Domingo 25 de Mayo de 2008_______Pbro. Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx

 

LAS RIQUEZAS CUANTITATIVA Y CUALITATIVA.

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos. Porque odiará a uno y amará al otro, o bien, obedecerá al primero y no le hará caso al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero.

Por eso les digo que no se preocupen por su vida, pensando qué comerán o con qué se vestirán. ¿Acaso no vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Miren las aves del cielo, que ni siembran, ni cosechan, ni guardan en graneros y, sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿Acaso no valen ustedes más que ellas? ¿Quién de ustedes, a fuerza de preocuparse, puede prolongar su vida siquiera un momento?

¿Y por qué se preocupan del vestido? Miren cómo crecen los lirios del campo, que no trabajan ni hilan. Pues bien, yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vestía como uno de ellos. Y si Dios viste así a la hierba del campo, que hoy florece y mañana es echada al horno, ¿no hará más por ustedes, hombres de poca fe?

No se inquieten, pues, pensando: ¿Qué comeremos o qué beberemos o con qué nos vestiremos? Los que no conocen a Dios se desviven por todas esas cosas; pero el Padre celestial ya sabe que ustedes tienen necesidad de ellas. Por consiguiente, busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se les darán por añadidura. No se preocupen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá ya sus propias preocupaciones. A cada día le bastan sus propios problemas.”

Momento 1

Momento 2

Momento 3

Momento 4

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1.- Muy queridos amigos:

Dice la sabiduría de nuestro pueblo que “el dinero ni se bendice ni se maldice, simplemente se agradece y se administra adecuadamente”.

¿Sabes? En estos temas de la economía, de los que el Evangelio nos hace referencia el día de hoy, las personas tenemos que proceder siempre con muchísima honestidad, y es que en estos ámbitos uno puede tener permiso para equivocarse pero jamás tendremos permiso para mentir. Y en esto de las mentiras tan grave es un dato falseado como lo son nuestras verdades a medias. Y es que la mentira en el tema del dinero, al fin y al cabo es un efecto de una falsa escala de valores, pero simultáneamente es una causa de no pocos dolores del alma de aquellos que más nos aman y que un día corremos el riesgo de ya no tener a nuestro lado.

Entre todas esas verdades a medias que hoy utilizamos con mucha frecuencia se encuentran todas aquellas afirmaciones vertidas sobre el progreso, el bienestar y la riqueza, tal y como lo señala Friesjorl Capra en su libro "El punto crucial" quien ha acusado con suma honestidad, para la molestia de no pocos, que hoy se "Nos habla acerca del brillo de las vajillas y de la ropa pero se olvidan de mencionar la pérdida de brillo de los ríos y de los lagos".             

Podríamos agregar a lo anterior que son muchos los que nos hablan de los excelentes puestos que gozan en la empresa, otros presumen de los lugares exóticos que visitan en vacaciones, no pocos hablan que poseen una membresía del selecto club en nuestra ciudad, muchas personas nos hablan acerca de sus triunfos laborales, algunos hablan presuntuosamente de sus cuentas bancarias;… pero todos ellos no nos hablan de... sus fracasos matrimoniales, de sus hijos emproblematizados, de sus familias destruídas, de sus adicciones, de las nuevas enfermedades y de la advertencia del médico, ni mucho menos de sus conciencias con problemas o de sus problemas de ya no tener conciencia.

2.-     ¡No se puede servir a Dios y al dinero! Nos dice el Evangelio, y es que el dinero, tal y como lo decía Francis Bacon, es un buen siervo pero un pésimo amo. Se trata del peor de los tiranos que existe. Un tirano que en un primer momento nos seduce, pero que después se convierte en nuestro cacique, posteriormente se convierte en nuestro acusador, luego se transforma en nuestro implacable juez y termina siendo nuestro propio verdugo, el más incesante que existe.

Te comparto tres pensamientos que nos pueden orientar a este respecto de los bienes, el dinero y las riquezas...

En primer lugar, la Iglesia nos ha recordado que «El trabajo es esencial, pero que es Dios –y no el trabajo – quien está en el origen de nuestra vida y en el objetivo final del hombre» (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, n. 257).

Segundo, no debemos olvidar que “El fin de la economía no se encuentra en la economía misma, sino en su destinación humana y social”. (n. 331).

Pero sobre todo debemos tener presente que al hablar de la economía debemos de hablar de la generación de riqueza cuantitativa y también cualitativa, y es que la riqueza cualitativa nos abre al auténtico progreso mientras que la riqueza cuantitativa nos deja sólo en el consumismo (n. 334)

3.-     Esto ya lo había acusado Wayne E. Oates al señalizar como: "El esclavo del trabajo suele desaparecer de la comunidad humana... come, bebe y duerme su profesión. Se despierta a una hora fija, en la oficina se muestra cruel consigo en sus propias exigencias para una realización perfecta... Al regresar al hogar, se va enseguida de cabeza en busca de su estudio o taller, con el fin de aprovechar al máximo las restantes horas del día”.

4.-     ¿A quién servimos? ¿a Dios o al dinero? ¿Favorecemos la riqueza cuantitativa o la riqueza cualitativa? ¿Sabes? El Psiquiatra norteamericano Gerald Jampolsky, es un prestigiado conferencista en los Estados Unidos que un día se sintió estar en el más severo de los vacíos. El Doctor Jampolsky  nos cuenta en su libro: "Sin Miedo al Amor",  como fue que recupero el sentido de la vida en la siguiente anécdota de su propia vida. ¿Te imaginas a quien conoció? Ni más ni menos que a la Madre Teresa de Calcuta. Le dejo al Doctor Jampolsky que sea él el que te lo cuente con sus propias palabras:

"Hace algunos años tuve la fortuna de pasar algún tiempo en Los Ángeles con la Madre Teresa de Calcuta, quien es ampliamente conocida por su labor con los pobres moribundos en Calcuta, India, y en todo el mundo. Sentía muchos deseos de conocerla porque yo sabía que ella era el ejemplo perfecto de una persona que ha logrado la paz interior, y yo quería aprender acerca de ella.

Charlamos acerca de nuestro trabajo con la gente que enfrenta situaciones de vida o de muerte. Experimenté una gran tranquilidad en su presencia. Es difícil describir la fuerza del Amor, de la nobleza y la paz que emanaban de ella. Esto era algo que quería experimentar en mí mismo.

Era el 4 de julio y me informaron que ella viajaría a la ciudad de México esa misma tarde. Le pregunté si la podía acompañar porque quería seguir estando en su presencia.

Ella sonrío gentilmente y me respondió: "Dr. Jampolsky, no tengo ninguna objeción a que usted me acompañe a México. Pero usted me comentó hace un momento que quería aprender sobre lo que es la paz interior. Creo sinceramente que usted aprendería mucho más sobre la paz interior si averigua cuánto le cuesta el viaje redondo a la ciudad de México y le da ese dinero a los pobres".

Me informé- cuenta el médico- cuál era el precio del viaje y doné esa cantidad a los Hermanos de la Caridad de los Ángeles, y efectivamente obtuve esa paz que ella me mencionó que obtendría.

La lección tan poderosa que aprendí de la Madre Teresa de Calcuta es que no es necesario que uno busque la guía fuera de uno mismo para saber qué hacer. Aprendí que el momento de dar uno siempre es el ahora - no el mañana- y que al dar uno sin expectativas ni límites, uno logra una paz interior inmediata. En ese momento fue que aprendí que al dar se recibe. El día de hoy, dice el Doctor Jampolsky, daré a los demás únicamente aquello que deseo para mí mismo.

5.-     Muy queridos hermanos: El Evangelio del día de hoy, nos está invitando a que superemos nuestras propias tentaciones en torno a los bienes materiales, nos invita a reaccionar como cristianos ante los momentos de escasez, nos invita a ser personas que confían auténticamente en la Providencia de un Dios que nos ama y que nos protege como un Padre de bondad. Y sobre todo, nos invita a que los criterios evangélicos nos ayuden a jerarquizar nuestra forma de ver la vida.

Hoy mismo somos testigos de los desastres que acontecen en algunas latitudes del mundo, y hoy mismo hemos sido exhortados para que cooperemos con aquellos que el día de hoy están viviendo en la penuria. Deseo con toda el alma que seamos generosos con aquellos que necesitan de nuestra caridad, y junto con ello te invito para que valores todo aquello que posees en la bendición de Dios que rebosa en nuestras vidas.

Aunado a la oración y el apoyo para aquellos que viven el infortunio momentáneo, te pido que nunca olvides que si bien un fenómeno natural puede destruir una casa, los hogares solamente los destruimos las personas.

6.-     Y es que, para desgracia de culpables e inocentes, solamente cuando el hombre haya acabado con la familia, cuando se sienta sólo, cuando todos se hayan marchado se podrá dar cuenta que no es el dinero lo que le hace verdaderamente feliz.

De la misma manera que nadie puede servir a Dios y al dinero, en el servir auténticamente a Dios, nadie puede tener más de tres prioridades.

¿Qué cuales son tus prioridades? Revisa aquello a lo que le dedicas más tiempo en lo ordinario, y en el día de tu descanso o que defiendes como “el poco espacio que te queda”…

Si tiene una familia por la que se lucha, esa es una prioridad. Si uno tiene un empleo que le interesa conservar a favor de la familia, esa es otra prioridad. Le queda solamente una más. Tal vez un apostolado en la parroquia, aunado a los momentos de encuentro frecuente para con Dios. Fíjate como las personas le pedimos a Dios en el Padre Nuestro que nos conceda el pan de cada día, y con esta petición le pedimos la bendición del trabajo para que el pan no le falte a nuestra familia, pero somos muy pocos los que cuidamos y le pedimos a Dios cuidar esa familia para tener con quien compartir el pan que obtenemos con nuestro trabajo. ¡Qué lamentable que los seres humanos nos olvidemos que el pan más amargo es aquel que se come en la soledad!

7.-     La mayoría de la gente sabe esto de manera intuitiva, aunque a veces parece que entorpece la razón. Y es que se siguen comprometiendo más allá de lo que pueden y terminan complicándose excesivamente en la vida. Mi consejo suele ser demasiado sencillo: identifique sus prioridades y diga “no” a todo lo demás.

¿Te has fijado? Hoy la gente nos habla de éxito y parece referirlo sólo a la producción de dinero, es decir a la riqueza cuantitativa. No obstante, una persona que ha producido grandes cantidades de dinero pero que ha perdido a su familia, es decir su riqueza cualitativa, poco pudiera considerársele una persona exitosa. Estoy convencido que a una persona que haya amasado una gran fortuna pecuniaria, la riqueza cuantitativa, pero que a cambio de ello ha sacrificado su salud, su riqueza cualitativa, no puede considerársele una persona de éxito.

¿Y tú? Sí, ¡Tú! ¿Cuál es la riqueza que favoreces? ¿La cuantitativa que se almacena en los bancos o la cualitativa que se disfruta en un auténtico hogar? ¿En dónde está tu tesoro? ¿En dónde está tu corazón?  

 


LOS BIENES SON PARA ALIVIAR LOS MALES.

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos. Porque odiará a uno y amará al otro, o bien, obedecerá al primero y no le hará caso al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero.

Por eso les digo que no se preocupen por su vida, pensando qué comerán o con qué se vestirán. ¿Acaso no vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

1.-     ¿Cómo está nuestra relación con los bienes materiales? ¿Aprovechas auténticamente de la vida que Dios te ha dado y de las personas con las que te ha obsequiado?

Existe un poema de Michael Quoist, en Háblame de amor, que menciona esa necesidad que se tiene de la persona amada:
"Como la sinfonía necesita de cada nota,
como el libro necesita de cada palabra,
como la casa necesita de cada piedra,
como el océano necesita de cada gota de agua,
como la cosecha necesita de cada grano de trigo,
la humanidad entera tiene necesidad de ti,
allí donde estés tú, única, y por tanto irremplazable".

Digamos que en la sinfonía, en el libro, en la construcción, en el océano y en la cosecha de nuestra familia, la misma necesidad que tiene el hombre de la mujer la tiene la mujer del hombre.

2.-     De la mujer, no obstante, quisiera hoy resaltar, ante todo, la igual dignidad y responsabilidad respecto al hombre; tal igualdad encuentra su singular realización en la donación de uno mismo al otro y de ambos a los hijos, donación propia del matrimonio y de la familia.

La verdadera promoción de la mujer exige que sea claramente reconocido el valor de su función materna y familiar respecto a las demás funciones públicas y a las otras profesiones.

La dignidad de la mujer encuentra, no obstante, como un obstáculo y oposición persistente esa mentalidad que considera al ser humano no como una persona, sino como cosa, como objeto de compraventa, al servicio del interés egoísta y del solo placer; la primera víctima de tal mentalidad no es otra, sino la mujer.

Es por ello necesario descubrir el significado original e insustituible del trabajo de la casa y la educación de los hijos. Nuestra sociedad debiera estructurarse de manera tal que las esposas y madres no fueran de hecho obligadas a trabajar fuera de casa.

Y no obstante, la mujer tiene que trabajar, el doble tenemos que decirlo... Es por ello que quisiera que asumiéramos alguna consideración a este respecto.

3.-     ¿No sé si lo habrás percibido? Pero,… las películas y la publicidad en los medios de comunicación nos muestran a la "mujer realizada o plena" en los siguientes rasgos: Trabaja en forma eficiente fuera de casa, conduce un súper-automóvil y su cabellera se mece con el viento, en el hogar atiende a su marido y cuida a sus hijos. En "sus ratos libres" practica algún deporte para mantenerse hiper-delgada, asiste a reuniones de ayuda asistencial y se da tiempo para ir a la estética, pues en la noche tiene una cena de gala en la que recibirá un premio por sus altos logros profesionales… ¿A qué horas,… papá?

Generalmente la realidad no es tan así. Se levanta casi en la madrugada, tiene que darles de almorzar al esposo, a los hijos e irse comiendo una barrita de cereal mientras deja a los hijos en el colegio, en el coche termina su arreglo personal ¡peligro al volante!, en el trabajo debe luchar en forma desigual en un mundo masculinizado y machista. Al salir del trabajo, enfrenta fuertes congestionamientos de tráfico, hace las compras del súper, en donde no debe olvidar el chocolate que falta para el desayuno, el regalito para el cumpleaños del amiguito del “nene”, la crema de afeitar para el marido... Al llegar a la casa, hay que terminar con los quehaceres.

Y, ¡Oh sorpresa! -Los exámenes de los chicos que ya llegan otra vez!, además el día de mañana tendrá una cita en el colegio, y como su cuchi-cuchi le ha dicho que tiene que atender un poco más esa parte de sus responsabilidades, ahora hay que revisar las tareas de los hijos y tomarles la lección. ¡Ah!, y en la noche hay que ir a los ejercicios cuaresmales de la Parroquia del Rosario.

También debe preparar los uniformes para mañana, con ese lodo que no se quita, ponerlos en la secadora, pues con la lluvia que está cayendo en Monterrey no se secan. "¿Qué hay para cenar?", le preguntan las criaturitas mientras miran la televisión y juegan con el X-Box. Claro que al final, tiene la obligación de ofrecerle una sonrisa a su marido, y llega la hora de acostarse y descansar... si es que no viene el niño con: "Mamá, para mañana tengo que llevar un cuaderno de 200 hojas... forrado de colores sicodélicos y con márgenes a izquierda y derecha".

4.-     Después de todo esto surgen los dolores en el cuello y en la espalda, algunos “tics” nerviosos, somnolencia por la mañana o dificultades para conciliar el sueño por la noche, empieza a descuidar el arreglo personal… Claro que siempre está la voz sabia del esposo o de las amistades que le aconsejan: "Lo que pasa es que te preocupas demasiado por las cosas, trata de relajarte".

Sin temor a equivocarnos, y sin perder la comprensibilidad cristiana, podemos decir que el "precio" de salir a trabajar es muy elevado en el ama de casa. Y es que ella sigue con la responsabilidad de atender casa y familia. Y se llega a un momento en que nos acomodamos a “dos ingresos”...

5.-     A nadie se le ocurre hoy replantearse el hecho de si es conveniente o no que la mujer trabaje. Algunas de ellas lo hacen por necesidad económica, otras lo hacen por desarrollar sus intereses personales o profesionales, lo cual es también una necesidad lícita.

Pero mientras que ellas adquieren nuevos roles, éstos se suman a los anteriores, y con frecuencia se multiplican.

Todo lo anteriormente referido es demasiado objetivo, como objetiva es nuestra conciencia de que para ser una madre es primordial entregar amor al niño en una actitud tranquila y satisfecha. Si al quedarse en casa una mujer lo hace con resentimientos y frustración, que atribuye concretamente a los "sacrificios" que debe hacer por el hijo, la compañía que entrega, está hecha sin alegría y no es fuente de seguridad afectiva en sus hijos.

6.-     En realidad esta situación es mucho más compleja de lo que podemos imaginar, y es demasiado fácil ofrecer soluciones como si fueran recetas de cocina,… por lo que desde la vida cristiana tendríamos que evaluar cada situación para ofrecer una solución.

Entre las ventajas que tiene el trabajo de la mujer está la ampliación del mundo cultural y de sus horizontes a causa de los mayores contactos que se tienen, así como el aumento de la seguridad e independencia económica.

Entre las desventajas destaca la ausencia prolongada de la casa y la sobrecarga del trabajo doméstico. Un factor cultural importante es el complejo de culpa que se adquiere ante la propia ausencia, complejo ocasionalmente mal solucionado con el permisivismo para con los hijos. El riesgo mayor es que el cansancio y las tensiones la pongan de mal humor, se irrite fácilmente, y esté poco dispuesta a compartir su tiempo libre con hijos y esposo.

Si esto sucede es conveniente replantearse, quizá no el trabajo ya que en ocasiones no se tiene otra alternativa, pero si la forma de asumirlo, y estudiar la posibilidad de que el trabajo de casa sea compartido tanto por los hijos como por el esposo.

7.-     ¡Oye padre!, es muy fácil señalizar esta situación y poner el dedo en la llaga de los demás, pero,... ¿qué soluciones propones?

En primer lugar, es adecuado el recordarlo, los niños necesitan una madre atenta y preocupada de sus intereses para sentirse felices y valorados. El corto tiempo que se dispone para los hijos debe ser compensado por la "calidad" de él. Pero es bueno no hacerse trampas: un mínimo de tiempo con ellos siempre será esencial.

Quizás es bueno realizar en forma entretenida algunas cosas juntos, como las compras, recoger la ropa, pegar botones. En este compartir, los niños pueden aprender a hacer las cosas en forma autónoma.

Si el perfeccionismo es más un defecto que una virtud, en la madre que trabaja fuera de casa es aconsejable "erradicar" la obsesión por un orden o limpieza perfectos. Y, sobre todo, que el esposo sea más comprensivo y que la suegra y las cuñadas sean menos criticonas. Si la mujer no comprende esto o no se siente comprendida, tal vez toda su energía se agota en el orden y pierde la capacidad de recibir, sentir y expresar ternura.

8.-     El amor es cuestión de voluntad y de actitudes, y esto lo debemos entender todos, de tal manera que es muy posible que las mujeres, así como  los hombres, que culpan al trabajo por ser incapaces de expresar amor y por no poder dedicarse a los niños, tienen que aceptar que aunque estuvieran en casa, de nada les serviría.

Una mamá y un papá que quieren a sus hijos, sabrán encontrar tiempo y forma para entregarles ternura y afecto.

9.-     He aquí algunas sugerencias concretas para mantener una relación familiar de "alta calidad":

  • Piense en su familia, inclusive si ellos no están cerca en ese momento, hágaselos saber al final del día. Saber que alguien piensa en nosotros nos hace sentir queridos e importantes.
  • Tómese el tiempo para acercarse a esa persona en la que usted estaba pensando.
  • Hable con su familia por teléfono durante el día. El celular hoy en día puede ser bien utilizado de esta manera. Llámeles a la hora de su descanso o del almuerzo y hágales saber que usted piensa en ellos. En este sentido tendrá que cuidar el no convertirse en un Papá por Messenger, ya que esta es también una tentación en la actualidad, y no existe nada más humano que el escuchar la voz de alguien, el mirarle el rostro a las personas, el sentir la calidez de un abrazo o el afecto del beso de alguien que nos ama.
  • Converse con su familia a la hora de la cena y mantenga contacto con la vista mientras habla con ellos. Evite terminar de leer o ver por televisión las noticias en este momento.
  • Mantenga contacto físico con su familia. Un beso en la frente, un golpecito en la espalda o un abrazo les hace saber que son importantes para usted.
  • Piense bien sobre las expectativas y actitudes, y en cuanto a las tareas que se necesitan llevar a cabo. No mida cuánto vale usted como persona en términos de cuántas tareas puede efectuar. Haga de esas horas, minutos o segundos compartidos con su familia un momento extra especial.

10.-   Te deseo, que Dios te bendiga y que te ilumine en tus decisiones.

 

 

¿HUMANIZAR LO MATERIAL O MATERIALIZAR LO HUMANO?

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ¿Quién de ustedes, a fuerza de preocuparse, puede prolongar su vida siquiera un momento?

¿Y por qué se preocupan del vestido? Miren cómo crecen los lirios del campo, que no trabajan ni hilan. Pues bien, yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vestía como uno de ellos. Y si Dios viste así a la hierba del campo, que hoy florece y mañana es echada al horno, ¿no hará más por ustedes, hombres de poca fe?

1.-     Menciona una antigua narración cristiana:
“Los seis días de la semana eran como parejas.
Cada día tenía su compañero. El lunes tenía el martes,  
el miércoles tenía el jueves, el viernes tenía el sábado.
El domingo estaba sólo.
Y fue a lamentarse ante Dios: -¿Por qué yo estoy solo?
Dios le respondió: -“No estás solo”, vete: “el hombre será tu compañero”.

Muy queridos amigos: Iniciando este segmento de la reflexión de este domingo con esa narración, y al escuchar su invitación a confiar en la Providencia Divina, debemos aceptar la invitación del Evangelio de este día, y darnos tiempo para meditar en torno a siete elementos que resultan necesarios en relación a un trabajo que nos debe vincular con Dios y con los hermanos y que debe ser calificado auténticamente como cristiano.

Y es que, así como para el hombre debe ser más importante el cuerpo que el vestido y la vida que el alimento, así también para Aquel que es Padre lo importante son los hijos y para un Pastor preocupado por su rebaño mucho más importante que los pastos serán siempre las ovejas, mucho más valioso que el redil será su rebaño, más prioritario que  la calidad de la madera con la que está hecho su cayado será siempre la majada de ovejas que tiene que asegurar mediante este instrumento.

Muchos de los problemas surgen cuando teniendo una casa se pierden los hijos y teniendo un bello redil, habiendo obtenido buenos pastos como alimento y poseyendo otros muchos enseres que nos pueden ayudar con nuestra misión, resulta que nuestra familia y nuestras comunidades han pasado a un segundo término.

Bien podríamos identificar este análisis septenario sobre el trabajo cristiano con una visión semanal de nuestras labores o con un septeto bellamente compuesto por Dios para el disfrute del hombre.

2.-     La primera cualidad del trabajo es: la cocreación. El trabajo nos hace cooperadores del Creador. Recuerda cada uno de los días de la creación ejecutados por un Dios intensamente laborioso. El trabajo es expansión de la creación de Dios conforme a su voluntad.

El hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, ha sido asociado a su designio; de tal manera que, posterior al momento en que Dios hubo puesto en orden el universo, se lo quiso entregar en sus manos al hombre dándole el poder de ocupar la tierra y someterla.

Jesucristo, aquel que como Dios es la Palabra por la que todo ha sido creado y que como hombre es el nuevo y definitivo Adán, por su obra nos permite a los hombres cumplir con la misión de dominar al mundo: El trabajo no podrá ser contemplado como una maldición sino como una bendición y una oportunidad de colaborar con un Dios que no duerme y que sigue cantando con el ruido de un martillo que no se detiene.

3.-     La segunda dimensión es la intrapersonal: La Palabra de Dios juzga severamente la ociosidad del hombre y la califica de degradación. Objetivamente, el trabajo bien hecho nos beneficia a nosotros mismos, ya que nos ayuda a desarrollar nuestras habilidades o a adquirir nuevos talentos; permite también cultivar la virtud de la constancia en nuestro empeño, cuando somos capaces de persistir a pesar de cualquier dificultad. San Pablo aconseja  a la primitiva comunidad el distanciarse de todo hermano que engañado y engañando viva en la ociosidad bajo pretextos religiosos, sobreviviendo en la pereza pero metiéndose en todo.

El trabajo para el cristiano debe traer consigo su propia carga de satisfacciones. No se trata de negar ilusamente la rutina o el cansancio. Se trata de afirmar que cada hombre debería plenificarse con el trabajo que realiza en la vida diaria. El ingeniero y el arquitecto que aman la belleza y al crear nuevas realidades se van realizando en su trabajo. El abogado que ama la justicia y le encuentra sentido al trajín diario. Los pedagogos que al amar la verdad se esfuerzan por inculcarla en sus contenidos a lo largo de sus jornadas. El médico que ama la vida y que lucha por respetarla y conservarla. El psicólogo que tiene interés por el hombre en su integridad y que soportan cualquier cansancio. El comunicólogo que debiera enamorarse de accesar a través de tantos medios en la intimidad de la vida personal para proponer realidades que plenifiquen. El sacerdote que ama la santidad de Dios y que lucha por la salvación eterna de los hombres, independientemente de las jornadas invertidas.

Lo anteriormente mencionado nunca podrá ser retribuido, ni con uno ni con mil denarios. El trabajo tiene una dimensión espiritual y posee sus propios satisfactores que no se compara con nada de lo que tú pudieras imaginar.

4.-     El tercer factor es el económico. El trabajo engendra relaciones monetarias. Debemos evitar cristianamente las actitudes equívocas de aquellos que satanizan el dinero y que tendrían que negar la presencia Providente de Aquel que en su generosidad nos bendice con sus bienes.

El Señor Jesús nos habla con claridad de la correspondencia que existe entre la acción decorosa del obrero y la retribución que en justicia se merece: “Dénle otros diez talentos”. “Bien, siervo bueno y fiel, ¡siéntate a la mesa de tu Señor!...” “El trabajador es digno de su salario”. “No le pongas bozal al buey que trilla”. Tendríamos que subrayar dos elementos para no caer en las confusiones que nos desvían: por un lado, sabemos que el Señor está utilizando las imágenes cotidianas para hacernos cercano el mensaje del Reino, por el otro lado, los cristianos no nos debemos confundir con los asalariados y su relación con un patrono, sino con los hijos que se relacionan con su Padre. Sin embargo, junto con los valores del Reino el Señor subraya algunos valores que se viven en medio del tiempo: el trabajo digno y la justa retribución que se merece en la vida.

La Sagrada Escritura denuncia recurrentemente el que los obreros sean privados de su salario y el que los esclavos sean condenados sólo al trabajo y a los golpes. Debemos recordar que será el trabajo digno aquel que nos libre de la pereza y de la mendicidad.

5.-     El cuarto elemento es el social.   El trabajo tiene un lugar firme en la vida social de los hombres. Desgraciadamente, hoy en día, cuantificamos, en términos de dinero, el trabajo, el esfuerzo y nuestros servicios.

En la actualidad, no somos capaces de comprender: El que el médico llegue al final del día a cerrar su consultorio con la satisfacción de haber llevado salud, vida, consuelo, alivio y curación a sus enfermos. Que el comerciante cierre su negocio al final de la jornada con la satisfacción de haber construido relaciones humanas con sus semejantes a través de la justicia y la servicialidad. Que el maestro y el alumno terminen su día con la satisfacción y la alegría de haber compartido juntos algo acerca de la verdad, que es la que nos hace libres y fuertes ante la realidad.

Cristo le ha regresado al trabajo la dimensión de la caridad y funda las relaciones engendradas por el trabajo, en el principio de la fraternidad

6.-     El quinto componente es el de la Providencia: El Evangelio al hablar del esfuerzo temporal y del trabajo humano nos impulsa a no perder nuestra relación con Dios y a confiar en su Providencia.

En este ámbito, ha querido colocar ante nuestros ojos la imagen de los lirios del campo y de las aves del cielo, para que alcancemos a comprender  la efectividad y generosidad de su asistencia. La confianza será la actitud necesaria de aquellos que llamándonos hijos de Dios, nos afanamos en los trabajos diarios, pidiéndole a Dios el pan de cada día, pidiéndole la bendición del trabajo para que el pan no le falte a nuestros seres queridos y cuidando a nuestros seres queridos para que tengamos con quien compartir nuestro pan. ¡No hay peor pan que el que se come en soledad! Pedimos a Dios el pan de hoy, mañana pediremos el de mañana.

7.-     El sexto factor es el de la Trascendencia: debemos ser capaces de rebasar los límites temporales y aspirar a los bienes imperecederos. El Reino de Dios es nuestra aspiración y no podemos quedarnos como si fuéramos esos constructores presuntuosos que levantan sus saturados graneros en el olvido y el alejamiento de Dios y de sus hermanos.

Sin embargo, debemos también ser cuidadosos para que no confundamos la postura evangélica con actitudes maniqueas. Nuestro deber es evitar las actitudes sólo terrenales y aquellas que son solamente angelicales.

Solamente, con la capacidad de no confundir nuestros valores con Aquél que es nuestro “Único Valor Absoluto”, podremos aspirar a las cosas de “mucho valor”, habiendo sido fieles a las cosas de “poca valoración”.

8.-     Y,... el séptimo elemento es el descanso: ¡No me lo van a creer! Pero este es el elemento del trabajo humano más desconocido en la actualidad. Si una gran parte de los hombres adolecemos por la pereza, otro gran grupo de personas nos estamos acabando la vida por no saber detenernos en nuestro incesante trajín diario. Hoy, el hombre no sabe descansar.

Ignoramos que en la Revelación el sábado tenía como fin introducir una tregua en la agobiadora sucesión de los trabajos, para asegurar al hombre y a todo lo que trabaja sobre la tierra un tiempo de reposo.

La vida tiene momentos de tensión y de distensión, de preocupación y de ocupación, de atención y de relajación. Sin embargo, el hombre no puede vivir manteniendo la tensión de una continua exigencia, so pena de cansarse, quebrarse y experimentar el abandono.

Hasta la tierra espera su año sabático y el cuerpo se las ingenia para tener sus propias formas de descanso, la enfermedad es una de ellas ¡aunque tú no lo creas!. Sin embargo, los hombres hemos olvidado que nuestra vocación es ser “señores” y no “esclavos” de las cosas. ¡Que lástima que algunos, lejos de humanizar la materia, hemos materializado lo humano!

9.-     Concluyo refiriéndote algo importante: Jérome Dupuis y Jean Marie Pontaut escribieron en un artículo del New York Times el 29 de abril de 1999 sobre la llamada bóveda más grande, elegante y prestigiosa de Europa que fue construida por el mismo Alejandro-Gustavo Eiffel en 1863 en aquel Crédit Lyonnais en el Boulevard de los Italianos, en París, hasta que se incendio del 5 de mayo de 1996.

Dentro de las situaciones que narran se encuentra el caso de aquel comerciante judío que de joven huyó de Polonia y cuyos ahorros de toda la vida estaban en una caja fuerte. Había logrado reunir varios lingotes para heredarlos a sus hijos, pero, al recuperarlos, dijo entre sollozos:

De nada sirvió haber acumulado esta riqueza... No tuve hijos.

 

EL VALOR ABSOLUTO.

 “En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No se inquieten, pues, pensando: ¿Qué comeremos o qué beberemos o con qué nos vestiremos? Los que no conocen a Dios se desviven por todas esas cosas; pero el Padre celestial ya sabe que ustedes tienen necesidad de ellas. Por consiguiente, busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se les darán por añadidura. No se preocupen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá ya sus propias preocupaciones. A cada día le bastan sus propios problemas.”

1.-     Muy querido amigo: ¿No te parece que estamos viviendo en un mundo contradictorio?

Hoy, hay tantas personas que ponen el grito en el cielo cuando se corta un árbol y que, al mismo tiempo, son partidarios del aborto con y sin condiciones. ¿Qué extraño? Les preocupa mucho que se corte la vida de la flora, si se maltrata a un perrito de la calle y no les preocupa, lo más mínimo, que se corte la vida humana.

2.-     Lo anterior, no es más que uno de los síntomas de una enfermedad que debiéramos diagnosticar en orden a buscarle curación. La inconsistencia en nuestros juicios y actitudes no es más que el efecto de una causa, a la cual no debemos tenerle miedo de llamarle por su nombre.

Vivimos en un mundo que se ha olvidado de Dios, y por ello nuestra visión sobre las realidades se ha atrofiado. Este nuestro mundo adolece por la confusión en su escala de valores. Nuestra capacidad de jerarquizar las prioridades la hemos disminuido. No somos capaces de distinguir entre lo que es esencial y lo que es accesorio. Y todo tiene su raíz en el desplazamiento que hemos hecho de Dios en nuestra vida. 

3.-     El Evangelio nos muestra claramente, el día de hoy, esa vocación trascendente del hombre, la cual radica en esa urgencia y necesidad de discernir las realidades que vive y de ser capaz de encontrar a través, o a pesar de ellas, a Dios.

La incansable búsqueda del hombre, tan lleno de ideales y sediento de verdades, tendrá siempre y solamente una realización parcial en los valores temporales, dejándole la convicción de que su plena realización se obtiene solamente al acceder a Aquel que es en sí mismo el Valor absoluto.

4.-     Hablemos sobre los valores y, dejemos un espacio en la reflexión para que la Evangelio nos permita dirigir una mirada hacia Aquel que es el Valor Absoluto: Dios.

5.-     ¿Qué es un valor? Un valor, en su sentido más simple, es aquello que interna o externamente nos hace valer más. Al mismo tiempo, debemos ser conscientes de que un valor es también en su sentido auténtico y estricto, aquello que nos debiera plenificar como personas. Si algo me degrada como persona o degrada a los demás como personas, eso no puede ser considerado como un valor.

Los valores pueden ser actitudes de la voluntad del hombre que son iluminadas por la inteligencia. Un valor también puede entenderse como una cualidad del ánimo, fundamentada en estas mismas actitudes, y que nos puede conducir a realizar grandes empresas o a enfrentar los más diversos peligros.

Los valores constituyen una relación en cuanto que nos enriquecen y, al mismo tiempo, integran una percepción de algo magnífico y que nos conduce a querer vivirlo y enfrentar con dignidad cualquier tipo de situaciones por difíciles que parezcan.

Los valores, también son las aptitudes propias de las cosas y de cada uno de nosotros, que nos ayudan a satisfacer las necesidades que imperan en nuestra vida y que nos proporcionan bienestar.

6.-     Existe una amplia gama de enlistados de valores en las distintas escalas de jerarquización. Existen los valores considerados como Clásicos: la Verdad, el Bien y la Belleza. Los valores catalogados como Espirituales: el amor, la alegría, la paz, la mansedumbre, la benignidad.

Tenemos que ponderar los valores reconocidos como Morales y Jurídicos: la Valentía, la Veracidad, la Justicia, la Templanza, el Patriotismo. También existen los valores llamados Estéticos: la armonía, la belleza, la elegancia, la prestancia, la higiene, el orden.

Existen valores llamados Psicológicos: la Seguridad, la estima, la Ecuanimidad, el sentido de la pertenencia, la Fraternidad, la Convivencia, el justiprecio. Existen los valores Sociales: el heroísmo, la servicialidad, el altruismo, la filantropía, la responsabilidad, la honradez, la Amistad, la libertad y el Compromiso.

Existen los valores vitales: la misma vida, la salud, la integridad física, el vestido, el alimento, la vivienda. Podríamos hablar de los valores Religiosos: la Santidad, la Gracia, la Piedad, el Temor de Dios, la Caridad. Finalmente, podríamos decir que el hombre del siglo XXI ha creado o enfatizado sus propios valores con un tinte claramente utilitarista: la laboriosidad, el ahorro, la austeridad, la ciencia, la calidad, la eficiencia, la excelencia...

7.-     Todo lo anteriormente referido, y todos los valores que nos faltaron por citar, no pueden dejarnos en el desconocimiento o en la negación de Dios, puesto que Él es el que le puede dar sentido a los mismos valores.

Nuestro problema radica en ese nuestro comportamiento, a través del cual erguimos todos estos valores como si fueran absolutos y que provocan el desplazamiento o la anulación de Dios.

En la vida hay muchos valores, pero ninguno de ellos es absoluto. Solamente Dios es el valor absoluto.

Entendámoslo con cosas prácticas: la vida es un valor para nosotros pero no es un valor absoluto, en el preciso momento en que levantemos la vida como si fuera un valor absoluto y no relativo, ésta se convertirá en un ídolo y desplazará a Dios del lugar que a Él le corresponde. El dinero es un valor, sin lugar a dudas, pero es un valor relativo y no absoluto, ya que en el momento en que el dinero se convierta en mi valor absoluto éste se convertirá en ese ídolo que suplantará a Dios del lugar que sólo a Él le es propio. Así podemos habla sobre la ciencia, sobre la belleza, la salud y tantas cosas más, son valores indudables pero no absolutos, ya que en el momento en que adquieran la etiqueta de absolutos se convertirán en nuestros ídolos, como lo son para tantas gentes.

Entendemos por relativo aquello que es parcial y que no es total, aquello que es proporcional y que no es universal, lo que es limitado o fragmentario y que nos puede alejar del Todo.

8.-     Esto es precisamente lo alarmante. En el momento actual, nos resulta lamentable el poder constatar, que el hombre se ha quedado en sus valores transitorios y que se ha olvidado del Valor Absoluto. Hoy en día, son tantos los apegos del hombre, que le han llevado tantas veces a negarse al seguimiento del Señor.

El hombre prefiere sus perlas de valor parcial y relativo, y rechaza esa perla fina y muy valiosa. El hombre no ha querido despojarse de los bienes efímeros para comprar ese campo en el que ha encontrado el tesoro de un Reino para la eternidad. 

9.-     Hace poco tiempo leía un artículo de Benjamín Stein en “El Espectador Americano” que tocaba el tema de la riqueza,

 “¿Cuánto dinero debe uno tener para ser considerado rico en nuestra sociedad? Las cifras, que andan por los millones, varían.

Pero yo pienso en toda la gente inmensamente rica que conozco, que no parece feliz. También en todos aquellos que sudan para pagar sus cuentas, y pese a ello son ricos.

Si puede usted compartir cualquier problema con su cónyuge, es rico. Si puede darse tiempo para dialogar con sus hijos, es rico. Si puede mirar de frente a sus padres, convencido de haberles retribuido aunque sea en mínima parte lo que ellos le dieron, es usted rico. Si puede tomarse una tarde libre para salirse al cine con su familia, es usted rico. Si puede decir con toda honradez que no tiene nada que esconder, es usted verdaderamente rico”.

10.-     El dinero y los valores transitorios se han convertido en nuevos ídolos que desplazan a Dios y que, tarde o temprano, le volverán la espalda al hombre.

La vocación trascendente del hombre consiste en encontrar a Aquel que por ser el Valor Absoluto le da un sentido a los valores transitorios. Se trata de Aquel que “vale más que la vida”, y en cuya ausencia sobreviene el vacío de sentido que ha llevado al hombre, en un sinfín de ocasiones, a descubrir que todo sentido terreno es provisorio e insuficiente.

La ausencia de Dios en nuestra visión de la vida ha provocado que cada uno coloque en el propio horizonte sus propias prioridades y          que, por lo tanto, nuestra visión de la vida se vuelva subjetiva.

Tendríamos que ser objetivos y clarificar nuestros criterios de discernimiento. ¿A qué le llamamos valor?

El hombre ha renunciado a Dios, y según dice: ha puesto al hombre en el centro de su historia. Hoy, nos hemos dado cuenta de que cuando queremos un humanismo sin Dios construimos un humanismo inhumano.

11.-   ¿Vivimos hoy el tiempo del progreso o vivimos nuestras regresiones?, ¿hemos evolucionado o sufrimos una involución?, ¿vivimos realmente a la vanguardia o hemos sido enviados a la retaguardia de la historia?

El subjetivo criterio de cada hombre se ha erguido como si fuera el genuino elemento de valoración. Pero el hombre es caprichoso y en sus caprichos actúa arbitrariamente.

Esta es precisamente la tentación de todo hombre y de todo tiempo: “el querer ser como dioses”. Lo anterior, no es otra cosa que la pretensión humana del querer convertirse en el creador último de los valores.

Solamente en el momento en que Dios ocupe el primer lugar en nuestras elecciones, las personas y las cosas recuperaran su valor auténtico.

12.-   En concordancia con el mensaje del Evangelio, y de otros muchos textos bíblicos entre los cuales está uno del profeta Jeremías, quien decía:  "Maldito el hombre que confía en el hombre". Estoy convencido que el hombre siempre tiene su confianza en algo o en alguien. Por lo tanto no existen los ateos sino los idólatras. El hombre confía en su dinero, en su ciencia, en otro hombre y entonces ya no es ateo sino idólatra. El hombre siempre confiará en algo. Monseñor Fulton Sheen llamaba a lo anterior el "Teismo del ateísmo".

Y es que el hombre que nos muestra su riqueza es igual que el pordiosero que nos enseña su pobreza. Ambos buscan una limosna: el rico, la de mi envidia; el pobre, la de mi culpabilidad.

La codicia nos hace que olvidemos los valores, las personas y la propia vida. ¿Qué es éxito en nuestro tiempo? Si pudiera ganarme muchos millones de dólares pero para ello tuviera que sacrificarse la salud, no me consideraría una persona de éxito, aunque se pudiera ganar una gran cantidad de dinero pero sí se arriesga la familia, no se puede considerar un éxito.

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