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.Mensaje del Párroco
REGRESAR A LA INFANCIA ESPIRITUAL.

Pensamiento para Mamá

En este mes celebramos a nuestra mamá. Y es justo festejarla todos los días no solo el día 10 de Mayo ni durante este mes.

Y aquí comparto este pensamiento.

Mamá, tus brazos siempre se abren cuando quiero un abrazo.

Tu corazón comprende cuando necesito un consejo.

Tu fuerza y tu amor me guían y me animan a seguir adelante.

Si me equivoco, me corriges con amor.

Si estoy feliz, celebras conmigo.

Si estoy triste, no sonríes hasta que me haces reír.

Eres mi amiga incondicional.

Gracias por la capacidad de dar todo sin esperar nada a cambio.

Gracias Madre por la confianza que tienes en cada uno de tus hijos.

Gracias por tus oraciones, por tus desvelos y atenciones.

Gracias por dar unidad a toda la familia.

Espero corresponder a tu amor.

Señor, te doy las gracias porque me demuestras tu amor a través de mi mamá.

Y también por el cariño y protección que tenemos
en la Santísima Virgen María.

Jesús, José y María bendigan a todas las mamás
para que sigan dándonos el cariño y la cercanía,
el amor y la ternura que solo las mamás lo pueden manifestar.

¡Felicidades a todas las Mamás!

PEDRO PABLO CARDENAS A.


La Pascua
es la verdadera salvación de la humanidad

El Evangelio nos ha revelado el cumplimiento de las figuras antiguas: Jesucristo, con su muerte y resurrección, ha liberado al hombre de la esclavitud del pecado, abriéndole el camino hacia la verdadera Tierra prometida, el Reino de Dios, Reino universal de justicia, de amor y de paz.

Este "éxodo" se cumple ante todo dentro del hombre mismo, y consiste en un nuevo nacimiento en el Espíritu Santo, fruto del Bautismo que Cristo nos ha dado precisamente en el misterio pascual. El hombre viejo deja el puesto al hombre nuevo; la vida anterior queda atrás, se puede caminar en una vida nueva, el "éxodo" espiritual es fuente de una liberación integral, capaz de renovar cualquier dimensión humana, personal y social.

La Pascua es la verdadera salvación de la humanidad. Si Cristo, el Cordero de Dios, no hubiera derramado su Sangre por nosotros, no tendríamos ninguna esperanza, la muerte sería inevitablemente nuestro destino y el del mundo entero. Pero la Pascua ha invertido la tendencia: la resurrección de Cristo es una nueva creación. Es un acontecimiento que ha modificado profundamente la orientación de la historia, inclinándola en la dirección del bien, de la vida y del perdón. ¡Somos libres, estamos salvados!

El pueblo cristiano, nacido de las aguas del Bautismo, está llamado a dar testimonio en todo el mundo de esta salvación, a llevar a todos el fruto de la Pascua, que consiste en una vida nueva, liberada del pecado y restaurada en su belleza originaria, en su bondad y verdad.

Hoy la humanidad necesita un "éxodo", que consista no sólo en retoques superficiales, sino en una conversión espiritual y moral. Necesita la salvación del Evangelio para salir de una crisis profunda y que pide cambios profundos, comenzando por las conciencias.

Que la Pascua de Cristo traiga luz y fortaleza a todas las naciones y que la potencia salvadora de la resurrección de Cristo colme a toda la humanidad, para que pueda construir un futuro de amor y de verdad, en el que toda vida humana sea respetada y acogida.

ZINDY GUTIERREZ

El Espíritu Santo en la Visitación
 
Siervo de Dios Juan Pablo II

Hay páginas en el “Evangelio de la infancia” en las que conviene fijar nuestra atención, porque en ellas se pone de relieve de modo especial la acción del Espíritu Santo.

Una de estas es el Evangelista San Lucas narra la visita de la Virgen María a Isabel.  “En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá” (Lc 1, 39).

 

En efecto, el ángel había dicho a María: “Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril porque ninguna cosa es imposible para Dios” (Lc 1, 36-37).

Aquí el Evangelista pone de relieve la acción del Espíritu Santo en el encuentro de las dos futuras madres.

En este mes pidamos a Nuestra Madre que nos venga a visitar y así recibamos también el Espíritu Santo para saltar de gozo.

SILVIA MIREYA GARZA DE MENDOZA