Domingo 13 de Mayo de 2007_______Pbro. Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx

 

INCONGRUENCIAS.

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre le amará y haremos en él nuestra morada. El que no me ama no cumplirá mis palabras. La palabra que está oyendo no es mía, sino del Padre, que me envió. Les he hablado de esto ahora que estoy con ustedes; pero el Consolador, el Espíritu Santo que mi Padre les enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo cuanto yo les he dicho.

“La paz les dejo, mi paz les doy. No se las doy como la da el mundo. No pierdan la paz ni se acobarden. Me han oído decir: “Me voy, pero volveré a su lado”. Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Se lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean”.

Momento 1

Momento 2

Momento 3

Momento 4

Muy queridos amigos:

La incongruencia es la disociación, la separación, el divorcio, la no correspondencia, la inconsistencia, la inadecuación existente entre aquello que se espera y aquello que se ofrece.

Todos sabemos, tú y yo somos conscientes, que nuestro mundo se está muriendo a causa de las incongruencias, que nuestra patria está agonizando por las incongruencias, que nuestra Iglesia se enferma por las incongruencias, que la familia se destruye por las incongruencias, y que el hombre se duele y ya no confía en nadie precisamente a causa de tantas y tantas incongruencias.

Pero, ¿qué es incongruencia? La incongruencia suele ser esa distancia que existe entre nuestro decir y el hacer, ¡Exacto!, aquí entra aquello que hemos llamado fariseísmo. Pero, ¿sabías que incongruencia es también la separación existente entre aquello que somos y lo que dejamos de hacer, y a esto también le llamamos incoherencia?

Tan incongruente es aquel que predica en el púlpito, o en los areópagos de la radio, de la televisión y de otros medios, y que no vive lo que predica; como incongruente es aquel que posee una identidad y que no vive de acuerdo a aquello que le identifica.

A todos nosotros, a los que, por gracia de Dios, nos toca hablar sobre el Evangelio, se nos puede tildar de incongruentes cada vez que no vivimos lo que enseñamos, cuando nos especializamos en imponer cargas sobre los hombros de los demás, que nosotros no somos capaces de cargar. Y de esta manera, en la medida de que el radio de alcance de la palabra se extiende, la propensión a ser juzgado también crece,... y nuestra lucha no debe ser contra el juicio que se tenga en torno nuestro, sino que nuestro combate debe ser precisamente contra nuestras propias incongruencias.

2.- Pero, las cosas no se quedan alli; nuestro análisis no puede quedarse allí,... también somos incongruentes muchos de nosotros, que nos llamamos cristianos y que no somos capaces de actuar en la vida diaria de acuerdo a nuestra identidad; y quiza aquí en la honestidad debamos empezar nuevamente por los clérigos, por los ministros de Dios, los sacerdotes en las parroquias y en los seminarios, pero sin quedarnos solamente en ellos.

Y es que incongruentes somos todos los cristianos cuando decimos amar a Cristo y no guardamos sus palabras; ¡sí!,... mucho afecto pero poco efecto en la vida. Cristo ha dado su vida por nosotros y nosotros no somos capaces ni de tenerle presente ni de hacerle presente en nuestra vida.

Tenía razón Hugo Fóscolo, el célebre escritor italiano de “Los Sepulcros” cuando escribía a principios del siglo XIX:

"En el tiempo de bárbaras naciones,
colgaban de las cruces los ladrones;
pero ahora, en el siglo de las luces,
del pecho del ladrón cuelgan las cruces."

O, cómo lo decía Friedrich Nietzsche: ¿Quieren que crea en su Redentor? ¡Muéstrense redimidos!

3.- Las críticas se dirigirán siempre hacia la incongruencia, y la verdad es que hoy en día la incongruencia no solamente se presenta con el rostro de la injusticia, sino que ha ido tomando los más variados disfraces: el del esposo, el del padre, el del hijo, el del hermano, el de los novios, el del sacerdote, el de la religiosa, el del laico comprometido, y muchos más...

Asomémonos un instante por nuestra ventana para que contemplemos el desfile de la incongruencia, y quizá nos encontraremos jugando nosotros mismos en el patio de nuestra misma inconsistencia.

Amamos a Cristo pero no cumplimos sus mandamientos,... que no son otros sino el mandamiento del amor y ¡tú bien lo sabes!, apenas lo reflexionamos el domingo pasado.

4.- Incongruentes son los esposos que dicen conocer y amar a Dios y que durante esos viajes de trabajo, de estudio o de placer viven en otras geografías como si fueran solteros, quitando de su mano la argolla conyugal, como si el círculo de la honestidad en nuestra vida se circunscribiera a un pedazo de metal,... Incongruentes son muchos matrimonios que dicen conocer y amar a Dios y que hasta a círculos de oración asisten, pero guardándose entre sí rencores ancestrales,... Incongruentes son los casados que dicen formar parte de los matrimonios cristianos y que apoyan abiertamente el aborto y la anticoncepción artificial,... Incongruentes son los padres de familia que se la pasan en grupos de apostolado y que en la primera oportunidad asisten a espectáculos que degradan a la persona y su sexualidad... Incongruentes son aquella que llamándose católicas por el derecho a decidir, y ahora Red Nacional de Jóvenes Católicos por el derecho a Decidir deciden por todo menos por el Evangelio, y que lejos de vivir el amor generoso pugnan por el amor de los instintos, y que lejos de querer dar la vida son aquellas que se desgastan luchando porque la misma vida de un ser inocente se detenga al arbitrio de aquellas que si bien tienen un vientre que concibe, su corazón tiene tanto tiempo que sufre de apoplejía, y es la esclerocardia la enfermedad que ellas padecen.

5.- Incongruente es el joven que dice conocer y amar a Cristo pero que su noviazgo no lo vive en los valores cristianos, todo se permite, existen todos los derechos y ninguna de las obligaciones,... y hoy la imaginación ha volado más alto que la misma dignidad hasta en las mismas “señoritas”. Incongruentes somos los hijos que nos hemos vuelto muy apostólicos, pero que se nos olvida que el apostolado empieza en nuestra casa con nuestra propia familia,... Incongruentes somos los cristianos que aparentamos mucha piedad pero que cada día faltamos a la caridad con la suegra o con la nuera, con el yerno o con el cuñado y la cuñada.

Incongruentes somos todos aquellos que como falsos místicos hablamos con Dios pero que no le hablamos al hermano,... Incongruentes somos todos aquellos místicos de extrañas órbitas y de vuelos rastreros que vemos a Dios en todas partes pero que no vemos el rostro de nuestro hermano de sangre o no le hablamos a la sobrina por rencores del pasado,... Incongruentes somos todos aquellos que simulando santidad escuchamos la voz de Dios y hasta el revolotear de las alas de los ángeles, y les hemos puesto un nombre a cada uno de ellos, pero que no escuchamos a nuestro padre que necesita un poco de nuestra presencia y de paciencia.

6.- Incongruente es una sociedad como la de un país en el norte del hemisferio, de ese país que le está enviando recursos a tantas sectas, buenas cantidades de dólares y hasta panfletos ofensivos; que ha llenado nuestras casas con impresos que atacan con un P.O. Box al final para que recibas mayores ofensas y que llenan nuestras calles con misioneros itinerantes y farsantes; una sociedad farisea que en el interior de su nación millones de mujeres se manifestaban en Washington a favor del aborto,... bastaría que abrieras algunas páginas de los diferentes grupos “cristianos” para constatar que muchos de ellos apoyan el aborto y las uniones entre homosexuales, ¿es este el Evangelio que predican? ¿Para qué vienen a evangelizar afuera y no empiezan por su casa, con una sociedad convertida en la principal consumidora de narcóticos, impulsores del mercado de la pornografía?,... Evangelicen a sus soldados que en Iraq se burlaban del hermano... Incongruentes, empiecen por su propia casa, ¿para qué vienen a predicar?, ¡Déjennos en paz!, quieren que dentro de cien años o menos, seamos iguales o peores que ustedes mismos. Y la verdad es que, con dolor tenemos que admitir que ya hemos empezado a serlo, y la prueba es la del mismo aborto.

Incongruentes somos muchos pseudocristianos que un día nos empecinamos en dividir a nuestras familias, o que le faltamos el respeto a nuestros padres, después de que ellos se preocuparon por engendrarnos para la vida y para la fe, y un día en que nos encontramos con una nodriza somos capaces de renunciar a nuestra propia madre, o de dejarla en el peor de los abandonos, ¡ah!, pero eso sí, cumpliendo setenta horas a la semana de apostolado tocando las puertas de extraños cuando tenemos años y años sin tocarle la puerta a nuestros propios padres, llamándole hermano a todo mundo pero sin dirigirles la palabra a nuestros hermanos biológicos. ¡Hipócritas! ¡Sepulcros blanqueados! ¡Raza de víboras!

7.- Incongruentes somos cuando decimos amar a Cristo y que no guardamos sus palabras, y se trata de todas las palabras, no nada más aquellas que nos convienen.

El que me ama cumplirá mi palabra. El Señor Jesús pide que le amemos, pero manifestándose que Él mismo nos amará tanto como para dar la vida por nosotros. Nuestras palabras deberán ir acompañadas de nuestras obras.

¡Qué extraño el proceder de muchos que nos llamamos cristianos! Te dices cristiano y sobas la panza del buda al entrar en tu negocio, te llamas cristiano y continúas con tus así llamadas "curiosidades" buscando que te lean el café o el tarot. Te llamas cristiano y crees que las cuadraturas de Júpiter decidirán quién gana un juego de futbol profesional. Es más fácil echarle la culpa a las estrellas que asumir nuestras responsabilidades.

Comprende: No puede ser que junto al Cristo estén los ajos, los moños rojos o la herradura.

Te quería comentar que siendo Vicario en san Juan Bosco, en una ocasión llegó una señora preguntando por mí y al encontrarme me pidió un favor: "Oiga, padre Rogelio me han dicho, gente de mucha confianza, que usted es muy bueno para leer las cartas, le pido que, por favor, me las lea".

Me causó extrañeza lo que me pidió, pensé que estaba jugando conmigo, pero al verla que conservaba la seriedad, también adquirí un semblante de seriedad y le dije: “Sí como no, soy buenísimo para leer las cartas, pero necesito más tiempo y estar en mi escritorio, usted comprenderá,... allí tengo mis cosas", "¿Que le parece si viene mañana?".

La señora asintió y al siguiente día estaba puntual a la entrevista. Una vez sentados en torno al escritorio saque lo necesario y le dije a la señora: "¿Qué te parece si empezamos por leerte las cartas de san Pablo a los Gálatas aquí en donde dice que sí un ángel les predicara un Evangelio distinto al de Cristo no le crean? O se me hace que le hace bien que yo le lea la Primera Carta de san Pablo a los Corintios aquí en donde dice: "No se engañen ni los impuros, ni los idólatras, ni los hechiceros... entrarán al reino de los Cielos",... O que le parece...

Amigos muy queridos: ¡Qué incongruentes somos los hombres! ¿No les parece?

AMAR A LOS QUE YA NO ESTÁN CON NOSOTROS.

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre le amará y haremos en él nuestra morada. El que no me ama no cumplirá mis palabras. La palabra que está oyendo no es mía, sino del Padre, que me envió. Les he hablado de esto ahora que estoy con ustedes; pero el Consolador, el Espíritu Santo que mi Padre les enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo cuanto yo les he dicho.

1.- Muy querido amigo:

La meditación que estamos realizando en este domingo, es muy difícil que la separemos de nuestra vivencia personal y familiar, ya vivida el pasado jueves: El día de la Madre.

En lo personal, te quiero comentar que, ¡como ya lo has de saber!, mi madre falleció en el mes de Enero del año 2001, es decir hace seis años, y así como en otras ocasiones del año también lo suelo hacer, el día 10 de mayo está incluido entre esos días en que sin falta procuro llevarle flores al panteón a mi madre, tal y como también le llevé otras para colocarlas en aquella que fue su habitación durante los últimos años de su vida.

En previsión del intenso movimiento que es propio del día 10 de Mayo y sobre todo en subordinación de una agenda que se rige por las necesidades de la comunidad que Dios me ha querido confiar, fui a llevar la ofrenda floral y de oración el miércoles 09 de Mayo, que a la par es tambiénmi día de descanso.

Te quería comentar que al estar parado frente a aquella lápida de la tumba en que descansa mi madre, me pude dar cuenta de que alguna de mis hermanas ya había ido con anterioridad: el zacate estaba bien cortado, el lugar se veía muy limpio, lo cual era una señal inequívoca de su presencia en alguno de los días anteriores.

2.- De inmediato me dispuse a colocar las flores que llevé en dos floreros, para que así después de ello poder rezar el Santo Rosario, para unirme como cristiano en la oración a aquella y a aquellos que gozan ya de la alegría de nuestro Señor. Mis hermanos suelen tener actitudes idénticas, lo cual me agrada, pero me quedaba pensando ahora que el Señor nos está cuestionando en el Evangelio acerca del amor que le manifestaremos cuando lleguen esos momentos en que después de su Ascensión a la Gloria del Padre, los cristianos nos quedemos aquí en la tierra a cumplir con nuestra Misión, y Él nos dice con claridad: “El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre le amará y haremos en él nuestra morada. El que no me ama no cumplirá mis palabras”.

Digamos que la forma de manifestar el amor que le tenemos a alguien que ya no está con nosotros es a través de aquello que vivivimos auténticamente.

Si lo aplicamos a la situación del día de las madres y a la manifestación que tú y yo le ofrecimos a nuestras madres ya difuntas el pasado jueves, podemos entender lo que el Señor nos está pidiendo.

Voy a seguir hablando en primera persona del singular, para no evitar la autorevisión que yo tengo que hacer y sobre todo para que continuemos con el mismo tono que hemos tenido hasta este momento.

¿Qué creerías tú que le agrade más a mi mamá ya difunta: los ramos de flores que le llevo al cementerio o que le dirija la palabra a mis hermanos en el caso de que yo estuviese distanciado de ellos?

¿Qué consideras tú que desearía más mi mamá en la celebración del día de las madres: que mis hermanas le arreglen perfectamente el pasto de su lápida y la mantengan impecablemente limpia o que si alguna de ellas ofende a la otra y entre ellas se genera distancia ellas fueran capaces de reconciliarse?

¿Cuál considerarías que tú fuera la elección de mi madre si le diéramos a escoger: el que mis hermanos le enciendan una veladora en memoria de su persona o que si entre ellos ni ven ni procuran a mi padre, lo hagan tal y como ella nos inculcó a hacerlo?

Una última cuestionante: ¿Qué estimas más valioso para el corazón de una madre: que le pongamos en su tumba o en el pequeño altar que le hemos formado una canastita con garampiñados, muéganos y palanquetas, dulces que eran de su agrado, o que nos preocupemos por estar unidos en el caso de que no lo estemos sí esta era precisamente su fascinación y su deseo?

3.- Parafraseando, con el mayor respeto el Evangelio del día de hoy, podemos decir que a alguien que se despide de nosotros le podemos manifestar el amor que le tenemos no con elementos externos, sino con el cumplimiento de aquello que se esmero por enseñarnos y que subrayó en variadas ocasiones como aquello que era de su agrado.

Podemos entender ahora mejor el Evangelio de este domingo. Nos dice el Señor: “El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre le amará y haremos en él nuestra morada. El que no me ama no cumplirá mis palabras”.

Y, cuánta razón existe en el hecho de que podamos percibir el valor que llega a poseer nuestra congruencia de vida para con el Señor de todo y de todos.

¿Qué creerías tú que pudiera ser más del agrado del Señor? ¿Qué alguien ande tocando las puertas de todas las casas en una colonia durante horas y horas o que esa persona que ha dejado de preocuparse auténticamente por sus padres regrese a sus obligaciones primordiales?

¿Qué busca el Señor en nosotros? ¿Qué llevemos un gran crucifijo en el pecho o que en el corazón le llevemos a Él y que esto se proyecte en nuestro trato con los hermanos?

¿Qué será mejor conforme a lo que el Evangelio del día de hoy nos está enseñando? ¿Qué alguien conozca a la perfección las citas de la Biblia o que se cumpla su Palabra en referencia al amor auténtico entre el hombre y la mujer y no entre homosexuales, así como el tener una postura auténticamente cristiana sobre el tema del aborto?

¿Qué es más cristiano conforme a la luz del Evangelio? ¿Qué hagamos maratones de oración o que procuremos vivir el mandamiento del amor en lo cotidiano?

¿Qué significará cumplir con nuestra vida cristiana? ¿Qué alguien le haya inventado libros nuevos a su Escritura porque un ángel se los dio a un profeta, que cabría decir que ya no existen después de que Dios habló a través de su Hijo, o que se guarde una sexualidad recta sin la necesidad de anticonceptivos como los permiten algunas iglesias y sectas en los Estados Unidos?

4.- Si tú consideras que lo que te comentó no tiene fundamento, tendrías que considerar los siguientes datos:

En Los Ángeles realizan una reunión anual del Compañerismo Universal de Iglesias de la Comunidad Metropolitana, la denominación homosexual más grande del mundo.

El Dr. Tom Horner, quien es Ministro de la Iglesia episcopal, ha dicho que la actitud de Jesús hacia las lesbianas y los hombres gay no fue negativa.

La catedral de la esperanza es el nombre de una Iglesia protestante a favor de la homosexualidad practicada. Entres sus pastores esta Michael Piazza quien afirma que en la Biblia nunca se condena la homosexualidad, que son malinterpretaciones de los oscurantistas.

En la Iglesia luterana Evangélica en América, que tiene más de 5 millones de miembros, Tuvieron que votar en la reunión de su cuerpo directivo para decidir si se aceptarían o no a los homosexuales y lesbianas activas para el ministerio pastoral. Muchos votaron que sí.

Algo similar está pasando en varias Iglesias metodistas, episcopalianas y anglicanas... Es muy cierto de que ante las personas tenemos que procurar la caridad pastoral, pero no es así con el pecado o con las prácticas en las que ofendemos a Dios, al alterar su proyecto sobre nuestra vida.

5.- En este renglón, y en otros, se ha criticado fuertemente la postura de la Iglesia católica que procura ser fiel al mensaje del Evangelio. Se ataca fuertemente las declaraciones del Papa, de los Obispos acerca del aborto y de la eutanasia, sobre el amor y la auténtica sexualidad, sobre la fidelidad matrimonial y sobre el divorcio, sobre las relaciones prematrimoniales y extramaritales.

Tenemos que ser imparciales y preguntarnos: ¿Qué desearía el Señor de parte de nosotros? ¿Qué le llenemos de flores nuestros templos y que le entonemos hermosos cantos con un órgano monumental o que vivamos congruentemente con su Palabra? ¿Qué le llevemos cirios a su altar y que encendamos infinidad de luces o que su palabra se convierta en nuestra misma vida?

Criticaba Juan Jacobo Rousseau la actitud de algunos cristianos con esta oración que debe tomarse con seriedad: ¡Señor Dios tu no nos has dado este corazón para odiarnos ni estas manos para degollarnos! Por eso te pedimos que aquellos que encienden sus cirios aplena luz del día para celebrarte tengan compasión para con aquellos que nos conformamos con la luz de tu sol.

Y la verdad es que el Evangelio de este día es contundente y demasiado claro: “El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre le amará y haremos en él nuestra morada. El que no me ama no cumplirá mis palabras”. ¿No será precisamente esto lo que intuía Teilhard de Chardin al afirmar que: “El amor de Cristo debe constituír un nuevo impulso hacia una metamorfosis de la humanidad por medio de la caridad”?

6.- Si tú eres padre de familia podrás entenderlo mejor todavía a partir de tus sentimientos y conforme a tus mejores pensamientos: ¿Si mañana tú ya no estás con los tuyos qué desearías que ellos te ofrecieran: regalos, flores, velas,... o el hecho de que se mantengan unidos aquellos a quienes te has esforzado por enseñar los criterios de la unidad?

¿Qué esperas de ellos? ¿Cosas materiales o que la raíz de los principios que has sembrado en su corazón se manifiesten en frutos de congruencia y caridad?

Pidámosle al Señor que nos conceda congruencia y que alcancemos a comprender que la mejor forma que podemos utilizar para decir cuanto amamos a los que ya no están con nosotros, es precisamente a través de la forma en que vivimos día con día.

Te comparto finalmente esta oración escrita por Richard Chichester en el siglo XIII:

“ Señor y Dios mío,
quiero pedirte que cada día
me concedas estas tres cosas:
VERTE más claramente,
AMARTE con más fuerza
Y SEGUIRTE más de cerca”.

 

PREPARADOS PARA EL VIAJE.

“La paz les dejo, mi paz les doy. No se las doy como la da el mundo. No pierdan la paz ni se acobarden. Me han oído decir: “Me voy, pero volveré a su lado”. Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Se lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean”.

1.- Muy queridos amigos:

¿Se han dado cuenta de aquello que el Señor nos está pidiendo en el Evangelio del día de hoy? ¿Alegrarnos de que el Señor Jesús emprenda el camino y nos deje aquí? Las cosas deberían ser así y nos están cuestionando acerca de esa nuestra capacidad práctica para lo más importante: que preparemos a aquellos que Dios nos ha dado para el momento de nuestra propia ausencia.

Lo hemos meditado sobre todo en torno a la celebración del Domingo de Ramos, pero resulta adecuado el que lo retomemos a partir del mensaje del día de hoy. ¿Tus hijos están preparados para afrontar la vida cuando tú no estés? ¿Has educado adecuadamente a tus seres queridos? ¿Tu familia posee esas herramientas que son necesarias para cultivar los frutos suficientes para subsistir en la vida?

Capitalicemos las indicaciones del Señor en su Evangelio y hablemos acerca de la educación de aquellos que se quedarán aquí cuando tú y yo hayamos emprendido el viaje.

2.- Pero, vayamos por partes. ¿Qué es educar? Algunos definen el arte de la educación, a causa de sus raíces etimológicas, como el conducir o llevar a alguien a un lugar prediseñado; otros, mucho más con un criterio poético lo refieren a la capacidad que se tiene de moldear, o el irles quitando lo que les sobra, a aquellas personas que se nos confían en un tiempo en que pueden ser influenciados y con ello beneficiados.

En este campo, no pocas veces ingrato, de la educación, cuando queremos realmente a una persona tenemos que aprender a no sobreponer nuestros endebles afectos sobre los rectos pensamientos. El buscar el bienestar de aquellos que queremos nos debe exigir el llamarles la atención cuando sea necesario, aún a pesar de la molestia que les podamos provocar. Lo importante será el bienestar de nuestros seres queridos. Es tan difícil lo anterior, que se dice que cualquier persona sabe criar a los hijos. Cualquiera, salvo los padres. O como lo dice sabiamente el refrán chino: “Más fácil es gobernar a una nación que a un hijo”. Ambos pensamientos poseen la razón, puesto que para gobernar a una nación hacen falta buenos pensamientos, pero para gobernar a un hijo, en no pocas ocasiones la fuerza de los sentimientos se sobreponen a los mejores pensamientos. Así sucede en el plano de las relaciones: cuando todas mis razones no te convenzan te manejaré los sentimientos, y será entonces cuando se haga uso del mecanismo del chantaje. Un padre o una madre saben que no deben darle un permiso al hijo, o que no es adecuado que se les compre algo que solicitan,... pero sus llantos nos desgarran el alma, manipulan los sentimientos, nos dejan desprovistos de defensas... y entonces se cede, y si se sigue obrando así, un día serán nuestros propios llantos los que desgarrarán permanentemente el plácido silencio de nuestras casas.

3.- En este ejercicio de la educación, que Dios ha querido delegarle a algunas personas, tenemos que saber entender que hay ciertas expresiones y un grupo de palabras que deberían convertirse en esa parte indispensable de nuestro glosario cotidiano en el ejercicio de la paternidad. He aquí tres expresiones con sólo dos palabras, que los padres de familia les tienen que enseñar a sus hijos a pronunciar: Primero están esas dos palabras que a una persona le abren por primera vez cualquier puerta: Por Favor. En segundo lugar aquellas dos palabras que a una persona le vuelven a abrir cualquier puerta que nosotros mismos hayamos cerrado a causa de nuestras torpezas e inadvertencias: Me perdonas. Y, finalmente, están esas dos palabras que abren cualquier clase de puerta a una persona cuando se dicen con sinceridad: Te Quiero.

Dentro de estos recursos que se enseñan y que se practican: 'No podemos darte eso' son cuatro palabras mágicas que deberían formar parte del vocabulario que se usa en la educación de cada hijo. Un niño que jamás las ha escuchado: 'No podemos darte eso', (o aquel al que habiéndolas oído jamás se le haya exigido respetar su significado) seguramente ha sido engañado por sus padres. Y es que así como el ejercicio corporal fortalece nuestro cuerpo, la escasez y las limitaciones vigorizan al espíritu. Sin esa disciplina ocasional, el carácter padece.

4.- ¿Sabías tú que el poeta norteamericano Langston Hughes posee una serie de poemas sobre este ejercicio de la educación de los hijos en su libro titulado: “La Madre Negra”? En lo personal hay uno que sobresale en mi agrado y que quiero compartirte y que se llama: “La Escalera de Cristal”:

"Bien, hijo mío, te diré:
Para mí la vida no ha sido una escalera de cristal.
Ha tenido sus clavos
y sus astillas,
tablas rotas
y sus espacios sin alfombra, desnudos.
Pero todo el tiempo
ha sido un subir
un llegar a los rellanos
un doblar las esquinas
y algunas veces, un caminar en la oscuridad
donde nunca ha habido luz.
Así que, muchacho, no des media vuelta,
no te sientes en los escalones
porque te parezca que así es menos duro.
No te caigas ahora,
pues yo sigo andando, mi amor,
sigo subiendo
y para mí la vida no ha sido
una escalera de cristal".

Oye, ¿Quién entre nosotros se sigue engañando pensando que le hace un bien a los hijos al maquillarles dolosamente la situación real de la vida? ¿Quién se puede creer bueno rigiéndose solamente con el populómetro de las simpatías obtenidas con un permitirles todo sin negarles aquello que les puede dañar ahora o el día de mañana? ¿Quién se cree ser un buen padre a causa de esa retroalimentación parcial y engañosa que se obtiene al hacer uno, en lugar de los hijos, todo aquello que ellos deberían de hacer en algún momento de la vida, eximiéndoles de sus responsabilidades y del aprendizaje necesario? Ojalá, que en aquello que hagamos no perdiéramos de vista nunca aquellas posibles facturas que acompañarán a nuestras acciones y omisiones, y que puntualmente un día se presentarán para ser saldadas en nuestra vida.

5.- ¿Te acuerdas de aquel cuento breve que escribió Marguerite Yourcenar acerca de nuestros engaños en la educación?

“En un reino de un país muy lejano, murió el Rey y el príncipe heredero al no tener la edad necesaria para regir a su pueblo fue puesto bajo el resguardo de los hombres más aventajados en cultura de aquella comarca y de las regiones circunvecinas, en tanto que el Parlamento, con un regente al frente, por oficio provisional dirigía el destino de aquella gran nación.

Durante todos esos años que tuvieron que transcurrir para que el príncipe heredero asumiera las riendas en la conducción de su pueblo, él fue resguardado dentro de los muros de palacio y no conocía la realidad del exterior a no ser por que uno de los sabios que le educaban era un excelente pintor y en aquellos lienzos que plasmaba le iba presentando cada rincón de su reino. Allí se podían ver magistralmente las montañas, los valles, los campos, los lagos, los ríos, los viñedos, los algodonales, los bosques, los caseríos y los rostros rozagantes de los niños... verdaderas obras de arte envueltas en un halo de poema, que le imprimía aquel artista a cada una de sus pinturas, como sólo él lo sabía hacer.

Un día aquel Príncipe cumplió la mayoría de edad, fue entronizado como Rey y asumió el gobierno de su pueblo.

Aquel Rey joven decidió entonces hacer un recorrido más allá de los muros de su castillo y conocer de cerca el rostro de sus súbditos. Y se topó con la terrible realidad del hambre, de la miseria, de los hombres que viven en medio de la basura, y de aquellos que en el bote de los desechos buscan un mendrugo de pan; se topó con la realidad de la enfermedad, de la muerte, del fétido olor de la descomposición y de la putrefacción en el desahuciado,... y regresó a Palacio consternado.

Y, al amanecer del siguiente día, el Rey mandó llamar al pintor y le ordenó entregarle los pinceles, los lienzos, los pomos de pintura y quemar todas sus obras, y acto seguido le mandó sacar los ojos y cortar las manos para que así no siguiera engañando a la gente con el romanticismo de su imaginación,... puesto que él había sido víctima del falseamiento de la realidad”...

6.- Sin lugar a dudas, que el cuento que te refiero pareciera exagerar en la reacción, y no obstante tengo que decirte que no exagera en cuanto a presentarnos aquella acción que provoca la reacción, puesto que, hoy por hoy, abundan los padres de familia que al igual que aquel pintor engañan a los hijos mintiéndoles acerca de la realidad, dibujándoles un mundo que no es el real, diciéndoles que ellos lo merecen todo y prometiéndoles que el mundo estará a sus pies, manifestándoles que ellos nunca sufrirán y que ellos estarán allí para sacarlos de cualquier problema,...

Y, cuando los hijos, un día salgan al mundo real querrán cortarle las manos al pintor y sacarle los ojos, para reclamarle el engaño perpetrado que les hizo soñar lo que no es real, y privarse de la preparación necesaria para una vida que no es precisamente la de los frutos que no son nuestros sino la de los instrumentos necesarios para afrontar nuestra existencia.

7.- Muy queridos amigos:

Nos dice el Evangelio: “Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre”. Las cosas así deberían ser en teoría, pero muchos de nosotros somos demasiado egoístas como para no alcanzar a captar que existe un momento en que nuestros seres más queridos ya han cumplido con su misión entre nosotros, y sucede que no pocos de nosotros con nuestras actitudes y nuestra incomprensión pareciéramos querer perpetuar el dolor de aquellos que ya han terminado el tiempo de su viaje entre nosotros.

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