Hace poco nos reunimos con la familia para recibir a varios primos que estaban estudiando en el extranjero y venían con ellos algunos invitados provenientes de España, Inglaterra y Alemania.

Así que mis tíos estaban entre gustosos, nerviosos y preocupados por darles el mejor de los recibimientos tanto a sus hijos como a sus invitados.

Entre todos acordamos en que la cuestión era el agradecer que estuvieran de vuelta en su hogar después de varios años y qué mejor que con sus padres y familiares.

Así que para aligerar el trabajo y el estrés decidimos contratar taquizas para fiestas, porque si algo echas de menos además de tu familia, es la comida.

Y la comida mexicana se “tatúa” en el paladar.

Por lo que una serie de guisados junto a unos jugosos cortes de carne y las deliciosas salsas con aquellos ingredientes que hacen único a este gran antojito mexicano, que a decir verdad, es uno de esos platillos que han traspasado fronteras, resultaron ser la mejor idea.

¡Y sí que lo fue!

REUNIÓN-FAMILIARAdemás, fue la mejor forma de introducir a sus acompañantes a nuestra gastronomía.

Las bebidas también fueron elegidas de forma muy particular y para eso se pintó sola mi tía.

Ella hace unas deliciosas aguas frescas, ya sea de horchata, jamaica o tamarindo, que junto a las más representativas bebidas nacionales, como el tequila, fueron muy bien recibidas por todos.

Las llamadas gaseosas o refrescos quedaron delegados de esta comitiva de bienvenida, ya que coincidimos en que consumir algo más natural y fresco era lo que más buscaban mis primos a su llegada a México.

¡Ah! El tema de los postres no pudo quedar fuera.

Para esto mi madre es la repostera especialista y decidió colocar toda una mesa con dulces tradicionales mexicanos por un lado y postres especiales por el otro.

Entre los dulces tradicionales mexicanos, buscamos aquellos que son los más populares entre mis familiares y fueron los más pequeños de la casa quienes eligieron las palanquetas, tanto de cacahuates como de semillas de calabaza, y encontramos unas deliciosas con amaranto.

El ate de membrillo fue el otro elegido, que para comerlo de forma más rica fue colocado de tal forma que se fueron intercalando lonjas pequeñas de ate y queso manchego. La combinación de ambos sabores explota en el paladar.

Las alegrías hechas de amaranto fueron las elegidas por mis tías, creo que tenían un mensaje subliminal al sentirse felices por ver nuevamente a sus hijos.

Y bueno, mi madre se lució con sus especialidades, que son el flan de queso y el panqué de elote, sencillamente son postres sublimes.

Pensando un poco en lo que vieron y sintieron mis primos al regresar a su hogar, creo que les resultó un momento inolvidable.

Ahora vemos a unos muchachos más independientes y maduros, solo que al regresar a su patria, con los suyos, recordando aquellos sabores de la niñez junto a tus seres queridos, son momentos que se guardarán en su corazón.

Notamos que para sus amigos invitados, su visita a este país les resultó gratificante. Ya que los colores, el sabor y las tradiciones de nuestro país, junto con el calor de la familia, los recibieron con los brazos abiertos.

Ahora toca que acoplen nuevamente a su tierra mientras siguen mostrándosela a sus amigos y yo por lo pronto me iré a trabajar.