Pastoral Vocacional |
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La
vocación se puede describir como una llamada permanente de Dios
a cada persona y al pueblo suyo en conjunto. Llamada amorosa de carácter
vital, que lleva a una respuesta en el cumplimiento de una misión,
en medio de los desafíos de un mundo cambiante, dentro del plan
salvífico de Dios. |
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Dios llama al hombre desde el principio a ser su imagen y semejanza, para que de esta manera pueda entrar en comunión con El. Por el bautismo, lo llama a ser su hijo y desde esta vocación Dios va llamando al hombre para que viva según el Espíritu en las diversas situaciones (Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, La Pastoral Vocacional en le Continente de la esperanza # 22, Itaicí, Brasil, 1994): En el Laicado. La vocación se puede describir como una llamada permanente de Dios a cada persona y al pueblo suyo en conjunto. Llamada amorosa de carácter vital, que lleva a una respuesta en el cumplimiento de una misión, en medio de los desafíos de un mundo cambiante, dentro del plan salvífico de Dios. Tres son los elementos necesarios en una vocación: - La llamada:
es la iniciativa gratuita y amorosa de Dios que en un proceso dinámico
se dirige a todos los hombres. En la Sagrada Escritura descubrimos que es Dios quien llama a un pueblo (cfr. Gn 17,1-27; Ex 2, 23-35; 3, 7-10. 16-20; Dt 4, 7; Is 55,56; Mt 11,25-30; Hch 2-3; Gal 3-5; 1Pe 2, 1-10; LG9; DP 267-269). En la Iglesia encontramos modelos de respuesta vocacional: María.- fue la que siguió más de cerca de Jesús en su vida íntima. Ella fue la primera y más perfecta discípula de Cristo; es tipo y Madre de todas las vocaciones, ya que por su actitud de diálogo con Dios, de compromiso de vida en su servicio, de opción por los pobres y los oprimidos y por su entrega generosa a los demás, nos manifiesta la adhesión total y responsable, gozosa e incondicional a la voluntad de Dios. El “Sí” de María, es para todos los cristianos una lección y un ejemplo para convertir la obediencia a la voluntad del padre en un camino de santificación personal. Los Apóstoles.- la iniciativa viene del Señor Jesús que llama a vivir en su amistad- intimidad, ( Mc 3,13; Lc 6, 12-16; Jn 15,14-15; Mc 3,14), donde es estilo de vida es el mismo de Jesús, (Lc 9,23; Mt 11,7-9), lo cual supone dejar cualquier otra forma de existencia; ( Mc 10,29; Lc 14,26) la respuesta debe ser pronta y alegre, (Mc 1,17-18), no buscando otras seguridades fuera del mismo Cristo (Jn 6, 67-69; Lc 5, 1-11), haciéndose servidor de todos ( Lc 22,27) y testigos de Resurrección. ( Hch 25, 19; Jn 1, 1-3). Cada uno fue llamado desde el lugar en que se encontraba viviendo y trabajando. La Sagrada Familia.- José acoge a María y a su Hijo bajo el techo de su casa en Nazareth, conforme a la indicación que el Ángel del Señor le señaló. Gracias a la obediencia y disponibilidad de José a la voluntad divina, el misterio de la Encarnación y de la Sagrada Familia se “inscribe profundamente en el amor esponsal del hombre y la mujer” para cada familia humana ( CaFam 1994,20). Bajo el modelo de la sagrada familia de Nazareth, la familia cristiana toma el vigor y la sabiduría para afrontar los deberes de cada día y convertirse, así, en el fundamento de una sociedad verdaderamente libre y solidaria ( CaFam 1994,20). Los Santos.- las señales más cercanas en el seguimiento de Cristo en cada época de nuestra historia la tenemos en los Santos, quienes se muestran como modelos porque han sabido vivir con valentía su fe, dando testimonio de Cristo sin vacilaciones ni componendas Obs. Rom. 6 nov. 1998). Por sus santidad de vida y caridad cristianas se descubre en usu personas la profunda vivencia vocacional, para dar una respuesta de mayor generosidad a la llamada a la santidad universal ( Op Cit. 20 marzo 1998). Por tanto, el hombre escuchando la llamada que Dios le hace y cogidos do a ella, realiza la misión encomendada y, así, se perfecciona con Cristo en la Vocación que el mismo Dios le otorga. Objetivos I.- Orar por las
Vocaciones
I.- Para orar por las vocaciones I.1.- Distribuir las cruces vocacionales en la Comunidad, en los sectores y en los grupos parroquiales. I.2.- Todos los jueves una Hora Santa, pidiendo por las vocaciones. I.3.- Rezar la oración por las vocaciones después de Misa, que va impresa en las hojas dominicales. I.4.- Colgar, al frente del templo parroquial, dos mantas alusivas al 48 Congreso Eucarístico Internacional y a la Cruz Vocacional. Otras mantas irán dentro del templo con la oración vocacional. I.5.- Rosario de la aurora por las vocaciones, cada primer sábado de mes a las 6:30 de la mañana. II.- Consolidar el equipo de Pastoral Vocacional. II.1.- Detectar e invitar a nuevos miembros para integrar a todas las vocaciones específicas. III.- Promover las vocaciones. III.1.- Una Misa vocacional al semestre, aprovechando las de Pastoral Juvenil, pero haciendo énfasis en las vocaciones. (A ser posible la del segundo martes de febrero). III.2.- Triduo Vocacional del 21 al 25 de febrero del año 2005. III.3.- Serenata,
por parte de todos los grupos, presentando cada grupo, una canción
a María, Madre y Modelo de toda vocación, el martes
7 de septiembre, para festejar su nacimiento.
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