Ya llega el fin de año y es una época en donde uno se detiene a revisar lo que hicimos durante el año en cuanto a esa lista de intenciones.

Pasamos un momento de reflexión, análisis y de acuerdo a cómo tomamos las cosas, hacemos borrón y cuenta nueva, o replanteamos las cosas, o justificamos el por qué no lo hicimos o sencillamente nos sentimos culpables.

La cuestión es que independientemente del avance que hayamos hecho sobre esa lista de buenas intenciones, lo importante es estar conscientes para corregir el rumbo.

Quizás habrá que enfocarse en una sola cosa, quizás es cambiar algunas decisiones, quizá en tomar “al toro por los cuernos” y hacernos responsables de lo que deseamos obtener.

En mi caso por ejemplo, año tras año vengo colocando en mi lista el aprender inglés.

El inglés ha sido para mi un reto que cada vez se me vuelve más complicado el cumplirlo y cuando me cuestiono el por qué, se me vienen un sin fin de excusas, mas el trasfondo es sencillamente que no me gusta.

Como no me gusta, me ha resultado tedioso el siquiera buscar alguna opción para estudiar.

Por lo que mi reto va más allá de aprender inglés, es el romper con esa idea del “no me gusta”, ya que seguramente habrá algo mucho más profundo que esa sensación.

Posiblemente algo similar te esté pasando y por lo mismo no das el paso.

En esta ocasión no llegué a la lista de las cosas que haré en 2017, lo que hice fue el buscar una academia que me enseñara el idioma bajo mi situación particular.

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Curiosamente, me decía el profesor que esta aversión por el idioma es muy común, por lo que los profesores buscan apoyar a sus educandos para hacerles el aprendizaje más ameno.

En estos últimos meses, el hecho de no saber inglés me ha costado un par de cosas muy importantes.

Por un lado, fue un avance en mi trabajo y por el otro lado, la oportunidad de moverme a una nueva ciudad.

Obviamente me dí de topes contra la pared, solo que lamentablemente así no “entra” el idioma, por lo que me adelanté a esa ilustre lista de objetivos que hacemos para recibir un nuevo año.

A veces damos el paso cuando ya no nos queda de otra, cuando las cosas se han complicado o cuando comprendemos que o damos el paso o “perecemos” en nuestra zona de confort.

¿Cuál es tu situación? ¿Cómo te sientes a estas alturas del año? ¿Cumpliste tus objetivos?

En esta ocasión me he adelantado y decidí ponerle un hasta aquí a este tema del idioma, veo que no es necesario esperar hasta una fecha especial.

El hoy es más que suficiente para tomar la decisión sobre ese objetivo particular que ronda en tu mente como el bajar de peso, aprender un nuevo idioma, viajar, ser mejor persona, conseguir un nuevo empleo, en fin… sea cual sea ese punto de tu lista.

Regresando a este tema de aprender un nuevo idioma, existen instituciones que ofrecen opciones interesantes que facilitan el aprendizaje, utilizando recursos digitales y aquellos recursos tradicionales.

El hecho de ser grupos pequeños y prácticamente tener acceso a la asesoría del profesor, hace que esa aversión poco a poco se vaya transformando en un avance hacia el objetivo de aprender un nuevo idioma.

Quizás mi nuevo objetivo para el 2017 es poner en práctica mi incursión al nuevo idioma y pensar en hacer realidad ese nuevo puesto de trabajo en una ciudad diferente.