El día de hoy viajé en un avión de Interjet y notamos, un amigo y yo, la seguridad tan rigurosa que ahora se tiene en el aeropuerto de la Ciudad de México incluyendo cuando se trata de vuelos nacionales, ya que el terrorismo no es lo único que las autoridades tienen que evitar, sino también el narcotráfico.

Cuando hablamos de narcotráfico, lo primero que pensamos es en los carteles antes colombianos y ahora mexicanos, quienes simplemente reinan en el mundo de la droga y se han convertido en las organizaciones criminales más poderosas de todo el mundo, particularmente el cartel de Sinaloa, algo que ha cambiado y transmutado la realidad del país en el que vivimos, de la misma manera en que por unos años Colombia estuvo inmerso en una profunda obscuridad.

No obstante, a diferencia de nuestro país, el gobierno colombiano pudo salir adelante y ganar la guerra contra narcotráfico, cortándole la cabeza a la serpiente, en este caso la cabeza siendo don Pablo Escobar, quien era el rey de reyes en el mundo de la droga.

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Esto solo fue posible mediante una cooperación honesta entre las autoridades y las fuerzas armadas, trayendo esto como resultado la derrota del narcotráfico, una infección que habría de llegar a México en una peor forma y con más fuerza, debido a que el mercado principal de la droga se encuentra tan solo cursando el rio.

En México, a diferencia de Colombia, el narcotráfico no ha podido ser ni siquiera lastimado, ya que aquí en nuestro, país este negocio turbio ha encontrado tierra fértil donde crecer y expandirse, un terreno más fértil que en cualquier otro lugar, por lo que aquí, en estos momentos, el narco es el que manda.

Para que el narcotráfico pueda crecer y desarrollarse como una mala hierva es necesario que encuentre las condiciones óptimas para que esto suceda y más importante aún, para que el desarrollo de esta hierva mala no sea interrumpido.

Las condiciones óptimas son:

. La aceptación del pueblo

. Publicidad

. Cómplices en el gobierno

Si el negocio del narcotráfico es aceptado por el pueblo, entonces el pueblo mismo será el que impulse el desarrollo de este turbio negocio mediante la producción y el reclutamiento de nuevos militantes y sirvientes de los señores de la droga, además de proteger a aquellos quienes trabajan en aquella industria, manteniendo secretos de las autoridades.

La publicidad también es una arma ultra poderosa, que a su vez inculca a miles de personas a entrar en el negocio de la droga, como son las muchas series televisivas donde el narco no es un villano, sino un héroe y un ejemplo a seguir, incrementando la popularidad de estos asesinos.

Si es que la industria cinematográfica mexicana verdaderamente quiere ayudar al país, debería de abandonar por completo la producción de dichas series televisivas.

Finalmente, cuando existen cómplices en la esfera gubernamental, el combate al narcotráfico simplemente se convierte imposible.

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