Domingo 6 de Mayo de 2007_______Pbro. Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx

 

SIERVOS EN LUGAR DE HIJOS.

“Cuando Judas salió del cenáculo, Jesús dijo: “Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo y pronto lo glorificará. Hijitos, todavía estaré un poco con ustedes. Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado, y por este amor reconocerán todos que ustedes son mis discípulos”. .

Momento 1

Momento 2

Momento 3

Momento 4

Muy queridos amigos:

Traigamos a la memoria, en este quinto domingo de la Pascua, una historia que ha sido escrita con elementos antiguos y que todavía hoy se redacta con elementos recientes. Se trata no de una unión de narraciones distintas en un texto sino de una misma historia, cuya trama se va entretejiendo con relatos que han sido obtenidos en diferentes épocas y con distintos personajes.

Se trata de una historia demasiado familiar,... tan familiar nos debe resultar como lo puede ser tu historia,... y mi historia...

Es esta una narración sobre unos esclavos acostumbrados a sus yugos, que tanto se llegaron a familiarizar con sus coyundas y cadenas, que prácticamente se convirtieron en nuevas extremidades de su organismo,...

Es esta la historia de unos extraños esclavos que se sienten libres al jactarse en el desprecio de la propia libertad y que transforman sus grilletes en accesorios de presuntuosidad.

Se trata de la narración sobre un hombre y un pueblo; es esta la historia de todos los hombres y de todos los pueblos.

2.-     Se trata de ese miedo que provoca la libertad en el ser humano,... No es otra cosa esta historia que el anhelo que provoca extrañar la cebollas de la esclavitud cuando te encuentras en las tierras de la libertad; en donde se prefiere lo seguro aunque se esté subyugado sobre la mismísima aventura de la libertad en la incertidumbre y el abandono a la Povidencia.

El hombre le tiene miedo a la experiencia de un Éxodo, de una salida,... y a iniciar una historia de libertad.

Es esta la historia de un ser humano que se ha acostumbrado a sus propias esclavitudes, no es otro que el ciudadano de la caverna al que le molesta en los ojos la intensidad de la luz del día y que se siente asfixiar en la angostez de sus braqueas y la explosión de los pulmones, al estar respirando el aire puro en la tierra de los libertos.

Es este el hombre restaurado que sigue usando muletas, es el hombre erguido que sigue inclinado hacia su bastón, es el ser humano adulto que sigue usando andadera, es el hombre maduro que necesita niñera. No es otro, que ese hombre nuevo que quiere seguir siendo hombre viejo, y el hijo que renuncia a ser hijo para ser esclavo. Se trata de un ser extraño que rechaza el amor para vivir en el temor, que renuncia a la alegría del anuncio de la propia dignidad para proclamar desde lo alto de los púlpitos un mensaje que atemoriza y que sigue esclavizando las conciencias.

3.-     Se trata de una epidemia que cruzando sigilosamente todas las fronteras y los retenes sanitarios, ha llegado al territorio cristiano y se ha expandido escandalosamente, y la verdad, es que son muy pocos los hombres que podríamos sentirnos libres del contagio.

Esta enfermedad no es otra que la del legalismo, convertido en una onerosa casuística vivida en el más degradante de los fariseísmos.

Son muchas las expresiones y no pocas las avergonzantes exageraciones. Se ha llegado a los extremos de abandonar dolosamente el don de la vida en el inocente por negarle las trasfusiones sanguíneas, y todo esto amparados por el argumento de una ley que no tiene absolutamente nada de cristiana,... y es que en la realidad algunos de ellos no son cristianos, sino testigos de un antiguo testamento que ha sido superado por la nueva alianza que en Jesucristo se nos ha ofrecido. Pero ellos se quedan en el hombre viejo y han renunciado al hombre nuevo, se han quedado en el primer Adán y han renunciado al Nuevo y definitivo Adán, que es Cristo, el Hijo de Dios, hombre nuevo para todos los hombres.

Pero bueno, tampoco podemos negar la viga que nosotros podemos llevar en nuestros propios ojos. En lo auténtico todos somos muy poco cristianos.

Es esta la historia de una ley desplazó al hombre y al mismo Dios, y si no lo quieres creer, contempla la cruz que tienes en tu casa: en el nombre de la Ley Dios fue sacrificado, Dios fue condenado en el nombre de Dios.

4.-     ¡Paradógico!, resulta contradictorio lo que dice el cura,... ¡pues te diré que es más aberrante lo que sucedió el viernes santo,... y lo que sucede en tantos viernes santos que se siguen viviendo en el mundo a causa de aquellos que tenemos el antiguo testamento en las manos y que en el corazón no tenemos el nuevo testamento.

Se trata de la Ley, un elemento que fue bondadoso en sus inicios, pero que se fue adulterando con el paso del tiempo y que se llegó a contaminar por la intransigencia del hombre, por la dureza de nuestro corazón, por este corazón que ha resultado tan complejo y retorcido.

Dios no se ha equivocado, es el hombre el que se equivoca,... pero sucede que el hombre le atribuye a Dios sus errores, al endosarle sus malas interpretaciones y la parcialidad de su visión.

5.-     En su orígen, la Ley, junto con la dimensión religiosa tenía una dimensión social, la ley era profundamente divina y  humana.

A través de los preceptos se buscaba la justicia, el descanso del hombre, la protección del débil, el respeto por la vida, el decoro de la sexualidad, la salvaguarda de la familia, el testimonio y la defensa de la verdad, etc... En pocas palabras,... que el ser humano fuera más hombre.

El descanso sabático se prescribía, en el libro del Éxodo, recordando la obra del Creador y así su descanso el séptimo día: seis días trabajarás y al séptimo descansarás; en el Deuteronomio, por su parte, le recuerda a Israel el tiempo de la esclavitud en Egipto, y que debe tratar humanamente a su siervo y que él mismo no se debe convertir en esclavo de su ambición

Con el descanso del séptimo día, se intentaba salvar la soberanía del hombre sobre la creación, y que este hombre no se convirtiera en siervo de la tiranía de sus propias inclinaciones. 

Durante seis días de la semana todo hombre se encuentra atrapado en el engranaje de un tiempo programado. Pero el día séptimo el hombre debiera volver a disponer de su tiempo, y tener un respiro.

6.-     La ley divina protege al hombre, pero el hombre no lo comprende. El hombre no acepta la virtud del descanso y se convierte en prisionero de su codicia. Se vuelca hacia las cosas y se olvida de Dios, olvida el rostro de las personas y se olvida de sí mismo. El hombre se reduce, entonces, a una máquina de producción. La ley era buena, muy buena, en sus inicios...

Sin embargo, la Ley no estuvo privada de nuestros excesos humanos. Surgieron actitudes desorbitadas que convirtieron la Ley en un Yugo y en los más lamentables grilletes. Baste recordar que la Ley Judía y la que observan las sectas fundamentalistas, está compuesta no tan sólo por diez mandamientos, sino por 678 preceptos: de los cuales hay 365 prescripciones y 313 prohibiciones.

Surgió entonces el grupo de los fariseos, ... los defensores de la Ley, de la tradición y de la estricta observancia. Ellos cumplen meticulosamente todos los preceptos de la Ley, detallándolos y multiplicándolos.

A pesar de lo anterior, ellos tienen una gran influencia religioso-ideológica sobre el pueblo, eran mirados con admiración por la gente sencilla,... aunque el Señor Jesús no se deja engañar por los rostros maquillados.

El Señor reconoce su autoridad, pero criticará su casuística intransigente y denunciará su legalismo, su hipocresía, su ambición y las presiones desproporcionadas que ejercían sobre la gente más sencilla.

Al mismo tiempo, el Señor Jesús desautoriza el presunto carácter salvador de la Ley Mosaica. La ley era un pedagogo mientras que el hombre llegaba a la madurez. Pero esa desautorización no dejará al hombre a la deriva, remitido sólo a sí mismo, sino que le remitirá a la gracia y al propio Jesús.

7.-     Jesús nos anuncia la libertad del hombre nuevo, que no es ésta la libertad del egoísmo, sino la libertad del amor.

El hombre que Jesús concibe es el hombre a quien en realidad le es exigido más que a nadie, pues las exigencias del amor son las más radicales que existen.

Con Jesucristo la Ley olvida el deber y busca el ser, la vida religiosa deja de ser imposición y se convierte en Evangelio, una fe vivida en la alegría.

8.-    Hablamos de algo totalmente nuevo: “Os doy un nuevo mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado”. Se trata de un mandamiento que no se encuentra en ninguna otra religión. La misma Ley Judía, y la ley de aquellos que llamándose cristianos se quedan en el Antiguo Testamento, le pide al creyente amar a Dios primero y después al prójimo con la intensidad en que nos amamos a nosotros mismos.

Ahora, las cosas son distintas,... es Dios quien no nos pide que le amemos primero; sino que, al amarnos Él primero, hasta dar su vida en la cruz, quiere que en esa misma dimensión nos amemos los unos a los otros, y esto es el ser cristiano. En el cristianismo lo primero no es amar a Dios y luego al prójimo, sino que lo primero es que Dios nos ha amdo y lo segundo es que nos amemos cómo Él nos ha amado.

9.-     ¡Por favor! No le quites la vida al inocente al negarle la trasfusión o la donación de un órgano, aprende a amarle como Jesús nos ama, hasta dar nuestra propia vida, no quitándole la suya

Amar al hermano como Cristo nos ha amado, significa amarle hasta ser capaces de no rechazar ni claudicar en nuestras experiencia de dolor, de soledad, de abandono, de traición, de desprecio, de burlas, de injusticia,.... y hasta dar la misma vida. De esa manera amó Cristo.

El Señor Jesús está dejando en claro que las exigencias del amor son en mucho más grandes que todos los requisitos de la ley. El ser humano que se compromete a una relación legalista, puede llegar a un punto en que diga: “Ya he hecho lo suficiente. Ya he cumplido todas mis obligaciones”. Por el contrario, el amor nunca lo podrá decir. Si sigo la ley, haré todo lo que debo hacer. Si sigo el amor, haré todo lo que pueda hacer.

La novedad cristiana radica en que el amor no es “legalizable”, no puede ser preceptuado. El cristiano está llamado, “simple” y “sencillamente” al seguimiento de Cristo,... Incluyendo, el dar la vida por el hermano.

Este es nuestro distintivo y la forma en que aquellos que nos encuentren conozcan que somos en verdad de Cristo, y no testigos de la antiguedad.

DECÁLOGO DE LA MATERNIDAD.

Hijitos, todavía estaré un poco con ustedes. Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado, y por este amor reconocerán todos que ustedes son mis discípulos”.

Muy queridos amigos:

Todos nosotros somos conscientes de que no existe la maternidad sin el don precioso de los hijos, así pudiéramos hablar de la fecundidad biológica como de la fecundidad del corazón a través de la adopción. En el renglón de la educación de estos hijos que Dios te ha confiado, hay diez elementos que quisiera hoy recordarte sobre este importante tema.

Digamos respetuosamente que lo que a continuación te comparto es como una especie de decálogo. Es muy cierto que el presente contenido se debería aplicar también al ejercicio de la paternidad en el varón, no obstante te pido que consideres lo que a ti, en la maternidad, te corresponde de los siguientes tópicos. 

PRIMER MANDAMIENTO: Demuéstrale lo mucho que le quieres. Todos los padres quieren a sus hijos pero ¿se lo demuestran cada día?, ¿les dicen que ellos son lo más importante que tienen, lo mejor que les ha pasado en la vida? No es suficiente con atender cada una de sus necesidades: acudir a consolarle siempre que llore, preocuparse por su sueño, por su alimentación; los cariños y los mimos también son imprescindibles. Está demostrado; los padres que no escatiman besos y caricias tienen hijos más felices que se muestran cariñosos con los demás y son más pacientes con sus compañeros de juegos. Hacerles ver que nuestro amor es incondicional y que no está supeditado a las circunstancias, a sus acciones o a su manera de comportarse será vital también para el futuro. Sólo quien recibe amor es capaz de transmitirlo.

Diría Harold Bloomfield el padre de la abrazoterapia que un abrazo vale más que mil palabras, y que los brazos de la madre suele ser el lugar favorito de cualquier niño. Los hijos no se van a malcriar porque reciban muchos mimos, siempre y cuando no se dejen de respetar las normas de la convivencia social.

SEGUNDO MANDAMIENTO:      Mantén un buen clima familiar. Para los niños, sus padres son el punto de referencia que les proporciona seguridad y confianza. Aunque sean pequeños, perciben enseguida un ambiente tenso o violento. Es mejor evitar discusiones en su presencia, pero cuando sean inevitables, hay que explicarles, en la medida que puedan comprenderlo, qué es lo que sucede. Si no se les explica, podrían pensar que ellos tienen la culpa, recuerda que los niños son excelentes para ver pero pésimos para interpretar. Si ellos presencian frecuentes disputas entre sus padres, pueden asumir que la violencia es una fórmula válida para resolver las discrepancias.

TERCER MANDAMIENTO: Educa en la confianza y el diálogo. Para que los hijos se sientan queridos y respetados, es imprescindible fomentar el diálogo. Debemos recordar que el diálogo auténtico mucho más que fundarse en el abrir los labios tiene su sustento en el aprender a abrir el corazón. Una explicación adecuada a su edad, con actitud abierta y conciliadora, puede hacer milagros. Y, por supuesto, ¡nada de amenazas! Tampoco se les debe prometer a los hijos nada que no se les pueda cumplir ya que de suceder esto, la confianza y la credibilidad luego se vería seriamente dañada. Sí, por ejemplo, a la mamá le ha surgido un problema imprevisible y no puede ir con ellos al cine, tal como se los había prometido, tendría que aplazarlo, pero nunca anular esa promesa.

CUARTO MANDAMIENTO:         Debes predicar con el ejemplo. Existen muchos modos de decirles a los hijos lo que deben o no deben hacer, pero, sin duda, ninguno es tan eficaz como el poner en práctica aquello que se predica. Es un proceso a largo plazo, porque los niños necesitan tiempo para comprender y asimilar cada actuación de los padres, pero dará excelentes resultados. No olvidemos que ellos observan constantemente y están "tomando nota". No está de más que, de vez en cuando, se reflexione sobre nuestras propias reacciones y el modo de encarar los problemas. Los niños imitan los comportamientos de sus mayores, tanto los positivos como los negativos, por eso, delante de ellos, hay que poner especial cuidado en lo que se dice y cómo se dice. Recuerda que a los hijos se les puede olvidar lo que hayan oído pero jamás olvidarán aquello que han visto. Darles un buen consejo a los hijos es darles pan con una mano, pero darles un mal ejemplo, es darles veneno con la otra.

QUINTO MANDAMIENTO: Comparte con ellos el máximo de tiempo. Hablar con ellos, contestar sus preguntas, enseñarles cosas nuevas, contarles cuentos, compartir sus juegos... es una excelente manera de acercarse a los hijos y ayudarles a desarrollar sus capacidades. Cuanto más pequeño sea el niño, más fácil resulta establecer con él unas relaciones de amistad y confianza que sienten las bases de un futuro entendimiento óptimo. Un día el Padre querrá cosechar la cercanía que no ha aprendido a sembrar con los hijos. Por eso, se les tiene que reservar un huequecito diario, exclusivamente dedicado a ellos; sin duda, será tan gratificante para los hijos como para los papás. A ellos les da seguridad saber que siempre pueden contar con los padres. Si en los quehaceres diarios a los padres les queda poco tiempo disponible, habrá que aprovechar al máximo los fines de semana. En un adecuado orden de prioridades no se  debería tener miedo a ser generosos con nuestro tiempo.

SEXTO MANDAMIENTO: Acepta a tu hijo tal y como es. Cada hijo posee una personalidad propia que hay que aprender a respetar, quienes tienen varios hijos lo saben y quienes tenemos varios hermanos lo hemos asimilado y agradecido. A veces los padres se sienten defraudados porque su hijo no parece mostrar esas cualidades que ellos ansiaban ver reflejadas en él o que los hermanos han desarrollado; entonces los hijos se ponen nerviosos y experimentan una cierta sensación de rechazo, que llega a ser muy frustrante para todos. Es necesario comprender que cada niño debe ser aceptado y querido tal y como es, sin tratar de cambiar sus aptitudes, aunque sí aquellas actitudes que les pueden dañar o con las que pueden dañar a los demás. Los padres no deben crear demasiadas expectativas con respecto a los hijos ni hacer planes de futuro. Los deseos de los padres no tienen por qué coincidir con los talentos de los hijos.

SÉPTIMO MANDAMIENTO: Enséñale a valorar y respetar lo que le rodea. Un niño es lo suficientemente inteligente como para asimilar a la perfección los hábitos que le enseñan sus padres. No es preciso mantener un ambiente de disciplina exagerada, sino una buena dosis de constancia y naturalidad. Si se le enseña desde niño a respetar las pequeñas cosas -ese jarrón de porcelana que podría romper y hacerse daño con él, por ejemplo-, irá aprendiendo a respetar su entorno y a las personas que le rodean. Muchos niños tienen tantos juguetes que acaban por no valorar ninguno. A menudo son los propios padres quienes, como respuesta a las carencias que ellos tuvieron, fomentan esa cultura de la abundancia. Se trata de una expresión constante del mecanismo ejercido por aquellos que quieren darle a los hijos lo que ellos no tuvieron de niños, pero que les despojan, en no pocas ocasiones, de aquello que si tuvieron: el tiempo de sus padres. Lo ideal sería que los hijos poseyeran sólo aquellos juguetes con los que sean capaces de jugar y mantener cierto interés. Guardar algunos juguetes para más adelante puede ser una buena medida para que un hijo no se vea desbordado y aprenda a valorarlos.

OCTAVO MANDAMIENTO: Los castigos no le sirven para nada si no existe el adecuado acompañamiento. Los niños suelen recordar muy bien los castigos, incluso con el paso de los años se acuerdan de “los tormentos”, pero olvidan lo que ellos hicieron como para "merecerlos". Aunque estas pequeñas penalizaciones sean adecuadas a su edad, si se convierten en la técnica educativa habitual, los hijos pueden volverse increíblemente imaginativos para evitarlos. Al verse exigidos, ellos disfrazarán sus actos negativos y hasta tratarán de ocultarlos de maneras impensables. Sin que anulemos la posibilidad de que un castigo el día de hoy puede y debe evitar el arrepentimiento del día de mañana,... con la imaginación y el amor auténtico, podemos y debemos ofrecerles una conducta aceptable con otras alternativas.

NOVENO MANDAMIENTO: Prohíbele menos, elógiale más. Para un niño es tremendamente estimulante saber que sus padres son conscientes de sus progresos y que además se sienten orgullosos de ellos. No hay que escatimar los estímulos cuando el caso lo requiera, sino aprender a decirles que lo están haciendo muy bien y que sigan por ese camino. Reconocer y alabar a los hijos es mucho mejor que lo que se suele hacer habitualmente: intervenir sólo para regañarles. Los padres suelen mencionar insistentemente sus errores de cada día. ¿Por qué no hacer lo contrario? Si, con un gesto cariñoso o un ratito de atención se resalta todo lo positivo que los hijos hayan realizado, se obtendrán mejores resultados.

DECIMO MANDAMIENTO: No pierdas nunca la paciencia. Difícil, pero no imposible. Por más que parezcan estar desafiándote con sus gestos, sus palabras o sus negativas, el objetivo prioritario ha de ser no perder jamás los estribos en materia de educación. En esos momentos, el daño que se les puede hacer es muy grande. Decirles: "No te aguanto"; "Qué tonto eres"; "Por qué no habrás salido como tu hermano"; “Me arrepiento de que tú hayas nacido”; “Sólo has venido a mi vida para arruinarla”, merman terriblemente su autoestima.

Al igual que sucede con los adultos, los niños están muy interesados en conocer su nivel de competencia personal, y una descalificación que provenga de los mayores, especialmente de aquel o de aquella que en la teoría debería ser quien más le quisiera en la vida, echa por tierra su autoconfianza. Contar hasta diez o hasta cien, salir de la habitación, orar, ¿por qué no?..., cualquier técnica es válida antes de reaccionar con agresividad ante uno más de sus caprichos. En caso de que se te escape un insulto o una frase descalificadora, debes pedirles perdón de inmediato. El que sus padres reconozcan sus errores también es positivo para ellos, y ellos aprenderán a corregir los propios errores.

¡Dios te bendiga en tan ardua faena!

 

LA MATERNIDAD AVANZADA.

Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado, y por este amor reconocerán todos que ustedes son mis discípulos”.

1.-     Dirijo un saludo en este día a todas las madres de familia, tanto a las madres biológicas como a las madres de adopción; ofrezco un abrazo respetuoso y veneración para aquellas que han engendrado en el vientre, pero también para aquellas cuya fecundidad ha sido no la del vientre sino la del corazón; envió un beso de reconocimiento para aquellas madres que nos sobreviven y un piadoso rezo por aquellas que en la vida eterna viven.

2.-     Muy queridos amigos:

Hablamos en el primero de los segmentos sobre el mandamiento del amor,... y en referencia a ello este domingo no puede ser posible que dejemos de hablar sobre el don de la maternidad,... ya en relación a lo anterior, en el segundo segmento hicimos una referencia justa a una aplicación del mandamiento del amor al don del amor fecundo en diez mandamientos que le hemos llamado: decálogo de la maternidad; no obstante te quiero invitar para que recuperemos en este tercer espacio el tema de la maternidad, dulcemente acompañado del mandamiento del amor.

3.- Cuando los cristianos hablamos acerca del amor, conforme el modelo de aquello que Dios ha hecho por nosotros, referimos cuatro cualidades: la gratuidad, la incondicionalidad, la espontaneidad y que sea indiscriminado.

Estas cuatro cualidades las puedes comprender si te sientas un momento a meditar porque cuando el Señor quiso explicar un amor que el ofrecía sin distinciones colocó la imagen del sol que sale sobre buenos y malos y la lluvia que cae sobre justos e injustos.

Estas dos imágenes: lluvia y sol te podrán aclarar que su ejercicio es gratuito, incondicional, espontáneo e indiscriminado. Y así es como ama Dios y así es como espera que nosotros amemos a los demás.

Quisiera hablar el día de hoy sobre una de esas cualidades, la incondicionalidad, aplicado a una de las expresiones del amor que lo viven a mayor profundidad: el materno.

4.-     Y es que es tan grande el amor materno que algunos, como ha sido el caso del Padre John Powell, han optado por decir que en nuestro tiempo y en nuestra cultura, la manifestación de amor más cercana al amor que Dios tiene para con sus hijos, es más la del amor materno que la del paterno. Él dice que un padre de familia en nuestra cultura esperará siempre un motivo para manifestar el amor que tiene: se siente orgulloso del hijo que se parece a él, se siente realizado por un hijo que concluye una carrera, un día le dice al hijo que está muy contento porque ha puesto un negocio... Hay siempre algo que le motiva, se trata de una condición que detona la manifestación de su orgullo, de su afecto o de su cariño.

En cambio una madre suele amar al hijo por la simple y sencilla razón de haberle llevado en su vientre, de haberle visto un día emerger de sus entrañas, y es así como le ama sin condiciones, independientemente que sea inteligente o no, que tenga un buen trabajo o no, que sea reconocido en la sociedad o no...

5.-     Este factor, parece ser que es el que ha querido manifestar el profeta Isaías, cuando quiso equiparar el amor que Dios nos tiene con el que le tiene una mujer al fruto de sus entrañas:
“¿Acaso puede olvidar una madre a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque las hubiera, yo nunca me olvidaré de ti” (Is 49,15).

Hablando de maternidad podríamos decir que el amor de una madre es como un círculo, no tiene principio ni fin. Siempre se mantiene girando y girando, siempre en expansión, tocando a todo el que entra en contacto con él. Rodeando a todos como la niebla matutina, calentándolos como el sol de mediodía y cubriéndolos como un manto de estrellas nocturnas. El amor de una madre es como un círculo no tiene punto de inicio ni tiene punto de conclusión.

¿Sabes? Hoy que se ha puesto tan de moda la obra de Don Gabriel García Márquez titulada “Los Cien Años de Soledad”, recordaba que él pone en labios de uno de los personajes, la solicitud para que por la tarde le llevaran a la plaza de la ciudad a la mujer más bella de la tierra. Aquel personaje no sabía cuál iba a ser la respuesta de aquella población, y llegó a pensar que haciendo caso omiso a su indicación, nadie llevaría a nadie. Y en eso pensaba que cuando llegó el momento y arribó a la plaza, cuál sería su sorpresa que en ella había filas enormes de mujeres que llevaban en sus brazos a sus hijas... Evidentemente para ellas su niña era la más bonita de la tierra.

Lo mismo, dice Don José Martí, sobre esta rara especie de amor, con la habilidad que Dios le dio a los poetas: “Solamente existe un niño bonito en el mundo,... y todas las madres lo tienen”.

6.-     ¿Cuáles son algunos de los síntomas de este extraño amor? ¿Padeces tú esta enfermedad? A continuación te comparto un cuestionario de Liane Kupferberg Carter, escritora del New York Times y del Newsday, con una leve adaptación de un servidor, para que revises si estás en estas dimensiones de la vida.
Usted sabe que ha traspasado el umbral de la maternidad avanzada cuando:

  1. Cuenta las chispas que adornan el pastelillo de cada niño para asegurarse que todos son iguales.
  2. Quiere desquitarse con el niño que rompió el carrito de su hijo y lo hizo llorar.
  3. Su hijo vomita y usted atrapa el vómito de su hijo.
  4. El hijo de la persona que está sentada junto a usted vomita en una fiesta y usted sigue comiendo tranquilamente.
  5. Ha dominado el arte de colocar grandes cantidades de hot-cakes y huevos en un platón sin que se toquen entre sí.
  6. Su hijo insiste en que le cuente la historia de “la bacinica vengadora”, en medio de la fila del banco y usted se la cuenta.
  7. Usted se adhiere al principio de no dar a los niños armas de juguete; mientras que su hijo muerde el pan tostado para darle forma de pistola.
  8. Usted abriga la esperanza y lee una y otra vez la etiqueta de la salsa catsup esperando que sea verdura, porque es lo único que come su hijo.
  9. Adelanta la escena en que el cazador mata a la mamá de Bambi.
  10. Se obsesiona y llora porque durante su primer mes de escuela su hijo se aferra a usted antes de entrar a los salones; luego se obsesiona cuando él pasa con sus amiguitos junto a usted sin voltear a verla.
  11. No tolera desechar la ropa de bebé: esto es definitivo.
  12. Deja de criticar la forma como la educó su madre.
  13. Se le va el sueño.
  14. Cuando recoge a su niño del colegio y viene sudado, usa su propia saliva para limpiar la cara de su hijo.
  15. Va a una conferencia en donde le dicen que los niños de cinco años hacen un promedio de 437 preguntas al día, y usted se siente orgullosa de que su hijo está por “encima del promedio”.
  16. Contrata a una niñera porque no ha salido con su esposo durante años, y luego se pasa la mitad de la noche preguntando cómo están los niños.
  17. Por lo menos una vez al día dice: “Yo no estoy hecha para esto”, pero sabe que no lo cambiaría por nada.

7.-     Te das cuenta como este tipo de amor se cuece aparte, se cosecha en árboles en extinción, proviene de una galaxia muy distante, surgió de una edición muy limitada y muy especial,... y sin embargo allí está y somos muy pocos los que lo valoramos.

Los árabes, digamos que irreverentemente, tienen un proverbio que dice: “Dios no puede estar en todos lados. Por eso hizo a las madres”. Nosotros mencionaríamos más bien que Dios tiene sus instrumentos y que ellas, junto con muchos de nuestros padres, son instrumentos muy privilegiados de Dios, ya que a través de ellas Dios nos cuidó, nos cargó, nos alimentó, nos curó, acarició nuestro rostro y ha besado nuestras frentes.

Amigos: Ningún lenguaje puede expresar la fuerza, la belleza y el heroísmo del amor de una madre.

LO IMPERECEDERO.

1.-     Muy queridos amigos:

Se cuenta que un dulce día, tranquilo, soleado e iluminado, un ángel salió furtivamente del cielo con una misión que le encomendó Dios nuestro Señor, y bajó a este antiguo y hermoso mundo, donde vagó por campos y bosques, mares, montañas, ciudades y pequeños pueblos. Justo al ponerse el sol extendió sus alas y dijo: “Mi visita ha llegado al fin y debo regresar al reino de la luz, pero antes debo llevar conmigo los tres encargos que Dios me hizo: tres cosas de la tierra llenas de una hermosura sin igual”.

Buscó entonces en un hermoso jardín de flores y exclamó: “Qué hermosas y perfumadas son estas flores”.

El ángel tomó las rosas más extrañas, hizo un ramo y añadió: “No veo nada que supere su belleza y aroma; me las llevaré”.

Pero miró un poco más lejos y vió a un bebé con ojos alegres y mejillas rosadas, sonriendo ante el rostro de la madre. Y dijo: “¡Ah!, esa sonrisa de bebé es más hermosa que este ramo; también me la llevaré”.

Entonces miró un poco más allá de la cuna y ahí estaba el amor de la madre manando incontrolablemente a borbollones hacia la cuna y el bebé. Y exclamó: “¡Ah!, ese amor de madre es lo más bello que he visto en la Tierra; también me lo llevaré”.

Y así, después de cumplir con la misión, aquel mensajero divino con los tres tesoros voló hacia las nacaradas puertas, se detuvo a descansar en el exterior y dijo: “Antes de entrar examinaré los encargos que me hicieron”.

Miró las flores y ya se habían marchitado. Miró la sonrisa del bebé y ya se había esfumado convirtiéndose en un llanto incesante. Miró al amor de la madre y ahí estaba todavía en medio del llanto de su hijo, con su prístina belleza.

Desechó las flores marchitas y la descolorida sonrisa del niño, y entró volando por las puertas; reunió a las huestes celestiales y se acercó ante el trono de Dios diciéndole: “Aquí está lo único que encontré en la Tierra que conservó su belleza durante el viaje hasta el cielo: el amor de una madre”.

Entonces, Dios le dijo a su mensajero: “Yo, ya lo sabía”. Y el soberano de la eternidad sonrió.

2.-     Junto con la narrativa anterior les quisiera comentar que un servidor fue durante muchos años un comprado radioescucha de la transmisión radial de la hora nacional que enlazaba en toda nuestra patria todas las estaciones tanto de la amplitud como de la frecuencia modulada. Este programa me obsequió muchos aprendizajes y una gran cantidad de información valiosamente catalogada que conservo con gran afecto.

Quisiera compartirte uno de ellos, se trata de un programa efectuado hace algunos años en el que el tema era el rock en español y el invitado fue ni más ni menos que Alex Lora el líder de la sobreviviente banda de rock: El Tri.

El programa se desarrolló en un buen formato, con claras referencias a su inseparable, única y bien amada esposa y compañera: “Chela”,  a sus temas y a su inspiración, la célebre “Triste Canción de amor”, al legendario concierto de Acámbaro y a todos aquellos músicos que han pasado a la historia, los que han llegado, los efímeros, las nuevas propuestas músicales, etc...

Al final del programa el locutor antes de despedir la transmisión le preguntó a Alex Lora si quería decir algo al aire en red nacional antes de cerrar la emisión, y Alex Lora le dijo que sí, y fue entonces cuando le cedieron la palabra, lo cual él aprovechó gritando con su inconfundible y característico tono de voz diciendo: “Mamá, ¡No me lo vas a creer!, tu hijo está en la hora nacional”. Y allí se terminó el programa.

Un servidor se sonrió al escuchar e imaginar aquella escena a través de la magia que la radio posee,... magia de la que Dios me ha concedido participar para servirlo a Él.

Guardo con afecto especial el recuerdo de aquel programa y de aquellas últimas palabras que a un artista, que puede ser muy criticado y no aceptado por muchos, se le ocurren para cerrar un programa único en su historia de oportunidades, y sigo coincidiendo en ese lugar que tiene para todos los hombres, independientemente de su estado civil, su condición, su cultura, su profesión, sus pensamientos, su modus vivendi, su corriente de ideología,... una mujer muy especial como lo es aquella por quién Dios nos dio la vida y mucho más que la vida.

3.-     Soy consciente de que mi énfasis en torno al poder que posee la maternidad puede incomodar a alguien sobre todo cuando este factor al ser mal empleado les ha hecho sufrir.

Yo no puedo ser ni el torpe cómplice ni el necio fortalecedor de aquello que lástima a una esposa cristiana o que puede destruir a una familia, pero quisiera decirles con afecto que este poder es el poder que tienen ellas, y que ojalá aprendieran a cultivarlo y a capitalizarlo para hacerle bien a esta sociedad y a las familias que Dios va formando dentro de sus propias familias. Yo tengo mi versión propia y personal de aquella afirmación que menciona que la mano que mece la cuna es la que gobierna a una nación.

Es por ello que les invitó a elevar a Dios una plegaria especial por:

Aquella persona que a través de su guía ha influido en lo que hemos hecho, hacemos y haremos en la vida.

Aquella persona que está presente en lo que hemos sido, lo que somos y lo que seremos.

Aquella persona que es parte de aquello que logramos y de lo que llegaremos a ser.

Aquella persona que con su educación está detrás de nuestra mano cuando ayudamos al vecino.

Aquella persona que con su ejemplo, me acompaña cuando mitigo el dolor de un amigo.

Aquella persona que con su paciencia, está a nuestro lado cuando enseñamos a un niño a portarse mejor.

Aquella persona que iluminó lo que hoy se convierte en un reflejo de aquella luz a través de los errores que corregimos, los corazones que alegramos, los regalos que obsequiamos y las cargas que aligeramos.

4.-     Recemos, hoy y todos los días, por aquella que aparte de darnos la vida nos ha ofrecido lecciones de cómo vivirla.

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