Pastoral Juvenil |
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Corresponde
a los jóvenes ser agentes activos de la Pastoral Juvenil, que
proporciona una visión del hombre y del mundo a la luz de la
fe y la razón, para contribuir, a la edificación de una
sociedad más humana y más cristiana. (P.D.P.119) |
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Su Santidad ha recordado con especial cariño el encuentro jubilar con los jóvenes; los recuerda como el momento en que Roma se hizo joven con los jóvenes. El Sumo Pontífice ha descrito al joven como un don especial del Espíritu para la Iglesia y, en su encuentro, les pidió una opción radical de fe y de vida para que se convirtieran, por Cristo, en centinelas del mañana, en esta aurora del nuevo milenio.(NMI n. 9) Sobre el joven, ya el Antiguo Testamento subrayaba sus rasgos positivos: de la mujer joven se alaba, ante todo, su belleza (Gen. 24,16); lo mismo del joven varón (1Sam. 16,12). Se les previene contra lo nocivo: se subraya su indecisión pusilánime (Jue. 8,20); el titubear ante las empresas (Jer. 1,6), debido ante todo a la poca experiencia (1Re. 3,7ss). El Señor Jesús nos ha dado ejemplo en la relación con sus padres en su hogar de Nazareth (Lc. 51-52). El Hijo Eterno del Padre, hecho hombre, como joven vivió su propia historia, asimiló la cultura y la tradición de su pueblo, compartió las angustias y esperanzas de su gente. Jesús muestra cómo el Espíritu de Dios puede hacer de los jóvenes unos maestros ante ancianos experimentados (Lc.2, 46-50). Nuestra Iglesia espera de los jóvenes su aporte rejuvenecedor y confía en ellos; ve en los jóvenes los renovadores de la cultura y de la vida. Por tanto, la Iglesia se muestra entusiasta por entrar en comunión con ellos y verlos activos en la comunidad eclesial. Los jóvenes deben sentir a la Iglesia como lugar de comunión y participación; experimentar que la Iglesia los acepta con gozo en su seno y en sus estructuras activas; que atiende sus críticas, y los hace gradualmente capaces de su propio crecimiento como Cuerpo de Cristo, testigos suyos y misioneros de la gran masa juvenil. En la Pastoral Juvenil, el obispo es el primer responsable; los párrocos, presbíteros y diáconos, los religiosos y religiosas y todos los seglares, deben dedicar especial atención a la formación religiosa de la juventud. La familia cristiana es educadora privilegiada de los jóvenes, sobre todo en el tema de la sexualidad, del amor conyugal, de la castidad; esta educación es el mejor camino de preparación para el matrimonio cristiano (GS n. 49).
Plan de trabajo Monitorear la realidad de los grupos pertenecientes a la Pastoral Juvenil y conocer sus fortalezas y debilidades; para encontrar y ofrecer medios para fortalecer a los grupos juveniles. Llevar ante el Consejo Parroquial las necesidades, ideas e inquietudes de los grupos pertenecientes a la Pastoral Juvenil. Presentar a los coordinadores de grupos juveniles en equipo que ofrece apoyo para realizar sus actividades de formación e integración. Modo de acción A cada grupo juvenil tendrá asignado un agente de Pastoral Juvenil. El agente de Pastoral Juvenil estará en contacto con el “Enlace Pastoral” de cada grupo. Proyectos Proyectos
actuales: Proyectos
a corto plazo: Proyectos
a mediano plazo: Proyectos
a largo plazo:
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