Domingo 13 de Febrero 2011_______Pbro. Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx

 

VISIÓN CRISTIANA DEL PERDÓN.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley. Por lo tanto, el que quedrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos. Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.

Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.

Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a prsentar tu ofrenda. Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policia y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que haya pagado el último centavo.

También han oído que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio. Pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio en su corazón. Por eso, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, arráncatelo y tíralo lejos, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo. Y si tu mano derecha es para ti ocasión de pecado, córtatela y arrójala lejos de ti, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo.

También se dijo antes: El que se divorcie, que le dé a su mujer un certificado de divorcio; pero yo les digo que el que se divorcia, salvo el caso de que vivan en unión ilegítima, expone a su mujer al adulterio, y el que se casa con una divorciada comete adulterio.

Han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios, ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey.

Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos. Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no. Lo que se diga de más, viene del maligno”.

 

Momento 1

Momento 2

Momento 3

Momento 4

Evangelio Diario

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1.-Muy queridos amigos:

Recibir el perdón significa lograr un nuevo futuro, que me quite aquellos rasgos negativos que voy cargando en mi equipaje. Cristianamente es pedirle a Cristo que Él lo cargue sobre sí y que lo lleve en mi lugar.

Cuando Dios perdona no es que se refiera del hombre como el que hizo tal o cual cosa, sino que se refiere del hombre como aquel con el cual, a pesar de todo, se puede hacer algo nuevo.

Cristo se ha llevado mi pasado para que yo tenga una nueva oportunidad y consiga un nuevo futuro.

Es por lo anterior que Dios ha querido invitarnos a practicar la solicitud y la concesión de perdón para con todos en aquellos momentos en que hayamos ofendido o hayamos sido ofendidos.

Pero, ¿cómo tenemos que hacerle para que vivamos esta actitud cristiana? He aquí cinco pasos necesarios para que vivamos la virtud cristiana del perdón, tanto el que ha sido ofendido como el que ha ofendido al hermano:

2.-Primero: la solicitud de perdón debe ser directa: Se trata de asumir de frente y sin dar rodeos la responsabilidad de nuestros actos y corregir las consecuencias que se engendran con nuestras acciones.

Recuerdo que mi madre, quien de Dios goce, nos enseñaba en la infancia: ¡Rogelio!, No mires al suelo cuando vayas a decir lo siento a tu hermano. Levanta la cabeza y mírale a los ojos, para que sepa que lo sientes sinceramente.

Y es verdad, los ojos no suelen mentir..., sobre todo sí se trata de la sinceridad y si dejamos que el otro vea que en nuestros ojos hay sinceridad.

Y lo he entendido, cuando uno le pide perdón a una persona no hay que estar haciendo otra cosa, ni leyendo un papel, ni barriendo, ni hojeando un legajo, ni sacando cosas de la cajuela del coche...

3.-Segundo: Asumir la plena responsabilidad por nuestros yerros: Se trata de aprender a decir lo siento a la persona ofendida pero sin dar excusas para justificarse, ni autoprotegerse con pretextos. Ni el clima, ni mis problemas, ni una enfermedad, ni el cansancio, ni los muchos trabajos, ni la monotonía... nos dan derecho a ofendernos. ¡No te justifiques!

Cuando aceptamos la responsabilidad en nuestros propios actos alentamos a nuestros semejantes a asumir su parte de culpa y estamos abriendo la puerta del perdón mutuo.

4.-Tercero: Tener la misma delicadeza para con los más cercanos: Una de las peores injusticias que se viven, sobre todo hacia el interior de la familia, es la de aquellos que actuamos con criterios dispares en perjuicio de aquellos que más nos quieren y con quienes deberíamos ser igual de atentos que con cualquier otra persona en la calle, la oficina, la escuela...

Se trata de que en la vida no tengamos ni un doble discurso ni una doble moralidad práctica. Muchos aparentemente estamos convencidos de que a nuestros seres queridos no les debemos la misma cortesía que por lo general dispensaríamos a nuestras amistades ni para no ofenderle ni mucho menos para solicitarles que nos disculpen por nuestras muy frecuentes torpezas. Aprende a pedir perdón también a tu padre,... a tu hijo,... a tu esposo(a),... a tu hermano (a). También ellos se lo merecen.

5.-Cuarto: Cumplir con el propósito de enmienda o tener la intención verdadera de modificar la conducta:Aprendamos que no bastan las disculpas sino que hay que manifestar arrepentimiento en la vida y la mejor forma de hacerlo es a través de un cambio de actitudes.

Susan Jacoby en un libro llamado: “El amor que hiere”, cuenta de una doble manía que tenía su esposo. Primero, se permitía en público hacer comentarios despectivos sobre ella. Acto seguido, al día siguiente, invariablemente le enviaba un ramo de rosas.

Una ocasión aislada no hubiera tenido gran problema, ni siquiera dos, pero que cada reunión social, su esposo se hiciera pasar el gracioso a costa de ella, se convirtió en una lastimosa situación. Un día ella se cansó y antes de irse a casa de su madre, tomó en sus manos las rosas, cortó los largos tallos y después de trozar las espinas a presión con los dedos índice y pulgar de la mano derecha, cada una de las espinas las clavó en la almohada de su esposo acompañadas de su sangre y con un mensaje que escribió en la tarjeta que acompañaba aquellas rosas: “Cuando tú me ridiculizas me duele más en el alma de lo que ahora me duelen los dedos”.

6.-Quinto: Reconocer el esfuerzo del que pide perdón:Finalmente el que recibe la disculpa tiene un deber para con aquel que está solicitando el perdón. Como a la mayoría de las personas se nos dificulta ofrecer disculpas, el ofendido debe reconocer tal esfuerzo. “Sé que debe de haberte costado mucho pedir perdón” o “aprecio de veras que me hayas dicho esto”. ¡Ojalá que no fuéramos tan severos!

7.-En este domingo en que el Señor nos ha querido ubicar en esa doble dimensionalidad de nuestra vida, en relación al tema del perdón: todos lo recibimos y todos debemos ser capaces de ofrecerlo, quisiera compartirte una narrativa que nos puede ayudar a comprender la profundidad de la enseñanza cristiana.

F. M. Dostoievski en su novela: Los Hermanos Karamazov (p. III, l. 7, c. 3), presenta una escena que pareciera tener como telón de fondo lo que hemos leído el día de hoy en el Evangelio:

 “Había una vez una vieja que era muy, muy mala y murió. La mujer no había realizado en su vida una sola acción buena. Llegaron entonces los demonios, la cogieron y la echaron en el lago de fuego. Pero su ángel de la guarda, que estaba allí, pensó: “¿Qué buena acción suya podría recordar para decírsela a Dios?”, entonces se le ocurrió algo y se lo dijo a Dios:

- Una vez arrancó de su huertecillo una cebolla y se la dio a un pobre.

Y Dios le respondió complacido: -Toma tú esa cebolla, échala al lago de forma que se pueda agarra de ella. Si puedes lograr sacarla del lago, irá al paraíso, pero si la cebolla se rompe, entonces tendrá que quedarse donde está.

El ángel corrió donde estaba la mujer y le alargó la cebolla:

- Toma, mujer, agárrate fuerte, vamos a ver si te puedo sacar.

Y comenzó a tirar con cuidado. Cuando ya casi la había sacado del todo, los demás pecadores que estaban en el lago de fuego, se dieron cuenta y empezaron todos a agarrarse a ella para poder salir también de allí. Pero la mujer era mala, muy mala, y les pateaba gritando:

- Me van a sacar sólo a mí y no a vosotros, es mi cebolla y no la vuestra.

Pero, apenas había pronunciado estas palabras, la cebolla se rompió en dos. Y la mujer volvió a caer en el lago de fuego y allí arde hasta el día de hoy. El ángel se echó a llorar y se fue.”

8.-Entendamos la misma verdad pero ahora de otra manera: No podemos presumir del perdón de “El de Arriba” si no somos capaces de perdonar nosotros a “los que están abajo”. Presentado desde el lenguaje que el Señor Jesucristo nos ha enseñado: ¿Cómo podemos sonreír tranquilamente al Padre y obtener de Él grandes beneficios si a sus otros hijos, mis hermanos, los tratamos despiadadamente?

Todos aquellos que aspiramos a obtener la compasión de Dios deberíamos practicar la compasión con el hermano, todos aquellos que anhelamos ser beneficiados por la misericordia divina debemos ser misericordiosos con el hermano, todos los que queramos ser perdonados por Dios debemos aprender a perdonar... Seamos consecuentes con nuestra fe y con aquello en lo que esperamos, practicando la caridad con el hermano.

9.-Y la verdad es que resulta verdaderamente lamentable constatar que...

Se nos dio la vida, un trozo de vida, un instante de ella, un poco de tiempo, un poco de inteligencia, un pedazo de voluntad y parece que el hombre ha querido hacer de esa vida una vida de rencores y resentimientos, una vida en la que los residuos le van destruyendo por dentro.

Se nos dio una embarcación para recorrer plácidamente los océanos de la vida y parece que el hombre la quiere llevar llena de lastres y, hacer difícil su trayecto y amarga la existencia.

Se nos han dado dos pies para caminar y Dios quiere que vayamos ligeros de equipaje para que caminemos con dignidad, pero el hombre lleva por dentro adherencias y sobre los hombros una losa que se va a convertir en su sepulcro, porque el hombre va muriendo por dentro.

Lo peor de todo será la perdida del Reino de los Cielos y la cárcel eterna a la que quedaremos reducidos, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.

10.-Y es que el rencor y la cólera, respaldados por el orgullo y nuestra soberbia, suelen ser aquellos elementos que nos impiden perdonar al hermano. Se trata de un resentimiento que va provocando una serie de efectos nocivos en nuestra vida: son como una especie de residuos en el fondo del corazón que pueden intoxicar la totalidad de la vida cristiana, son como esas adherencias que forman parte de nuestros órganos, las cuales podrían causar alarma en cualquier médico sensato al realizar el lamentable hallazgo.

Al final de cuentas, somos tú y yo los que nos volvemos esclavos denuestros propios resentimientos, ya que el rencor no suele dañar a aquel que se le tiene sino a aquel que lo tiene y lo quiere conservar.

 

ACTORES Y REACTORES

Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a prsentar tu ofrenda. Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policia y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que haya pagado el último centavo.

1.- Queridos amigos:

A todos nos sobrepasan los hechos violentos de nuestros días…, y a todos nos han dejado impresionados la compostura de algunos padres de familia ante la llaga que se ha recibido en donde más le duele a un padre de familia: los hijos.

La parábola del día de hoy es la parábola de la humanidad y la parábola de nuestra propia historia. Tú y yo hemos recibido la vida, y más aún, hemos sido perdonados y liberados por el Señor, y esto lo renovamos cada vez que lo solicitamos y cada vez que reconocemos nuestra culpa o nuestra ignorancia, pero,... sucede que tú y yo frecuentemente olvidamos en lo cotidiano qué hemos de hacer lo mismo con el prójimo.

2.-“Perdonar de corazón al hermano”¿Sabes? Al leer este pasaje del Evangelio se dio cita inmediatamente en mi memoria una frase que leí hace unos veintitres años,... cuando cursaba el tercer año de mis estudios filosóficos: “ERRAR ES DE HUMANOS, PERDONAR ES DIVINO”.

“ERRAR ES DE HUMANOS, PERDONAR ES DIVINO”.Con esta frase de Alexander Pope quiero abrir la puerta de nuestra reflexión.

De acuerdo con el pensamiento de este poeta y filósofo inglés del siglo XVIII, pareciera que las ofensas y los errores formaran una parte ineludible de la vocación humana, así mismo en la frase complementaria nos es útil como para afirmar que en el perdón se encierra la totalidad de nuestra vocación cristiana.

ERRAR ES DE HUMANOS: Sin caer en una imagen pesimista del hombre podríamos coincidir con el poeta, en cuanto que reconocemos la realidad de esa nuestra concupiscencia, como la fractura humana que provoca que aún con la ayuda de la gracia divina, cada uno de nosotros nos mantengamos en lucha incesante mientras llegamos plenamente hasta la vida perfecta en Cristo. El hombre, mientras está de camino por esta vida, puede ofender o puede ser ofendido.

3.-PERDONAR ES DIVINO:Es por ello que el gran distintivo que marca la enseñanza cristiana es el tema del perdón. Podemos decir que el perdón forma parte importante del factor cristiano. Por Cristo y en Cristo, hemos conocido que el perdón se ha convertido en la manifestación más nítida del amor que alguien puede tener en su corazón.

Sin embargo, los cristianos debemos contemplar el perdón con ojos muy distintos de aquellos que no reconocen la fe en Jesucristo.

El Padre del Cielo, el Padre Bueno se ha convertido en nuestro mismísimo modelo en esa puesta en práctica del perdón. Esto es lo que hoy nos recuerda el Señor Jesús: Nos pide que perdonemos tal y cómo Dios perdona.

Ni te equivoques ni te engañes: no se trata de que Dios perdone igual que nosotros, sino que nosotros aprendamos a perdonar de la misma manera como lo hace Dios.

Tomando en consideración lo anterior, la invitación a perdonar Setenta veces Siete” se refiere no solamente a una cantidad de veces que debamos perdonar al hermano, sino que se refiere también a la calidad del perdón: Perdonar de corazón como concluye el texto del Evangelio.

Albergar en nuestro corazón el rencor y la cólera son llamados, en la Palabra de Dios, cosas abominables.

4.-El Señor nos invita para que nos liberemos de aquello que nos esclaviza y tal cómo la crisálida se despoja del capullo para desplegar sus alas, que nosotros aprendamos a quitarnos nuestras propias cargas.

El Cardenal Fulton Sheen, que de Dios goce, comentaba que en su infancia pasaba los veranos en la casa parroquial de la comunidad a la que pertenecía y que acompañaba al señor cura en sus recorridos pastorales y junto con sus hermanos ayudaban en el mantenimiento de aquel templo comunitario. Menciona que todos los días acompañaba al señor cura que iba a comprar el periódico en el único puesto de periódicos que se encontraba cercano y que veía como se tenía que topar con un hombre que retador le insultaba: “Ya viene cura nahualón”, “explotador de ignorantes”,... y así, ¡todos los días! Uno de esos días el expendedor de periódicos le aventó el cambio del dinero en el mostrador y las monedas cayeron al suelo, y allí estaba el cura recogiendo las monedas mientras que aquel niño veía aquella escena con incomodidad al sentir que la sangre le hervía en las venas.

De regreso al curato aquel niño no pudo dejar de preguntarle el porque soportaba tantas humillaciones, a lo que el cura le dijo algo que Fulton Sheen recordará toda la vida: “Fulton, este hombre está buscando que yo pierda la paz y en el momento en que lo logre le estaré dando la razón y obtendrá la mejor de sus victorias. Hijo, considero que él no tiene porque decidir sobre mis emociones”.

5.-Estimado amigo: Se necesita demasiada madurez para llegar a esta comprensión:“lo que los demás hagan conmigo no depende de mí, lo único que depende de mí es aquello que yo haga con lo que los demás me hacen”.

Ojalá comprendiéramos que el otro puede "estimular" mis emociones, pero no "causarlas". Solamente así podremos ser libres. El mal que el otro hace puede ser una explicación para nuestro actuar pero no una justificación, y es que siempre será nuestra la responsabilidad de la respuesta que ofrezcamos. Las acciones de los demás pueden explicar pero no precisamente justificar las mías.

Recuerda que nuestros enemigos no suelen ser quienes nos odian sino aquellos a quienes nosotros llegamos a odiar.

Y aunque te parezca extraño que yo te lo diga, ojalá que ellos te lo mencionaran, los psicólogos coinciden en un dato: es el rencor depositado en muchos corazones lo que está enfermando a la gente.

6.-ERRAR ES DE HUMANOS, PERDONAR ES DIVINO: ¡No hay ninguna duda de que es el perdón el que nos acerca a Dios! Es el perdón lo que nos permite mostrar en nosotros el rostro amable del Nazareno, de aquel que perdonó hasta a sus verdugos y que si bien no justifico las acciones buscó comprender las intenciones: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”.

Ya san Juan Crisóstomo, aquel que es celebrado en la Iglesia el día de hoy aunque no menciona por ser domingo, les decía a sus feligreses de Constantinopla, a través de su predicación, en los principios del siglo V: “nada nos asemeja tanto a Dios como estar siempre dispuestos a perdonar”.

El camino que se nos muestra el día de hoy, es doble en su destinatario, ofensor y ofendido, pero coincidente en su contenido: invitarnos a la conversión. El perdón exigirá la conversión de las dos partes, tanto la del que delinque como la del afectado. Hace falta la conversión tanto de aquel que tiene que pedir perdón como la conversión de aquel que tiene que perdonar. En realidad, se trata de una situación en la que nos encontramos cada uno de nosotros: recibimos el perdón de alguien y, casi simultáneamente, debemos obsequiárselo a alguien.

Todos necesitamos de la conversión, sin conversión no se pide perdón. Hace falta internarnos en nuestra propia vida y revisar honestamente todo aquello en lo que hemos lacerado al hermano, todo aquello en lo que le hemos dañado o en lo que le hemos dejado de ayudar, reconocer nuestras comisiones y nuestras omisiones. El que ha pecado con la ofensa necesita conversión.

7.-Sin embargo, también aquel que recibe una solicitud de perdón necesita un cambio en su vida, sin conversión no se sabe perdonar. Alguno pudiera presumirse como alguien sin faltas, que se ha esforzado en no ofender a nadie, y lo ha cumplido,... pero si no existe el amor en su corazón, esa persona posee el mayor pecado que puede haber, y por lo tanto, también necesita de la conversión.

Al final de cuentas todos, ofensores y ofendidos, debiéramos practicar la conversión ante Dios que siempre nos perdona cuando nos convertimos con sinceridad, y al amarnos tanto nos invita a no volver a hacer aquello que nos daña como aquello que daña al hermano.

8.-Si fuéramos sinceros, e hiciéramos un conteo escrupuloso de las ocasiones en que hemos sido perdonados por Dios, nos daríamos cuenta de que es tan grande la deuda que Dios nos ha perdonado que, debiera ser un motivo más para que nosotros también practicáramos el perdón ante los pocos céntimos que quizá nos debe el hermano, muchas veces fruto de la ignorancia, o de algún error, posiblemente de algún olvido, o quizá algún momento de necedad. Pero..., ¿Qué son unos centavos que nos adeudan en comparación con la generosidad que Dios nos prodiga? Sin embargo, tú y yo somos orgullosos y soberbios al no perdonar.

Como ser humano, como cristiano y como sacerdote, estoy plenamente convencido de que, para que alguien solicite el perdón a alguien suele hacer falta humildad, puesta en práctica desde el momento en que reconocemos que hemos transgredido o lastimado a una persona. Sin embargo, también estoy convencido de que para que alguien de nosotros perdone, suele hacer falta amor en nuestro corazón. La persona que no ama no es capaz de perdonar.

 

LA FAMILIA COMO SOCIEDAD NATURAL

También han oído que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio. Pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio en su corazón. Por eso, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, arráncatelo y tíralo lejos, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo. Y si tu mano derecha es para ti ocasión de pecado, córtatela y arrójala lejos de ti, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo.

1.- Muy queridos amigos:

La discusión legislativa en nuestro Estado acerca de la ley sobre la familia nos ubica en un momento que puede y debe ser considerado como epocal, es decir que se está en la posibilidad de conservar los criterios de identidad, de tradición y de costumbres o que bien se puede abrir la puerta a una nueva época con la transformación de la identidad, las tradiciones y las costumbres,... y hasta otras legislaciones.

Se discute si la familia es una estructura natural o si es sólo un ente social. Para efectos de resolver estas cuestionantes tendríamos que considerar la naturaleza de los efectos de esta nueva definición. ¿Estos se quedan sólo en lo social o afectan el elemento natural?

2.-         Vayamos por partes en nuestra reflexión. El pensamiento cristiano ha entendido por familia «la célula vital de la sociedad».

Y para aquellos que somos cristianos la Sagrada Escritura nos muestra en repetidas ocasiones la importancia y centralidad de la familia. El Génesis nos narra la creación del primer hombre y de la primera mujer, y se nos presenta a la familia jugando un papel central en la creación. Otros libros del Antiguo Testamento también hablan del amor que se encuentra en la familia, que es también el núcleo en donde se enseña a los hijos todo acerca de las virtudes.

Dentro de esta luz bíblica debemos recordar aquellas palabras que Su Santidad Pablo VI nos ofreció durante su visita a Nazaret en el año 1964, cuando el Pontífice habló acerca de Jesús, el Hijo de Dios, que nace y vive dentro de una familia, «aceptando todas sus características, y confiriendo la más alta dignidad a la institución del matrimonio». Es en esta perspectiva, donde la pareja hombre-mujer encuentra su plena dignidad y la familia su solidez.

3.-     Y bien, todo lo anterior es esclarecedor, pero todavía no se resuelve la pregunta: ¿La familia es una estructura social o natural? La Iglesia, en el número 211 del Compendio de Doctrina Social, ve a la familia como «la primera sociedad natural, con derechos que le son propios, y puesta en el centro de la vida social». Es decir, la Iglesia le percibe con rasgos sociales pero estos íntimamente vículados a los elementos naturales propios de la persona humana: “sociedad natural”.

Y es aquí en donde vienen algunas precisiones que nos deben de ayudar: la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer es importante tanto por razones naturales, como por el lugar principal que en lo social tienen las relaciones interpersonales,... aunque los cristianos tenemos que agregar que también por razones sobrenaturales, como una institución divina.

Consideremos, aunque sea dicho de paso el factor divinio, y es que entendemos como divino el mismo elemento natural de la institución de la familia a causa de la íntima comunidad de vida y amor conyugal ordenada al bien de los cónyuges, así como a la generación y educación de la prole fundada por el Creador y provista de leyes propias. Aquí la naturaleza marca elementos propios en la especie humana que no son sociales, ya que se incluye el factor educacional que nos marca una diferencia en torno al sólo ejercicio reproductor que poseería cualquier otra especie.

4.-     Pero, aunque no hemos ni siquiera mencionado el elemento sacramental es adecuado que dejemos a un lado el elemento sobrenatural que nos es propio a los creyentes, y que nos abramos al diálogo desde lo sólo humano para continuar preguntándonos: ¿la familia es institución social o natural?

La auténtica edición de la familia en su naturaleza es de suma importancia para nuestra sociedad pero también la sociedad lo es para la familia.

La Iglesia reconoce que una familia es insuficiente por sí misma para desarrollar una vida plenamente humana, por lo que expresa la necesidad de esa comunidad más amplia llamada sociedad (GS 74), pero consideramos que la sociedad está condenada a un cataclismo incluso social y cultural si deja de percibir el elemento natural de aquella que debe ser reconocida como su célula primera y vital (AA 11).

5.-         Quisiera referir un factor importante del elemento natural de esta sociedad: la sexualidad.

Entendida la Familia como sociedad natural podemos entender las características fundamentales del matrimonio, entre las cuales está por naturaleza el de la ayuda mutua así como el de la fecundidad, a la que la familia está abierto, de quedarse sólo en lo social estos elementos o se debilitan o desaparecen. Sabemos que por elemento natural no tan sólo consideramos la procreación sino también esa ayuda mutua íntimamente vinculada a la complementariedad natural que el hombre y la mujer se ofrecen recíprocamente en una dualidad sexual que se abre a todos los elementos incluidos en este campo tan complejo como lo son: lo cromosomático, lo gonádico, lo endocrino, lo morfolófico, lo psicológico, lo estructuro-gramatical, lo social y también lo funcional. Lo sexual en el ser humano abraza lo físico, lo moral y lo espiritual. En efecto, la sexualidad en la naturaleza humana difiere de cualquier otra sexualidad no humana, ya que tiene repercusiones sobre la persona humana en su totalidad.

En estos terrenos, un diálogo respetuoso y profundo acerca de la homosexualidad no puede quedarse sólo en cuestión de preferencias. En el respeto que nos exige alguna excepción psíquico-biológica, debemos asumir el género sexual como un elemento natural y no sólo como un elemento social o cultural. El hombre y la mujer no sólo tienen diferente sexo, sino que son hombre y mujer hasta en los últimos y mínimos componentes de su ser humano.

Hoy mejor que nunca, podemos comprender que la sexualidad en el hombre y la mujer supera con mucho el terreno de las normas sociales y morales aplicadas al terreno de la autonomía o de la fisiología, que se emparentaban más con las funciones genitales, y se admite que la regulación de la sexualidad también está profundamente arraigada en la carne y en la sangre y afecta a un conjunto de factores infinitamente más amplio

6.-         ¿Cuáles son las consecuencias de quedarnos sólo en lo social al definir a la familia? El principal de ellos: Si la familia es sólo una estructura social estará subordinada a la totalidad social mientras que al afirmar a la familia como una estructura natural tendríamos que dejar en claro que la sociedad no le está otorgando nada sino que le reconoce aquellos elementos que ya le son propios por naturaleza. Son dos preguntas distintas con dos respuestas diferentes al cuestionar: ¿qué es mas importante la pera o el peral? ó ¿qué tiene prevalencia una vida humana o el clamor de una multitud?... El Gólgota tiene otro mensaje por descifrar: Lo natural tiene prevalencia aún sobre lo social.

Una sociedad natural jamás puede ser anulada por una estructura social que es sólo un fruto o de la convencionalidad o de lo consuetudinario.

Que si esta familia se ha conducido conforme a un modelo patriarcal, matriarcal o de la responsabilidad compartida,... esto sí entraría en un estudio sociológico de esta sociedad natural, más no por ello reduce lo natural a lo cultural.

7.-     De ser la familia sólo una estructura social, entonces el Estado como Estructura Social de mayor incidencia y dignidad puede decidir la educación, y ¿por qué no la religión y la moral? ¡Es que una familia como estructura social posee mayor dignidad que la estructura social del Estado! ¿En razón de qué?

¿Con cuáles argumentos podríamos defender la vital importancia de la familia con una prioridad inclusive sobre la misma Sociedad y el Estado? ¿No estaríamos también poniendo los cimientos para una sociedad cómo lo defendía la República en Platón?

Un Estado que define a la familia como estructura social puede en cualquier momento desplazarse en sus ejercicios del principio de la subsidiaridad al de la supresión y la reducción.

Al reconocer a la Familia como una Sociedad Natural podemos afirmar que todo
modelo social que intente servir al bien del hombre no debe pasar por alto la centralidad y responsabilidad social que tiene la familia. Una autoridad pública jamás podría quitarle a esta Sociedad Natural las tareas que puede realizar por sí misma o en asociación con otras familias, incluyendo las políticas, a menos que se le perciba sólo como una estructura social.

8.-     El servicio de la sociedad a la familia se concreta en el reconocimiento, el respeto y la promoción de los derechos naturales de la familia, para lo cual deben implementarse políticas familiares. El reconocimiento de la familia se tutela sobre la sociedad natural fundada sobre el matrimonio, por lo cual no se les puede atribuir el nombre de familia a “sociedades de convivencia” que por su naturaleza (no cubren ni la reproducción, ni en sentido estricto la ayuda mutua) están incapacitadas para recibir el nombre y la condición de familia.

Un reconocimiento civil de la familia comporta la superación de las concepciones individualistas y asumir la dimensión familiar como perspectiva cultural y política, irrenunciable en la consideración de las personas. Las personas deben pensarse en torno a sus núcleos familiares naturales cuyos valores específicos y exigencias han de ser tenidos en cuenta.

9.-         Algunos elementos que nos falta eficientar en nuestra atención eclesial son los siguientes: el acompañamiento pastoral a madres solteras, a personas violadas, a divorciados vueltos a casar, a ministros de culto que han dejado el ministerio, a homofílicos, a los matrimonios de hecho, a las “sociedades de convivencia”... El reto cristiano se fundamenta en

10.-         Algunos elementos que quedarían por entender y atender en caso de que la familia sea sólo definida como estructura social son los siguientes:

  1. La definición sociológica es una aplicación globalizada a la familia que se puede acompañar de la fragmentación  en el hombre.
  2. La verdad sobre la familia natural se convertirá en una incertidumbre o en una metáfora.
  3. Al golpearse esta institución fundamental en lo ontológico se pone el cimiento de una sospecha en la cual se siembra la inseguridad y de la inseguridad se pasará a la falta de compromisos y al futuro ataque de cualquier exigencia en la vida de parte de cualquier otra institución.
  4. Ya no cabría hablar de crisis familiares sino de crisis sociales.
  5. En los códigos penales deben modificar los delitos del parricidio, del fratricidio, etc... para convertirse en sólo homicidios.
  6. Los incestos tendrían que convertirse en sólo violaciones.
  7. En una evolución del concepto tendrían que desaparecer o ser modificados los delitos de la pederastía o paidofilia.
  8. Los psicólogos y psiquiatras tendrían que modificar el complejo de Edipo y el de Electra.
  9. Tendrían que desaparecer los grados de parentezco en grado lineal y colateral.
  10. El árbol genealógico de una persona sería sólo un árbol sociofamiliar.
  11. Los matrimonios entre hermanos biológicos tendrían que ser permitidos.
  12. Los términos homosexual, heterosexual, homofílico y homofóbico tendrían que desaparecer del glosario, junto con las precisiones legislativas generadas recientemente en torno a las uniones de este grupo de personas, puesto que los términos tienen una referencia a un elemento natural que al ser desplazado por el sociológico se convierte en innecesario.
  13. Ya no le tendrían que llamar antinatural sino antisocial a la opción celibataria de las personas consagradas por amor al Reino aquellos que no están de acuerdo con este valor evangélico.
  14. Tendría que modificarse el parágrafo tercero del artículo 16 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos Adoptada y proclamada el 10 de diciembre de 1948 y firmada por nuestra Nación y que dice lo siguiente: “La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado”

¿No será esta discusión un efecto de la postmodernidad en nuestro tiempo y en nuestro mundo. ¿Un mundo en el que al no vivir como pensamos, hemos llegado a pensar tal como vivimos?

 

EL PARAISO ES HOGAR Y EL HOGAR DEBE SER PARAISO

Han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios, ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey.

1.-    Muy queridos amigos, gracias por favorecernos con la gentileza de su atención:

Se han preguntado alguna vez: ¿Por qué cambian los proyectos en la vida de las personas? Tienen una respuesta que satisfaga una cuestionante tan delicada como ésta: ¿Qué es lo que nos hace cambiar de rumbo en la vida?

Mientras que en el Evangelio del día de hoy, unos fariseos le cuestionan al divino Creador algunas inquietudes sumamente delicadas acerca del proyecto que tenía para la obra más excelsa salida de sus manos, el libro del Génesis, por su parte, nos traslada hasta el mismísimo amanecer de la creación, momento y lugar desde el cual Dios nos manifiesta una primera gran verdad para nuestra reflexión de este día, gran verdad para todos los días de nuestra vida: “A Dios no le agrada la soledad para el hombre”.

2.-        En el libro del Génesis el reloj de la historia de la humanidad está marcando apenas los primeros minutos,... y precisamente después de que Dios hubo manifestado su beneplácito en cada uno de los primeros cinco días de la creación, a causa de cada una de las obras salida de sus manos, el sexto día, Dios se encontró con algo que no le place, existe algo que al Creador no le agrada. ¿Qué es lo que no está bien a los ojos de Dios?: “No está bien que el hombre esté sólo”.

Dios ha descubierto repentinamente una laguna en la creación,... Él se ha dado cuenta de que hay un elemento que no se encontraba contemplado en el horizonte diseñado, existe en el paraíso un invitado indeseado, un visitante “non grato”: la soledad.

En consecuencia, Dios se dará a la tarea de solucionar aquella situación, para lo cual buscará crear esa ayuda necesaria y adecuada para el hombre. Interesante, sin lugar a dudas, será el tenor y los procesos que se le imprimen al relato bíblico: El hombre no encontrará su complementariedad en las cosas sino en las personas.

Es así, como vamos contemplando el singular desfile de cada una de las criaturas ante el hombre, así como la imposición de nombre a cada una de ellas, y con ello va manifestando su superioridad. Se trata de un hombre convertido en lugarteniente de Dios en la creación, y que se ha iniciado en sus funciones. Sin embargo, Adán no encuentra entre tantas y tan distintas creaturas alguna que en su semejanza sea capaz de ayudarle.

3.-        La imagen que se contempla es tan patética como actual, es tan trágica como real: un hombre privilegiado, una creatura superdotada por todo aquello que tiene bajo su dominio, pero que vive sumergido en la tristeza y en la soledad. Oye, podría responder la siguiente cuestionante: ¿En la soledad de qué nos sirven los privilegios? Y es aquí, en donde Dios nos ofrece magistralmente la segunda enseñanza que brota con naturalidad y que es constatable en la experiencia de todo hombre: No puede existir verdadera felicidad, cuando el hombre se encuentra sólo en la felicidad. Digamos que no hay realización en la soledad. O, digámoslo en nuestro propio lenguaje para que lo entendamos: ¿De qué le sirve a alguien amasar fortunas y contarlas en la soledad de una habitación sin el calor que nos ofrecen nuestros seres queridos? Recuerda que el más amargo de los panes es aquel que se come en la soledad.

4.-        Aquel no está bien”, pronunciado por Dios, hoy se sigue escuchando en el mundo y busca evitar que el hombre viva afectado en su vida social, psíquica y afectiva.

En la realidad, Dios con sus procesos de enseñanza-aprendizaje impregnados de pedagogía le está dando al hombre una especie de terapia de choque que jamás debería de olvidar. Y será sólo entonces, cuando Dios se dará a la tarea de sacar del lugar más cercano al corazón, una costilla y creará a aquella que complementará la vida del hombre.

Sólo entonces el hombre pronunciará el primer y más hermoso poema que surge del amor humano: “Esta si que es hueso de mis huesos y carne de mi carne...” -Ella es parte de mí, lo más cercano a mi corazón. Estoy incompleto sin ella, aún cuando me puedas ver de pie. Ambos formamos un todo. Solamente ella podrá resguardar y contener lo más valioso que está en mi corazón y en mi vida, puesto que de allí fue tomada-.

5.-        El hombre capta entonces de forma automática la tercera lección que Dios le da en el aula de la creación: las cosas son para usarse y las personas son para amarse.

La indignidad en la vida sobrevendrá cuando el hombre caiga en el egoísmo y, tergiversando lo aprendido, se aboque a amar sus cosas y usar a las personas. Éste es uno de los más lamentables pecados de nuestro tiempo: el hombre no ama las personas y usa de las cosas, sino que se dedica a amar las cosas y usar de las personas.

Y será en el momento en que el hombre olvide que, el dominio sobre la naturaleza, la exploración de lo creado, la conquista científica, las actividades racionales y el amasijo de las riquezas no colman el vacío que existe en su corazón, y en aras de todo esto se vaya olvidando de sus seres más queridos, será entonces cuando regrese a danzar en el tejado de su porción de paraíso ese fantasma que Dios había expulsado, porque no le agradaba: la soledad.

Y resulta que las cosas así suceden: el hombre se ensoberbece y el pecado se hace presente en su historia, y se da inicio a una secuela de expresiones de un corazón que se va endureciendo, como lo dice el Señor en el Evangelio de hoy. Se trata de esa enfermedad llamada apoplejía en la Antigüedad, y que en el Nuevo Testamento se le ha llamado esclerocardia: un corazón esclerótico, petrificado, calcificado, endurecido,... un corazón que no ama.

6.-        La segunda parte de la historia la conocemos, y la seguimos presenciando, o, mejor dicho, la seguimos padeciendo en tantos hogares que han dejado de ser un paraíso para los esposos: Sobreviene el morbo ante la desnudez, se da la conciencia de la misma miseria; se vive la soledad desde la acusación mutua y en la falta de solidaridad; sobreviene la pretensión del dominio y el apego pasional; el sufrimiento y la necesidad de redención...

Y es precisamente esa obra redentora, lo que Cristo nos ha traído al mundo.

Se trata del Nuevo Adán, el Segundo y el Definitivo, que ha venido a devolverle la bondad a la creación: su vida pública se inicia no en el Edén sino en el desierto, lugar que quiere que recupere su bondad paradisiaca, en donde va conviviendo con los animales salvajes, y nos da ejemplo al resistir las insidias de un tentador al que Adán no pudo resistir.

Con sus milagros sobre la naturaleza le va devolviendo a ésta su bondad; ante una actitud austera de la misma, Dios le devuelve una generosidad providencial en las multiplicaciones; Jesús domina el mar y los vientos, y estos obedecen su Palabra... El hombre ha resultado sumamente beneficiado: le devuelve la salud al ciego, al sordo, al mudo, al leproso, al paralítico...; incluso manifiesta su poder sobre aquella sentencia de muerte al regresar aquellos difuntos a sus seres queridos que lloran y sufren,... y sobre todo, manifestará su dominio pleno en su misma resurrección.

7.-        La dimensión social del hombre, también ha recibido el beneficio del don de la salvación que nos ha traído Cristo, el nuevo y definitivo Adán. Tendríamos que releer el Evangelio y detectar el centro de aquello que el Señor nos enseña: Se trata de regresar al BERESHIT (al principio original), no tan sólo entendiendo esto como la creación, sino entendiéndolo como el argumento de Dios en contraposición del argumento del hombre. Los fariseos se amparan en Moisés para dar un Libelo de repudio cuando están fastidiados del matrimonio, están hablando del DEBARIM (Exactamente Dt 24,1) el quinto libro de la TORAH, de la ley judía, y el Señor se va hasta el primer libro de la TORAH, hasta el Génesis, que bien lo entendían los especialistas en en la Toráh como eran aquellos Fariseos, cuando Él les dice: En el BERESHIT, en el principio cuando Dios los creó, no fue así.

8.-     Y, el Señor redime entonces la relación de la pareja humana. Ya lo había hecho con lo inanimado, lo animado, con la propia vida y la salud,...hacía falta que también en lo relacional el hombre recibiera este beneficio. Se escucha entonces la conclusión de la enseñanza de Jesús: “De modo que ya no son dos, sino una sola cosa. Por eso, lo que Dios unió, que no lo separe el hombre”.

Ahora entendemos que los proyectos cambian, aún el proyecto que Dios trazó en su voluntad, y que esto acontece cuando el hombre vive sumergido en el egoísmo y el orgullo, y sobre todo cuando el hombre expulsa a Dios de la propia vida.

9.-     Muy queridos amigos:

Se ha iniciado la recreación del mundo, y Dios le quiere devolver la bondad a todo aquello que provocó su beneplácito en la creación primera. Dios quiere solucionar el terrible problema de la soledad en el hombre, y sobre todo el de esas soledades compartidas,... tan comunes en nuestro tiempo.

¿Cuánta razón tenía Hare al decir que para Adán el paraíso fue su hogar y que para sus descendientes su hogar debe ser su paraíso?

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