Año 27
Nº 302
* Febrero * 2012

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MENSAJE DEL PÁRROCO
GRACIAS POR TU AGRADECIMIENTO.
Pbro. Rogelio Narváez Martínez

Existe un célebre refrán germano acerca de la gratitud: “la petición es cálida y el agradecimiento es frío”, o por traducirlo “la recepción suele ser cálida y la despedida suele ser muy fría”… Y lo deseable es que las cosas no sean así: el 21 de Enero de 2012 es tan importante y mucho más importante que el 28 de abril del año 2003.
Y es que, si bien el 28 de abril del 2003, se le ofreció en nuestra Arquidiócesis una cálida recepción a Don José Francisco Robles Ortega, el 21 de Enero de 2012 le hemos ofrecido una manifestación cálida de nuestra gratitud.
Y es que sólo un exceso es recomendable en el mundo: el exceso de gratitud y, no obstante, el agradecimiento que solamente se queda en bonitos pensamientos es semejante a la fe sin obras que es una fe muerta, y un agradecimiento que se queda en pensamientos es un agradecimiento muerto.
La gratitud es la parte más importante de un hombre y de una comunidad de bien.
Entre todas las actitudes humanas que generamos en la vida las personas, nada nos hace más humanos que la gratitud, y es que la gratitud hace recurso y mezcla de las tres facultades humanas conocidas como espirituales: en primer lugar la voluntad al generar un afecto, segundo la inteligencia al capitalizar el ejercicio de nuestra memoria y tercero la libertad al decidir concretizar el afecto y la memoria en la espontaneidad y en la justicia.

¿Qué es digno de agradecer en estos casi nueve años de la vida de Don Francisco?... ¿Ha habido fatigas?, ¿Momentos extenuantes?, ¿El viento se ha mostrado implacable en las jornadas?, ¿En algún episodio se ha experimentado la grave herida de la incomprensión?, ¿Ha hecho suyo el fragmento de la oración sacerdotal de Cristo cuando menciona: Ahora que tengo miedo voy a decirle a mi Padre, Padre líbrame de esta hora…?, ¿Ha ingresado en el Getsemaní de la soledad fructífera con una plegaria que le pide al Padre: “Si es posible aparta de mí este Cáliz, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya…?, ¿Ha mencionado desde el fondo del alma la Cuarta Palabra en la Cruz: Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?
¿Qué realidades son dignas de ser agradecidas?... el africano Terencio mencionó que: Ningún hombre digno aceptaría que se le agradeciera aquello que nada le ha costado.
En español cuando alguien nos dice “Gracias”, solemos contestar «De nada». Los suecos responden Tack för tackar, «Gracias por tu agradecimiento». Esta expresión la encuentro mucho más delicada y mucho más cristiana: en lugar de que digamos: “de nada” y entonces quitarle importancia al favor que alguien ha hecho y que hemos recibido, esta persona le ofrece importancia al agradecimiento que recibe.

En lo religioso, digamos que cuando le agradecemos a Dios por algo, Él no nos dice “de  nada” sino “gracias por tu agradecimiento”. Imagínate que al contemplar a Cristo en la Cruz le dijéramos al Señor: “Gracias por tu sacrificio”, y Él nos dijera “De nada”, ¡no!, yo no lo creo así... creo que más bien Él nos dice: “Gracias por tu agradecimiento, gracias por valorar el amor”, de allí que la Iglesia en su sabiduría haya comprendido que nuestro agradecimiento si bien no le aumenta la gloria a Dios, a nosotros nos sirve para nuestra salvación, tal y como nos lo recuerda el Prefacio Común IV. G. E. Lessing ha mencionado que un solo pensamiento de gratitud es ante Dios la oración más perfecta.