Al estar en la línea de check-in de VivaAerobus, estaba observando a los policías que hacían guardia en la entrada del aeropuerto y en verdad me fue fácil entender por qué el crimen organizado es el que lleva la batuta en este país, ya que sería ridículo pensar que en México nuestros policías tienen las cosas bajo control.

policia

La policía, en cualquier nación competente, debe de ser la institución más respetada, junto con las Fuerzas Armadas, ya que ambas instituciones están conformadas por individuos que escudan a la nación de la inmundicia del crimen organizado con su vida.

Los ciudadanos de cualquier país digno deben sentir entera confianza, al estar en algún apuro, de llamarle a la policía, pues saben que sus elementos pondrán un fin al asunto y encontrarán a los criminales, aunque se escondan debajo de la tierra.

Una fuerza policíaca profesional debe de inspirar respeto y temor con la mera presencia de sus elementos, lo que significa que deben de están en perfecta condición física a niveles atléticos de alto rendimiento, a modo de que estén siempre listos para cualquier tipo de persecución; de lo contrario, el crimen organizado se reirá de ellos.

Es importante entender que ningún policía, por buen entrenamiento que tenga, podrá llevar a cabo su labor si su equipo es inadecuado; lo anterior dará a los criminales una invaluable ventaja sobre ellos.

En general, una unidad policíaca debe de contar con un excelente equipo de radio comunicación, que les permita comunicarse con la base y otros oficiales (especialmente al pedir refuerzos); un automóvil veloz y versátil, capaz de maniobrar  en cualquier persecución; con armas de fuego de función automática, así como una pistola de calibre 45 y un entrenamiento excesivo, rayando en lo fanático, a modo de forjar un corazón de león y una técnica y táctica inigualables al momento de abrir y recibir fuego.

policia2

A su vez, los oficiales de policía deben ser éticamente un modelo a seguir para toda la población, como si estos fueran la propia constitución caminando, lo que les hace también a los oficiales de calidad una autoridad moral en esencia.

Desgraciadamente, en México esto no existe, ya que la mayoría (siempre hay excepciones)  de los elementos que conforman la fuerza policíaca en México no deberían de estar ahí.

Físicamente, en su mayoría, los oficiales mexicanos podrían parecer una broma satírica de algún periódico de humor negro, ya que más del 60% de los elementos de la policía son obesos y muchas veces no saben siquiera utilizar el arma de fuego adecuadamente, ya que para poder hacer buen uso de las armas, a nivel profesional, uno debe de practicar más de lo que descansa.

Moral y éticamente, los oficiales de la fuerza policíaca mexicana muchas veces son iguales o peores al el crimen organizado, ya que muchas veces son ellos mismos (los policías) los que cometen actos criminales.

Todo esto, por supuesto, sería diferente si el gobierno federal le subiese el sueldo considerablemente a la fuerza entera y que no les hagan pagar por cada bala que disparen.

policia3