Cómo pasé de una buena intención al hecho

Ya llega el fin de año y es una época en donde uno se detiene a revisar lo que hicimos durante el año en cuanto a esa lista de intenciones.

Pasamos un momento de reflexión, análisis y de acuerdo a cómo tomamos las cosas, hacemos borrón y cuenta nueva, o replanteamos las cosas, o justificamos el por qué no lo hicimos o sencillamente nos sentimos culpables.

La cuestión es que independientemente del avance que hayamos hecho sobre esa lista de buenas intenciones, lo importante es estar conscientes para corregir el rumbo.

Quizás habrá que enfocarse en una sola cosa, quizás es cambiar algunas decisiones, quizá en tomar “al toro por los cuernos” y hacernos responsables de lo que deseamos obtener.

En mi caso por ejemplo, año tras año vengo colocando en mi lista el aprender inglés.

El inglés ha sido para mi un reto que cada vez se me vuelve más complicado el cumplirlo y cuando me cuestiono el por qué, se me vienen un sin fin de excusas, mas el trasfondo es sencillamente que no me gusta.

Como no me gusta, me ha resultado tedioso el siquiera buscar alguna opción para estudiar.

Por lo que mi reto va más allá de aprender inglés, es el romper con esa idea del “no me gusta”, ya que seguramente habrá algo mucho más profundo que esa sensación.

Posiblemente algo similar te esté pasando y por lo mismo no das el paso.

En esta ocasión no llegué a la lista de las cosas que haré en 2017, lo que hice fue el buscar una academia que me enseñara el idioma bajo mi situación particular.

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Curiosamente, me decía el profesor que esta aversión por el idioma es muy común, por lo que los profesores buscan apoyar a sus educandos para hacerles el aprendizaje más ameno.

En estos últimos meses, el hecho de no saber inglés me ha costado un par de cosas muy importantes.

Por un lado, fue un avance en mi trabajo y por el otro lado, la oportunidad de moverme a una nueva ciudad.

Obviamente me dí de topes contra la pared, solo que lamentablemente así no “entra” el idioma, por lo que me adelanté a esa ilustre lista de objetivos que hacemos para recibir un nuevo año.

A veces damos el paso cuando ya no nos queda de otra, cuando las cosas se han complicado o cuando comprendemos que o damos el paso o “perecemos” en nuestra zona de confort.

¿Cuál es tu situación? ¿Cómo te sientes a estas alturas del año? ¿Cumpliste tus objetivos?

En esta ocasión me he adelantado y decidí ponerle un hasta aquí a este tema del idioma, veo que no es necesario esperar hasta una fecha especial.

El hoy es más que suficiente para tomar la decisión sobre ese objetivo particular que ronda en tu mente como el bajar de peso, aprender un nuevo idioma, viajar, ser mejor persona, conseguir un nuevo empleo, en fin… sea cual sea ese punto de tu lista.

Regresando a este tema de aprender un nuevo idioma, existen instituciones que ofrecen opciones interesantes que facilitan el aprendizaje, utilizando recursos digitales y aquellos recursos tradicionales.

El hecho de ser grupos pequeños y prácticamente tener acceso a la asesoría del profesor, hace que esa aversión poco a poco se vaya transformando en un avance hacia el objetivo de aprender un nuevo idioma.

Quizás mi nuevo objetivo para el 2017 es poner en práctica mi incursión al nuevo idioma y pensar en hacer realidad ese nuevo puesto de trabajo en una ciudad diferente.

Tengo que salir

Desde hace aproximadamente ocho meses habían sido los mejores meses en un buen tiempo en varios aspectos, sobre todo en el estado mental y emocional, ya que me había sentido con seguridad de hierro y con una energía enormemente alta, ya que sabía precisamente hacia dónde iba  mi vida.

Sin embargo, al comenzar este mes, todo aquello que se encontraba intocable e incambiable tomó un giro inesperado y todo aquello que se encontraba en suelo firme se hundió por completo sin aviso alguno y con una velocidad impresionante, dejándome mentalmente perdido, algo que para mí es veneno.

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Cada individuo tiene un elemento que le resulta absolutamente destructivo a su bienestar interno y algo que debe evitar a toda costa, algo que muchas veces ni siquiera sabemos qué es; sin embargo, deshace cualquier solidez de espíritu que pueda existir en un individuo.

Este principio es tan verdadero que hasta en el mundo de la ficción existe, sobre todo en el mundo de los comics, donde la realidad de la vida y de las situaciones de estas son exaltadas a niveles propios para observación relajada, de la cual generalmente padecemos los seres humanos en nuestro camino por la vida.

Este principio de situaciones que los individuos por forma individual hemos de evitar también existe en los libros sagrados como la Biblia, con ejemplos como el de Sansón, quien perdía toda su fuerza si alguien le cortase el pelo, un secreto que solo conocía una hermosa mujer a la que también debía evitar, como era el caso de Dalila.

Este elemento de carácter destructivo y antagonista para los individuos se puede encontrar también en el mundo alimenticio, ya que en él hay elementos que pueden desbalancear de una manera muy importante y, a veces, decisiva a sus consumidores, productos o elementos que por lo general son los más placenteros.

A su vez, existen ciertas actividades o ciertos hábitos que causan  esta reacción casi alérgica a aquella situación de la que hemos ya mencionado, como lo es el caso del alcohol o de cualquier tipo de intoxicación.

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En mi caso, este elemento venenoso al cual mi cuerpo y mi espíritu son alérgicos es la incertidumbre, un elemento antagonista que paraliza todos mis sistemas e incluso, si es que este dura un tiempo considerable, puede llegar a hacerme caer enfermo, con condiciones que me paralizan aún más, como gripes fuertes e infecciones de todo tipo.

Esto significa que desafortunadamente yo soy una persona que no puede darse el lujo de dudar o de no saber qué hacer, ya que esto me parece como el infierno; por esta razón, yo siempre tengo que saber qué hacer y conocer perfectamente cuál es el siguiente paso y el siguiente de ese a todas horas, algo que me ha formado un cierto tipo de carácter y de forma de ser.

Hace poco, la situación llego a tal grado que no estaba seguro si conseguir un <crédito automotriz o no y hasta a dudaba todas mis acciones diarias.

Este es un lugar del que tengo que salir de inmediato.

Después de una larga ausencia, la familia y una deliciosa comida típica le dan un toque especial

Hace poco nos reunimos con la familia para recibir a varios primos que estaban estudiando en el extranjero y venían con ellos algunos invitados provenientes de España, Inglaterra y Alemania.

Así que mis tíos estaban entre gustosos, nerviosos y preocupados por darles el mejor de los recibimientos tanto a sus hijos como a sus invitados.

Entre todos acordamos en que la cuestión era el agradecer que estuvieran de vuelta en su hogar después de varios años y qué mejor que con sus padres y familiares.

Así que para aligerar el trabajo y el estrés decidimos contratar taquizas para fiestas, porque si algo echas de menos además de tu familia, es la comida.

Y la comida mexicana se “tatúa” en el paladar.

Por lo que una serie de guisados junto a unos jugosos cortes de carne y las deliciosas salsas con aquellos ingredientes que hacen único a este gran antojito mexicano, que a decir verdad, es uno de esos platillos que han traspasado fronteras, resultaron ser la mejor idea.

¡Y sí que lo fue!

REUNIÓN-FAMILIARAdemás, fue la mejor forma de introducir a sus acompañantes a nuestra gastronomía.

Las bebidas también fueron elegidas de forma muy particular y para eso se pintó sola mi tía.

Ella hace unas deliciosas aguas frescas, ya sea de horchata, jamaica o tamarindo, que junto a las más representativas bebidas nacionales, como el tequila, fueron muy bien recibidas por todos.

Las llamadas gaseosas o refrescos quedaron delegados de esta comitiva de bienvenida, ya que coincidimos en que consumir algo más natural y fresco era lo que más buscaban mis primos a su llegada a México.

¡Ah! El tema de los postres no pudo quedar fuera.

Para esto mi madre es la repostera especialista y decidió colocar toda una mesa con dulces tradicionales mexicanos por un lado y postres especiales por el otro.

Entre los dulces tradicionales mexicanos, buscamos aquellos que son los más populares entre mis familiares y fueron los más pequeños de la casa quienes eligieron las palanquetas, tanto de cacahuates como de semillas de calabaza, y encontramos unas deliciosas con amaranto.

El ate de membrillo fue el otro elegido, que para comerlo de forma más rica fue colocado de tal forma que se fueron intercalando lonjas pequeñas de ate y queso manchego. La combinación de ambos sabores explota en el paladar.

Las alegrías hechas de amaranto fueron las elegidas por mis tías, creo que tenían un mensaje subliminal al sentirse felices por ver nuevamente a sus hijos.

Y bueno, mi madre se lució con sus especialidades, que son el flan de queso y el panqué de elote, sencillamente son postres sublimes.

Pensando un poco en lo que vieron y sintieron mis primos al regresar a su hogar, creo que les resultó un momento inolvidable.

Ahora vemos a unos muchachos más independientes y maduros, solo que al regresar a su patria, con los suyos, recordando aquellos sabores de la niñez junto a tus seres queridos, son momentos que se guardarán en su corazón.

Notamos que para sus amigos invitados, su visita a este país les resultó gratificante. Ya que los colores, el sabor y las tradiciones de nuestro país, junto con el calor de la familia, los recibieron con los brazos abiertos.

Ahora toca que acoplen nuevamente a su tierra mientras siguen mostrándosela a sus amigos y yo por lo pronto me iré a trabajar.

¿Te gusta tu espacio o deseas no llegar a casa?

El tener un espacio para vivir se expande en no solo tener un techo para dormir o un lugar para llegar después de un día largo de trabajo.

Cuando de una casa se trata, buscamos que además sea nuestro espacio, un espacio donde el solo hecho de evocarlo deseemos llegar lo antes posible.

Un ejemplo de una imagen sencilla es cuando estamos metidos en el tráfico y te llega a la mente tu hermoso jardín en el que acabas de cortar el césped y todas tus flores se encuentran floreciendo.

Te ves en medio de él disfrutando del momento y decides tomarte una bebida en la mesa de jardín, sentándote en las sillas plegables que acabas de comprar para ese momento.

¡Ah, linda postal! ¿No? Sí, cuando conseguimos que nuestra casa se convierta en un hogar donde deseemos llegar, entonces vamos más que bien en su acondicionamiento.

Y, cuando esto no sucede… cuando lo que menos deseamos es llegar a casa, porque ya sea que nos vamos a encontrar con la casa tirada, con la pareja que todo le disgusta, con los problemas de los pagos… en fin, con un ambiente tóxico que nos asfixia, lo que menos deseamos es llegar, ¿cierto?

Entonces, ¿qué hacer?

Si vives solo y lo que menos deseas es llegar a casa, creo que debes pensar un momento qué es lo que te molesta: ¿es el vivir solo? ¿la distancia? ¿el cómo vives?

Date la oportunidad de sondearte un poco, porque no es normal que te sientas así. Por lo que es importante hacerle frente a tu relación intrapersonal.

Si vives en pareja, entonces a las preguntas anteriores debemos agregar, ¿estará mi pareja en casa? ¿tenemos problemas? ¿estamos molestos?

Vaya, las relaciones interpersonales son complejas, pero si aún existe cariño entre ambos, vale la pena luchar por enmendar lo que esté mal. De lo contrario, pues será mejor soltar.

Si en cambio son los problemas económicos o familiares, busca alguna red de apoyo.

2014050614574690983A veces nos ahogamos en un “vaso de agua” y no conseguimos ver todo el panorama y cuando buscamos ayuda, estaremos dando el primer paso para mejorar nuestra situación.

En una ocasión, cuando vivía sola, me pesaba mucho llegar a casa; sólo llegaba y buscaba irme a dormir para que amaneciera pronto.

Con la ayuda de una amiga, descubrí que mi departamento era muy grande y no estaba a gusto con su diseño. Así que me cambié a uno más pequeño, donde incluso mis tareas hogareñas se redujeron y la arreglé tal como quería.

Un detalle tan sencillo como esto cambió mi perspectiva. Los fines de semana me encantaba arreglar mi departamento, mi jardín y hasta bailaba haciendo mis labores. Ya después salía con los amigos a pasear y retomar la semana de trabajo.

Este mismo tema me volvió a pasar ahora con varios años de casada. Así que volví a realizar el mismo ejercicio, indagué en mi interior qué era lo que me molestaba y después de detectarlo, puse manos a la obra.

En esta ocasión era el mantenimiento de la casa, ya estaba un tanto decaída y así como la casa me encontraba yo.

Por lo que después de darle su “manita de gato” y vestir mi jardín con nuevos muebles y colores… yo volví a renacer.

Puede ser que en tu caso sea algo así de sencillo o no, lo importante es que debes estar bien, y si no lo estás, entonces busca apoyo… la idea es despertar y terminar tu día con satisfacción y una sonrisa.

El niño y su espacio vital para descansar

Cuando era pequeña, lo que más me gustaba hacer los fines de semana era visitar a mis padres en su recámara y recostarme un ratito en su enorme colchón king size.

Para mí era una ilusión hacerlo, ya que era muy grande y confortable estar en él.

Ahora con mis pequeños pasa exactamente lo mismo, cuando pueden, que es casi todos los fines de semana, llegan como pollitos a arroparse bajo las sábanas mientras mi esposo y yo aún estamos somnolientos.

¿Tú lo hiciste?

Les he preguntado a mis pequeños por qué lo hacen y me dicen que nuestra cama se siente muy rica, que el colchón es cómodo, o que se descansa mejor en él.

Así que lo primero que hicimos en cuanto pudimos, fue comprar unos colchones de la misma marca para cada uno de ellos.

Esta medida no eliminó las visitas de fin de fin de semana a nuestro lecho, así que retomamos la misma pregunta y la respuesta es que nuestra cama es mucho más confortable.

¿Será esto o es otra cosa?

Ahora que lo veo a la distancia y conforme lo observo en mis hijos, creo que nada tiene que ver el tipo de colchón, que si bien es importante que éste sea de buena calidad para ayudarnos a tener un mejor descanso, no es necesariamente la razón para recibir las visitas de los niños.

Creo que tú también ya sabes la respuesta, tal como yo.

Realmente, lo que sucede con estas visitas es que los niños deseamos estar con mamá y papá, sentir su protección y compañía y qué mejor que hacerlo en familia, en un mismo espacio tan privado como es el lecho conyugal.

En este caso, cuando las visitas son eso, visitas esporádicas, en donde se logre brindar unos minutos como tiempo de calidad con los pequeños, es sano y puede ser parte de un hermoso recuerdo infantil.

Al menos yo tengo muy bonitos recuerdos, al pensar cuando mi mamá me arropaba junto a ella y me comenzaba acariciar el cabello o mi papá me hacía cosquillas y ambos me decían cuánto me amaban, creo que es uno de esos momentos especiales que tengo muy grabados.

Veo en mis hijos que pasa lo mismo y ellos lo disfrutan.

El problema es cuando las visitas son más bien una invasión y por invasión me refiero a cuando el niño se queda a dormir en el lecho paterno de forma regular.

Si es una visita ocasional, resulta normal, debido a que a lo mejor el niño no puede dormir o se siente mal de salud.

decoracion-habitacion-ninosSin embargo, se puede comenzar a desarrollar un problema si esto llega a convertirse en un hábito, ya que es posible que se generen efectos perniciosos en el desarrollo infantil, al interferir en el aprendizaje de la autonomía y favorecer la aparición de trastornos del sueño.

Como padres debemos recordar que así como nosotros, el niño debe tener su propio espacio vital para dormir y descansar, donde prevalezcan las condiciones de aislamiento, lumínicas, térmicas y acústicas que permiten conciliar el sueño, ya que es justo durante este periodo de tiempo cuando se segregan hormonas como la del crecimiento, el cortisol o la melatonina, que son fundamentales para un desarrollo sano en los pequeños.

Si se llegase a perturbar su sueño, como los ronquidos o los contactos por movimientos al compartir la cama, esto puede favorecer con el tiempo la aparición de trastornos, sobre todo insomnio o ir más allá como la costumbre de que el niño duerma con los mayores y no de forma independiente.

Es importante como padres ofrecerles las mejores condiciones y por supuesto nuestro amor y protección, solo debemos tener cuidado de no cruzar fronteras que puedan alterar el crecimiento del niño y todo lo podemos hacer con conocimiento y amor.

¿Tienes un plan para viajar sin preocupaciones?

¿Tienes un plan de viaje? Sí, es importante tener un plan para cuando deseas viajar, incluso si solo es para “despejarte”, sin un plan… eso ya es un plan en sí mismo.

¿Será un viaje nacional o internacional? ¿Para cuándo sería y cuánto duraría? ¿Cuál es el objetivo del viaje: será de negocios, por un entrenamiento, será académico o de placer?

Lo peor que podemos hacer es salir a un viaje apresuradamente.

Esto lo aprendí con una muy buena amiga, que suele viajar dos o hasta tres veces al año a lugares que pudiesen considerarse costosos, así que le pregunté cuál era su secreto; aquí te lo comparto, porque funciona:

Si el objetivo de tu viaje es por negocios, entonces hay que cuidar detalles como la vestimenta, el viajar ligero y con lo necesario para el evento o reunión. Tener a tiempo y en orden todos los documentos personales, incluyendo visas y pasaporte, por aquello de los viajes repentinos.

Obviamente, la empresa o tú, si eres el businessman, deberá entregar el plan o estrategia para ese negocio que está por concretarse. Nunca está de más una buena planeación para esto y tú lo debes saber muy bien.

Cuando el viaje es por entrenamiento o educacional, tiene una preparación muy similar a la de negocios. Generalmente, los temas del papeleo personal y las reservaciones son el “mayor de los problemas”, por lo que si se puede saber con antelación la fecha, es mejor; esto te ayudará a buscar paquetes a buen costo, ya sea de hotel, hospedaje o ambos.

Si tu objetivo es más un plan turístico, debemos ahora definir qué clase de visita se desea hacer y cuál sería el mejor destino para ello.

En este punto, mi amiga fue un poco más puntual para regalarme sus tips:

Si el plan es visitar y conocer el destino junto a los lugares aledaños, lo mejor es pensar en un hospedaje menos ostentoso, ya que solo se usará el hotel prácticamente para dormir y el aseo personal.

Investigar cuáles son los atractivos más representativos del lugar, incluyendo lugares para visitar y comer. Llevar un croquis del lugar y conocer sobre la historia del lugar te da grandes ventajas y créeme, los lugareños se sentirán agradecidos.

Ahora que si la visita es en plan turístico y solo deseas descansar y desconectarte del mundo, entonces un plan todo incluido te vendrá muy bien.

viajes-de-familiaY aquí viene el tip más importante, en cualquiera de ambos casos: el buscar con antelación los paquetes de viajes, hospedaje e incluso de entradas a los lugares, te permitirá ahorrar un buen porcentaje y disfrutar al máximo.

Por ejemplo, mi amiga, en dos años consecutivos visitó Cancún, esto no es muy sencillo de hacer, pensando que son cuatro personas y el destino no es de los más económicos, ¿cómo lo hizo?

Bueno, en una primera visita llegaron a uno de los hoteles en Cancún centro. La idea era conocer tanto la ciudad como los parques temáticos, por lo que las salidas se realizaron justo en el centro, en el mismo hotel donde se hospedaron.

De esta forma, conocieron Xel-ha y Xcaret, realizaron una visita a Isla Mujeres y recorrieron toda la Zona Hotelera, visitando sus principales atractivos, como la Isla, Plaza Kukulcan y Plaza Caracol… así como el caminar por toda la orilla del mar.

Su segundo viaje tuvo como objetivo vivir una semana de descanso en un hotel todo incluido y así fue, lo disfrutaron al máximo.

En ambos casos, el factor planeación le permitió encontrar paquetes muy baratos, desde los boletos de avión, el hospedaje y las entradas. El conocer los mejores lugares para comer y divertirse les dio la oportunidad de disfrutar el destino sin mayores problemas y de la mejor forma.

Sin endeudarse, sin pasarla mal y disfrutarlo plenamente.

Esta es la conclusión, con una buena planeación y sacando tu lupa de Sherlock Holmes, podrás viajar sin preocupaciones.

La familia en el extranjero

La familia es o debe de ser una parte muy importante de nuestra vida, ya que la sangre llama y en teoría un hermano no perjudicara a su hermano, de la misma manera que un rey jamás matará a otro rey, ya que aquellos cuya función es la misma, mismo destino deben de tener y bajo el mismo cielo caminar.

Sin embargo, hay muchas familias en el mundo que pierden absoluto contacto de cada cual y viajan por la vida sin brindar o recibir gestos de amistad de su propio núcleo, algo que es realmente lamentable.

Para evitar estos errores, este verano fuimos a visitar a una parte de nuestra familia  que vive en una pequeña ciudad del estado de Misuri, en el medio oeste de los Estados Unidos de Norteamérica.

Debo de aceptar el hecho de que habíamos perdido de vista a aquel sector de la familia, debido a que su parte de la familia decidió quedarse ahí después de que nuestros abuelos migraran de Europa, después de la devastadora guerra mundial, mientras que nuestra parte de la familia emigró a la Ciudad de México, por lo que hoy en día ahí vivimos.

Alguna vez hace algunos años, ellos nos visitaron en nuestra ciudad; sin embargo, nuestro lugar de residencia les pareció, aunque muy bonito, sumamente caótico, en otras palabras, un lugar donde ellos jamás podrían vivir, además de que no hablan ni una sola palabra de español, lo que les hace las cosas aún más difíciles, ya que el saber el idioma local es la llave del país.

30_8252La vida en Misuri es muy diferente a la vida que tenemos aquí en la Ciudad de México, ya que nuestras labores y preocupaciones son en general muy distintas, debido a que  el terreno y sus condiciones son muy diferentes.

Misuri es un estado de la unión americana cuya actividad primordial (no toda) es trabajo de la tierra y la crianza de animales, básicamente una actividad granjera que aporta mucho a la economía de los Estados Unidos de Norteamérica.

El clima en dicho estado norteamericano es muy marcado y depende enteramente de la estación del año en la que se esté. Esto significa que en primavera es fresco, pero de temperaturas moderadas; en verano es sumamente caliente, casi sofocante; en otoño es más fresco y todo se torna dorado; en invierno se convierte en un lugar frío, con muchas nevadas.

Además de esta variedad climatológica tienen fenómenos peligrosos una vez al año, como es el caso de los famosos tornados del medio oeste, que pueden causar verdaderos problemas tanto a la industria como a las personas.

Mis primos norteamericanos tienen una empresa que produce lana de borrego, abono y caballos de carreras. Ahora están también asociados en una fábrica de pisos laminados que exportan a Canadá, donde también pasan un muy buen tiempo.

En realidad pasamos un tiempo muy agradable, ya que mis primos viven en una granja muy grande y muy bonita, donde se trabaja mucho pero se vive verdaderamente bien, además de tener una relación muy íntima con la naturaleza, algo que en nuestra ciudad simplemente no existe.

Lo que se es afuera… se es adentro

Últimamente me he sentido un tanto deprimida y sin muchos ánimos de hacer nada y la cuestión es que un día que tuve un momento de “lucidez” noté que mi casa me reflejaba completamente.

Vi con detenimiento el jardín, todo descuidado y lleno de maleza y la casa, hecha un caos, ahora ya no sé si mi casa es la que me desanimaba o reflejaba mi estado de ánimo.

La cuestión es que después de este breve momento decidí que debía hacer algo al respecto.

Una buena amiga me ha dicho que la felicidad no viene de afuera más, después de ver mi casa así… me sentí peor.

Después de evaluar por dónde podría comenzar, primero rayé algunas ideas, como por ejemplo: cómo me gustaría ver mi jardín, mi habitación, la cocina; éstas son las principales áreas donde paso la mayor parte del tiempo, así que me enfocaría en ellas y después continuaría con el resto de la casa.

Apliqué ante esto una de las máximas reglas a la que me venía rehusando, ya sea por ganas o por tiempo: la de deshacerme de cosas que ya no uso, ya no me gustan o ya no me quedan. Esto, por supuesto incluye ropa, accesorios y cosas… muchas cosas.

Fue una tarea titánica esta de deshacerse de cosas y lo que me animó fue que algunas podían servirle a otras personas, unas más las regalé, otras las vendí y el resto terminaron en la basura.

Tres semanas de limpieza de “cosas” fue el tiempo que me tardé, ya que lo hice durante mis tiempos libres.

Lo interesante de este ejercicio es que conforme lo realizaba, me iba sintiendo más ligera. Debo reconocer que hubo cosas que me dolió separarme de ellas, por lo que les tomé fotos y las guardé en un USB, al menos ocupaban muy poco espacio.

Una vez despejadas las áreas, comencé nuevamente a pensar en la decoración de mi nuevo espacio. Algunos muebles cambiarían de lugar, otros se irían a mejor sitio y probablemente uno que otro accesorio nuevo llegaría a casa.

Gracias a la ayuda de una buena amiga, que tiene nociones de decoración de interiores, conseguí transformar los espacios en lugares más confortables, con menos cosas, más aireados y con mucha luz.

Dos eran los lugares importantes a cuidar: mi habitación y la cocina.

A mi habitación le cambiamos el color y compré un par de lámparas que dan luz indirecta. El librero fue sustancial para crear un espacio bohemio y las plantas en el balcón le dieron un toque femenino.

Una compra que disfruté realizar fueron las cubiertas de mármol para cocina, la cuales son blancas con vetas grisáceas, lo que le dio personalidad y luz a este espacio.

Y donde pasé muchas horas de introspección y fue lo que realmente me permitió conectarme nuevamente conmigo misma fue cuando arreglé el jardín.

Desde que comencé a quitar la maleza, a podar las plantas y re acomodar el espacio, poco a poco sentí cómo me “acomodaba yo”.

Sentí que el contacto con la naturaleza me llevó hacer ese viaje para estar conmigo misma y con mis pensamientos.

Noté qué me dolía, qué me lastimaba y vinieron a su vez las ideas que me permitieron sanarlas.

Una vez que realicé estas tareas, mi estado de ánimo mejoró muchísimo. Ahora continúo con las mejoras en la casa.

Este sencillo cambio en mi entorno me ha permitido recobrar la calma.

Como verás, esto es solo una pequeña muestra de lo que se es afuera, se es adentro. Y tú, ¿cómo te sientes hoy?

Los gatos

Hace poco, mientras estaba en el supermercado haciendo mis compras, fui a la sección de vinos como es mi costumbre, para escoger mi botella de esa semana, ya que todos los días al comer y al cenar lo hago con una copa de vino, debido a que se digieren mejor los alimentos; este es un hecho científicamente comprobado.

No diré que generalmente tomo el mismo vino, pero no me salgo de tres o cuatro  viñedos que me gusta consumir; sin embargo, esta vez vi un nuevo vino cuyas etiquetas digitales me gustaron y simplemente por eso lo compré.

La etiqueta era parecida a un gato con botas reclinado en un sillón, atrás del cual hay una ventana que da hacia unos campos donde se cultiva la uva; la ilustración da la impresión de estar hecha a lápiz y de cierta manera improvisada.

Aunque compré el vino simplemente porque me gustaron sus etiquetas electrónicas, debido al gatito que ahí se retrata, resultó estar muy bueno.

Sin embargo, no sé qué tal se venderá por simple vista aquí en México, ya que la verdad de las cosas es que aquí, como en muchos otros lugares, especialmente latinoamericanos, las personas no son amantes de los gatos.

gatos-008Es cierto que el tipo de mascota que alguien escoja tendrá que ir de acuerdo con su personalidad; de lo contrario, las cosas no funcionarán desde un principio.

A su vez, muchas personas son de la idea de que alguien que sea amante de los perros no puede serlo también de los gatos, ya que ambos son muy distintos y por lo mismo no se llevaran bien entre sí y tampoco irá de acuerdo con la persona que ama a los perros.

Muchas veces, personas de esta opinión a su vez son de la idea, como muchas personas en estos territorios, de que los gatos son malas mascotas, ya que no son fieles, además de ser traicioneros; a diferencia de los perros, que siguen a sus amos como si fueran sus guardias de seguridad.

Estas acusaciones son siempre hechas por personas que nunca han tenido gatitos en su vida y hasta pueden seguir temiendo cada que se encuentran con un gato negro, como lo hacen algunas personas supersticiosas.

Yo soy una persona que ha tenido gatos y perros (a quienes también adoro) durante toda mi vida, por lo que me considero calificado para dar una opinión concreta y objetiva sobre los felinos, a quienes considero las mejores mascotas junto con los perros, quienes además se pueden llevar muy bien entre ambos.

Los gatos son animales muy independientes y viven en su propio mundo, un mundo lleno de curiosidades, ya que quieren averiguar todo sobre todo; por eso digo que los gatos serían los mejores científicos. Sin embargo, ellos  llegan a ti cuando lo creen apropiado, como cuando uno está triste o enfermo, al grado de que si el estómago es lo que nos duele, llegarán a acostarse ahí y no exagero al decir que alivian el dolor.

Los gatos saben cosas que los demás no saben, no por nada pueden pasar horas enteras viendo atentamente algo en la ventana que nadie ve y no por nada se pueden quedar contigo sin moverse por días enteros cuando uno esta triste.

Los gatitos son verdaderamente animales impresionantes y muy misteriosos, así como cariñosos en los momentos más necesarios.

El calendario y los mercados

El fin de semana, mi esposo y yo fuimos al centro, a buscar unas telas para disfraces, pues nuestros hijos participarán en el desfile que organizará la escuela, con motivo de las Fiestas Patrias.

Podrían preguntarnos la razón de tanto adelanto, pero la verdad es que mientras recorríamos esas históricas y ajetreadas calles, nos invadió la sensación de que el tiempo se nos había venido encima y que ya deberíamos estar pensando no en el 15 de septiembre, ¡sino en la cena de navidad!

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No es sólo que los puestos de banderitas y adornos tricolor ya estén en cada esquina y que los edificios del Zócalo empiecen a ostentar los adornos propios de la celebración, sino que en la mayoría de los almacenes, tiendas y mercerías ya se puede encontrar de todo para preparar la decoración del Día de Muertos, así como de las fiestas de fin de año. Hasta uno que otro arbolito decorado vimos por ahí.

Después recordé que en la panadería del supermercado ya empezaron a sacar el pan de muerto y que hace unos días, cuando llevé a los niños al cine, mi hija me mostró en el aparador de una tienda, el juego de química que quiere pedir a los Reyes.

Definitivamente, somos una sociedad a la que le cuesta trabajo vivir en el presente. No digo que la anticipación esté mal; todo lo contrario, es importante planear los compromisos venideros, para no dejar que nos abrumen las prisas y para tener tiempo de resolver los imprevistos que se presenten. Sin embargo, demasiada anticipación impide disfrutar adecuadamente del momento actual.

Pero además de los planes y las expectativas, hay otro factor que nos hace vivir en el ritmo tan acelerado al que hemos terminado por habituarnos; se trata de la economía. El hecho de que los saltos en el calendario se den sobre todo en ámbitos comerciales, implica que anticipar las expectativas y hacernos pensar por adelantado en eventos para los que todavía faltan varios meses, genera un beneficio económico.

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Pensemos, por ejemplo, en los platillos y golosinas de temporada, que ahora nos ofrecen desde un par de meses antes de la festividad. Si antes el pan de muerto o la rosca de Reyes eran el hit de la panadería durante un par de días, o una semana, a lo mucho, ahora pueden llevar ingresos a dichos establecimientos por un mes o más; con la anticipación del ambiente festivo se despierta el antojo de los consumidores, quienes por lo general no tienen inconveniente en disfrutar por más tiempo de una suculenta pieza de repostería.

Algo semejante sucede con las campañas de ventas navideñas, que nos invitan a planear los regalos y la decoración al menos desde noviembre. Lo mejor, para el comercio, es que mucha gente se deja llevar por la idea de adelantar las compras, pero también termina por ceder ante una oferta de última hora o por comprar algo de lo que se había olvidado y que unos días antes de las fiestas, sale más caro.

Y en medio del frenesí de adelantos y compras, rara vez nos detenemos a pensar si eso que “nos urge” comprar es algo realmente necesario, útil o que marcará una diferencia en la calidad de nuestras vidas.

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