Cuando era pequeña, lo que más me gustaba hacer los fines de semana era visitar a mis padres en su recámara y recostarme un ratito en su enorme colchón king size.

Para mí era una ilusión hacerlo, ya que era muy grande y confortable estar en él.

Ahora con mis pequeños pasa exactamente lo mismo, cuando pueden, que es casi todos los fines de semana, llegan como pollitos a arroparse bajo las sábanas mientras mi esposo y yo aún estamos somnolientos.

¿Tú lo hiciste?

Les he preguntado a mis pequeños por qué lo hacen y me dicen que nuestra cama se siente muy rica, que el colchón es cómodo, o que se descansa mejor en él.

Así que lo primero que hicimos en cuanto pudimos, fue comprar unos colchones de la misma marca para cada uno de ellos.

Esta medida no eliminó las visitas de fin de fin de semana a nuestro lecho, así que retomamos la misma pregunta y la respuesta es que nuestra cama es mucho más confortable.

¿Será esto o es otra cosa?

Ahora que lo veo a la distancia y conforme lo observo en mis hijos, creo que nada tiene que ver el tipo de colchón, que si bien es importante que éste sea de buena calidad para ayudarnos a tener un mejor descanso, no es necesariamente la razón para recibir las visitas de los niños.

Creo que tú también ya sabes la respuesta, tal como yo.

Realmente, lo que sucede con estas visitas es que los niños deseamos estar con mamá y papá, sentir su protección y compañía y qué mejor que hacerlo en familia, en un mismo espacio tan privado como es el lecho conyugal.

En este caso, cuando las visitas son eso, visitas esporádicas, en donde se logre brindar unos minutos como tiempo de calidad con los pequeños, es sano y puede ser parte de un hermoso recuerdo infantil.

Al menos yo tengo muy bonitos recuerdos, al pensar cuando mi mamá me arropaba junto a ella y me comenzaba acariciar el cabello o mi papá me hacía cosquillas y ambos me decían cuánto me amaban, creo que es uno de esos momentos especiales que tengo muy grabados.

Veo en mis hijos que pasa lo mismo y ellos lo disfrutan.

El problema es cuando las visitas son más bien una invasión y por invasión me refiero a cuando el niño se queda a dormir en el lecho paterno de forma regular.

Si es una visita ocasional, resulta normal, debido a que a lo mejor el niño no puede dormir o se siente mal de salud.

decoracion-habitacion-ninosSin embargo, se puede comenzar a desarrollar un problema si esto llega a convertirse en un hábito, ya que es posible que se generen efectos perniciosos en el desarrollo infantil, al interferir en el aprendizaje de la autonomía y favorecer la aparición de trastornos del sueño.

Como padres debemos recordar que así como nosotros, el niño debe tener su propio espacio vital para dormir y descansar, donde prevalezcan las condiciones de aislamiento, lumínicas, térmicas y acústicas que permiten conciliar el sueño, ya que es justo durante este periodo de tiempo cuando se segregan hormonas como la del crecimiento, el cortisol o la melatonina, que son fundamentales para un desarrollo sano en los pequeños.

Si se llegase a perturbar su sueño, como los ronquidos o los contactos por movimientos al compartir la cama, esto puede favorecer con el tiempo la aparición de trastornos, sobre todo insomnio o ir más allá como la costumbre de que el niño duerma con los mayores y no de forma independiente.

Es importante como padres ofrecerles las mejores condiciones y por supuesto nuestro amor y protección, solo debemos tener cuidado de no cruzar fronteras que puedan alterar el crecimiento del niño y todo lo podemos hacer con conocimiento y amor.