad del Padre, de la virginidad de la Madre; del Padre sin madre, de la madre sin padre; del Padre sin tiempo, de la madre sin semen; en el nacimiento del Padre es principio de la vida, en el nacimiento de la madre, fin de la muerte”.

Y así es como en el Evangelio se asoma la bella imagen de Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, el cual en su anonadamiento ha querido asumir todos los procesos humanos, incluyendo el hacerse niño y así como Verbo Encarnado, un día en su crecimiento humano, nos invitará para que no le tengamos miedo al despojo y a la muerte de nuestro propio anonadamiento.

Se trata del Dios que haciéndose hombre ha nacido fuera de la ciudad y que como Hijo del hombre, fuera de la ciudad también habrá de morir. Se trata del Dios que nace despojado en una gruta, que vive sin tener donde reclinar la cabeza y que muere despojado en la cruz. No obstante, el abandono, la confianza y la entrega voluntaria serán las actitudes que tendrá el Hijo del hombre ante lo que será el injusto proceder de los hombres.

Y, ¿sabes qué? Sobre el nuevo nacimiento que necesita el ser humano ha escrito bellamente Don Miguel de Unamuno un texto que te he compartido recurrentemente, pero que en mi apreciación personal me ha sido de suma y expresa utilidad:

“Agranda la puerta, Padre,
Porque no puedo pasar;
La hiciste para los niños,
Yo he crecido a mi pesar.

Si no me agrandas la puerta,
Achícame por piedad;
Vuélveme a la edad bendita
En que vivir es soñar.

Gracias, Padre, que ya siento
Que se va mi pubertad;
Vuelvo a los días rosados
En que era hijo nada más...”                     

 “Agranda la puerta, Padre,
Porque no puedo pasar;
La hiciste para los niños,
Yo he crecido a mi pesar.

7.-     Muy queridos amigos:

El Hijo eterno del Padre ha cruzado los umbrales del tiempo y del espacio  y ha ingresado a la historia en ese hacerse un pequeño niño por obra y gracia del Espíritu Santo en el vientre inmaculado de la Virgen María. En nosotros los hombres será en nuestro nacer de nuevo, aún siendo ya viejos, como podremos cruzar nuestros umbrales del espacio y del tiempo para ingresar a las coordenadas de la eternidad.

En lo expresado con anterioridad, debemos considerar en modo absoluto nuestro nacimiento por el agua y el espíritu, a través del sacramento del bautismo; pero, al mismo tiempo tenemos que asumir la invitación evangélica de este domingo: Ofrecerle nuestra adoración a Dios aún cuando a los ojos del mundo pudiéramos aparecer con mucha imporancia.

8.-     Contemplar en la Solemnidad de la Epifanía Cristiana, al Dios hecho niño, nos debe llevar al aprendizaje de Aquel que elige ser niño y que nos enseña a vivir en la sencillez y en el servicio. Es nuestra tarea, el contemplar al Hijo de Dios hecho hombre en su infancia que debe conducirnos a buscar regresar a la infancia de nuestra vida, a la aurora y amanecer de nuestra creación como hombres.

La tarea se antoja difícil, casi imposible: “aprender a ser como niños”. La historia se ha invertido en nuestra apreciación y, en muchos más, en la realización, el revés de la historia se nos antoja mucho más factible: Es más fácil que le enseñemos a un niño a comportarse como un adulto, que el hecho de que los adultos aprendamos a ser como un niño. Y sin embargo, ésta seguirá siendo nuestra tarea.

9.-     La infancia espiritual ha sido el camino cristiano de muchos grandes santos, entre ellos Santa Teresita del Niño Jesús. ¿Qué es la infancia espiritual? Según Emanuel Mounier, la infancia espiritual, no consiste sino en ese tener un alma perdonada y perdonadora, que ha recibido de Dios el regalo de una mirada humilde vuelta hacia él.

10.-   Aquellos hombres eruditos de la antigüedad que han salido en la sencillez de su confortable palacio, nos enseñan tanto a quienes nos hemos quedado resguardados en nuestras zonas cómodas discutiendo en nuestra pretendida erudición.

Sería muy bueno, que el Dios hecho hombre y que los magos de oriente nos enseñen a los hombres la verdad. Dejemos que el Hijo de Dios le enseñe al hombre la grandeza de ser niño. Ojalá que los reyes magos le enseñen a los hombres la sencillez que tuvo Dios.

Dios ha salido al encuentro del hombre y lo hizo haciéndose niño. Rercordemos que el hombre, solamente al hacerse como niño, podrá ir al encuentro de Dios y ofrecerle sus dones a quien se ha hecho verdadero don para todos los hombres.

 

INCULTURAR EL EVANGELIO.

 “Jesús nació en Belén de Judá, en tiempos del rey Herodes. Unos magos de Oriente llegaron a Jerusalém y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos surgir su estrella y hemos venido a adorarlo

1.- Muy queridos amigos:

El Evangelio del día de hoy en la Solemnidad de la Epifanía del Señor nos refiere la importancia de encontrar el mejor de los recipientes para que el vino del Evangelio pueda llegar a los hombres. Digamos que es necesario que la Iglesia, sin traicionar los contenidos de la fe, busque las formas adecuadas para que las reciba el hombre de nuestro tiempo.

Nuestro tiempo ha cambiado, y si bien la persona sigue siendo la misma debemos aprender que los ropajes deben adaptarse conforme a las exigencias de su tiempo.

El pasajero sigue siendo el mismo, pero el vehículo por el que llega el mensaje de salvación debe adaptarse a la modernidad. La energía eléctrica sigue iluminando pero las lámparas deben ofrecernos nuevas opciones y adaptaciones.

¿Sabes? Podemos partir del mensaje del Evangelio del día de hoy para tocar un tema de suma importancia en el cristianismo: el de la relación del Evangelio con la cultura de los hombres. ¡Créeme! no es otra cosa ésta sino el vínculo existente entre el más grande acontecimiento que ha sucedido sobre la tierra y un destinatario del mismo en todos los seres humanos.

2.- Puesto que hablaremos de la Evangelización de la cultura tenemos que ponernos de acuerdo primero sobre lo que significa: cultura.

Y tenemos que ser sinceros ya que, siguiendo el tenor del Evangelio, aquí se trata de un acontecimiento que de la misma manera reúne a los Pastores en la gruta de Belén que a los Magos provenientes de Oriente.

Clyde Kluckhohn y Alfred Louis Kroeber en su publicación: “Cultura. Una revisión crítica de conceptos y definiciones” recopilaron la irrisoria cantidad de 164 definiciones distintas del término cultura. ¿Cuántas? ¡164! ¿Cuándo? En 1952. Lo anterior nos permite percibir la dispersión semántica que sobre este término existe, así como su equivocidad.

Cultura se deriva del latín COLERE y en sus raíces significaba simple y sencillamente: cultivar. De hecho Catón el Viejo en el siglo II a.C. aplicaba COLERE al cultivo de la tierra. Cicerón, por su parte, aplicó COLERE en las DISPUTAS TUSCULANAS al “cultivo del espíritu” y acuñó el significado humanista y clásico de la palabra “cultura”.

3.- Hablemos pormenorizadamente de 3 conceptos del término cultura.

Cultura significa en primer término: la erudición, el refinamiento intelectual, el bagaje de conocimientos, se trata de los frutos superiores del espíritu. Éste, hasta cierto punto, es un planteamiento elitista, ya que reduce la cultura a aquellos que hayan ido a las aulas o bien a aquellos que pudieron acceder de alguna manera a los diferentes niveles académicos.

En segundo lugar ubicamos el concepto más auténtico: cultura es un constitutivo ontológico de todo hombre enraizado en el tiempo y en el espacio concreto: aquí entra la comunicación, el poner a punto técnicas que nos protejan de las adversidades naturales, el interpretar y el darle sentido a la vida, etc.... Es lo que hace al hombre un ex-animal.

La UNESCO, por su parte y en tercer término, en 1982 decía que la cultura puede considerarse como el conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos, que caracterizan a una sociedad o a un grupo social. Esta definición engloba no sólo las artes y las letras, sino también los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias. La cultura le da al hombre la capacidad de reflexión sobre sí mismo. Es la cultura la que hace de cada uno de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. Por ella es como discernimos los valores y realizamos nuestras opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevos significados y crea obras que lo trascienden.

Las diferencias entre la cultura erudita y la cultura vivida son muy grandes. El protagonista de la cultura erudita es el individuo; el de la cultura vivida, toda la colectividad. Mientras que la cultura erudita presenta un matiz voluntario y consciente, la cultura vivida ofrece connotaciones pasivas y con frecuencia inconscientes.

4.- Y es aquí, en el espacio cultural, en donde el Evangelio debe tener un espacio ¡Dígamos que el principio de la encarnación que seguimos celebrando en la Solemnidad de la Epifanía!. Ni la Inspiración ni la revelación ni la Evangelización pueden estar libres de algún préstamo cultural.

El cristianismo, en realidad, ha nacido en un sincretismo cultural con elementos del judaísmo y con elementos del helenismo. En Belénn tanto tiene cabida el judaísmo como lo tiene el paganismo de los Magos de Oriente. Sin duda, era posible el que el mensaje de salvación se expresara en cualquier otra categoría, pero no podía quedar sin expresarse en ninguna categoría. El Evangelio eterno irá expresado siempre en una cultura temporal.

5.- Y así fue como un día el Evangelio llegó a Roma, a la India, a Etiopía, a Arabia, a España, a Portugal, a Amèrica... Afortunadamente, san Pablo (Hch 17,22-31) comprendió que su misión de un apóstol consistía en llevar a los nuevos magos de oriente, a los gentiles el Evangelio de Jesucristo, pero no las categorías culturales judías como pretendían los judeocristianos.

San Pablo se hizo gentil con los gentiles (1Cor 9,20-22). “Todo esto lo hago por el Evangelio”, decía con sencillez. San Pablo expresaba el Evangelio en aquellas categorías culturales que suponía podían ser las de los oyentes, bastaría recordar su predicación en el Areópago de Atenas.

6.- No han faltado en la historia del cristianismo, y de algunas de sus derivaciones tanto las cristianas como aquellas que ya no son cristianas, el intento de algunos por conservar afuera de la gruta de Belén a todo aquél que no pertenezca a los nuestros y que hasta tiemblan de sus piernas por el sólo hecho de pensar que de Oriente se pueda tener alguna colindancia con el cristianismo. Algunos pseudos-cristianos hasta luchan en las cortes por justificar su derecho al asesinato por una omisión en la no-trasfusión sanguínea de los propios hijos, y ha surgido entonces el aislamiento.

En el catolicismo también han existido algunas impresiciones y algunos retrocesos. No han faltado los científicos, nuevos magos, que, siendo fieles a la fe cristiana: Laënnec, Ampére, Cauchy, Pasteur y Branly... lo han hecho partiendo su mente y su vida en dos mitades. Recordemos la terrible confesión de Don Louis Pasteur: “Me quito la fe para ponerla en la percha antes de tomar mi bata de laboratorio; la retorno a la salida...”

El Papa Pablo VI acusó en el número 20 de la Evangelii Nuntiandi lo siguiente: “La ruptura entre Evangelio y cultura es, sin duda alguna, el drama de nuestro tiempo”. ¿Te fijas como es el problema de aquellos que no hemos entendido el Evangelio de la Epifanía?

En la ruptura es la fe la que pierde, ya que es imposible conciliar la propia fe con la cultura dominante (surge la increeencia sociológica) y cuando la fe se expresa en categorías culturales del pasado o monoculturales, se hace muy difícil evangelizar a los hombre de hoy.

7.- Llegaron unos magos de oriente: Veamos tres modelos de relación entre la cultura y el Evangelio.

Primero: La fe desprecia a la cultura, digamos que se trata de unos magos que son expulsados de la gruta de Belén, y se trata aquí de la postura típica de los integrismos, entre ellos, Taciano y Tertuliano. Todos somos tributarios de una determinada cultura. Si la fe no se expresa en categorías de hoy se expresarán en categorías de hace 3 siglos; sino es en las categorías de una localidad cercana será con categorías de localidades lejanas y lo que puede ser peor, con categorías culturales ya obsoletas.

Segundo: La fe se identifica con la cultura, digamos que se trata de alguien que considera como más importante la estrella en el horizonte que el Sol que nos nace de lo alto, aquí podríamos citar a un Pedro Abelardo que llega a empatizar tanto hasta bautizar toda la cultura, incluyendo los pecados de la misma.

Tercero: La fe dialoga con la cultura. Es decir la observación lleva a la contemplación y los caminos nos llevan a una meta. Esto es lo que se llamaría inculturación del Evangelio cuyo fin es mostrar a los hombres de una época y un lugar determinados que para abrazar la fe no necesitan renunciar a ningún rasgo positivo de su cultura.

Esto es lo que continúa enseñándonos Pablo VI en el número 20 de la Evangeli Nuntiandi: “Evangelizar no de una manera decorativa, como con un barniz superficial, sino de manera vital, en profundidad y hasta sus mismas raíces, la cultura y las culturas del hombre” .

8.- Se cuenta del Papa León XIII que, hablando con un legitimista que insistía en la necesidad de seguir defendiendo el Antiguo Régimen, es decir algo equiparable al sólo Antiguo Testamento le dijo, señalando un crucifijo: “Este es el único cadáver con el que está ligada la Iglesia y resucitó”.

El Concilio Vaticano II en el número 58 de la Gaudium et Spes recordó oportunamente que “La Iglesia, enviada a todos los pueblos sin distinción de épocas y regiones, no está ligada de manera exclusiva e indisoluble a raza o nación alguna, a ningún sistema particular de vida, o costumbres alguna antigua o reciente” .

Como lo dijo, el amablente recordado, Juan Pablo II en su discurso del 3 de Noviembre de 1982 en la Universidad Complutense: “Una fe que no se hace cultura es una fe no plenamente acogida, no totalmente pensada, no fielmente vivida”.

9.- La Iglesia necesita hoy Evangelizadores que logren que los Magos de Oriente lleguen a encontrarse con el Mesías. Algunos ya lo han logrado. ¿Por qué nosotros no?

Recordemos que la mitad del género humano se conmovió ante la pantalla viendo Bernardette, de Henry King; que fueron muchos los que se entusiasmaron con El Evangelio según San Mateo, de Pedro Pablo Pasolini, o con un Hermano Sol, Hermana Luna, de Franco Zeffirelli; y con la ópera rock Jesucristo Superstar de Andrew Lloyd Webber, que muchos jóvenes llegaron a saber casi de memoria, así como en tiempos recientes con la Pasión de Mel Gibson.

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